¿Por qué viajar a Roma?

“Hoy en día, son nuestros sentidos quienes nos hacen viajeros, no nuestra mente. Y por eso, el secreto del arte de viajar está en saber abrirse a las sensaciones antes que a la reflexión. El viaje es, sobre todo, una aventura sensual y sentimental.” (Javier Reverte, La aventura de viajar). Palabras que son todo un programa, una invitación a venir, especialmente En Roma!

Nos gusta la relación con Roma y con los que en ella compartimos tiempo y espacio, historias y vida.
Haciendo una variación con los versos de Salinas ‘nos gustaría ser esa Roma que te damos y no quien te la da‘.
Queremos que tu viaje sea esa experiencia y ese encuentro muy personal con la ciudad. Mirarla y no sólo verla. Roma literaria o inefable, grandiosa y mísera, ‘plaza del mundo’. Con sus mil fachadas e historias contiene tanto lo que estabas buscando -nunca decepciona- como sorpresas inagotables.

 Encontrarnos y encontrarse con Roma es una oportunidad para contemplar las miserias y grandezas humanas: “Hominem pagina nostra sapit.” (Nuestra página tiene sabor humano). Siguiendo estas palabras de Marcial, intentamos mostrar la complicada y riquísima realidad de la ciudad, de sus personas y obras. 

Quid melius Roma?

Podemos preguntarnos como Ovidio. No sé cuál sería vuestra respuesta. En todo caso, no se trata de admirar lo mejor en absoluto, sino de encontrar lo que nos emociona. Si habéis decidido venir a Roma, a pesar de sus defectos, estoy seguro de que también tiene las características perfectas para encantaros. ¡Hay tantos y tan variados motivos para venir! Desde lo más grandioso a lo más ínfimo. Lo importante es ver Roma desde Roma. Sentirla bajo tus pies, acariciar sus piedras, reconocer su figura entre el bullicio de la gente o en sus sileciosas sombras.

Por sus miserias y sus maravillas para mí ésta es la ciudad de la historia, de la esperanza, de las biografías. Ciudad en la que descubrir que nada es más necesario que nuestro pequeño nombre -irrepetible, único- y quien lo pronuncia.

Recuerdo los preciosos versos de Luis García Montero dedicados a su mujer, casi en adoración, y los aplico a mi Roma. Yo que la contemplo y también ella que me mira:

que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte
.

Roma es lugar para la espera, en donde todo puede ocurrir. Meta en la que el camino se convierte en lo importante. En Roma es necesario algo más que el poco tiempo de una vida. Quizás por ello nos hace esperar, como un deseo, la eternidad.

Sin embargo, esa Ciudad Eterna no la puedo aferrar, nunca es bastante, espero. Siempre digo ‘ciao’ sin querer irme, aprendiendo a llegar y a despedirme. En ella lo efímero, las sensaciones, son inagotables, eternas.

En este período más que nunca resuenan en mí las palabras fuertes de Leila Guerriero:“Viajo para no volver atrás, para no llegar a ninguna parte, para habituarme a perder y a despedir: lugares, cosas, gente. Viajo para recordar que no es bueno sentirse seguro ni aún seguro, a salvo ni aún a salvo”.

Tus guías, En Roma

Trasfiguración en San Pietro in Montorio (San Pedro en Montorio)

San Pietro in Montorio no por caso es la cima de un Via Crucis.

via crucis san pietro in montorio

María Teresa León en Memoria de la melancolía escribe: “Puede que los españoles tengamos la pasión de la desdicha. Subimos descalzos por las piedras -“unos cayéndose y otros levantándose” -. ¿Conseguiremos  -o conseguirán los que nos siguen- llegar al lugar donde el aire libre suprime la cruz y el calvario?”

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San Pietro in Montorio visto desde el Puente Sixto

Su luz, la belleza, la alegría de estar bien en buena compañía, cancelan los calvarios, consuelan ante el suplicio. Un lugar de cruces, encuentros entre la verticalidad de la colina y la horizontalidad yacente. Lugar de luchas que lo destruyen y de reconstrucciones como memorias. No acaso a su lado se encuentra el osario con los caídos de las luchas de la república romana de 1849 y también el Templete de Bramante, hermosa garganta, testigo, que lanza su equilibrado grito, calma que habla de Pedro.

Entrando, en la primera capilla de la derecha, Sebastiano del Piombo nos presenta un Jesús que incluso durante la flagelación se muestra hermoso. Es como si la pasión no lo descompusiera y la transfiguración que tuvo lugar en el monte Tabor, pintada en el ábside de esta capilla, prolongase sus efectos benéficos en los momentos más oscuros. Esta colina es también lugar al que tantos han subido para orar y contemplar esa Transfiguración. La que contempló Rafael hoy la podemos disfrutar en los Museos Vaticanos aunque durante siglos estuvo en el altar de San Pietro in Montorio.

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Flagelación de Jesús. Sebastiano del Piombo en la Capilla Borgherini de San Pietro in Montorio

Desde antes incluso de la presencia de los franciscanos de Amedeo Mendez da Silva, este lugar era el destino de las miradas que buscaban refugio en la verde colina de arenas doradas: Mons Aureum. Un lugar perfecto para seguir la vida de la ciudad y al mismo tiempo para retirarse. Estar dentro y también en lo alto. Surgir de una gruta bajo tierra como un manantial de recuerdos y divisar los montes Albanos o dejarse caer hasta el Tíber que nos llevará al mar:

“No es dramático ser tu esclavo,
o dependiente, o adorador a ratos,
hay sólo que esperar tu capricho
y entretanto constatar la pompa
con que suceden los fenómenos diurnos
y nocturnos, los colores de las nubes,
la peculiar afabilidad de la gente,
la agilidad del aire y de los movimientos,
las felices y frecuentes insolaciones,
la melodía tácita que se eleva
de una ciudad que mira hacia el Gianicolo,
desde donde siempre es posible que tú desciendas
riendo hacia el Tíber que te ama
porque siempre le estás pasando por encima.
¿Y quién querría, pues, vivir en otra parte,
dejar esta ciudad embellecida
por ti, por ti y por ti en cada colina
y puente y ministerio y supermarket,
bajo un latido de alas transparentes,
quién no querría llevar tus sandalias?”

(Juan Rodolfo Wilcock)

Aquí, además, el combativo apóstol Pablo se pone bajo la autoridad del anciano sacerdote que lo teme. El guerrero, de imperial autoridad revestido en un simbólico camuflaje, se inclina para someterse a lo que se le diga, todo oídos, obediente y ciego. El pintor Vasari, en la Capilla Del Monte, con su gran escenografía circular nos hablan de cómo la vida de san Pablo es figura de la historia de Europa y de la iglesia católica. Curiosas líneas curvas las que nos esperan en San Pietro in Montorio para contarnos el mundo a mediados del s. XVI.

san pietro in montorio capilla del monte

Esculturas de Bartolomeo Ammannati en la Capilla del Monte (familia del papa Julio III) en cuyo diseño también intervino Miguel Ángel Buonarroti.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño

Mientras, se desvelaba la belleza y esta se irradiaba como una luz que transformaba incluso los hilos de vestido. Ante el mismísimo Jesús transfigurado, acompañado por Moisés y Elías, gobierno y profecía unidos, ellos cabeceaban por el sueño. Quizás la tranquilidad del lugar, las horas que pasaban sin tener costumbre de estar retirados, el poco comer y la hora avanzada. Nada de especial se esperaban y en su rutina estaban a punto de dejar pasar una anticipación de la gloria.

Cuando llegamos a esta altura sabemos por experiencia que también nosotros podemos bostezar ante la belleza. Pensamos en echar una cabezadita justo cuando podríamos vislumbrar por un resquicio la luz descubierta, una mariposa. Nuestro aspecto, tantas veces, es más semejante al más rastrero de un gusano, enterrado y oscuro.

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Entierro de Cristo de Dirck van Baburen en la Capilla de la Piedad de San Pedro en Montorio

Para acceder al bautismo, antes de nacer del agua, es necesario desnudarse. Daniele da Volterra en la Capilla Ricci nos lo muestra en movimiento. Un descender hacia el agua hasta llegar al momento de lavar toda la suciedad. Curioso, en ese momento de ‘descenso’ al río y en el ‘ascenso’ al monte son los dos únicos momentos en los que una voz del cielo pone título, didascalía y anuncio a lo que pasa. Así, en San Pietro in Montorio, fuente profunda y altura del monte se dan cita en el Templete. Su voz podría ser esa Apocalypsis Nova en pleno Renacimiento romano.

visita san pietro montorio capilla Ricci

Para el bautismo nos desnudamos de todos nuestros ropajes, sandalias para no ostaculizar el lavado. En la transfiguración los vestidos se contagian de la belleza que produce luz por contacto, radiación potente: refleja no sólo todos los colores sino también el rebullir, la reververación de tanta hermosura, verdad y bondad dentro. Me encanta esta idea de que no sólo somos capaces de enturbiar, ensuciar, denigrar lo que nos rodea, sino también poder contagiarlo de una pulcrísima luz. Quién sabe cuándo y dónde. En tanto, aquí, en arte, se nos recuerda que es posible, que así fue y puede ser.

“¡Qué bien se está aquí! Hagamos tres tiendas… No sabía lo que decía.” Ante ese diálogo, ante tanta belleza, aún medio dormidos, como en un sueño, Pedro no sabe lo que dice. ‘Un no sé qué que se queda balbuciendo’ es lo que experimenta, inefable. Eso sí, desea que el momento dure, permanecer en ese estado. Algo único, que emociona hasta superar la capacidad de razonar. Un éxtasis.

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Éxtasis de San Francisco en la Capilla Raymondi de San Pietro in Montorio

Se asustaron al entrar en la nube

La niebla como una experiencia de estar perdidos. De la luz y el resplandor pasaron a no distinguir los rostros, a sentir el frío que borra los contornos y los límites. Perderse.

De lo fascinante y sobrecogedor al miedo es un paso. Del no saber lo que decían por la emoción, al mutismo del miedo. Unos segundos bastaron a cambiar los sentimientdos y experimentar primero la euforía de la gloria y luego la repulsa de la muerte que está detrás de todos nuestros miedos. En este caso la nube y su oscuridad son el lugar en donde resuena una voz que explica en la tiniebla lo que contemplaron sin entender en el resplandor de la luz. Y en San Pietro in Montorio tenemos representada tanto la luz que podemos esperar como la tiniebla en la que tenemos que entrar, que hemos de pasar.

En la capilla Raymondi uno de los ángeles-niños enciende una antorcha para mirar a los ojos, en la oscura niebla, a la muerte. El otro se asusta horrorizado ante lo que ve y permanentemente escapa. El arte que parece vencer nuestro miedo jugando con él.

“Y al fondo de todo, más allá de nuestras fantasmagorías y nuestros delirios, momentáneamente contenida por este puñado de palabras como el dique de arena de un niño contiene las olas en la playa, asoma la Muerte, tan real, enseñanado sus orejas amarillas.” (Rosa Montero, La loca de la casa)

tumba Raymondi san Pietro in Montorio

Tras esta aventura en la colina de la trasfiguración de Roma, salimos de San Pietro in Montorio para encontrarnos de nuevo solos, condición de los caminantes que nos iremos encontrando. Pequeños erizos, también, que alzamos nuestro rostro hacia el sol que nace tras los montes albanos.

balaustrada escudo ricci san pedro en montorio

En la balaustrada de la Capilla Ricci, el emblema de la familia atribuido a Giannozzo de Giannozzi.

Santa Maria in Cosmedin

Santa María in Cosmedin es un lugar trasplantado o mejor dicho, injertado. Usando las palabras de Ovidio en su cuarto libro de las Metamorfosis:
“nam mixta duorum
corpora iunguntur, faciesque inducitur illis
una; velut, si quis conducat cortice ramos…”

Sálmacis y Hermafrodito son los que por amor pasan a ser uno, en un sentido tan literal que dejan de ser. Se injertan bajo la corteza en un único tronco y ambos tienen ya un único rostro.

“Amar es un lugar.
Perdura en lo más hondo: es de dónde venimos.
Y también el lugar donde queda la vida.”

(Joan Margarit, Amar es dónde)

Muchos griegos y orientales trajeron hasta Roma el lugar de donde venían. Esta zona, hondo lugar en la que hacer presente un amor,  era ya la ‘schola graeca’. Fue elegida por los representantes del Imperio de Oriente y estaba llena de tradiciones de sabor oriental. Muy cerca, de hecho, se encuentran también varias diaconías. Originariamente eran fundaciones asistenciales instituidas por privados (muchos con encargos militares) o por el emperador oriental con monjes que administraban los regios donativos. Esto explica que desde el Foro Romano hasta el Foro Boario haya tantas iglesias dedicadas a santos orientales. Algunos eran protectores de los soldados (San Adrián, San Teodoro o San Jorge) otros, santos ‘médicos’ como Cosme y Damián. Tras el siglo VI, la Iglesia Romana, desvinculada de la dependencia con Constantinopla, organiza estos centros religiosos ‘orientales’. En la Roma alto medieval continúan a ser lugares en los que asistir a la población, siempre menor y con más necesidades.

santa maria in cosmedin entrada nave

Portal de entrada en Sta. María in Cosmedin

En Santa María in Cosmedin los brillantes colores del hermoso monasterio de Constantinopla se unen al recuerdo de Hércules y a los antiguos espacios dedicados a las gestiones de las mercancías que abastecían la antigua Roma (Statio Annonae). El Kosmidion de las afueras de la capital imperial de oriente encuentra su lugar en Roma. La hermosura de sus colores y formas -el kosmidion, adorno- son una fuente de salud. En oriente era un lugar de ensueño, y también aquí. Es más, un lugar de oniroterapía en el que los santos Cosme y Damián se aparecían en sueños, recetando remedios y aconsejando curas. Lugar de sueños reparadores que curaban el cuerpo para sanar el alma o las almas para recobrar la salud del cuerpo. Límites imprecisos de lo que no está deslindado.

“Neutrumque et utrumque videntur” (Ovidio, Metamorfosis, IV, 378)
Ninguno de los dos y ambos parecen.

El resultado es terrible, un castigo por forzar al querer lo que no es. Así acaban Sálmacis y Hermafrodito, tras la violencia sin límites: indiferenciados, de una igualdad sin separación ni complemento. Por no soportar las distancias, la posibilidad de estar lejos, ambos pierden la ocasión del encuentro, reducidos a una solitaria unidad.

suelo cosmatesco santa maria in cosmedin

En Santa Maria in Cosmedin experimento lo contrario: unidos pero reconocibles. El alzado de las columnas romanas y la horizontalidad del los colorados suelos medievales se unen dando lugar a una realidad nueva en la que vemos sus cuerpos de piedra sin distancia, pero no confundidos. No es el ansia de Sálmacis, instantánea, devoradora, digestiva. Es la cotidiana insistencia del tiempo por reducir a la unidad, lento roce y solapado engarce de los diversos, reconocibles ambos, en este abrazo de Santa Maria in Cosmedin.

Tesoros escondidos en Santa Maria in Cosmedin

ara hercules roma santa maria cosmedin

Muro en tufo del Aniene, reconstrucción del s. II a.C. de la antigua Ara Máxima de Hércules

Cuando en el s. VIII con el papa Adriano I se amplía Santa Maria in Schola graeca, se excava con gran esfuerzo entorno a una gran ara. Una construcción del siglo II a. C que recubre el antiguo altar dedicado a Hércules construido en tiempos del rey Evandro. Ante el muro del Ara se abre una cripta en donde fueron depositados y venerados los cuerpos de varios mártires (Cirila, Hilario, Coronado…), traídos desde catacumbas alejadas de la ciudad y difíciles de proteger.

cripta santa maria cosmedin

Cripta de Adriano I (s.VIII) en Santa Maria in Cosmedin

Desde el año 707 nos visitan los colores, las formas, la hermosa decoración de un mosaico que se encuentra en la sacristía. Actualmente está llena de recuerdos, objetos, libros, reproducciones con la Boca de la Verdad… y contemplando el ir y venir de la gente, la serena ‘Epifanía’. Este mosaico proveniente del oratorio de Juan VII papa de origen griego, hijo de un funcionario bizantino que custodiaba el palacio imperial en el Palatino.

Su serena elegancia nos hacen viajar en el tiempo hacia unos siglos llenos de una belleza con sabor oriental en Roma. Y, al mismo, tiempo, nos acercan al momento en que ese poder de oriente deja paso a una nueva época.

mosaico santa maria cosmedin

Cerca de la entrada de Santa María in Cosmedin, nos espera esta bella representación de la Epifanía. Un mosaico procedente de la antigua basílica constantiniana de San Pedro.

Se trata del momento en que Constantino V, emperador de Oriente, consigue frenar el avance de los árabes y actúa una política iconoclasta. Persigue y manda en exilio numerosos monjes que, junto con el arte y las imágenes fomentan una religiosidad ‘popular’. Para él, para muchos, esas formas serían indignas de la magestad divina, siempre más allá de cualquier color y forma que la contaminen terrenalmente. Algunos de esos monjes se refugian en Italia y en concreto en esta zona ‘griega’ de Roma. De esta forma -el amor es un lugar-, adornan nuevamente con su arte, kosmedion, este lugar.

Poco después el papa Esteban II a mediados del s. VIII hace un sorprendente viaje. Cruza los Alpes para encontrarse con Pipino el Breve. Quiere apoyarse en el rey de los francos para luchar contra Astolfo, rey Longobardo que se había apoderado de Roma y del Exarcado de Ravenna. Pipino el Breve, tras recibir del papa la unción como rey, vence a los longobardos. Ahora bien, en vez de restituir el Exercado a Constantino V se lo ofrece al Papa que, desde entonces, tendrá su poder temporal en estos lares.

santa maria in cosmedin foro boario

Puente roto sobre el Tíber, cloaca Máxima y Foro Boario con el campanario de Santa Maria in Cosmedin

Curiosas e interesantes formas de la historia. Ella tiene un cuerpo en el que se funden tantas otras historias resultando así un ‘hermafrodito’. Pecho de oriente y espalda de occidente unidos en el ombligo de esta penísula. Pies hercúleos y mejillas coloradas de emperatriz bizantina. En piel clara y franca o largas barbas, se nos muestra el rostro de quien tiene en mano dos llaves.

Los 34 metros de altura de su campanario románico, son un mástil junto al Tíber. Su campana tiene un sonido inconfundible que alegra el Foro Boario desde el 1289 o nos avisa alarmada. Entre las brumas su voz nos descubre las aguas de este río en el que al bañarnos también nosotros sufrimos la pasión de la ninfa. Aquí, mis manos, mi rostro, pueden ser los de Pedro Martínez de Luna, un ‘papa del mar’. O los de Pietro Francesco, el último papa Orsini. El primero fue cardenal de esta iglesia en el s. XV y quiso llamarse Benedicto XIII. El segundo, dejó aquí una maravillosa urna antigua como pila bautismal, y tras una indecisión inicial -empezó llamándose Benedicto XIV- también él fue Benedicto XIII. Un nombre que quiere ser tan propio que recurre a la unidad numérica aquí lo descubro hermafrodito de dos cuerpos incluso de tiempos inconciliables.

santa maria cosmedin

Nave central de Santa Maria in Cosmedin tras las reformas de finales del s. XIX y siglo XX

Sólo lo que se puede separar, lo diverso, puede unirse, compenetrarse, sin confundirse. En Santa Maria in Cosmedin me asomo al riesgo de confundirme en Roma. Sentado en su nave he escuchado a las sirenas. Me levanto y me alejo como el présbite para distinguir cada letra, cada miembro. Mis yemas pueden entonces recobrar el límite acariciando alegres su columna y luego salgo.

hermafrodito museos de Roma

Hermafrodito en el Museo Nazionale Romano de Palazzo Massimo alle Terme (Roma)

La Boca de la Verdad (Bocca della Verità)

boca verdad roma Bocca della verità

Y sé
que hay un portal dormido en cada labio…”

(Luis García Montero, Diario cómplice)

Sus ojos profundos y la abertura de su silencio de piedra incuten temor pero sólo por las palabras que la han hecho famosa. La imaginación, esa loca, hace que la dura piedra cobre vida. Ni la verdad ni la traición se comprenden en el fondo con la razón. Parece que necesitamos meter nuestras manos, acallando esa boca, mientras tememos que lo imposible se pueda realizar. Todos entendemos ese miedo pues todos nos sabemos mentirosos, conocedores del bien y del mal. Mintió, además, la guía que en el siglo XV llamó a esta tapa de alcantarilla ‘lápida de la verdad’, recogiendo mentiras legendarias sobre demonios que habitaban tras la oscura boca y te atraían hacia el lado sin luz. Mentiras que son verdaderos miedos contados de forma eficaz, redivivos, que te engullen como en otros tiempos las aguas que iban al cercano Tíber.

El rostro de una divinidad fluvial, de barbas y melena ondulante como la corriente, traga las aguas que llegan al Foro Boario corriendo por el valle del Velabro. Las palabras que han contado, de generación en generación, el poder de desenmascarar que tiene este ‘mascherone’ lo han salvado. De hecho, a lo largo de la historia, ha pasado de ser un sumidero postrado al rostro alzado de un juez que determina la cornamenta de los maridos. Parece ser que la verdad siempre ha tenido mucha más importancia y consecuencias tratándose de cuernos varoniles. Es como si la verdad o la mentira por antonomasia fuese la fidelidad conyugal de una mujer. Y, por supuesto, que esta necesitase de pruebas para ser demostrada.

Una boca ¿siempre abierta?

Una superficie, un límite, un rostro que mira al cielo y tiene un cuerpo que se hunde hasta sus venas – cloacas. El límite, la boca, necesaria, que recoge y traga, quedando limpia su piel de travertino.

¡Qué maravillosa fuerza de las palabras! Los labios dormidos bajo mil kilos de piedra son capaces de suscitar gritos como los de Audrey Hepburn ante Gregory Peck. Un juego en el que seguimos entrando temblorosamente. Aunque nos hagamos los valientes reímos nerviosamente cuando descubrimos nuestra mano intacta. Nadie cree en la posibilidad de este juicio divino, moderna ordalía. No obstante, todos lo hacemos como un rito propiciatorio. Curiosamente un rostro de un dios fluvial se hace sólido, estable, con una boca besada por tantas manos. Se hace así piedra de toque, lugar de adoración: literamente ‘hacia la boca’, ad ora. Oramos, dirigimos palabras hacia ella, venciendo su apariencia de sorda lápida en la entrada de Santa Maria in Cosmedin. De esta forma, la convertimos en un juez de edad incierta que ha visto tantas y merecerá, por nosotros, sobrevivir al tiempo de nuestros amores:

“Más constantes que el odio y la avaricia,
más fuertes que el rencor y las prisiones,
más heroicas que el sueño de un ejército,
más flexibles que el mar,
han sido las palabras.”

(Luis García Montero, Vista cansada)

Otros rincones e historias En Roma:

Foro Boario

¿Qué hace un rinoceronte en Roma? El Foro Boario es un remanso de paz ante la mirada atónita de Jano desde su Arco. A sus pies, tranquilo, este rinoceronte nos invita a curiosear en este rincón de Roma.

arco jano velabro roma

Sus cuernos apuntan hacia el palacio Rhinoceros, nueva sede de la fundación Alda Fendi. Sus fuertes patas, el color de su piel, inmóvil ante los 4 pilares de Jano, me sugieren que él es arquetipo del arco. Un paso guarnecido por su mole: protección para amigos, temor para los enemigos. Más allá se sube hacia el Palatino, justo en la vertiente en donde se encuentra el Lupercal. Este valle del Velabro (ad Velum Aureum) era el paso natural desde el río hacia el valle Murcia (Circo Máximo) y el Palatino. Aquí, en el siglo XIII la familia de los Frangipane había construido una torre elevándose sobre el Arco, uno de los límites naturales de su isla dentro de Roma.

vista palatino terraza velabro

El Palatino (Cermalus) en la zona de la ‘escala de Caco’ y Casa de Romulo visto desde una terraza del Foro Boario.

Hércules en el Foro Boario

Las sorpresas no terminan nunca en Roma. Precisamente en el Foro Boario, el de los bueyes, recordamos el mercado de animales pero también el episodio de Hércules y las reses robadas por Caco. Hércules es uno de los protagonistas de este valle cuando la ciudad no existía y las colinas del septimontium eran un ‘lugar ameno’ de fresca hierba.

Hércules, tras la feroz pelea con Caco… “ofreció a Júpiter una décima parte del ganado y a aquellos pastores que se aproximaron a él para agradecerle el haberlos librado de un ladrón tan peligroso, les encomendó que desde ese día en adelante hicieran sacrificios semejantes en memoria suya. Ese altar lo conocemos con el nombre de Ara Máxima de Hércules y sus sacerdotes visten pieles y ofician con la cabeza descubierta, rodeada sólo de una corona de hojas de álamo. Todos sabéis dónde está”. Así nos habla de este lugar, reviviéndolo, Isabel Barceló en una entrada de su blog Mujeres de Roma.

ara hercules roma santa maria cosmedin

Muro del Ara de Hércules en Santa María in Cosmedin

En efecto, todos sabemos donde está:  bajo el altar de Santa María in Cosmedin. Un lugar tan especial que, más allá de la más famosa tapa de alcantarilla del mundo: la Bocca della Verità (la boca de la verdad), conserva una de las memorias más antiguas y permanentes de la historia de Roma.

A este héroe vencedor se le dedicó un templo circular, concluido como el pasado y como la memoria. Un templo en aoristo, en un punto perfecto, en donde queda encerrada su historia y no la imagen o el culto. Su victoria se cumplió aquí luchando contra el más fuerte de los malos (Caco), ladrón por antonomasia. Ni vacas, ni fuerza, ni casi nada de él ha quedado sino su memoria y este edificio. Palabras y piedras son el auténtico triunfo ante el tiempo, ladrón con el que intentamos luchar desde el alzar al calar del sol.

Sorpresas en cuclillas

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Tengo que reconocer que mi primera intención al verle fue la de echarle mi chaqueta por los hombros. Quizás porque lo vi un frío y ventoso día de invierno. O quizás porque su desnudez sentada no se imponía como una hermosa muestra de un cuerpo perfecto. Tal vez porque al estar sentado en la fría piedra, en cuclillas, algo me hizo verle indefenso o desvalido.

En este valle, bajo el signo del rinoceronte que lo protege fuera y las miradas de Jano y Hércules, un muchacho parece atrapado por su pie que no acaba de distinguirse de piedra de la que ha brotado. Le falta poco, todo en él es una tensión que se concentra.

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Joven, terso, en silencio, recogido. La ligera cadena de sus vértebras es una invitación a tocar la firmeza de sus huesos elásticos bajo su delicada piel. Herido en su pie, o masajeándolo por el cansancio te quedas pasmado contemplándolo, cogiéndolo permanentemente de sorpresa. Invado su recogimiento, su momento de íntimo reposo, fugaz y, al mismo tiempo, permanente. Un instante en el que espero que alzará la cabeza para mirarme al notar mi mirada. Pero sigue allí, absorto, contemplando su pie, sitiendo un cierto dolor en sus músculos, un sus rodillas que nunca conseguirán extenderse. En este rincón del Foro Boario de Roma un Hércules muchacho, fuerte y primordial, sin bruñir, nos espera.

joven en cuclillas miguel angel escultura

Joven en cuclillas de Miguel Ángel en exposición temporánea a Roma

Nil sine magno vita labore dedit mortalibus. Imposible no acordarnos del otro muchacho que en la colina del Campidoglio intenta quitarse una espina del pie. Los pies. Tendría que hacer un recorrido por la ciudad mirando los pies del arte: sucios de peregrinos, delicados, de largos dedos que parecen levitar, rotos, escondidos bajo togas, consumidos por mil caricias de devoción. Los pies, que nos unen a la tierra, imagen de nuestra fragilidad y de nuestros trabajos más aún que las nobles manos. Como dice Horacio “Nada se nos concede a los mortales sin gran trabajo”.

El reposo de este pistón cagado de energía, prisionero de la roca – tierra, contemplando su pie, sintiéndolo con sus manos, me habla de los trabajos titánicos de Miguel Ángel. En 1534 tuvo que dejar a su muchacho en el monasterio florentino de San Lorenzo. Lo abandonó para que fuese eternamente recién nacido. Saliendo de una roca madre con la que sigue fundido, como si tuviera pies de lava. O muriendo, como si se hundiera en la informe nada de piedra que lo empieza a engullir desde los pies. Arenas movedizas de los mortales, el tiempo.

Despeñados

Desde el Foro Boario, al lado del río, sube en ligera pendiente via de San Giovanni Decollato. Nuestro san Juan Decapitado nos conduce hasta la Roca Tarpeya que se distingue a lo lejos. La iglesia de San Juan, la Roca y la iglesia de la Consolación forman un triángulo que recuerda otras luchas de esta Roma: las del cuerpo que oficialmente elimina a los que considera enemigos. Debilidad, enfermedad autoinmune, cura antibiótica o locura lo cierto es que son lugares que, al lado del Foro Boario, nos traen el recuerdo de los abandonados de la vida, por voluntad de otros, en nombre del bien común.

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Roca Tarpeya, al final de via San Giovanni Decollato, dejando el Foro Boario

Reflejos de Plata

Detrás del rinoceronte, detrás del Arco de Jano, nos espera una tercera puerta. Otro espacio hermoso, decorado, esta vez construido en el siglo III en honor a la familia imperial de los Severos. Los comerciantes del foro Boario y en especial los ‘argentarios’, los que cambiaban las monedas, lo construyen como una memoria. Sin embargo, por política y poder, al poco de ser construido sufrió los efectos de una memoria dañada, herida por una venganza que pretende ser más fuerte que el tiempo.

Ahora, escondido, se apoya en la preciosa iglesia de san Jorge en el Velabro (San Giorgio al Velabro) y parece no conducir a ninguna parte. No marca ningún límite y nadie traspasa el espacio de su arco. Me acerco de todas formas, como el loco buscador de un tesoro. Esta vez, al contrario de lo que pasó en el siglo XVI, no empiezo a piconearlo. Hoy me quedo sólo con una imagen: Un prisionero con la cabeza gacha -siempre mirando hacia sus pies-, las manos en la espalda, argollas y cadenas. Él es el mejor botín de guerra, mercancía para los vencedores, orgullo en piedra. Me imagino su silencio en el corteo del triunfo y vuelvo con la imaginación al muchacho en cuclillas. Al fin y al cabo, en ese tiempo el poder no escondía su origen.

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Arco de los Argentarios en el Foro Boario

Ante mis ojos contemplo un rinoceronte enfurecido que derriba los bancos de los argentarios, deshaciendo los recintos de los animales en el Foro Boario. Convierte todo mueble en astillas, los cuerpos en sombras que se desvanecen. Nadie sabe de dónde ha salido. Todos huyen dejando desierto el valle del Velabro como nunca se había visto. Sólo cuando se queda solo lanza su rabia en fuertes bramidos y se calma, dialogando con otras piedras gris blanquecinas. Es un rinoceronte blanco que nadie se atreve a afrontar.

Un poco más allá, detrás de San Giorgo, se levanta pesadamente un elefante. Una sabana africana en el Foro Boario. Una memoria que nos llega desde la Edad Media nos habla de este lugar como ‘Ad Elephantum’ por una fuente con un elefante que dominaba el antiguo mercado de las hierbas: Elephas herbarius. Se acerca con pasos tranquilos y deja el aire cargado con olor a timo, tomillo, romero y hierbabuena.

Subiendo el Aventino hasta Santa Sabina

Una mañana fría y soleada de invierno es un momento perfecto para subir hasta el Aventino.
El aire diáfano y los rayos de sol hacen placentera la subida atravesando la rosaleda municipal, mientras un equipo de jardineros están mano a la obra. Es el momento de preparar las plantas y el terreno.
La muralla de la fortificación de la familia Crescenzi nos acompaña durante la subida. A la derecha, una apertura nos sorprende, como portal de entrada a lo que actualmente es el jardín de los naranjos.Un poco más adelante, el sonido del agua en una fuente nos alegra haciendo acogedora la plaza dedicada a Pietro d’Iliria.

fontanone santa sabina

Pocas veces como aquí una puerta no es sólo un lugar de paso, un confín, sino un espacio en el que se anuncia y desvela lo que contemplaremos más allá de ella. En una anta la historia de Jesús, en la otra Moisés. Dos partes de una única entrada, ambas dando acceso al lugar de los ‘misterios’, un espacio para celebrar. En aquellos años en los que se concluía un tiempo, un imperio, que parecían eternos, este espacio es un puente hacia nuevos tiempos que aún duran.

puerta santa sabina aventino

Puerta del s. V en la basílica de Santa Sabina

En la contrafachada otro puente de letras une ‘la Iglesia de la circuncisión’ con la ‘Iglesia de los gentiles’. Dos hermosos mosaicos la representan bajo la luz de la mañana. El arquitecto Muñoz a inicios del s. XX trabajó intensamente en esta basílica para dejar sus formas puras. Nos devolvió este espacio en el que nos sentimos invitados a entrar y reconocernos como centro, adorno vivo, nos está esperando. Nada nos distrae.

santa sabina visita guiada

Con sus 24 columnas corintias y sus arcos. Sobre ellos se encuentra un precioso friso en opus sectile de finales del s. V inicios del siglo VI con espejos rojos y verdes.

Mármoles que cobran vida cuando los pisamos, desgastados por nuestros pasos.

“No todos los mármoles sirven para eso, tan sólo los más fuertes, los que desempeñan su función de ser piel, semejante a la de los muros aunque no deban resistir como ellos las cargas de la arquitectura, sino  las de la gente. Es una hermosa función la de resistir el peso y el paso de la gente; tal vez quienes decidieron que sus tumbas dentro de las iglesias estuvieran depositadas en la superficie horizontal del suelo sabían eso. Fueron poderosos, pero también prudentes y pensaron que lo mejor para ellos era que las gentes pisaran sobre sus tumbas hasta hacer irreconocibles sus nombres, su memoria. Desearon que sus mármoles sin vida fuesen gastados por el leve paso de la vida sobre ellos. Esas son las texturas que nos interesan, las que denotan vida” (José Laborda Yneva, Paseos por Roma).

Otro Muñoz, dominico de finales del s. XIII, nos deja una memoria en color, movido quizás por la belleza de los mosaicos que brillaban en ábsides y capillas como la de Santa Práxedes. Roma nos llama siempre a una sobreabundancia en la que color y belleza no son supérfluos para el recuerdo.

tumba muñoz basilica santa sabina roma

Tumba de fray Muñoz, un zamorano en Santa Sabina

Los trabajos de Lavinia Fontana y Federico Zuccari en la capilla de San Jacinto y el del Sasoferrato en la de la Santa Catalina, forman parte de ese cuerpo esbelto y profundo, como dos recodos, apóstrofes de un curso lineal. Refugios en los que residen las historias de una mujer y un hombre vistas con lenguajes de colores cercanos en el tiempo y tan distintos. Ambas capillas son remansos al margen de la corriente de luz que transita por las naves de la basílica.

san jacinto lavinia fontana federico zuccari en santa sabina

Capilla de San Jacinto en la basílica de Santa Sabina

Jacinto fue uno de los amigos de Domingo, fundador de los dominicos. Lo conoció aquí, en Roma y en esta basílica recibió el hábito blanco azahar y negro ébano. Poco tiempo después viajó hasta su Polonia natal para iniciar allí los trabajos de la recién nacida orden.

tumba basilica santa sabina

“Ut moriens viveret
Vixit ut moriturus”
Para que al morir viviese,
vivió como uno que va a morir.

Tumba de Ausias, ‘Valentino Patria Seta’, cardenal de Monreal, que murió en 1483 con 60 años, enviado varias veces como legado del papa Sixto IV al reino hispano. Vivió como un mortal, como uno que conoce su condición y el final incierto pero seguro. Contradicciones con las que este precioso latín juega y que nos acercan a este personaje de finales del s. XV. Esta tumba de la escuela de Andrea del Bregno nos trae a la memoria la Lonja de la Seda en Valencia, sus embajadas ‘in Germaniam’ haciendo frente a la amenaza turca, su celo por la edificación del convento adyacente a la basílica de Santa Sabina. Memorias de una persona ‘nobili Podiorum familia’ que recorrió tantos caminos y en la que tantos caminos se dieron encuentro. Hasta llegar a nosotros, hoy.

nave basilica santa sabina roma

Nave central de la basílica de Santa Sabina en el Aventino

San Luis de los Franceses (San Luigi dei Francesi)

Muy cerca de Plaza Navona, al lado de Palacio Madama, se encuentra la iglesia de San Luis de los Franceses.

Esta iglesia es famosísima por albergar tres de las obras maestras de Caravaggio, sus primeras grandes pinturas, en la Capilla Contarelli.

san luis de los franceses roma caravaggio

Sin embargo, es bonito recordar cómo en Roma, con este edificio, se trae y celebra la memoria de otro hombre, padre de 11 hijos e hijo de Blanca de Castilla. Un hombre que nos introduce en la gran historia del s. XIII. Un mundo en el que no sólo se combatían las últimas cruzadas sino que se buscaba la construcción del gran edificio de la escolástica con Tomás de Aquino y Buenaventura. De hecho, San Buenaventura se inspirará en el Pseudo Dionisio para profundizar en el conocimiento através del amor. Se hablará entonces de la mística (misterio), que nos conduce a un saber, sin oposición, que va más allá de la razón.

Por cierto, esta iglesia está dedicada también a San Denis (San Dionisio) primer obispo de París y que, en documentos medievales, se había querido identificar con Dionisio Areopagita, uno de los primeros discípulos de San Pablo en Atenas. A este discípulo, considerado un sabio filósofo del Areópago, se le atribuyeron en el s. VI numerosos escritos que han influido mucho en la reflexión filosófico-teológica sobre todo franciscana, a partir de San Buenaventura.

san luis franceses interior

Interior de la Iglesia de San Luis de los franceses

A inicios del s. XVI con un Medici -luego papa Clemente VII- se inició la construcción de esta memoria, un lugar de culto, de arte, de política centrado en la tradición y cultura franceses tan presentes en Roma. La historia de su contrucción, de hecho, va unida a las numerosas peripecias de Roma a lo largo del siglo XVI, con una importante interrupción debida al ‘Sacco di Roma’. Al final, Domenico Fontana, para otro papa franciscano, Sixto V, concluye la construcción.

Luis IX de Francia, San Luis, en cuanto franciscano seglar, participó de esta revolución que trajo San Francisco. Es impresionante cómo en pocos años, desde Asís, las ideas de este hombre llegaron hasta la corte del Rey de Francia… con repercusiones en toda Europa, llegando de nuevo a Italia, a Roma, para dar formas y contenidos también al arte de esta iglesia.

De hecho, la capilla más ricamente adornada de San Luis de los Franceses fue dedicada a Luis IX. Plautilla Bricci, arquitecta y pintora, diseñó su arquitectura luminosa y pintó el cuadro para el altar. Monseñor Benedetti, agente de Mazzarino en Roma, había quedado muy contento tras el estupendo trabajo que ella hizo como arquitecta de su villa en la via Aurelia. De ahí que le encargara esta capilla y como recompensa le otorgase el usufructo de una casa al lado de San Luis de los franceses.

plautilla bricci san luis franceses roma

Capilla dedicada a San Luis construida por Plautilla Bricci

En la fachada, construida por Giacomo della Porta nos encontramos en lo alto con la imagen de dos mujeres. A la izquierda se encuentra Santa Clotilde reina, hija de Childerico I de los Burgundios, esposa de Clodoveo I rey de los francos y segundo de la dinastía Merovingia. En las Navidades del 496, tras salir victorioso de una batalla contra los alemanes en la que invoca la protección del dios de su mujer, se bautiza y con él gran parte de sus súbditos. De ahí que la nación francesa se designe desde entonces como la ‘primogénita de la Iglesia’.

Es una época en donde la crueldad y las luchas sin cuartel parecen ocuparlo todo, sobre todo entre quienes tienen algún poder. A finales del s. V se desmorona un imperio. Pero son mujeres como Clotilde y su paisana Genoveva de París (patrona de la ciudad), o Gala Placidia, madre del emperador Valentiniano III, las que dan a luz una nueva civilización. Son cristianas preocupadas por la educación, por las dificultades de los más pobres, por guiar a un pueblo que parece estar siempre a merced de las correrías de los violentos.

Hay cosas que pasaba en París en el 451 y que llegaban hasta Roma rápida y emocionalmente. Poco después sería el papa León Magno el que subiría hasta el norte de Italia con el fin de parar la incursión de Atila que pretendía llegar hasta la Ciudad Eterna. A propósito, un papa elegido por aclamación en el 440 cuando se encontraba en la Galia.

Genoveva fue capaz de oponerse al mismísimo Atila antes incluso que lo hiciera Ezio en los Campos Catalaunici a las afueras de París. Como vemos, en cada piedra de esta iglesia se nos representa la historia de Europa, en una época interesantísima.

Épocas de cambios en San Luis de los franceses

Clotilde nace justo antes de la caída del Imperio Romano de Occidente y vive en una época violenta y complicada, de profundos cambios. Muere en Tours en el 545 intentando poner paz entre sus hijos que lucha por la herencia paterna. Poco ha cambiado aún habiendo cambiado tanto porque la semilla quedó plantada, algo que nacerá más tarde y vive en silencio. El Imperio Romano de Occidente cristiano oficialmente desde Teodosio, se desmorona y los nuevos reyes traen sus antiguos dioses.

Juana de Valois, hija de Luis XI y esposa de Luis XII, vive otra época de grandes transformaciones: el final del s. XV. Tras la anulación de su matrimonio con el rey se dedica a obras de caridad y funda una orden religiosa. Ella también aparece recordada en la fachada de San Luis de los franceses, como Santa Cecilia en el interior, con las maravillosas pinturas del Domenichino.

santa cecilia domenichino san luis franceses roma

Martirio de Santa Cecilia del Domenichino en San Luis de los franceses

“Miserando atque eligendo”, es la frase de san Beda el Venerable que papa Francisco escoge como lema, recordando la vocación de San Mateo y el cuadro de Caravaggio. La elección, sentirte  llamado, preferido, querido, representada como una nueva creación. No en un tiempo paradisíaco, más allá de la historia, envuelta en nubes, sino en la vida cotidiana se tiende la mano divina. Una mano que ahora también es humana. Es más, está acompañada por otra mano callosa, la de Pedro. Sin luces celestiales ni roja arcilla Caravaggio pinta la historia común como una habitación sin adornos, todos entorno a una mesa. El dinero de siempre, con moda y espadas del 1600. Una luz ilumina este ambiente-historia común guiada por el movimiento de la mano. Con esa luz, con esa mano, se muestra la atención divina sobre la vida ordinaria y nos llama la atención también a nosotros.

Caravaggio en Roma vocacion san Mateo S. Luis de los Franceses

Vocación de San Mateo pintada por Caravaggio en la capilla Contarelli de San Luis de los Franceses

Hay sorpresa en esa vida: uno incluso se agarra al baquete para no caer. Hay asombro: ¿Quién?¿yo?, ¿soy yo mismo al que llamas?. Y también contemplación (un rostro iluminado como una luna menguante). El asombro nace en alguien que se sorprende de ser tocado por la misericordia cuando sabe que está dedicando su vida a unos metales. En Momo eran hombres, todos hombres, que vivían por y para unos cigarros siempre encendidos consumiéndose en negro humo. También aquí Caravaggio, como si viajáramos en el tiempo, nos muestra en un instante el final de tantos procesos y las consecuencias de lo que aquí está naciendo. Celestial y terreno: tanta historia en un instante.

No deja de ser curioso que muy cerca de este cuadro se encuentre la memoria de Frederic Bastiat. Se trata de un economista y teórico del liberalismo que acabó sus días en Roma. Su lema era: vida, libertad y propiedad. Encontrarlo allí ha sido una invitación a leer sus obras -empezaré con uno tan sugestivo como “El impuesto y el vino”- y acercarme a su vida, su tiempo. Pero esta es otra historia.

tumba frederic Bastiat san luis franceses roma

La Isla Tiberina y las Metamorfosis

La Isla Tiberina es un espacio intermedio. Un puente natural y al mismo tiempo el lugar aislado, encallado en el límite líquido de Roma.

Para ir más allá, tras Tíber, nuestros pasos pueden hacer un alto en ella mientras las corrientes se rompen a sus lados.

Hipnotizados por el paso del agua, podríamos imaginarla como la isla desde la que Ícaro y Dédalo quieren escapar. La transformamos en un lugar apartado del que escapar gracias al ingenio de Dédalo, siguiéndole, sin volar ni alto ni bajo. La virtud está en seguir al padre y la via media, la templanza que no es la abominable tibieza. Descubrimos, sin embargo, la embriagadora sensación de poder y libertad que nos eleva, sin seguir la ruta paterna, mientras el sol derrite la cera que mantenía unidas nuestras alas. La isla Tiberina se transforma, metamórfosis de la naturaleza y alegoría de la humana condición, en el escenario del que somos hijo y padre al mismo tiempo. Con ellos se nos muestra la necesidad y los peligros que hemos de afrontar al construir, aventurarnos y explorar.

icaro dedalo muestra metamorfosis en roma

“Pater, o pater, auferor! inquit;
clauserunt virides ora loquentis aquae” (Ars 2, 91-92)

“Padre, oh padre, me caigo! gritó;
Cerraron las verdes aguas la boca del que hablaba.”

Contemplando los remolinos del río resuenan las palabras de Ovidio: “Ossa tegit tellus: aequora nomen habent”. Huesos que quedan en la tierra y aguas que llevan mi nombre. La isla me recuerda también las transformaciones de los que han sido.

Guiando el carro del sol

El último capítulo de otra aventura de otro joven desventurado tiene lugar junto a un río. En este caso el agua de su corriente apaga el terrible incendio provocado por la inexperta imprudencia de Faetón, hijo del sol. Sus hermanas, unidas a su desdicha, lo velan convertidas en álamos en las orillas del Po.

“De las ramas recién brotadas fluyen lágrimas que con el sol se endurecen como gotas de ambar destilado.” (Metamorfosis, 2, 364-365).

caida faeton

En Roma son las ramas de los plátanos las que se inclinan hacia el Tíber. La isla tiberina, como Faetón, se convierte en un trozo de universo distinto, precipitado, rasgado como impacto de  meteorito, el sedimento de un cataclisma.

Los caballos desbocados del carro de Apolo, la fuerza incontrolada de un clima enloquecido, precipitan al pobre Faetón. O por soberbia -engreído pensaba saber gobernar su poder- o por ignorancia -sin saber del poder necesario para gobernar- el río, reclinado, lo recibe entre sus aguas. Junto a él lloran ámbar sus hermanas, las helíades, mientras Ceres, tierra madre que lleva en su mano la abundancia, mira hacia otro lado, sin querer contemplar la caída del hombre.

Una isla nave

La isla tiberina es una nave contracorriente. El hospital Fatebenefratelli (haced-el-bien-hermanos) y la iglesia de San Bernardo son sus puentes. Anclada con cimas de piedra, está perennemente lista para zarpar.

Sin moverse, esta isla contiene recuerdos de otras tierras que hasta aquí han llegado y traído el primer saludo. Serpenteando, Esculapio se instauró en ella desde el 292 a. C. inaugurando su destino como lugar en donde recobrar la salud. Luego llegaría el cuerpo de San Bartolomé desde la lejana Armenia y el de San Adalberto desde el frío norte de Europa en el siglo X. Roma y su isla como corazón del nuevo imperio de Otón III en Europa. De nuevo tierras lejanas que miran hacia Roma unidas ahora por el cristianismo.

san bartolome isla tiberina roma

Su carne viva de sufrimientos sigue palpitando en los hospitales, latente en el recuerdo de los mártires, gimiendo en la música de Marsias que se atrevió a competir con el divino Apolo. Su aulós, flauta doble construida por la diosa Atenas, también aquí guardó silencio. Sátiro y apóstol unidos por el mismo suplicio quedando, precisamente, en carne viva: uno castigado por un dios inmortal que no admitía rivales, el otro por creer que un hombre condenado a muerte era dios.

castigo Marsias ante Apolo

“Terra caduca concepit lacrimas ac venis perbibit imis” (Metamorfosis, IV, 396-397)

Ante el dolor, “la tierra concibió caducas lágrimas y en sus venas más profundas se empapó”. Y así dio lugar a un río. En el centro de la isla tiberina, un antiguo pozo recibe aquí estas lágrimas de la tierra por todos los Marsias, completamente convertidos ‘en nada sino una herida’. El Tíber, luego, con una voz líquida se desahoga y las deja correr.

A través de una grieta en la isla Tiberina

El pozo, la isla, los puedo imaginar como un lugar de encuentro, saliendo del caos de la ciudad, de los muros de casa. Desde la lejana Babilonia hasta Roma, esta nave nos trae otra historia, sembrando con imaginación el campo de la memoria.

Una tarde, gracias a una grieta en un muro que separa dos familias rivales -quizás los Frangipane y los Pierleoni- dos jóvenes amantes se ponen de acuerdo para alejarse de sus casas y encontrar un lugar tranquilo. Tisbe, astuta, consigue salir y llegar rápidamente al lugar de la cita: junto a la fuente y bajo la morera blanca. Sin embargo, la emoción que la trae en volandas se queda helada al ver también una leona que se acerca a beber. Llena de terror escapa precipitadamente.

Cuando llega Píramo encuentra en el suelo el velo de Tisbe, sucio, junto a las huellas de la leona. La malvada inspiración de la desesperanza se apodera de él con tal fuerza cuanto fuerte era su anterior ahelo por verla. Nada veía sino la imagen de su querida Tisbe atacada y muerta. No soportando esta idea, sin cuerpo presente, llamaba a la muerte. Y así robó para ella su vida. Su sangre, impetuosa y desbordante tiñe de rojo los blancos frutos de la morera. En ese momento regresa Tisbe. Con él en sus manos tiene apenas tiempo para saludarlo en vida para seguirlo inmediatamente en la muerte.

piramo y tisbe ilustrazione medieval

“nox perdet amantes” (Metamorfosis, IV, 108)
“et gelidis in vultibus oscula figens” (ib., IV, 141)

Muy cerca de la isla tiberina, ante el teatro Marcello se encuentra la torre de los Pierleoni. A pocos metros, los Frangipane habían fortificado el antiguo Arco de Jano. Historias de viejos conflictos junto al Tíber que podrían tener como colofón, en vez de las luchas entre un papa y un antipapa, dos amantes con un trágico destino. Al igual que la Verona shakespiriana para muchos, esta isla, por los versos de Ovidio, es para mí el lugar en donde buscar los besos que una mujer ‘fijó’ en el rostro gélido de su amado.

 

Santa Maria in Vallicella – Lugares de música y palabras

Música como la de Pier Luigi di Palestrina o Domingo de Soto Langa y la peregrinación de las 7 iglesias. Esto era para mí la imagen que tenía de San Felipe Neri y el Oratorio antes de llegar a Roma.

Entrar en la ‘isla de los filipinos’ en Roma (llamados así por Felipe Neri y no por el rey Felipe II) supone descubrir otro de los mundos que se encuentran en la Ciudad Eterna. Nunca deja de sorprenderme poniendo cuerpo y voz a músicas y palabras que me habían llegado hasta el Finis-Terrae.

santa maria in vallicella nave central

La pequeña y arruinada iglesia que el papa Gregorio XIII concede a la congregación del Oratorio en 1575 empieza a reconstruirse a finales de s. XVI. En este valle en uno de los extremos del antiguo Campo Marzio se encontraba el santuario subterráneo del ‘Tarentum’, lugar de comunicación con los infiernos, con Dite – Proserpina. Allí se construyó una pequeña iglesias dedicada a María. En tan mal estado se encontraba que se decidió la construcción de la ‘Chiesa Nuova’ y luego el edificio del Oratorio con las formas pensadas por Borromini.

biblioteca vallicelliana borromini roma

Edificio del Oratorio de los Filipinos de Francesco Borromini. Actualmente aloja la maravillosa biblioteca Vallicelliana.

¡Y qué cierto es que sin estar, sin tocar, no se puede conocer Roma! Al entrar en Santa Maria in Vallicella me sorprendió encontrarme con una lápida que recordaba al pintor estadounidense Edwin Parker (Cy Twombly). La paz de sus cenizas se mezcla con la súplica ante ‘el esplendor de la belleza divina’. Toco la piedra y la imaginación me lleva de la mano hasta uno de sus cuadros. Garabatos, formas, manchas de colores, letras perdidas llenan las paredes de sueños aparentemente infantiles.

edwin parker cy twombly en santa maria vallicella

El pasado que no ha muerto

Entre las experiencias más hermosas que me ha regalado Santa María in Vallicella está la de encontrarme con Cesare Baronio.

Fue el primer sucesor de Felipe Neri al frente del Oratorio. Poco le faltó para que a inicios del s. XVII lo eligieran papa. Él mismo fue su mejor antagonista rehuyendo este cargo – carga. Sus Annales Ecclesiastici son una inmensa construcción, más imponente incluso de esta iglesia. El solo, día a día, consultando documento tras documento, escribió esta historia de la Iglesia desde sus inicios hasta inicios del s. XII. Tantos materiales que fue recogiendo y utilizando para recomponer una imagen de lo que el tiempo ha ido derribando y escondiendo.

Con él, trabajando entre libros y pucheros, el pasado no ha muerto. Con él doy gracias por la grandiosa herencia que he recibido al llegar a este tiempo. Tanta historia, tanto pasado, que ha llegado hasta mí en forma de palabras, artes, técnicas… Lo recojo con Cesare e intento que ese pasado siga vivo, sin derramarlo, convertido en futuro.

cesar baronio santa maria vallicella

 

Lo mismo para todos

Un sol de justicia: ‘Omnibus idem’ Para todos lo mismo. Es la otra parte de la medalla. La justicia sería por una parte dar ‘a cada uno lo suyo’ pero también es ciega y ‘es igual para todos’. Aquí no se habla de una justicia que responda adecuadamente según la diversidad de las causas. La justicia, en esta losa, es un sol que brilla igual sobre buenos o malos, ricos o pobres repartiendo a todos su gobierno, sin favoritismos.

Al descubrirla, disfruté pensando que era un buen lema para la familia Paparozzis en la que abundaron abogados y notarios. Además, encontrarme con el simpático pato que utilizan como emblema de la familia me pareció una bonita forma de entender la dedicación a las leyes: un pato bajo el sol.

Pippo Buono

Desde que vi la interpretación de Gigi Progietti en ‘Preferisco il Paradiso’ el rostro de Felipe y los avatares de la parte final de su vida, ya sacerdote, no dejan de estar unidos a la voz y aspecto del gran actor italiano. Y su sonrisa pilla creo que consigue representarme lo que era la alegría contagiosa de este hombre.

El espíritu alegre y su corazón ‘en llamas’ hacían de él una persona atractiva, agradable, admirable. No era cura, no tenía encargos eclesiásticos, pero sus acciones y palabras lo habían hecho muy popular. Siendo florentino se hizo romano. Viviendo en la ciudad supo encontrar y mostrar el bien y la belleza de tantos romanos. Y se dedicó a ello, a recuperar en sus calles, en sus casas, los edificios humanos que amenazaban ruina. De las tristes sombras del abandono a la luz colorada de una vida renovada. Siendo ya cura no se asusta de los trabajos, de la humanidad que comparte. Es más, sin buscar ‘beneficios’ sabe lo que significa dedicar tiempo y recursos a levantar las historias de sus conciudadanos y con ellos de la ciudad.

capilla san felipe neri santa maria vallicella

Lo que atrae hacia lo alto

Peter Paul Rubens realizó tres grandes pinturas para el altar de esta inglesia por encargo del cardenal Federico Borromeo. Son sus trabajos romanos más importantes y que impactaron inmediatamente en la imaginación de los romanos. El cardenal Federico Borromeo llegó a arzobispo de Milán por un consejo que Filippo Neri dio al papa Clemente VIII del que era confesor… Y según Manzoni que lo usa como fuente y personaje de sus Novios (I promesi sposi) parece que lo hizo muy bien.

Pero esta es otra historia, aunque es bonito seguir las corrientes que se cruzan con este río de Santa Maria in Vallicella. Rubens, como pintor católico pudo seguir la gran corriente de iconografía, de re-presentación de la historia y los misterios que podemos ‘tocar’ y revivir en sus colores sobre enormes pizarras. Todo un mundo tangible para poder hacer presente lo invisible venciendo el tiempo o la trascendencia que nos lo impiden.

altar santa maria vallicella

Altar de Santa Maria in Vallicella

En el ábside, en la cúpula y la bóveda de la nave central Pietro da Cortona recrea el cielo. La Trinidad voltea dentro de una espiral que nos eleva hacia la luz que se cuela por la linterna de la cúpula. En cambio, en la bóveda y el ábside María es la protagonista. En la primera, ella interviene durante la construcción de la iglesia evitando desgracias y un gravísimo accidente. Siempre cercana a la historia, se aparece a San Filippo Neri.

Asimismo, es ella la que se nos presenta venciendo cualquier gravedad en la Asunción, como un gracioso salto que va más allá de las nubes de la bóveda. Es una primicia y todos la esperaban con alegría ¡Cuántas veces aparece representada María en ese momento! Y es que ella es la única persona humana que según la fe católica participa ya plenamente de la salvación: en ella se anticipa nuestro destino al estar viva, con su cuerpo, en el cielo. Aquella muerte que venció a Eva y luego a todos con María perdió su poder. El mayor triunfo se celebra, por tanto, en lo alto de la bóveda. Y es un momento de máxima alegría para todos los mortales hijos de Eva.

cupula santa maria vallicella

Una melodía concorde que vence la muerte

Los cantores pontificios que en vida estuvieron unidos por una melodía concorde, la disolución discordante en la muerte del cuerpo, no los disperderá. Aquí volverán a ser una.

lapida cantores santa maria vallicella

En aras de la música se hacen los corazones uno (con-cors). La esperanza de volver a esa unidad, de vencer la separación de los corazones (dis-cors) efecto de la muerte, se hace maravillosamente concreta en este HIC, aquí. Un lugar que es ‘dormitorio’. Sólo ocupamos un lugar si somos, con nuestro corazón latiendo. Y éste volverá a ser nuestro lugar, de nuevo unísonos, como una melodía que no deja de resonar. Esa melodía que los tuvo unidos es una garantía, una prenda de ese poder ‘volvere’ venciendo tiempo y disolución.

Una visita

‘Zacarías, tenemos visita’ Parece que Isabel ha dado una voz mientras iba a recibir a María. Federico Barocci coge el momento en que Isabel ya está recibiendo a su prima dándose la mano. Se abrazan también los hombros mientras se acercan sus rostros para un beso. Dos amigas que se encuentran en una calle. Zacarías aparece en el mismo momento, asomándose a la entrada para ver de quién se trata.

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Visitación de María a Isabel. Obra de 1586 de Federico Barocci en la cuarta capilla de la izquierda en la Chiesa Nuova, Santa Maria in Vallicella

Los sentimientos de vida cotidiana, de alegre saludo y hasta el cacareo de la gallina dentro de la cesta parecen hablarme de cómo María e Isabel, dos mujeres embarazadas, no pertenecen al Olimpo sino a mi barrio. En la historia, con burros o menos, con portales oscuros y manos que huelen al ajo con el que se preparan sabores familiares, es donde sin ruido suceden los grandes encuentros. Contemplando este cuadro me parece maravilloso sentir lo que no se ve: la presencia oculta de ambos niños. Actúan incluso sin notarse, dando alegría. Esa alegría de ambas que comparten secretos, esperanzas cumplidas y la llegada de nuevas se me ha contagiado al contemplarlas en esta obra.

Me consuela pensar que sigue hoy, en la historia, esta corriente escondida de alegrías que crecen al ser compartidas y al confiar. Isabel sale de casa sonriente para sorprender la crueldad del tiempo con una vida. María llega con su sonrisa pilla porque sabe que el eterno por ella puede tener tiempo y, aunque nadie lo sepa, vive ya como uno cualquiera.

 

Encontrando la locura en Villa Giustiniani Massimo

Hasta la luna somos capaces de ir para buscar lo que se ha perdido. Seguimos a Orlando Furioso en su locura hasta que recupera el seno. Una mañana, en Roma, viajamos con él hasta conseguir dejar el mundo.

pro bono ariosto orlando furioso edicion 1516

Primera edición del Orlando Furioso de Ludovico Ariosto en 1516

“Pro bono malum.” Recibir males ante los intentos del bien. Ariosto, y también nosotros tantas veces, experimentamos que nuestros esfuerzos e intenciones, por muy buenos que sean, no reciben respuestas o provocan reacciones contrarias. A veces el tiempo, aún llegando tarde, cambia las cosas.

He iniciado esta página con este Phrenoschema o ‘epigramma figuratum’ utilizado por Ariosto. Él lo pone en su libro como emblema, como un jeroglífico inicial, ofreciendo a nuestros ojos un dibujo con un significado escondido. Un inicio ingenioso, alegórico que denuncia y que provoca curiosidad.

Villa Giustiniano nos acoge como un nuevo epigrama complejo y lleno de símbolos. El águila que se encuentra en la entrada de la villa no indica claramente que pertenecía a la familia de los Giustiniani. De hecho, fue esta familia la que compró el terreno en 1605 aunque no se sabe cuando construyeron la villa. Más adelante, en 1803 el príncipe Vincenzo Giustiniani la vendió al marqués Carlo Massimo. Éste era un gran apasionado de las ciencias y las artes. Tras admirar el trabajo de los pintores Nazarenos en casa Bartholdy (frescos que ahora se conservan en la Alte Nationalgalerie de Berlín), decidió encargarles la decoración de tres salas en la planta baja del ‘Casino’ que da al jardín.

Los frescos para su villa, además, tenían que inspirarse en las obras de Dante, Tasso y Ariosto. Italia, su arte en el siglo XV, la búsqueda religiosa redescubriendo el cristianismo, inspiró una renovación vital y artística que atrajo e inspiró este grupo de pintores alemanes.

Carlo Massimo encargó a Overbeck la decoración de la sala de la derecha con pinturas inspiradas en la Gerusalemme liberata de Tasso mientras que Cornelius tenía que pintar la sala de la izquierda inspirándose en la Divina Commedia de Dante. Al final, la sala de la Divina Commedia la pintaron Veit (techo) y Koch (paredes). Tras la muerte de Carlo Massimo en 1827 Overbeck dejó el encargo siendo sustituido por Josef von Führich.

overbeck villa giustiniani preparativos asalto jerusalen

Preparativos para el asalto a Jerusalén. Overbeck 1825. Villa Giustiniani Massimo. A la derecha Ariosto dicta la Gerusalemme Liberata, autorretrato del pintor y del marqués Carlo Massimo.

Angelica y Medoro en villa Giustiniani

La locura de Alonso Quijano le llevó a convertirse en Don Quijote. Aquí, Orlando se vuelve loco al ir recogiendo indicios de que su amada Angélica disfruta y vive sus amores con Medoro.

“Caduto gli era sotto il petto il mento,
la fronte priva di baldanza e bassa;
né poté aver (che ‘l duol l’occupò tanto)
alle querele voce, o umore al pianto.”

Se le había caído bajo el pecho el mentón,
la frente sin orgullo y baja;
no pudo tener (que el dolor le ocupó tanto)
voz para sus quejas o lágrimas para su llanto.

schnorr von carolsfeld orlando furioso villa giustiniani

Orlando y los amores de Angelica y Medoro en Villa Giustiniani Massimo. Fresco realizado por Schnorr, uno de los pintores Nazarenos en 1827

Revivimos en imágenes su furiosa locura y los ecos que en la naturaleza los dos amantes fueron dejando. Ellos escribían sus nombres en la corteza de los árboles. El poeta en versos, el pintor en estos frescos. Ahora, en el espacio sin tiempo de una pared, una vida de sueño, épica, se nos muestra en colores vivos. Viajando así en ellos, naves de palabra y pigmentos, se nos imprimen en la memoria.

Se trata, de hecho, del poder del arte pictórica que traduce las palabras y las evoca trayéndolas a nuestra vida hoy. Las leo y el sentimiento que las creó se recrea en mí. Abatido y loco, íntimamente recostado, acariciadora o contemplador de la vida desde el balcón de una casa de campo, nos convertimos en cada uno de los personajes.

Schnorr von Carolsfeld con su débil salud fue capaz de esta obra maravillosa en la sala central del Casino de villa Giustiniani concluyéndola en 1827.

Esta villa cerca de San Juan de Letrán se convierte, de esta forma, en el jardín primaveril del arte alemana más moderna en aquella época. Florecen estas obras en sus colores antes de que sus autores vuelvan todos hacia el norte. Overbeck, quizás por haberse casado con Nina, fue el único que se quedó en Roma. Poco después, también la villa quedó encajonada entre otros edificios, reducida a un claustro. La antigua imagen que según la familia Giustiniani representaba a su antepasado el emperador Justiniano se yergue contemplando lo que ha quedado de esta villa.

Termina también aquí la Confraternidad de San Lucas que los pintores nazarenos habían fundado. Se concluye esta obra coral pero su homenaje a los paisajes, colores y literatura italiana perduran.

Iglesia de Monserrat en Roma: Santa María de Montserrat y Santiago de los Españoles

Caminando por via di Monserrato, tras pasar ante el edificio que albergó la Corte Savella y recordar a Beatrice Cenci, entramos en la iglesia de Montserrat.

Nos acoge la música del s. XV de la coral polifónica ‘Iubilate’ de Murcia durante los ensayos previos a un concierto. Mientras la mirada queda prendida en la bóveda iluminada nos sentamos. Este trabajo de decoración del artista Giuseppe Camporese a inicios del s. XIX juega con nuestra mirada.

iglesia de montserrat roma nave

Al fondo, nuestros ojos encuentran una gran tabla de altar pintada por el Sermoneta. Colores de un triste atardecer rojizo con una cruz que parece elevarse más allá de las nubes. Representa la crucifixión de Jesús y proviene de la iglesia de Santiago en Plaza Navona. Es el momento en que empezamos a recordar cómo la historia de estas dos iglesias se ha ido entrelazando. Ambas iniciaron como punto de referencia y hospitales – alojamientos para las personas que llegaban a Roma provenientes de los reinos de Castilla-León y Aragón. La iglesia de Montserrat llegó a cerrarse en 1798 mientras que la de Santiago fue vendida en 1878.

Revive la piedra en la iglesia de Monserrat

Con un gesto Giovanni nos invita a seguirle. Vamos hasta la parte izquierda del altar y accedemos a una sala en penumbra. Cuando Giovanni nos enciende las luces se nos desvela una gran escultura, mausoleo imponente en mármoles blancos y negros. Sin embargo, con picardía, una mano nos indica que no nos dejemos deslumbrar. Nos invita a disfrutar allí al lado, en la misma pared, pero con un decorado menos aparatoso. Recogemos, así, con el tacto y la vista una huella imperecedera en la que el arte parece vencer el tiempo y la caducidad.

escultura pedro foix de montoya bernini iglesia de montserrat roma
Monumento funerario de Pedro Foix de Montoya realizado por Gian Lorenzo Bernini

Pedro Foix de Montoya nos contempla, con cierto aire de fastidio, desde el lejano 1620. Quizás se trate sólo del efecto de ese rostro excavado de carrillos huesudos y una boca sin carne bajo el gran bigote. Su mirada hipnotiza y nos invita a seguirla hipotizando qué le tiene tan absorto. Quizás contemplaba otra maravillosa escultura que para él realizó también Gian Lorenzo Bernini. Tal vez Foix de Montoya contempla su ‘anima dannata‘ como destino posible o como actualidad, gritando de miedo o locura. Resuenan en mí aquellas palabras del titánico Miguel Ángel poeta al final de su vida:

Gli amorosi pensier, già vani e lieti,
che fien or, s’a duo morte m’avvicino?
D’una so ‘l certo, e l’altra mi minacia.

La muerte eterna, la condena, lo amenazaba. La otra, en el tiempo, es cierta y así le llegó en 1630 a don Pedro.  Sin embargo, viéndolo aquí como si algo de su alma quedase atrapado en la piedra que traspasa los siglos, parece que en cierta manera la ha engañado. Tal vez el arte también a él le sugiere intentos por perdurar.

Locura en vida o sufrimiento más allá de ella. Su frente, sus cejas y esa nariz que parece quieta en una inspiración eterna, nos hablan de una realidad en la que no sólo se trazan perfectamente las formas sino que parece contener su ánimo.

Junto a un lecho en la Iglesia de Monserrat

Tulia hija de ciceron dibujo antonio sola

En esta iglesia trabajó también el escultor Antonio Solá realizando el sepulcro de Felix Aguirre en 1832. Antonio llegó a Roma en 1802 como pensionado y se quedó a vivir en la ciudad el resto de su vida. Incluso fue encarcelado en 1808 al no querer reconocer como rey a José Bonaparte. Al morir el escultor en 1861 también su memoria quedó conservada en piedra formando parte de esta Roma Eterna. Buen destino.

Al saber que se encontraba allí no pude dejar de recordar su escultura sobre la Caridad romana (Pero y su padre Cimón) y aquel dibujo de líneas clásicas que representa a Tulia, escritora. Ella se encuentra de pie declamando nada más y nada menos que ante su padre Cicerón. Ambos trabajos, testigos de su vida romana, se encuentran actualmente en el Museo del Prado.

caridad romana antonio sola

Bajo el sepulcro de Antonio Solá se encuentra otro que en sus formas, en su silencio epigáfrico, está lleno de elocuencia. Junto al lecho de muerte del joven Francisco de Paula Mora Gutiérrez de los Ríos aparecen representados su padre, a los pies del lecho, y su madre en la cabecera. Ambos, desconsolados, velan al único hijo que les quedaba de los 19 que tuvieron. Una historia de otros tiempos que nos sigue hablando hoy.

capilla diego alcala roma

En la parte superior de la imagen, sepulcro de Antonio Solá. En la parte inferior, el sepulcro de Francisco de Paula Mora del escultor zaragozano Ponciano Ponzano. Ponciano, hijo de un conserje en la Academia de bellas artes de S. Luis en Zaragoza, residió durante 3 años en Roma como pensionado y viajó de nuevo a Roma en 1845. Al ver aquí esta escultura no podemos dejar de recordarlo en sus obras más famosas: los leones y el frontón del Congreso de los Diputados de Madrid.

En esa misma capilla, los colores de Annibale Carraci en el centro del retablo hacen de san Diego de Alcalá un puente, intercesor entre el cielo y la tierra. En la tierra, a su lado, otro Diego, el hijo de Juan Enríquez de Herrera. El niño está vestido sobriamente, de negro, devoto y elegante mientras está de rodillas en espera. Toda una representación de la realidad ideal a inicios del s. XVII: el cielo que se abre como los brazos de Jesús ofreciendo misericordia en respuesta, el santo como quien intercede comunicando entre un mundo colorado más allá de las nubes y el duro suelo, el chico que aguarda con su silenciosa y confiada reverencia.

iglesia montserrat roma capilla diego alcala

En esta misma capilla, a la derecha vemos los sepulcros que recogen los restos de los dos papas de la familia Borja: Calixto III y Alejandro VI. Felipe Moratilla los realizó en este blanquísimo mármol de Carrara en 1881 como lugar de reposo, al fin, para los itinerantes restos. Ellos, con sus historias, con su familia, seguirán recorriendo el mundo en mil versiones, eternamente santos y pecadores.

El breve y sereno equilibrio

En la capilla que se encuentra en frente, otra familia, tres generaciones se contemplan… y Pedro de Velasco, el que encarga la obra, se cuela, orante arrodillado a los pies de santa Ana. El escultor florentino Tommaso Boscoli en 1544 realiza esta escultura para la capilla de la Inmaculada en la antigua iglesia de Santiago en plaza Navona.

escultura ana maria jesus iglesia de monserrat
Capilla de Santa Ana, antiguamente dedicada a Santa Eulalia de Barcelona en la iglesia de Montserrat

Esta obra me muestra, en palabras de piedra, hechos y creencias que pueden parecer asombrosos. En primer lugar cómo la historia de estas dos mujeres sencillas de la Judea romana ha sido fundamental en la historia de la humanidad. Segundo, que el motivo último de que existiera el nacimiento de Jesús se debe también a su abuela: toda la historia, con antepasados de todo tipo, son los que entran a formar parte de la genética, de la herencia recibida por este niño. No se renuncia a nada, incluso a los que no eran precisamente ‘inmaculados’. Tercero, que esa madre ha dado a luz a una niña que tantas veces se ensuciará con sangre y sudor, con el polvo de caminos, de labores, de su vida cotidiana. Nada de ello, que ha experimentado desde las entrañas de Ana, ensucia o es deleznable. En ella nada enturbia que el amor se transforme en belleza.

La Inmaculada es una imagen paradójica en donde se asume la historia y la sangre, vida y miseria que ensucian pero no manchan, para indicar que de ellos puede surgir belleza sin mancha.

Y así, María, en medio, es capaz de dar lo que ha recibido en una conductividad perfecta.  Hermoso el caminante que incia en ella su camino, aunque acabe sin éxito, condenado… Y hermoso también quien lo continúa en cada tiempo. Aquí, entonces, encontramos al héroe Santiago que como un Júpiter poderoso, él que era hijo del trueno, recoge su veste para seguir caminando.

Santiago, escultura de Sansovino en la iglesia de Montserrat en Roma

Escultura de Santiago el Mayor proveniente de la antigua iglesia de Santiago y realizada a inicios del s. XVI por Jacopo Tatti, el Sansovino, encargada por el cardenal valenciano Jaime Serra i Cau.

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Para cada entrada reservada en línea, se debe agregar una tarifa de reserva de 4,00 €. On line, tienes que reservar con horario de entrada y, por tanto, te permite la entrada dedicada a las personas con reserva.

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Aunque existen diferentes páginas relacionadas con el turismo y actividades/visitas en Roma, nosotros, como tour operador, hemos creado un tour especialmente dedicado y muy completo en el Vaticano. Las ventajas de un tour como el nuestro en relación a la compra de las entradas solamente son la fácilidad de reserva, la información completa en español, el acceso aún más rápido dedicado a los tour operadores acreditados y el valor añadido de un servicio de guía.

Asimismo, los tours guiados resultan una buena opción a la hora de viajar a un lugar ya que podrás disfrutar de la ciudad que estas visitando, de su historia, monumentos, arte representados por las palabras y relación con un guía…

En nuestra página de tu Guía En Roma también nos interesamos en las necesidades del turista ofreciendo un tour con guía por el Vaticano. Durante nuestra visita guiada en el Vaticano podrás deleitarte con lo que ves y con las explicaciones sobre este maravilloso lugar que vas a visitar.

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Además también hay visitas individuales guiadas gestionadas directamente por el Vaticano. Tienen un coste de 38€, en las cuales estarás con un grupo amplio de 50 personas más o menos y guías de los propios museos Vaticanos. La visita reducida para menores de 18 años cuesta 29€. Esta visita incluye el Museo Pio Clementino, las Galerías de Candelabros, los Mapas Geográficos y los Tapices, las Salas de Rafael y la Capilla Sixtina. Esta visita no incluye la basílica de san Pedro y tiene una duración de 3 horas más o menos.

Si prefieres formar tu grupo, hay una visita guiada con guía exclusiva de hasta 15 personas. Si elegimos esta opción, la entrada os costaría 21€. La entrada reducida para menores de 18 años tiene un coste de 12€. Además del coste de la entrada, al ser una visita guiada, tienes que añadir el precio de 250 € por el guía privado. Esta visita incluye: el Museo Pio Clementino, las Galerías de Candelabros, los Mapas Geográficos y los Tapices, las Salas de Rafael y la Capilla Sixtina. Tiene una duración de 2 horas y no incluye la basílica de San Pedro.

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Además está la opción de comprar los dos tours Coliseo + Vaticano por 85 € (con sus respectivas entradas sin colas). Además, puedes elegir cuando realizar estas visitas para no realizarlas necesariamente el mismo día. De hecho,  una visita dura 3 horas y la otra 4 lo que sería bastante información y podría hacerse pesado. Se aconseja disfrutar de estas visitas por separado.

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Si os interesa una opción en la que no es necesario gastar ni un euro, los Museos Vaticanos son gratuitos el último domingo de cada mes hasta las 12:30 horas. Pero quizás no sea la mejor opción, ya que os encontraréis con enormes colas.

Espero que disfruten de un increíble viaje en la ciudad eterna..

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¿Te gustaría viajar a Roma y una vez allí encontarte con una estancia tranquila a la hora de conocerla? Sigue leyendo…

Existen diferentes posibilidades, cuando se viaja a Roma, en el momento de comprar tickets para la entrada a los monumentos más importantes. A continuación te explicaré las diferentes opciones que existen.

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También podéis encontrar las entradas por libre en la página de la taquilla del Coliseo, Foro y Palatino en https://www.coopculture.it/colosseo-e-shop.cfm Está en italiano e inglés y es una página compleja para la navegación pues está dedicada también a muchos otros monumentos gestinados por esta sociedad.

Una entrada normal en el Coliseo te costará 12,00 €. Una reducida 7,50 €. Pero tienen una cuota de reserva de 2,00 €.

Otra alternativa es ir directamente a las taquillas físicas del Coliseo (hay cuatro), donde te ahorrarás esos 2,00 €. Si no te gusta hacer colas, puedes ir a las 08:30h que es la hora de apertura, y comenzar el día de una manera totalmente distinta a lo habitual. Advertir también que hay vendedores ambulantes, que venden entradas de estas atracciones turístcias, pero de los cuales no hay que fiarse…

Entradas Coliseo y visita guiada, todo en uno

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Existen, además, diferentes páginas relacionadas con el turismo y actividades/visitas en Roma que te ofrecen también la posibilidad de comprar entradas tanto libres (sin guía), como tours guiados bastante completos. Estos tours resultan una buena opción a la hora de disfrutar del área arqueológica del Coliseo, de su historia, monumentos, arte con las explicaciones de un guía y sin tener que preocuparte de nada.

Por ejemplo, con nosotros, tu Guía En Roma puedes consultar toda la información preparada para personas que viajan a Roma. Te ofrecemos diferentes tours guiados, que harán que disfrutes de la ciudad eterna y te marches con muy buen sabor de boca.

También podéis comprar billetes sin visita guiada en otras páginas en las que encontraréis un sistema de compra de entradas para el Coliseo. Son webs fáciles de usar, en castellano y que te ofrecen entradas con un pequeño sobreprecio:

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Otra opción para conseguir tu entrada en el Coliseo, Foro Romano y Palatino en forma gratuita te la ofrecen las mismas instituciones. De hecho, el primer domingo de cada mes la entrada es gratis. Pero quizás no sea la mejor opción, ya que os encontraréis con enormes colas.

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Espero que os haya servido de ayuda toda esta información y disfrutéis de un viaje maravilloso en esta ciudad hermosamente compleja.

amanecer en roma plaza san pedro al albaAmanecer en Roma visto desde Plaza San Pedro mirando hacia Castillo Sant’Angelo y el río Tíber.

Un amanecer en Roma es una caricia. Darla y recibirla son dos acciones de un único momento. Breve el alba, instantes de equilibrio, como línea de frontera que se alza y nos adentra en caminos aún sin huellas.

Roma nos despierta. Despierta nuestros sentidos y sus palabras nos animan a caminar.

Nos lavamos. Sumergimos nuestros sentidos en alguna de las fuentes monumentales que a primeras horas del día ofrecen su frescura primordial. El amanecer escuchando el correr del agua es el paso previo a mirarnos en el espejo de su aire. Luego, llegará un buen café en algún bar como el Tre Scalini en Plaza Navona o la Tazza d’Oro junto al Panteón.

Primeros pasos en tu amanecer en Roma

Además, estrenar el día corriendo o dando un paseo puede ser una estupenda idea. Villa Borghese es un lugar perfecto, corazón verde de la ciudad, que te permite asomarte sobre Plaza de España al amanecer, tras tu paseo o carrera.

Recorriendo la ciudad encontraréis los colores del amanecer en Roma reflejados en los espejos más inopinados: adoquines, ventanas y fachadas orientadas hacia los Castelli.

No sólo. Incluso el frío del invierno parece menos cruel en la belleza de la mañana. Para no hablar del fresco placer de estos momentos durante el estío.

Estatuas hablantes. Roma, escenario y actriz.

Las estatuas son lugares reales en los que escuchar la voz de tantos y responder. Las antiguas reuniones, sobre todo en los foros, cuando se publicaban noticias o edictos, pasaron a hacerse habitualmente entorno a estas estatuas, sobre todo en época barroca. Imágenes mudas a las que todos podemos dar voz. Rostros desdibujados que como un actor pueden personificar nuestras historias y la historia menuda de la ciudad.

Roma entorno a Largo Argentina, como escenario para actores con máscaras de piedra. Forman una auténtica compañía llamada il Congresso degli Arguti. Y nos los encontramos en rincones muy especiales de Roma.

Las estatuas hablantes son el alma de Roma, su espíritu, el sal y el vinagre del pueblo romano. Existían incluso antes de que existieran como estatuas hablantes. Existían en la astucia, en la sagaz ironía de Horacio, Marcia, Juvenal o de Ovidio y Catulo. Vivían en la sátira, en las tomaduras de pelo tan propias del animus del pueblo romano.

Cuando los ‘bersaglieri’ entran en Roma por Puerta Pia, las estatuas hablantes pierden su antagonista principal: el Papa Rey. De ahí que lo que han dicho a partir de 1870 no forme parte de la gran historia.

Abate Luigi. Una estatua parlante que es todo un personaje barroco.

En piazza Vidoni, a la sombra de Sant’Andrea della Valle, nos encontramos con este personaje togado.

Situado al inicio en el desaparecido Vicolo dell’abate Luigi, ahora se encuentra en este rincón de la ciudad, sombrío y recogido. Con su solemne sobriedad se ha quedado solitariamente contemplando nuestro paso.

En esta Roma en donde las estatuas hablan, en donde no sólo se muestran en los Museos sino que comparten la vida cotidiana de la ciudad, abate Luigi ha sufrido también los avatares del vandalismo. Varias veces ha perdido la cabeza, literalmente, a pesar de su compostura.

estatuas hablantes abate luigi

Foto de la estatua parlante del Abate Luigi en Poems & Polaroids de Kate McBride

Giuseppe Tomassetti compuso estos versos que podemos leer en el pedestal de esta estatua hablante:

“Fui dell’antica Roma un cittadino
Ora Abate Luigi ognun mi chiama
Conquistai con Marforio e con Pasquino
Nelle satire urbane eterna fama
Ebbi offese disgrazie e sepoltura
Ma qui vita novella al fin sicura.”

Vida nueva al fin segura es la que se nos muestra en piedra. Con nuestras palabras, con los trozos de papel en los que mostramos nuestras cuitas y esperanzas, está su aliento. Vida segura que permanece, testigo del tiempo y de que, a pesar de los avatares, Roma con su eternidad lo protege.

Marforio. Estatuas hablantes con cuerpos monumentales.

Otra estatua hablante que forma duo con Pasquino es el famoso Marforio. Actualmente está en la entrada del palacio Nuevo de los Museos Capitolinos, en plaza del Campidoglio. Durante la ocupación francesa de la ciudad (1808-1814) Napoleón empezó a llevarse muchos tesoros artísticos de Roma. Fue entonces cuando Marforio interrogó a su compañero ‘parlante’: «¿Es verdad que los franceses son todos unos ladrones?» Y Pasquino le respondió: «Todos no, pero sí Bona Parte»

marforio estatuas parlantes roma

Madama Lucrezia. Estatuas hablantes que encarnan Roma.

Esta estatua quizás representó orginariamente a una sacerdotisa de Isis. Muy cerca, en la zona de Campo Marzio -via della Gatta también lo recuerda- había un grandioso santuario dedicado a esta diosa. La ‘Madama’ a la que se refiere, es un personaje posterior en la vida romana. Esta estatua pasa a representar la hermosa y trágica historia de Lucrezia d’Alagno, el gran amor del rey de Nápoles Alfonso V, el Magnánimo. Una mujer hermosa y determinada que, viviendo aquí cerca, había sido toda una institución en el barrio.

Desde que el rey se enamoró de ella con sus 18 años en un encuentro casual en 1443, su influjo en la corte de Nápoles fue inmenso. Tal era el amor y la determinación que Lucrezia durante un peregrinaje a Roma solicitó con gran elocuencia al papa Calixto III la anulación del matrimonio entre Alfonso y María. Vanos fueron sus esfuerzos y a la muerte del rey, sin ser citada si quiera en su testamento, volvió a Roma en donde pasó sus últimos años de vida.

madama lucrezia estatuas hablantes roma

En esta mujer y su historia se identifica Roma y esta esquina junto a la basílica de San Marco: elocuente, hermosa, amante de reyes y desheredada al mismo tiempo. Mujer a la que poetas, diplomáticos y eclesiásticos rinden pleitesía y honores. Y, al mismo tiempo, prisionera de su historia, traicionada por su familia, sumergida en las corrientes de la política y las leyes. Su nombre en esta estatua hablante es un triunfo que da voz a los que luchan aunque no lleguen al corteo final ni pasen por los arcos de triunfo.

Pasquino. Su fama lo precede. La estatua hablante por antonomasia.

“-Povero mutilato dar destino;
come te sei ridotto!-
diceva un cane che passava sotto
ar torso de Pasquino.

-Te n’hanno date de sassate in faccia!
Hai perso l’occhi, er naso… e che te resta?
Un avanzo de testa
Su un torso senza gambe e senza braccia!

Nun te se vede che la bocca sola
Con una smorfia quasi strafottente…-
Pasquino borbottò:- Segno evidente
Che nun ho detto l’urtima parola!”

Hasta un perro siente compasión ante esta estatua mutilada, sin ojos, nariz, brazos… Su voz es arma y esperanza. Su boca, con un gesto de desdeño, se transforma en la muestra de un orgullo que le lleva a decir que ‘aún no ha dicho la última palabra’. Y la última es suya.

estatuas hablantes pasquino

“A mute medium
free to protest
Roman ruins speak”
Poems & Polaroids de Kate McBride
Esta escultura hablante llamada Pasquino da nombre a la plaza desde que en 1501 el cardenal Carafa la colocó en una esquina del antiguo Palacio Orsini -actualmente Braschi. En aquella época se llamaba Plaza Parione.
Originariamente parece ser que la estatua representaba a Menelao arrastrando fuera del combate a Patroclo herido mortalmente (Ilíada, XVII). Era una escultura de piedra copia de una original en bronce que conocemos por varias réplicas (una está en Florencia en la Loggia dei Lanzi). El autor de esta escultura sería Antigonos, a mediados del s. III a.C. Otras hipótesis la hacían corresponder con un ‘Hércules en lucha con los centauros’ o un ‘Ayax con el cuerpo de Aquiles’.
Esta escultura seguramente formaba parte de la decoración del estadio de Domiciano, la actual Plaza Navona. De hecho, nuestro querido Pasquino lo encontraron a inicios del s. XVI en la esquina de esta plaza con via della Cuccagna. ¡Hermoso nombre para una calle! El significado de esta palabra nos lleva a un país ‘dulce’, lleno de bienes, de abundancia, sin dolores y en donde todo es fácil y sin preocupaciones. Curioso que nuestra estatua hablante con sus críticas, ironía y humorismo sagaz provenga precisamente de esta calle.

Babuino. Una estatua hablante cantarina.

Otra de las estatuas hablantes más famosas y que da nombre a la calle en la que se encuentra es el Babuino. Relajado, feo y distendido, nos espera a la entrada del precioso café Tadolini. Antiguamente la pared se llenaba de ruidosas palabras que luchaban por quedarse en ella. Es la diferencia entre el hablar y el ruido de mil voces que no escuchan. Y es que para que existan las estatuas hablantes es necesario dejar que su voz resuene, que se pueda entender, que haya un tiempo. Y siendo estatuas, un espacio. Se pasó del hablar a sonidos ininteligibles y luego a un silencio de ‘majo desnudo’ que le queda un poco extraño.

estatuas hablantes babuino

Hace unos años el Babuino era la estatua parlante con el muro más lleno de pintadas de toda Roma.

La fuente que tiene a sus pies lo salva. Se convierte en una voz cantarina de la ciudad hablándonos de bosques primitivos, de seres en los que lo racional no parece lo más importante. Un ánimo tranquilamente salvaje que no se avergüenza de sus facciones y nos recuerda el sabor de tierra y bosque que aún aflora en Roma.

El ‘Facchino’. Palabras de agua.

fuente facchino estatuas hablantes roma

El Facchino es una escultura ‘reciente’ pues fue realizada a mediados del s. XVI. Se inspirta en la popular figura del acquarolo, personaje que recogía el agua en las fuentes públicas y la revendía a módico precio entre los vecinos. Situada muy cerca de Via del Corso, con el tiempo, se cargó también de palabras que, como el agua, recibía y llevaba para disfrute de la gente.

Mapa de las estatuas hablantes de Roma

Imaginar con palabras de aire, piedra y color

Cada uno de los lugares que visito en Roma pueden acercarte: los tenemos en común, incluso con quien ya no está en el tiempo. Cada uno de los lugares se extiende hasta hacerse un camino.

Si “la filosofía es la razón compadecida de la condición desvalida del hombre” estos lugares son rincones en los que el corazón nos hace experimentar con la memoria que la historia nos cubre. No estamos desamparados cuando en cada esquina vemos en piedra y formas el cuerpo de tantas vidas que son el presente de la historia.

foro palatino

Descubriendo con ojos nuevos el Foro durante nuestra Visita Coliseo

No es necesario pretender todo sino sólo aquello de que somos capaces. Vado pequeño pero colmo. Quizás va perdiendo, quizás no sea agua purísima, pero es una corriente viva.

Tampoco es necesario que nos encontremos con finales felices o con historias donde el bien resplandece como única realidad. No por ello desesperaremos negando el bien como algo que no existe. Aquí nos encontramos con personas que nos consuelan por la vida que han transmitido, por uno o cien matices que han sabido ver y contar en las más diversas formas. Ninguna es exhaustiva, pero son, nos acercan y dan motivos para seguir, para compartir y acrecentar la creación que va más allá de nuestra naturaleza, de nuestras fuerzas. Roma consuela porque sabe haber vivido, el tiempo de una vida, y ser abuela: avus y aevum.

Estar y sentir

Tocar estos lugares, entrar en el espacio de sus historias nos hace trascender nuestras fuerzas. Gratos, podemos apropiarnos de los triunfos que otros nos conquistaron para hacernos partícipes de sus esfuerzos, encadenados, al querer, a otros caminantes. Podemos pecar, equivocar el blanco, siendo guías ciegos. Podemos dejar cadenas y senderos para embriagarnos de la libertad que así se demuestra. Sin embargo, yo no renunciaría a llegar a una cumbre, a ese momento en que pasas a ser el cabo de la soga, el último eslabón. No renunciaría a los pasos hechos, a los países y regiones exploradas por otros, a las miserias o grandezas que nos quedan ante los ojos.

En Roma todo esto, miserablemente grandioso, se nos hace tan visible y palpable que se hace grito. A veces, bullicio ininteligible. Aquí no se renuncia a nada de lo que es humano. Todo lo encontramos sin que falte nada.

frescos Rafael Academia Vaticano

Escuela de Atenas de Rafael y nosotros en ella, durante nuestra Visita Vaticano

De hecho, aquí podemos contemplar incluso el juicio y condena a lo que fue. La resumación de la momia de un papa muerto que se sienta en el tribunal de los vivos para, mudo, dar la lección del tiempo. Mientras tanto, el correr de la corriente del Tiber se llevará sus palabras de hueso y ceniza. Incluso este sinsentido de la locura que quiere ir contra el tiempo en nombre de la verdad absoluta (suelta), sin soga ni sendero, encuentra un lugar para ser recordado.

foro romano tabularium

Foro Romano visto desde el Tabularium

Todo encuentra en Roma un posible lugar, una palabra que lo ha pronunciado y que espía, estremecida de miedo y emoción. Esta ciudad de mundo, y nosotros con ella, es demasiado para estar contenida en cualquier palabra. Roma es un trazo, un escalofrío que se repite sin cansancio por iguales o distintos motivos, no importa, siempre nuevo como sensación que no deja de tener efecto. ¿Lo habéis notado?

Basílica de Santa Cecilia

La Basílica de Santa Cecilia en el Trastevere, representa uno de los casos más interesantes y bellos de evolución de una iglesia paleocristiana. Y junto a la arquitectura vemos cómo va cambiando el modo de ver y contar el recuerdo y la vida de esta mujer.

El relato del siglo V que cuenta la ‘Pasión’ de Cecilia nos indica que ella fue uno de los modelos más importantes para los cristianos en Roma. Como tal es citada en el Canon Romano durante las celebraciones eucarísticas en Occidente. En la edad Media la “Leyenda Aurea” del fraile dominico y obispo de Génova Jacopo da Varazze alimenta la imaginación y la devoción de casi toda Europa. Cecilia se convierte en un modelo e intercesora, mujer fuerte que introduce nuevos valores en la sociedad romana del s. III, oponiéndose al poder de la constricción.

Leyenda Aurea

Royal 19.B.XVII, f. 5. Edición de 1392 procedente de Francia central.

Sine cera

Pequeña, gracil, entregada. Tras la belleza medieval llena de vida, que como una primavera nos recubre de color y hojas la imaginación, es el momento de situarnos ante la escultura de Santa Cecilia de Stefano Maderno. Este joven escultor a inicios del s.XVII nos habla de su fuerza delicadamente, voz bajo un velo, nieve de cristales finísimos cayendo en diminutas obleas .

Santa Cecilia Trastevere stefano maderno
Imagen de Santa Cecila de Stefano Maderno. “Entran ganas de tocarle en el hombro y decirle que es hora de levantarse, se va a enfriar con esa túnica tan ligera que le ciñe el cuerpo.” Del libro Mujeres de Roma de Isabel Barceló

Contemplándola podemos sentir la conmoción que en 1599 embargó a la sociedad romana y europea con el hallazgo del cuerpo de Cecilia en los trabajos de excavación que encargó el cardenal Paolo Emilio Sfondrati. Con sus 23 años el artista Stefano Maderno consigue traspasar la dureza de la piedra transmitiéndole, contándonos, esa emoción. Más que un recuerdo, más que cientos de palabras, su cuerpo transformado en escultura no deja de sorprendernos, de encadenar nuestra mirada a su elocuente silencio. De hecho, no es un simulacro. Sine cera, sincera, un cuerpo de piedra ligero, sin maquillajes.

Stefano Maderno con ese bloque de cándido mármol pario envuelto en la oscuridad del nicho en mármol negro quiso crear un pequeño cuerpo que brilla en la noche. Atrae y guía. El escultor consiguió hacer honor a esta mujer y su nombre: Cecilia – Coeli lilium, lirio del cielo.

Sin embargo, Cecilia es mucho más, también hoy, haciendose presente tierno o de cera, más humana y entregada. Así nos la muestra en su visión José Noguero en una obra que me conmueve:

santa cecilia

Santa Cecilia, obra de José Noguero 2013

La fuerza de Cecilia

Su fuerza no es desprecio de su vida ni de las cosas que la componen. No es desprecio hacia su marido sino que se hace testigo de otro amor, de otro placer al que se siente atraída y al que no quiere renunciar. Es capaz de obtener el placer de vivir utilizando las cosas (uti) gracias a que disfruta intensamente (frui).

Ni la muerte parecía ser capaz de vencer esa alegría y disfrute que la hacían cantar mientras se dirigía a su matrimonio. Un matrimonio que su padre había acordado y en el que su voluntad no contaba. A pesar de todo esto, consiguió transformarlo en un motivo de encuentro con ese hombre con el que no compartía nada. Canto y música que surgen de quien no se resigna, súplica y confianza. De esta forma, se ha convertido en patrona de los que con su arte disfrutan y hacen disfrutar. Atraída ella atrae y lleva consigo a su marido (Valeriano) y su cuñado (Tiburcio). Los conduce hacia una aventura que ahora ni imaginamos.

santa cecilia manuscrito

La página del manuscrito anónimo con el dibujo del cuerpo de santa Cecilia relatando su hallazgo. BAV, Fondo Chigi, N.III.60, Discorsi e relationi diverse, c. 427v.

Lo que queda de un juicio

En la pared sobre la entrada existe una magnífica obra de Pietro Cavallini de finales del s. XIII. El Juicio Universal no es fruto del miedo a la condena sino de la esperanza en que la justicia triunfará. Saliendo hacia las calles y las relaciones en la Urbe, la belleza de este momento en el que Cristo está al centro y es el final de la historia, acompaña a los que salían.

Basílica de Santa Cecilia Trastevere Roma

La construcción del coro, la nueva fachada del s. XVIII y el paso del tiempo habían cubierto casi por completo esta obra. Sólo la imagen de María había quedado como testigo de este arte entregado a la fragilidad de su soporte y de los gustos cambiantes. Un arte débil y al mismo tiempo con una fuerza imperecedera, símbolo también de Cecilia.

Un titulus antiquísimo. Bajando hasta una casa de época imperial.

La Passio que relata la muerte de Cecilia nos dice que primero intentaron ahogarla de calor en unas termas privadas. Quizás en la misma zona termal que encontramos en las excavaciones bajo la basílica. Milagrosamente, una lluvia fina la refrescaba frustrando los planes de los verdugos. En vista de ello la furia se dirigió hacia su delicado cuello para cercenarlo. Y no pudo, aunque la herida tras unos días fue mortal. Lo más débil atrae la furia de la violencia. Esa ‘vis’ que parece recordar la raíz de ‘vir’ hombre, quedanda confundida por una fuerza bajo forma de hermosa entrega. Y es entonces cuando el héroe puede ser ambién mujer, no una mujer diosa o guerrera sino héroe doncella.

Santa cecilia trastevere excavaciones

Vigorosa dulzura

Como una gran overtura musical el patio de entrada nos acoge con su antiguo vaso para las abluciones.

Santa Cecilia Trastevere abside

En su interior su sombra como un ‘pasticcio’ musical del s. XVII nos trae sonidos de otras épocas convertidos en colores y formas. Escuchamos la sencilla complejidad de la composición del ábside de época carolingia, luces del s. IX, como un himno de Hosanna con palmas y ríos en el vergel de la Vida. El ciborio de Arnolfo di Cambio como un violín de puntillas ilumina y eleva, se esconde y muestra como un rayo de luz.

Las voces de hoy de las monjas benedictinas con el canto de las vísperas siguen hablando de ese Lirio. Y me gusta imaginarla entre ellas pero también con la voz gritada de quien hace sentir la fuerza de una Donna “que como un ramo de flores, cuando estás sola te arrojan”.

Donna, canción de Mia Martini

Donne piccole come stelle
c’è qualcuno le vuole belle
donna solo per qualche giorno
poi ti trattano come un porno.
Donne piccole e violentate
molte quelle delle borgate
ma quegli uomini sono duri
quelli godono come muli.
Donna come l’acqua di mare
chi si bagna vuole anche il sole
chi la vuole per una notte
c’è chi invece la prende a botte.
Donna come un mazzo di fiori
quando è sola ti fanno fuori
donna cosa succederà
quando a casa non tornerà.
Donna fatti saltare addosso
in quella strada nessuno passa
donna fatti legare al palo
e le tue mani ti fanno male.
Donna che non sente dolore
quando il freddo gli arriva al cuore
quello ormai non ha più tempo
e se n’è andato soffiando il vento.
Donna come l’acqua di mare
chi si bagna vuole anche il sole
chi la vuole per una notte
c’è chi invece la prende a botte.
Donna come un mazzo di fiori
quando è sola ti fanno fuori
donna cosa succederà
quando a casa non tornerà

Los que hacemos este camino hacia Roma en coche tenemos la ocasión de hacer varios viajes en uno. No sólo por la variedad de los lugares y climas sino, sobre todo, por la diversidad de personas, historias y formas de estar que encontramos. Eso sí, es necesario hacer algún alto en el camino.

Pasajes de San Pedro es mi parada necesaria, etapa de mi camino hacia Roma y hacia Santiago. De hecho, es un lugar de encuentros para contemplar: el mar desde su ría, San Sebastián, o ballenas reales e imaginarias, desde las alturas del monte Ulía. Una conversación bajo la sombra de los árboles, con las hortensias como testigos, se prolonga luego en la terraza, bajo la suavidad de la noche.

monte ulia camino santiago parada hacia Roma

Esta parada es el tiempo de la memoria. Rescato más de 20 años en los que ‘soy el otro que sin saberlo soy’. Mientras hablo con un amigo me veo en mi vigilia, ese otro sueño. Me quedo así resignado y sonriente mientras me sorprende la quietud de las aguas negras.

‘Rescato restos que no acabo de comprender’: En un prado junto a la autopista, cerca de Itziar, dos burros pastando y un chico sentado tocando el violín. Pasando junto al río Urola me preguntaba ¿qué les pasa a estos pinos vascos que se están secando? Pequeñas realidades que compartimos charlando, anécdotas oníricas, nos reímos mientras otras preocupaciones asaltan la fortaleza de nuestros días. Final de una etapa e inicio de otra. Noche de crisis – corte que nos desangra y une nuestras heridas. Espero que cicatricen sin perder nada más del precioso flujo de relaciones.

El sueño

Cuando los relojes de la media noche prodiguen
un tiempo generoso,
iré más lejos que los bogavantes de Ulises
a la region del sueño, inaccessible
a la memoria humana.
De esa region inmersa rescato restos
que no acabo de comprender:
hierbas de sencilla botánica,
animales algo diversos,
diálogos con los muertos,
rostros que realmente son mascaras,
palabras de lenguajes muy antiguos
y a veces un horror incomparable
al que nos puede dar el día.
Seré todos o nadie. Seré el otro
que sin saberlo soy, el que ha mirado
ese otro sueño, mi vigilia. La juzga,
resignado y sonriente.
Jorge Luis Borges

Vehículos en el camino hacia Roma

Imágenes de un sueño recogidas en los espacios de Pasaia San Pedro que se presentan con el cansancio y el fresco de la noche.

Me siento, entonces, como el carrito de la limpieza urbana que estaba junto al bar Botero. Qué hermosa sombra ante el bar que acoje a todos.

El carrito se ha cargado con recuerdos recatados de la cotidianidad, dejados para se perdieran para siempre. Ahora son adornos que dan color al metal lúcido, limpio, mantenido con cuidado. El carrito de la limpieza más hermoso que jamás haya visto. En cualquier lugar, flores de plástico, spiderman, unas gafas de sol. No es una composición armónica pero esta llena de la cura con la que imagino que trabajaría el amigo de Momo al limpiar. El criterio no está claro. También estos son ‘restos que no acabo de comprender’. Sin embargo se han quedado ahí haciendo especial su paso diario, en su trabajo ordinario, desobedeciendo con alevosía a los que esperan y quieren que sea sólo algo funcional.

Otras veces, en cambio, por contraste me doy cuenta que nos olvidamos de embellecernos, de la estética, de los sentidos. Nos an-estetizamos, perdemos los recuerdos, dejamos que se nos llene de polvo del camino nuestra piel sin ánimo para lustrarla, sin aceite y deshinchados. Pasan los días y ese carrito que somos puede convertirse en algo deshumano que no nos merece. Entonces ‘soy sólo lo que hago‘.

carrito limpieza

“Iré más lejos que los vogabantes de Ulises” Remando en la cotidianidad, con las ruedas bien infladas, dejando hermosa hasta la sombra.

‘Seré todos o nadie’. Generoso con mi tiempo entregado. Quien pudiera trabajar -como mi amigo- en construir sueños, para que en sueños o vigilias, todo coincidiera.

Palabras de lenguajes muy antiguos

Mi amigo conoce palabras de lenguajes muy antiguos. Las hace vivir. Con él se convierten en música al cantarlas, en una receta siempre nueva que nos llega de nuestros antepasados, preparada al instante justo. Es un hombre de palabra y las comparte de cerca, también hoy, espero, ‘cuando los relojes de la media noche prodiguen un tiempo generoso’.

A menos de cien metros, poco después, nos enmudece el paso de un enorme yate. Todos hacen fotos mientras surca la ría deslizándose sin esfuerzo, hendiendo con su proa de metal la sutilísima tela líquida. Afilada navaja.

El carrito de la limpieza, mientras tanto, descansa de sus fatigas recibiendo los cuidados escondidos de la mujer que lo empuja. En la ría, potentes motores alejan el yate hacia sabe Dios qué destinos mientras se rumorea que su dueño lo cambiará por otro aún más grande en donde quizás se pierda cualquier atisbo de tamaño humano. En éste los hombres, decía mi amigo, parecían figuras de una caseta de feria para el tiro al blanco.

yate en el puerto durante mi camino hacia Roma

Hoy, confío en que Felipe, de camino hacia Santiago, se encuentre con mi amigo y descanse en su camino. Encuentros posibles para quien su camino es acoger a otros caminantes, escuchar, tener un tiempo generoso para que esto suceda y puedas soñar. No importa que haya burros, violinistas, pinos secos o innombrables prepotentes.

A mí las horas se me acaban empeñadas. Menos mal que aquí, en San Pedro, junto a la ría, me las rescata mi amigo. Así puedo seguir dando lustre a este carrito que voy tirando. No tendré bastantes fuerzas para darle bien las gracias y sigo remando a su lado -‘bogavante de Ulises a la region del sueño’- en mis idas y venidas a Roma. Mientras hay tiempo hay ocasiones.

Hoy la tragedia en la autopista de Génova, por donde pasamos unas horas después de abandonar San Pedro, se me presenta como una pesadilla de vidas y caminos truncados  .

 

Termas de Caracalla. Reviviéndolas en una visita.

Es increíble como Roma esconda detrás de sus ruinas una historia tan larga e interesante como la de las termas de Caracalla. Esta historia empieza entre el 212 d.C. y el 216 d.C. -como demuestran las sellos en los ladrillos de costrucción llamados “laterizi”-  y continúa hasta los días hodiernos.

Las termas para los romanos eran un lugar dedicado a cuidar el cuerpo y la mente. Este hecho, las convertía en una especie de lugar de culto adornado de estatuas y mosaicos. Las termas de Caracalla además de ser las termas más grandes e imponentes después de las de Diocleciano son según Polemio Silvio “una de las siete maravillas de Roma”. Sus decoraciones, su estructura y sus obras de arte la convierten en una joya arquitectónica.

termas de caracalla

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La estructura de las Termas de Caracalla

Las termas fueron construidas en el pequeño Aventino, en una área adyacente a la parte inicial de la via Appia. Tienen una planta inspirada a las termas de Trajano que pasaron a ser el prototipo de las termas imperiales romanas.

La planta de las termas de Caracalla comprende el recinto cuadrangular de un jardín y un cuerpo central. De hecho, esta parte central tiene forma rectangular y consta de ambientes con planta diferente, como los vestuarios, los cuartos de baño y los gimnasios.

termas caracalla plano

Para acceder a este maravilloso lugar hay cuatro entradas. Las primeras dos llevan a los pórticos al lado de la gran piscina (Natatio). La Natatio estaba decorada con cuatro columnas colosales en granito. Cada una de ellas tiene una historia fascinante y complicada. Por ejemplo, tras múltiples peripecias, una se encuentra hoy en Plaza de la Santa Trinidad en Florencia. Se trata de la Columna de la Justicia.

termas caracalla natatio
Termas de Caracalla. Natatio

Las otras dos entradas introducían a las personas en dos grandes vestíbulos. Desde ellos se podía acceder a los vestuarios, decorados con mosaicos.

Al llegar a estos lugares, podemos imaginar como después de cambiarse -un poco como hoy en nuestros modernos gimnasios- la gente empezaba un entrenamiento. El itinerario empezaba en estos gimnasios, puestos simétricamente, hasta llegar al tepidarium y el calidarium.

termas de caracalla gimnasio

Termas de Caracalla. Gimnasio

 Los dos gimnasios, la natatio, el tepidarium y el calidarium comunicaban con el el frigidarium. Todo un escenario grandioso que funcionaba con cientos de tubos, conductos y esclavos que permitían y hacían posible la gran representación de las Termas.

 termas de caracalla frigidarium

                       

La historia de las Termas de Caracalla.

En el lejano 206 d.C. Settimio Severo empezó la costrucción de estas termas. Sin embargo, la inauguración la realizó su hijo Caracalla incluso antes de que fueran terminadas. Otros emperadores sucesores de Caracalla, como por ejemplo Eliogabalo y Alejandro Severo, se interesaron a las decoraciones y por embellecer estos ambientes. Contribuyeron así a transformar un ambiente de bienestar en un auténtico tesoro artístico. Un complemento perfecto al Circo Máximo como magnífica entrada a Roma.

Sólo en el 212 inició el abastecimiento hídrico de las termas. Por tanto, para garantizar que llegase agua y en abundancia se contruyó un ramal del acueducto del Acqua Marcia. Este ramal pasó a ser el tercer acueducto de la Antigua Roma con el nombre de Acqua antoniniana.

Por otra parte, la estructura inicial de las termas sufrió varios cambios según las reformas posteriores como las de Aureliano, Diocleciano, Teodosio y Teodorico rey godo.

Desafortunadamente, tras la caída del Imperio Romano de Occidente y la guerra gótica contra Belisario, el rey Vitiges cortó el funcionamento de los acueductos. Por tanto, a partir del 537 d.C. las Termas de Caracalla dejaron de funcionar.

termas de caracalla roma interior

Interior de las Termas de Caracalla con esculturas de Mauro Staccioli

Después del cierre de las termas estas quedaron abandonadas durante mucho tiempo. De esta forma, como pasa a todo lo que se abandona, quedaron olvidadas y poco a poco se convirtieron en unas gigantescas ruinas. Más tarde, a partir del s. XIV empezaron a ser reutilizadas con fines habitativos: hoteles para peregrinos, casas de acogida e incluso un cementerio.

Con el paso del tiempo la utilidad de las termas también se transformó poco a poco, convirtiéndose en un lugar que rememoraba la gloria de la ciudad. Pasó de ser una cantera de materiales destinados a construir otros edificios como la basílica de Santa María en Trastevere a ser un lugar arqueológico a preservar en tiempos ya del papa Paolo III. En aquel período en las Termas de Caracalla se encontraron estatuas famosas, obras maestras del arte antigua. Entre ellas destaca, por ejemplo, el famoso toro Farnese que pasó a formar parte de la colección Farnese.

Sólo después de las modernas excavaciones del s. XIX fueron liberados los subterráneos y se descubrió el Mitreo* más grande de Roma.

Un moderno espectáculo: las Termas de Caracalla reviven.

Desde los primeros años del 1900 las Termas de Caracalla volvieron a ser un lugar público. De hecho, fueron un magnífico escenario para las competiciones olímpicas de gimnasia (1936, estadio de las termas de Caracalla). Se convierten así, hasta la actualidad, en un ámbito cultural magnífico en donde se realizan también conciertos y representaciones teatrales.

Actualmente, tenéis la posibilidad de visitar las termas de Caracalla através de una realidad virtual que valoriza la comparación entre la realidad y una visión reconstruida de su explendor en el s. III. Tu guía En Roma tambien organiza visitas con guías especializadas para disfrutar de uno de los lugares que mejor muestran la grandeza de la Antigua Roma.

Una última recomendación. Si viajáis a Roma en verano no dejéis de revivir las termas de Caracalla y sus espacios con los espectáculos de Opera y ballet durante las noches del verano en Roma.

Termas de caracalla Opera Roma

Horarios Termas de Caracalla:

Lunes: 09.00-14

Desde el Martes hasta el sábado: 09.00-18.15

Domingo cerrado.

Desde el 21/8/2018 hasta el 2/10/2018 los martes y viernes desde las 19,30 hasta las 22,30 visitas nocturnas en las Termas de Caracalla. Visita que dura 75 minutos y que incluye el Mitreo y los subterráneos de las Termas. Si quieres realizar esta visita escríbenos a [email protected]

*El Mitreo era el lugar donde se encontraban los que participaban en los ritos del mitraísmo. Hoy este lugar está abierto al público sólo en ocasiones particulares.