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Entrando a la ciudad amurallada por la Puerta Flaminia, encuentras a tu izquierda la iglesia de Santa María del Popolo. Ella te espera para darte la bienvenida y deslumbrarte con su arte e historia.

Las sombras y el aire de Puerta Flaminia son un regalo. Está empezando el verano y ya hace mucho calor. Me siento un momento en las escaleras de Santa María del Popolo mientras pasan ríos de gente. Ésta es la entrada en la ciudad amurallada que más me gusta y mi meta de hoy.

Estas bonitas escaleras quizás fueron pensadas para que las aguas del Tíber no llegaran a entrar. Quizás Santa María del Popolo haya sido uno de los sueños más hermosos de ese renacimiento romano de finales del s. XV. Sobre antiguas construcciones se iban cimentando nuevos proyectos. La antigua iglesia y convento de los agustinos dio paso a una hermosa basílica en tiempos de Sixto IV.

Santa María del Popolo: la mejor forma de entrar en Roma

Lejos quedaban los tiempos de los jardines de Salustio que bajaban desde el actual Pincio hasta esta puerta de la ciudad. Aún más lejos quedaban los recuerdos de un lugar maldito por alojar la tumba de Nerón a la sombra de un enorme chopo. Un sueño, soñado o imaginado, por Pascual II cambió este recuerdo con la dedicación a María. Quisieron desalojar en aquel siglo XI antiguos espíritus y leyendas con la devoción a esta mujer. Quizás por eso la encontramos a la entrada pues ella hizo realmente de puerta y entrada a su hijo.

En todo caso, el sueño lo pagó al final el ‘popolo’, el pueblo romano. Y es bonito que al menos en este caso, se recuerde.

Madonna Popolo estampa de Giovanni Maggi 1625
Madonna Popolo estampa de Giovanni Maggi 1625

Información útil

Entradas y precios:

Entrada gratuita

Horarios:

De lunes a sábado. Desde las 07.15 a las 12.15 y desde las 16.00 a las 19.00.
Los domingos y festivos, en cambio, está abierta desde las 07.15 hasta las 12.30 y desde las 16.30 hasta las 19.30.

Dias de cierre:

siempre abierta, pero no se puede visitar durante las celebraciones religiosas.

En la misma zona:

Cómo llegar:

Metro A, piazzale Flaminio

Ubicación:

Piazza del Popolo 12

Entrando en Santa María del Popolo

Así, nada más entrar a la derecha, nos encontramos en la Capilla della Rovere. Allí está una de las pinturas que más me gustan de Roma: un nacimiento pintado por el Pintoricchio. En esta iglesia, al fondo, el pequeño pintor decoró la bóveda del altar, convirtiéndola en un triunfo inmenso de color dedicado a María. Sin embargo, aquí, al principio, en donde todo empieza, el artista parece recobrar su nombre propio, Bernardino. Nos llama por el nuestro y nos quedamos a la entrada del establo. Junto a nosotros, en la escena, no faltan nunca un buey y una mula. Pero ellos dentro. En el centro, bien escondida por estar bien visible, nos espera, colgada en la base de una rama cortada, una cantimplora que nos habla de la sed, la de los peregrinos hacia Belén y la nuestra de romeros.

iglesia de Santa Maria del Popolo Pinturicchio

La frescura de la entrada en sombras se abre a una nave central luminosa. La mirada, al final, se posa sobre un altar en donde nos espera una Madonna de estilo bizantino. Sabemos que llegó aquí en el s. XIII  proveniente del Sancta Sanctorum de San Juan de Letrán, trayendo fama de haber sido pintada por San Lucas. Detrás, como jugando al escondite, sueñan convertidos en piedra dos cardenales: Jerónimo della Rovere y Ascanio Sforza. Esta vez los sueños los pagaron ellos. De esta forma, el Sansovino cumplió y los dejó soñando para siempre. También a nosotros.

Me imagino esa nave central a inicios del s. XV, mientras Bramante ampliaba el coro que está en el altar. Por aquella época en esa iglesia rezaba y en el convento vivía un monje agustino peregrino. Dejará una huella imborrable en la historia de Europa: Martín Lutero.

Detalles del Renacimiento en Santa María del Popolo

santa maria popolo capilla basso della rovere

En la Capilla Basso della Rovere, un hexágono nos acoge en la arquitectura y en los pliegues que la pintura convierte en ilusión. Columnas afrescadas y la perspectiva de una mensola que me recuerda la reproducción del ‘studiolo’ de Federico y Guidobaldo da Montefeltro que vi en Gubbio (el original lo podéis ver en el Metropolitan Museum de New York). Pinturas que crean espacios, como los dos libros apoyados en una credencia que atrae nuestra mirada. Están puestos allí como una invitación, en espera de que nos sentemos en ese espacio imaginario y que nuestras manos se tiendan para cogerlos.

santa maria popolo pinturicchio natividad detalle

Ladrillos y mármoles. Hiedra que cubre las paredes. Madera y paja que cubren el lugar del nacimiento. Árboles frondosos y otros que en precario equilibrio consiguen sobrevivir al borde del precipicio. Una montaña que es lugar de pastores y también de revelaciones. Como en el monte Tabor o el Sinaí, también aquí surge una voz de lo alto -rayos dorados que salen del mensajero alado- y se escucha entre las abruptas soledades el mensaje divino. Rocas, animales, plantas y silencio, son los lugares necesarios, naturales, para la revelación.

La Capilla Chigi de Santa María del Popolo

Unos años más tarde, en 1513, en esta misma iglesia se encontraba trabajando Rafael para la construcción de la capilla Chigi. Aunque llegó a diseñar los frescos de la cúpula, poco de ella pudo realizar antes de morir. De hecho, en el altar luce una maravillosa tela de su colega – rival Sebastiano del Piombo. Una Capilla con mucha historia, pues solo se concluyó en 1656 gracias al trabajo de Bernini llamado por el papa Alejandro VII. Un papa con ‘el mal de la piedra’ no solo por los cálculos sino por su fiebre constructora. Se despreocupó de la política europea de mediados del s. XVII (Guerra de los 30 años, Paz de los Pirineos…) para encargar y promover maravillosas obras arquitectónicas. Cuestión de prioridades.

Bernini en Capilla Chigi
Escudo de la familia Chigi – Della Rovere en la entrada de la Capilla familiar en Santa Maria del Popolo

Caravaggio en Santa Maria del Popolo.

Neque hic vivus, neque illic mortuus.” «Ni aquí vivo, ni allí muerto» es una admonición en la tumba del arquitecto, músico y autor teatral Giovanni Battista Gilseni. Te la encuentras junto a la puerta de entrada. Yo la vi cuando estaba a punto de salir y tuve compasión de él. Sin lugar. Así se quedó. Vivo y muerto al mismo tiempo, pero seguramente sin un aquí ni un allí. Sin carne y facciones, reducido a un esqueleto que habla de lo que queda y no de lo que fue.

Salí de Santa María del Popolo cuando estaban a punto de cerrar. El río de personas que iban y venían hacia la plaza seguía su curso. Parecía que tampoco para ellos existía un aquí, ni un allí. Por contraste, en ese momento recordé la imagen de San Pedro que se quedó para siempre  plantado en un momento, aquí, antes de morir. Sus facciones, su carne, tienen nombre propio. Si lo viera entre la gente que pasa lo reconocería. Es más, estoy seguro de que en el Gianicolo, el domingo pasado, junto al Templete del Bramante, lo vi disfrazado de turista. Lo que me resulta extraño es que Caravaggio lo hubiera visto y reconocido. Quizás porque buscó entre los pobres cristos y no en los palacios del Vaticano.
En Roma encontramos santos en comunes carne y hueso.

santa maría del popolo - Capilla Cerasi

Detalles y curiosidades de vida cotidiana

Antes de salir de Santa María del Popolo junto al tercer arco de la nave de la izquierda me llama la atención una lápida. Se trata de un arcipreste que murió con 40 años a causa de una herida que no dejó de sorprenderme: una gata enfadada le había mordido en un dedo. Estas son las palabras de un amigo suyo, en 1507, recordándolo y advirtiéndonos:
«HOSPES
DISCE NOVUM MORTIS GENUS.
IMPROBA
FELIS DUM TRAHITUR DIGITUM MORDET ET INTEREO.»

Visitante, aprende un nuevo tipo de muerte. El felino fiel convertido en traidor, muerde su dedo y lo envenena.

Por cierto, la triste víctima del felino era español, de Valladolid, y se llamaba Francisco Tovar. Así que, ¡mucho ojo!

Saliendo de Santa María del Popolo

Atravieso la gran plaza en bicicleta. El arquitecto Valadier a la hora de realizar el gran escenario de Plaza del Popolo destruyó el convento de los agustinos que estaba adosado a la iglesia de Santa María del Popolo. De esta forma, cuando vuelvo la vista hacia atrás, la iglesia parece quedar fuera de la plaza, convertida en un centinela, siempre esperando junto a la puerta Flaminia.

Inicio o fin de la ciudad. Inicio y final de una historia cristiana y de vida. Por una parte, la conversión, el inicio, con la caída del caballo de San Pablo. Por otra, el martirio de San Pedro, final del camino. En medio, Annibale Carracci nos presenta una maravillosa mujer que rompe los esquemas: el final puede ser un inicio, un final sin fin, sin confines.

Visitar Sta. Maria del Popolo

Si quieres una visita guiada con tu Guía En Roma en Santa María del Popolo no dudes en escribirnos a [email protected]. Podrás visitar esta plaza también en uno de nuestros tours Ángeles y Demonios o en nuestra visita guiada Viaje al Centro del Mundo.

Ten en cuenta que durante las celebraciones religiosas no se podrán realizar visitas. Así que, unos 10 minutos antes de las celebraciones, se invita a todos los visitantes a salir de la basílica.

Te indicamos también el horario de las celebraciones religiosas. Los días laborales hay misa a las 8, 10, y 18.30. Los domingos y festivos las misas son a las 8, 10, 11, 12 y 18.30.
Además, puede interesarte nuestra página en donde puedes encontrar Alojamientos en torno a esta Plaza y para profundizar, nada mejor que un estupendo libro. Os aconsejamos el que ha escrito Mario Cipollone dedicado a esta iglesia.

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