Dos mundos, viajes al más allá.

Visitar el Vaticano y Coliseo en dos días separados es el consejo que me atrevo a daros.

Naturalmente, cada uno tiene sus tiempos y sus exigencias. Sin embargo, para disfrutar con de ambos mundos creo que una noche por medio es fundamental. El tiempo es un puente necesario para que las imágenes se traspasen de la retina a los sueños, a la imaginación y la memoria. Un tiempo de calidad, sin medir lo que pasa, sino las ocasiones y encuentros.

En efecto, en estas visitas no sólo veréis multitud de lugares, formas y colores. Estos, además, te llevarán a una realidad que va más allá. Son palabras lanzadas hace siglos que en el encuentro contigo, sublimadas en la voz de un guía, reviven.

Cada una de estas visitas es un auténtico viaje. Por ejemplo, tras entrar en los Museos Vaticanos, la escalera del arquitecto Momo os introducirá en una esperial que asciende o desciende. Rampas que sin cruzarse parecen complementarse haciendo un juego. Como si los Museos Vaticanos fueran un pozo maravilloso de San Patricio que sube hacia lo alto. Caes hacia arriba en un torbellino de formas.

visita el vaticano y coliseo en dos días

Visitando los Museos Vaticanos en el Patio de la Pinacoteca

Un águila nos lleva como en una apoteosis hasta una visión estupenda de la cúpula de San Pedro desde los jardines vaticanos. Luego, volvemos a caer convertidos en una gigantesca piña entre pavos reales que reflejan el arcoiris a nuestro paso. Tocamos tierra, la piel ocre de Roma y entramos en las venas de estos Museos. Llegamos a desear que nuestra carne se refleje en la preciosa perfección de tantos cuerpos de piedra. Sería lo más parecido que tenemos a la eternidad. De esta forma, aquí, al alcance de la mano, tenemos algo que va más allá de todos nosotros.

Sin correr, sin la cita obligada para saltar a la otra dimensión de Roma entorno al Coliseo, dejamos la basílica de San Pedro. Ha concluido este tiempo pero la experiencia, las impresiones y la memoria necesitan decantarse. Pasos en calma y miradas recogidas.

Tour Museos Vaticanos y San Pedro

Visita Vaticano: Tour Museos Vaticanos, Capilla Sixtina y San Pedro

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Visitar el Vaticano y Coliseo en dos días… otro tiempo más cómodo

“Pero quédese esto aquí para otro tiempo más cómodo, y vamos a buscar adonde recogernos esta noche” (cap. XXIV Don Quijote de la Mancha).

Y tras un sueño reparador y sin grandes sacrificios para madrugar, podrás participar en nuestro tour del Coliseo, Foro Romano y Palatino. Lugares que esperan tu visita para seguir estremeciéndose en tu piel. Y de la piel erizada a las entrañas, en el meollo del Coliseo, la Arena y Subterráneos.

La emoción de encontrarnos con las huellas de un mundo tan cercano y al mismo tiempo tan distinto, será un gran descubrimiento.

Regia foro romano

Zona de la Antigua Regia en el Foro romano

En esta representación nuestros guías os llevarán por el mismo escenario que vio como actores a los protagonistas de la Antigua Roma. Gentes de todo tipo que formaron el mito de uno de los imperios más importantes de la historia.

Y no sólo contemplar cómo fueron los hechos a través de los lugares sino cómo lo han leído e intrepretado a lo largo de la historia. Por ejemplo, Jordi Nogués en su libro Colosseum, nos ilustra los años anteriores a la inauguración bajo el emperador Tito. Y así, con tantas visiones, tantos detalles, tantas palabras en los que cada uno va aportando su imagen, reconstruimos esta Roma… ¡en tres horas! Pero podría ser eterna. Podríamos seguir mil ramales de historias en cada uno de sus personajes o perdernos en las profundidades de la vida cotidiana. El arte de contar que deja, como el buen café, el gusto de más.

En efecto, son 3 horas que luego hacen revivir siglos, que se mantienen vivas, activas en la imaginación durante una vida.

Por todo ello, por la fuerza de estas experiencias que nos llevan en volandas con viajes más allá del tiempo y los lugares, os aconsejo precisamente tiempo. La calma, el lapso de dejar una noche de por medio. Al menos, para poder soñar.

Viajar en tren de Roma a Florencia

Acostarse contemplando la grandiosidad del Coliseo romano y desayunar observando el Ponte Vecchio sobre el Arno es posible. En este post te contamos cómo ir de Roma a Florencia; de la ciudad eterna a la cuna del Renacimiento. Echa un vistazo a nuestros consejos para viajar en tren de Roma a Florencia.

Florencia se encuentra a escasos 270 kilómetros al norte de Roma, permitiendo que los turistas alojados en la capital italiana puedan visitarla cómodamente. Por lo que, si tienes pensado pasar varios días en la ciudad eterna, plantéate hacer una excursión a la capital toscana. Merece realmente la pena.

Son muchos los tipos de trenes que hacen esta ruta: desde regionales, intercity, Eurostar etc. Pero la forma más rápida (y rentable) para viajar entre ellas es en los trenes de alta velocidad que salen de Termini y Tiburtina, las principales estaciones de Roma, y llegan a la céntrica estación de Santa María Novella, la más importante de Florencia. Estos tardan aproximadamente 1 hora y media en conectar ambas ciudades y hay mucha frecuencia; sale uno cada media hora desde las 6 de la mañana hasta las 23 de la noche aprox.

Los viajeros con presupuestos más ajustados pueden decantarse por los trenes interurbanos, que son más baratos pero mucho más lentos y abarrotados de gente. Su frecuencia es de un tren cada hora, saliendo el primero a las 6:30 y el último a las 22:00. El tiempo de viaje asciende a 3 horas, ya que se detiene en varias ciudades a lo largo del camino, lo cual puede resultar agotador. El Eurostar, por su parte, tiene la misma frecuencia y suele estar mucho menos concurrido que el interurbano, dependiendo del día.

Viajar en tren de Roma a Florencia

Vistas de Florencia al atardecer

A parte de contar con trenes rápidos y frecuentes, son muy cómodos, limpios y silenciosos. El viaje a bordo es bastante confortable y se ve perfectamente complementado por los bellos paisajes toscanos.

Es recomendable ir y volver en el mismo día, ya que el centro histórico de Florencia es bastante manejable. Además, si renuncias a entrar en los museos, seguro que tendrás tiempo para visitar todas las atracciones principales antes de coger el tren de regreso a Roma.

Transporte a Florencia en tren de alta velocidad

Transporte a Florencia desde Roma en tren de alta velocidad

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Billetes de tren de Roma a Florencia

El precio de los billetes es variable dependiendo de la temporada y del servicio elegido. Aún así, se puede llegar en tren de Roma a Florencia desde 9,90€ el trayecto, reservando siempre con antelación.

Afortunadamente, puedes comprar los billetes desde casa a través de internet. Los sitios web oficiales son www.italiatren.com y www.italotreno.it . Otra opción es Rail Europe, el mayor distribuidor de billetes de tren en Europa cuya página está íntegramente en español. También existen multitud de comparadores donde puedes verificar los precios y tipos de trenes para la fecha de tu viaje.

Aunque es mejor que los adquieras con antelación, es posible comprar tus billetes en la propia estación en el momento. Eso sí, prepárate para desembolsar hasta tres veces más de lo que te costaría con reserva previa.

A bordo del tren

Antes de embarcar tendrás que pasar tú y tu equipaje por un detector de metales. Una vez a bordo, no hay límites en el peso del equipaje por lo que no tienes que preocuparte más que por colocar tus bultos en los portaequipajes al comienzo de los vagones o en la parte superior de los asientos, si no son muy grandes.

Tampoco hay restricciones sobre el consumo de alimentos o bebidas del exterior, así que puedes traer tu propia comida. De todas formas, la mayoría de trenes en Italia cuentan con bar y  la comida no es cara a bordo. Los Eurostar incluso disponen de un coche comedor.

Al llegar a Florencia

El tren te dejará en la céntrica estación de Santa María Novella, muy próxima a los principales puntos de interés. La estación resulta una atracción en sí misma. Te sorprenderá su diseño racionalista de los años 30 y su embaldosado de mármol a rayas rojas y blancas. Si deseas dejar tu equipaje, puedes utilizar el servicio de consigna situado en la plataforma 16. Está abierto de 6:00 a 23:00 todos los días.

Florencia es irresistiblemente pequeña y accesible. Podrás llegar a la mayoría de los atractivos en menos de 15 minutos a pie desde la estación de tren. Esto te permitirá recorrer el centro histórico (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) en un agradable paseo en el que no pueden faltar la Piazza del Duomo, la Piazza della Repubblica, la Piazza della Signoria, Galería de los Uffizzi y por supuesto, el famosísimo Ponte Vecchio.

Si tienes tiempo, te recomendamos cruzar el río Arno y adentrarte en el bellísimo barrio de Oltrarno. Es una bonita experiencia recorrer un poco sus callejuelas y pasear por la ribera del Arno. En esta zona destacan el Palacio Pitti, con el famoso jardín de Boboli y el Piazzale Michelangelo, desde donde se obtienen las mejores vistas sobre la ciudad. Eso si, prepara las piernas, porque para llegar al Piazzale tendrás que subir cuestitas y escaleras importantes.

Y por supuesto, no puedes irte de Florencia sin probar su deliciosa gastronomía, que es extensa y muy variada. Nada como una panzanella, un panino col lampredotto o una ribollita para recuperar fuerzas. Para satisfacer el paladar de los más exquisitos, pappardelle sulla lepre (pasta fresca con salsa de liebre) o la conocidísima bistecca alla fiorentina (“bistec a la florentina”), el plato insignia de la cocina florentina. Esta consiste en un corte grueso de solomillo de ternera de raza Chianina, autóctona de la Toscana, con un peso mínimo de 1 kg preparada a la brasa y poco hecha. Al final se le añaden sal, pimienta, aceite de oliva  virgen extra toscano y a veces una rodaja de limón, al gusto.

Viajar en tren de Roma a Florencia

Sería un delito irse de Florencia sin probar el Castagnaccio, el dulce más tradicional toscano

De postre no olvides probar la schiacciata  alla fiorentina, una especie de bizcocho con sabor a limón cubierto con azúcar y vainilla y el castagnaccio o pattona, postre típico de la Toscana hecho a base de harina de castañas, piñones, nueces, pasas, piel de naranja escarchada y romero.

¡Esperamos que te sean de utilidad estos consejos y que tengas un estupendo viaje en tren de Roma a Florencia!

 

Historia de la Garbatella

El barrio de Garbatella nació en el llamado período de “entreguerras”. La ciudad de Roma tras la primera guerra mundial sufrió un importantísimo desarrollo urbanístico. De igual forma sucederá en los años siguientes a la segunda guerra mundial. Desde sus inicios Garbatella se caracterizó por ser un barrio “rojo” debido a que durante la segunda guerra mundial alojó a numerosos miembros de la resistencia pertenecientes a partidos de izquierda.

El nombre de la Garbatella y sus orígenes.

¿Como surgió el nombre de Garbatella? El nombre del barrio fue tema de debate durante los años treinta. Las propuestas para denominar esta zona era 2: “Concordia”, por la paz después de la guerra o “Remuria”, en honor a Remo. Finalmente se impuso el nombre de Garbatella.

El nombre de “Garbatella” como hoy se conoce no sabemos a ciencia cierta de donde proviene. Hay algunas teorías sobre el origen del nombre. Una de ellas tiene como base una legendaria posada. En ella vivían Carlotta y Maria, dos mujeres muy hospitalarias, acogedoras, guapas y corteses. De ellas precisamente derivaría el nombre ya que en italiano cortés se dice “garbata”. Sin embargo, la teoría más frecuente para explicar el nacimiento del nombre de Garbatella se apoya en el hecho de que en esta zona se cultivaba la vid “a Garbata”. Serían los viñedos cerca de la basílica de San Pablo Extramuros.

El modelo urbanísticos inicial que se adoptó para la construcción de la Garbatella fue un estilo inglés (Garden cities). Eran viviendas agrupadas y cercanas a la ciudad. Habitaban obreros y gente de clase baja. En el exterior de la casa había un huerto cuya explotación supuso uno de los pilares para la economía de las familias.

En las zonas más antiguas  que todavía se mantienen en pie se nota la diferencia entre el suelo verde “privado” y el suelo edificado. Esta característica provocaba una similitud de la nueva Garbatella con zonas rurales de la perifería de Roma.

Paseando por Garbatella

Garbatella es, sin duda, uno de esos lugares donde la tranquilidad y la armonía que encontramos entre sus edificios provocan una bonita sensación de sencillo placer al caminar por la zona. Perderse entre sus edificios tan distintos unos de otros, poder entrar en sus patios, ver la vida cotidiana que discurre con naturalidad, son algunas de las experiencias que nos ofrece este barrio de Roma.

Por ejemplo, si entráis en los patios de los edificios mirad hacia arriba porque siempre habrá alguien asomado. En estas viviendas de pequeños espacios fueron realojados los moradores de la Spina di Borgo, destruida para crear la actual Via della Conciliazione.

Puente Garbatella

Vida nocturna en la Garbatella

Una de las claves de la popularidad de este barrio se encuentra en que es muy fácil llegar hasta aquí desde las paradas de metro Piramide y Garbatella. En la misma calle de esta parada del metro te encontrarás con una gran cantidad de pubs y discotecas. Cada una, además, con una temática musical distinta. Eso sí, ten en cuenta que en verano muchas permanecen cerradas. Algunos ejemplos son: Barone Rosso, Speedy Gonzales, Distillerie Clandestine, Goa. En Ostiensen se encuentran también muchos locales para tomar una copa después de comer.

Lugares qué visitar

Plaza Giovani Da Triora

Lugar donde se conecta las dos generaciones de Garbatella. Pasarás de los grafitis y paredes pintadas de la nueva Garbatella a los chalets y edificios de la antigua. Estos edificios tienen un estilo particular llamado ´´Barocchetto della Garbatella vecchia´´. Si queréis os invito a entrar en uno de sus jardines para disfrutar de la tranquilidad y sencilla belleza de estos rincones de Roma.

Iglesia de los santos Isidoro y Eurosia

Se trata de una iglesia que se encuentra en Via delle Sette Chiese, 99. Te aconsejamos que visites este templo pues es una de las iglesias mejor restauradas. Te aconsejamos una pequeña parada en tu visita al barrio de Garbatella como los antiguos peregrinos de la Via Paradisi. ¡Esperemos que te reconforte!

Teatro Palladium

Una construcción creada por Innocenzo Sabbatini ubicada en Piazza B. Romano 8. A lo largo de su historia sufrió una gran variedad de cambios en cuanto se refiere a su funcionalidad hasta llegar al día de hoy. Actualmente es un lugar de conciertos y actuaciones artísticas como, por ejemplo, bailes, canto, etc.

Murales

El Street Art Ostiense District es una propuesta que se impuso para atraer turistas hasta la zona de Ostiense. Desde Testaccio hasta San Pablo pasando por nuestra querida Garbatella se realizó un programa para crear espacios y pintadas en los edificios. Se trata de una arte contemporáneo que ha reunido en esta zona de la ciudad artistas de veinte países.

Aquí abajo puedes ver un ejemplo del aspecto de un edificio que te puedes encontrar en este barrio.

Mural Garbatella

Conexiones e infraestructuras en este barrio

Para llegar a Garbatella puedes coger el metro línea B y bajarte en la parada del mismo nombre. También puedes utilizar el autobús que pasa por via Ostiense.

Garbatella es una de las zonas urbanizadas de Roma en mayor expansión. Sin duda, la gran paz y tranquilidad en las calles de este barrio lo convierten en un lugar idóneo para alojarse y dormir. En nuestra página dedicada a los alojamientos en Roma puedes encontrar válidas opciones para tu viaje a Roma viviendo en este barrio.

Testaccio

Una colosal pirámide de estilo egipcio y una antigua puerta de la muralla aureliana nos dan la bienvenida al genuino barrio de Testaccio. Este pequeño rione (distrito), atrapado entre el Aventino y el río Tíber, es un hermoso testigo del pasado reciente y presente de Roma que nos permite disfrutar de la ciudad desde su lado más auténtico.

Testaccio Piramide Cestia

 

Un poco de historia…

Su nombre se debe al monte Testaccio o «monte de los fragmentos» (testae en latín): 35 metros de altura de restos de ánforas y cántaros que se han ido acumulando durante siglos como resultado de la actividad del puerto fluvial de Emporium.

Testaccio Emporium

Restos del antiguo Emporium (puerto fluvial romano), a orillas del Tíber.

Este puerto, que funcionaba desde época romana, era el lugar al que llegaban las mercancías en barcazas procedentes de todo el Mediterráneo a través del Tíber.

Los cántaros vacíos, que contendrían sobre todo vino y aceite, se rompían y eran apilados formando este montículo milenario que da lugar al nombre y al símbolo del rione.  El número de recipientes amontonados se estima en unos veinticinco millones.

Monte Testaccio

Así se encontraron los vestigios arqueológicos que conforman el Monte Testaccio.

Sin embargo, Testaccio surge como zona residencial para los trabajadores de las factorías que se instalaron en la Via Ostiense a finales del siglo XIX. Nacido como barrio popular y de obreros, constituye un ejemplo único en Roma de urbanización programada.

Desde el principio, fue y sigue siendo un destino habitual de los pasatiempos y días de campo de los romanos. Testaccio siempre tuvo identidad propia y presume de ser la cuna de la A.S. Roma gracias a su campo de fútbol y su gran afición.

Testaccio Santa María Liberatrice
Tifosi de la Roma celebrando un escudetto en la Plaza de Santa María Liberatrice.

Durante la posguerra de la Primera Guerra Mundial se inicia el sucesivo abandono del puerto fluvial, para continuar en los años 60-70 con la eliminación de las grandes instalaciones industriales situadas en la Via Ostiense.

A partir de los años ochenta, estas fábricas y manufacturas fueron abandonadas al deterioro. Posteriormente, serían sometidas a un lento pero sustancial proceso de reconversión. Hoy en día se les ha dado nuevos usos a muchas de ellas: la central Montemartini se transformó en un museo, el antiguo matadero alberga exposiciones, conciertos, mercados ecológicos… mientras que en el monte de los fragmentos tiene su sede la Scuola Popolare di Musica di Testaccio.

Testaccio MACRO

Entrada del antiguo mattatoio que hoy acoje un museo, una facultad y un restaurante.

Esta evolución ha transformado también el quartiere contiguo de Testaccio, que nació históricamente como espacio residencial para los trabajadores industriales. Continuando con esta modernización, la cultura escapa de los museos para instalarse entre la gente. Déjate sorprender por el arte que inunda las calles y  siéntate a disfrutar del ambiente (y la frecuente música en directo) en alguna numerosas terrazas de tabernas, pubs y trattorie que perpetúan la vocación de ocio de este lugar.

Testaccio Arte Callejero

El mural de la lupa capitolina, obra del artista belga Roa, refleja el resurgir del arte callejero.

Qué hacer en Testaccio

El rione Testaccio es un museo al aire libre. Cruzarlo es un viaje que abarca todas las épocas, desde los restos del Emporium romano  hasta los palacios fascistas y los testimonios de la arqueología industrial. El barrio se ha transformado en los últimos años, está de moda y ofrece un sinfín de experiencias diferentes y auténticas al visitante.

No es muy grande, así que no te llevará mucho tiempo recorrerlo. Te recomiendo que empieces por Via Marmorata. Saliendo de la parada de metro Piramide, a mano izquierda. La localizarás fácilmente, pues pasa entre la Pirámide Cestia y la Puerta de San Paolo.

Testaccio Fuente
Lo mejor para conocer  Testaccio es perderse por sus calles y plazas, como esta que lleva el mismo nombre.

Continúa pateando sus calles y plazas, siempre llenas de vida, lejos de las zonas atestadas de turistas. No es el barrio más bonito ni pintoresco, de hecho todavía es un poco decadente. Podrás ver como se mezclan las costumbres cotidianas con las nuevas e interesantes propuestas que están surgiendo en la ciudad.

Testaccio Fiat

En el barrio se lleva lo antiguo, como este Fiat 500 del 57.

Si te apetece comer bien sin muchas pretensiones, las trattorias de este barrio ofrecen platos abundantes, buenos y baratos. También puedes atreverte a probar el tradicional trapizzino. Una visita obligada es el bullicioso Mercado, repleto de productos locales frescos y coloridos, y con puestos de flores y artesanía. Lo encontrarás entre la Via Galvani y Via Alessandro Volta, cerca del Tíber.

Testaccio Mercado

Acércate a experimentar un auténtico mercado romano y no dudes en regatear con los commesso

Desde allí llegarás casi sin darte cuenta a Il Mattatoio, un inmenso recinto que alguna vez funcionó como matadero y hoy en día es aprovechado como espacio cultural. En él se han instalado el Museo MACRO, un museo de arte contemporáneo que en ocasiones alberga exposiciones interesantes y la Città dell’altra Economia, un espacio de 3.500 metros cuadrados dedicado a la promoción del comercio justo, ecológico y sostenible en pleno centro de Roma. La ciudad ofrece lugares de encuentro, de exposición y venta, así como eventos, música en directo, una librería, una sala de juegos, un biobar y un biorestaurante.

Testaccio Mattatorio

Entrada de la Città dell’Altra Economia, en uno de los laterales del Mattatoio.

Al regresar hacia el metro puedes hacer otra parada en el tranquilo cementerio acatólico, donde entre las hermosas tumbas descansan famosos, intelectuales y marginados.

 

Testaccio Cementerio Acatólico

En el cementerio acatólico están enterrados personajes ilustres como los poetas John Keats y P.B. Shelley.

En los alredederos del monte Testaccio se encuentra una de las zonas de la vida nocturna romana por excelencia. Da igual cuales sean tus gustos musicales. En ella podrás encontrar desde las discotecas más concurridas hasta los pequeños bares alternativos de ambiente juvenil. Estos locales están ubicados sobre todo hacia la zona de la Estación Ostiense.

Testaccio Movida Nocturna

La animada movida nocturna de Testaccio es conocida por prolongarse hasta altas horas de la madrugada.

Testaccio es escenario de una efervescente movida, una Roma sin tapujos. Situado en el límite del casco antiguo, posee una única ruina solitaria que parece alzarse allí casi por accidente. Sus restaurantes y clubes nocturnos son todo lo contrario a las nuevas tendencias. En cambio, su falta de elegancia los hace tremendamente atractivos para los amantes de lo auténtico. Si estás cansad@ de ver monumentos y hacer las visitas convencionales, este es el lugar que estabas buscando.

Testaccio Arte Callejero

Testaccio es un lugar para desconectar, para escabullirse; como un pequeño oasis alejado de las preocupaciones diarias y el ritmo frenético de la gran urbe. Es un punto de encuentro y de intercambio con gente de distintas procedencias. Un lugar para expresarse, donde sentirse libres, pero sobre todo, para divertirse.

 

La primera noche de calor este año nos ha sorprendido en el primaveral 20 de abril. El sueño no quería quedarse conmigo, zarandeado por pensamientos que eran sensaciones e imágenes.

Aparecían de forma viva y lejana olas, rocas, nubes y colinas de mi tierra. Inundaban de fresco la habitación invitando a respirar el olor de la noche. Agitaban fantasmas que me acompañaban durante un paseo por la casa silenciosa.

El tiempo a esas horas está durmiendo. No se entera. Su paso se notaba sólo bajo los pies de personajes que en sueños me visitaban. Profecías de otras vidas aparecían como verdades terribles. Se desvelaban naturalezas con máscaras nuevas. Soldados vestidos de actores, borrachos de triunfo y desafiantes como lansquenetes que pueblan la noche de Roma.

lansquenetes en Roma

Lansquenetes en Palacio Venecia

Cellini me apuntaba con su arcabuz apostado junto a la puerta de entrada. Veía el fulgor de la mecha replicado en sus ojos.

Saqueo Roma 1527 muerte condestable borbon

Muerte del Condestable de Borbón entrando en Roma en 1527 por Martin van Heemskerck

Mientras me sumergía en el dulce torpor del sueño, imaginándome caído por la certera puntería del Cellini, una antorcha casi me quema el rostro.

Sin descanso. Por una parte, alguien con gran curiosidad y sin piedad quería sorprenderme mientras yo estaba sumergido en una oscuridad de fosa. Por otra parte, el horror y el grito ahogado en un rostro de luna pálida. En esta ciudad, en mis sueños, no hay descanso.

Resuenan, entonces, las palabras de Juan Gómez Bárcena: “Roma es una ciudad con más muertos que vivos… Un ejército que no viaja es un cementerio. Una cadena que sujeta los vivos a los muertos. Todos los ríos de piedra llevan a Roma”. En esta noche, nado contra corriente en este río de piedra pero no me muevo. Y sigo sitiendo el calor de la antorcha que mira mis mudos y quietos esfuerzos.

tumba Raimondi san Pietro in Montorio
Capilla Raimondi en la iglesia de San Pedro en Montorio

Al final, me dejo llevar por las aguas de piedra. El recuerdo de lo que hoy soy se mezcla con lo que he sido. No es tan importante si antes o después de la oscuridad. Incluso en la inconsciencia del sueño, también sigo siendo: indefenso, incapaz, sin moverme, sin sentir. Esa pequeña muerte cotidiana que higiénicamente limpia los más recónditos engranajes con luz imágenes sobre aceite denso de lento torpor.

De repente, una corriente fresca apagó la antorcha. Sentí una especie de libertad etérea. Viajaba ahora atado a las volutas del humo me llevaban hacia lo alto, ascendiendo como un oscuro aire caliente. Al mismo tiempo, rocas y grandes piedras caían a mi lado, como cae el olvido, sin mirar donde y sin que nadie se sorprenda. Un gigantesco letargo de historias en magníficas ruinas en Roma. Me quedé atrapado, hilo sutil, en entre hojas de laurel, asperas de tacto y penetrante olor, en una altura que podría ser profundidad.

Fugaces cuanto un rayo, surgieron por un instante colores y formas. Noté una mirada, pero sobre todo el gesto de su boca. Un momento sólo para saber de mi perdición entre arcos y laureles. Ya sin tiempo, detenido, ni me veo ni me ves. Niebla oscura que al llegar la mañana desaparece.

Amanece y yo sigo vestido de piedra con armas en ruinas.

autorretrato Maerten van Heemskerck con coliseo

Martin van Heemskerck, autoretrato con el Coliseo al fondo con ruinas en Roma

¿Qué es el Trapizzino?

Trapizzino surge de la unión de las palabras tramezzino (el sanwidch en italiano) y pizza. De hecho la base es un trozo de pizza de forma triangular, enrollada y abierta por el centro. Su interior se rellena de platos típicos de la cocina Romana. Por ejemplo: coda alla vaccinara, trippa alla romana o parmigiana di melanzane. Cuesta 4 euros, y puedes elegir el relleno que desees.

El trapizzino es una de las mejores e innovadoras opciones para comer. Además de ser económico y estar riquísimo, es muy cómodo para degustar mientras das un paseo por Roma.

Actualmente podrás encontrar esta nueva y antigua variedad de comida en 6 locales de Roma. Los restaurantes se encuentran en puntos concretos del centro de la ciudad, muy tranquilos y cómodos. El creador del trapezzino quiere llegar a abrir nuevos locales ante el éxito de su propuesta.

Trapizzino interior

Historia del Trapizzino

Stefano Calligari, un ‘pizzaiolo’ Romano, tuvo un día la genial idea de combinar la comida de calle con la cocina más tradicional de Roma. ¿Qué mejor manera para utilizar la riquísima pizza italiana? Esta idea le llevó a inventar “El trapizzino” una pizza rellena de los platos mas típicos de Italia.

Inicialmente, el trapizzino se producía sólo en un pequeña pizzeria de Testacio llamada 00100. El negocio empezó con muy modestas dimensiones y fue creciendo gracias al ir pasando su fama literalmente  “de boca en boca”. Poco a poco la pizzeria de Stefano Calligari se fue haciendo cada vez más popular. Ha llegado a ser tan conocido que ha abierto locales en los lugares más céntricos y turísticos de la ciudad de Roma como el famoso barrio de Trastevere o incluso en los alrededores de la Ciudad del Vaticano.

El pasado invierno el local 00100 cerró para abrir de nuevo com pizzeria Trapizzino centrado en su producto principal. Y allí sigue, en nuestro querido barrio de Testacio.

Trapizzino Exterior

¿Por qué tiene tanto éxito el Trapizzino?

Mucha gente se preguntara el porqué del triunfo de este delicioso manjar.

El gran éxito de esta comida es la originalidad que combina practicidad y elaboración. Poder combinar la pizza con la tradicón culinaria de Roma. Así, para residentes y turistas, se ha convertido en un nuevo modo barato y sencillo para saborear la magnífica pizza Italiana unida a otros platos de la gastronomía de la ciudad eterna.

Las características de este plato son un condicionante muy favorable para su éxito. Es económico, accesible, manejable y, sin duda, ¡es un placer degustarlo!

En mi opinión el invento de Stefano Calligari es un triunfo debido a las grandes cualidades de este producto que son perfectas para las necesidades de los turistas.

Trapizzino ejemplo

Lugares donde comer Trapizzino:

-Trapizzino en el Testaccio en Via Giovanni Branca, 88. Abierto de 12:00 a 1:00 de martes a domingo.

-Trastevere Piazza Trilussa, 46.  Abierto de 10:00 a 1:00 de lunes a domingo.

-Mercado central Roma Termini, Via Giovanni Giolitti, 36. Abierto de 7:00 a 23:45 de lunes a domingo.

-Dentro del cinema Adriano en Piazza Cavour, 22

-Dentro del restaurante BeRe, Via Vespasiano, 2. Abierto  de 11:00 a 2:00 de lunes a domingo

-Piazzale di Ponte Milvio, 13. Abierto de  12:00 a 1:00 de lunes a viernes, sabados de 12:00 a 2:00 y domingos de 12:00 a 24:00

El precio del trapizzino puede variar según el relleno pero generalmente suele costar 4,00 euros.

Rellenos : Polpetta al sugo, zighini, pollo alla cacciatora, coda alla vaccinara, seppie con piselli, picchiapo, parmigiana, stofato di manzo, bacalá a la puttanesca, padellacia di maiale, lingua in salsa verde, tripa alla romana, genovese, caponata, zucca, mandorle e pecorino.

Trapizzino segundo ejemplo

Hace unos días, Beatriz Hernanz me indicó que mi pintor era el Perugino, Pietro Vannucci. Así, sin más, como un juego o por azar.

Gracias a esta casualidad he pensado en las obras que conozco de este pintor, las que veo con frecuencia por cuestiones de trabajo o las que alguna vez vi.

Fue entonces cuando tuve la clara sensación de que tanto el pintor como sus obras habían estado jugando conmigo al escondite. Sin olvidarlas, no las miraba al verlas, como una parte de un paisaje. No las volví a buscar. Esta simple reflexión me llevó luego a otras consideraciones. Empecé a pensar en cuántas personas conozco y no he vuelto a encontrar a pesar de que no haya nada que nos lleve a alejarnos. Tal vez incluso se encuentren cerca pero su presencia no cruza ni entra en el fluir de mi vida. Son paisajes que veo pasar pero que no viajan en mi barca.

Algo parecido también me pasa con las cosas aunque sólo sea en parte. Contemplo, por ejemplo, mi antigua máquina de café Pavoni con su cobre brillante, hermosa y silenciosa pero ahora inútil. No es que no funcione o que se haya perdido mi afecto hacia un objeto que tan buenos servicios presta, ingeniosamente construido y bello de apariencia. ¡Cuántos encuentros cada mañana! Y, sin embargo, ante la comodidad y el gusto de las cápsulas, se ha quedado como un objeto de museo: para contemplar.

En otros casos, con otros objetos, el resultado es simplemente el olvido definitivo de la basura o la luz en un agujero negro. Sin luz: lo más parecido a un conjunto tan lleno e indiferenciado en el que todo se hace nada. Y la nada no cuesta esfuerzo, ni espacio ni tiempo. Recordar sí. Nombres, espacios diferenciados, hollando de nuevo huellas que tengan cuerpo, en relieve o hueco, mientras el tiempo y el desgaste hacen de todo para que sean nada.

Yo y mis recuerdos

Me perdonáis si luego, en base al recuerdo, se me ocurrió una clasificación muy personal. Divagué un rato dividiendo las cosas que encuentro en mi vida cotidiana en tres grandes tipos. En el primero coloqué los objetos que viajan en el día a día conmigo de los que la inmensa mayoría irán a parar al olvido. Los objetos que me sobrevivirán por mucho que viva y que van más allá de mí forman el segundo grupo. En el tercero se encuentran los objetos que me sobrevivirán porque estarán unidos a mi memoria quizás como lo estuvieron a la memoria de alguien para mí querido. De estos últimos, el que tengo más presente en cada momento, es el reloj de mi padre. Son objetos que siguen hablando de él, de mí, de nuestra relación.

Encontrando al Perugino en Roma

Son las 22,23 y recuerdo que estaba jugando al escondite buscando al Perugino. Curioso, lo encontré escondido muy cerca de mi casa, en Villa Albani**. Ahora, cada vez que salga del portal y camine por esta gran avenida arbolada lo imaginaré en su delicioso escondite. Aunque sé que, por ahora, no podré visitarlo. Ni podré cantar con triunfo ‘por ti’ ni podrá decir ‘por mí’.

villa albani roma

Villa Albani Torlonia donde se encuentra el Políptico de la Natividad del Perugino

Al igual que los engranajes y la caldera de mi antigua Pavoni su cuadro está en silencio con un destino sublimado. El políptico de la colección de villa Albani Torlonia sigue viviendo, como pieza de colección privada, más allá del encuentro con su dueño o con otros ojos. Un museo abierto, en cambio, es una invitación. Más aún, un tálamo de fecundas emociones, lugar de encuentros que hacen sobrevivir obras y autores con los efectos de quien es amado.

Sigo a la espera de esa invitación que sea la apertura de la colección a los visitantes. Mientras tanto, han sido suficientes unas breves palabras de Beatriz para que un lugar de mi vida cotidiana despertara y me hiciera revivir la emoción de estar con Perugino ante una de sus obras. Un cuadro que se quedó impreso en algún rincón de mi recuerdo, recóndito como una gruta. Era necesaria esta voz para convocarlo. Ahora lo descubro como si se hubiera movido en su escondite. Quizás ha sido una sacudida de la memoria, como una mano que alza la manta del silencio. Quizás, una chispa ha encendido la memoria, y ella lo mueve, lo hace vivir en un modo fantástico de luces y sombras. Es la memoria la que da a luz un cuerpo in fieri. Gracias a ella y con ella el cuadro, sus formas y colores viven con mi vida.

Me doy cuenta, sin embargo, que por mi tiempo y miseria también desaparece necesitando otras vidas, cuantas más, mejor.

Reviviendo el cuadro

Paisaje, arquitectura, personajes el Perugino los introduce en esa textura de color y formas. Todos juntos, trayendo a este instante sus tiempos diversos. Se dan cita contemporáneamente historias de cuerpos que se hacen pintura. Asimismo, es la pintura la que da un único cuerpo a historias lejanas que en su mayor parte son símbolos, como las del arcángel Miguel y San Jorge, los dos con preciosas armaduras. Guerreros sin tiempo o de otro tiempo que se presentan ante su señor.

perugino poliptico albani torlonia roma

Poliptico del Perugino en la colección Albani Torlonia en villa Albani

El Calvario, el final, situado entre los protagonistas del inicio, en la casa de María. Concepción y muerte que resumen el tiempo de una vida. Y un recorrido que empieza en una casa y termina fuera de la Ciudad Santa pero con la misma luz, como si fuera el mismo momento. Abriendo el instante y lugar de la Anunciación aparece allí mismo la Crucifixión con idénticos actores principales: madre e hijo. La pintura es intentar ver desde la eternidad.

Al igual que en la Capilla Sixtina, la maravillosa compostura y elegancia de los personajes y contexto nos lleva más allá del tiempo. Es la historia imaginada, como un sueño, que el Perugino nos va contando. No revivimos el frío de la noche del nacimiento, ni la soledad y rechazo a esta pareja. María y José son elegantes señores rodeados de grandes personajes como en una corte. Incluso el buey y la mula parecen animales fantásticos. Están apoyados blandamente en el mismo suelo de mármoles. Su recinto de madera se encuentra bajo arcos tan maravillosos que incluso cuando muestran ruina cobijan belleza.

El niño no está caído a pesar de estar en el suelo, sino apoyado en el mismo vestido de la madre con un precioso cojín. Nada de lo terreno parece no ser divino. Incluso el pavimento parece acogedor y cálido para el tierno niño. Y el Perugino se atrevió a dejarlo para siempre allí, en el suelo, sin un regazo, sin cuna, sin calor, expuesto, pero reclinado como si fuera en un trono. Suelo, columnas, personajes, naturaleza son su trono y él, dónde y cómo esté, es el centro de todo.

El Perugino y Roma después de mí

“Petrus de Perusia pinxit”: Pedro el Perugino lo pintó, escrito en los dinteles. También él fue el único que firmó su obra en la Capilla Sixtina. ¿Coincidencias?¿Conciencia de la importancia de dejar su nombre? Tres palabras para desvelar la memoria y no para explicar el misterio.  Para el misterio no bastan palabras, para la memoria son suficientes tres. Lo demás lo cuentan los pinceles, incluso la velada alusión a Juliano de la Rovere, futuro papa ‘con armadura’ Julio II, o al cardenal de San Jorge, Rafael Riario. Éste último fue cardenal con 17 años y a él se debe la construcción del palacio Riario, actualmente de la Cancelleria. Tengo que decir que cada vez que visito la maravillosa arquitectura de este palacio me recuerda la sala ideal de este cuadro del Perugino. Quien de los dos encargó el cuadro de 6 escenas de Villa Albani, nunca lo sabremos.

Dime Roma que quedará de mí, sin dinteles o pinceles. O como se preguntaba Alberti:

Cuando me vaya de Roma
¿quíen se acordará de mí?

Pregunten al gato,
pregunten al perro
y al roto zapato.

Al farol perdido,
al caballo muerto
y al balcón herido.

Al viento que pasa,
al portón oscuro
que no tiene casa.

Y al agua corriente
que escribe mi nombre
debajo del puente.

Cuando me vaya de Roma
pregunten a ellos por mí.

Dejo a ti, León recién nacido, el regalo de un cuadro escondido. Un lugar y una belleza que esperan tus ojos, sin saberlo. ¡Cuánta Roma, vida, te espera!

Y pregúntenle luego a él cuando me vaya.

tumba francois villa albani

Notas de una visita en Villa Albani

**Villa Albani está situada entre via Salaria y Viale regina Margherita. Fue construida por Carlo Marchioni en el 1747 por orden del cardenal Alessandro Albani, sobrino del papa Clemente XI. Desde 1867 pertenece a la familia Torlonia.

Entrando en la villa desde via Adda nos encontramos con una logia llena de esculturas con personajes de la antigüedad clásica. Entre estas destacan la estatua de Agrippina o la de Augusto. La imponente logia nos introduce en una maravillosa mezcla de colores, formas, contrastantes y luces que caraterizan Villa Abani.

El jardín, lleno de setos de Boj, une la residencia con una coffee house típica del gusto del siglo XVIII. La escondida coffee house contiene hoy en día unos frescos con una historia muy complicada. Se trata de los frescos de la tumba François.

Para visitar esta parte de Villa Albani es necesario contactar la Fondazione Torlonia.

Al lado del imponente edificio que parece un pequeño Coliseo, el teatro Marcello, y cerca de Trastevere hay un lugar reservado y lleno de historia: el Ghetto de Roma. Originariamente el Ghetto nace en el interior de un pequeño recinto donde vivían más o menos 3000 personas. Con el pasar del tiempo y de los episodios históricos la población aumentó y su área se amplió. De todas formas, siempre fue un lugar reducido en el que los habitantes estaban hacinados.

miniatura haggadah xiv siglo judíos en Roma

Una larga historia romana y judía

La historia del Ghetto se asocia sin duda con la del pueblo judío. De hecho el ghetto es el corazón de esta comunidad, a pesar de los muchos lugares de Roma significativos para el pueblo hebraico.

La historia judía en Roma forma parte de ese río de historias personales, muchas veces trabajadas y controvertidas.

De hecho, la comunidad judía romana es la más antigua de Europa, pues su presencia en Roma se remonta al siglo II a.C. Es la única ciudad en donde han residido a lo largo de la historia sin ser expulsados.

Bajo Julio César las costumbres de vida judías fueron respetadas, aunque entre la popolación romana habían tensiones por el fuerte carácter étnico de esta religión y el proselitismo. En el 66 d.C. con ansias de liberarse de los tributos e imposiciones romanas, los judíos se rebelaron y empezó la guerra judaica que tuvo una duración de cuatro años.

historia judíos en Roma

Durante el Impero Romano la comunidad judía romana llegó a ser uno de los centros hebreos  más importantes  de la diáspora.

Más tarde, en el año 1000 nacieron las Corporaciones, a las que podían partecipar solamente los cristianos. Por tanto, los judíos tuvieron que practicar un empleo prohibido a los cristianos, el de prestamistas. Este hecho cambió radicalmente su vida. Con los préstamos de dinero los judíos llegaron a ser muy poderosos y esenciales para la comunidad romana y europea.

Nace el Ghetto de Roma: Un recinto cerrado

El 12 de julio 1555 papa Paolo IV con la bula “cum nimis absurdum” revocó todos los derechos de los judíos y ordenó la costrucción del ghetto en el rione sant’Angelo. El ghetto abría al amanecer y cerraba sus puertas por la noche. Fue construido en aquel lugar porque la mayoría de la antigua popolación hebraica vivía allí. De esta forma el ghetto nació como una especie de prisión para los judíos. Un lugar donde fueran contenidos todos los “diferentes” de la sociedad. A los judíos se les prohibió poseer bienes inmuebles y el comercio, excepto el de los trapos.

Cada judío que vivía en el ghetto de Roma tenía que llevar un distintivo para ser reconocible a los ojos de la población. Además, la comunidad tenía que asistir a sermones en las iglesias cristianas, finalizadas a la conversión. Iglesias como Sant’Angelo in Pescheria. Entre las restricciones jurídicas a los judíos existía la que les prohibía tener más de una sinagoga y una sola escuela.

barrio judio ghetto de roma nocheIglesia de Sant’Angelo in Pescheria – Portico D’Ottavia y al fondo el Teatro Marcello en el Ghetto de Roma

En el 1586 papa Sisto V anuló algunas restricciónes y actuó un pequeño ampliamento del barrio.

Con el pasar del tiempo y con la llegada de la revolución francesa las condiciones de los judíos en el ghetto de Roma cambiaron. Después de la irrupción de los franceses en la ciudad el comandante Berthier proclamó la libertad de culto para los judíos. Sin embargo, esta condición duró muy poco. En el 1814 con el nuevo pontéfice Pio VII los judíos quedaron confinados otra vez en el ghetto. Sólo en tiempos de Pío IX desapareció la muralla que los encerraba en este barrio.

Paseando por el Ghetto de Roma

La historia del pueblo hebreo en Roma está vinculada a la del ghetto que hoy todavía es el centro de la comunidad judía.

Paseando cerca del ghetto, admiro una imponente iglesia: Santa Maria in Campitelli. Esta iglesia de mediados del siglo XVII es impresionante. En el s. XX pasa del rione Campitelli a formar parte del rione Sant’Angelo y del barrio judío.

santa maria campitelli romaIglesia de santa Maria en Campitelli

Poco más adelante, entre pequeñas calles, encuentro las ruinas del portico de Ottavia. Desde allí, recorriendo la calle del portico de Ottavia llego hasta la Sinagoga. De hecho, se trata de una de las sinagogas más grandes de Europa conocida como “Templo mayor”. Su Museo histórico está lleno de auténticas maravillas.

Sinagoga en el Ghetto de RomaSinagoga

Pero hoy en día el ghetto, precisamente por formar parte de la historia judía y romana es también un lugar maravilloso. Está lleno de rincones interesantes para visitar. Además, es una meta para entendedores en cuestiones de dulces. No podéis dejar de entrar y degustar las maravillas de sabor en el famoso y tradicional horno que hay en “Piazza delle cinque scole”.

Nuestros guías En Roma te proponen además una visita guiada muy especial por el Ghetto, el barrio judío de Roma

Sant’Agnese in Agone o Santa Inés en plaza Navona

Paseando por via dei Canestrari, recorriendo un típica calle del centro de Roma, imagino lo que podré encontrar detras de la esquina. ¿Cómo será hoy la atmósfera en Plaza Navona?¿habrá mucha gente? La cúpula de la iglesia de Sant’Agnese in Agone ¿tendrá su magnífico entorno azul intenso o quizás  estará rodeada de pequeñas nubes?  A veces, el cielo empedrado sobre la plaza forma un fascinante tapiz que enmarca los edificios que la rodean. Mirando el cielo desde abajo, ante el portal de Sant’Agenese, su perfil es una herida que lo desvela. Parece que el aire tiene cuerpo acogiendo las torres y cúpula.

La iglesia

La gente a mi alrededor admira los elementos constitutivos de la plaza. Parecen tan varios pero tienen en realidad algo en común. De hecho, la familia Pamphilj en el siglo XVII quiso convertir plaza Navona en su isla particular, la antesala de su maravilloso palacio. Esto le da un toque particular.

velazquez roma inocencio xInocencio X, retrato de Velázquez. Galería Doria Pamphilj

En 1630 el futuro papa Inocencio X Pamphilj transformó algunas casas de su propriedad en un palacio señorial. Por otra parte, quiso convertir la plaza en una extensión del mismo e introdujo en ella muchas referencias a su familia. De hecho, veréis en muchos lugares la paloma con el ramo de olivo, símbolo de la familia.

Asimismo, Inocencio X  hizo que en la plaza y en la iglesia trabajasen algunos de los artistas más celebres. Entre ellos, destacan Bernini que se ocupó del diseño de la fuente de los cuatro ríos, Borromini y Girolamo Rainaldi que fue el arquitecto que empezó la construcción de la iglesia de familia. Sin embargo, el que hizo de la iglesia una innovación con su genialidad fue Borromini. En la fachada de esta iglesia, con su cúpula situada entre dos campanarios realizó el sueño de Bramante y Miguel Ángel para la basílica de San Pedro. Además, Borromini gracias a su habilidad técnica realizó un sistema para hacer que el agua de la fuente llegase a la capilla de familia. A él también se debe la preciosa sacristía.

cupula sant agnese in agone

Cúpula de Sant’Agnese in Agone

La simple, elegante y armónica fachada que comprende dos campanarios y una cúpula. Su interior es una breve aula con planta de cruz griega. Un lugar sagrado capaz de fascinar e involucrar a las personas en la historia de Santa Inés. Siendo, además, capilla de su familia, Inocencio X quiso que lo enterraran aquí.

Muchos son los elementos barrocos que te hacen sentir la pura y majestuosa atmósfera, casi de gloria celestial. El altar principal, por ejemplo, está adornado con un relieve que representa la Sagrada Familia. Es más. Se trata de dos ‘sagradas familias’ en una composición llena de movimiento. Por una parte se encuentran la de Jesús, María y José. Por otra, la de Juan el Bautista, Isabel y Zacarías. Esta obra es una de las mejores realizaciones del escultor Domenico Guidi.

sant agnese in agone tumba inocencio xTumba de Inocencio X en la iglesia de Sant’ Agnese in Agone

Sin embargo, el elemento más eviente y representativo es la cúpula. Afrescada por Ciro Ferri y Sebastiano Corbellini, en ella está representa “sant’Agnese introducida en la gloria del paraíso”. Se trata de un episodio que ve como protagonista una muchacha romana a la cual está dedicada la iglesia: Sant’Agnese in Agone. De su mano parece que ascendemos hacia un cielo que nos espera.

SANT’AGNESE – Santa Inés

Mirando algunos de los estupendos relieves de Antonio Raggi y Ercole Ferrata nos damos cuenta de la belleza de estas historias convertidas en páginas de piedra.

Junto a la imagen de Sant’Agnese se representa con frecuencia un cordero. Es un símbolo de pureza, de perseverancia y humildad. De hecho, Agnese – Inés fue una joven virgen que demostró su valor y firmeza a inicios del siglo IV incluso cuando el hijo del Prefecto de Roma manifestó sus impacientes deseos en forma de violencia. Fue acusada de ateismo por no incensar ante los dioses y expuesta desnuda en lo que se cree era el lupanar del estadio de Domiciano. Milagrosamente sus cabellos la cubrieron y protegieron de las violencias con que querían matarla.

sant'agnese in agone cripta

Al final, una espada le cortó la garganta y así murió, con el mismo gesto cumplido para matar los corderos. El lugar del martirio es el mismo en el que hoy se encuentra la iglesia de Sant’Agnese que lleva su nombre. Sin embargo, fue enterrada en donde ahora está la iglesia de Sant’Agnese en via Nomentana. Cuando su hermana Emerenciana fue a visitar su tumba también ella sufrió el martirio con violencias inauditas. Ambas chicas son dos mujeres que en la tradición romana fueron siempre recordadas como protectoras de la ciudad. A ellas se les dedicó, junto a San Cecilia, numerosos lugares de culto y obras de arte.

interior sant'agnese in agone

Como en muchos edificios de Roma la historia y el arte son capaces de redimir episodios tristes. De un ‘Turpitudinis locum’ que ensucia al simple recuerdo se puede pasar al ‘locus amoenus’ que canta la victoria de una muchacha. Escenario, ahora, de deliciosos paseos y encuentros en los que uno se cita ante Sant’Agnese, en la plaza más famosa de Roma.

 

HORARIOS:

Días feriales: 9.30-12.30/ 15.30-19.00

Festivos: 9.00-13.00/ 16.00-20.00

Lunes cerrado

Paseando por Roma en una tarde de domingo, atrae mi atención una gran escalinata entre la mole del monumento a Víctor Manuel II y los amplios escalones que llevan a plaza del Campidoglio.

Subiendo los numerosos y fatigosos escalones me doy cuenta de que cada uno me permite tener una vista de Roma más completa, más fascinante. Poco a poco llego hasta el punto más alto de la colina Capitolina y pienso en la historia de todo esto: los palacios, lo que hay a mi alrededor, las simples escaleras…

El mármol bajo mis pies es el mismo con el que se construyó el templo de Serapis en el Quirinale. Fue traído hasta aquí para construir una escalinata que fuera un voto a la virgen. Una ofrenda para que ella hiciera terminar el largo período de pestilencia que asolaba toda Europa en el siglo XIII. El significado de la escalinata, sin embargo, cambió con el tiempo. Llegó a ser un lugar supersticioso en el que la gente pasaba las noches para soñar los numeros de la lotería. Hoy la vemos, en cambio, llena de turistas haciendo fotos o descansando un poco antes de entrar en la maravillosa iglesia en estilo gótico romano.

iglesia santa maria en aracoeli escalinata

Iglesia de Santa María en AraCoeli vista desde la base de la larga escalinata. Foto Raquel Rodriguez

Curiosidades de Santa María en Aracoeli

La basílica de Santa María en Aracoeli nace en el siglo VI en el lugar donde antiguamente estaba el templo de Juno Moneta: el Arx. Así se llama la otra altura que forma la colina Capitolina.

Los Mirabilia Urbis Romae (antiguas guías medievales sobre la ciudad) nos ilustran el origen legendario de una primera costrucción de un altar o ara en este lugar.

santa maria aracoeli altar medievalAltar medieval construido sobre el lugar del antiguo Ara Coeli

En ella se nos cuenta que la Sibila Tiburtina, llamada por el emperador Octaviano Augusto, le anunció que llegaría desde el cielo un rey humano que gobernará por mucho tiempo y juzgaría el mundo. Es más, Octaviano Augusto habría tenido una visión de una mujer junto a un altar con un niño en barzos, imagen asociada en la época medieval a la Virgen con Jesús. El emperador se arrodilló en adoración e hizo construir cerca de su habitación un altar para aquel “señor del cielo”. De aquí derivaría el nombre de Ara Coeli: “altar del cielo”. Es una relectura de la historia que hace que Santa Maria in Capitolio pase a Santa Maria in Aracoeli. Sería, curiosamente, el primer edificio ‘cristiano’ antes de Cristo.

 Antoine Caron cuadro sibila tiburtina con Augusto

La Basílica fue famosa en la historia de Roma también por otro particular. En el interior de la iglesia se conserva una de las imágenes más veneradas por el pueblo romano: el Santo Niño. Se trata de una escultura del niño Jesús en madera de olivo del huerto de Getsemaní en Jerusalén. Pero su prestigio no dependía sólo del material de construcción, sino tambien de los preciosos ex voto que cubrían la estatua. Se decía que la imagen tenía poderes milagrosos. Y digo tenía porque en 1994 fue robada y hasta el momento no se ha recuperado. Actualemente podemos ver una reproducción.

iglesia santa maria en aracoeli interior

Interior de Santa Maria en Aracoeli

La variedad y la maravilla de la basilica esta en la mezcla de particulares. Los elementos arquitectonicos, las leyendas y representaciones  que constituyen su historia. Una historia tan rica que se convierte en arte. Y así, queda inmortalada por ejemplo en los frescos dedicados a San Bernardino de Siena o en la tumba de Santa Elena. Entrar en la Capilla Bufalini es un triunfo de colores y formas gracias al Pinturicchio.

Palabras que crean historias, historias que crean arte. De la palabra ‘Arx’ a Arce – Arceli y luego a imaginarlo con la forma latina de Ara Coeli. El poder de las palabras y de la imaginación capaces de crear historia apoyándose en bases de piedra que se remontan a Augusto.

Un pequeño resumen. Una larga historia.

En la época medieval Santa María en Aracoeli fue protgonista de los decennios de lucha entre Guelfos y Guibelinos. La colina era un emblema, ya que el Campidoglio llegó a ser el lugar físico de la experiencia comunal de la ciudad. Era una iglesia que, al principio miraba hacia el palacio Senatorio.

insula plaza aracoeli

Insula romana situada en la base de la escalinata de Santa Maria en Aracoeli y reutilizada en parte como iglesia.

Más tarde, con el pontéfice Inocencio VI, la iglesia pasó a los franciscanos y fue restructurda. Fue, de hecho, en este período cuando adquirió su actual estilo gótico romano. Además, cambió su orientación. El edificio pasó a mirar hacia el Campo Marzio y el Vaticano. Un signo de dónde estaba ahora el poder de la Roma pontificia.

Con esta reestructuración la basílica se transformó en una de las iglesias más importantes para el pueblo romano. Por su posición, cerca del Ayuntamiento, llegó a ser uno de los centros políticos y espirtuales de la sociedad romana. Un lugar privilegiado para ser sede de numerosos eventos históricos en los que se mostraba el poder de Roma. En ella, por ejemplo, Marco Antonio Colonna celebró el gran triunfo de Lepanto. Fue como si todo el Mediterráneo dependiese nuevamente de la Ciudad Eterna.

iglesia santa maria en aracoeli altar

Altar de Santa Maria en Aracoeli

Con la unidad de Italia la propriedad del convento pasó al estado. Fue un momento dramático. A la hora de construir el Vittoriano (monumento a Víctor Manuel II) se destruyó el claustro y otras construcciones que lo acompañaban como la torre del papa Pablo III. La iglesia, por tanto, quedó escondida a la vista de los peregrinos y viajeros. Sobre todo para los que entraba en Roma desde plaza del Popolo y recorrían via del Corso, la antigua Via Lata.

Testimonios de esta larga y variada historia son las representaciones de personajes. El arte en su arquitectura, estatuas, pinturas y la atmósfera que envuelve este lugar lo siguen convirtiendo en un rincón sagrado y maravilloso. Una de las joyas de la colina capitolina y símbolo de esa Roma que recorre la historia siempre como protagonista.

Palabras de Miguel de Unamuno visitando Santa María en Aracoeli

“Entramos a descansar en Ara Coeli. Tiene aspecto de templo de aldea y se ve que está hecho a la buena de Dios, recogiendo aquí y allí mendrugos: cada columna es de diferente estilo, grueso y altura. Está llena de dorados y otras cosas que desdicen del espíritu franciscano. Estaba desierta y, como alzaba la voz el tío contando sucesos, un hermanito del pobrecito de Asís nos indicó que no turbáramos el sueño de los muertos y la soledad de los vivos.

En una capilla, multitud de curiosos exvotos, más interesantes acaso que los frescos y mosaicos antiguos, tan toscos como ellos, lo cual prueba que la tosquedad en el arte más que signo de antigüedad es signo de religiosidad, es decir de espíritu popular. ¿Qué pensarán en el siglo XXX cuando contemplen estos cuadritos? No faltará quien los reproduzca y quien se rompa la cabeza descifrando sus jeroglíficos. Este, este es el verdadero arte religioso, no el de San Pietro. Esto, los toscos monigotes de Ara Coeli que contemplan con desdén los curiosos y aún muchos fieles. En estos están encerradas lágrimas de madre, alegrías de hogar, fe pueril, no arrogancias de papas y apoteosis de artistas.”

Si quieres visitarla, te ofrecemos visitas guiadas personalizadas con tus guías de turismo En Roma.

Roma en los orígenes, el Umbilicus Urbis

El Umbilicus Urbis representa el centro ideal de la ciudad de Roma. Conforme la leyenda se trata de la fosa que Rómulo escavó en el centro del recinto urbano, para que los ciudadanos echaran ahí la tierra y las primicias de sus aldeas de origen. Se trata de un cono de ladrillos de 4,45 metros de diámetro, antiguamente cubierto de mármoles y con una estatua encima. Los restos actuales pertencen al reinado del emperador Settimio Severo (193 – 211 d.C.). El Umblicus se encuentra en pleno Foro Romano, al lado del Arco dedicado precisamente a Septimio.

umbilicus urbis en el foro romano

Roma, un cuerpo

El centro de este cuerpo extendido de Roma. El acceso a sus entrañas y el recuerdo de su origen. Un recoveco circular como pequeña gruta primordial que nos lleva a una vida que crece sin palabras, sin luces. Roma pequeña, recién nacida y formándose gracias al Tíber, en el seno del Mediterráneo.

El centro de la ciudad de Roma correspondía al centro del mundo para los romanos, de ahí que el lugar se denominara también Umbilicus Mundi. Para todos era un lugar sagrado y mágico. En él se podría acceder al mundo del Inferno, de lo que ‘está debajo’, el mundus “Cereris”. Por esta razón, los tres días al año en los que el Umbilicus permanecía abierto se consideraban nefastos (dies nefastus). Es más, a través de este ombligo de Roma podían salir los espíritus infernales. De hecho, en estos días (24 agosto, 5 octubre y 8 noviembre) estaba prohibido llevar a cabo cualquier actividad pública. Además, se consideraba impío no solo dar batalla o iniciar una guerra, sino también reclutar soldados, navegar o tener relaciones sexuales.

Muy cerca del Umbilicus, como una joya engarzada, se encontraba el Millarum Aurum. Era un pequeño monumento erigido en el 20 d.C. por Augusto para indicar el punto de partida ideal de las carreteras romanas. Desde aquí el cuerpo de Roma se extendía en forma de Imperio.

Umbilicus urbis en el centro del foro roman

 

Un poco de historia de la “Gran Máquina”,
el monumento a Vittorio Emanuele II (Víctor Manuel II)

“La gran máquina de escribir”, como la llaman los romanos, es uno de los monumentos más imponentes y solemnes de Roma. La simetría, la majestuosidad y la solidez  del edificio son el resultado de las luchas del Risorgimento italiano. Este período de la historia italiana tiene como protagonista principal al rey Vittorio Emanuele II. Durante una ceremonia presidida por Umberto I en marzo de 1885, fue puesta la primera piedra de un edificio construido en la colina capitolina. Un lugar intrínsecamente unido a los orígenes de Roma y sede de la tríade capitolina. El monumento fue posteriormente inaugurado por Vittorio Emanuele III, en ocasión de la Exposición Internacional que conmemoraba los cincuenta años de la unidad de Italia.

Ettore Ferrari y Pio Piacentini fueron los que propusieron la idea de construirlo en esta colina. Surgió por ello una gran polémica al tener que destruir numerosos edificios anteriores de gran interés como la torre de Paulo III.

A pesar de todo se siguió adelante. Se eligió, tras varias vicisitudes, el proyecto del arquitecto Giuseppe Sacconi y tras largas vicisitudes los trabajos concluyeron en 1935, ya en plena época fascista.

monumento a vittorio emanuele roma

El ‘Vittoriano’ un símbolo de Italia

El monumento a Vittorio Emanuele II tenía que tener características arquitectónicas y ornamentales bien determinadas. La idea era la de realizar un gran altar de tipo helenístico como el de Pérgamo. Se construyó como si fuera una gran ágora con tres plazas superpuestas. Una gran escalinata va ascendiendo como símbolo de la nueva Italia tras la de los césares y la de los papas. De ahí que fuese elegido más tarde como símbolo  de los cincuenta años de la unidad de Italia. De hecho, todas las estatuas, las decoraciones, los particulares arquitectónicos representan en algún modo los valores del pueblo italiano: virtudes cívicas, regiones, símbolos del antiguo poder de Roma.

Entre los elementos constitutivos del monumento destacan la imponente estatua en bronce de Vittorio Emanuele II, la de las victorias aladas y el columnado corintio. En el monumento resaltan también las frases latinas “Patriae unitati” y “Civium Libertati” en la parte alta y las fuentes que encontramos a nuestra altura. Estas fuentes están situadas a ambos lados de la escalinata central. Además, son el símbolo del Italia flanqueada por los dos mares: el Adriático (a la izquierda) y el mar Tirreno (a la derecha). Dos estatuas muy expresivas y poderosas que personifican ambos mares y que fueron realizadas por Emilio Quadrelli y Pietro Canonica.

monumento a vittorio emanuele roma noche

Vittoriano desde la columna de Trajano

Podemos decir entonces que el Vittoriano desde su inauguración del 4 junio 1911 no fue sólo un monumento de la nueva Italia. En la historia, asumió muchos significados. Inicialmente fue el edificio que representaba en cierta forma una “religión de la patria”. Durante la segunda guerra mundial llegó a ser una exaltación de la idea de una nueva Italia fascista. Pasó a ser, en ese momento, una especie de escenario para las citas políticas del régimen totalitario. Cuado ese régimen cayó, el Altar de la Patria intentó disociarse de la simbología fascista que lo había utilizado.

El Vittoriano hoy

También hoy el Altar de la Patria para los italianos y no, es un símbolo de la Italia unida. Representa la solemnidad y la majestuosidad de Roma. El edificio, al igual que la diosa Roma que se encuentra en el centro, quiere transmitir una idea de simetría, de equilibrio y grandiosidad.

Muchísimos turistas observan el monumento con su cándido marmo ‘botticino’. Sus piedras, por una parte reflejan la luz cálida del aterdecer. Por otra también se tiñen con la luz tímida del sol cuando nace. En este grandioso marco encontramos la sede de exposiciones, colecciones de arte e historia y conciertos. El Vittoriano como atracción turística nace después de la Gran guerra cuando se empezaron a hacer peregrinaciones a los lugares que eran símbolo del conflicto.

monumento a vittorio emanuele foro romano

El monumento a Vittorio Emanuele visto desde el Foro Romano con la Curia en primer plano

Paseando por via del Corso entreveo las estatuas de las victorias aladas. Sorprendida y fascinada por esa majestuosidad e imponencia, me doy prisa para intentar capturar esa imágen en mi máquina fotográfica. La fotografía es la disciplina que me hace acercar a la realidad a través de un objetivo. De hecho, llega a trasformarse en un arte de ver.

Desde la más antigua fotografia que tenemos (1827, Niépce) hasta hoy muchísimos artistas, fotógrafos y aficcionados han testimoniado su forma de ver la realidad. Y el monumento a Vittorio Emanuele II es uno de los que han recibido más ‘miradas’. Hecho para impresionar la retina y la imaginación.

Con sus grandes espacios expositivos, el Vittoriano no es sólo una fachada. En su interior encontramos muchas obras de grandes autores y exposiciones temporales, en muchos casos dedicadas a la historia de esta Italia que nos alberga.

Roma escondida

Parece que la tarde está a punto de caer. Fría y cansada, a pesar de las pocas horas de sol, la luz declina. Se apaga en un último incendio.

atardecer en roma

Es el momento de volver a casa o de entrar en un lugar que nos pueda servir de refugio ante la oscuridad y nos invite a calentarnos con el fuego de una historia con cuerpo imaginado.

Epifanías de Roma

Acaba de pasar el día de Reyes. Se guardan las luces y los adornos. Las caravanas de camellos y pajes ya no engalanan los pesebres que vuelven grupas hacia sus cajas. Paisajes de ensueño y lejanos que habían poblado tantos rincones de Roma regresan a su silenciosa normalidad. La Befana, vieja que encarna la epifanía final de estas fiestas, ha dejado las plazas de Roma sembradas de caramelos. Ya ha emprendido viaje hacia su misteriosa casa y todos quedamos esperando que el año traiga dulces cosechas.

la befana en romaGrabado sobre la Befana. Fiesta de la Epifanía en Roma

El día después y el siguiente, ya sin nombres de fiesta, Roma sigue viva, con tantas visitas. Cada día recibe epifanías que nos hablan de ella y en las que ella se nos muestra. Lugares, personas, sonidos y movimientos, inopinados por ocurrir ante nuestros ojos en lo cotidiano. Su realidad, escondida porque se muestra día tras día, no se interrumpe al apagar las luces. Aflora en palabras sin voz que la manifiestan. Ritos y acciones son regalos que acompañan las epifanías de la ciudad. Ella habla o me habla en ellos.

Epifanías de la mañana

A las 06,45 de la mañana se encienden las luces de la iglesia. Las vidrieras cobran vida iluminando el patio interior que separa nuestro apartamento del edificio de la Merced. Poco después una tos seca indica que Abed, un señor marroquí de unos 60 años, inicia su ronda habitual de apertura y limpieza del templo. Es él quien todas las mañanas, antes del primer toque de campanas, hace que la iglesia pueda recibir visitantes recién caídos de sus camas o ya dispuestos a ir al trabajo cotidiano.

Al otro lado de la calle, todos los días hacia las 07,00, tres o cuatro coches de la policía cumplen el rito de la ciudad que desayuna ante un ‘cappuccino e cornetto’. Se trata, además, del primer problema de tráfico de la mañana pues dejan los coches en segunda y tercera fila. Ante el sagrado momento, con la disculpa de su brevedad, la comodidad de dejar los vehículos ante la misma puerta del bar es algo al parecer comprensible y disculpable. Aunque los escasos vehículos de esa hora tengan que desviarse y entrar en el carril del tranvía, nadie se sorprende, nadie pita. Privilegios de la policía o comprensión hacia todos los que aparcarán así a lo largo de la jornada. En Roma, el bien común aparece en forma líquida, intentando salvar los obstáculos de los intereses, tantos empáticamente aceptados, personales.

Epifanía con megáfono

afilador en roma via poUn afilador por la mañana en la esquina de via Po.

La primera llamada que resuena en la ciudad es para el género femenino. Voy por via Po cuando escucho la voz metálica de un altavoz que repite cadenciosamente: ‘Donne! È arrivato l’arrotino!’ Mujeres, ya está aquí el afilador. En Roma parece ser que la gestión de los cuchillos es mansión típicamente de mujeres y que se dedican a ello como primer pensamiento de la jornada. O quizás el afilador quiere que se despierten pensando en él. Un personaje que pasa desapercibido pero que se hace notar, que entra en la imaginación y, a escondidas, en el recuerdo. Que se lo digan si no a Edoardo, un niño de 8 años, hijo de un primo de mi consorte.

Un día, de buena mañana, hizo sonreír a todos prestando su voz a estas epifanías de la ciudad. Entrando en un bar seguido por su papá anunció con tono cantarín: “Donne! È arrivato papà!” Es el anuncio de una llegada maravillosa. La persona esperada, la que resuelve los problemas, la que da alegría saber cercana, la que vale la pena anunciar a voces. Se ve que estaba muy contento y esa frase era la que expresaba el desbordarse de su alegría en forma de anuncio. Imaginad la cara de su papá, Piero, intentando comprender el significado de esa frase. Azorado y alegre.

Un recuerdo afilado

Sigo mi camino en esta mañana de inicios de enero. Recuerdos de mi infancia me hacen sonreír sobre las notas de una armónica de plástico que tocaban los afiladores en las calles de mi Coruña natal. La carretilla de madera y luego la moto han dado paso a un coche, quizás el último antes de acallar su voz. No sé hasta cuando habrá mujeres u hombres que respondan porque les interesa tener cuchillos afilados. Ni cuchillos que sientan la necesidad de alguien que los haga eficaces.

Nubes de epifanía

 

nubes y pajaros roma

Llego a la oficina y a las 07,40 nubes de estorninos salen desde el Verano. Puedo comprender que esta zona sea una auténtica ciudad dormitorio tratándose del cementerio monumental más céntrico de Roma.

Por la tarde llegan en bandadas danzantes que hipnotizan. Por la mañana se despiertan y salen en tropel, una única nube, a la conquista de Roma.

Nubes que pasan veloces, oscuras, con un sonido terrible de miles de leves alas. Nubes que sobrevuelan a los envidiosos conductores que han de seguir el lento devenir de las colas matutinas. Viajan, nubes, sobre los grupos de personas que corren para hacer colas ante dos o tres monumentos, meta obligada de quien visita la ciudad.

Como una niebla que se aligera, su vuelo en tropel se deshace rápidamente pasando a ser gotas de aves diseminadas en sabe Dios qué rincones de la ciudad. ¿Dónde pasan el día?¿En qué ocupaciones? En Roma ¡hay tantos ríos de vidas! Quizás algunos los encuentras en algún puente, en algún afluente. Otros, ni siquiera los cruzarás en años y años. Y todos ellos forman la cotidiana algarabía que recorre las venas de la ciudad haciéndola viva.

gente de roma

Un valle lúdico

¿Quién no tiene en la imaginación el Círco Máximo de Roma? ¿Quién no ha soñado con una carrera de auténtico Romano? Aquí, en el corazón de la Ciudad Eterna, se encuentran los restos del mayor estadio de la época romana. Ocupa casi todo el valle Murcia, situado entre el Aventino y el Palatino. Fue construido bajo el reinado del quinto rey de Roma, Lucio Tarquinio Prisco en la primera mitad del siglo VI a.C. Desde entonces está dedicado al lugar por excelencia para juegos  y eventos históricos desde el comienzo de la historia de la ciudad. Por ejemplo, en este valle se produjo el festín y subsiguiente rapto de las Sabinas.

Vista Circo Máximo valle Murcia

Con sus 600 m de longitud, 140 m de anchura y su aforo de 300 mil personas fue el mayor circo de la antigua civilización romana. Además, sirvió de modelo para todos los circos que los romanos construyeron en numerosas ciudades de su imperio. En la propia ciudad de Roma había dos otros circos. El circo Flaminio estaba ubicado en el actual centro de la ciudad y el de Majencio que todavía existe y que se encuentra en la Via Appia Antica.

Ayer y hoy del Circo Máximo.

Hoy en día solo quedan los restos de unas verjas de salida de los caballos (carceres), pero se pueden apreciar perfectamente la pista de carreras y la spina, la mediana elevada que dividía las carretteras. Las construcciones fueron expoliadas ampliamente durante los siglos para utilizar sus piedras en otras construcciones. Sin embargo, este valle también fue escenario de sorprendentes hallazgos arqueológicos. Entre ellos mencionamos los dos obeliscos que se encuentran ahora uno en plaza del Popolo y otro en la plaza de San Juan de Letrán.

circo Máximo torre

La torre aún visible es el resto de una construcción medieval que aprovechaba la presencia de un riachuelo (Aqua Iulia). Cerca de este curso de agua había un molino que da nombre a esta característica construcción: “Torre della Moletta”. En 1943 se había decidido excavar toda la zona del Circo Máximo. Se empezó destruyendo el molino y las casas medievales construidas por la familia Frangipane. Los eventos de la II Guerra Mundial impidieron que se concluyera el proyecto, quedándonos sin las construcciones medievales y sin las excavaciones. Historias de la historia.

Circo Maximo torre moletta

El gran escenario del Circo Máximo

Muchos emperadores realizaron obras y fueron añadiendo o reestructurando alguna parte. Además de los tres órdenes de gradas, el Circo Máximo era una auténtica ‘ciudad lúdica’. En sus inmediaciones se podían encontrar tiendas de artesanos, cambistas, ‘tabernas’ y como no fraguas. Una tarde – noche tórrida de julio con viento cálido, desde una de estas tiendas inició el devastante incendio del año 64 bajo Nerón.

Por cierto, Nerón recubrió todas las gradas con mármoles convirtiéndolo en el monumento más grandioso de la ciudad. Un espectáculo único para quien entraba en la ciudad desde la via Appia encontrándose este inmenso espacio y al lado la colina Palatina.

circo maximo y palatino

El Circo Máximo podía albergar hasta 12 carros a la vez, de cuatro (quadrigae) y de dos caballos (bigae). Cada uno correspondía a lo que hoy en día llamaríamos un equipo, con sus patrocinadores y aficionados. Se trataba de carreras muy peligrosas tanto para los caballos como para los propios aurigas. No era raro que una carrera acabara con la vida de un caballo o de un conductor.

El Circo albergó carreras y juegos hasta el 549 d.C. Posteriormente fue utilizado como área agrícola y cementerio hebraico. En la actualidad es un parque público que se destina también a manifestaciones políticas, musicales y deportivas. Este espacio, por ejemplo, albergó la gran celebración de la victoria del mundial de fútbol de 2006.

Circo Máximo celebraciones

vista via Sacra

La Via Sacra es la calzada principal que atraviesa todo el Foro Romano. Pisar sus piedras de edad augustea representa un un auténtico viaje en la historia. Aunque su comienzo se suele colocar en el arco de Tito, hay mucho debate sobre el verdadero trayecto de su recorrido, así como sobre el origen de su nombre. El apelativo  puede referirse a varios aspectos. La calle tuvo siempre un importante papel ceremonial para la investidura del poder de la ciudad. Era el camino para las ceremonias sagradas. Si bien según una leyenda, la calzada asumió su epíteto de Sacra porque aquí Romulus y Tito Tazio santificaron el pacto tras el rapto de las Sabinas con sacrificios a los dioses.

La calzada en principio no terminaba su recorrido dentro del recinto del foro. La via Sacra salía del mismo por la antigua puerta Mugonia, la puerta del Palatino. A lo largo de su recorrido se encuentran algunos de los mayores edificios y monumentos del Foro.

Monumentos en la via Sacra

La calle toca, en el lado norte, la Regia, una de las construcciones más antiguas del foro. La morada original del Rey, en la cual probablemente el Sumo Pontífice ejercía las funciones sagradas.

Regia en la Via Sacra

Muy cerca se encuentra el templo del emperador Antonino y Faustina. Fue erigido después de la muerte de la emperatriz en el año 141. Fue dedicado a ella por el Senado, como recuerda la inscripción en el arquitrabe de la fachada.  A la muerte del emperador en el 161, el templo también se dedicó al nuevo divus y se agregó una línea sobre la inscripción existente. Posteriormente, el tempo fue transformado en el siglo VII o VIII en la iglesia di San Lorenzo en Miranda. sin embargo, el aspecto actual de la iglesia se debe a una restructuración de 1602.

templo de Antonino y Faustina en la via Sacra

En el lado sur de la via Sacra se encuentra la basílica Emilia. Contrariamente a lo que podría indicar el nombre, en la antigua Roma las basílicas no eran edificios religiosos sino civiles, destinados a diferentes usos: lugar de reunión, area de comercio, de ejercitaciones militares, etc. La basílica Emilia es el único de estos edificios que ha sobrevivido en el Foro. Debe su nombre a la familia, a la gens, que mayormente contribuyó a las numerosas obras a la que fue sometida. Fue totalmente destruida durante el saqueo de Alarico en 410. En esa ocasión la basílica sufrió un terrible incendio. En el suelo se pueden apreciar todavía las manchas de las monedas de los cambistas fundidas durante el incendio.

basilica Emilia junto a la Via Sacra

A pesar de su nombre, que podría hacer pensar a un edificio de uso religioso, la Curia Julia era la sede del Senado. El término curia indicaba en Roma un lugar de reunión. Al principio, las asambleas congregaban a los “curiati”, es decir, ciudadanos ponderados según el censo.  Se llama Julia porque fue Julio César el que inició su construcción en el 44 a.C. Su asesinato ese mismo año tuvo lugar, en cambio,  en la Curia de Pompeo, situada en la actual Plaza del Teatro di Pompeo. El edificio forma parte del plan general de obras de renovación del Foro Romano, aunque fue Augusto quien la terminó en el 29 a.C. Asimismo, el emperador Diocleciano la renovó ulteriormente en  283 d.C. tras un incendio.

Curia Julia vista frontal

Su aspecto hace que el edificio destaque y se reconozca en seguida dentro del Foro. Su alta fachada de ladrillo con gruesos contrafuertes en cada esquina son algunos de sus rasgos característicos. Un simple tramo de escaleras une la zona del Comicio a la puerta monumental de bronce de la Curia. Se trata de una copia de la puerta original que se encuentra actualmente en San Juan de Letrán desde el siglo XVII.

Conservación de la Curia

El extraordinario estado de conservación se debe al hecho de que fue transformada en una  iglesia. San Adrián pasa a ser, de esta forma, en el siglo VII la nueva iglesia construida sobre la estructura de la Curia. El papa Honorio I salvó así el edificio del abandono y de la destrucción. En el interior, en la parte derecha de la entrada, aún se pueden apreciar restos de pinturas de tema religioso de este período.

Curia Romana foro frescos

El interior se presenta imponente, aunque austero. La Curia mide 21 metros de alto, 18 de ancho y 27 de largo, conforme las medidas ideales preconizadas por Vitruvio.  La pavimentación es en mármol polícromo (opus sectile). Se aprecian, además, tres gradas que hospedaban los esacaños de los senadores y de la presidencia.

curia julia foro romano interior

En la Curia se encuentran actualmente dos grandes bajorrelieves conocidos como anaglifos de Trajano. Conmemoran los beneficios del emperador hispalense otorgados en el propio Foro. También encontramos una estatua de pórfido de un hombre en toga, tal vez el mismo Trajano. Se trata de una de las esculturas mejor conservadas de toda la edad imperial.

Plutei Curia Romana Foro

Se puede visitar la Curia en los horarios de apertura del área arqueológica del Foro Romano, Palatino y Coliseo. Forma parte de este área constituyendo uno de sus edificios neurálgicos.

En Roma hay muchas cosas que ver. Quizás por eso algunas las dejamos de lado, casi como una defensa. Os cuento, sin embargo, lo que vi en un paseo por Roma, una mañana.

Me encontraba en un cruce de dos avenidas cerca de San Lorenzo Extramuros. En un cartel publicitario que anunciaba un nuevo modelo de teléfono, leí estas palabras, rigurosamente inglesas: “I’am what I do” Yo soy lo que hago. Tras un momento de incredulidad, la sorpresa dio paso a la indignación y al enfado, sin saber bien por qué. Y esta vez no la dejé de lado. Publicidad con éxito, diría yo.

Paseo por Roma
Publicidad en la esquina de via Mascagni con viale Regina Elena.

Mientras el semáforo me sacudía sacándome del estupor con su luz verde imaginé la frase de este anuncio puesta junto a otro instrumento, por ejemplo una lavadora. ¿Os imagináis qué efecto? Sería casi un insulto, como si lavar la ropa nos convirtiera en lavadoras, un trabajo servil aunque utilísimo allí donde los haya. Lo que soy es lo que hago pero con el teléfono, con la conexión a las redes siempre disponible. No vaya a ser que deje de existir. Lo que soy está en manos a un teléfono y nosotros pasamos a ser sus instrumentos.

‘Yo soy lo que hago’ se distancia muchísimo de ‘yo soy lo que han hecho’. Otros me han hecho, otros han hecho miles y miles de cosas que yo recibo y me hacen. Otros con su vida me hacen ser lo que soy o me condicionan para que no sea otra cosa. También es muy distinto de ‘yo soy lo que podría ser’ o ‘yo soy lo que no hago’, definiciones que por negación, completan todo un mundo de realidad.

Hace tiempo se decía ‘yo soy el hijo de…’ o ‘yo he estudiado…’ o ‘yo soy de tal pueblo’, incluso se utilizaba, colmo del absurdo, ‘yo soy Alberto…’ Un nombre y nada más. Lo que yo hago puede ser importante como ‘dedicación’ o profesión e incluso por sus consecuencias pero no creo que pueda determinar lo que soy. Nunca me gustó el paso de ‘hago una tontería’ ergo ‘soy un tonto’.

Sin embargo, siguiendo lo que se nos dice, todo cambia con un teléfono. Hago todo y, ergo, todo puedo ser. Al fin, un pantocrator moderno.

Al mismo tiempo, con un teléfono hago y deshago, hago muchas tonterías y las seguiré haciendo, incluso tonterías opuestas que podrían parecer actos geniales. Uno, ninguno y cien mil.

Tanto por hacer… sin un teléfono

Hace tiempo alguien decía que por sus frutos los reconoceréis. Pero los frutos no son el árbol. Y los únicos frutos válidos, lo que hago, no tienen por qué ser sólo productos de un teléfono móvil. En algunos casos sería pedir peras al olmo.

No obstante, como dice la frase inspirada en la parte inferior de la publicidad, la ‘inteligencia artificial’ viene en nuestra ayuda. Así, todos damos peras. No hay que preocuparse por el uso divergente de la propia inteligencia. Él piensa a todo y todo lo hace.

Mientras tanto, estoy a punto de concluir mi paseo por Roma pasando junto al Verano, frío y silencio de mañana. ‘Yo soy lo que hago’. Pedalo. Un motor a combustión de azúcares. Es así que la frasecita me parecía incluso peor de ‘yo soy lo que tengo’. Al fin y al cabo lo que tengo puede ser recibido. Es más, muchísimas de las grandes y cotidianas cosas que contemplamos en Roma son fruto de una época, de unas manos que no tuvieron nada que ver con un teléfono móvil. Lo que se hacía pretendía seguir lo que se era.

Los instrumentos, de esta forma, se afinaban para conseguir hacer algo que te subsistiera, con un ser que incluso la misma naturaleza temía. Y ahí están, arrojadas a su existencia en la ciudad. Las tenemos, esperando el contacto directo con nuestras manos, con nuestra mirada, con lo que hemos leído y pensado. No se dejan reducir a lo que yo y mi teléfono podamos hacer con ellas. Tenerlas implica una forma de respeto, de aceptación, que el ‘hacerlas’ destruye.

mujeres de Roma mano Artemisia Gentileschi

Mano derecha de Artemisia Gentileschi con un pincel. Dibujo de Pierre Dumonstier en The British Museum

Aunque la mona se vista de seda

Imaginé -extrañas asociaciones del pensar- lo que podría haber dicho el bueno de Lutero viendo esta publicidad o lo que diría Miguel de Molinos o el mismísimo Agustín con su ‘ama y haz lo que quieras’. El postulado de que lo que hagas pasa a ser lo que eres es peor que la peor pesadilla de la controversia ‘de auxiliis’.

¡Qué cosas raras pasan en la historia! Y ¡Qué raro soy! ¿A quién se le ocurre pensar o cuestionar lo que ya nadie ‘hace’? A casi nadie interesa ni bicho viviente se pregunta ¿mi libertad, mi persona, es la que hace las cosas o las cosas que tengo que hacer son fruto sólo de la voluntad de otro, por los auxilios o condicionamientos que recibo? ¡Vaya pregunta! Deja todo en manos a un teléfono que será tu única libertad y empeño. El lema ahora, como en la publicidad, pasa a ser ‘eres lo que haces, no importa quién lo haga ni cómo ni para qué’. Más aún, como decía aquella otra frase terrible de la publicidad de la Mercedes: ‘The best or nothing’. O lo mejor o nada.

De esta forma, eliminamos a todos los viandantes mediocremente vivos o que, aunque nos falte muy muy poco, estamos sólo rozando la perfección. ¡Qué lucha por ser los mejores con los parámetros de un coche o de un teléfono! ¡Cuántas personas no pueden o no saben hacer y son mucho más de cualquier producto, siendo incluso más de los que existen sólo revestidos por el éxito y poder de los medios! Monos, muy monos nos quedamos.

Un quieto paseo por Roma

Juego con las palabras y paso de Molina a Molinos. Para Miguel de Molinos lo mejor que se podía ‘hacer’ era no hacer nada. Renunciar incluso a la palabra para, en quietud, disfrutar simplemente de la presencia del amado. Locuras. Y se lo hicieron experimentar en los 9 años que estuvo en la carcel antes de morir. Sus rivales jesuitas y Luis XIV seguramente tenían un móvil último modelo o se dedicaban a la publicidad, dando voz a lo que tantos no piensan. Sólo lo que hacían pasaba a ser lo que eran.

10 lugares turísticos en Roma imperdibles Santa Maria Sopra Minerva

Iglesia de Santa María Sopra Minerva en donde Miguel de Molinos tuvo que abjurar en 1687

Llego ante la oficina y ato mi bici al palo de siempre. Nadie me ve en la pequeña plaza desierta por la hora y el frío. Realmente soy un donnadie al no hacer las cosas que cuentan, las que se reconocen como productos de calidad, las que se pueden compartir y contar, contando con el favor de tantos. Y de ahí a que, sin esas ayudas divinas en forma telefónica que todo lo pueden hacer, lo que yo soy sea nada es un paso.

 

Desnudos en Roma.

La verdad me la encuentro desnuda. Tiene un cuerpo que resplandece sin oropeles, sin adornos, sin ocultar y sin ocultarse de nada.

La verdad desvelada de Gian Lorenzo BerniniLa verdad, descubierta por el tiempo. G.L. Bernini en la Galería Borghese

Arrojada, como todo cuerpo, su materialidad desnuda puede toparse con ojos avizores de mirada rapaz. Cuanto más hermosa en su candor, sin ropajes, parece más vulnerable y a la merced de manos que no siempre la acaricien. Es una triste realidad ver cómo surge entonces el sentido depredador. Como un trofeo, no se la desea en cuanto verdad o hermosa sino por ufano afán de poseer, de poder, demostración de cuanto uno puede. Un deleite bramido, y por eso aún más terrible, pues es capaz de destruir cuando puede y también cuando no logra poder.

La verdad, como la belleza, son una epifanía de un tesoro sin posibilidad de dueño. Existen en todo y se dan a quien la descubre, más allá del creador o de quien determina su uso. Una vez descubiertas, sólo el tiempo tiene algún poder pasando su tacto silencioso sobre ellas. También es él quien las va desnudando. Sin dueño, el bosque, el mar, el rostro hermosísimo de una escultura en éxtasis, la mujer que te enamora mientras camina a tu lado y te mira y te habla se entregan.

Nacimiento Venus en Palacio AltempsNacimiento de Venus en Palacio Altemps

La verdad forzada

Sin dueño. Y, sin embargo, hay quien incendia, quien ensucia, quien hiere con punzones de rabia la piel colorada, quien acalla con golpes o desprecio los labios. No son tuyos aunque respiren tu aliento. Sólo por existir, por estar cerca de quien todo aferra y arrebata, cada estrella de esta galaxia de células de piel diáfana se vierte devorada por una masa brutal. Pasa a ser objeto, sin vida, cadáver, robado, en una caída sin fin, sin luz. El centro de esa vorágine es dominador, conquistador de una fuerza que fuerza el derecho, que sepulta, encierra y esconde. Nada sale ni se educa (conduce hacia fuera). Una fuerza que amasa y sofoca bajo una presa de pesos lardos. Allí, ni siquiera el mosto tinto es un fruto sino sólo gangas, bagazos, relictos. Profeta condenada, la verdad.

Laocoonte Museos VaticanosLaocoonte, Museos Vaticanos

Verdad, mujer

Para uso y consumo, siempre so capa de ser un custodio. Como una mujer en la antigüedad clásica dependía de su dueño de hecho y de derecho así la verdad pierde su libertad. El pretexto era cubrirla con vestidos que la defendieran, cuidaran, como si estuviese desvalida. Y así, su poder quedaba encerrado al servicio de quien ejerciera la patria potestad, el poder de los hombres. Los dioses sometían a los varones, estos a las mujeres, los ciudadanos a los extranjeros o esclavos y todos la tierra que los cobija. Así, normal, todo atado.

galeria borghese rapto de ProserpinaRapto de Proserpina de G. L. Bernini en la Galería Boghese

Bastaba que un hombre se cruzase de brazos ante un bebé. Entonces, la verdad de su recién nacida existencia quedaba anulada, negada. Ni padre ni hijo. Verdad de madre violada y sin ningún problema eliminada.

Mentir y que la mentira se hiciera verdad era tan fácil como no alzar un niño en brazos, dejarlo expuesto o arrojarlo en el Taigeto. Política de los hechos consumados. Necesidades arrojadas, problemas que nunca serán resueltos, enfermedades que no vendrán, debilidades que nadie tendrá que cubrir o soportar. Esto quedaba asegurado al destruir la necesidad, el problema, el enfermo, el débil. La voluntad del más fuerte es la que impera y llena las historias, alimenta incluso el arte.

Pobre verdad

san jeronimo desnudoSan Jerónimo, de José de Ribera en la exposición “De Caravaggio a Bernini” en las Scuderie del Quirinale

Tanto queremos, a veces, evitar los males, los defectos, las miserias que pasamos de poner todas las curas, quizás haciéndolas pagar bien caro, a eliminar a quien parece no tener cura, nos cansa o nos resulta peligroso. O curamos o matamos, todo por poder, con límites muy sutiles. Unos límites que son lugares, gargantas profundas, en las que las verdaderas intenciones se ocultan. Llenan la verdad de vaposos pliegues más terribles de un laberinto.

Y es que no es fácil soportar el largo y constante sacrificio -hacer sagrado- de quien obra dedicándose a las necesidades sin aprovecharse de ellas para aumentar el propio poder. Contemplar la desnudez, aceptar la entrega, responder y no usarla. Cuantas veces, oxímoro existencial, del mísero, del errabundo, del ignorante o hambriento se alimentan la riqueza y poder de otros. Llegamos, así, a la desnudez llevada hasta el límite, hasta el límite de los huesos. Nos la encontramos allí donde se pierden los rasgos y todo parece definitivamente roído. Más allá de la podredumbre incluso, existe la desnudez que espera la carne.

santa maria del popolo tumbaTumba de Giovanni Battista Gilseni en Santa María del Popolo

Esa verdad definitiva, finalmente desnuda, puede ayudarnos a despojarnos también, al fin, de nuestras ganas de forzar y mandar. ¡Con qué ansia hacemos que la verdad se adecúe a la mayoría! Pero también somos capaces de enarbolarla como una bandera reivindicando orgullosamente que somos esa minoría electa y distinta de la gran masa. Oxímoros de verdad. Si bien no rehuye nadar contracorriente y ser diferente a la mayoría tampoco renuncia a ser la verdad sencilla del común de los mortales que pasa escondida como lo extraordinariamente normal.

Una locura de verdad

En verdad, en verdad te digo que en un momento, en la historia, una locura hace perder para siempre los papeles a todos los actores de nuestro drama. Aparece un Dios que se enamora de una mujer. Es más, como cualquier hijo de vecina para hacerse hombre depende de ella, nace de ella, necesitado hasta de llorar y caminará hasta la muerte. Y esto sin compras, sin acoso, sin engaño de falasas apariencias. Todo sucede porque ella libremente le dijo que sí, aceptando un plan descabellado. Todo sin los raptos ni violencias a los que nos acostumbraban dioses que se hacían pasar por hombres para sus devaneos y hombres que, apoteósicamente, se creían dioses.

Es entonces cuando una mujer se hace protagonista de su historia, de la historia y de lugares que van más allá de cualquier idea o sentido. Lo humano, volviendo como al principio a una mujer, es respetado. Lo divino, al fin, por una mujer es humano. Es una locura de verdad, la belleza de la mujer liberada del poder.

Mosaico de la Anunciación en Santa Maria MayorMosaico de la Anunciación en Santa María la Mayor

¿Liberada? ¡Si a ella misma podrían haberla apedreado por adúltera! ¡Si tantas y tantos seguirán sufriendo bajo el poder de otros hombres! Ni esta locura parece bastar pues no se impone con poder, aunque nos gustaría. Nos gusta tanto sentirnos amparados por la verdad para mostrarnos fuertes. No nos basta ni siquiera que Dios se haga niño o reo sin ciudadanía. No nos basta que la belleza o la verdad tengan el encanto de la libertad que busca enamorados y no dueños. ¡Cuánta agua tendrá que ofrecernos nuestro Tíber para rodar los cantos de cada generación, cada persona, en todo momento!

Desnuda historia

Ahora bien, la historia es un largo camino. Incluso, “bajo la religión de la caridad la razón ensoberbecida ha renunciado a servir la necesidad, la indigencia humana. Uno de tantos problemas que la historia nos tendría que descifrar.” Cierro el libro que estoy leyendo de María Zambrano rumiando estas últimas palabras.

La lógica del poder, tan fuerte en la primera época del Imperio Romano, hacía que la resignación estoica fuera el único camino para no caer ni en la esperanza de una verdad imposible ni en la desesperación de esa imposibilidad de alcanzarla. Ni esperanza ni miedo: nec spe, nec metu. Un lema que muchos asumen para hacer de la verdad, la conciencia de nuestros límites, algo más cercano y consolador para cada ser humano.

Una amiga mía me aconsejaba que leyera sólo de vez en cuando a María Zambrano, porque se te pega. Pero no fui capaz: “El que se resigna, se evade más allá del temor y de la esperanza, como Séneca repite constantemente que hace el sabio; se retira a un lugar al margen y más allá de la esperanza y de la desesperación. Se retira, en cierto modo, de la vida.”

Desnudos desde el principio

Capilla Sixtina Adán y EvaAdán y Eva de Miguel Ángel, bóveda de la Capilla Sixtina.

Vuelvo luego a contemplar esta representación en la que la verdad de lo que somos aparece hermosamente desnuda. La contemplo y veo que también ella puede caer en la tentación de usarse, de usar su belleza para el poder. Hermosa aparente, la verdad, con aquella madita soberbia que no reconoce en sí y en los demás la indigencia y la necesidad.

Ese retiro ¿no será el volver la espalda al árbol de la vida para coger los frutos del árbol del conocimiento?

Eran sabios, conocedores del bien y del mal. Desnudos, en verdad, pero sin concordia, separados. Y eso producía que la desnudez pasase vergüenza. Su rostro se contraía en muecas de compunción, en arrugas de un conocimiento que les servía para acusar y, por tanto, valer más que el otro. Nos vemos y nos ven más feos.

Adan y eva arrojados del paraiso en la Capilla sixtina

Cuando hay intimidad y cercanía nada se esconde, no hay miedo a que todo se pueda ver. La fragilidad se hace confianza y se descubre. Se expone cuando el amor en sus múltiples formas la toma de la mano y se hace com-pasión. Nos vemos y nos ven más hermosos.

Espaldas desnudas

Para ver, de verdad, tenemos que mirar de frente y de espaldas. El fuego tiene un rostro que quema y una espalda que caldea. Quedarnos sólo con una parte es perder de vista todo, mentirnos, sin profundidad. De ahí el engaño de las cosas sin espalda, meras fachadas que encantan porque aparecen claras, perfectas en la armonía de sus líneas sin espacio. Tenemos que introducir una espalda para que haya una columna, el soporte de una realidad que puede ser más complicada, divertida y rica.

Base columna desnudaDibujo relativo a una columna de la catedral de Brouges

El rostro de la verdad puede contar el miedo ante la justicia que busca culpables. Mientras, su espalda carga crímenes que incluso puede querer olvidar. Rostro y espalda son de verdad. Por eso, muchas veces la justicia, ciega, necesita que le hagan la caridad, la única que da una mano o incluso el seno porque es capaz de ver las necesidades. Ella le da la vuelta a la verdad.

San isidoro roma capilla De SylvaLa caridad y la verdad, esculturas de Giulio Cartari en la capilla De Sylva en la iglesia de San Isidoro de Roma

Desnudos al final

Me ayuda a concluir César Antonio Molina en Lugares donde la eternidad envejece. Envejecer es la oportunidad de ir aceptando nuestras miserias y darnos cuenta de qué quedará de nosotros, lo que valdrá de verdad tras el tiempo. Es el camino el que nos proporciona encuentros. La eternidad coge sabor a humanidad, se hace misericorde, en algunos lugares en donde, como en Roma, ‘se han visto tantas’: “Andar es también sanar. La vida es muy corta, pero largo el tiempo que pasaremos bajo las tierras cultivadas por el Tíber o cualquier otro río. Caminaremos, caminemos, mientras podamos. Senza fine”. Hasta lugares en los que al final, espero, nos veamos desnudos de verdad.

desnudos resureccion carne juicio final Miguel Angel Capilla SixtinaResurrección de la carne, Miguel Ángel, Capilla Sixtina

El camino es largo y, en cualquier caso, la única señal es que no podemos dejar de buscar una mujer, ella, la de verdad.