¿Por qué viajar a Roma?

“Hoy en día, son nuestros sentidos quienes nos hacen viajeros, no nuestra mente. Y por eso, el secreto del arte de viajar está en saber abrirse a las sensaciones antes que a la reflexión. El viaje es, sobre todo, una aventura sensual y sentimental.” (Javier Reverte, La aventura de viajar). Palabras que son todo un programa, una invitación a venir, especialmente En Roma!

Nos gusta la relación con Roma y con los que en ella compartimos tiempo y espacio, historias y vida.
Haciendo una variación con los versos de Salinas ‘nos gustaría ser esa Roma que te damos y no quien te la da‘.
Queremos que tu viaje sea esa experiencia y ese encuentro muy personal con la ciudad. Mirarla y no sólo verla. Roma literaria o inefable, grandiosa y mísera, ‘plaza del mundo’. Con sus mil fachadas e historias contiene tanto lo que estabas buscando -nunca decepciona- como sorpresas inagotables.

 Encontrarnos y encontrarse con Roma es una oportunidad para contemplar las miserias y grandezas humanas: “Hominem pagina nostra sapit.” (Nuestra página tiene sabor humano). Siguiendo estas palabras de Marcial, intentamos mostrar la complicada y riquísima realidad de la ciudad, de sus personas y obras. 

Quid melius Roma?

Podemos preguntarnos como Ovidio. No sé cuál sería vuestra respuesta. En todo caso, no se trata de admirar lo mejor en absoluto, sino de encontrar lo que nos emociona. Si habéis decidido venir a Roma, a pesar de sus defectos, estoy seguro de que también tiene las características perfectas para encantaros. ¡Hay tantos y tan variados motivos para venir! Desde lo más grandioso a lo más ínfimo. Lo importante es ver Roma desde Roma. Sentirla bajo tus pies, acariciar sus piedras, reconocer su figura entre el bullicio de la gente o en sus sileciosas sombras.

Por sus miserias y sus maravillas para mí ésta es la ciudad de la historia, de la esperanza, de las biografías. Ciudad en la que descubrir que nada es más necesario que nuestro pequeño nombre -irrepetible, único- y quien lo pronuncia.

Recuerdo los preciosos versos de Luis García Montero dedicados a su mujer, casi en adoración, y los aplico a mi Roma. Yo que la contemplo y también ella que me mira:

que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte
.

Roma es lugar para la espera, en donde todo puede ocurrir. Meta en la que el camino se convierte en lo importante. En Roma es necesario algo más que el poco tiempo de una vida. Quizás por ello nos hace esperar, como un deseo, la eternidad.

Sin embargo, esa Ciudad Eterna no la puedo aferrar, nunca es bastante, espero. Siempre digo ‘ciao’ sin querer irme, aprendiendo a llegar y a despedirme. En ella lo efímero, las sensaciones, son inagotables, eternas.

En este período más que nunca resuenan en mí las palabras fuertes de Leila Guerriero:“Viajo para no volver atrás, para no llegar a ninguna parte, para habituarme a perder y a despedir: lugares, cosas, gente. Viajo para recordar que no es bueno sentirse seguro ni aún seguro, a salvo ni aún a salvo”.

Tus guías, En Roma

¿Qué es la Audiencia papal?

Todos los miércoles del año tendrás ocasión para ver y escuchar al Papa, excepto cuando esté de viaje o el período de vacaciones estivas. La Audiencia papal es un encuentro semanal con los peregrinos presentes en Roma y personas que quieren escuchar las palabras del Papa en relación a diversos temas de actualidad, reflexiones sobre la vida cotidiana y contenidos de la fe cristiana. Es un encuentro que dura varias horas, no como el breve saludo desde la ventana del apartamento papal y rezo del Angelus a las 12,00 cada domingo.

Durante la Audiencia, el Papa pasa saludando por Plaza San Pedro a muchos de los asistentes, tanto al inicio como al final de la misma. En algunos días de mal tiempo la Audiencia podría realizarse en la sala Nervi a la que se accede desde la parte izquierda del columnado. Avisan antes del inicio.

¿Cómo se puede participar en la Audiencia papal?

La entrada en la Audiencia Papal es completamente gratuita. Puedes conseguirla todos los martes, el día previo, desde las 15,00 hasta las 19,00 en el Portone di Bronzo o el mismo día de la Audiencia a las 08,00. Pasando los controles de seguridad que se encuentran en la parte derecha de la plaza San Pedro, recorres unos pocos metros bajo el columnado de Bernini y encuentras a la derecha unas escaleras con el famoso Portone di Bronzo. En lo alto de las escaleras un guardia suizo vigila este ‘Portón’ y te indicará donde retirar las entradas, en las oficinas de la Prefettura de la Casa Pontificia.

Guardias suizos en plaza San Pedro Porton de Bronce

Para solicitar previamente las entradas tienes que escribir por correo postal o enviar un fax a esta dirección:

PREFETTURA DELLA CASA PONTIFICIA
00120 CITTÀ DEL VATICANO
FAX: +39 06 6988 5863

Tienes que indicar los siguientes datos:

Fecha de la audiencia.
Número de entradas.
Nombre y apellido.
Email
Dirección postal
Teléfono o fax

Por el momento no hay una dirección email a la que escribir para obtener las entradas.

formulario para solicitar billetes audiencia papa

Sin embargo, EnRoma te ofrece como servicio que incluye las entradas en la Audiencia la asistencia de un guía oficial que te acompaña e ilustra el Vaticano.

Audiencia con Papa Francisco

Audiencia con Papa Francisco

Audiencia con Papa Francisco

Reserva online nuestros servicios para poder participar en la Audiencia con el papa Francisco sin tener que preocuparte de nada. Un encuentro que forma parte de uno de los aspectos de esta Roma sede principal de la Iglesia Católica y diócesis
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¿A qué hora es y cuánto dura la Audiencia papal?

La Audiencia papal de los miércoles empieza a las 10.00 y termina hacia las 12.00. A veces, el Papa inicia los saludos en la plaza hacia las 09,30. De todas formas, para conseguir un buen puesto, cerca de los pasillos por donde pasa saludando el Papa y del lugar ante la fachada desde la que habla, os aconsejamos que vayáis temprano, hacia las 8,00. En todo caso, en la plaza hay instaladas unas grandes pantallas para que podáis seguir la Audiencia sin problema aunque estéis situados a bastante distancia del palco en donde está el Papa.

audiencia papal plaza san pedro

¿Dónde puedo consultar el calendario de las Audiencias papales?

Podéis verificar el calendario de celebración de las Audiencias en la página web de la Santa Sede: www.vatican.va. En esta página encontraréis los eventos pontificios disponibles con participación de peregrinos.

Estos son las fechas para el 2019:

Mayo: 1, 8, 15, 22 y 29.
Junio: 5, 12, 19 y 26.
Durante el mes de junio no se realizarán Audiencias.
Agosto: 7, 21 y 28.
Septiembre: 11, 18 y 25.
Octubre: 2, 9, 16, 23 y 30.
Noviembre: 6, 13 y 27
Diciembre: 4, 11 y 18.

Recomendaciones sobre qué llevar y cómo ir vestidos

Ya que tendréis que acceder a la plaza pasando por le detector de metales os recomendamos no llevar mochilas grandes ni objetos punzantes. Si lleváis un paraguas que sea pequeño y sin punta metálica. Podéis llevar agua, caramelos, galletas pero no bocadillos o comida. En verano llevad gorra o sombrilla pues el sol aprieta, y no vayáis en pantalones cortos o con camisetas con los hombros descubiertos.

audiencia con el papa plaza san pedro

Los recién casados en la Audiencia

Los recién casados cuando solicitan los billetes de la Audiencia pueden avisar de su condición enviando un documento de la parroquia en la que se han casado que certifique la celebración del matrimonio. En ese caso podrán participar vestidos con el traje de boda y situarse a pocos pasos del pontífice.

Y tras la Audiencia…

Podréis entrar a visitar la basílica de San Pedro o los Museos Vaticanos. También podréis comprar recuerdos en alguna de las tiendas entorno a Plaza San Pedro o dirigiros hacia el maravilloso Castillo Sant’Angelo. Para almorzar tenéis numerosos restaurantes en la zona del Vaticano.

En esta entrada te indicamos las mejores heladerías en Roma donde podrás tomar helado, o gelato, como de verdad se llama en italiano. Además de decirte los mejores lugares donde tomar helado, te explicamos donde están situadas las heladerías para que puedas organizar tu itinerario y disfrutar de esta maravilla culinaria. Así que atento, que no te vas a arrepentir.

Pero, primero de todo, ¿por qué es tan importante e imprescindible tomar un helado en Roma? El helado es uno de los productos estrella italianos, y como no se podía quedar atrás, de Roma. En Roma lo que realmente probarás es un auténtico gelato, que no helado, porque tiene menos grasa y menos azúcar que otras preparaciones tradicionales de helado. Esto hace que el sabor sea más sabroso y su textura más suave.  Si quieres conocer otros productos imprescindibles made in Italy, en esta otra entrada también te los explicamos.

Podrás encontrar gelaterías practicamente en todas las calles y rincones de Roma, pero hay algunas que son realmente especiales y dignas de ser probadas por todo turista. Aquí van las mejores heladerías de Roma donde tomar un buen helado:

Giolitti, situada cerquísima del Panteón

Esta es, sin duda, una de las heladerías más conocidas de Roma. Como romanos y como amantes de los helados, podemos constatar que esta fama es totalmente merecida. Fue fundada en 1900 y ha sido testigo de tres generaciones distintas. La decoración sigue fiel a sus raíces ya que al entrar parece que te sumerges en el mundo retro. Aunque hay siempre mucha cola, lo cierto es que avanza bastante rápido. Al ser tan antigua se nota que tienen gran experiencia en la organización. Hay muchos trabajadores y todos te atienden de forma muy amable. Por supuesto, no te olvides de pedir la doppia panna (doble de nata), es deliciosa y la joya de la corona de tu gelato. Está riquísimo y es el capricho perfecto durante tus vacaciones en Roma.

En esta heladería también hay un mostrador con dulces caseros que también merecen la pena. Hay, sobretodo, dulces sicilianos; buenísimos y para nada empalagosos. Los dulces sicilianos son conocidos y muy valorados por toda Italia, así que aprovecha la oportunidad y ¡pruébalos! Ya que no se encuentran tan fácilmente.

Dirección exacta: Via Uffici del Vicario, 40

Heladería Frigidarium, cercana a Plaza Navona:

En esta heladería utilizan ingredientes 100% naturales, sin colorantes ni conservantes. Tienen una calidad grandísima y son muy estrictos en los métodos de preparación tradicionales. De esta forma, consiguen un sabor  buenísimo, muy natural y suave. Por si fuera poco, además tienes la posibilidad de coronar el helado con cobertura de chocolate negro o blanco. Sorprendentemente por su localización, calidad y trato, es una de las heladerías más baratas de toda Roma: la tarrina o el cono pequeño cuestan solo 2 euros. Esta heladería tiene un sabor secreto, especialidad de la casa, que se llama Friggidarium.

La dirección exacta es: Via del Governo Vecchio, 112

Heladería San Crispino, en Fontana di Trevi:

Puede que al principio no te llame mucho la atención porque todos sus productos están tapados. Pero esto tiene una razón de ser y cuando la descubres te dan el triple de ganas de probar sus helados. Todas sus cremas se encuentran cubiertas porque cada sabor, para obtener todos sus matices, debe conservarse siempre a una temperatura concreta.  Además, en su firme ambición por conseguir un sabor único, no venden cucuruchos de barquillo porque dicen que estropea el helado. Como es lógico, tampoco utilizan conservantes ni colorantes ni nada artificial que pudiera perturbar las características y el sabor de sus cremas.

Tienen una preración propia, un helado único que solo puedes probar aquí: el San Crispino, hecho con miel de madroño de Cerdeña. Solo con conocer con qué está hecho se hace la boca agua.

La dirección exacta es via della Paneteria, 42

Fior di Luna en el barrio de Trastevere:

Esta heladería se caracteriza por su elaboración de productos bio. Utilizan solo ingredientes de la zona y la verdad que todos sus helados consiguen estar muy ricos. Es una muy buena opción si estas por el barrio de Trastevere y si eres un férreo defensor de la naturaleza. Este tipo de propuestas contribuyen al desarrollo sostenible. Aquí, se funde la tradición con la innovación con una mirada profundamente ecológica.

Dirección exacta: Via della Lungareta, 96

Nazionale, cerca de Santa María la Mayor y Termini, en via Nazionale

En esta heladería podrás encontrar una gran variedad de sabores. Son sabores muy intensos y sabrosos, tanto que parece que te estás comiendo la propia fruta que se usó para hacer el helado. Eso sí, de una forma mucho más deliciosa y suave. Podrás comprobar en primera mano que sus preparaciones son tradicionales y naturales porque realizan los helados delante de todos. Es una heladería bastante barata, de hecho, la tarrina pequeña cuesta solo 2,5 euros y te permiten echar tres sabores.

helados roma

Otro hecho que hace única esta heladería es que además podrás pedirte yogures helados o yogures griegos tradicionales realmente buenísimos. La tarrina pequeña (que para nada es pequeña) cuesta solo 3 euros y te permiten echar hasta cinco toppings. Sí, sí, habéis entendido bien, cinco maravillosos toppins que pueden ser de una gran variedad de frutas naturales, cereales, frutos secos o distintos chocolates y cremas. El trato además es genial, y al estar un pelín alejada del centro (aunque muy cerquita de otros lugares icónicos) no tendrás que esperar durante largas y desesperantes colas. Te la recomendamos sin duda, ¡qué aproveche!

Dirección exacta: Via Nazionale, 206

Estas son algunas de las mejores heladerías donde tomar un helado en Roma, esperemos que os gusten nuestras propuestas tanto como nos gustan a nosotros. ¡Buen viaje y buon appetito!

La pasión de un cardenal

En esta entrada presentaremos una de las obras maestras en la Galleria Borghese. Pero, primero de todo, no es posible hablar de la Galleria Borghese y sus magníficas obras de arte sin primero nombrar a Scipione Borghese. Fue nombrado cardenal cuando su tío, Paolo V, llegó al papado en 1605. Fue un gran apasionado, y casi obseso, del arte. Cuando llegó a Roma mandó  construir  la Galería Borghese, donde constituyó una colección importantísima con esculturas antiguas. Se convirtió en el mecenas de importantes pintores y artistas contemporáneos a su tiempo. Fue el mecenas, por ejemplo, de Bernini y se convirtió en un ávido coleccionista de Caravaggio. Además de las obras de Caravaggio o Bernini, en lo que fue su galería personal, podemos ver grandes obras de arte de maestros como Rafael o Tiziano.

Existe una inmensa variedad de estilos artísticos de diferentes épocas históricas y de diferentes autores dentro de la galería Borghese. Sin embargo, en esta entrada nos queremos centrar en un artista concreto cuya vida, cuyas obras y cuya simbología aún siguen siendo un resquebradero de cabeza para los expertos en la historia del arte. Estamos hablando de Caravaggio, el maestro por excelencia del claroscuro y el primer gran exponente de la pintura barroca.

Visita guiada Galleria Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Roma que se te ofrece como un regalo en sus obras maestras. En el contexto de un jardín del Edén (Villa Borghese) os encontraréis con la belleza hecha mármol y colores del Caravaggio, Rubens, Rafael, Bernini. Un lugar maravilloso para
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Caravaggio y las obras maestras en la Galleria Borghese

El estilo artístico barroco, datado entre 1600 y 1700 (aproximandamente y dependiendo de cada país y zona), se caracteriza por una degradación de las formas y de las normas. Hay una fuerte tendencia al naturalismo, se muestra la vida y la muerte sin la idealización presente en el Renacimiento. Se desarrollan nuevos temas pictóricos que hasta entonces no existían, como los grandes paisajes o bodegones con naturaleza muerta. Las obras del Barroco en Roma se muestran exuberantes. Se representan emociones y situaciones de máxima inquietud, donde los personajes se pueden encontrar sintiendo desde el éxtasis divino hasta el desasosiego más profundo. Dicen de Caravaggio, por ejemplo, que sus personajes representados no podrán nunca descansar en paz porque los representó en el momento exacto en el que el sufrimiento llegaba a su punto álgido, justo cuando la muerte ya era inevitable.

Otra de las características del Barroco, y en especial de la obra de Caravaggio, fue la vulgarización de grandes personajes históricos y bíblicos. Esta vulgarización debe entenderse como una manera de mostrar el realismo de la vida cotidiana y de la naturaleza humana, a veces defectuosa. Para comprender esto mejor,  hay que situar el Barroco en su contexto histórico. Es una época de guerras y de pobreza. Aparece el protestantismo y la iglesia católica realiza la Contrarreforma como respuesta. Como siempre, el arte fue utilizado como un medio para la propaganda política. De esta forma, el estilo Barroco se extiende entre los países católicos con el fin de mostrarse bajo una apariencia humana, naturalista y libre; en contraste con la austeridad procramada en el protestantismo.

En la galería Borghese están expuestas varias obras del genio. Nos centraremos en esta ocasión en su obra llamada “Bacchino malato”, considerada una de sus obras maestras. Esta obra ha sido siempre difícil de comprender. En un primer momento se nos muestra como Baco, dios del vino, de la vendimia, del divertimento y de los placeres sensitivos. Siendo así, Caravaggio siguió las indicaciones de la Iconologia de Cesare Ripa. El dios romano es representado con un racimo de uvas en la mano y coronado con un ramo de hiedra.  La uva es símbolo de la pasión amorosa, de la lascivia y de la lujuría, porque el vino ayuda a la deshibinición.  La hiedra, que crece abrazada a los árboles y a las paredes, nos recuerda al cuerpo de los amantes que se unen ardientemente.

Baco enfermo de Caravaggio en la Galleria Borghese

Baco enfermo (Bacchino malato), una de las obras maestras de la Galleria Borghese

Por otro lado, existe otra posible lectura tan fascinante como la anterior: podría representar no al dios pagano sino al Jesús de los cristianos.  Las uvas recuerdan al vino servido por Jesús a los apostoles durante la Última Cena, mientras que la hiedra alude a la cruz y a la pasión de Cristo, porque es muy díficil librarse de ella sin sufrir penoso tormento. Caravaggio nos fascina, de nuevo, con estas dos posibles interpretaciones tan contradictorias entre sí ¿Cómo es posible que nos haga pensar en un dios romano y en Jesucristo al mismo tiempo?

¿Baco enfermo?
Curiosidades de una de las obras maestras de la Galleria Borghese

Hay algo que también llama la atención a cualquier espectador: es el color enfermizo de los labios del protagonista  y la piel tan pálida como la luna. Además, es muy extraño representar a Baco con una postura tan incómoda y en una actitud que nos hace recordar más el dolor que la alegría. Hay quien afirma que podría haber retratado fielmente un enfermo de hepatía, después de haberse excedido con la bebida durante toda una vida; o a una persona que no consigue respirar bien a causa de una lesión.

Sin embargo, sabemos que poco antes de realizar este cuadro estuvo en el hospital, a causa de una herida en la pierna. Este hecho nos hace pensar que fue un autorretrato, cuya composición no tiene precedentes. Esto podría explicar la postura incómoda del protagonista, podría ser el propio Caravaggio pintando y mirando al espejo. También podría explicar el gesto de la obra que en un principio se nos mostraba casi incomprensible: es la representación de su dolor físico “al natural”.

Caravaggio demuestra su elevada extravagancia propia de un genio representándose como Baco. Su interpretación del dios del vino, que un principio se podría mostrar canónica con elementos previsibles, es una figura inédita. Tiene una gran complejidad y consigue moverse entre dos planos de interpretación completamente dispares entre sí. De esta forma podemos apreciar, una vez más, el inconfundible talento del artista.

Este es solo un ejemplo de las grandes obras maestras que podrás encontrar en este museo. Las podréis disfrutar de una forma muy especial en nuestra visita guiada en Galleria Borghese. Espero que nuestras palabras os ayuden a apreciar aún más, si se puede, la belleza de los cuadros. ¡Que disfrutéis mucho en la Galería y la maravillosa Villa Borghese! Os podemos asegurar que es uno de los mejores lugares para sumergirse en la hermosura del arte y la naturaleza.

“A última hora del día… se produce algo así como un diminuto remanso del atardecer, y esa mancha de sol que se eterniza unos segundos sobre la pared de la casa más modesta o del muro más sucio durará muy poco, pero lo suficiente para que podamos toparnos con su hermosura, aun sin enterderla del todo.
El atardecer es siempre interminable.” (Ramón Gaya)

Aquí podrás encontrar los mejores lugares donde ver el atardecer en Roma. Los atardeceres en Roma son de un esplendor digno de ver al menos una vez en la vida. Sin embargo, contemplar el atardecer, ese momento del día en el que el tiempo se detiene, se vuelve todavía más bello si sabes donde hacerlo. La ciudad de Roma es tan bella como inmensa. Por eso, si quieres dejarte llevar por la dulzura de los atardeceres en Roma y la calidez de sus colores, no dudes en seguir leyendo. Te contamos los mejores lugares donde ver el atardecer en Roma, para que además puedas organizar tu itinerario de viaje y disfrutar al máximo del gran encanto de la Ciudad Eterna.

Tour de Roma al atardecer con degustación

Tour de Roma al atardecer con degustación de vino y quesos

Tour de Roma al atardecer con degustación de vino y quesos

Disfruta de las vistas más hermosas de Roma al atardecer y de un íntimo happy hour en el barrio de Trastevere con nuestro Tour de Roma al atardacer con aperitivo.  No te pierdas la oportunidad de admirar el atardecer romano
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atardecer en roma

Incluso en medio del tráfico de via Tiburtina los atardeceres de Roma encienden nuestra imaginación. Un momento para contemplar una ‘realidad que pueda esconder en lo obscuro todo aquello que no es decisivo en ella’

El atardecer en Roma desde el Gianicolo

Se trata de una de las colinas de Roma, allí podrás ver Roma desde lo alto. Pero además, por su cercanía, podrás  ver el Vaticano y la Basílica de San Pedro desde una de las perspectivas más bellas.

Podrías empezar el día en Villa Borghese, allí podrás disfrutar de museos fantásticos como la galería Borghese, donde se encuentra, entre otras obras, El rapto de Proserpina de Bernini. Muy cerquita también puedes visitar el Museo Nazionale Etrusco de Villa Giulia, fundamental para comprender la historia de Roma e ideal para los amantes de todo lo antiguo.

Después puedes entrar en el centro de la ciudad por Plaza del Popolo. Desde allí, por via de Ripetta podrás llegar a las inmediaciones de Plaza Navona. Luego, por Via dei Coronari llegarás hasta el Tíber con el puente que lleva al castillo de Sant´Angelo. Muy cerca tienes la ciudad del Vaticano y la Basílica de San Pedro. El ingreso en la basílica es gratuito, pero si además quieres visitar la Capilla Sixtina y los Museos Vaticanos y ahorrarte las colas, te ofrecemos aquí nuestras visitas guiadas en el Vaticano. Sea cual sea tu decisión, disfrutar de las vistas de la plaza de San Pedro es algo que tienes que hacer en tu viaje a Roma.

atardecer desde el gianicolo academia españa roma

El atardecer desde el Gianicolo, Academia de España en Roma.

A 20 minuos de paseo se encuentra el Gianicolo, donde podrás descansar y disfrutar de las maravillosas vistas. Llega el mejor momento del día, la paz que se respira es incomparable con cualquier otro sitio. No te arrepentirás de disfrutar allí del mágico atardecer en Roma. Tras contemplar el atardecer, dirigete al Trastevere, en el camino fíjate entre otras cosas en la Fontana dell’Acqua Paola y la Academia de España en Roma. En uno de sus patios se encuentra el Templete de Bramante, mandado construir por los Reyes Católicos en 1502. Es un pequeño lugar único que pasa casi desapercibido a los turistas.

Tras un día tan largo y tan repleto no hay mejor lugar para acabar, descansar, cenar y tomarte una copita o una cerveza que el barrio de Trastevere. Conserva aún su encanto original y es uno de los barrios más icónicos de la Ciudad Eterna.

Ver atardecer en Roma desde el Gianicolo

Colina del Quirinale. Atardecer junto al palacio del Presidente

Este es uno de los mejores lugares para ver el atardecer en Roma después de un largo día por el centro. Puedes comenzar por el Coliseo y los Foros Romanos, para luego ir a piazza Venecia, y Plaza Navona. También puedes visitar el Pantheón, la Fuente de Trevi y un larguísimo etcétera. Está, además, cerca el barrio de Monti, por si quieres tomarte un aperitivo o cenar.  Algunos locales te los desvelamos en nuestra entrada sobre los mejores lugares para tomar aperitivo en Roma.

La colina del Quirinal es, además, un lugar especial para experimentar aquellas palabras de Ramón Gaya en su obra La frente del atardecer:
“La buena ocasión que ofrece esa hora para que la realidad pueda esconder en lo obscuro todo aquello que no es decisivo en ella y en cambio empujar hacia la luz todo aquello que sí lo es”.

El atardecer desde la colina del Pincio – Villa Borghese

El monte Pincio se encuentra al norte de la colina Quirinale, de espaldas a Villa Borghese y justo encima de la Plaza del Popolo. Solo sabiendo donde está, ya te puedes imaginar las vistas. Las grandes familias de la Antigua Roma, durante la República, construían sus grandes jardínes y villas aquí. Era conocido como la Colina de los Jardines. Hoy en día, le debe su nombre a la familia de los Pincii, asentada en el monte durante el siglo IV d.C. Aunque el nombre es diferente, conserva su esencia, ya que sigue siendo un lugar de grandes y bellos jardínes.

fuente caballos marinos villa borghese atardecer

Fuente de los Caballitos de mar en Villa Borghese

Villa Borghese, con una longitud de 80 ha, es el parque más importante de toda Roma por su historia, sus monumentos y su impresionante belleza decorativa. Sus jardínes siguen el estilo inglés del siglo XIX, aunque  la villa se comenzó a construir  en 1605 por la familia Borguese.  Scipione Borghese, cardenal de la misma época, fue el mecenas de Bernini. Por este hecho,  podemos visitar en la Galleria Borghese las obras maestras de Caravaggio, Rafael y Bernini.

Visita guiada Galleria Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Roma que se te ofrece como un regalo en sus obras maestras. En el contexto de un jardín del Edén (Villa Borghese) os encontraréis con la belleza hecha mármol y colores del Caravaggio, Rubens, Rafael, Bernini. Un lugar maravilloso para
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Este lugar es una joya para relajarte y pasear, alejados del ambiente de la ciudad pero en el centro de la misma. Te encontrás rodeado del sonido de la naturaleza viva y del borboteo del agua en sus majestuosas fuentes. No te arrepentirás de ver el atardecer desde aquí.

atardecer stendhal paseos por roma

El atardecer contemplando el Río Tíber y el Palatino desde el Aventino
(jardín de los naranjos)

Este lugar es sin duda una de las joyas de la corona. Actualmente, el jardín de los naranjos se hizo aún más famoso tras haber salido en la película La Gran Belleza del conocidísimo director Paolo Sorrentino. Y no sin motivo aparece en dicha película: los jardínes son asombrosamente bellos incluso para una ciudad como Roma. Es el lugar perfecto para completar el día.

atardecer roma tiber ponte sisto

Atardecer sobre el Tíber

Podrías comenzar la jornada en Plaza Venezia con el Altar a la Patria y luego dirigirte a Santa María in Cosmedin, donde se encuentra la Bocca de la Verità. De camino verás el teatro romano de Marcelo. y podrás visitar el Barrio Judío y su sinagoga. Cerca del Aventino también se encuentran las Termas de Caracalla y el Circo Máximo.

Roma Circo Maximo pintado por Ramon Gaya en 1958

El Circo Máximo y Palatino en un cuadro de Ramón Gaya de 1958

Estos son solo algunos de los mejores lugares donde ver  el atardecer en Roma. Cada uno tiene un encanto particular. Pero también tienen algo en común entre todos ellos, oteando el horizonte siempre te encontrarás con la Cúpula de San Pedro. Magnífica y desafiante, es el corazón del catolicismo y una de las obras culmen de la historia del arte.

Te deseamos que disfrutes de Roma y que te enamores de sus calles como nosotros ya lo estamos. Roma es una ciudad siempre viva, en constante movimiento,  pero en el atardecer parece que se llena de calma y se convierte (casi) en un remanso de paz. Espero que os haya gustado y que os sea útil toda esta información ¡qué disfrutéis!

 

En este artículo te desvelamos los mejores consejos para tu visita al Vaticano. Desde el mejor momento para comprar las entradas del vaticano, hasta la mejor manera de entrar en la cúpula de San Pedro. También te recomendamos las mejores obras de arte que se encuentran en los museos vaticanos para que no te vayas sin fijarte en ellas.

1. Cuándo programar tu visita al Vaticano

Lo primero que uno se pregunta es cuándo visitar el Vaticano. Para entrar a los Museos Vaticanos y a la Basílica de San Pedro siempre hay cola. Debemos tener en cuenta que el viejo truquito de madrugar para no tener que esperar lo conoce ya mucha gente, lo cual es totalmente contraproducente. El turismo, además, no ha parado de crecer. Vayas cuando vayas siempre habrá turistas, especialmente, si es festivo o si estas en temporada alta. Antes de ir, debes concienciarte de que vas a visitar una auténtica maravilla pero que, como tal, la tendrás que compartir.

visita al vaticano escalera Momo

2. Cómo ir al Vaticano

Por ello, si no quieres esperar durante largas horas lo ideal es reservar la entrada anticipada o bien contratar una visita guiada al vaticano. De esta forma podrás ahorrarte la eterna espera y tendrás a alguien que te vaya explicando las maravillas de los Museos Vaticanos, la Capilla Sixtina y la Basílica de San Pedro. Es la mejor forma de entender las grandes obras que allí se encuentran y tendréis a  alguien a quien preguntar si os surgen dudas (con todo lo que hay, os surgirán). Creemos que es una experiencia muchísimo más completa y que de esta manera podrás comprender en mayor medida la grandiosidad del sitio que vas a visitar.

Debes saber que si al final de tu visita al Vaticano deseas subir a la cúpula para ver las vistas de la Plaza de San Pedro y de la ciudad de Roma, esto implica siempre un precio añadido.  El precio se debe pagar in situ a la organización del Vaticano. Son 8 euros andando y 10 euros con un tramo en ascensor. Si te armas de valor y decides subir, aquí te dejamos también nuestra entrada Consejos para subir a la cúpula de San Pedro, para que lo puedas hacer de la mejor forma posible y puedas disfrutar al máximo de lo que la gran Ciudad Eterna ofrece.

Fragmento de la escultura de la Alegoría del Nilo Museos Vaticanos

3. Qué ver durante tu visita al Vaticano

La extensión de los museos vaticanos es absolutamente tremenda y su historia es tan larga como apasionante. Los museos comenzaron siendo una colección privada de arte del papa Julio II, elegido en 1503. Él era un gran amante de la historia y de la antigüedad, por eso, podemos ver las mejores maravillas del mundo antiguo en este lugar. Con tanta belleza, uno se siente tan abrumado y conmovido al mismo tiempo que ni siquiera  sabe a dónde mirar.

Después de este papa las colecciones de obras de arte siguieron creciendo y creciendo, entre otras cosas, gracias a los tesoros encontrados en las catacumbas romanas y en todas las excavaciones arqueológicas realizadas. La Ciudad del Vaticano se encuentra sobre el suelo ocupado por los etruscos, y posteriormente, por el Imperio romano en tiempos de Augusto.

Entre tanta obra de arte uno se puede llegar a perder ciertas joyas imprescidibles en la visita al vaticano. He aquí las más importantes:

Perseo con la cabeza de Medusa Visita Vaticano

4. Laocoonte y sus hijos

Se trata de una copia exacta realizada durante el imperio romano de una de las obras más representativas del período helenístico. Representa el momento exacto en el que Laocoonte, tras luchar por su vida, acepta con dolor la cercanía de su muerte. Él era quien iba a avisar a los troyanos de que aquel caballo que iba a entrar por su ciudad solo podía causar dolor y misería. Sin embargo, los dioses estaban del lado de los griegos y mandaron dos serpientes gigantes para acabar con este hombre y a sus hijos para que su voz de aviso no llegará jamás a los troyanos. Es una auténtica tragedia escenificada en esta gran obra, llena de movimiento, de pasión y de, sobretodo, angustia.

Lacoonte y sus hijos

5. Torso de Beldevere

Te preguntarás porqué esta obra es de las más importantes. El torso de Beldevere, además de mostrar el torso masculino en su máxima belleza, inspiró al mismísimo Miguel Angel para hacer la capilla Sixtina. Miguel Angel se consideraba ante todo un escultor y vio en estas ruinas la absoluta belleza y perfección.

museos vaticanos torso belvedere apollonios

6. Bañera de Nerón

Por supuesto, en tu visita al Vaticano también podrás encontrar objetos curiosos. Este, en concreto, es fruto de la extravagancia y de la magnificencia de las construcciones del emperador Nerón. Roma ardió durante su reinado como emperador, y según dicen auque no está demostrado, mientras las llamas devoraban la capital del mundo antiguo, él tocaba tranquilamente la lira. Aprovechó el gran espacio vacio que dejaron las llamas para hacerse la Domus Aurea (casa de oro), en donde se encontraba esta bañera. Se encuentra realizada con mármol pórfido, el más valioso del mundo.

aula simonetti visita vaticano

7. Jardines Vaticanos

Visitar los Jardines Vaticanos es una experiencia única y diferente.  El origen de los Jardines Vaticanos se remonta a la Edad Medieval, pero lo que se puede contemplar hoy en día es  fruto del trabajo paisajístico realizado durante el papado de Julio II, en el Renacimiento. Podrás encontrar tanto extensiones florales como grandes árboles y bosques. Sin olvidar las esculturas y los monumentos medievales que allí podrás ver. La amplitud total es de 32 Ha.

Conocer los jardínes vaticanos supone una gran oportunidad para todos aquellos que quieran conocer cómo es realmente la vida en el estado del Vaticano. Se encuentran alejados del bullicio y del imparable tránsito de turistas, aunque, todo hay que decirlo, si quieres visitarlos deberá ser en una ruta guiada ya que no se permite caminar libremente por su extensión. Si quieres contratar una ruta guiada puedes hacerlo contactando directamente con el Vaticano en su propia página web.

La visita tiene un coste de 33 euros o de 24 euros con entrada reducida (menores de edad, y estudiantes hasta 25 años) siendo la duración de dos horas. La entrada también incluye la posibilidad de entrar a los Museos Vaticanos y a la Capilla Sixtina, eso sí, sin guía.

Vistas desde la cúpula de San Pedro

8. Scavi, la necrópolis bajo la basílica de San Pedro.

La necrópolis (ciudad de los difuntos) es donde enterraban a los muertos  durante el tiempo de la Antigua Roma. Por razones de seguridad y de higiene, debían enterrar a sus allegados lejos de la ciudad. La necrópolis que se sitúa bajo la basílica de San Pedro es un ejemplo único de los “cementerios” paganos debido a su alto grado de conservación. Podrás, por tanto, observar y entender en mayor medida los ritos y las costumbres romanas.

Para reservar debes contactar directamente con el vaticano a través del mail tour[email protected]

o de los teléfonos + 39 06 69883145; + 39 06 69884676.

Si quieres realizar la visita debes reservar con mucha antelación. La visita será guiada obligatoriamente por un guía oficial del Vaticano. Las rutas se realizan en italiano o en inglés, aunque si quieres solicitar una ruta en otro idioma puedes solicitarlo con el mismo correo expuesto anteriormente. El número máximo de visitantes es de 25 personas y tiene una duración media de 1 hora y 30 minutos.

9. Audiencia y Angelus en Plaza San Pedro

Dentro del Vaticano, abierta a Roma, Plaza San Pedro es el teatro de las celebraciones multitudinarias del cristianismo católico. Un lugar de encuentro con el Papa y para los que peregrinan a Roma o simplemente quieren ver el arte y recordar la historia de Europa en este ‘borgo’ – ciudad santa.

Cada semana la cita es con la Audiencia papal los miércoles y el rezo del Angelus los domingos.

plaza san pedro fuente

Con todo esto desde EnRoma te deseamos que disfrutes al máximo de tu visita al vaticano y de la gran ciudad de Roma, es una experiencia única ¡Buen viaje!

Via Crucis

“¿Conseguiremos  -o conseguirán los que nos siguen- llegar al lugar donde el aire libre suprime la cruz y el calvario?” María Teresa León vivía en via Garibaldi, ladera abajo de la Via Crucis que ascendiendo por el Gianicolo nos acerca a la Academia de España y San Pietro in Montorio. Carmelo Pastor interpretó en barro policromado allá por los años 50 este ascenso que se realiza descendiendo. Subir, acortando las distancias con el cielo, renunciado a la altura de cualquier dignidad, título, vestido, historia. Aligerarse para subir.

via crucis san pietro in montorio

Ascendemos para ver, deseando llegar a ese aire libre, como una esperanza de elevarnos ante las dificultades, ovillos de inextricables hilos de pez. Como polvo que va depositándose, gravados con el peso de incontables partículas, los remordimientos pasados y los temores del porvenir, van formando un limo bajo junto al río.

“Desines timere, si sperare desieris” (Séneca, Ep. 5, 7-9). Dejarás de temer cuando hayas dejado de esperar. Y así, suprimiendo la pavorosa cruz, renunciando, ser libre. No sé si alguien consiguió vencer el miedo renunciando a toda esperanza. No sé de nadie que lo haya logrado aunque pueda parecer el culmen de la sabiduría y al mismo tiempo inhumano. Temer, en cambio, es iniciar la subida ayudados por la cirenea esperanza, el sentir más humano que reconozco en mí.

Con Roma a nuestros pies sólo el deseo, la esperanza, son los que hacen soportables esta Via Crucis, guía paso a paso, hacia el lugar donde el horizonte cruza nuestra ascensión. Al mismo tiempo, me doy cuenta que el sí, la entrega hasta el final sin amor, pasa recibo, es un sacrificio que luego pretende compensaciones, acreedor de correspondencia apagadora. Sólo por amor, cumplimiento deseado cueste lo que cueste, se inicia el gran diálogo en el que no hay sentencias sino un sí esplendoroso a todo.

“Todo dice que sí.
Sí del cielo, lo azul,
y sí, lo azul del mar;
mares, cielos, azules
con espumas y brisas,
júbilos monosílabos
repiten sin parar.
Un sí contesta sí
a otro sí. Grandes diálogos
repetidos se oyen
por encima del mar
de mundo a mundo: sí.” (Pedro Salinas, La voz a ti debida)

Transfiguración

“Mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura” (San Juan de la Cruz, Cántico)

transfiguracion rafael

Rafael, en su último cuadro, ha querido ver su figura, el momento en el que el cielo entra en la tierra y desvela su rostro. Dar a la caza alcance en una cima que se llena de presencias. Primero la luz y el explendor del blanco vestido. Y Pedro, con Juan y Santiago, que no saben lo que dicen ‘con un no sé qué que quedan balbuciendo’. Mudos también están los otros apóstoles pero de vacío, a los pies de la montaña, mientras no se acalla el grito desesperado de un niño. Infierno de impotencia muda ante el mal que grita con pura rabia desesperada. El mal más terrible y que no admite cambio pues se adueña de la libertad. Sin conciencia, sin culpa y sin remedio. Puro daño.

Luego, llegarán las nubes que ocultan y sobrecogen. Pero Rafael ya no las pinta. Parece querer quedarse en ese cielo que lo espera y, al mismo tiempo, espantado ante el mal que nada parece aliviar. La voz que servía para iluminar il significado de lo que acababan de ver es sólo un eco mientras el telón de nuestra carne se cierra. Y así este cuadro servirá de cabezal a la hora de velar al joven artista muerto.

Atado a una columna

flagelacion san pietro montorio piombo

Sebastiano del Piombo. Flagelación de Jesús en la Capilla Borgherini de San Pietro in Montorio

“Eres el más bello de los hombres.” Incluso silencioso, atado a una columna, con la cabeza y el tronco ladeados. Sólo estos tres elementos lo acercan a nuestras pasiones, claudicación llena de fuerza. Sebastiano del Piombo no deja de imaginarlo y mostrárnoslo con cuerpo y pose de los antiguos dioses, perfección ideal en la que el hombre se muestra como imagen divina de la belleza que lo llamó a existir.

Cada vez que entro en San Pietro in Montorio lo veo y mi atención se queda prendida en el pie de Jesús, perno de esa danza entorno a la columna. En la cóncava pared que acoge los colores a óleo de este fresco, el pie en el centro, firme y seguro apoyo, es el quicio que mantiene y gira un auténtico pilar de carne y hueso, agrede y atrae mi mirada. No puedo dejar de recordar la hermosa palabra italiana ‘cárdine’.

¿Cómo uno tan bien plantado acaba como un fracasado? El contraste entre esa belleza olímpica y la mísera realidad quizás no nos sea ‘simpática’ pero no puedo negar su fuerza. Consigue de manera estupenda recrear esa paradoja que está en lo profundo de la historia de Jesús: el que podía triunfar ‘Hosanna al hijo de David’, el que ‘todo lo hacía bien’, acaba atado a una columna, despojado y sin amigos. Es más, resuenan las palabras de todos aquellos que le recuerdan: si eres tan hermoso, tan bueno, si eres el hijo de Dios, sálvate a ti mismo. Ante este trabajo de Sebastiano del Piombo también miro incrédulamente la pasión de este hombre. Lo tenía todo para ‘triunfar’ espectacularmente -eso, estaría perfectamente en el centro del Olimpo- y en cambio ni siquiera se salva a sí mismo. Un aspecto divino y sin poder.

Una rama cortada

van baburen capilla piedad san pietro montorio
Deposición de Jesús de Van Baburen en la Capilla de la Piedad de San Pietro in Montorio. Roma 1617.

Muerto tan joven. Un joven condenado por sedicioso. Una sedición que no pretendía ocupar el sitio de quien detenta el poder. Ahí está: retoño recién cortado, arrojado cuidadosamente, peso inerme, entregado blandamente al rigor de la muerte. También aquí su rostro está inclinado, claudicante, al final vencido. Imposible no pensar en la deposición de Michelangelo Merisi. Aquí Van Baburen ha puesto a Jesús en una sombra que lo cubre con un velo recatado, menos expuesto a las miradas curiosas de quien quería contemplar el cadáver del condenado, de quien ya no tiene nada más que perder. Una sombra, caricia de misericordia. Otros, como su maestro de Caravaggio, prefieren poner más dramatismo en esa última afrenta a la más absoluta desnudez: luz desgarradora sobre las llagas entrando en ellas antes de que la oscuridad de la gruta, boca sarcófago, nos las esconda inmisericorde.

Signos de pasión

estigmas san francisco en san pietro in montorio

Estigmas de San Francisco de Giovanni de Vecchi, Capilla de las Estigmas en San Pietro in Montorio.

Heridas que no cicatrizan. Sólo el tiempo hace curar y ahora el tiempo ya no existe para él. Ahora, quien lo encuentre, sin limitarse por lugares o tiempos, lo podrá reconocer por los signos de su pasión sin remedio.

Sin embargo, estoy seguro, no te hace ver las llagas como un recibo que exige un pago. Ni chantajista, prestamista o recaudador de impuestos. Lo hizo porque quiso y no te lo hace pesar como una cadena. Es más, si queremos, quizás corramos el riesgo de que nos pase lo mismo, haciendo que en este tiempo un trozo de eternidad deje abiertas nuestras heridas, signos de pasión. Así le pasó a Francisco: otro cristo.

Aquí, en esta colina del Gianicolo romano recorro este año la pasión con el arte. Desde la Transfiguración que anuncia y consuela hasta los estigmas -tantas huellas de padecimientos- en la carne herida por el tiempo, la que está tan cerca de nosotros que puede ser la nuestra.

 

 

Dónde tomar el aperitivo en Roma

En esta entrada te desvelamos los mejores lugares donde tomar el aperitivo en Roma. Si de verdad deseas sumergirte en la vida italiana, en sus costumbres del buen vivir y en la cultura mediterránea, no puedes irte sin probarlo. Pero antes de todo, ¿qué es el aperitivo? El tradicional aperitivo es la pequeña comida acompañada con un cóctel, con o sin alcohol, que se usa para abrir el apetito y animar el espíritu.

Tour al atardecer con aperitivo

Tour de Roma al atardecer con degustación de vino y quesos

Tour de Roma al atardecer con degustación de vino y quesos

Disfruta de las vistas más hermosas de Roma al atardecer y de un íntimo happy hour en el barrio de Trastevere con nuestro Tour de Roma al atardacer con aperitivo.  No te pierdas la oportunidad de admirar el atardecer romano
por persona

El aperitivo nace en el siglo XVIII de la mano de Antonio Benedetto Carpano cuando crea el conocidísimo vermú. Esta constumbre de acompañar el cóctel con un pequeño tentempié se expande rápidamente, primero entre intelectuales y luego entre todo el mundo. Sin embargo, y como no podría ser de otra forma, el aperitivo en Roma no es cosa pequeña. Es mejor ir ya con el apetito bien abierto porque es un buffet libre.  Sí, sí, un buffet libre. Aquí no se contentan con darte solamente frutos secos o cascarujas, sino que podrás elegir y comer todo lo que quieras entre pasta, ensaladas, bruschettas o embutidos.  El aperitivo comienza a la 19h y suele terminar a las 21h. El coste ronda los 10 euros. Puede ser sustitutivo de la cena, por lo que es una muy buena opción para los turistas y los locales.

Te aconsejamos acompañar el aperitivo con el cóctel Spritz. Es una bebida muy típica italiana que verás en casi todas las terrazas. Se realiza con naranja, hielo, vino, Aperol y Prosecco. También os recomendamos el Negroni, más tradicional que el Spritz, que se realiza con cóctel de vermut, ginebra y campari. Un Bellini también es una muy buena opción, se realiza con champán y zumo de melocotón.

Ahora que ya sabes qué tomarte y en qué consiste esta fantástica tradición, os desvelamos los mejores lugares donde tomar el aperitivo. Recomendados por la gente local de Roma:

Donde tomar el aperitivo en Roma

  1. Trastevere:

Es uno de los barrios más antiguos y con más historia de Roma. Durante el imperio romano fue el lugar donde vivían los judíos, siendo posteriormente el lugar donde iban a vivir los extrangeros de todo el mundo. Fue siempre un barrio con un marcado ambiente alternativo que no ha perdido su color y ni su esencia. Tiene un ambiente jóven y lleno de vida. El centro de este barrio es la plaza de la Basílica de Santa María in Trastevere, después de ir te recomendamos perderte en sus serpenteantes calles para luego descansar y tomarte el aperitivo en:

Freni e Frizioni: Su nombre significa Frenos y embragues ya que se sitúa dentro de un antiguo taller de coches del icónico y bohemio barrio del Trastevere, Roma. La dirección exacta es de Via Della Politeama, 4.

El precio se encuentra entre 5 y 10 euros según el cóctel, precio muy interesante si se tiene en cuenta el bufét libre de aperitivos. Ummm, se nos hace la boca agua sólo de recordarlo.

Bar San Calisto: Se encuentra muy cerca de la Plaza Santa María in Trastevere, en concreto en la Piazza di S. Calisto, 3.

Si te gusta la cerveza, has llegado a tu lugar ideal. Los precios de la birra son asombrosamente baratos comparados con otros bares romanos. Es un lugar genial para tomarte el aperitivo y unas cañitas si apetece. Recomendado para todos los viajeros low-cost.

aperitivo en roma con pizza

  1. Monti:

Es otro de los grandes barrios históricos de Roma. Durante la Roma Antigua era densamente poblado. En esta zona se encuentran muchos de los lugares más importantes de Roma. Podrás tomarte el aperitivo cerca del Coliseo, el Foro de César, la Domus Aurea o el Mercado de Trajano. Te recomendamos los siguientes lugares para el aperitivo que no tienen desperdicio:

Black Market: Se encuentra en  Via Panisperna, 101. Este lugar tiene un ambiente especial. La decoración es encantadora, agradable e íntima. Y no te sablan por ello. La comida que te sirven con el aperitivo es abundante y, como pordrás comprobar, está buenísima.

Donde tomar el aperitivo en Roma

Materia Café. Se ubica en Via Andrea Provana, 7. Se encuentra muy cerca de San Juan de Letrán, la catedral de Roma. Aquí, por el precio de 10 euros podrás tomarte el aperitivo acompañado de un plato a escoger que puede ser de embutidos y quesos, albóndigas del día, fritos o sandwiches (que por cierto, en Roma están muy ricos). El siguiente aperitivo que te apetezca tomar lo podrás hacer por tan sólo euros más, opción bastante económica.

Donde tomar el aperitivo en Roma

  1. Centro

El centro de Roma es inmenso. Allí puedes visitar el Panteón de Agripa, la Fuente de Trevi, la Basílica de Santa Maria Sopra Minerva, puedes ir a Plaza de España, y un larguísimo etcétera. Y claro, después de todo eso, hay que recuperar fuerzas. Para nosotros, este es el mejor lugar donde tomar el aperitivo si estas en el centro:

Pane e salame: Situado en Via di Santa Maria in Via 19, muy cerquita de la Fontana di Trevi. Aquí te sumergirás en el mundo de los panini, de los embutidos y del queso. Solo con pensarlo ya se nos hace la boca agua. Aquí podrás degustar parte de la gastronomía italiana a muy buen precio. Seguro que si estas de viaje por Roma ya has probado pizza y pasta, ahora te invitamos a que pruebes su delicioso pan y sus sabrosos quesos. Los embutidos tampoco se quedan nada atrás en Italia. No te arrepentirás.

Donde tomar el aperitivo en Roma

Consejos para subir a la Cúpula de San Pedro

En esta entrada os vamos a contar los mejores consejos para que puedas subir a la cúpula de San Pedro sin problemas. Roma se caracteriza por sus fantásticas vistas y sus maravillosos monumentos, pero todo ello se puede resumir en sus dos grandes elementos icónicos: el Coliseo y el Vaticano con la gran Cúpula de San Pedro. Es la más alta del mundo y la más importante de toda la cristiandad.  En diámetro sólo es ligeramente superada por las cúpulas que le precedieron en el tiempo: la catedral de Florencia y el Panteón de Agripa.

Participaron en su construcción muchos de los artistas más importantes de toda la historia de la humanidad, cuyos nombres seguro que te suenan, entre ellos están Miguel Angel, Giacomo Della Porta y Domenico Fontana. En lo alto de la cúpula se puede disfrutar de unas estupendas vistas panóramicas de la ciudad de Roma. Se pueden divisar tanto sus grandes parques y jardines como sus monumentos más importantes, como el Altar a la Patria, la iglesia de Santa Inés en Agonía en Plaza Navona o la iglesia de la Trinità dei Monti en plaza España. También puedes observar desde una perspectiva diferente las esculturas realizadas por Bernini en la plaza del Vaticano.

plaza san pedro desde la cúpula

Por su gran belleza te aconsejamos reservar un ratito de tu viaje para ir, no lo lamentarás. Para que lo hagas de la manera más cómoda posible y sin sorpresas te damos los mejores consejos y trucos para subir a la cúpula de San Pedro:

1. No apto para claustrofóbicos.

Lo primero que tienes que saber es que no es apto para claustrofóbicos ya que el camino es muy estrecho y un poco largo. Además no se baja por donde se sube por lo que para poder bajar deberás subir a lo más alto. Así que si no estás seguro de que puedas subir tranquilamente es mejor no hacerlo.

cupula san pedro desde jardines museos vaticanos

2. Horarios cambiantes.

La Cúpula de San Pedro está abierto durante todo el año, en horarios de 8:00 a 17:00 de octubre a marzo, y de 8:00 a 18:00 el resto de meses. Sin embargo, esto puede variar en ocasiones especiales. Por motivos de seguridad todo se cierra con horas de antelación si hay eventos religiosos o si el Papa va a salir para que le vea el pueblo. Por ello te recomendamos que antes de ir consultes los horarios de ese día porque pueden cambiar.

como subir a la cupula basilica san pedro roma

Foto de la fila para subir a la cúpula de San Pedro

3. ¿Tiene un precio de entrada para subir a la cúpula?

Son 8 euros sin ascensor y 10 con ascensor. Sin embargo, debes saber que aunque pagues la tarifa con ascensor también deberás subir escaleras. Hay 551 escalones en total y si eliges la opción con ascensor tendrás que subir 320. Es interesante conocer que la cola del ascensor es mucho más larga que la cola para subir andando. Dicho esto, ya es tu decisión escoger cuál es tu mejor opción.

4. Ten paciencia

La subida a lo alto de la Cúpula de la basílica de San Pedro es constante pero lenta por el número de turistas. Te recomendamos que vayas sin mirar el reloj y disfrutando de las vistas de la subida. Podrás ver la cúpula desde dentro y ahí te darás cuenta de sus colosales magnitudes. Verás como hormiguitas a las personas que están visitando la basílica.

Cúpula de San Pedro

5. ¿Cuándo ir?

Ir a primera hora de la mañana siempre es recomendable. Las colas se harán más rápido y podrás ver las primeras luces de la mañana en este idílico lugar. Si por el contrario eres un poquito más dormilón, también puedes ir a última hora y ver el atardecer. La basílica de San Pedro iluminada de noche también es maravillosa, así que no te arrepentirás.

6. Diviértete

Disfruta y haz fotos. Estás en un lugar único que recordarás durante largos años. Roma es siempre romántica y bella, pero desde las alturas lo es aún más.

vistas del vaticano desde la cúpula de San Pedro
Vistas desde la Cúpula de San Pedro con la Capilla Sixtina en primer plano

10 regalos – recuerdos de Roma

             Todos conocemos a Italia por su afán innovador en los productos artesanales. Han sido capaces de hacer suya la tradición. De hecho, hablar de marca italiana es hablar de calidad. En esta entrada os indicamos nuestros consejos sobre los 10 regalos – recuerdos más característicos de la colosal ciudad de Roma. Estando en la Ciudad Eterna, te encuentras en un centro neurálgico de diversas actividades comerciales de Italia. De ahí que podrás conseguir algunos de los mejores artículos made in Italy.

1. Pasta

Es sin duda el producto estrella de toda Italia y, por supuesto, de Roma. El plato más característico de la ciudad del Lazio es “Spaghetti cacio e pepe”. No dejes de probarlo en alguno de los numerosos restaurantes de Roma. Se trata de una pasta larga con queso pecorino y pimienta negra. Pero si te apetece rememorar su sabor o, para los más atrevidos, hacerlo probar a tus amigos y familiares imitando la receta en casa, podrás comprar pasta seca tradicional de Italia en cualquier mercado. Seguramente encontrarás muchísima variedad de formatos y una presentación impecable. Además, estando los italianos acostumbrados a la buena mesa podemos decir que la pasta aquí será mejor de la que te encuentres en otros países.

También puedes comprar pasta fresca, pero ¡ten cuidado! Que sea el último día de tu estancia y mejor sin huevo para evitar que se ponga mala durante el viaje. Dicho esto, ¡mucha suerte en la cocina! No hay mejor manera de recordar y evocar los momentos vividos durante tus vacaciones en Roma que a través del paladar.

Regalos recuerdos Roma pasta

2. Café

El café para los italianos es cosa seria. Lo preparan con el mejor gusto posible, intenso, concentrado. De esta forma, sus preparaciones han conseguido fama mundial ¿Sabías que el espresso y el capuccino vienen de Italia? Y ahora, conociendo esto ¿podrías irte sin probar la prepración tradicional? Ya te decimos nosotros que no, siendo amante o no del café, sería un error garrafal. Si quieres rememorar su auténtico sabor y olor, te recomendamos ir a Sant´Estachio, cerca del Panteón. Es una de las tiendas más antiguas de Roma y allí podrás comprar café de gran calidad, también confeccionado con dulces y chocolates.

capuccino roma

3. Moda

¿Quién no conoce los objetos en piel de Italia? Los italianos tienen una enorme tradición en los trabajos artesanales con piel y cuero. De los pequeños talleres de Italia surgieron con el paso del tiempo la grandes marcas de ropa, de zapatos, de relojes, de maletas o de bolsos,  convirtiéndose en todo un referente internacional. La moda italiana es respetada, valorada y admirada por los grandes personajes del mundo de la moda y la gente de a pie que valora su belleza y calidad. Entre las marcas más conocidas se encuentra Versace, Gucci, Armani, Bulgari o Prada. Si quieres comprar o simplemente maravillarte con los escaparates de estas grandes firmas, no te lo pienses dos veces y ve a la Plaza de España. Si estás buscando tiendas más accesibles, en la calle perpendicular, Vía del Corso, encontrarás tiendas para todos los bolsillos.

Regalos recuerdos Roma moda

4. Velas

Si buscas un regalo original e íntimo, te recomendamos comprar cera y velas, aromáticas y de calidad. Son ideales para crear un ambiente especial y acogedor. Y no hay mejor lugar que Roma, la ciudad eterna, para comprarlas. De hecho, antes de que se iluminara con luz artificial San Pedro en el Vaticano, según Ottorino Cerquiglini, se necesitaban la estrepitosa cifra de 4400 faroles y 683 antorchas creando una atmósfera sobrecogedora. Tanto era así que incluso el escritor Wolfgang Goethe deslumbrado por la belleza del lugar decía así: “La bella forma de las columnas de la iglesia y, especialmente, de la cúpula, en un primer momento rodeadas de un contorno de fuego, (…) ofrece un espectáculo único y magnífico. Si se piensa que el gran edificio en ese momento sirve solamente a la armadura de una fantástica orgía de luces, se entiende bien que nada así podría encontrarse en el mundo.”

Si quieres recrear el fervor de esta magia creada a través de la luz de las velas en tu hogar, ve a Cerería de Giorgio que se encuentra entre el barrio Trastevere y el Vaticano. De hecho, es el proveedor oficial de este último.

Regalos recuerdos Roma velas

5. Piezas de arte y objetos de decoración

Qué mejor lugar que Roma para comprar objetos decorativos imitando las obras de arte antiguas. De la misma forma, los romanos imitaron el arte griego, y muchas de las esculturas griegas las podemos conocer gracias a las recreaciones que hacían para decorar jardínes y villas.

Siempre es un detalle alegre que te recordará buenos momentos en Roma, algunas de sus muñecos de madera. Los clásicos ‘pinochos’, la bruja buena ‘befana’, una espada de madera para hacer prácticas de legionario o gladiador. Las tiendas Bartolucci, cerca del Panteón, y La città del Sole, cerca de San Luis de los franceses, son las más famosas.

juguetes pinocho roma

6. Licores

Otro de los grandes productos de Italia son, sin duda, los licores. Todos hemos oído hablar del Limoncello, pero no sólo fabrican este licor, tienen una gran variedad de licores artesanales con los que podrás deleitarte y compartirlos. Además del Limoncello, os recomendamos probar el Nocino de Nueces, la Crema al Caffé o la Liquirizza, bebida realizada a partir del uso de la regaliz. Todo un placer para los sentidos. Si quieres volver a degustar los licores italianos en tu casa te recomendamos también comprar los licores de frutas, los hay  deliciosos en su versión analcohólica.

aperitivo roma

7. Helados

Es uno de los productos estrella italianos y naturalmente, también de Roma. El gelato, su nombre italiano, tiene menos grasa y menos azúcar que otras preparaciones tradicionales de helado. Esto hace que el sabor sea más sabroso y su textura más suave. Podrás encontrar ‘gelaterie’ practicamente en todas las calles y en todos los rincones. Además, hay helados de casi todos los sabores que puedas llegar a imaginar. Por desgracia, no es algo apto para llevar en la maleta, así que si quieres volver a tomar el verdadero gelato artesanal, no puedes tener mejor escusa para volver a Roma.

helados roma

8. Productos del ‘buen gusto

Los puedes encontrar en el Mercado de Testaccio. Se encuentra junto al Tíber, cerca del puente Porta Portese. Aquí podrás deleitarte de los productos tradicionales de Roma, pero los de verdad, porque se trata de un mercado para la gente local. Tienen precios muy económicos y alimentos de calidad. Os recomendamos probar, por ejemplo, el queso pecorino. Es uno de los quesos más parecidos a los españoles, es un curado de oveja. Puedes probar también el queso gorgonzonla o la mozzarela, absolutamente deliciosos.

Regalos recuerdos Roma gastronomia

9. Instrumentos de medición

Sí, has leído bien. Instrumentos de medición. En Roma se encuentra una de las tiendas más originales donde podrás encontrar brújulas, relojes de arena, cuadernos medievales, mapamundis y un largo etcetera de objetos peculiares. Esta tienda es ideal para los amantes de la historia o simplemente para los amantes de todo lo curioso. ¿No te gustaría ir a ojerar los instrumentos que se usaban en antaño para viajar y descubrir? Los instrumentos que, por ejemplo, usó Marco Polo en su mítico viaje a la China, o los españoles para llegar al nuevo mundo. Esta tienda se llama Polvere di Tempo y se encuentra en la Via del Moro, a orillas del río Tiber y muy cerca del puente Sisto. Regalos recuerdos Roma objetos curiosos

10. Objetos religiosos

No hay mejor lugar que la Ciudad Eterna para comprar objetos religiosos o venerar reliquias. Roma tiene un sinfín de edificios de culto. Hay iglesias por doquier, y además, en ella pero formando una ciudad – estado a parte se encuentra el Vaticano. Allí es donde se encuentra el Papa y la Curia. Todos los miércoles podrás ver al Obispo de Roma, y durante todos los días podrás rezar o simplemente contemplar las maravillosas iglesias que esta gran ciudad alberga. En torno a Plaza San Pedro, podrás encontrar numerosas tiendas en las que comprar regalos – recuerdos devocionales.

Y naturalmente, si te gustan las versiones ‘originales’ el placer de comprar algún libro en italiano: libros antiguos y contemporáneos para llevarte un trocito de Roma en palabras. Te aconsejo ‘Isole. Guida Vagabonda di Roma‘ de Marco Lodoli.

Basílica de San Lorenzo Extramuros
(San Lorenzo Fuori le Mura)

En la vía Tiburtina de Roma se encuentra la Basílica de San Lorenzo Extramuros, fuori le mura. Se refiere a las murallas construidas durante el Imperio Romano, las cuales aún siguen siendo un punto de referencia para los ciudadanos. En las afueras de la Ciudad Eterna se encuentra esta basílica y justo detrás de ella un gran cementerio, el Cementerio de Verano. Verano no en honor a la época estival sino a los Veranii, familia de senadores durante la época republicana.

fachada san lorenzo extramuros roma

Pórtico de entrada de San Lorenzo Extramuros

La basílica, aunque menos famosa de las otras 7 grandes basílicas romanas, no pasa desapercibida al visitante. De una belleza sencilla y acogedora, está construida en el mismo lugar donde Constantino I, el primer emperador que concede la libertad de culto a los cristianos, decidió hacer un humilde oratorio al mártir San Lorenzo, enterrado en ese mismo lugar. El papa Pelagio II en el siglo VI (muestra de ello es el mosaico de estilo bizantino que aún se conserva), realiza una gran ampliación. De todas formas, tiene también elementos del siglo XII, como su pórtico de seis columnas o su alto campanario. En el siglo XIII fueron añadidas las pinturas al fresco con imágenes de las vidas de los santos venerados allí: San Lorenzo y San Esteban.

Interior de San Lorenzo Extramuros

Si nos fijamos bien en el coro y el púlpito, podemos observar algo que nos deja maravillados, pues no es nada común. Su decoración es de estilo cosmatesco, una peculiar forma de crear mosaicos de colores y formas vigorosas. Este estilo artístico conservado en muy pocos lugares surge de la mano de un maestro del mármol, Laurentius. Inicialmente trabaja segun los modelos de la escuela bizantina. Sin embargo, un poco más tarde, llegará a crear un estilo nuevo y original.

pulpito san lorenzo fuori le mura roma

Púltpito en San Lorenzo Extramuros

San Lorenzo y San Estebán, el primerio enterrado bajo la basílica, del segundo solamente algunas reliquias, son venerados y custodiados en este lugar. Los dos son mártires, asesinados y torturados por aquello en lo que creían. Lucharon por la iglesia cristiana y ayudaron a que ese pequeño germen, que se encontraba aún escondido en las catacumbas, creciera y creciera hasta convertirse en lo que ha sido y es durante siglos y siglos para toda la cultura occidental. San Lorenzo murió torturado en una parrilla y se dice de él que guardaba el Santo Grial, fuente de eterna juventud. Al parecer consiguó enviarlo a tiempo a sus familiares de Huesca para que lo cuidarán y evitar así que los romanos lo destruyesen. Por fortuna y por desgracia, sus tíos lo guardaron tan bien que se perdió su pista para siempre.

huesca san lorenzo extramuros roma

Homenaje de la ciudad de Huesca a San Lorenzo

Por otro lado, San Esteban es el primer mártir de la historia cristiana. Era un judío converso y murió lapidado por los judíos tras supuestamente blasfermar contra Moisés y el templo de Jerusalén. Según los Hechos de los Apóstoles esas acusaciones fueron falsas y realizadas por no saber contraargumentar sus críticas hacía las autoridades judías. San Lorenzo aparece representado con una parrilla. San Esteban, en cambio, con rasgos juveniles y unas piedras a sus pies.

san lorenzo extramuros sarcofago romano

Precioso sarcófago romano con escenas de un matrimonio en época imperial actualmente en el interior de San Lorenzo Extramuros

Anque son los personajes más importantes enterrados allí, no son los únicos. El cardenal Guglielmo Fieschi, fallecido en 1256, se encuentra en una tumba decorada con la celebración de un matrimonial pagano. Hay dos sarcófagos más en el pórtico. El más curioso pertenece a un cristiano del siglo VII decorado con putti o niños alados comiendo uvas de clara influencia pagana.

arte san lorenzo fuori le mura roma

Relieve con uvas y putos en la basílica de San Lorenzo Fuori le Mura

La basílica sufrió daños importantes durante la segunda guerra mundial. Un bombardeo en 1943 destruyó gran parte del pórtico y provocó muchas víctimas. Este hecho produjo una famosa visita del papa Pío XII a la basílica y barrio de San Lorenzo. Años después volvió a su explendor gracias a una reconstrucción que respetó su estilo original. Se convierte así en un ejemplo vivo de lo que en ella se guarda, la muerte que vuelve a la vida a través del arte.

Gracias a sus pinturas y a sus paredes de piedra nos llenamos de espiritualidad en ese espacio de silencio casi inquebrantable. Situada justo delante de un cementerio, con mausoleos y esculturas imperecederas, nos dejamos llevar por la dialéctica del arte, su eterna vida y el horror de la muerte de aquellos a los que aún hoy se venera.

Escribe a tu Guía En Roma ([email protected]) si deseas una visita guiada personalizada en esta basílica.

Trasfiguración en San Pietro in Montorio (San Pedro en Montorio)

San Pietro in Montorio no por caso es la cima de un Via Crucis.

via crucis san pietro in montorio

María Teresa León en Memoria de la melancolía escribe: “Puede que los españoles tengamos la pasión de la desdicha. Subimos descalzos por las piedras -“unos cayéndose y otros levantándose” -. ¿Conseguiremos  -o conseguirán los que nos siguen- llegar al lugar donde el aire libre suprime la cruz y el calvario?”

puente sixto academia

San Pietro in Montorio visto desde el Puente Sixto

Su luz, la belleza, la alegría de estar bien en buena compañía, cancelan los calvarios, consuelan ante el suplicio. Un lugar de cruces, encuentros entre la verticalidad de la colina y la horizontalidad yacente. Lugar de luchas que lo destruyen y de reconstrucciones como memorias. No acaso a su lado se encuentra el osario con los caídos de las luchas de la república romana de 1849 y también el Templete de Bramante, hermosa garganta, testigo, que lanza su equilibrado grito, calma que habla de Pedro.

Entrando, en la primera capilla de la derecha, Sebastiano del Piombo nos presenta un Jesús que incluso durante la flagelación se muestra hermoso. Es como si la pasión no lo descompusiera y la transfiguración que tuvo lugar en el monte Tabor, pintada en el ábside de esta capilla, prolongase sus efectos benéficos en los momentos más oscuros. Esta colina es también lugar al que tantos han subido para orar y contemplar esa Transfiguración. La que contempló Rafael hoy la podemos disfrutar en los Museos Vaticanos aunque durante siglos estuvo en el altar de San Pietro in Montorio.

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Flagelación de Jesús. Sebastiano del Piombo en la Capilla Borgherini de San Pietro in Montorio

Desde antes incluso de la presencia de los franciscanos de Amedeo Mendez da Silva, este lugar era el destino de las miradas que buscaban refugio en la verde colina de arenas doradas: Mons Aureum. Un lugar perfecto para seguir la vida de la ciudad y al mismo tiempo para retirarse. Estar dentro y también en lo alto. Surgir de una gruta bajo tierra como un manantial de recuerdos y divisar los montes Albanos o dejarse caer hasta el Tíber que nos llevará al mar:

“No es dramático ser tu esclavo,
o dependiente, o adorador a ratos,
hay sólo que esperar tu capricho
y entretanto constatar la pompa
con que suceden los fenómenos diurnos
y nocturnos, los colores de las nubes,
la peculiar afabilidad de la gente,
la agilidad del aire y de los movimientos,
las felices y frecuentes insolaciones,
la melodía tácita que se eleva
de una ciudad que mira hacia el Gianicolo,
desde donde siempre es posible que tú desciendas
riendo hacia el Tíber que te ama
porque siempre le estás pasando por encima.
¿Y quién querría, pues, vivir en otra parte,
dejar esta ciudad embellecida
por ti, por ti y por ti en cada colina
y puente y ministerio y supermarket,
bajo un latido de alas transparentes,
quién no querría llevar tus sandalias?”

(Juan Rodolfo Wilcock)

Aquí, además, el combativo apóstol Pablo se pone bajo la autoridad del anciano sacerdote que lo teme. El guerrero, de imperial autoridad revestido en un simbólico camuflaje, se inclina para someterse a lo que se le diga, todo oídos, obediente y ciego. El pintor Vasari, en la Capilla Del Monte, con su gran escenografía circular nos hablan de cómo la vida de san Pablo es figura de la historia de Europa y de la iglesia católica. Curiosas líneas curvas las que nos esperan en San Pietro in Montorio para contarnos el mundo a mediados del s. XVI.

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Esculturas de Bartolomeo Ammannati en la Capilla del Monte (familia del papa Julio III) en cuyo diseño también intervino Miguel Ángel Buonarroti.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño

Mientras, se desvelaba la belleza y esta se irradiaba como una luz que transformaba incluso los hilos de vestido. Ante el mismísimo Jesús transfigurado, acompañado por Moisés y Elías, gobierno y profecía unidos, ellos cabeceaban por el sueño. Quizás la tranquilidad del lugar, las horas que pasaban sin tener costumbre de estar retirados, el poco comer y la hora avanzada. Nada de especial se esperaban y en su rutina estaban a punto de dejar pasar una anticipación de la gloria.

Cuando llegamos a esta altura sabemos por experiencia que también nosotros podemos bostezar ante la belleza. Pensamos en echar una cabezadita justo cuando podríamos vislumbrar por un resquicio la luz descubierta, una mariposa. Nuestro aspecto, tantas veces, es más semejante al más rastrero de un gusano, enterrado y oscuro.

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Entierro de Cristo de Dirck van Baburen en la Capilla de la Piedad de San Pedro en Montorio

Para acceder al bautismo, antes de nacer del agua, es necesario desnudarse. Daniele da Volterra en la Capilla Ricci nos lo muestra en movimiento. Un descender hacia el agua hasta llegar al momento de lavar toda la suciedad. Curioso, en ese momento de ‘descenso’ al río y en el ‘ascenso’ al monte son los dos únicos momentos en los que una voz del cielo pone título, didascalía y anuncio a lo que pasa. Así, en San Pietro in Montorio, fuente profunda y altura del monte se dan cita en el Templete. Su voz podría ser esa Apocalypsis Nova en pleno Renacimiento romano.

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Para el bautismo nos desnudamos de todos nuestros ropajes, sandalias para no ostaculizar el lavado. En la transfiguración los vestidos se contagian de la belleza que produce luz por contacto, radiación potente: refleja no sólo todos los colores sino también el rebullir, la reververación de tanta hermosura, verdad y bondad dentro. Me encanta esta idea de que no sólo somos capaces de enturbiar, ensuciar, denigrar lo que nos rodea, sino también poder contagiarlo de una pulcrísima luz. Quién sabe cuándo y dónde. En tanto, aquí, en arte, se nos recuerda que es posible, que así fue y puede ser.

“¡Qué bien se está aquí! Hagamos tres tiendas… No sabía lo que decía.” Ante ese diálogo, ante tanta belleza, aún medio dormidos, como en un sueño, Pedro no sabe lo que dice. ‘Un no sé qué que se queda balbuciendo’ es lo que experimenta, inefable. Eso sí, desea que el momento dure, permanecer en ese estado. Algo único, que emociona hasta superar la capacidad de razonar. Un éxtasis.

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Éxtasis de San Francisco en la Capilla Raymondi de San Pietro in Montorio

Se asustaron al entrar en la nube

La niebla como una experiencia de estar perdidos. De la luz y el resplandor pasaron a no distinguir los rostros, a sentir el frío que borra los contornos y los límites. Perderse.

De lo fascinante y sobrecogedor al miedo es un paso. Del no saber lo que decían por la emoción, al mutismo del miedo. Unos segundos bastaron a cambiar los sentimientdos y experimentar primero la euforía de la gloria y luego la repulsa de la muerte que está detrás de todos nuestros miedos. En este caso la nube y su oscuridad son el lugar en donde resuena una voz que explica en la tiniebla lo que contemplaron sin entender en el resplandor de la luz. Y en San Pietro in Montorio tenemos representada tanto la luz que podemos esperar como la tiniebla en la que tenemos que entrar, que hemos de pasar.

En la capilla Raymondi uno de los ángeles-niños enciende una antorcha para mirar a los ojos, en la oscura niebla, a la muerte. El otro se asusta horrorizado ante lo que ve y permanentemente escapa. El arte que parece vencer nuestro miedo jugando con él.

“Y al fondo de todo, más allá de nuestras fantasmagorías y nuestros delirios, momentáneamente contenida por este puñado de palabras como el dique de arena de un niño contiene las olas en la playa, asoma la Muerte, tan real, enseñanado sus orejas amarillas.” (Rosa Montero, La loca de la casa)

tumba Raymondi san Pietro in Montorio

Tras esta aventura en la colina de la trasfiguración de Roma, salimos de San Pietro in Montorio para encontrarnos de nuevo solos, condición de los caminantes que nos iremos encontrando. Pequeños erizos, también, que alzamos nuestro rostro hacia el sol que nace tras los montes albanos.

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En la balaustrada de la Capilla Ricci, el emblema de la familia atribuido a Giannozzo de Giannozzi.

Santa Maria in Cosmedin

Santa María in Cosmedin es un lugar trasplantado o mejor dicho, injertado. Usando las palabras de Ovidio en su cuarto libro de las Metamorfosis:
“nam mixta duorum
corpora iunguntur, faciesque inducitur illis
una; velut, si quis conducat cortice ramos…”

Sálmacis y Hermafrodito son los que por amor pasan a ser uno, en un sentido tan literal que dejan de ser. Se injertan bajo la corteza en un único tronco y ambos tienen ya un único rostro.

“Amar es un lugar.
Perdura en lo más hondo: es de dónde venimos.
Y también el lugar donde queda la vida.”

(Joan Margarit, Amar es dónde)

Muchos griegos y orientales trajeron hasta Roma el lugar de donde venían. Esta zona, hondo lugar en la que hacer presente un amor,  era ya la ‘schola graeca’. Fue elegida por los representantes del Imperio de Oriente y estaba llena de tradiciones de sabor oriental. Muy cerca, de hecho, se encuentran también varias diaconías. Originariamente eran fundaciones asistenciales instituidas por privados (muchos con encargos militares) o por el emperador oriental con monjes que administraban los regios donativos. Esto explica que desde el Foro Romano hasta el Foro Boario haya tantas iglesias dedicadas a santos orientales. Algunos eran protectores de los soldados (San Adrián, San Teodoro o San Jorge) otros, santos ‘médicos’ como Cosme y Damián. Tras el siglo VI, la Iglesia Romana, desvinculada de la dependencia con Constantinopla, organiza estos centros religiosos ‘orientales’. En la Roma alto medieval continúan a ser lugares en los que asistir a la población, siempre menor y con más necesidades.

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Portal de entrada en Sta. María in Cosmedin

En Santa María in Cosmedin los brillantes colores del hermoso monasterio de Constantinopla se unen al recuerdo de Hércules y a los antiguos espacios dedicados a las gestiones de las mercancías que abastecían la antigua Roma (Statio Annonae). El Kosmidion de las afueras de la capital imperial de oriente encuentra su lugar en Roma. La hermosura de sus colores y formas -el kosmidion, adorno- son una fuente de salud. En oriente era un lugar de ensueño, y también aquí. Es más, un lugar de oniroterapía en el que los santos Cosme y Damián se aparecían en sueños, recetando remedios y aconsejando curas. Lugar de sueños reparadores que curaban el cuerpo para sanar el alma o las almas para recobrar la salud del cuerpo. Límites imprecisos de lo que no está deslindado.

“Neutrumque et utrumque videntur” (Ovidio, Metamorfosis, IV, 378)
Ninguno de los dos y ambos parecen.

El resultado es terrible, un castigo por forzar al querer lo que no es. Así acaban Sálmacis y Hermafrodito, tras la violencia sin límites: indiferenciados, de una igualdad sin separación ni complemento. Por no soportar las distancias, la posibilidad de estar lejos, ambos pierden la ocasión del encuentro, reducidos a una solitaria unidad.

suelo cosmatesco santa maria in cosmedin

En Santa Maria in Cosmedin experimento lo contrario: unidos pero reconocibles. El alzado de las columnas romanas y la horizontalidad del los colorados suelos medievales se unen dando lugar a una realidad nueva en la que vemos sus cuerpos de piedra sin distancia, pero no confundidos. No es el ansia de Sálmacis, instantánea, devoradora, digestiva. Es la cotidiana insistencia del tiempo por reducir a la unidad, lento roce y solapado engarce de los diversos, reconocibles ambos, en este abrazo de Santa Maria in Cosmedin.

Tesoros escondidos en Santa Maria in Cosmedin

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Muro en tufo del Aniene, reconstrucción del s. II a.C. de la antigua Ara Máxima de Hércules

Cuando en el s. VIII con el papa Adriano I se amplía Santa Maria in Schola graeca, se excava con gran esfuerzo entorno a una gran ara. Una construcción del siglo II a. C que recubre el antiguo altar dedicado a Hércules construido en tiempos del rey Evandro. Ante el muro del Ara se abre una cripta en donde fueron depositados y venerados los cuerpos de varios mártires (Cirila, Hilario, Coronado…), traídos desde catacumbas alejadas de la ciudad y difíciles de proteger.

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Cripta de Adriano I (s.VIII) en Santa Maria in Cosmedin

Desde el año 707 nos visitan los colores, las formas, la hermosa decoración de un mosaico que se encuentra en la sacristía. Actualmente está llena de recuerdos, objetos, libros, reproducciones con la Boca de la Verdad… y contemplando el ir y venir de la gente, la serena ‘Epifanía’. Este mosaico proveniente del oratorio de Juan VII papa de origen griego, hijo de un funcionario bizantino que custodiaba el palacio imperial en el Palatino.

Su serena elegancia nos hacen viajar en el tiempo hacia unos siglos llenos de una belleza con sabor oriental en Roma. Y, al mismo, tiempo, nos acercan al momento en que ese poder de oriente deja paso a una nueva época.

mosaico santa maria cosmedin

Cerca de la entrada de Santa María in Cosmedin, nos espera esta bella representación de la Epifanía. Un mosaico procedente de la antigua basílica constantiniana de San Pedro.

Se trata del momento en que Constantino V, emperador de Oriente, consigue frenar el avance de los árabes y actúa una política iconoclasta. Persigue y manda en exilio numerosos monjes que, junto con el arte y las imágenes fomentan una religiosidad ‘popular’. Para él, para muchos, esas formas serían indignas de la magestad divina, siempre más allá de cualquier color y forma que la contaminen terrenalmente. Algunos de esos monjes se refugian en Italia y en concreto en esta zona ‘griega’ de Roma. De esta forma -el amor es un lugar-, adornan nuevamente con su arte, kosmedion, este lugar.

Poco después el papa Esteban II a mediados del s. VIII hace un sorprendente viaje. Cruza los Alpes para encontrarse con Pipino el Breve. Quiere apoyarse en el rey de los francos para luchar contra Astolfo, rey Longobardo que se había apoderado de Roma y del Exarcado de Ravenna. Pipino el Breve, tras recibir del papa la unción como rey, vence a los longobardos. Ahora bien, en vez de restituir el Exercado a Constantino V se lo ofrece al Papa que, desde entonces, tendrá su poder temporal en estos lares.

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Puente roto sobre el Tíber, cloaca Máxima y Foro Boario con el campanario de Santa Maria in Cosmedin

Curiosas e interesantes formas de la historia. Ella tiene un cuerpo en el que se funden tantas otras historias resultando así un ‘hermafrodito’. Pecho de oriente y espalda de occidente unidos en el ombligo de esta penísula. Pies hercúleos y mejillas coloradas de emperatriz bizantina. En piel clara y franca o largas barbas, se nos muestra el rostro de quien tiene en mano dos llaves.

Los 34 metros de altura de su campanario románico, son un mástil junto al Tíber. Su campana tiene un sonido inconfundible que alegra el Foro Boario desde el 1289 o nos avisa alarmada. Entre las brumas su voz nos descubre las aguas de este río en el que al bañarnos también nosotros sufrimos la pasión de la ninfa. Aquí, mis manos, mi rostro, pueden ser los de Pedro Martínez de Luna, un ‘papa del mar’. O los de Pietro Francesco, el último papa Orsini. El primero fue cardenal de esta iglesia en el s. XV y quiso llamarse Benedicto XIII. El segundo, dejó aquí una maravillosa urna antigua como pila bautismal, y tras una indecisión inicial -empezó llamándose Benedicto XIV- también él fue Benedicto XIII. Un nombre que quiere ser tan propio que recurre a la unidad numérica aquí lo descubro hermafrodito de dos cuerpos incluso de tiempos inconciliables.

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Nave central de Santa Maria in Cosmedin tras las reformas de finales del s. XIX y siglo XX

Sólo lo que se puede separar, lo diverso, puede unirse, compenetrarse, sin confundirse. En Santa Maria in Cosmedin me asomo al riesgo de confundirme en Roma. Sentado en su nave he escuchado a las sirenas. Me levanto y me alejo como el présbite para distinguir cada letra, cada miembro. Mis yemas pueden entonces recobrar el límite acariciando alegres su columna y luego salgo.

hermafrodito museos de Roma

Hermafrodito en el Museo Nazionale Romano de Palazzo Massimo alle Terme (Roma)

La Boca de la Verdad (Bocca della Verità)

boca verdad roma Bocca della verità

Y sé
que hay un portal dormido en cada labio…”

(Luis García Montero, Diario cómplice)

Sus ojos profundos y la abertura de su silencio de piedra incuten temor pero sólo por las palabras que la han hecho famosa. La imaginación, esa loca, hace que la dura piedra cobre vida. Ni la verdad ni la traición se comprenden en el fondo con la razón. Parece que necesitamos meter nuestras manos, acallando esa boca, mientras tememos que lo imposible se pueda realizar. Todos entendemos ese miedo pues todos nos sabemos mentirosos, conocedores del bien y del mal. Mintió, además, la guía que en el siglo XV llamó a esta tapa de alcantarilla ‘lápida de la verdad’, recogiendo mentiras legendarias sobre demonios que habitaban tras la oscura boca y te atraían hacia el lado sin luz. Mentiras que son verdaderos miedos contados de forma eficaz, redivivos, que te engullen como en otros tiempos las aguas que iban al cercano Tíber.

El rostro de una divinidad fluvial, de barbas y melena ondulante como la corriente, traga las aguas que llegan al Foro Boario corriendo por el valle del Velabro. Las palabras que han contado, de generación en generación, el poder de desenmascarar que tiene este ‘mascherone’ lo han salvado. De hecho, a lo largo de la historia, ha pasado de ser un sumidero postrado al rostro alzado de un juez que determina la cornamenta de los maridos. Parece ser que la verdad siempre ha tenido mucha más importancia y consecuencias tratándose de cuernos varoniles. Es como si la verdad o la mentira por antonomasia fuese la fidelidad conyugal de una mujer. Y, por supuesto, que esta necesitase de pruebas para ser demostrada.

Una boca ¿siempre abierta?

Una superficie, un límite, un rostro que mira al cielo y tiene un cuerpo que se hunde hasta sus venas – cloacas. El límite, la boca, necesaria, que recoge y traga, quedando limpia su piel de travertino.

¡Qué maravillosa fuerza de las palabras! Los labios dormidos bajo mil kilos de piedra son capaces de suscitar gritos como los de Audrey Hepburn ante Gregory Peck. Un juego en el que seguimos entrando temblorosamente. Aunque nos hagamos los valientes reímos nerviosamente cuando descubrimos nuestra mano intacta. Nadie cree en la posibilidad de este juicio divino, moderna ordalía. No obstante, todos lo hacemos como un rito propiciatorio. Curiosamente un rostro de un dios fluvial se hace sólido, estable, con una boca besada por tantas manos. Se hace así piedra de toque, lugar de adoración: literamente ‘hacia la boca’, ad ora. Oramos, dirigimos palabras hacia ella, venciendo su apariencia de sorda lápida en la entrada de Santa Maria in Cosmedin. De esta forma, la convertimos en un juez de edad incierta que ha visto tantas y merecerá, por nosotros, sobrevivir al tiempo de nuestros amores:

“Más constantes que el odio y la avaricia,
más fuertes que el rencor y las prisiones,
más heroicas que el sueño de un ejército,
más flexibles que el mar,
han sido las palabras.”

(Luis García Montero, Vista cansada)

Otros rincones e historias En Roma:

Foro Boario

¿Qué hace un rinoceronte en Roma? El Foro Boario es un remanso de paz ante la mirada atónita de Jano desde su Arco. A sus pies, tranquilo, este rinoceronte nos invita a curiosear en este rincón de Roma.

arco jano velabro roma

Sus cuernos apuntan hacia el palacio Rhinoceros, nueva sede de la fundación Alda Fendi. Sus fuertes patas, el color de su piel, inmóvil ante los 4 pilares de Jano, me sugieren que él es arquetipo del arco. Un paso guarnecido por su mole: protección para amigos, temor para los enemigos. Más allá se sube hacia el Palatino, justo en la vertiente en donde se encuentra el Lupercal. Este valle del Velabro (ad Velum Aureum) era el paso natural desde el río hacia el valle Murcia (Circo Máximo) y el Palatino. Aquí, en el siglo XIII la familia de los Frangipane había construido una torre elevándose sobre el Arco, uno de los límites naturales de su isla dentro de Roma.

vista palatino terraza velabro

El Palatino (Cermalus) en la zona de la ‘escala de Caco’ y Casa de Romulo visto desde una terraza del Foro Boario.

Hércules en el Foro Boario

Las sorpresas no terminan nunca en Roma. Precisamente en el Foro Boario, el de los bueyes, recordamos el mercado de animales pero también el episodio de Hércules y las reses robadas por Caco. Hércules es uno de los protagonistas de este valle cuando la ciudad no existía y las colinas del septimontium eran un ‘lugar ameno’ de fresca hierba.

Hércules, tras la feroz pelea con Caco… “ofreció a Júpiter una décima parte del ganado y a aquellos pastores que se aproximaron a él para agradecerle el haberlos librado de un ladrón tan peligroso, les encomendó que desde ese día en adelante hicieran sacrificios semejantes en memoria suya. Ese altar lo conocemos con el nombre de Ara Máxima de Hércules y sus sacerdotes visten pieles y ofician con la cabeza descubierta, rodeada sólo de una corona de hojas de álamo. Todos sabéis dónde está”. Así nos habla de este lugar, reviviéndolo, Isabel Barceló en una entrada de su blog Mujeres de Roma.

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Muro del Ara de Hércules en Santa María in Cosmedin

En efecto, todos sabemos donde está:  bajo el altar de Santa María in Cosmedin. Un lugar tan especial que, más allá de la más famosa tapa de alcantarilla del mundo: la Bocca della Verità (la boca de la verdad), conserva una de las memorias más antiguas y permanentes de la historia de Roma.

A este héroe vencedor se le dedicó un templo circular, concluido como el pasado y como la memoria. Un templo en aoristo, en un punto perfecto, en donde queda encerrada su historia y no la imagen o el culto. Su victoria se cumplió aquí luchando contra el más fuerte de los malos (Caco), ladrón por antonomasia. Ni vacas, ni fuerza, ni casi nada de él ha quedado sino su memoria y este edificio. Palabras y piedras son el auténtico triunfo ante el tiempo, ladrón con el que intentamos luchar desde el alzar al calar del sol.

Sorpresas en cuclillas

joven en cuclillas miguel angel

Tengo que reconocer que mi primera intención al verle fue la de echarle mi chaqueta por los hombros. Quizás porque lo vi un frío y ventoso día de invierno. O quizás porque su desnudez sentada no se imponía como una hermosa muestra de un cuerpo perfecto. Tal vez porque al estar sentado en la fría piedra, en cuclillas, algo me hizo verle indefenso o desvalido.

En este valle, bajo el signo del rinoceronte que lo protege fuera y las miradas de Jano y Hércules, un muchacho parece atrapado por su pie que no acaba de distinguirse de piedra de la que ha brotado. Le falta poco, todo en él es una tensión que se concentra.

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Joven, terso, en silencio, recogido. La ligera cadena de sus vértebras es una invitación a tocar la firmeza de sus huesos elásticos bajo su delicada piel. Herido en su pie, o masajeándolo por el cansancio te quedas pasmado contemplándolo, cogiéndolo permanentemente de sorpresa. Invado su recogimiento, su momento de íntimo reposo, fugaz y, al mismo tiempo, permanente. Un instante en el que espero que alzará la cabeza para mirarme al notar mi mirada. Pero sigue allí, absorto, contemplando su pie, sitiendo un cierto dolor en sus músculos, un sus rodillas que nunca conseguirán extenderse. En este rincón del Foro Boario de Roma un Hércules muchacho, fuerte y primordial, sin bruñir, nos espera.

joven en cuclillas miguel angel escultura

Joven en cuclillas de Miguel Ángel en exposición temporánea a Roma

Nil sine magno vita labore dedit mortalibus. Imposible no acordarnos del otro muchacho que en la colina del Campidoglio intenta quitarse una espina del pie. Los pies. Tendría que hacer un recorrido por la ciudad mirando los pies del arte: sucios de peregrinos, delicados, de largos dedos que parecen levitar, rotos, escondidos bajo togas, consumidos por mil caricias de devoción. Los pies, que nos unen a la tierra, imagen de nuestra fragilidad y de nuestros trabajos más aún que las nobles manos. Como dice Horacio “Nada se nos concede a los mortales sin gran trabajo”.

El reposo de este pistón cagado de energía, prisionero de la roca – tierra, contemplando su pie, sintiéndolo con sus manos, me habla de los trabajos titánicos de Miguel Ángel. En 1534 tuvo que dejar a su muchacho en el monasterio florentino de San Lorenzo. Lo abandonó para que fuese eternamente recién nacido. Saliendo de una roca madre con la que sigue fundido, como si tuviera pies de lava. O muriendo, como si se hundiera en la informe nada de piedra que lo empieza a engullir desde los pies. Arenas movedizas de los mortales, el tiempo.

Despeñados

Desde el Foro Boario, al lado del río, sube en ligera pendiente via de San Giovanni Decollato. Nuestro san Juan Decapitado nos conduce hasta la Roca Tarpeya que se distingue a lo lejos. La iglesia de San Juan, la Roca y la iglesia de la Consolación forman un triángulo que recuerda otras luchas de esta Roma: las del cuerpo que oficialmente elimina a los que considera enemigos. Debilidad, enfermedad autoinmune, cura antibiótica o locura lo cierto es que son lugares que, al lado del Foro Boario, nos traen el recuerdo de los abandonados de la vida, por voluntad de otros, en nombre del bien común.

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Roca Tarpeya, al final de via San Giovanni Decollato, dejando el Foro Boario

Reflejos de Plata

Detrás del rinoceronte, detrás del Arco de Jano, nos espera una tercera puerta. Otro espacio hermoso, decorado, esta vez construido en el siglo III en honor a la familia imperial de los Severos. Los comerciantes del foro Boario y en especial los ‘argentarios’, los que cambiaban las monedas, lo construyen como una memoria. Sin embargo, por política y poder, al poco de ser construido sufrió los efectos de una memoria dañada, herida por una venganza que pretende ser más fuerte que el tiempo.

Ahora, escondido, se apoya en la preciosa iglesia de san Jorge en el Velabro (San Giorgio al Velabro) y parece no conducir a ninguna parte. No marca ningún límite y nadie traspasa el espacio de su arco. Me acerco de todas formas, como el loco buscador de un tesoro. Esta vez, al contrario de lo que pasó en el siglo XVI, no empiezo a piconearlo. Hoy me quedo sólo con una imagen: Un prisionero con la cabeza gacha -siempre mirando hacia sus pies-, las manos en la espalda, argollas y cadenas. Él es el mejor botín de guerra, mercancía para los vencedores, orgullo en piedra. Me imagino su silencio en el corteo del triunfo y vuelvo con la imaginación al muchacho en cuclillas. Al fin y al cabo, en ese tiempo el poder no escondía su origen.

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Arco de los Argentarios en el Foro Boario

Ante mis ojos contemplo un rinoceronte enfurecido que derriba los bancos de los argentarios, deshaciendo los recintos de los animales en el Foro Boario. Convierte todo mueble en astillas, los cuerpos en sombras que se desvanecen. Nadie sabe de dónde ha salido. Todos huyen dejando desierto el valle del Velabro como nunca se había visto. Sólo cuando se queda solo lanza su rabia en fuertes bramidos y se calma, dialogando con otras piedras gris blanquecinas. Es un rinoceronte blanco que nadie se atreve a afrontar.

Un poco más allá, detrás de San Giorgo, se levanta pesadamente un elefante. Una sabana africana en el Foro Boario. Una memoria que nos llega desde la Edad Media nos habla de este lugar como ‘Ad Elephantum’ por una fuente con un elefante que dominaba el antiguo mercado de las hierbas: Elephas herbarius. Se acerca con pasos tranquilos y deja el aire cargado con olor a timo, tomillo, romero y hierbabuena.

Subiendo el Aventino hasta Santa Sabina

Una mañana fría y soleada de invierno es un momento perfecto para subir hasta el Aventino.
El aire diáfano y los rayos de sol hacen placentera la subida atravesando la rosaleda municipal, mientras un equipo de jardineros están mano a la obra. Es el momento de preparar las plantas y el terreno.
La muralla de la fortificación de la familia Crescenzi nos acompaña durante la subida. A la derecha, una apertura nos sorprende, como portal de entrada a lo que actualmente es el jardín de los naranjos.Un poco más adelante, el sonido del agua en una fuente nos alegra haciendo acogedora la plaza dedicada a Pietro d’Iliria.

fontanone santa sabina

Pocas veces como aquí una puerta no es sólo un lugar de paso, un confín, sino un espacio en el que se anuncia y desvela lo que contemplaremos más allá de ella. En una anta la historia de Jesús, en la otra Moisés. Dos partes de una única entrada, ambas dando acceso al lugar de los ‘misterios’, un espacio para celebrar. En aquellos años en los que se concluía un tiempo, un imperio, que parecían eternos, este espacio es un puente hacia nuevos tiempos que aún duran.

puerta santa sabina aventino

Puerta del s. V en la basílica de Santa Sabina

En la contrafachada otro puente de letras une ‘la Iglesia de la circuncisión’ con la ‘Iglesia de los gentiles’. Dos hermosos mosaicos la representan bajo la luz de la mañana. El arquitecto Muñoz a inicios del s. XX trabajó intensamente en esta basílica para dejar sus formas puras. Nos devolvió este espacio en el que nos sentimos invitados a entrar y reconocernos como centro, adorno vivo, nos está esperando. Nada nos distrae.

santa sabina visita guiada

Con sus 24 columnas corintias y sus arcos. Sobre ellos se encuentra un precioso friso en opus sectile de finales del s. V inicios del siglo VI con espejos rojos y verdes.

Mármoles que cobran vida cuando los pisamos, desgastados por nuestros pasos.

“No todos los mármoles sirven para eso, tan sólo los más fuertes, los que desempeñan su función de ser piel, semejante a la de los muros aunque no deban resistir como ellos las cargas de la arquitectura, sino  las de la gente. Es una hermosa función la de resistir el peso y el paso de la gente; tal vez quienes decidieron que sus tumbas dentro de las iglesias estuvieran depositadas en la superficie horizontal del suelo sabían eso. Fueron poderosos, pero también prudentes y pensaron que lo mejor para ellos era que las gentes pisaran sobre sus tumbas hasta hacer irreconocibles sus nombres, su memoria. Desearon que sus mármoles sin vida fuesen gastados por el leve paso de la vida sobre ellos. Esas son las texturas que nos interesan, las que denotan vida” (José Laborda Yneva, Paseos por Roma).

Otro Muñoz, dominico de finales del s. XIII, nos deja una memoria en color, movido quizás por la belleza de los mosaicos que brillaban en ábsides y capillas como la de Santa Práxedes. Roma nos llama siempre a una sobreabundancia en la que color y belleza no son supérfluos para el recuerdo.

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Tumba de fray Muñoz, un zamorano en Santa Sabina

Los trabajos de Lavinia Fontana y Federico Zuccari en la capilla de San Jacinto y el del Sasoferrato en la de la Santa Catalina, forman parte de ese cuerpo esbelto y profundo, como dos recodos, apóstrofes de un curso lineal. Refugios en los que residen las historias de una mujer y un hombre vistas con lenguajes de colores cercanos en el tiempo y tan distintos. Ambas capillas son remansos al margen de la corriente de luz que transita por las naves de la basílica.

san jacinto lavinia fontana federico zuccari en santa sabina

Capilla de San Jacinto en la basílica de Santa Sabina

Jacinto fue uno de los amigos de Domingo, fundador de los dominicos. Lo conoció aquí, en Roma y en esta basílica recibió el hábito blanco azahar y negro ébano. Poco tiempo después viajó hasta su Polonia natal para iniciar allí los trabajos de la recién nacida orden.

tumba basilica santa sabina

“Ut moriens viveret
Vixit ut moriturus”
Para que al morir viviese,
vivió como uno que va a morir.

Tumba de Ausias, ‘Valentino Patria Seta’, cardenal de Monreal, que murió en 1483 con 60 años, enviado varias veces como legado del papa Sixto IV al reino hispano. Vivió como un mortal, como uno que conoce su condición y el final incierto pero seguro. Contradicciones con las que este precioso latín juega y que nos acercan a este personaje de finales del s. XV. Esta tumba de la escuela de Andrea del Bregno nos trae a la memoria la Lonja de la Seda en Valencia, sus embajadas ‘in Germaniam’ haciendo frente a la amenaza turca, su celo por la edificación del convento adyacente a la basílica de Santa Sabina. Memorias de una persona ‘nobili Podiorum familia’ que recorrió tantos caminos y en la que tantos caminos se dieron encuentro. Hasta llegar a nosotros, hoy.

nave basilica santa sabina roma

Nave central de la basílica de Santa Sabina en el Aventino

San Luis de los Franceses (San Luigi dei Francesi)

Muy cerca de Plaza Navona, al lado de Palacio Madama, se encuentra la iglesia de San Luis de los Franceses.

Esta iglesia es famosísima por albergar tres de las obras maestras de Caravaggio, sus primeras grandes pinturas, en la Capilla Contarelli.

san luis de los franceses roma caravaggio

Sin embargo, es bonito recordar cómo en Roma, con este edificio, se trae y celebra la memoria de otro hombre, padre de 11 hijos e hijo de Blanca de Castilla. Un hombre que nos introduce en la gran historia del s. XIII. Un mundo en el que no sólo se combatían las últimas cruzadas sino que se buscaba la construcción del gran edificio de la escolástica con Tomás de Aquino y Buenaventura. De hecho, San Buenaventura se inspirará en el Pseudo Dionisio para profundizar en el conocimiento através del amor. Se hablará entonces de la mística (misterio), que nos conduce a un saber, sin oposición, que va más allá de la razón.

Por cierto, esta iglesia está dedicada también a San Denis (San Dionisio) primer obispo de París y que, en documentos medievales, se había querido identificar con Dionisio Areopagita, uno de los primeros discípulos de San Pablo en Atenas. A este discípulo, considerado un sabio filósofo del Areópago, se le atribuyeron en el s. VI numerosos escritos que han influido mucho en la reflexión filosófico-teológica sobre todo franciscana, a partir de San Buenaventura.

san luis franceses interior

Interior de la Iglesia de San Luis de los franceses

A inicios del s. XVI con un Medici -luego papa Clemente VII- se inició la construcción de esta memoria, un lugar de culto, de arte, de política centrado en la tradición y cultura franceses tan presentes en Roma. La historia de su contrucción, de hecho, va unida a las numerosas peripecias de Roma a lo largo del siglo XVI, con una importante interrupción debida al ‘Sacco di Roma’. Al final, Domenico Fontana, para otro papa franciscano, Sixto V, concluye la construcción.

Luis IX de Francia, San Luis, en cuanto franciscano seglar, participó de esta revolución que trajo San Francisco. Es impresionante cómo en pocos años, desde Asís, las ideas de este hombre llegaron hasta la corte del Rey de Francia… con repercusiones en toda Europa, llegando de nuevo a Italia, a Roma, para dar formas y contenidos también al arte de esta iglesia.

De hecho, la capilla más ricamente adornada de San Luis de los Franceses fue dedicada a Luis IX. Plautilla Bricci, arquitecta y pintora, diseñó su arquitectura luminosa y pintó el cuadro para el altar. Monseñor Benedetti, agente de Mazzarino en Roma, había quedado muy contento tras el estupendo trabajo que ella hizo como arquitecta de su villa en la via Aurelia. De ahí que le encargara esta capilla y como recompensa le otorgase el usufructo de una casa al lado de San Luis de los franceses.

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Capilla dedicada a San Luis construida por Plautilla Bricci

En la fachada, construida por Giacomo della Porta nos encontramos en lo alto con la imagen de dos mujeres. A la izquierda se encuentra Santa Clotilde reina, hija de Childerico I de los Burgundios, esposa de Clodoveo I rey de los francos y segundo de la dinastía Merovingia. En las Navidades del 496, tras salir victorioso de una batalla contra los alemanes en la que invoca la protección del dios de su mujer, se bautiza y con él gran parte de sus súbditos. De ahí que la nación francesa se designe desde entonces como la ‘primogénita de la Iglesia’.

Es una época en donde la crueldad y las luchas sin cuartel parecen ocuparlo todo, sobre todo entre quienes tienen algún poder. A finales del s. V se desmorona un imperio. Pero son mujeres como Clotilde y su paisana Genoveva de París (patrona de la ciudad), o Gala Placidia, madre del emperador Valentiniano III, las que dan a luz una nueva civilización. Son cristianas preocupadas por la educación, por las dificultades de los más pobres, por guiar a un pueblo que parece estar siempre a merced de las correrías de los violentos.

Hay cosas que pasaba en París en el 451 y que llegaban hasta Roma rápida y emocionalmente. Poco después sería el papa León Magno el que subiría hasta el norte de Italia con el fin de parar la incursión de Atila que pretendía llegar hasta la Ciudad Eterna. A propósito, un papa elegido por aclamación en el 440 cuando se encontraba en la Galia.

Genoveva fue capaz de oponerse al mismísimo Atila antes incluso que lo hiciera Ezio en los Campos Catalaunici a las afueras de París. Como vemos, en cada piedra de esta iglesia se nos representa la historia de Europa, en una época interesantísima.

Épocas de cambios en San Luis de los franceses

Clotilde nace justo antes de la caída del Imperio Romano de Occidente y vive en una época violenta y complicada, de profundos cambios. Muere en Tours en el 545 intentando poner paz entre sus hijos que lucha por la herencia paterna. Poco ha cambiado aún habiendo cambiado tanto porque la semilla quedó plantada, algo que nacerá más tarde y vive en silencio. El Imperio Romano de Occidente cristiano oficialmente desde Teodosio, se desmorona y los nuevos reyes traen sus antiguos dioses.

Juana de Valois, hija de Luis XI y esposa de Luis XII, vive otra época de grandes transformaciones: el final del s. XV. Tras la anulación de su matrimonio con el rey se dedica a obras de caridad y funda una orden religiosa. Ella también aparece recordada en la fachada de San Luis de los franceses, como Santa Cecilia en el interior, con las maravillosas pinturas del Domenichino.

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Martirio de Santa Cecilia del Domenichino en San Luis de los franceses

“Miserando atque eligendo”, es la frase de san Beda el Venerable que papa Francisco escoge como lema, recordando la vocación de San Mateo y el cuadro de Caravaggio. La elección, sentirte  llamado, preferido, querido, representada como una nueva creación. No en un tiempo paradisíaco, más allá de la historia, envuelta en nubes, sino en la vida cotidiana se tiende la mano divina. Una mano que ahora también es humana. Es más, está acompañada por otra mano callosa, la de Pedro. Sin luces celestiales ni roja arcilla Caravaggio pinta la historia común como una habitación sin adornos, todos entorno a una mesa. El dinero de siempre, con moda y espadas del 1600. Una luz ilumina este ambiente-historia común guiada por el movimiento de la mano. Con esa luz, con esa mano, se muestra la atención divina sobre la vida ordinaria y nos llama la atención también a nosotros.

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Vocación de San Mateo pintada por Caravaggio en la capilla Contarelli de San Luis de los Franceses

Hay sorpresa en esa vida: uno incluso se agarra al baquete para no caer. Hay asombro: ¿Quién?¿yo?, ¿soy yo mismo al que llamas?. Y también contemplación (un rostro iluminado como una luna menguante). El asombro nace en alguien que se sorprende de ser tocado por la misericordia cuando sabe que está dedicando su vida a unos metales. En Momo eran hombres, todos hombres, que vivían por y para unos cigarros siempre encendidos consumiéndose en negro humo. También aquí Caravaggio, como si viajáramos en el tiempo, nos muestra en un instante el final de tantos procesos y las consecuencias de lo que aquí está naciendo. Celestial y terreno: tanta historia en un instante.

No deja de ser curioso que muy cerca de este cuadro se encuentre la memoria de Frederic Bastiat. Se trata de un economista y teórico del liberalismo que acabó sus días en Roma. Su lema era: vida, libertad y propiedad. Encontrarlo allí ha sido una invitación a leer sus obras -empezaré con uno tan sugestivo como “El impuesto y el vino”- y acercarme a su vida, su tiempo. Pero esta es otra historia.

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La Isla Tiberina y las Metamorfosis

La Isla Tiberina es un espacio intermedio. Un puente natural y al mismo tiempo el lugar aislado, encallado en el límite líquido de Roma.

Para ir más allá, tras Tíber, nuestros pasos pueden hacer un alto en ella mientras las corrientes se rompen a sus lados.

Hipnotizados por el paso del agua, podríamos imaginarla como la isla desde la que Ícaro y Dédalo quieren escapar. La transformamos en un lugar apartado del que escapar gracias al ingenio de Dédalo, siguiéndole, sin volar ni alto ni bajo. La virtud está en seguir al padre y la via media, la templanza que no es la abominable tibieza. Descubrimos, sin embargo, la embriagadora sensación de poder y libertad que nos eleva, sin seguir la ruta paterna, mientras el sol derrite la cera que mantenía unidas nuestras alas. La isla Tiberina se transforma, metamórfosis de la naturaleza y alegoría de la humana condición, en el escenario del que somos hijo y padre al mismo tiempo. Con ellos se nos muestra la necesidad y los peligros que hemos de afrontar al construir, aventurarnos y explorar.

icaro dedalo muestra metamorfosis en roma

“Pater, o pater, auferor! inquit;
clauserunt virides ora loquentis aquae” (Ars 2, 91-92)

“Padre, oh padre, me caigo! gritó;
Cerraron las verdes aguas la boca del que hablaba.”

Contemplando los remolinos del río resuenan las palabras de Ovidio: “Ossa tegit tellus: aequora nomen habent”. Huesos que quedan en la tierra y aguas que llevan mi nombre. La isla me recuerda también las transformaciones de los que han sido.

Guiando el carro del sol

El último capítulo de otra aventura de otro joven desventurado tiene lugar junto a un río. En este caso el agua de su corriente apaga el terrible incendio provocado por la inexperta imprudencia de Faetón, hijo del sol. Sus hermanas, unidas a su desdicha, lo velan convertidas en álamos en las orillas del Po.

“De las ramas recién brotadas fluyen lágrimas que con el sol se endurecen como gotas de ambar destilado.” (Metamorfosis, 2, 364-365).

caida faeton

En Roma son las ramas de los plátanos las que se inclinan hacia el Tíber. La isla tiberina, como Faetón, se convierte en un trozo de universo distinto, precipitado, rasgado como impacto de  meteorito, el sedimento de un cataclisma.

Los caballos desbocados del carro de Apolo, la fuerza incontrolada de un clima enloquecido, precipitan al pobre Faetón. O por soberbia -engreído pensaba saber gobernar su poder- o por ignorancia -sin saber del poder necesario para gobernar- el río, reclinado, lo recibe entre sus aguas. Junto a él lloran ámbar sus hermanas, las helíades, mientras Ceres, tierra madre que lleva en su mano la abundancia, mira hacia otro lado, sin querer contemplar la caída del hombre.

Una isla nave

La isla tiberina es una nave contracorriente. El hospital Fatebenefratelli (haced-el-bien-hermanos) y la iglesia de San Bernardo son sus puentes. Anclada con cimas de piedra, está perennemente lista para zarpar.

Sin moverse, esta isla contiene recuerdos de otras tierras que hasta aquí han llegado y traído el primer saludo. Serpenteando, Esculapio se instauró en ella desde el 292 a. C. inaugurando su destino como lugar en donde recobrar la salud. Luego llegaría el cuerpo de San Bartolomé desde la lejana Armenia y el de San Adalberto desde el frío norte de Europa en el siglo X. Roma y su isla como corazón del nuevo imperio de Otón III en Europa. De nuevo tierras lejanas que miran hacia Roma unidas ahora por el cristianismo.

san bartolome isla tiberina roma

Su carne viva de sufrimientos sigue palpitando en los hospitales, latente en el recuerdo de los mártires, gimiendo en la música de Marsias que se atrevió a competir con el divino Apolo. Su aulós, flauta doble construida por la diosa Atenas, también aquí guardó silencio. Sátiro y apóstol unidos por el mismo suplicio quedando, precisamente, en carne viva: uno castigado por un dios inmortal que no admitía rivales, el otro por creer que un hombre condenado a muerte era dios.

castigo Marsias ante Apolo

“Terra caduca concepit lacrimas ac venis perbibit imis” (Metamorfosis, IV, 396-397)

Ante el dolor, “la tierra concibió caducas lágrimas y en sus venas más profundas se empapó”. Y así dio lugar a un río. En el centro de la isla tiberina, un antiguo pozo recibe aquí estas lágrimas de la tierra por todos los Marsias, completamente convertidos ‘en nada sino una herida’. El Tíber, luego, con una voz líquida se desahoga y las deja correr.

A través de una grieta en la isla Tiberina

El pozo, la isla, los puedo imaginar como un lugar de encuentro, saliendo del caos de la ciudad, de los muros de casa. Desde la lejana Babilonia hasta Roma, esta nave nos trae otra historia, sembrando con imaginación el campo de la memoria.

Una tarde, gracias a una grieta en un muro que separa dos familias rivales -quizás los Frangipane y los Pierleoni- dos jóvenes amantes se ponen de acuerdo para alejarse de sus casas y encontrar un lugar tranquilo. Tisbe, astuta, consigue salir y llegar rápidamente al lugar de la cita: junto a la fuente y bajo la morera blanca. Sin embargo, la emoción que la trae en volandas se queda helada al ver también una leona que se acerca a beber. Llena de terror escapa precipitadamente.

Cuando llega Píramo encuentra en el suelo el velo de Tisbe, sucio, junto a las huellas de la leona. La malvada inspiración de la desesperanza se apodera de él con tal fuerza cuanto fuerte era su anterior ahelo por verla. Nada veía sino la imagen de su querida Tisbe atacada y muerta. No soportando esta idea, sin cuerpo presente, llamaba a la muerte. Y así robó para ella su vida. Su sangre, impetuosa y desbordante tiñe de rojo los blancos frutos de la morera. En ese momento regresa Tisbe. Con él en sus manos tiene apenas tiempo para saludarlo en vida para seguirlo inmediatamente en la muerte.

piramo y tisbe ilustrazione medieval

“nox perdet amantes” (Metamorfosis, IV, 108)
“et gelidis in vultibus oscula figens” (ib., IV, 141)

Muy cerca de la isla tiberina, ante el teatro Marcello se encuentra la torre de los Pierleoni. A pocos metros, los Frangipane habían fortificado el antiguo Arco de Jano. Historias de viejos conflictos junto al Tíber que podrían tener como colofón, en vez de las luchas entre un papa y un antipapa, dos amantes con un trágico destino. Al igual que la Verona shakespiriana para muchos, esta isla, por los versos de Ovidio, es para mí el lugar en donde buscar los besos que una mujer ‘fijó’ en el rostro gélido de su amado.

 

Santa Maria in Vallicella – Lugares de música y palabras

Música como la de Pier Luigi di Palestrina o Domingo de Soto Langa y la peregrinación de las 7 iglesias. Esto era para mí la imagen que tenía de San Felipe Neri y el Oratorio antes de llegar a Roma.

Entrar en la ‘isla de los filipinos’ en Roma (llamados así por Felipe Neri y no por el rey Felipe II) supone descubrir otro de los mundos que se encuentran en la Ciudad Eterna. Nunca deja de sorprenderme poniendo cuerpo y voz a músicas y palabras que me habían llegado hasta el Finis-Terrae.

santa maria in vallicella nave central

La pequeña y arruinada iglesia que el papa Gregorio XIII concede a la congregación del Oratorio en 1575 empieza a reconstruirse a finales de s. XVI. En este valle en uno de los extremos del antiguo Campo Marzio se encontraba el santuario subterráneo del ‘Tarentum’, lugar de comunicación con los infiernos, con Dite – Proserpina. Allí se construyó una pequeña iglesias dedicada a María. En tan mal estado se encontraba que se decidió la construcción de la ‘Chiesa Nuova’ y luego el edificio del Oratorio con las formas pensadas por Borromini.

biblioteca vallicelliana borromini roma

Edificio del Oratorio de los Filipinos de Francesco Borromini. Actualmente aloja la maravillosa biblioteca Vallicelliana.

¡Y qué cierto es que sin estar, sin tocar, no se puede conocer Roma! Al entrar en Santa Maria in Vallicella me sorprendió encontrarme con una lápida que recordaba al pintor estadounidense Edwin Parker (Cy Twombly). La paz de sus cenizas se mezcla con la súplica ante ‘el esplendor de la belleza divina’. Toco la piedra y la imaginación me lleva de la mano hasta uno de sus cuadros. Garabatos, formas, manchas de colores, letras perdidas llenan las paredes de sueños aparentemente infantiles.

edwin parker cy twombly en santa maria vallicella

El pasado que no ha muerto

Entre las experiencias más hermosas que me ha regalado Santa María in Vallicella está la de encontrarme con Cesare Baronio.

Fue el primer sucesor de Felipe Neri al frente del Oratorio. Poco le faltó para que a inicios del s. XVII lo eligieran papa. Él mismo fue su mejor antagonista rehuyendo este cargo – carga. Sus Annales Ecclesiastici son una inmensa construcción, más imponente incluso de esta iglesia. El solo, día a día, consultando documento tras documento, escribió esta historia de la Iglesia desde sus inicios hasta inicios del s. XII. Tantos materiales que fue recogiendo y utilizando para recomponer una imagen de lo que el tiempo ha ido derribando y escondiendo.

Con él, trabajando entre libros y pucheros, el pasado no ha muerto. Con él doy gracias por la grandiosa herencia que he recibido al llegar a este tiempo. Tanta historia, tanto pasado, que ha llegado hasta mí en forma de palabras, artes, técnicas… Lo recojo con Cesare e intento que ese pasado siga vivo, sin derramarlo, convertido en futuro.

cesar baronio santa maria vallicella

 

Lo mismo para todos

Un sol de justicia: ‘Omnibus idem’ Para todos lo mismo. Es la otra parte de la medalla. La justicia sería por una parte dar ‘a cada uno lo suyo’ pero también es ciega y ‘es igual para todos’. Aquí no se habla de una justicia que responda adecuadamente según la diversidad de las causas. La justicia, en esta losa, es un sol que brilla igual sobre buenos o malos, ricos o pobres repartiendo a todos su gobierno, sin favoritismos.

Al descubrirla, disfruté pensando que era un buen lema para la familia Paparozzis en la que abundaron abogados y notarios. Además, encontrarme con el simpático pato que utilizan como emblema de la familia me pareció una bonita forma de entender la dedicación a las leyes: un pato bajo el sol.

Pippo Buono

Desde que vi la interpretación de Gigi Progietti en ‘Preferisco il Paradiso’ el rostro de Felipe y los avatares de la parte final de su vida, ya sacerdote, no dejan de estar unidos a la voz y aspecto del gran actor italiano. Y su sonrisa pilla creo que consigue representarme lo que era la alegría contagiosa de este hombre.

El espíritu alegre y su corazón ‘en llamas’ hacían de él una persona atractiva, agradable, admirable. No era cura, no tenía encargos eclesiásticos, pero sus acciones y palabras lo habían hecho muy popular. Siendo florentino se hizo romano. Viviendo en la ciudad supo encontrar y mostrar el bien y la belleza de tantos romanos. Y se dedicó a ello, a recuperar en sus calles, en sus casas, los edificios humanos que amenazaban ruina. De las tristes sombras del abandono a la luz colorada de una vida renovada. Siendo ya cura no se asusta de los trabajos, de la humanidad que comparte. Es más, sin buscar ‘beneficios’ sabe lo que significa dedicar tiempo y recursos a levantar las historias de sus conciudadanos y con ellos de la ciudad.

capilla san felipe neri santa maria vallicella

Lo que atrae hacia lo alto

Peter Paul Rubens realizó tres grandes pinturas para el altar de esta inglesia por encargo del cardenal Federico Borromeo. Son sus trabajos romanos más importantes y que impactaron inmediatamente en la imaginación de los romanos. El cardenal Federico Borromeo llegó a arzobispo de Milán por un consejo que Filippo Neri dio al papa Clemente VIII del que era confesor… Y según Manzoni que lo usa como fuente y personaje de sus Novios (I promesi sposi) parece que lo hizo muy bien.

Pero esta es otra historia, aunque es bonito seguir las corrientes que se cruzan con este río de Santa Maria in Vallicella. Rubens, como pintor católico pudo seguir la gran corriente de iconografía, de re-presentación de la historia y los misterios que podemos ‘tocar’ y revivir en sus colores sobre enormes pizarras. Todo un mundo tangible para poder hacer presente lo invisible venciendo el tiempo o la trascendencia que nos lo impiden.

altar santa maria vallicella

Altar de Santa Maria in Vallicella

En el ábside, en la cúpula y la bóveda de la nave central Pietro da Cortona recrea el cielo. La Trinidad voltea dentro de una espiral que nos eleva hacia la luz que se cuela por la linterna de la cúpula. En cambio, en la bóveda y el ábside María es la protagonista. En la primera, ella interviene durante la construcción de la iglesia evitando desgracias y un gravísimo accidente. Siempre cercana a la historia, se aparece a San Filippo Neri.

Asimismo, es ella la que se nos presenta venciendo cualquier gravedad en la Asunción, como un gracioso salto que va más allá de las nubes de la bóveda. Es una primicia y todos la esperaban con alegría ¡Cuántas veces aparece representada María en ese momento! Y es que ella es la única persona humana que según la fe católica participa ya plenamente de la salvación: en ella se anticipa nuestro destino al estar viva, con su cuerpo, en el cielo. Aquella muerte que venció a Eva y luego a todos con María perdió su poder. El mayor triunfo se celebra, por tanto, en lo alto de la bóveda. Y es un momento de máxima alegría para todos los mortales hijos de Eva.

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Una melodía concorde que vence la muerte

Los cantores pontificios que en vida estuvieron unidos por una melodía concorde, la disolución discordante en la muerte del cuerpo, no los disperderá. Aquí volverán a ser una.

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En aras de la música se hacen los corazones uno (con-cors). La esperanza de volver a esa unidad, de vencer la separación de los corazones (dis-cors) efecto de la muerte, se hace maravillosamente concreta en este HIC, aquí. Un lugar que es ‘dormitorio’. Sólo ocupamos un lugar si somos, con nuestro corazón latiendo. Y éste volverá a ser nuestro lugar, de nuevo unísonos, como una melodía que no deja de resonar. Esa melodía que los tuvo unidos es una garantía, una prenda de ese poder ‘volvere’ venciendo tiempo y disolución.

Una visita

‘Zacarías, tenemos visita’ Parece que Isabel ha dado una voz mientras iba a recibir a María. Federico Barocci coge el momento en que Isabel ya está recibiendo a su prima dándose la mano. Se abrazan también los hombros mientras se acercan sus rostros para un beso. Dos amigas que se encuentran en una calle. Zacarías aparece en el mismo momento, asomándose a la entrada para ver de quién se trata.

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Visitación de María a Isabel. Obra de 1586 de Federico Barocci en la cuarta capilla de la izquierda en la Chiesa Nuova, Santa Maria in Vallicella

Los sentimientos de vida cotidiana, de alegre saludo y hasta el cacareo de la gallina dentro de la cesta parecen hablarme de cómo María e Isabel, dos mujeres embarazadas, no pertenecen al Olimpo sino a mi barrio. En la historia, con burros o menos, con portales oscuros y manos que huelen al ajo con el que se preparan sabores familiares, es donde sin ruido suceden los grandes encuentros. Contemplando este cuadro me parece maravilloso sentir lo que no se ve: la presencia oculta de ambos niños. Actúan incluso sin notarse, dando alegría. Esa alegría de ambas que comparten secretos, esperanzas cumplidas y la llegada de nuevas se me ha contagiado al contemplarlas en esta obra.

Me consuela pensar que sigue hoy, en la historia, esta corriente escondida de alegrías que crecen al ser compartidas y al confiar. Isabel sale de casa sonriente para sorprender la crueldad del tiempo con una vida. María llega con su sonrisa pilla porque sabe que el eterno por ella puede tener tiempo y, aunque nadie lo sepa, vive ya como uno cualquiera.