¿Por qué viajar a Roma?

“Hoy en día, son nuestros sentidos quienes nos hacen viajeros, no nuestra mente. Y por eso, el secreto del arte de viajar está en saber abrirse a las sensaciones antes que a la reflexión. El viaje es, sobre todo, una aventura sensual y sentimental.” (Javier Reverte, La aventura de viajar). Palabras que son todo un programa, una invitación a venir, especialmente En Roma!

Nos gusta la relación con Roma y con los que en ella compartimos tiempo y espacio, historias y vida.
Haciendo una variación con los versos de Salinas ‘nos gustaría ser esa Roma que te damos y no quien te la da‘.
Queremos que tu viaje sea esa experiencia y ese encuentro muy personal con la ciudad. Mirarla y no sólo verla. Roma literaria o inefable, grandiosa y mísera, ‘plaza del mundo’. Con sus mil fachadas e historias contiene tanto lo que estabas buscando -nunca decepciona- como sorpresas inagotables.

 Encontrarnos y encontrarse con Roma es una oportunidad para contemplar las miserias y grandezas humanas: “Hominem pagina nostra sapit.” (Nuestra página tiene sabor humano). Siguiendo estas palabras de Marcial, intentamos mostrar la complicada y riquísima realidad de la ciudad, de sus personas y obras. 

Quid melius Roma?

Podemos preguntarnos como Ovidio. No sé cuál sería vuestra respuesta. En todo caso, no se trata de admirar lo mejor en absoluto, sino de encontrar lo que nos emociona. Si habéis decidido venir a Roma, a pesar de sus defectos, estoy seguro de que también tiene las características perfectas para encantaros. ¡Hay tantos y tan variados motivos para venir! Desde lo más grandioso a lo más ínfimo. Lo importante es ver Roma desde Roma. Sentirla bajo tus pies, acariciar sus piedras, reconocer su figura entre el bullicio de la gente o en sus sileciosas sombras.

Por sus miserias y sus maravillas para mí ésta es la ciudad de la historia, de la esperanza, de las biografías. Ciudad en la que descubrir que nada es más necesario que nuestro pequeño nombre -irrepetible, único- y quien lo pronuncia.

Recuerdo los preciosos versos de Luis García Montero dedicados a su mujer, casi en adoración, y los aplico a mi Roma. Yo que la contemplo y también ella que me mira:

que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte
.

Roma es lugar para la espera, en donde todo puede ocurrir. Meta en la que el camino se convierte en lo importante. En Roma es necesario algo más que el poco tiempo de una vida. Quizás por ello nos hace esperar, como un deseo, la eternidad.

Sin embargo, esa Ciudad Eterna no la puedo aferrar, nunca es bastante, espero. Siempre digo ‘ciao’ sin querer irme, aprendiendo a llegar y a despedirme. En ella lo efímero, las sensaciones, son inagotables, eternas.

En este período más que nunca resuenan en mí las palabras fuertes de Leila Guerriero:“Viajo para no volver atrás, para no llegar a ninguna parte, para habituarme a perder y a despedir: lugares, cosas, gente. Viajo para recordar que no es bueno sentirse seguro ni aún seguro, a salvo ni aún a salvo”.

Roma escondida

Parece que la tarde está a punto de caer. Fría y cansada, a pesar de las pocas horas de sol, la luz declina. Se apaga en un último incendio.

atardecer en roma

Es el momento de volver a casa o de entrar en un lugar que nos pueda servir de refugio ante la oscuridad y nos invite a calentarnos con el fuego de una historia con cuerpo imaginado.

Epifanías de Roma

Acaba de pasar el día de Reyes. Se guardan las luces y los adornos. Las caravanas de camellos y pajes ya no engalanan los pesebres que vuelven grupas hacia sus cajas. Paisajes de ensueño y lejanos que habían poblado tantos rincones de Roma regresan a su silenciosa normalidad. La Befana, vieja que encarna la epifanía final de estas fiestas, ha dejado las plazas de Roma sembradas de caramelos. Ya ha emprendido viaje hacia su misteriosa casa y todos quedamos esperando que el año traiga dulces cosechas.

la befana en romaGrabado sobre la Befana. Fiesta de la Epifanía en Roma

El día después y el siguiente, ya sin nombres de fiesta, Roma sigue viva, con tantas visitas. Cada día recibe epifanías que nos hablan de ella y en las que ella se nos muestra. Lugares, personas, sonidos y movimientos, inopinados por ocurrir ante nuestros ojos en lo cotidiano. Su realidad, escondida porque se muestra día tras día, no se interrumpe al apagar las luces. Aflora en palabras sin voz que la manifiestan. Ritos y acciones son regalos que acompañan las epifanías de la ciudad. Ella habla o me habla en ellos.

Epifanías de la mañana

A las 06,45 de la mañana se encienden las luces de la iglesia. Las vidrieras cobran vida iluminando el patio interior que separa nuestro apartamento del edificio de la Merced. Poco después una tos seca indica que Abed, un señor marroquí de unos 60 años, inicia su ronda habitual de apertura y limpieza del templo. Es él quien todas las mañanas, antes del primer toque de campanas, hace que la iglesia pueda recibir visitantes recién caídos de sus camas o ya dispuestos a ir al trabajo cotidiano.

Al otro lado de la calle, todos los días hacia las 07,00, tres o cuatro coches de la policía cumplen el rito de la ciudad que desayuna ante un ‘cappuccino e cornetto’. Se trata, además, del primer problema de tráfico de la mañana pues dejan los coches en segunda y tercera fila. Ante el sagrado momento, con la disculpa de su brevedad, la comodidad de dejar los vehículos ante la misma puerta del bar es algo al parecer comprensible y disculpable. Aunque los escasos vehículos de esa hora tengan que desviarse y entrar en el carril del tranvía, nadie se sorprende, nadie pita. Privilegios de la policía o comprensión hacia todos los que aparcarán así a lo largo de la jornada. En Roma, el bien común aparece en forma líquida, intentando salvar los obstáculos de los intereses, tantos empáticamente aceptados, personales.

Epifanía con megáfono

afilador en roma via poUn afilador por la mañana en la esquina de via Po.

La primera llamada que resuena en la ciudad es para el género femenino. Voy por via Po cuando escucho la voz metálica de un altavoz que repite cadenciosamente: ‘Donne! È arrivato l’arrotino!’ Mujeres, ya está aquí el afilador. En Roma parece ser que la gestión de los cuchillos es mansión típicamente de mujeres y que se dedican a ello como primer pensamiento de la jornada. O quizás el afilador quiere que se despierten pensando en él. Un personaje que pasa desapercibido pero que se hace notar, que entra en la imaginación y, a escondidas, en el recuerdo. Que se lo digan si no a Edoardo, un niño de 8 años, hijo de un primo de mi consorte.

Un día, de buena mañana, hizo sonreír a todos prestando su voz a estas epifanías de la ciudad. Entrando en un bar seguido por su papá anunció con tono cantarín: “Donne! È arrivato papà!” Es el anuncio de una llegada maravillosa. La persona esperada, la que resuelve los problemas, la que da alegría saber cercana, la que vale la pena anunciar a voces. Se ve que estaba muy contento y esa frase era la que expresaba el desbordarse de su alegría en forma de anuncio. Imaginad la cara de su papá, Piero, intentando comprender el significado de esa frase. Azorado y alegre.

Un recuerdo afilado

Sigo mi camino en esta mañana de inicios de enero. Recuerdos de mi infancia me hacen sonreír sobre las notas de una armónica de plástico que tocaban los afiladores en las calles de mi Coruña natal. La carretilla de madera y luego la moto han dado paso a un coche, quizás el último antes de acallar su voz. No sé hasta cuando habrá mujeres u hombres que respondan porque les interesa tener cuchillos afilados. Ni cuchillos que sientan la necesidad de alguien que los haga eficaces.

Nubes de epifanía

 

nubes y pajaros roma

Llego a la oficina y a las 07,40 nubes de estorninos salen desde el Verano. Puedo comprender que esta zona sea una auténtica ciudad dormitorio tratándose del cementerio monumental más céntrico de Roma.

Por la tarde llegan en bandadas danzantes que hipnotizan. Por la mañana se despiertan y salen en tropel, una única nube, a la conquista de Roma.

Nubes que pasan veloces, oscuras, con un sonido terrible de miles de leves alas. Nubes que sobrevuelan a los envidiosos conductores que han de seguir el lento devenir de las colas matutinas. Viajan, nubes, sobre los grupos de personas que corren para hacer colas ante dos o tres monumentos, meta obligada de quien visita la ciudad.

Como una niebla que se aligera, su vuelo en tropel se deshace rápidamente pasando a ser gotas de aves diseminadas en sabe Dios qué rincones de la ciudad. ¿Dónde pasan el día?¿En qué ocupaciones? En Roma ¡hay tantos ríos de vidas! Quizás algunos los encuentras en algún puente, en algún afluente. Otros, ni siquiera los cruzarás en años y años. Y todos ellos forman la cotidiana algarabía que recorre las venas de la ciudad haciéndola viva.

gente de roma

Un valle lúdico

¿Quién no tiene en la imaginación el Círco Máximo de Roma? ¿Quién no ha soñado con una carrera de auténtico Romano? Aquí, en el corazón de la Ciudad Eterna, se encuentran los restos del mayor estadio de la época romana. Ocupa casi todo el valle Murcia, situado entre el Aventino y el Palatino. Fue construido bajo el reinado del quinto rey de Roma, Lucio Tarquinio Prisco en la primera mitad del siglo VI a.C. Desde entonces está dedicado al lugar por excelencia para juegos  y eventos históricos desde el comienzo de la historia de la ciudad. Por ejemplo, en este valle se produjo el festín y subsiguiente rapto de las Sabinas.

Vista Circo Máximo valle Murcia

Con sus 600 m de longitud, 140 m de anchura y su aforo de 300 mil personas fue el mayor circo de la antigua civilización romana. Además, sirvió de modelo para todos los circos que los romanos construyeron en numerosas ciudades de su imperio. En la propia ciudad de Roma había dos otros circos. El circo Flaminio estaba ubicado en el actual centro de la ciudad y el de Majencio que todavía existe y que se encuentra en la Via Appia Antica.

Ayer y hoy del Circo Máximo.

Hoy en día solo quedan los restos de unas verjas de salida de los caballos (carceres), pero se pueden apreciar perfectamente la pista de carreras y la spina, la mediana elevada que dividía las carretteras. Las construcciones fueron expoliadas ampliamente durante los siglos para utilizar sus piedras en otras construcciones. Sin embargo, este valle también fue escenario de sorprendentes hallazgos arqueológicos. Entre ellos mencionamos los dos obeliscos que se encuentran ahora uno en plaza del Popolo y otro en la plaza de San Juan de Letrán.

circo Máximo torre

La torre aún visible es el resto de una construcción medieval que aprovechaba la presencia de un riachuelo (Aqua Iulia). Cerca de este curso de agua había un molino que da nombre a esta característica construcción: “Torre della Moletta”. En 1943 se había decidido excavar toda la zona del Circo Máximo. Se empezó destruyendo el molino y las casas medievales construidas por la familia Frangipane. Los eventos de la II Guerra Mundial impidieron que se concluyera el proyecto, quedándonos sin las construcciones medievales y sin las excavaciones. Historias de la historia.

Cico Maximo torre Moletta

El gran escenario del Circo Máximo

Muchos emperadores realizaron obras y fueron añadiendo o reestructurando alguna parte. Además de los tres órdenes de gradas, el Circo Máximo era una auténtica ‘ciudad lúdica’. En sus inmediaciones se podían encontrar tiendas de artesanos, cambistas, ‘tabernas’ y como no fraguas. Una tarde – noche tórrida de julio con viento cálido, desde una de estas tiendas inició el devastante incendio del año 64 bajo Nerón.

Por cierto, Nerón recubrió todas las gradas con mármoles convirtiéndolo en el monumento más grandioso de la ciudad. Un espectáculo único para quien entraba en la ciudad desde la via Appia encontrándose este inmenso espacio y al lado la colina Palatina.

El Circo Máximo podía albergar hasta 12 carros a la vez, de cuatro (quadrigae) y de dos caballos (bigae). Cada uno correspondía a lo que hoy en día llamaríamos un equipo, con sus patrocinadores y aficionados. Se trataba de carreras muy peligrosas tanto para los caballos como para los propios aurigas. No era raro que una carrera acabara con la vida de un caballo o de un conductor.

El Circo albergó carreras y juegos hasta el 549 d.C. Posteriormente fue utilizado como área agrícola y cementerio hebraico. En la actualidad es un parque público que se destina también a manifestaciones políticas, musicales y deportivas. Este espacio, por ejemplo, albergó la gran celebración de la victoria del mundial de fútbol de 2006.

Circo Máximo celebraciones

vista via Sacra

La Via Sacra es la calzada principal que atraviesa todo el Foro Romano. Pisar sus piedras de edad augustea representa un un auténtico viaje en la historia. Aunque su comienzo se suele colocar en el arco de Tito, hay mucho debate sobre el verdadero trayecto de su recorrido, así como sobre el origen de su nombre. El apelativo  puede referirse a varios aspectos. La calle tuvo siempre un importante papel ceremonial para la investidura del poder de la ciudad. Era el camino para las ceremonias sagradas. Si bien según una leyenda, la calzada asumió su epíteto de Sacra porque aquí Romulus y Tito Tazio santificaron el pacto tras el rapto de las Sabinas con sacrificios a los dioses.

La calzada en principio no terminaba su recorrido dentro del recinto del foro. La via Sacra salía del mismo por la antigua puerta Mugonia, la puerta del Palatino. A lo largo de su recorrido se encuentran algunos de los mayores edificios y monumentos del Foro.

Monumentos en la via Sacra

La calle toca, en el lado norte, la Regia, una de las construcciones más antiguas del foro. La morada original del Rey, en la cual probablemente el Sumo Pontífice ejercía las funciones sagradas.

Regia en la Via Sacra

Muy cerca se encuentra el templo del emperador Antonino y Faustina. Fue erigido después de la muerte de la emperatriz en el año 141. Fue dedicado a ella por el Senado, como recuerda la inscripción en el arquitrabe de la fachada.  A la muerte del emperador en el 161, el templo también se dedicó al nuevo divus y se agregó una línea sobre la inscripción existente. Posteriormente, el tempo fue transformado en el siglo VII o VIII en la iglesia di San Lorenzo en Miranda. sin embargo, el aspecto actual de la iglesia se debe a una restructuración de 1602.

templo de Antonino y Faustina en la via Sacra

En el lado sur de la via Sacra se encuentra la basílica Emilia. Contrariamente a lo que podría indicar el nombre, en la antigua Roma las basílicas no eran edificios religiosos sino civiles, destinados a diferentes usos: lugar de reunión, area de comercio, de ejercitaciones militares, etc. La basílica Emilia es el único de estos edificios que ha sobrevivido en el Foro. Debe su nombre a la familia, a la gens, que mayormente contribuyó a las numerosas obras a la que fue sometida. Fue totalmente destruida durante el saqueo de Alarico en 410. En esa ocasión la basílica sufrió un terrible incendio. En el suelo se pueden apreciar todavía las manchas de las monedas de los cambistas fundidas durante el incendio.

basilica Emilia junto a la Via Sacra

A pesar de su nombre, que podría hacer pensar a un edificio de uso religioso, la Curia Julia era la sede del Senado. El término curia indicaba en Roma un lugar de reunión. Al principio, las asambleas congregaban a los “curiati”, es decir, ciudadanos ponderados según el censo.  Se llama Julia porque fue Julio César el que inició su construcción en el 44 a.C. Su asesinato ese mismo año tuvo lugar, en cambio,  en la Curia de Pompeo, situada en la actual Plaza del Teatro di Pompeo. El edificio forma parte del plan general de obras de renovación del Foro Romano, aunque fue Augusto quien la terminó en el 29 a.C. Asimismo, el emperador Diocleciano la renovó ulteriormente en  283 d.C. tras un incendio.

Curia Julia vista frontal

Su aspecto hace que el edificio destaque y se reconozca en seguida dentro del Foro. Su alta fachada de ladrillo con gruesos contrafuertes en cada esquina son algunos de sus rasgos característicos. Un simple tramo de escaleras une la zona del Comicio a la puerta monumental de bronce de la Curia. Se trata de una copia de la puerta original que se encuentra actualmente en San Juan de Letrán desde el siglo XVII.

Conservación de la Curia

El extraordinario estado de conservación se debe al hecho de que fue transformada en una  iglesia. San Adrián pasa a ser, de esta forma, en el siglo VII la nueva iglesia construida sobre la estructura de la Curia. El papa Honorio I salvó así el edificio del abandono y de la destrucción. En el interior, en la parte derecha de la entrada, aún se pueden apreciar restos de pinturas de tema religioso de este período.

Curia Romana foro frescos

El interior se presenta imponente, aunque austero. La Curia mide 21 metros de alto, 18 de ancho y 27 de largo, conforme las medidas ideales preconizadas por Vitruvio.  La pavimentación es en mármol polícromo (opus sectile). Se aprecian, además, tres gradas que hospedaban los esacaños de los senadores y de la presidencia.

curia julia foro romano interior

En la Curia se encuentran actualmente dos grandes bajorrelieves conocidos como anaglifos de Trajano. Conmemoran los beneficios del emperador hispalense otorgados en el propio Foro. También encontramos una estatua de pórfido de un hombre en toga, tal vez el mismo Trajano. Se trata de una de las esculturas mejor conservadas de toda la edad imperial.

Plutei Curia Romana Foro

Se puede visitar la Curia en los horarios de apertura del área arqueológica del Foro Romano, Palatino y Coliseo. Forma parte de este área constituyendo uno de sus edificios neurálgicos.

En Roma hay muchas cosas que ver. Quizás por eso algunas las dejamos de lado, casi como una defensa. Os cuento, sin embargo, lo que vi en un paseo por Roma, una mañana.

Me encontraba en un cruce de dos avenidas cerca de San Lorenzo Extramuros. En un cartel publicitario que anunciaba un nuevo modelo de teléfono, leí estas palabras, rigurosamente inglesas: “I’am what I do” Yo soy lo que hago. Tras un momento de incredulidad, la sorpresa dio paso a la indignación y al enfado, sin saber bien por qué. Y esta vez no la dejé de lado. Publicidad con éxito, diría yo.

Paseo por Roma

Mientras el semáforo me sacudía sacándome del estupor con su luz verde imaginé la frase de este anuncio puesta junto a otro instrumento, por ejemplo una lavadora. ¿Os imagináis qué efecto? Sería casi un insulto, como si lavar la ropa nos convirtiera en lavadoras, un trabajo servil aunque utilísimo allí donde los haya. Lo que soy es lo que hago pero con el teléfono, con la conexión a las redes siempre disponible. No vaya a ser que deje de existir. Lo que soy está en manos a un teléfono y nosotros pasamos a ser sus instrumentos.

‘Yo soy lo que hago’ se distancia muchísimo de ‘yo soy lo que han hecho’. Otros me han hecho, otros han hecho miles y miles de cosas que yo recibo y me hacen. Otros con su vida me hacen ser lo que soy o me condicionan para que no sea otra cosa. También es muy distinto de ‘yo soy lo que podría ser’ o ‘yo soy lo que no hago’, definiciones que por negación, completan todo un mundo de realidad.

Hace tiempo se decía ‘yo soy el hijo de…’ o ‘yo he estudiado…’ o ‘yo soy de tal pueblo’, incluso se utilizaba, colmo del absurdo, ‘yo soy Alberto…’ Un nombre y nada más. Lo que yo hago puede ser importante como ‘dedicación’ o profesión e incluso por sus consecuencias pero no creo que pueda determinar lo que soy. Nunca me gustó el paso de ‘hago una tontería’ ergo ‘soy un tonto’.

Sin embargo, siguiendo lo que se nos dice, todo cambia con un teléfono. Hago todo y, ergo, todo puedo ser. Al fin, un pantocrator moderno.

Al mismo tiempo, con un teléfono hago y deshago, hago muchas tonterías y las seguiré haciendo, incluso tonterías opuestas que podrían parecer actos geniales. Uno, ninguno y cien mil.

Tanto por hacer… sin un teléfono

Hace tiempo alguien decía que por sus frutos los reconoceréis. Pero los frutos no son el árbol. Y los únicos frutos válidos, lo que hago, no tienen por qué ser sólo productos de un teléfono móvil. En algunos casos sería pedir peras al olmo.

No obstante, como dice la frase inspirada en la parte inferior de la publicidad, la ‘inteligencia artificial’ viene en nuestra ayuda. Así, todos damos peras. No hay que preocuparse por el uso divergente de la propia inteligencia. Él piensa a todo y todo lo hace.

Mientras tanto, estoy a punto de concluir mi paseo por Roma pasando junto al Verano, frío y silencio de mañana. ‘Yo soy lo que hago’. Pedalo. Un motor a combustión de azúcares. Es así que la frasecita me parecía incluso peor de ‘yo soy lo que tengo’. Al fin y al cabo lo que tengo puede ser recibido. Es más, muchísimas de las grandes y cotidianas cosas que contemplamos en Roma son fruto de una época, de unas manos que no tuvieron nada que ver con un teléfono móvil. Lo que se hacía pretendía seguir lo que se era. Los instrumenos se afinaban para conseguir hacer algo que te subsistiera, con un ser que incluso la misma naturaleza temía. Y ahí están, arrojadas a su existencia en la ciudad. Las tenemos, esperando el contacto directo con nuestras manos, con nuestra mirada, con lo que hemos leído y pensado. No se dejan reducir a lo que yo y mi teléfono podamos hacer con ellas. Tenerlas implica una forma de respeto, de aceptación, que el ‘hacerlas’ destruye.

mujeres de Roma mano Artemisia Gentileschi

Mano derecha de Artemisia Gentileschi con un pincel. Dibujo de Pierre Dumonstier en The British Museum

Aunque la mona se vista de seda

Imaginé -extrañas asociaciones del pensar- lo que podría haber dicho el bueno de Lutero viendo esta publicidad o lo que diría Miguel de Molinos o el mismísimo Agustín con su ‘ama y haz lo que quieras’. El postulado de que lo que hagas pasa a ser lo que eres es peor que la peor pesadilla de la controversia ‘de auxiliis’.

¡Qué cosas raras pasan en la historia! Y ¡Qué raro soy! ¿A quién se le ocurre pensar o cuestionar lo que ya nadie ‘hace’? A casi nadie interesa ni bicho viviente se pregunta ¿mi libertad, mi persona, es la que hace las cosas o las cosas que tengo que hacer son fruto sólo de la voluntad de otro, por los auxilios o condicionamientos que recibo? ¡Vaya pregunta! Deja todo en manos a un teléfono que será tu única libertad y empeño. El lema ahora, como en la publicidad, pasa a ser ‘eres lo que haces, no importa quién lo haga ni cómo ni para qué’. Más aún, como decía aquella otra frase terrible de la publicidad de la Mercedes: ‘The best or nothing’. O lo mejor o nada.

De esta forma, eliminamos a todos los viandantes mediocremente vivos o que, aunque nos falte muy muy poco, estamos sólo rozando la perfección. ¡Qué lucha por ser los mejores con los parámetros de un coche o de un teléfono! ¡Cuántas personas no pueden o no saben hacer y son mucho más de cualquier producto, siendo incluso más de los que existen sólo revestidos por el éxito y poder de los medios! Monos, muy monos nos quedamos.

Un quieto paseo por Roma

Juego con las palabras y paso de Molina a Molinos. Para Miguel de Molinos lo mejor que se podía ‘hacer’ era no hacer nada. Renunciar incluso a la palabra para, en quietud, disfrutar simplemente de la presencia del amado. Locuras. Y se lo hicieron experimentar en los 9 años que estuvo en la carcel antes de morir. Sus rivales jesuitas y Luis XIV seguramente tenían un móvil último modelo o se dedicaban a la publicidad, dando voz a lo que tantos no piensan. Sólo lo que hacían pasaba a ser lo que eran.

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Iglesia de Santa María Sopra Minerva en donde Miguel de Molinos tuvo que abjurar en 1687

Llego ante la oficina y ato mi bici al palo de siempre. Nadie me ve en la pequeña plaza desierta por la hora y el frío. Realmente soy un donnadie al no hacer las cosas que cuentan, las que se reconocen como productos de calidad, las que se pueden compartir y contar, contando con el favor de tantos. Y de ahí a que, sin esas ayudas divinas en forma telefónica que todo lo pueden hacer, lo que yo soy sea nada es un paso.

 

Desnudos en Roma.

La verdad me la encuentro desnuda. Tiene un cuerpo que resplandece sin oropeles, sin adornos, sin ocultar y sin ocultarse de nada.

La verdad desvelada de Gian Lorenzo BerniniLa verdad, descubierta por el tiempo. G.L. Bernini en la Galería Borghese

Arrojada, como todo cuerpo, su materialidad desnuda puede toparse con ojos avizores de mirada rapaz. Cuanto más hermosa en su candor, sin ropajes, parece más vulnerable y a la merced de manos que no siempre la acaricien. Es una triste realidad ver cómo surge entonces el sentido depredador. Como un trofeo, no se la desea en cuanto verdad o hermosa sino por ufano afán de poseer, de poder, demostración de cuanto uno puede. Un deleite bramido, y por eso aún más terrible, pues es capaz de destruir cuando puede y también cuando no logra poder.

La verdad, como la belleza, son una epifanía de un tesoro sin posibilidad de dueño. Existen en todo y se dan a quien la descubre, más allá del creador o de quien determina su uso. Una vez descubiertas, sólo el tiempo tiene algún poder pasando su tacto silencioso sobre ellas. También es él quien las va desnudando. Sin dueño, el bosque, el mar, el rostro hermosísimo de una escultura en éxtasis, la mujer que te enamora mientras camina a tu lado y te mira y te habla se entregan.

Nacimiento Venus en Palacio AltempsNacimiento de Venus en Palacio Altemps

La verdad forzada

Sin dueño. Y, sin embargo, hay quien incendia, quien ensucia, quien hiere con punzones de rabia la piel colorada, quien acalla con golpes o desprecio los labios. No son tuyos aunque respiren tu aliento. Sólo por existir, por estar cerca de quien todo aferra y arrebata, cada estrella de esta galaxia de células de piel diáfana se vierte devorada por una masa brutal. Pasa a ser objeto, sin vida, cadáver, robado, en una caída sin fin, sin luz. El centro de esa vorágine es dominador, conquistador de una fuerza que fuerza el derecho, que sepulta, encierra y esconde. Nada sale ni se educa (conduce hacia fuera). Una fuerza que amasa y sofoca bajo una presa de pesos lardos. Allí, ni siquiera el mosto tinto es un fruto sino sólo gangas, bagazos, relictos. Profeta condenada, la verdad.

Laocoonte Museos VaticanosLaocoonte, Museos Vaticanos

Verdad, mujer

Para uso y consumo, siempre so capa de ser un custodio. Como una mujer en la antigüedad clásica dependía de su dueño de hecho y de derecho así la verdad pierde su libertad. El pretexto era cubrirla con vestidos que la defendieran, cuidaran, como si estuviese desvalida. Y así, su poder quedaba encerrado al servicio de quien ejerciera la patria potestad, el poder de los hombres. Los dioses sometían a los varones, estos a las mujeres, los ciudadanos a los extranjeros o esclavos y todos la tierra que los cobija. Así, normal, todo atado.

galeria borghese rapto de ProserpinaRapto de Proserpina de G. L. Bernini en la Galería Boghese

Bastaba que un hombre se cruzase de brazos ante un bebé. Entonces, la verdad de su recién nacida existencia quedaba anulada, negada. Ni padre ni hijo. Verdad de madre violada y sin ningún problema eliminada.

Mentir y que la mentira se hiciera verdad era tan fácil como no alzar un niño en brazos, dejarlo expuesto o arrojarlo en el Taigeto. Política de los hechos consumados. Necesidades arrojadas, problemas que nunca serán resueltos, enfermedades que no vendrán, debilidades que nadie tendrá que cubrir o soportar. Esto quedaba asegurado al destruir la necesidad, el problema, el enfermo, el débil. La voluntad del más fuerte es la que impera y llena las historias, alimenta incluso el arte.

Pobre verdad

san jeronimo desnudoSan Jerónimo, de José de Ribera en la exposición “De Caravaggio a Bernini” en las Scuderie del Quirinale

Tanto queremos, a veces, evitar los males, los defectos, las miserias que pasamos de poner todas las curas, quizás haciéndolas pagar bien caro, a eliminar a quien parece no tener cura, nos cansa o nos resulta peligroso. O curamos o matamos, todo por poder, con límites muy sutiles. Unos límites que son lugares, gargantas profundas, en las que las verdaderas intenciones se ocultan. Llenan la verdad de vaposos pliegues más terribles de un laberinto.

Y es que no es fácil soportar el largo y constante sacrificio -hacer sagrado- de quien obra dedicándose a las necesidades sin aprovecharse de ellas para aumentar el propio poder. Contemplar la desnudez, aceptar la entrega, responder y no usarla. Cuantas veces, oxímoro existencial, del mísero, del errabundo, del ignorante o hambriento se alimentan la riqueza y poder de otros. Llegamos, así, a la desnudez llevada hasta el límite, hasta el límite de los huesos. Nos la encontramos allí donde se pierden los rasgos y todo parece definitivamente roído. Más allá de la podredumbre incluso, existe la desnudez que espera la carne.

santa maria del popolo tumbaTumba de Giovanni Battista Gilseni en Santa María del Popolo

Esa verdad definitiva, finalmente desnuda, puede ayudarnos a despojarnos también, al fin, de nuestras ganas de forzar y mandar. ¡Con qué ansia hacemos que la verdad se adecúe a la mayoría! Pero también somos capaces de enarbolarla como una bandera reivindicando orgullosamente que somos esa minoría electa y distinta de la gran masa. Oxímoros de verdad. Si bien no rehuye nadar contracorriente y ser diferente a la mayoría tampoco renuncia a ser la verdad sencilla del común de los mortales que pasa escondida como lo extraordinariamente normal.

Una locura de verdad

En verdad, en verdad te digo que en un momento, en la historia, una locura hace perder para siempre los papeles a todos los actores de nuestro drama. Aparece un Dios que se enamora de una mujer. Es más, como cualquier hijo de vecina para hacerse hombre depende de ella, nace de ella, necesitado hasta de llorar y caminará hasta la muerte. Y esto sin compras, sin acoso, sin engaño de falasas apariencias. Todo sucede porque ella libremente le dijo que sí, aceptando un plan descabellado. Todo sin los raptos ni violencias a los que nos acostumbraban dioses que se hacían pasar por hombres para sus devaneos y hombres que, apoteósicamente, se creían dioses.

Es entonces cuando una mujer se hace protagonista de su historia, de la historia y de lugares que van más allá de cualquier idea o sentido. Lo humano, volviendo como al principio a una mujer, es respetado. Lo divino, al fin, por una mujer es humano. Es una locura de verdad, la belleza de la mujer liberada del poder.

Mosaico de la Anunciación en Santa Maria MayorMosaico de la Anunciación en Santa María la Mayor

¿Liberada? ¡Si a ella misma podrían haberla apedreado por adúltera! ¡Si tantas y tantos seguirán sufriendo bajo el poder de otros hombres! Ni esta locura parece bastar pues no se impone con poder, aunque nos gustaría. Nos gusta tanto sentirnos amparados por la verdad para mostrarnos fuertes. No nos basta ni siquiera que Dios se haga niño o reo sin ciudadanía. No nos basta que la belleza o la verdad tengan el encanto de la libertad que busca enamorados y no dueños. ¡Cuánta agua tendrá que ofrecernos nuestro Tíber para rodar los cantos de cada generación, cada persona, en todo momento!

Desnuda historia

Ahora bien, la historia es un largo camino. Incluso, “bajo la religión de la caridad la razón ensoberbecida ha renunciado a servir la necesidad, la indigencia humana. Uno de tantos problemas que la historia nos tendría que descifrar.” Cierro el libro que estoy leyendo de María Zambrano rumiando estas últimas palabras.

La lógica del poder, tan fuerte en la primera época del Imperio Romano, hacía que la resignación estoica fuera el único camino para no caer ni en la esperanza de una verdad imposible ni en la desesperación de esa imposibilidad de alcanzarla. Ni esperanza ni miedo: nec spe, nec metu. Un lema que muchos asumen para hacer de la verdad, la conciencia de nuestros límites, algo más cercano y consolador para cada ser humano.

Una amiga mía me aconsejaba que leyera sólo de vez en cuando a María Zambrano, porque se te pega. Pero no fui capaz: “El que se resigna, se evade más allá del temor y de la esperanza, como Séneca repite constantemente que hace el sabio; se retira a un lugar al margen y más allá de la esperanza y de la desesperación. Se retira, en cierto modo, de la vida.”

Desnudos desde el principio

Capilla Sixtina Adán y EvaAdán y Eva de Miguel Ángel, bóveda de la Capilla Sixtina.

Vuelvo luego a contemplar esta representación en la que la verdad de lo que somos aparece hermosamente desnuda. La contemplo y veo que también ella puede caer en la tentación de usarse, de usar su belleza para el poder. Hermosa aparente, la verdad, con aquella madita soberbia que no reconoce en sí y en los demás la indigencia y la necesidad.

Ese retiro ¿no será el volver la espalda al árbol de la vida para coger los frutos del árbol del conocimiento?

Eran sabios, conocedores del bien y del mal. Desnudos, en verdad, pero sin concordia, separados. Y eso producía que la desnudez pasase vergüenza. Su rostro se contraía en muecas de compunción, en arrugas de un conocimiento que les servía para acusar y, por tanto, valer más que el otro. Nos vemos y nos ven más feos.

Adan y eva arrojados del paraiso en la Capilla sixtina

Cuando hay intimidad y cercanía nada se esconde, no hay miedo a que todo se pueda ver. La fragilidad se hace confianza y se descubre. Se expone cuando el amor en sus múltiples formas la toma de la mano y se hace com-pasión. Nos vemos y nos ven más hermosos.

Espaldas desnudas

Para ver, de verdad, tenemos que mirar de frente y de espaldas. El fuego tiene un rostro que quema y una espalda que caldea. Quedarnos sólo con una parte es perder de vista todo, mentirnos, sin profundidad. De ahí el engaño de las cosas sin espalda, meras fachadas que encantan porque aparecen claras, perfectas en la armonía de sus líneas sin espacio. Tenemos que introducir una espalda para que haya una columna, el soporte de una realidad que puede ser más complicada, divertida y rica.

Base columna desnudaDibujo relativo a una columna de la catedral de Brouges

El rostro de la verdad puede contar el miedo ante la justicia que busca culpables. Mientras, su espalda carga crímenes que incluso puede querer olvidar. Rostro y espalda son de verdad. Por eso, muchas veces la justicia, ciega, necesita que le hagan la caridad, la única que da una mano o incluso el seno porque es capaz de ver las necesidades. Ella le da la vuelta a la verdad.

San isidoro roma capilla De SylvaLa caridad y la verdad, esculturas de Giulio Cartari en la capilla De Sylva en la iglesia de San Isidoro de Roma

Desnudos al final

Me ayuda a concluir César Antonio Molina en Lugares donde la eternidad envejece. Envejecer es la oportunidad de ir aceptando nuestras miserias y darnos cuenta de qué quedará de nosotros, lo que valdrá de verdad tras el tiempo. Es el camino el que nos proporciona encuentros. La eternidad coge sabor a humanidad, se hace misericorde, en algunos lugares en donde, como en Roma, ‘se han visto tantas’: “Andar es también sanar. La vida es muy corta, pero largo el tiempo que pasaremos bajo las tierras cultivadas por el Tíber o cualquier otro río. Caminaremos, caminemos, mientras podamos. Senza fine”. Hasta lugares en los que al final, espero, nos veamos desnudos de verdad.

desnudos resureccion carne juicio final Miguel Angel Capilla SixtinaResurrección de la carne, Miguel Ángel, Capilla Sixtina

El camino es largo y, en cualquier caso, la única señal es que no podemos dejar de buscar una mujer, ella, la de verdad.

 

El fin de año tal como lo conocemos se viene celebrando desde el 46 a.C. En esa fecha Julio César introdujo el calendario juliano (antes se celebraba el 1 de marzo), fijando el 1 de enero como fecha de comienzo del año. A partir de ahí, en los países que siguen este calendario, se han ido desarrollando usos y costumbres diferentes.

El fin de año en Roma y en Italia toma el nombre de Capodanno. Fundamental en esta celebración es el cenone, la gran cena. En ella no pueden faltar las lentejas, que simbolizan el dinero, y el spumante, nuestro cava… ¡Nada de uvas! A partir de ahí, cada uno celebra a su manera. Algunos lo pasan en familia. Otros, salen con los amigos siguiendo el dicho Natale con i tuoi, capodanno con chi vuoi. Es decir, Nochebuena con tu familia, Nochevieja con quién quieras. Es típico juntarse en alguna plaza para disfrutar de los fuegos de artificio. En Roma la plaza más concurrida suele ser plaza del Popolo. El ayuntamiento de Roma organiza una velada en el Circo Máximo y en las inmediaciones del mismo, animada por el grupo teatral de Barcelona la Fura dels Baus,  tanto la noche del 31 como el 1 de enero:http://www.lafestadiroma.it/

Fin de Año en Roma

Cena de Fin de Año

Desde EnRoma hemos pensado a un plan para que puedas disfrutar de una buena cena, en restaurantes de confianza, ubicados en diferentes zonas de la ciudad. De esta forma, podrás llegar fácilmente desde tu alojamiento. Ten en cuenta que el Fin de Año en Roma es complicado a nivel de transportes.

Además, en nuestras páginas, puedes consultar menús variados, a gusto de todos, incluso de los más pequeños.

Respecto a la posición, resulta inmejorable el Di Rienzo, ubicado nada menos que en la plaza de la Rotonda, más conocida como plaza del Panteón.

Otra buena opción es también el Vacanza Romana, donde además de un doble menú de carne o pescado, a elegir, podréis disfrutar de música en directo.

Siempre en el centro, en las proximidades de Plaza de España, el Re degli Amici os espera en su acogedor local para que podáis disfrutar del comienzo del nuevo año en el corazón del ciudad eterna.

Además, fuera del casco antiguo, en las cercanías del Vaticano os proponemos dos restaurantes con una ambientación muy típica.

Uno es el Papa Rex que os sorprenderá tanto por su decoración que recuerda la antigua Roma como por sus dos menús, ambos muy típicos.

Y finalmente, siempre muy cerca de San Pedro, el Satiricus, con sus bustos romanos colgados en la pared y dos menús agradablemente sofisticados.

Los precios indicados son el anticipo que pagarás para garantizar la reserva. El resto, por tanto, lo pagas en Roma, en el restaurante

Anticipo Cena Nochevieja Restaurante Vacanza Romana

Reserva tu Cena de Nochevieja en el restaurante Vacanza Romana, cerca del Panteon

Anticipo Cena Nochevieja Restaurante Satiricus

Reserva tu cena de Nochevieja 2017 y Año nuevo 2018 en el restaurante Satiricus cerca del Vaticano

Anticipo Cena Nochevieja Restaurante Re degli Amici

Reserva tu cena de Nochevieja en Roma en el restaurante Re degli Amici cerca de Plaza de España

Anticipo Cena Nochevieja Restaurante Papa Rex

Cena de Nochevieja en el restaurante Papa Rex, cerca de Plaza San Pedro

Anticipo Cena Nochevieja Restaurante Di Rienzo

Cena de Nochevieja y Fin de Año en el Restaurante di Rienzo, junto al Panteón de Roma.

Cuenta con tu Guía de Turismo En Roma para cualquier otra información. Puedes encontrar más detalles e información (transportes, horarios…) en nuestra página dedicada a la Nochevieja en Roma.

La Rosaleda de Roma (Roseto comunale) o el rocío que nos lava.

Puede parecer un título extraño. Lo reconozco. Pero me gusta mucho contar cómo los lugares van unidos en mi imaginación a palabras. En este caso la Rosaleda de Roma la pronuncio no como una explosión de color durante el Premio Roma en mayo sino como la frescura de la vida estrenada. La frescura con estremecimiento de lavarse tras el sueño, como una mañana de aire limpio en la que estrenar el tiempo.

rocío sobre la hierba en la rosaleda de Roma

Cuando estábamos allí, en la parte alta, junto a los árboles, el rocío luchaba con el sol. La sombra era su aliada compactando sus minúsculas gotas, bien plantada en su húmeda quietud. Mi buen maestro -tengo que llevar a Óscar la próxima vez que venga a Roma – con sus manos, suavemente, removía las puntas de las tiernas hierbecillas como si fueran los cabellos de su hijo. Viendo sus manos que se movían mojándose me incliné para recibir en mi rostro ese rocío. Me quería descubrir del acre color que me escondía tras mi paso por el infierno. Limpia, lava, refresca y sana lo que mis lágrimas no conseguían bajando por mis carrillos.

Y así, me descubro yo, peregrino que llega a esta colina con deseo de aire puro, de verme limpio tras un largo camino. Conozco ya tantas, pero pocas veces las palabras se quedaron fijas en mi sombra de recuerdos como este rocío:

“Quando noi fummo là ‘ve la rugiada
pugna col sole, per essere in parte
dove, ad orezza, poco si dirada,

ambo le mani in su l’erbetta sparte
soavemente ‘l mio maestro pose:
ond’io, che fui accorto di sua arte,

porsi ver’ lui le guance lagrimose:
ivi mi fece tutto discoverto
quel color che l’inferno mi nascose”.

Qué sonido tan hermoso el de esta voz que escucho por la mañana paseando por la Rosaleda. Como el recuerdo de un aroma que permanece desde años, evocador, estas palabras se despiertan con mis sentidos en la fresca mañana. La mañana, el inicio, me gusta, consigo decirlo, con la voz de estas palabras que fecundan mi boca.

rosaleda de Roma

Un vilolinista en la Rosaleda de Roma

Rosas y jardines sobre terrenos de huertas tras la guerra, sobre el cementerio hebreo trasladado allí en el s. XVII, sobre campos que rodeaban la antigua Rocca Savelli medieval. Rosas y jardines sobre una ciudad que se viste y desnuda sin cobijo para ir incluso hacia los tiempos míticos en los que Caco y Hércules hoyaron sus senderos. Volvemos a los orígenes de Roma teniendo en frente un futuro ya pasado en el Palatino.

Una colina de espera y esperanza. Parece que la ciudad allí ha perdido todo excepto su vida palpitante en suelo ancestral. Recupera su piel primigenia y los senderos en forma de menorah. Una ciudad que por un momento se hace peregrina caminando a través de sus siete pecados mientras asciende por esta colina de purificación. Aquí, encuentra un lugar donde lavarse con el simple y pobre rocío de la noche fría. Los peregrinos, como en Lavacolla, al anunciarse la cercanía de la meta, necesitamos agua para estar y sentirnos limpios.

Vista de la Rosaleda de Roma desde el aire

La música queda. Acompaña a los que dejan todo para emprender un camino. Se abandona incluso la pobreza pero recuperamos el tiempo. Y así tanto al salir como al llegar sólo lo que son realmente nos diferencia. Camino, tiempo y vida. Nada más nos queda y así podemos seguir, confiando. Para este lugar, colina en una isla de Roma, es necesario el tiempo. Ya podemos contar porque hay esperanza, porque el sufrimiento tiene un ritmo, porque la expiación, como la centrífuga, se cuenta en revoluciones por minuto.

rosaleda municipal de Roma

Catón, también aquí, nos espera junto a la verja de entrada en Valle Murcia. Podría ser él el violinista que bajando del tejado nos precede en la senda que recorre la Rosaleda de Roma.

Abracadabra. Abandonando la vana complacencia, todo desaparece excepto una música que queda como rocío sobre la hierba. Hay lugares en Roma en donde se cobijan palabras pero también lugares, como este, en donde se refugia una música.

Santa María en Trastevere

Santa Maria en Trastevere

Santa María en Trastevere vista por Allegra Zen

En Santa María en Trastevere Roma se hace bálsamo y ungüento. Hay lugares como este en que se pueden dejar las armas y ver a los demás sin tener que considerarlos rivales. Lugares donde el dolor se calma.

En mi memoria, santa María en Trastevere tiene siempre el aire de una clara mañana de domingo. Allí nos íbamos, mi querido amigo Joseba y yo, para disfrutar de las celebraciones. La belleza de la iglesia y un desayuno sentados en una terraza de la plaza hacían de fondo a las palabras de D. Vincenzo Paglia. No puedo evitar que el domingo por la mañana aún sepa a zumo de naranja.

santa maria en trastevere

 

Fons Olei. Una fuente muy especial en Santa Maria en Trastevere

Viajo en el tiempo y con la imaginación entro en la taberna meritoria. Allí se reunían los soldados romanos que tras un servicio militar eterno habían conseguido llegar a viejos. Allí, aquí, en estos lugares, en el 38 a.C. surgió un manantial extraño. Una fuente oleosa fruto seguramente de una escondida actividad vulcánica. Y así, ese acontecimiento extraño, ese material viscoso, oscuro y de olor desagradable, se convirtió en un signo benigno, benéfico. Afloraba como un don del favor de los dioses o el anuncio del cercano adviento del Mesías para los muchos judíos que residían en esta zona.

Fons Fons Olei en Santa Maria in Trastevere

¿Quién lo diría? Por un día, en Roma, hubo un manantial petrolífero. La sorpresa, el estupor de todos, junto con ese significado curativo que tiene todo lo relativo a lo ‘aceitoso’, hizo que este evento salvífico impregnase la memoria del barrio. Quizás por todo ello en el siglo III, en este lugar, se hallaba la ‘domus ecclesiae’ donde el papa Calixto reunía la comunidad cristiana de esta zona. Más adelante, en el s. IV, cuando inician las grandes basílicas gracias a la libertad de culto, el papa Julio I construye aquí la que sería la primera iglesia dedicada a María.

Una señal

La extraña fuente cesó. Un fenómeno que parecía una señal y que duró unas pocas horas perdidas en la memoria del s. I a.C. Sólo a finales del s. XIX construyendo los diques de contención del Tíber, los trabajadores volvieron a hablar de un fuerte olor a gas en esa parte de la orilla trasteverina. Ahora, todo esto parece inimaginable y sólo pocas ‘palabras’ nos recuerdan su origen.

Todo surge de un manantial del que brota algo que nos parece tan sucio como el petróleo. Viscoso, pegajoso, negruzco, maloliente. Y, sin embargo, materia de unción, portadora de un poder que la misma tierra trasudaba sin poder contenerse.

Luces del s. XII

Al entrar los ojos no pueden dejar de mirar hacia el ábside, deslumbrados. Cientos de colores y destellos nos hablan de cómo hicieron traer el cielo a la tierra. Fue allá entre los siglos XII y XIII. Y no les importó emplear más de un siglo para poder representar algo que merezca acercarse al adjetivo eterno.

abside de Santa Maria en Trastevere

Desde el lejano siglo VIII colores como los de la Madonna della Clemenza son los reflejos del sol sobre este óleo. Viéndolos puedo imaginar los colores que tendría el buen olor de un bálsamo. Y así, la belleza de las composiciones, como una clemente pausa en los trabajos, nos espera en este rincón del Trastevere. Y aspiro con deleite, el olor de sus colores.

Madonna della Clemenza en Santa Maria en Trastevere capilla Altemps

Luz, clemencia, bálsamo. Todas ellas remiten a una mujer presentada por todas partes como la autética fuente de salud. El manantial del que surge este río de aceite sin el que no hay luz ni fuerzas, que suaviza y reconstruye. No es una coincidencia que en esta zona haya tantos pequeños y diversos hospitales de entre los más antiguos de la ciudad.

Santa María en Trastevere, gracias

Nave central de Santa Maria in Trastevere

Los domingos por la mañana la iglesia se llena de grandes nubes de incienso. Se quema con profusión, con derroche, entre el sonido alegre y cantarín de cascabeles y campanillas. La generosidad no tiene vergüenza ni la belleza es cicatera. En Santa María en Trastevere recibo constantemente una invitación a ser magnánimo, a derramar, a verter, a no empequeñecerme quedándose con las propias seguridades, o en los propios contenedores. Mana, abunda, llegando a embriagar.

“Los ojos bien abiertos, los sentidos” en Santa María en Trastevere

Hay veces en que Roma se hace exagerada. No se pone a contar méritos o a valorar juzgando. Es más, el Juez Universal aquí se convierte en un hijo que  quiere y consigue que su madre sea siempre joven. Podría ser su esposa. Tanto es el cariño -y él puede con su querer, queriendo cuanto puede- que la hace ser como quiere. De ella nace, pero antes y después le da cuanto quiere. Sin destrucción, sin posesión, sin trucos. En lo más alto del cénit está este juego. Mana de lo profundo de la tierra y nos unge desde el cielo de este ábside.

La corona es suya pero la recibe. La recibe pero sin súplicas ante quien la concede.
Él la concede sin el desdén de quien da sin compasión. Ella lo indica conociéndolo profundamente mientras siente su abrazo.

Es una imagen que llueve sobre la tierra árida de las relaciones que veo. Me consuela. Pacifica los sentidos dejándome embelesado. Creo que le pasó lo mismo al San Jerónimo de la capilla Ávila. Así se quedó, moviéndose inmóvil, anonadado.

Llevo casi 20 años en los que ese abrazo, como un bálsamo que baja por sus fuertes columnas, me hace estremecer con el buen perfume de la belleza de la que somos capaces. ¡Y eso que pocas veces la veo!

Información útil para tu visita en Santa María en Trastevere:

Para una visita guiada con EnRoma puedes escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Horario apertura de la basílica: 7.30 – 21.00
(en Agosto: 8.00-12.00 / 16.00-21.00)
Entrada gratuita

Horario de las celebraciones:
Lun-vier: 9.00; 17.30; 20.30;
Sab: 9.00; 17.30; 20.00;
Dom: 8.30; 10.00; 11.30; 17.30; 18.45;
(En julio y agosto):
Lun-sab: 17.30; 20.00
Dom: 8.30; 10.30; 17.30

El Templete del Bramante: transfiguración.

Templete del Bramante en la Academia de España

Anoche soñé bendita ilusión. Una colina con un patio escondido. Un lugar acogedor, de puertas siempre abiertas, en donde poder contemplar y hablar.

Desde allí la realidad no deja de ser tangible pero se puede contemplar vista con otros ojos. Los ojos de quien, al contemplar a Carlos V, lo ven como Júpiter, Jasón o Hércules. Además, pasa a nuestro lado, de nuevo, como en un paseo triunfal, como un nuevo Escipión, hasta alojar en Palazzo Vidoni. Todas estas presencias se hacen vivas gracias al arte. Las musas ejercen su poder convocándolo vivo en nuestra vida, con las palabras de quienes no se cansan de entusiasmarse ante la belleza legada. La hermosura se encuentra atada al tiempo, convirtiéndose en faro o linterna.

Y pasó una tarde y pasó una noche, el día primero.

Aquí escuché, casi como una aparición, la voz de Juan Gómez que me decía que ‘todos los ríos de piedra llevan a Roma’. Es más, desde aquí se los puede ver afluir,  como a un valle apocalíptico, en donde toda la historia se reúne, convocada por una curva del tiempo. Una sima que dará lugar a manantiales quién sabe dónde y cuándo.

Bajo el Templete, en su inicio había una fuente, una gruta. Un lugar en el que vio a la luz una Apocalipsis Nova, anticipadora. Una resurrección de la tierra nueva. Un fruto, en piedra, este templete, que saltaría hasta la eternidad. Es más, sería digno de sobrevivir, como el arte misma, incluso más allá del tiempo. Por el contrario, sería indigno condenarlo a una vida natural pues va más allá de la ‘rerum magna parens’.

El Templete del Bramante: Cuántos quisieron ver lo que veis y no lo vieron.

Es maravilloso contemplar lo que otros, con paciencia y saber han logrado ver. Encontrar escondida en el retablo dedicado a Santiago de la catedral de Granada, una pintura que reproduce la de Santa María del Popolo. Del Sancta Sanctorum de San Juan de Letrán hasta Granada pasando por la mirada de peregrinos junto a la puerta Flaminia y las manos de Antoniazzo Romano.

Tengo en mi muñeca el reloj de mi padre. Para todos un reloj, sin más. Sin embargo, para mí, está lleno de su historia, de sus minutos, de su forma de mirarlo cuando ya no veía bien. Para mí es el libro de los primeros números romanos, el mecanismo misterioso que parecía abastecerse del latido de sus venas. Y no sólo. Era el aliado de su impaciencia, el velador de sus horas con música de cronómetro.

Todo esto veo cuando lo veo en mi pulso.

Granada y Roma

De igual forma, ¡cuántas cosas vi al ver con los ojos de quienes hablaban junto al Templete! Observando estas columnas he imaginado el patio del palacio del emperador Carlos V en la Alhambra como un lugar nuevo. He escuchado cómo Roma llegó hasta rincones de España y América. Pero también he notado cómo América sembró Roma con frutos de pepitas doradas de maíz. Girnaldas y grotescas que desde villa Farnesina atraviesan el océano. Corteos y decoraciones para celebrar la victoria granadina llenaron Roma, volviendo al escenario único para los triunfos que, al mismo tiempo, revive con ellos.

palacio carlos V en la Alhambra

16 columnas, nichos, capiteles, friso y entablamento. Palabras que son espejos que se llenan de cuerpo en imágenes, multiplicándose. Y así, sin más magia que la mirada amorosa, las 16 de Roma pasan a 32 en Granada. Lejos de Roma pero tan cerca se construyó ese patio, quizás queriendo ser un espacio parecido al que nos describe Serlio envolviendo el Templete. A dos mil kilómetros de distancia, ahora también para mí, acompaña la circularidad y formas del Templete en diálogo con él. Espacios que se comprenden.

congreso academia espana roma

Hablaba de todo ello Juan Carlos Ruiz Souza y me conquista su pasión. Está contento como un niño al descubrir el mundo maravilloso de los héroes en las huellas de estos lugares. Aunque, por lo que nos cuenta el friso, éste sea un héroe que lucha con dos llaves, óleos, hisopos, agua y fuego.

Veo que ya todo estaba allí: en nosotros que mirábamos y en lo que veíamos. Como un sí, las imágenes llamaban unas a otras.

El Templete del Bramante: Roma entre este y oeste.

Y así pasó otra tarde, y pasó otra noche, el día segundo.

Cae Constantinopla cristiana y cae la mora Granada. En medio, Roma que mira con miedo y espera. Espera vuelta ahora hacia el Templete, hacia el oeste. De oriente a occidente dejamos el Templo de Salomón, pasamos por el nuevo Templo de la Sixtina y llegamos hasta el último Templo en San Lorenzo del Escorial con Felipe II como nuevo Salomón. Cadenas de imágenes que  han plasmado lugares maravillosos.

Por último, las notas del oficio por la Toma de Granada me hacen cerrar los ojos para soñar esos lugares. El poder de la música que, inefable, reconstruye lo que faltaba de aquel mundo. Ensancha la imaginación y la aquieta con las notas de Hernando de Talavera. Crea el silencio necesario para que las formas no se disturben. Casi puedo imaginar las calles de la antigua ciudad que a las 6 de la madrugada, libres de ruidos y gentíos nos muestran las perspectivas con las que las construyeron.

El Templete es el punto de fuga de otras perspectivas. Líneas que llegan desde más allá del mar, de otros tiempos, para hacer que la palabra ‘católico’, universal, de aquellos dos reyes y de Roma, adquiera significados hasta el momento completamente desconocidos.san pedro montorio concierto

Aquí, junto al Templete, en este silencio de palabras y música, todo nos lleva hacia el breve equilibrio que encontró y resumió Bramante en este ombligo de historia y piedra. En la Academia de España estos sueños, concepciones, se pueden realizar.

Y pasó otra tarde y pasó otra noche. El día tercero.

Como un niño ilusionado, en la fachada de Santa Maria Sopra Minerva, el río ha dejado las marcas de sus crecidas. Pero no sólo el río, también la corriente helada del tiempo se acerca a esta isla depositando tesoros rodados.

Plaza Santa Maria Sopra Minerva

Minerva, Isis – Ast y Serapis se quedaron mirando esta jovencita recién llegada en carne y hueso. La potencia y belleza ideal de los antiguos dioses, adorados o alegóricamente aceptados, primero por egipcios y griegos y luego en tantos lugares del Mediterráneo, pasan a ser un simple topónimo. María llenó con su presencia esta ciudad hasta necesitar distinguirla con apodos, como se hace aún en mi pueblo: la María Sopra Minerva, María in Via Lata…

 

Jesús con la Cruz obra de Miguel Angel en Santa Maria Sopra Minerva

Con el tiempo, el riesgo es el de alejarse de esa mujer judía convirtiéndola en una poderosa, hermosa y lejana divinidad. Lo que pasó con su hijo pasa con ella. Su hijo Jesús es uno poco recomendable para quien busque el éxito social o como ejemplo de triunfador. Ha pasado a la historia como un condenado a muerte, muchas veces representado desnudo, destrozado, sucio, injuriado. Una locura que alguien crea que es un dios si ni siquiera parece un hombre. Incluso se le ha inventado un trapito para que no apartemos los ojos. No es pudor o vergüenza. Es piedad-miedo ante un hombre expuesto a la muerte y deshonor.

Sólo cuando lo vieron y tocaron, resucitado, limpio y resplandeciente, algunos, pocos, empezaron a entender algo. Tras largos siglos, sólo algún atrevido como Miguel Angel que lo cree Dios intenta hablar de él representándolo hermoso como un Apolo griego, el mejor ejemplo de belleza divina que tenía a mano. Una escultura en la que la desnudez es armonía e incluso la cruz parece un cetro o un tallo esbelto en el que un Jesús Adonis apoya su cuerpo escultórico. Aquí sí pusieron un pañito. No fue por piedad ante la desnudez del condenado sino por el pudor de mostrar lo que lo hacía íntegra e íntimamente hombre.

 

Procesiones en Santa Maria Sopra Minerva.

El 25 de marzo una fila de chicas vestidas de blanco entraban cantando a través de la nave central de Santa Maria Sopra Minerva. En ese día que recuerda la Anunciación (cuando Gabriel anuncia a María que tendrá un hijo) recibían una bolsa con monedas. Fue una disposición que dio Juan de Torquemada, tío del famoso Tomás, inquisidor español. No sólo encargó y pagó la construcción del techo que ahora vemos en la iglesia. También trajo la primera imprenta a Roma desde Subiaco y él mismo fue un buen escritor. Además, se interesó por la libertad de estas chicas que, sin poseer dote, no tenían muchas opciones. Este cuadro de Antoniazzo Romano nos presenta los personajes de esa ceremonia anual en un homenaje a Juan tras su muerte.

Anunciación de Antoniazzo Romano en Santa Maria Sopra Minerva

De pasión…

En esta isla de los dominicos, la Biblioteca Casanatense recoge tesoros en su preciosa aula. En ella se conservan libros maravillosos de un período en que los libros podían volverte loco, hereje o santo. Libros devorados y devoradores. Mucho más intensos, duraderos y dialogantes de cualquier realidad virtual. Ejemplares catalogados que pasaban al Índice de los Libros prohibidos o a los devocionarios. Quedaron aquí, con varias cruces escondidos o situados en el cenit de la sala junto a una maravillosa esfera armilar.

También en Santa Maria Sopra Minerva entraban los excluidos. Pero llegaban en una procesión inmisericorde para tachar y excluir públicamente a los que aparentemente ponían en peligro la ortodoxia doctrinal. Por ejemplo. Por aquí pasó prisionero y acosado por tantos enemigos Bartolomé de Carranza. Incluso el gran dominico y arzobispo de Toledo bajo Felipe II fue encerrado en Castillo Sant’ Angelo. Y aquí estuvo enterrado, sin volver a España y sin rehabilitación. Y eso que fue uno de los personajes más importantes dentro del Concilio de Trento y de la historia europea del s. XVI.

Y también nosotros entramos…

Procesiones de curiosos que se acercan al Panteon y al ‘elefantito’ de la plaza entran también sin saber lo que les espera. Un mundo de colores del renacimiento con Filippino Lippi. Una mujer (Catalina de Siena) de armas tomar que hizo que el papa volviera a Roma dejando Avignon con un buen tirón de orejas. Las tumbas de dos papas Medici y muy cerca la del Beato Angelico. El barroco en contrastes de blanco y negro. Piedras que parecen volar en la tumba del cardenal Pimentel y en la que Bernini realizó para María Raggi.

Visita iglesia de Santa Maria Sopra Minerva

 

Si quieres realizar una visita guiada en Santa Maria Sopra Minerva no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Además, para seguir disfrutando antes o después de tu visita, puedes leer lo que escribe nuestro amigo Luis sobre Santa Maria Sopra Minerva en Club Roma Caput Mundi.

La basílica de San Clemente es un árbol maravilloso que crece con raíces profundas y una preciosa copa. Se anuda a un terreno maravilloso surcado, incluso, por una vena subterránea de agua cantarina.

Raíces en San Clemente

En el s. XIX empezaron las excavaciones para contemplar este mundo que ha ido creciendo como una hermosa planta. Nada más bajar las escaleras para entrar en el subsuelo, nos encontramos con una isla. Rodeada de agua con peces esta isla acoge una escena preciosa con una madre que abraza con alegría a un niño. Es el relato de un milagro que nos lleva hasta el lejano Mar de Azov. Allí nos bañamos en la historia del papa Clemente, uno de los primeros obispos de Roma en el s. I. Hasta esta isla en la que estuvo su tumba quieren llegar estas raíces y nos traen sabores, formas de Oriente.

fresco del milagro de San Clemente en el Mar de Azov

Según la tradición fueron Cirilio y Metodio los que en el siglo IX trajeron de vuelta las reliquias hasta Roma, depositándolas en esta basílica. Su memoria se conserva en cada rincón, literalmente ‘anclada’ en sus paredes. Atado a un ancla sufrió el martirio en tiempos de Trajano y esa ha quedado como una marca.

Siguiendo los espacios bajo tierra seguimos disfrutando de los colores y formas que nos hablan de la basílica del s. IX. Esta basílica se construye sobre el antiguo ‘titulus’ y fue destruida en el s. XI. Tras la devastación y el incendio que provocó esta terrible experiencia provocada por Roberto de Altavilla, el Guiscardo, el espacio de la basílica fue se rellenó con tierra y escombros para ser el fundamento de la basílica superior cosntruida en el s. XII.

Frescos basílica paleocristiana de San Clemente en Roma
Un fresco que me ha gustado especialmente: Jesús baja a los infiernos y toma de la mano a Abel para sacarlo de allí. Un demonio sujeta a Abel por el tobillo mientras Jesús lo pisa.

Mitra y casas romanas bajo San Clemente

Estos ambientes que ahora han quedado bajo tierra, un tiempo eran una calle, salas, habitaciones, un patio. Una página de historia que el tiempo ha pasado dejándola sólo como memoria hasta que las excavaciones la han abierto de nuevo.

La sensación es la de contemplar la vida del s. I y II convertida en espacios en donde imaginar los asistentes a una reunión del famoso culto de Mitra, o el paso de tantas personas sobre los suelos con ladrillos colocados a espina de pez.

Templo de Mitra bajo la basílica de San Clemente de Roma

 

Sarmientos y frutos en la basílica de San Clemente

El árbol seco de una cruz se convierte en un árbol de vida. Sus ramas se extienden entrando por todas partes: en la vida cotidiana, entre los doctores, junto a los pavos reales de la inmortalidad, entre las fuentes del paraíso y una capesina que da de comer a sus pollos. Todo esto, vivificado por la sombra, los colores, la savia, frutas y oxígeno que nos llevan con los ojos hasta tocar el cielo. Aunque, la verdad, parece que es el cielo el que, con una mano misteriosa, se acerca a este árbol y nuestra tierra.

Interior Basílica San Clemente en cuadro de Alma Tadema

El primer fruto del Renacimiento en San Clemente

El patio funciona como nartex. Es un lugar maravilloso, bosque de columnas y tranquilidad entorno a una serena fuente. Es más, parece una deliciosa ante sala para el mundo que encontraremos dentro. Nada más entrar, a la izquierda, nos espera una sorpresa suculenta.

Entrada San Clemente

El primer fruto que nos dejó Masolino de Panicale trayendo colores, formas, palabras que renovaban el lengua de la pintura en Roma. Se trata de la capilla Castiglioni con su San Cristobal en la base del pilar. Sobre uno de los pocos arcos góticos de la ciudad nos sorprende una preciosa Anunciación.

En la pared izquierda, la historia de Santa Catalina de Alejandría nos habla de un mundo en el que una mujer filósofa había defendido sus ideas. Contra ella vemos sesudos personajes apoyados en el poder tradicionalista del emperador Majencio. Catalina se había formado en ese ambiente de alta cultura y conseguía hablar de esa cruz, una locura contradictoria. Era, además, una novedad demasiado arriesgada y eficazmente expuesta ante una escuela tan importante como la alejandrina.

Basílica San Clemente Roma capilla Castiglioni

Entre el Coliseo y San Juan de Letrán esta isla, este árbol, nos espera. De esta forma, podemor ir leyendo páginas y páginas con hermosas palabras vivas, sus espacios, en Roma.

Santa María de los Ángeles y los Mártires

En la parte alta de Roma, junto a Termini, te espera ‘desnuda’ la basílica de Santa María de los Ángeles (Santa Maria degli Angeli, en italiano).

Desnuda. Y Lo comprenderás al verla. Al menos yo, al verla, tengo la sensación de que se ha quitado su ropa, la fachada. También ella, como las Náyades en la plaza, parece querer meterse en la fuente.

Santa Maria de los Angeles Fachada

A mediados del s. XVI los familiares del papa Julio III habían utilizado estos amplios espacios como campo de ejercicios equestres. Mientras, el sueño de construir una basílica en esos espacio esperaba el momento adecuado. Y al fin llegó. Fue el mismísimo Miguel Ángel ya anciano el que transformó en 1562 el frigidarium de las termas en una gran aula para la basílica. Eso sí, los grandes espacios se abrían a lo ancho y no a lo largo.

A lo largo de los siglos se fue revistiendo de diversos ropajes, incluso con grandes cuadros de la basílica de San Pedro. El arquitecto Vanvitelli en el s. XVIII le puso manto y corona con su fachada y los grandes trabajos en su estructura interna.

Santa María de los Ángeles y los Martires, Termas de Diocleciano

Interior de Santa María de los Angeles.

Los cartujos la recibieron como iglesia en Roma. Allí estuvieron con su convento hasta la desamortización cuando Roma pasó a ser parte de la nueva nación italiana. Y así vemos ahora la estatua de San Bruno que se encuentra en el paso desde la entrada circular hacia la gran nave.

El interior de Santa María de los Ángeles es, como ocurre tantas veces en Roma, una gran sucesión de historias que se tocan grancias a sus muros. El recuerdo del general Díaz construido por Muñoz, las reliquias de San Jerónimo, San Agustín y San Ambrosio. Y junto a ellos las tumbas de los pintores Salvatore Rosa y Carlo Maratta o del papa Pio IV.

Santa María de los Ángeles interior

Cada vez que un espacio así se transforma, no dejan de resonar los ecos de las paredes y de las bóvedas. El chapoteo, las conversaciones, de miles de personas que acudían a las termas cada tarde, siguen allí. Como las piedras que surgen en el concreto del antiguo ‘opus cementicium’ romano, así los sonidos asoman entre los trapantojos barrocos, o detrás de las grandes pinturas traídas desde San Pedro.

Ahora ya sé por qué cuando veía el San Sebastián del Domenichino me parecía escuchar las voces de los personajes. ¿Serían los ecos de los muros romanos? ¿O quizás los que recogió el muro de la basílica de San Pedro, cortado, como soporte de esta pintura mural?

Una basílica en las Termas. Un órgano maravilloso junto a un mariscal. Una meridiana con todo el zodíaco junto a la mirada severa de un cartujo.

San Sebastian del Domenichino en Santa María de los Ángeles

Cada vez me confunde, me sorprende y emociona más esta Roma, como Santa María de los Ángeles, desnuda y vestida de mil ecos.

patio santa maria angeles termas diocleciano

Cuando Augusto terminó la construcción del Teatro de Marcelo dedicándolo a su sobrino no pensaba que un día Yago lo dibujaría.

Tampoco habría imaginado que este teatro se convertiría en una fortaleza, residencia primero de la familia Savelli y luego de los Orsini.

Teatro de Marcelo Roma

El primer teatro de sólida piedra en Roma, muy cerca de los grandes mercados del Foro Olitorio y Foro Boario. A la sombra del Campidoglio y muy cerca del río es el hermano mayor del famoso Coliseo. Un lugar realmente privilegiado para que la misma Roma se convierta en un espectáculo.

Muy cerca las columnas dedicadas al dios actor Apolo, había un espacio ya desde el 179 a. C. dedicado a teatro. Cuando Julio César decide construir un teatro de piedra destruirá para ello el templo de la Piedad. Una decisión que le valió numerosas críticas. Como las que también recibió poco después Augusto cuando siguió derribando otros edificios para hacerlo aún más grandioso.

Un teatro – fortaleza

Está muy cerca del río y de la Isla Tiberina. De ahí que desde la alta Edad Media los Pierleoni y los Fabi, habían utilizado el Teatro de Marcelo como bastión defensivo para sus zonas de influencia en la ciudad. Luego sería Baldasarre Peruzzi el arquitecto que lo fortifico, tal y como lo vemos hoy en día.

Arcos que albergaron tiendas y puestos de artesanos, carnicerías junto a bodegones de vino de los Castelli a granel. Hasta hace poco junto a él surgía un gran mercado en una plaza cerrada. Eso fue antes de que en los años 30 se abriera la calle que lleva hacia el sur-oeste, hacia el mar, saliendo de Plaza Venezia.

Una de las islas que te esperan en Roma se encuentra a orillas de la via Nomentana, cerca de Villa Torlonia. Se trata del complejo de Santa Agnese con el Mausoleo de Constanza.

Desde la gran avenida se ve un campanario románico con el típico y reconocible ladrillo ocre y las ventanas con biforas. Hemos llegado a la basílica de Santa Agnese. Se trata, sin embargo, de la ‘nueva’ basílica del s. VII pues de la ‘antigua’ del s. IV quedan solo pocas piedras.

Arte en el Mausoleo de Constanza.

Justo al lado, se encuentra el Mausoleo de Constanza o Constantina (hija del emperador Constantino). Confundiéndola con una mártir llamada Constanza pasó a ser el Mausoleo e iglesia de “Santa Constanza”. Dio así nombre incluso a una calle pasando a llamarse en italiano ‘Mausoleo di Santa Costanza’.

mausoleo constanza mosaicos

Por una parte, sus preciosos mosaicos, su forma circular y su situación junto a los restos de la antigua basílica de sant’Agnese. Por otra, el no encontrarse en el centro de la ciudad. Y, además, por las enormes catacumbas que recorren el subsuelo en mil galerías… Todo ello lo convirtieron en un lugar con un encanto muy especial en Roma.

En el s. XVII un grupo de artistas de los países bajos, los Bentvogels ‘bandada de pájaros’, eligieron este lugar como templo dedicado a Baco, llenándolo de rituales goliárdicos.

Hoy es un lugar retirado, tranquilo, hermoso, con lugar para aparcar… donde muchas parejas de la ciudad deciden casarse. Y los gatos imperan tranquilamente.

Aquí te proponemos la visión de Yago con un dibujo contemplando el Mausoleo de Constanza al salir de la ‘nueva’ basílica. Una Roma siempre divertida y sorprendente.

Mausoleo Constanza Roma

 

Santa María del Popolo: la mejor forma de entrar en Roma.

Las sombras y el aire de Puerta Flaminia son un regalo. Está empezando el verano y ya hace mucho calor. Me siento un momento en las escaleras de Santa María del Popolo mientras pasan ríos de gente. Esta es la entrada en la ciudad amurallada que más me gusta y mi meta de hoy.

Estas bonitas escaleras quizás fueron pensadas para que las aguas del Tíber no llegaran a entrar. Quizás Santa María del Popolo haya sido uno de los sueños más hermosos de ese renacimiento romano de finales del s. XV. Sobre antiguas construcciones se iban cimentando nuevos proyectos. La antigua iglesia y convento de los agustinos dio paso a una hermosa basílica en tiempos de Sixto IV.

Grabado con la leyenda que da origen a Santa Maria del Popolo

Lejos quedaban los tiempos de los jardines de Salustio que bajaban desde el actual Pincio hasta esta puerta de la ciudad. Aún más lejos quedaban los recuerdos de un lugar maldito por alojar la tumba de Nerón a la sombra de un enorme chopo. Un sueño, soñado o imaginado, por Pascual II cambió este recuerdo con la dedicación a María. Quisieron desalojar en aquel siglo XI antiguos espíritus y leyendas con la devoción a esta mujer. Quizás por eso la encontramos a la entrada pues ella hizo realmente de puerta y entrada a su hijo.

En todo caso, el sueño lo pagó al final el ‘popolo’, el pueblo romano. Y es bonito que al menos en este caso, se recuerde.

Entrando en Santa María del Popolo

Así, nada más entrar a la derecha, nos encontramos en la Capilla della Rovere. Allí está una de las pinturas que más me gustan de Roma: un nacimiento pintado por el Pinturicchio. En esta iglesia, al fondo, el pequeño pintor decoró la bóveda del altar convirtiéndola en un triunfo inmenso de color dedicado a María. Sin embargo aquí, al principio, en donde todo empieza, el artista parece recobrar su nombre propio, Bernardino. Nos llama por el nuestro y nos quedamos a la entrada del establo. Junto a nosotros, en la escena, no faltan nunca un buey y una mula. Pero ellos dentro.

iglesia de Santa Maria del Popolo Pinturicchio

La frescura de la entrada en sombras se abre a una nave central luminosa. La mirada, al final, se posa sobre un altar en donde nos espera una Madonna de estilo bizantino. Sabemos que llegó aquí en el s. XIII  proveniente del Sancta Sanctorum de San Juan de Letrán, trayendo fama de haber sido pintada por San Lucas. Detrás, como jugando al escondite, sueñan convertidos en piedra dos cardenales: Jerónimo della Rovere y Ascanio Sforza. Esta vez los sueños los pagaron ellos. De esta forma, el Sansovino cumplió y los dejó soñando para siempre. También a nosotros.

tumba de Ascanio Sforza del Sansovino en Sta. Maria del Popolo

Me imagino esa nave central a inicios del s. XV mientras Bramante ampliaba el coro que está en el altar. Por aquella época en esa iglesia rezaba y en el convento vivía un monje agustino peregrino. Dejará una huella imborrable en la historia de Europa: Martín Lutero.

La Capilla Chigi de Santa María del Popolo

Unos años más tarde, en 1513, en esta misma iglesia se econtraba trabajando Rafael para la construcción de la capilla Chigi. Aunque llegó a diseñar los frescos de la cúpula, poco de ella pudo realizar antes de morir. De hecho, en el altar luce una maravillosa tela de su colega – rival Sebastiano del Piombo. Una Capilla con mucha historia pues sólo se concluyó en 1656 gracias al trabajo de Bernini llamado por el papa Alejandro VII. Un papa con ‘el mal de la piedra’ no sólo por los cálculos sino por su fiebre constructora. Se despreocupó de la política europea de medidados del s. XVII (Guerra de los 30 años, Paz de los Pireneos…) para encargar y promover maravillosas obras arquitectónicas. Cuestión de prioridades.

Cupula Capilla Chigi en Santa María del Popolo

Caravaggio en Santa Maria del Popolo.

Neque hic vivus, neque illic mortuus.” “Ni aquí vivo, ni allí muerto” es una admonición en la tumba del arquitecto, músico y autor teatral Giovanni Battista Gilseni. Te la encuentras junto a la puerta de entrada. Yo la vi cuando estaba a punto de salir y tuve compasión de él. Sin lugar. Así se quedó. Vivo y muerto al mismo tiempo pero seguramente sin un aquí ni un allí. Sin carne y facciones, reducido a un esqueleto que habla de lo que queda y no de lo que fue.

santa maria del popolo tumba

Salí de Santa María del Popolo cuando estaban a punto de cerrar. El río de personas que iban y venían hacia la plaza seguía su curso. Parecía que tampoco para ellos existía un aquí, ni un allí. Por contraste, en ese momento recordé la imagen de San Pedro que se quedó para siempre  plantado en un momento, aquí, antes de morir. Sus facciones, su carne, tienen nombre propio. Si lo viera entre la gente que pasa lo reconocería. Es más, estoy seguro de que en el Gianicolo, el domingo pasado, junto al Templete del Bramante, lo vi disfrazado de turista. Lo que me resulta extraño es que Caravaggio lo hubiera visto y reconocido. Quizás porque buscó entre los pobres cristos y no en los palacios del Vaticano.
En Roma encontramos santos en comunes carne y hueso.

Santa María del Popolo Caravaggio crucifixión de San Pedro

Saliendo de Santa María del Popolo

Atravieso la gran plaza en bicicleta. El arquitecto Valadier a la hora de realizar el gran escenario de Plaza del Popolo destruyó el convento de los agustinos que estaba adosado a la iglesia de Santa María del Popolo. De esta forma, cuando vuelvo la vista hacia atrás, la iglesia parece quedar fuera de la plaza, convertida en un centinela siempre esperando junto a la puerta Flaminia.

Inicio o fin de la ciudad. Inicio y final de una historia cristiana y de vida. Por una parte, la conversión, el inicio, con la caída del caballo de San Pablo. Por otra, el martirio de San Pedro, final del camino. En medio, Annibale Carracci nos ha dejado una maravillosa mujer que muestra como, al final, ese camino tiene una conclusión sorprendente. Un final sin fin, sin confines.

Santa Maria del Popolo capilla Cerasi Caravaggio e Carracci

Si quieres una visita guiada con tu Guía En Roma en Santa María del Popolo no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com.
En este enlace puedes encontrar Alojamientos entorno a esta Plaza.

Estos son algunos recuerdos de las visitas guiadas con tus guías de En Roma.

El Palacio Altemps es uno de mis lugares preferidos para citarnos en Roma.

Antes de ir a visitar los Museos Vaticanos, los Capitolinos, el Museo de las Termas, o centrale Montemartini… yo escogería el Palacio Altemps para un primer encuentro con la escultura clásica en Roma. Luego vendrá el resto, pero las primeras palabras, las primeras sensaciones, son importantes.

En el Palcio Altemps podréis susurraros palabras en intimidad. Escucharos sin el fondo del vocear. Abrir la boca para mostrar que eres un tragaldabas, encontrándote con un rostro amigo. Empezar diálogos en los que Baco, siempre locuaz, te hable de cómo la embriaguez de la belleza no es algo supérfluo. La intimidad, la cercanía de estar tú a tú, invita a la calma. Intimidad y calma -el tiempo necesario para una huella- son dos cosas que normalmente no condimentan otros lugares de Roma.

Cada escultura te mira, te tiene a ti y sólo a ti para hablarte. Entonces nace el juego en el que no se sabe ya quien habla y quien escucha, cuál es el tiempo en el que estamos.

visita palacio altemps

Cuidando de Ares en Palacio Altemps

Eros besa la pantorrilla de su padre.
Sin embargo, hoy a Ares es el único al que no nos podemos acercar. Parece que esté en cuarentena tras un aula de cristales.

Como si el sol o el fuego lo hubieran dañado durante sus batallas tiene su piel protegida con ungüentos y vendas. Es hermoso verlo poderoso y paciente. Parece aún más real, más temporal y caduco, dejando por un momento esa aura de divino equilibrio sobrehumano e inalcanzable. Aunque sigue siendo la enlapidación de una asombrosa y fría belleza en reposo perfecto, un ligero temblor de compasión parece asomársele a los labios. Prescindo de la aparatosa empuñadura para imaginármelo casi cándido con las manos sujetando su rodilla izquierda.
A hurtadillas salimos de la sala dejándolo descansar. ¡Qué hermoso cuando reposa!

 

Palacio Altemps escultura Ares Ludovisi

 

Asistiendo a un suicidio, dos muertes, en Palacio Altemps

Hay incluso una única silla para sentarte ante ellos. Falta sólo alguien que te traiga un buen café para empezar a hablar y soltarle una retahíla de preguntas.

Con su muerte parece que nos responde y nos cuenta la muerte de la mujer. No pudiendo ya levantarla, comparte con ella su suerte. Consortes, con prisa, sin dudas, sin palabras. Ladea la cabeza para hacer sitio a su espada y crear una boca con lengua de sangre. Mira hacia atrás casi despectivamente negando el futuro que está muriendo ante él en su otra mano. Dos vidas que se están yendo porque en el fondo eran una.

Galata Suicida escultura en Palacio Altemps

Su ánima y ánimo, su esperanza, su libertad, su ilusión, está doblegada, de rodillas, expirando. Nada le queda y ya brota la sangre de la herida que aún no ha hecho parar su corazón. Últimas fuerzas y latidos para poner fin a lo que ya acabó. Es un momento sin tiempo.

Lo puedo entender y comprender, suspendido en ese momento de entrega. Pero pienso al segundo después y me hubiera gustado seguir charlando con un héroe capaz de arrastrar incluso su ánimo desvencijado, con quien consigue llegar al momento sucesivo a pesar de haber perdido todo, renunciando incluso al poder sobre sí mismo. Sería la escultura de un héroe mucho menos espectacular pero con quien se podría hablar. Me harían falta sus momentos con tiempo.

Galata Suicida en Palacio Altemps Roma

En Palacio Altemps hay ángeles que no vuelan.

Está tan gordito y aún es tan niño que sus alas parecen no tener fuerzas o práctica.

Llega tarde y se cuela en la procesión de la bóveda que va hacia el altar de la capilla del palacio. Se ve que se ha quedado jugando hasta el último momento, entretenido aquí abajo entre esculturas y visitantes que se citan en la intimidad.
También a él se le ha pasado el tiempo volando. Se encarama, por eso, apoyando su pie en la cornisa de piedra para saltar la balaustrada pintada.

Capilla del Palacio Altemps

El Palacio Altemps nos invita a este paso. Rozamos el cuerpo de sus muros y acariciamos el tacto de su piel egipcio – griego – romana. Nos apoyamos en la balaustrada de la imaginación para entrar en la gloria. No nos abandona la mirada emocionada. Un lugar perfecto para esta cita porque no necesitas de nada más que un tú. Lo demás no importa, incluso si estamos desnudos, nos saltamos el protocolo o sabemos que sólo somos color y tierra. Todo, con tal de seguir en el paraíso con los pies en la tierra.

Y si queréis otro momento en Palacio Altemps, os dejo con Antinoo.

Además, puedes comprar online las entradas para el Palacio Altemps.