Santa Maria en Trastevere

Plaza Santa María en Trastevere

Santa María en Trastevere

Santa Maria en Trastevere

Santa María en Trastevere vista por Allegra Zen

En Santa María en Trastevere Roma se hace bálsamo y ungüento. Hay lugares como este en que se pueden dejar las armas y ver a los demás sin tener que considerarlos rivales. Lugares donde el dolor se calma.

En mi memoria, santa María en Trastevere tiene siempre el aire de una clara mañana de domingo. Allí nos íbamos, mi querido amigo Joseba y yo, para disfrutar de las celebraciones. La belleza de la iglesia y un desayuno sentados en una terraza de la plaza hacían de fondo a las palabras de D. Vincenzo Paglia. No puedo evitar que el domingo por la mañana aún sepa a zumo de naranja.

santa maria en trastevere

 

Fons Olei. Una fuente muy especial en Santa Maria en Trastevere

Viajo en el tiempo y con la imaginación entro en la taberna meritoria. Allí se reunían los soldados romanos que tras un servicio militar eterno habían conseguido llegar a viejos. Allí, aquí, en estos lugares, en el 38 a.C. surgió un manantial extraño. Una fuente oleosa fruto seguramente de una escondida actividad vulcánica. Y así, ese acontecimiento extraño, ese material viscoso, oscuro y de olor desagradable, se convirtió en un signo benigno, benéfico. Afloraba como un don del favor de los dioses o el anuncio del cercano adviento del Mesías para los muchos judíos que residían en esta zona.

Fons Fons Olei en Santa Maria in Trastevere

¿Quién lo diría? Por un día, en Roma, hubo un manantial petrolífero. La sorpresa, el estupor de todos, junto con ese significado curativo que tiene todo lo relativo a lo ‘aceitoso’, hizo que este evento salvífico impregnase la memoria del barrio. Quizás por todo ello en el siglo III, en este lugar, se hallaba la ‘domus ecclesiae’ donde el papa Calixto reunía la comunidad cristiana de esta zona. Más adelante, en el s. IV, cuando inician las grandes basílicas gracias a la libertad de culto, el papa Julio I construye aquí la que sería la primera iglesia dedicada a María.

Una señal

La extraña fuente cesó. Un fenómeno que parecía una señal y que duró unas pocas horas perdidas en la memoria del s. I a.C. Sólo a finales del s. XIX construyendo los diques de contención del Tíber, los trabajadores volvieron a hablar de un fuerte olor a gas en esa parte de la orilla trasteverina. Ahora, todo esto parece inimaginable y sólo pocas ‘palabras’ nos recuerdan su origen.

Todo surge de un manantial del que brota algo que nos parece tan sucio como el petróleo. Viscoso, pegajoso, negruzco, maloliente. Y, sin embargo, materia de unción, portadora de un poder que la misma tierra trasudaba sin poder contenerse.

Luces del s. XII

Al entrar los ojos no pueden dejar de mirar hacia el ábside, deslumbrados. Cientos de colores y destellos nos hablan de cómo hicieron traer el cielo a la tierra. Fue allá entre los siglos XII y XIII. Y no les importó emplear más de un siglo para poder representar algo que merezca acercarse al adjetivo eterno.

abside de Santa Maria en Trastevere

Desde el lejano siglo VIII colores como los de la Madonna della Clemenza son los reflejos del sol sobre este óleo. Viéndolos puedo imaginar los colores que tendría el buen olor de un bálsamo. Y así, la belleza de las composiciones, como una clemente pausa en los trabajos, nos espera en este rincón del Trastevere. Y aspiro con deleite, el olor de sus colores.

Madonna della Clemenza en Santa Maria en Trastevere capilla Altemps

Luz, clemencia, bálsamo. Todas ellas remiten a una mujer presentada por todas partes como la autética fuente de salud. El manantial del que surge este río de aceite sin el que no hay luz ni fuerzas, que suaviza y reconstruye. No es una coincidencia que en esta zona haya tantos pequeños y diversos hospitales de entre los más antiguos de la ciudad.

Santa María en Trastevere, gracias

Nave central de Santa Maria in Trastevere

Los domingos por la mañana la iglesia se llena de grandes nubes de incienso. Se quema con profusión, con derroche, entre el sonido alegre y cantarín de cascabeles y campanillas. La generosidad no tiene vergüenza ni la belleza es cicatera. En Santa María en Trastevere recibo constantemente una invitación a ser magnánimo, a derramar, a verter, a no empequeñecerme quedándose con las propias seguridades, o en los propios contenedores. Mana, abunda, llegando a embriagar.

“Los ojos bien abiertos, los sentidos” en Santa María en Trastevere

Hay veces en que Roma se hace exagerada. No se pone a contar méritos o a valorar juzgando. Es más, el Juez Universal aquí se convierte en un hijo que  quiere y consigue que su madre sea siempre joven. Podría ser su esposa. Tanto es el cariño -y él puede con su querer, queriendo cuanto puede- que la hace ser como quiere. De ella nace, pero antes y después le da cuanto quiere. Sin destrucción, sin posesión, sin trucos. En lo más alto del cénit está este juego. Mana de lo profundo de la tierra y nos unge desde el cielo de este ábside.

La corona es suya pero la recibe. La recibe pero sin súplicas ante quien la concede.
Él la concede sin el desdén de quien da sin compasión. Ella lo indica conociéndolo profundamente mientras siente su abrazo.

Es una imagen que llueve sobre la tierra árida de las relaciones que veo. Me consuela. Pacifica los sentidos dejándome embelesado. Creo que le pasó lo mismo al San Jerónimo de la capilla Ávila. Así se quedó, moviéndose inmóvil, anonadado.

Llevo casi 20 años en los que ese abrazo, como un bálsamo que baja por sus fuertes columnas, me hace estremecer con el buen perfume de la belleza de la que somos capaces. ¡Y eso que pocas veces la veo!

Información útil para tu visita en Santa María en Trastevere:

Para una visita guiada con EnRoma puedes escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Horario apertura de la basílica: 7.30 – 21.00
(en Agosto: 8.00-12.00 / 16.00-21.00)
Entrada gratuita

Horario de las celebraciones:
Lun-vier: 9.00; 17.30; 20.30;
Sab: 9.00; 17.30; 20.00;
Dom: 8.30; 10.00; 11.30; 17.30; 18.45;
(En julio y agosto):
Lun-sab: 17.30; 20.00
Dom: 8.30; 10.30; 17.30

Autor

Guia En Roma

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