Nasoni: las fuentes narigudas de Roma

La fama, las fotos y la reputación de las fuentes de Roma se las llevan la Fontana di Trevi, la Fuente de los Cuatro Ríos de Plaza Navona… Y, sin embargo, no se puede entender Roma sin otras fuentes mucho más pequeñas y menos espectaculares. Unas fuentes que, como las murallas de Roma, recorren y abrazan cada rincón de la Ciudad Eterna: los nasoni.

Esas pequeñas fuentes que son el mejor aliado de los romanos en los días calurosos. Ofreciendo agua fresca cada poco, como un punto de control en cada salida al verano romano. Además, depende de cómo bebas de los nasoni, los romanos te reconocerán o no como turista. Pues tienen su propia técnica. Vamos a conocer a estos peones de las fuentes romanas.

Los nasoni: los narigudos

Los nasoni han estado aportando agua potable de forma continuada a toda Roma desde mediados del siglo XIX. Cuando el primer alcalde de Roma, Luigi Pianciani, les dio vida. Desde entonces se han ido expandiendo como Roma. Cada nuevo barrio se dotaba de sus nasoni y, en los ya existentes, se iban instalando algunos más para tener cubierta toda Roma con suministro gratito de agua. ¡Un coste enorme! Tanto que algún alcalde intentó cortar o reducir el flujo de agua de algunos… pero siempre se acabó por reinstaurarlo. Los nasoni son ya parte del día a día en Roma.

Su nombre se debe a su forma. En un pequeño bloque de piedra cuelga un tubo metálico en forma de nariz curva. Como si del perfil de un hombre narigudo se tratase. De esta graciosa comparación les acabó quedando el nombre. Una nariz aguileña, además, muy típica de la historia de Roma. Seguro que, en una ‘Vida de Brian’ moderna, sería un chiste recurrente.

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Los mejores aliados contra el calor

Recuerdo, en los días de gran calor en Roma, lo importante que eran los nasoni en la vida diaria. Cada poco, en tu recorrido al trabajo, gimnasio, cita o simplemente paseo, siempre tenías la fortuna de refrescarte con la rica agua de Roma y que el trayecto no resultase tan duro.

Fue con los nasoni con quienes comprendí por qué tantos conocidos romanos me comentaban que Roma es la ciudad del agua. Y es que en Roma hay hasta 2.500 nasoni en total. Muchas fuentes que son un servicio fantástico a los ciudadanos y visitantes de la capital italiana.

En verano, todavía tengo muy presente cómo planeaba mi paseo desde el Barrio de Ostiense hasta el centro de Roma calculando cada nasoni donde pararía a refrescarme y el tiempo entre uno y otro. En aquel entonces tenía incluso uno debajo de mi casa. ¡Una maravilla! Es más, en mi trayecto de todas las mañanas hacia Garbatella, al gimnasio, rellenaba mi botella de agua en un nasoni.

¿Cómo beber de los nasoni?

La respuesta que os hará lucir como un local en vuestro viaje a Roma. En este tubo metálico, la nariz del nasone en cuestión, hay dos orificios. Uno grande, donde finaliza el tubo y sale el chorro de agua directo al alcantarillado y otro pequeño, dirigido hacia arriba, del que lógicamente no sale agua. Para beber, debemos tapar con la mano el agujero grande y reconducir así la corriente hacia el orificio pequeño. De esta manera, tendremos que inclinarnos mucho menos y es mucho más cómodo beber. Podemos regular la presión y todo con nuestra mano tapando el tubo. Eso ya es de ‘’nivel experto’’. Podéis ir experimentando mientras disfrutáis del agua de Roma.

Una buena forma de resumirlo es la siguiente: por el orificio pequeño se bebe, por el grande se llena la botella.

Fuentes de Roma 7
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