¿Por qué viajar a Roma?

“Hoy en día, son nuestros sentidos quienes nos hacen viajeros, no nuestra mente. Y por eso, el secreto del arte de viajar está en saber abrirse a las sensaciones antes que a la reflexión. El viaje es, sobre todo, una aventura sensual y sentimental.” (Javier Reverte, La aventura de viajar).…Palabras que son todo un programa, una invitación a venir, especialmente En Roma!

Nos gusta la relación con Roma y con los que en ella compartimos tiempo y espacio, historias y vida.
Haciendo una variación con los versos de Salinas ‘nos gustaría ser esa Roma que te damos y no quien te la da‘.
Queremos que tu viaje sea esa experiencia y ese encuentro muy personal con la ciudad. Mirarla y no sólo verla. Roma literaria o inefable, grandiosa y mísera, ‘plaza del mundo’. Con sus mil fachadas e historias contiene tanto lo que estabas buscando -nunca decepciona- como sorpresas inagotables.

 Encontrarnos y encontrarse con Roma es una oportunidad para contemplar las miserias y grandezas humanas: “Hominem pagina nostra sapit.” (Nuestra página tiene sabor humano). Siguiendo estas palabras de Marcial, intentamos mostrar la complicada y riquísima realidad de la ciudad, de sus personas y obras. 

Quid melius Roma?

Podemos preguntarnos como Ovidio. No sé cuál sería vuestra respuesta. En todo caso, no se trata de admirar lo mejor en absoluto, sino de encontrar lo que nos emociona. Si habéis decidido venir a Roma, a pesar de sus defectos, estoy seguro de que también tiene las características perfectas para encantaros. ¡Hay tantos y tan variados motivos para venir! Desde lo más grandioso a lo más ínfimo. Lo importante es ver Roma desde Roma. Sentirla bajo tus pies, acariciar sus piedras, reconocer su figura entre el bullicio de la gente o en sus sileciosas sombras.

Por sus miserias y sus maravillas para mí ésta es la ciudad de la historia, de la esperanza, de las biografías. Ciudad en la que descubrir que nada es más necesario que nuestro pequeño nombre -irrepetible, único- y quien lo pronuncia.

Recuerdo los preciosos versos de Luis García Montero dedicados a su mujer, casi en adoración, y los aplico a mi Roma. Yo que la contemplo y también ella que me mira:

que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte
.

Roma es lugar para la espera, en donde todo puede ocurrir. Meta en la que el camino se convierte en lo importante. En Roma es necesario algo más que el poco tiempo de una vida. Quizás por ello nos hace esperar, como un deseo, la eternidad.

Sin embargo, esa Ciudad Eterna no la puedo aferrar, nunca es bastante, espero. Siempre digo ‘ciao’ sin querer irme, aprendiendo a llegar y a despedirme. En ella lo efímero, las sensaciones, son inagotables, eternas.

En este período más que nunca resuenan en mí las palabras fuertes de Leila Guerriero:“Viajo para no volver atrás, para no llegar a ninguna parte, para habituarme a perder y a despedir: lugares, cosas, gente. Viajo para recordar que no es bueno sentirse seguro ni aún seguro, a salvo ni aún a salvo”.

Si Roma nació en el Palatino, el Foro fue su primera conquista.

Desde lo alto de la colina este valle se extiende como un enorme patio. Mirando hacia las paredes del Campidoglio, a la izquierda, se encuentra su entrada natural. Una suave pendiente nos lleva hasta el río Tíber, la calle de agua que ha hecho nacer el Foro.

Este patio-valle al inicio era un lugar de paso. No invitaba a quedarse en sus charcas y humedales. Alojaba, además, un pequeño cementerio que quedaba fuera de la ‘Urbe’ inicial, la ciudad cuadrada del Palatino.

Estando en la base de la colina Capitolina, la altura defensiva por antonomasia de la joven Roma, vio la lucha contra los sabinos en los albores de su historia y el campamento de los temibles galos.

Cuando la pequeña Roma atravesó el río hacia el Janículo se hizo grande. Se hizo constructora de puentes y creció en la otra orilla. El patio se convirtió en una habitación, un gran salón central para los encuentros, para conquistar a los pretendientes o declararles guerra. Al otro lado de la entrada quedaba ya el Mediterráneo.

Vista Foros desde la tribuna oradores

Encontrarse en el Foro Romano

El foro romano era un Auditorium. Un lugar donde se organizaban lecturas públicas, donde se iba a escuchar a los oradores, en donde se asistía a los juicios o se comerciaba. Del ‘patio’ en donde se hacen reuniones de la pequeña comunidad o se escuchan chismes pasó a la gran plaza en donde se leían las noticias de todas las provincias del Imperio. Y se quedó pequeño, ampliándose en época Imperial con otras ‘plazas’ que pasaron a ser los Foros Imperiales.

Vivir en Roma, sobre todo a partir del s. I a.C. era todo un lujo. Más de 182 días de fiesta oficiales, espectáculos, distribución de víveres. La frase de Juvenal ‘panem et circenses’ era la afortunada condición de los romanos. Además de los grandiosos espacios del Coliseo y el Circo Máximo, el Foro Romano era el lugar preferido para los encuentros cívicos: entre políticos, hombres de negocios, gobernantes y pueblo llano, curiosos y oportunistas, viajeros o esclavos. No por nada en el Foro se encuentra el ‘Umbilicus Urbis‘, de un cuerpo que se extendía desde el Finis-terrae hasta el Tigris.

La médula del Foro Romano

La Via Sacra era el pasillo de este patio al que se asomaban al principio las ‘tabernae’ sustituidas poco a poco por basílicas, la Curia, la antigua residencia de los reyes, la casa de las Vestales y templos como el de Antonino. El triunfo de Septimio Severo se convirtió en un grandioso arco, justo antes de iniciar la subida hacia el Capitolio. El Arco de Tito, en el otro extremo, forma otra guirnalda conmemorativa. Una puerta imaginaria y un espacio para celebrar el paso triunfante de los que en nombre de Roma volvían a la ciudad con victorias y riquezas.

Via Sacra en el Foro RomanoPaseando por la Via Sacra en el Foro Romano

Roma da la espalda a su Foro

Roma parece cansada. Una ciudad común. Un patio que ya no es particular. Poco a poco todos van cerrando sus puertas en un espacio sin sentido. Se convierte en un lugar en donde abandonar cachivaches, en donde crecen hierbajos. Pasa a ser el ‘campo vaccino’ el de las vacas, lugar de encuentro y desencuentro a medio camino entre los barrios de Monti y Trastevere. Allí, para dirimir causas, sobre las basílicas enterradas, vuelas pedradas.

Cuando Miguel Ángel se encarga de adecentar la plaza municipal por excelencia, el Campidoglio, hace que el palacio Senatorio mire hacia la ciudad. Roma da la espalda al pólvo, tierra y huertos que cubrían su antiguo patio. Otros son ahora los intereses. La vida y el tiempo parecían haber engullido casi todo, dejando algunos bocados más duros de digerir.

Foro Romano Arco Septimio Severo

Arco de Septimio Severo en el Foro Romano a inicios del s. XX

El gusto por las antigüedades, una nueva Italia, nuevos imperios. Ahora el foro romano ha pasado de restos y ruinas a lugares que queremos imaginar o recrear.

El patio ha vuelto a ser meta de viajeros de todo el mundo. Quieren escuchar el eco de las viejas conversaciones, admirar cómo ese valle se fue llenando de mármoles y construcciones.

La pleamar de su historia ahora queda descubierta en esta baja marea por la que caminamos.
Si quieres una visita guiada privada en el Foro Romano con tu Guía de Roma no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Descubre las 10 mejores cosas que puedes hacer en Semana Santa en Roma 2017 y disfruta de tus vacaciones en la Ciudad Eterna sin perderte nada.

Cada año, Roma es la ciudad europea que más turistas atrae durante las vacaciones de Semana Santa. La capital de Italia, como sabes muy bien, esconde en su corazón el Vaticano y San Pedro, la iglesia más famosa del mundo cristiano. Es normal, entonces, que miles de fieles acudan a las puertas de la Ciudad Eterna para participar en una misa con el Papa, visitar la Capilla Sixtina y Museos Vaticanos.

Pero hay muchas otras cosas que puedes hacer en Roma durante los días de Pascua. Para que puedas disfrutar a la grande de tus vacaciones, hemos preparado para ti 10 planes imperdibles en Roma para Semana Santa 2017.

Semana Santa en Roma: Via Crucis en el Coliseo

Semana Santa en Roma, 10 cosas para hacer en 2017

Si quieres vivir una experiencia realmente única en Roma, en Semana Santa, no puedes perderte la famosa Via Crucis. Se trata de una cita imperdible para los cristianos y no sólo.

Este año, se celebrará el viernes 14 de abril a las 21 horas. El mismo Papa Francisco llevará la cruz durante las 14 estaciones en los Foros Imperiales hasta el Coliseo, símbolo del sacrificio de los mártires y de tantos combates hasta la muerte. Para poder participar puedes pedir las entradas en la Prefectura del Vaticano. Llegarás hasta el Coliseo utilizando el Metro Línea B, pero este servicio cerrará a las 15 horas. Por tanto, intenta acercarte al Coliseo con tiempo. Habrán mucha vigilancia y muchos turistas que no querrán perderse esta emotiva celebración.

Semana Santa cerca de Roma

Excursión Villa Adriana y Villa de Este

Si tienes la posibilidad de quedarte más días en Roma y te apetece echar un vistazo a los alrededores, estas son otras cosas interesantes que puedes hacer en Semana Santa 2017.

En primer lugar puedes visitar Tivoli gracias a nuestra imperdible excursión a Villa Adriana y Villa de Este. De esta manera podrás descubrir como eran las verdaderas villas romanas y de la nobleza, paseando en un entorno único, con paisajes que te conquistarán. Para seguir celebrando la Pascua, puedes visitar también Asís, la ciudad de San Francisco. Un tour que te permitirá conocer el corazón de Umbria, una de las regiones más interesantes y ricas en historia de Italia. Todo esto sin olvidarnos del antiguo puerto romano, Ostia Antica. Reserva online esta visita guiada en español para ver de cerca una verdadera ciudad imperial conservada de manera impecable.

Semana Santa en Roma con niños

Entre nuestras ofertas de tours y visitas guiadas en Roma, siempre encontrarás alternativas interesantes si viajas con toda la familia. Si has decidido pasar las vacaciones de Semana Santa en la capital de Italia, vamos a darte dos ideas para pasar unos ratos divertidos con tus hijos.

A los peques les encantan los animales y en la Ciudad Eterna, a parte museos, monumentos, plazas e edificios históricos, hay también mucha naturaleza. Podrás llevar a tus chicos al Biobarco, el zoológico más importante de Roma, o también al parque acuático Zoomarine. En alternativa, puedes alquilar un coche y visitar el parque de atracciones Rainbow MagicLand (en Valmontone, muy cerca de Roma) o el Castillo de Lunghezza, donde se esconden magos, caballeros y doncellas.

Para las entradas a estos parques con ofertas y descuentos, envíanos un correo a: info@enroma.com

Semana Santa en Roma original

Restaurantes de Roma 9

Si buscas algo más original, tenemos para ti otros planes muy interesantes que podrás reservar con nosotros. En primer lugar, un paseo en Roma en Vespa. Una ocasión única para ver de cerca los monumentos de la Ciudad Eterna, conduciendo por las típicas calles de adoquines a lomos de la legendaria motocicleta italiana.

Por otro lado, para los más románticos y los enamorados, no podemos olvidarnos de la cena en barco por el Tiber. Disfruta de la mejor comida italiana recorriendo el río más importante de la ciudad.

Qué hacer en Roma en Semana Santa

  1. Ver la Via Crucis
  2. Villa Adriana y Villa de Este
  3. Visitar Asís
  4. Visitar Ostia Antica
  5. Bioparco
  6. Zoomarine
  7. Rainbow MagicLand
  8. Castillo de Lunghezza
  9. Paseo en Vespa
  10. Cena en barco por el Tiber

Recuerda que estamos a tu completa disposición. Por cualquier duda o consejo: info@enroma.com

La Embajada de España ante la Santa Sede.

La decisión de ir ha sido un momento de lucha y de victoria. Siempre hay que elegir, sobre todo en Roma.

Desplazándome en bicicleta he llegado pronto. La presentación del libro iniciará aún dentro de un cuarto de hora, al menos oficialmente.

La gran escalinata, amplia, en un espacio de altísimos techos me invita a considerar qué grandes son los caminos a recorrer antes de poder entrar en las salas de esta casa. Es un espacio hecho para pasar por él con calma, notando el tiempo, no sólo por la subida, sino por la monumentalidad de este último trecho antes de entrar. Es una escalinata perfecta para indicarme que ya estoy dentro pero sólo detrás de una fachada. Siempre hay algo más y, en todo caso, siempre soy pequeño.

Tras el último peldaño me encuentro con dos grandes estatuas policromadas de S. Pedro y S. Pablo. Custodian como dos anfitriones la antesala de una única puerta, ya entreabierta hacia una gran sala.

Embajada de España en RomaSin embargo, antes de entrar noto la extraña llamada de la curiosidad.

Un sarcófago en la Embajada.

Entre las dos imágenes se encuentra un antiguo sarcófago romano. La verdad es que en Roma encontrar sarcófagos romanos no es nada extraño. Convertidos en fuentes o incluso en maceteros, reutilizados en iglesias, expuestos en los museos como auténticas joyas de la escultura clásica en sus diversas épocas. Al principio me emocionaba apoyarme en alguno a la hora de acercarme al chorro de agua fresca o acariciarlo al entrar o salir de alguna iglesia. Sentir esa piedra casi de piel por el contacto con tantas manos que le transmitieron su roce. Ahora, mis manos, como en un amor que ha dejado la enamorada sorpresa, se posan sin estupor pero con un consciente saber.

¿Qué motivo de amante predilección lo habría colocado allí, como anfitrión principal, entre San Pedro y San Pablo, custodios de esta entrada?

Tras la ascensión, en este vestíbulo, antes de acceder a las salas y habitaciones, miro con atención lo que antes sólo había visto.

Unos niños luchan en un combate a puñetazos. Púgiles que podrían ser cupidos regordetes. Uno lleva una palma de la victoria, otro tiene los brazos en alto. Al morir, como al nacer, ¡siempre somos tan pequeños! Desnudos y luchando por la vida que llega o va. Una palma, unos vestidos apoyados, la exultación y los lamentos. Siempre niños, siempre pequeños, en lucha donde cada momento es victoria o derrota, incluso en un final que podría ser un principio.

Conferencia en la Embajada de España

La gente iba llegando y empezaban los rumores de saludos y conversaciones. En silencio, los niños continuaban su lucha en este ingreso. Qué contradicción y misterio. Ellos unen dos extremos. Sus cuerpos de niños regordetes retozaban como emisarios de Dionisio. Como pequeños amores hablan de las esperanzas de la vida. Su lucha recuerda fatigas, dolores y derrotas. Abandono la amplia antesala de la Embajada. Sus voces imaginadas me han acompañado al cruzar el umbral de aquella puerta. Entran una vez más en el tiempo, como un parto, con una mezcla de alegría y dolor.

Recuerdo los pasos amortiguados por las alfombras, la sala en donde estaban dispuestas mesas y aperitivos. El salón de baile con un precioso tapiz que hace de telón de fondo a la mesa desde donde se hará la presentación. Saludos, elogios, comentarios, círculos de gente que se conoce y se presenta. De vez en cuando se ve un conjunto matemático único, sin elementos de intersección, para más detalles.

Resuena aún el eco de las palabras de la presentación del libro cuando salgo de la embajada de España para coger mi bicicleta.

Saliendo de la Embajada de España.

Un guardia civil primero y luego un militar italiano de vigilancia ante la entrada me saludan. Varios turistas miran curiosos la gran bandera española y el portal que se cierra detrás de mí mientras siguen comiendo sus helados sentados en el borde del recinto de la gran columna de la Inmaculada. Hace mucho calor y me toca subir pedaleando por la cuesta de Capo le Case y luego Via Veneto. Al menos sé que al llegar a casa me espera una buena ducha.
Escalinata de la Embajada de España ante la Santa Sede en RomaMientras pedaleo, al anochecer, recuerdo para no olvidar. Hay lugares y arquitecturas en los que uno se siente como con un buen traje: nada te falta, nada te da fastidio, todo te sienta bien sabiendo que es lo mejor en ese contexto, te permite estar cómodo y con seguridad, es original, se nota, sin saber bien por qué, sin excentricidades; materiales, forma y color en una armonía que hace juego y juega con tus ojos.

La escalinata de entrada de este gran palacio es así y quería retener la sensación, el tacto. Subía por ella lentamente hace unas horas. Bajaba aún más lentamente hacía sólo unos instantes. Es curioso como un lugar de paso se quede y me siente tan bien.

Si quieres saber como elegir el mejor guía en Roma estos son los consejos útiles para que ver lo mejor de la Ciudad Eterna sin colas y sin preocupaciones.

Cada año, millones de turistas eligen la capital de Italia para sus vacaciones. Si ya tienes el billete de avión comprado y las maletas listas, te interesará saber como elegir el mejor guía en Roma. Evidentemente, al ser un destino muy cotizado, hay muchas empresas y agencias que se dedican a la venta de paquetes con tours para extranjeros. Por ello es fundamental saber cómo y dónde reservar visitas guiadas en Roma seguras, baratas y con personal cualificado.

En este artículo te proponemos algunos consejos prácticos para que puedas siempre elegir el mejor guía para visitar Roma sin sorpresas ni imprevistos. Además, con la posibilidad de evitar estafas y con las mejores tarifas posibles. Tus vacaciones serán magnificas y tu experiencia en la Ciudad Eterna realmente inolvidable.

Elegir el mejor guía en Roma: consejos prácticos

En primer lugar, vamos a darte unos consejos útiles sobre como elegir un buen guía para tus vacaciones en Roma. Puede que, tal vez, algunos de ellos te parezcan banales pero es importante tener presente que es mejor controlar bien todos los aspectos de un viaje. Sobre todo si llegas a la Capital de Italia por primera vez.

  1. No tengas prisa. Buscar y contratar un guía en el ultimo momento es una pésima idea. Intenta planificar tu viaje en Roma con calma y tomate tu tiempo para comparar ofertas, precios, pedir presupuestos.
  2. Verifica las opiniones de la gente. Gracias a Internet es posible controlar lo que opinan otros turistas de una empresa. Si te fijas en los comentarios publicados en la web de una agencia o en otras plataformas (mira lo que dicen de nosotros en TripAdvisor). Podrás rápidamente verificar la calidad de los guías que quieres contratar.
  3. Guías oficiales para españoles. Suele pasar que grupos de turistas lleguen delante del Coliseo y descubran que el guía habla solamente inglés. Una verdadera pesadilla para todo hispanohablante… Pues nuestra empresa trabaja desde el  2003 para el público de España y Latinoamérica. Esto significa que conocemos tus exigencias y que siempre te ayudaremos, ofreciéndote asistencia antes, durante y después de cada visita guiada. Mira nuestro álbum de recuerdos.
  4. Todo en uno. Intenta buscar empresas grandes, que ofrecen más servicios (por ejemplo, traslados hasta el aeropuerto o hasta tours para cruceros). Una garantía de seriedad que te permitirá reservar los tours en Roma y olvidarte de todo.
  5. Cuidado con los extras. Antes de contratar o comprar un tour, controla siempre bien los detalles de los servicios. El riesgo es reservar una visita incompleta y tener que pagar carísimos extras para poder acceder a los lugares que realmente merece la pena ver. Por ejemplo, en nuestras ofertas encontrarás siempre todos los detalles bien explicados.

Como reservar el mejor guía en Roma

Tu guía en Roma de calidad y a precios low cost

Debido al tamaño de la ciudad, es evidente que no es nada fácil escoger el mejor guía en Roma entre miles de ofertas. Además del los 5 consejos básicos que te hemos descrito anteriormente, vale la pena matizar otros dos elementos, igualmente importantes.

Fíjate en le página web de la empresa que quieres contratar y en sus redes sociales. Evita esas agencias que dan la sensación de dejadez y que no aparecen en ninguna búsqueda en Internet. Las empresas serias no tienen nada que esconder. Por ejemplo, el nombre En Roma aparece por todos lados: en Facebook, Twitter, Google Plus… Al tener una web moderna y actualizada, además podrás reservar online tu guía y tus visitas, cómodamente desde España sin hacer colas y en tiempo real.

Fundamental es también el trato que tu guía en Roma te ofrece. Intenta alejarte de empresas demasiados comerciales y elige alternativas donde se da más importancia al trato humano. Nuestros guías acabarán convirtiéndose en amigos. No queremos venderte nada, si no la oportunidad de visitar Roma de la mejor manera posible y con los mejores precios del mercado. La empresa, para alcanzar este resultado, trabaja sin intermediarios: ahorrarás dinero y si necesitas algo especial, pues te ayudaremos a encontrarlo.

¡NOS VEMOS EN ROMA!

Una tarde ante la iglesia de San Agustín

Con una melena gris recogida en una coleta bien peinada y la camisa de grandes cuadros azules fuera del pantalón, iba y venía recorriendo el primer escalón de la escalinata de la iglesia de San Agustín. En la mano izquierda, una bolsa de ordenador se balanceaba liviana haciendo acorde con su pierna derecha. El mentón apoyado en el pecho, parecía que su mirada observara la punta de sus enormes zapatos marrones de buen cuero.
Viéndole pensé, sin saber bien por qué, en aquel dibujo de una boa que se había comido un elefante y que, en otro tiempo, en otra vida, un niño había dibujado. Más allá de las cosas que la luz iluminaba ¿qué había en las sombras y en el contraluz?¿qué pensamientos y sentimientos se escondían bajo la camisa a cuadros?

biblioteca angelica junto a la iglesia de san agustin en RomaLa tarde, avanzando, cerraba aún más la pequeña plaza sometida a una cierta oscuridad prematura por los pisos sobreelevados.
Junto a la selva de coches aparcados la imagen de aquel hombre con la fachada clara como un folio remitía a una historia más grande que el elefante e igualmente escondida en apariencia. A la derecha, una ventana iluminada dejaba ver unas antiguas estanterías de madera bajo arcos que se sólo se adivinan apenas: la biblioteca Angélica.

Entrando en la iglesia de San Agustín.

Altísimas columnas y un cielo estrellado me cobijan.

Justo a la izquierda veo una imagen reluciente de María, como una gran matrona romana, y del niño Jesús regordete a su lado. Múltiples exvotos de agradecimiento, celestes y rosa, rodean las imágenes como un marco barroco.

Al fondo, en la oscuridad, atrae mi mirada una mujer en una pose graciosa, llena de donaire. Parece que me estaba esperando. Y así es. La Virgen de Loreto nos la ha dejado allí Caravaggio, esperándonos.

La Virgen de los Peregrinos

Junto a ella, a sus pies, recién llegadas, hay dos personas: pies sucios del camino y aún con el bastón -bordón colocado entre los brazos, apoyado en el hombro. Las manos, sólo ellas junto con la mirada devota, parecen tributar una adoración suplicante. Todo lo demás, está sacado de un callejón de cualquier esquina romana.

Aquella mujer guapísima y su niño ya no están entre los delicados y colorados paisajes del renacimiento -casi un paraíso en la tierra- ni entre las nubes barrocas de una gloria confusa. Se hace mujer de verdad, de oscuros cabellos mediterráneos, de cuerpo lozano, que deja caer su sombra ante el portal de una casa cualquiera. Una sombra que tantas veces habrá recibido aquella piedra y que parece grabada en ella, como un cuerpo de ausencia. Sombra y dintel comparten el centro de la escena con un descorchón en la pared igual a los de cualquier casa. Un niño ya grandote recibe la adoración y la luz mientras viste con su sombra el pecho de la mujer.

Ella mantiene el niño con desenvoltura y al mismo tiempo con la fuerza necesaria para tenerlo en brazos. El gesto de su pierna parece hablar de otros momentos en que, ante el portal de su casa, se para a hablar con alguna vecina. Está en su ambiente, se apoya en su dintel, espera y sostiene. La calma de un día cualquiera, con la simple liturgia de una visita cualquiera.

¡Y dicen que aquel niño es Dios! Y que aquella mujer es la única persona en este mundo elegida para ser su Madre.

Un rincón en la iglesia de San Agustín.

Viergen de Loreto del Caravaggio en la iglesia de San Agustín (Roma)No hay protocolos de corte ni recomendaciones.

No acuden a ella hombres cargados de grandes proyectos, vestidos ricamente.

No se ve el relucir de un metal ni el teatro colorado de los grandes salones.

No hay chamberlanes ni ceremoniales, listas, invitaciones, etiquetas ni multitud de luces centelleantes.

La emperatriz vestida de brocado y coronada de joyas o la angelical virgen y madre son historia. Hace falta la historia, tanta, para mostrar con pocos colores, cientos de matices y sombras lo que las cosas son. Esa madre también era una mujer como las demás, ignorada por los ojos de príncipes, sabios, potentes. Hacía falta historia y Caravaggio para que una mujer cualquiera pudiera ser esa madre.

Sin embargo, me doy cuenta que tampoco este cuadro es aquella Madre y aquel Niño. Son la parte de ellos que gracias a la historia, a su largo decorrer, se muestra en un entreacto.

Lena y María en la iglesia de San Agustín

Lena, la prostituta, amada amiga de Caravaggio es ahora María. Lena le ha dejado su rostro, su carne, a la Virgen si no desde siempre, sí para la posteridad, para nosotros. Una encarnación artística en la que el inmaculado lienzo no desdeña asumir la materia de color, la forma de un caduco y maravilloso cuerpo, con un alma creada por las manos, el sentir y pensar de Caravaggio. Atrevimientos del querer que crea.

Para mí este es el lugar donde la iglesia se hace casa, también para pecadores con los que el Maestro no tiene reparos en compartir manjar y presencia.

En esta iglesia, Tullia, Fiammetta, Lena tenían su casa y este cuadro es un dintel en el que se anuncia su presencia. La Virgen, casa del Dios que la habita recibiendo de ella su calor, su vida en sangre. La casa de Loreto. Casa de vida familiar en la que crecer en sabiduría y gracia, en silencios de trabajo y vida cotidiana. Un lugar al que volver tras las bulliciosas jornadas entre palacios y vida cortesana. La casa que acoge a los que peregrinan en el tiempo: sucios, cansados del camino y los años. Una casa que luego, ya sin tiempo, sin espacios ni paredes, se ensancha con innumerables moradas inimaginables. Una casa iluminada a la sombra de lo infinito.

En esta casa se enamoró Dios de la humildad de una chiquilla. Todo se hace nada dependiendo en todo de una nada de mujercita que es todo para él. Atrevimientos del querer que crea.

El escenario es un dintel cualquiera. La humanidad peregrina espectante en los dos personajes, los grupos de turistas y caminantes sin rumbo, nosotros.

Saliendo de San Agustín

Una esalinata, una iglesia, una ciudad que aún conserva luces y sombras con paredes descorchadas.

¿Cómo dibujaría aquel niño, colorado y grandote, las cosas que veía en esta ciudad?

Si quieres una visita guiada privada en la iglesia de San Agustín en Roma con tu Guía de Roma no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Color. La gloria en la Iglesia del Gesù

El fuego no se puede contar y tampoco sus sombras. El fuego que estudiamos no nos calienta y es imposible imaginar el calor sin sentirlo.

Si hablamos de fuego enseguida me vienen a la mente conceptos como luz, intimidad, fiesta, compartir, calor. Poco después surgen otros como incendio, cenizas, quemaduras, desolación.

Una potencia siempre compleja, ambigua o al menos paradójica: amorosa y destructora, cálida y vital o destructora y torturadora que reduce todo a escombros carbonizados de donde se ha escapado la vida consumida en humo y violento crepitar. Estos dos aspectos son los que se dieron cita en mi imaginación al contemplar recientemente el arte del Baciccia en la iglesia del Gesù.

Baciccia iglesia del Gesù

¿Por qué el Baciccia me quemaba y atraía al mismo tiempo?¿Qué concepto, con qué palabras, podría expresar estas dos caras de la realidad? Por casualidad inicial y búsqueda después, me encontré con el italiano ‘buio’. El ‘buio’ no es la oscuridad, no es una negación, sino un color y una situación existencial. Para desentrañar el contenido que encierran estas simples 4 letras quise entrar en su historia, en su familia. Seguí un hilo que salvando el laberinto del uso secular, me llevara de la mano. 4 letras a las que asirme para iniciar el camino sin volverme.

Buriel. El color de la iglesia del Gesù

¡Qué alegría al encontrarme con papá ‘burius’ y mamá ‘urere’! Burius designa un color rojo oscuro, intenso pero apagado, un rescoldo, en el que se muestra la energía luminosa que fue en lo que que queda: los residuos de la combustión. Es siempre ‘burius’ el que está detrás del brown inglés y del braun alemán, designando en origen una extraña mezcla entre naranja y negro.

Entre los parientes del ‘buio’ italiano ha quedado, como hermano pobre y casi desconocido en nuestros días, el español ‘buriel’. También la pequeña hermanita italiana ‘burella’ que da nombre tanto a un tipo de vaca lechera –bien morena para diferenciarla de las trabajadoras vacas blancas- como a una ‘oscura’ calle del centro de la bella Florencia.

En mi imaginación todo empezó cuando vestido con un paño buriel –ahora lo puedo decir- iba capeando los empellones del viento que se empeñaba en hacerme rodar hacia la plaza junto al palacio Altieri. Buscando refugio del viento endemoniado me imaginé con los pies descalzos de los peregrinos caravaggescos. Uno más sin más, en la gran aula de la iglesia del Gesù, abierta, sin columnas. Una plaza pero cerrada al viento a inicios del s. XVI.

Antes del gran Colegio Romano, antes de las universidades, antes de esa plaza cubierta de glorias en frescos. Antes de todo ello estuvo la gruta en la colina que hoy es Trinità dei Monti, estuvieron los hospitales de fortuna, la casa de Santa Marta delle Mal-maritate. Brasas que han dado luz y se han consumido por un calor que no va más allá del conctacto. Este fuego no prende pero no se inflama. Es un derroche de energías que no produce intereses pero que se propaga y sin el que la vida sería un frío aburrimiento de muerte.

Dentro de la Iglesia del Gesù

El Baciccia –siempre me hace sonreír el sonido de este apodo de Giovanni Battista Gaulli– no pinta la luz, incendia. Su oscuridad son carbones, sus sombras tienen un aire que danza. La maldad es un frío fuego fatuo y la gloria una pasión coral de llamas y cuerpos que se pasan destellos del incandescente blanco al tibio anaranjado.

Los personajes son un pardo y contradictorio buriel: un paño de humilde humanidad contradictoria. Son capaces de alimentar la luminosa gloria acercándose a ella y quedarse como ennegrecidos tizones al alejarse de la fuente de luz y calor. Enciendo una vela para tener cerca una luz de verdad, que se sienta, baile, caliente. Frágil y voraz.

También buriel podría ser el color más apropiado a la hora de definir los vestidos de Ignacio de Loyola conservados en su pequeñísima celda, engullida por un laberito de pasillos y nuevas construcciones que a drede no la han digerido.

También de buriel está vestido Ignacio en los frescos del padre Pozzo, y burieles han sido las vidas de José Pignatelli y el padre Arrupe. Están separados por un centenar de años, sin coincidir en vida, y sólo por un metro para acercarles en la memoria de sus sepulcros. Por cierto, si bien José Pignatelli pasa desapercibido en su sepulcro, tiene un busto maravilloso del escultor Solá en el presbiterio. En su sepulcro, las cenizas; en el altar, la gloria luminosa. Parece que en la dura piedra se encarne el espíritu de sobrevivencia de la orden de los jesuitas: reducida a huesos, pero siempre determinada.

jose pignatelli busto en la iglesia del Gesù

Un jesuita

Este aragonés, cuando ser aragonés podía significar tener raíces napolitanas, mantuvo vivo el rescoldo, oscuro pero cálido, de esta paradójica Compañía. La habían declarado difunta pero no acababa de morir. Quizás la alegría y el razonado asentimiento que muchos experimentaban viéndola en su triste final se frustró con la descabellada ilusión de este aragonés por ser jesuita.  A pesar de la edad, de la familia, de su enfermedad, de la lejanía e incluso a pesar de que oficialmente los jesuitas ya no podían ser. No quedaba ninguno por estos lares tras la bula del mismísimo papa Clemente XIV pero él lo fue, por segunda vez primero.

Grandes de linaje y recursos, como el delgado Pignatelli que nos muestra el mármol, que se queman ardiendo como ascuas en oscuras historias y luego dan a luz una gran hoguera. Tan sólo huesos, pero huesos de locura o enamorados. En su desnudez descarnada tienen el paradójico poder de acercar, de congregar. Nos hacen saltar más allá del poco tiempo en que eran auto-móviles para luego ser velas empujadas por un soplo de viento. Divino para unos o endemoniado para otros. En ambos casos un viento igualmente incomprensible, ambiguo como el ardiente y oscuro, buriel.

En la plaza ante la iglesia del Gesù

Salgo a los aires furiosos de la plaza y me encuentro con el anaranjado atardecer que va apagándose. El ‘imbrunire’ italiano que tanto me gusta. Un tiempo que como nuestra alba, se viste de un color tan especial que le da nombre propio.

Una ‘apetta’, una de esas motos con remolque que parecen zumbar en el equilibrio inestable y juguetón de sus tres ruedas, pasó a mi lado. En su toldo de tela franciscana, escrito con letras blancas: Cavalier G. Zazzaretta, legnami (maderas). Me imaginé a Petronio haciendo entrar a esta hora del atardecer en su cena de Trimalcione al Cavalier Zazzaretta. Jovial y mordaz, siempre listo a una buena salida irónica. Un auténtico nombre hablante, digno de una ocasión tan especial.

Hay nombres que hablan, que suenan y resuenan, sugiriendo significados, jugando con otras palabras, trayendo a la mente imágenes. Nombres contradictorios, muy humanos, en una mezcla bien saturada de alturas gloriosas y lodos que cubren en las caídas.

Caminando ahora ya en la oscuridad que en Roma es ‘buio’, subo por via IV Novembre y paso junto a los Mercados de Trajano. Una torre inclinada, como de puntillas sobre el Foro de Trajano, se asoma para ver la ciudad en sus incendios apagados y sopla memorias para reavivar las llamas de la ilusión. A ver si vemos lo que será.

Si quieres una visita guiada privada en la iglesia del Gesù en Roma con tu Guía de Roma no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Estos son los mejores platos de Roma para españoles. Si no sabes que comer en tu viaje en Roma, descubre la verdadera y original gastronomía romana.

Puede parecer inútil otra guía dedicada a la gastronomía romana. Sin embargo, sigue publicándose en Internet mucha información incompleta y parcialmente errónea que puede crear problemas a los turistas españoles que eligen visitar Roma cada año. Por ello hemos decido crear un listado definitivo con los mejores platos de su cocina tradicional.

Para ayudarte en comer bien durante tus vacaciones en Roma y, sobre todo, para aclararte de una vez todas las dudas sobre las tradiciones culinarias de la Ciudad Eterna. Puedes utilizar esta pequeña guía libremente y abrirla en tu móvil en cuanto estés sentado en una pizzería o un restaurante de la Capital.

Los mejores entrantes de Roma: Bruschetta, Suppli y Fiori di Zucca

Los mejores entrantes de Roma

Acabas el tour en el Vaticano y tienes hambre, normal. Pues una de las diferencias entre Italia y Espana se esconde en la manera de comer. Los entrantes (‘antipasti’) nunca se comparten. Cada comensal se pide lo que quiere y, si es originario de Roma, pedirá siempre tres cosas:

  • Bruschetta (se pronuncia ‘brusketta’). Es simple pan tostado con aceite virgen de oliva y frotado con ajo. Puede llevar encima tomate natural, rallado, paté de aceitunas, jamón y más cosas. Es la forma de reutilizar el pan del día anterior.
  • Suppli. Un lujo para tu paladar. Desde fuera parece una croqueta gigante, en realidad el pan rallado frito esconde arroz con tomate frito con, en el centro, una bolita de mozzarella fundida. Imperdible.
  • Fiori di zucca. Los romanos aman comer estos flores de calabacines, fritos y con sardinas. El sabor es muy original, perfecto para abrir el estómago.

La mejor pasta de Roma y la pizza original

Los mejores primeros platos de Roma

Seguramente habrás comido Pasta Carbonara miles de veces… Pues en Roma no lleva ni nata ni otros salsas. La receta original es bien simple: huevo, queso Pecorino Romano, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y “guanciale”, una chacina sin ahumar preparada con careta o carrillos de cerdo. Nada de beicon. Si le añadimos un poco de tomate natural y cebolla, tendremos una exquisita Amatriciana. Su nombre se debe a que es el plato típico del pueblo de Amatrice, destrozado por el terremoto de 2016. Si quitamos el “guanciale” a la Carbonara y cambiamos la pimienta normal con pimienta negra, obtendremos el famoso Cacio y Pepe.

Con un buen plato de pasta puedes prepararte para nuestro tour en la Antigua Roma.

Respeto a las pizzas, hay mucha diferencia entre pizza napoletana (de Nápoles) y la romana. En el primer caso, la receta nos ofrece una pizza alta, con masa gruesa y espesa. La verdadera pizza romana es fina, crujiente y menos pesada. Si te apetece comer una buena pizza origina, recuerda que existen solamente 3 sabores: Margherita, Capricciosa y Quattro Formaggi (cuatro quesos). Los demás son inventos modernos, la mejor es, sin dudas, la Margherita con queso mozzarella de búfala.

Segundo plato: Saltimbocca alla romana y alcachofas

A los españoles les encanta el jamón. En Roma podrás comer la mejor carne con lonchas de jamón italiano y salvia. Estos ‘saltimbocca‘ puedes acompañarlos con dos diferentes platos de alcachofas, a la judía o a la romana. Hay muchos tipos de verduras en la Capital de Italia y te recomendamos también los platos que llevan achicoria romana.

Quesos romanos: ricotta y pecorino

Los mejores quesos de Roma

El queso más famoso de Italia es el parmigiano. Su rival por antonomasia es el pecorino, obtenido con la mejor leche de oveja. Existen dos variedades, una elaborada en Cerdeña (pecorino sardo) y otra en las campañas romanas. Tiene un sabor fuerte, intenso y está muy salado. Tienes que probarlo con un poco de miel o también con un trozo de focaccia (pizza blanca muy fina). La ricotta, por otro lado, es un queso muy fresco y se acompaña con platos salados y dulces. Te encantará.

Los mejores postres de Roma

Los mejores dulces de Roma

El rey de los dulces es seguramente el helado, artesanal y realizado con ingredientes naturales. Las familias romanas suelen terminar sus comidas con fruta fresca y solamente el domingo se conceden el lujo de un verdadero postre, en prevalencia pasteles dulces (llamados ‘paste’).

No te preocupes por la dieta, en Roma caminarás mucho. Y si estás cansado, te ofrecemos un tour panorámico en autobús a precios realmente low-cost.

Luego tenemos el maritozzo (pastel de harina, huevos, miel, mantequilla y sal, cortada por la mitad y relleno de crema batida), le castagnole (bolitas dulces fritas), le frappe (postre crujiente con forma de cintas finas y retorcidas, horneada o fritas), la pizza dulce y la grattachecca (hielo rallado al que se añaden jarabes de fruta).


Si estás a punto de viajar a la Capital de Italia y no sabes donde comer, no te pierdas nuestra selección de restaurantes de Roma.

Una de las mil y una noches: Coppedè.

La noche pasó rapidísima en un profundo sueño del que no quedaban rastros de imágenes aunque sí la sensación de haber estado muy lejos.

El aroma del café fue el que dio un poco de conciencia a sus movimientos.

Seguía sintiéndose con una sensación de tensión como la que lo había acompañado hasta el sueño la noche anterior. No era sólo cansancio. La necesidad de conciliar las múltiples facetas que le presentaba su vida y la vida que contemplaba. Sabía que toda persona tiene sus secretos pero no se podía reducir la comprensión de una persona a una vida secreta. Hay relaciones que son difíciles de explicar e intenciones oscuras pero no se pueden reducir a tramas
y subterfugios exotéricos que condicionan toda la vida. Ver en todo un misterioso lado deja en penumbra el verdadero misterio de los claroscuros de la vida. Y Roma era sombras y luz en todo momento.

Decidiendo

-¿Qué tal has dormido?
-Muy bien, gracias. Donde vamos hoy.
-La verdad es que no lo sé. Estaba ojeando el Roma c’è para hacerme unaidea. Sabes, en esta ciudad con miles de eventos y lugares para visitar que son como un río de sabia, es difícil encontrar las fuentes que te indiquen donde tomar el agua… si es que no acabas enredado en la Red.
-Abre el libreto en una página y lee la primera noticia que encuentres.
-¡Ah! lo dejamos al caso.
-¿Por qué no?
-‘Piazza Mincio. Desde las 10.00 hasta las 14.00 Actividades para niños y mayores descubriendo la arquitectura del barrio del Coppedè. Visitas guiadas, juegos al aire libre’.
-Venga, vamos.

Era una mañana templada que presagiaba la primavera.

En Termini cogieron el autobús 86 y se bajaron en Plaza Buenos Aires, Piazza Quadrata para los romanos.

Llegamos al Coppedè

Barrio Coppedè Roma Villa de las HadasPasando la fachada brillante de mosaicos de la Iglesia Argentina llegaron a la entrada del barrio de Coppedè como si fuera una ciudad aparte. La entrada es como un inmenso chaflán protegido por torres, pero sus piedras eran figuras que lo convertían en un palacio. Una mole medieval con arquitectura barroca, recovecos góticos, arcos de época imperial, pinturas que recordaban el renacimiento florentino, ventanas traídas desde el neoclásico nórdico de los Savoya… ’Artis praecepta recentis maiorum exempla ostendo’. Lo antiguo y lo nuevo, la vida cotidiana y lo extravagante, la geometría y las figuras, lo útil y lo supérfluo se daban cita convertidos en piedra.

Familias con sus niños jugaban en Plaza Mincio entorno a la fuente adornada por pequeñas ranas, más prosaicas y rumorosas de las tortugas del Gheto. Vari
os animadores repartían colores, cartulinas y papel, organizaban juegos dibujados sobre el asfalto. Algunas personas más mayores se habían reunido entorno a un guía que teatralmente hablaba del edificio de la Araña, de el de las Hadas, de los Embajadores, Zodíacos, relojes de sol… como un mundo de sueños hecho realidad. Los pequeños jugaban y los grandes se contaban cuentos.

Un niño, gracil, bajito, de pelo corto y encrespado, corría de un lado a otro, se subía a las vallas, hasta que de repente uno de los animadores extendió en el suelo un gran rollo de papel. Una senda imaginaria y virgen que lo hizo dejar todo, coger sus rotuladores y construir su propio mundo.

Coppedè, otra Roma

Eneas se quedó mirándolo hacer. Movimiento irrefrenable y control, un camino blanco y un mundo interior de mil colores. Ese era el misterio que lo asombraba: mundos que se entrelazaban, que se superponían. El niño, el barrio, Roma, movimientos y quietud. ¿Qué será de ese niño? ¿quién lo verá crecer?¿Revolucionará el arte o conducirá un taxi como Armando? Su viaje, cualquier escena de cualquier plaza tendrían su sentido en él y al mismo tiempo un halo de misterio, de compleja sorpresa preparada por la Providencia.

Normal, pequeña, insignificante para la trayectoria del mundo, como la mano de aquella niña llamada Esperanza, era aquella mañana fría y clara.

Si quieres una visita guiada privada en el barrio del Coppedè no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Visitar Roma con niños puede ser una experiencia muy divertida. Será importante despertar la fantasía y la curiosidad de los más pequeños para que puedan soportar, con alegría, las largas caminadas que os esperan.

Pero, además de museos y monumentos, Roma ofrece talleres para niños, teatros, cinemas, espectáculos multimedia. Vamos, un sinfín de actividades pensados para tus hijos. Estas son las mejores ideas para que puedas disfrutar de las bellezas de Roma con niños. (Envíanos un correo electrónico a info@enroma.com para reservar entradas o pedir más informaciones).

Visitar Roma con niños, entre historia y fantasía

Visitar Roma con niños, entre historia y fantasía

Hay muchos lugares, en Roma, que son sinónimos de historia y leyenda. Imagina llevar a los niños al Coliseo disfrazados de verdaderos gladiadores romanos, pasear por el Foro, el Palatino o los Mercados de Trajano. ¿Tienes un hijo o una hija un poco mentirosillos? Diviértete a ver que cara ponen al meter la mano en la ‘Boca de la Verdad‘, a pocos pasos del antiguo Circo Máximo. Si quieres sorprender a los peques con magia y misterio, pues no te olvides de mostrarles las Catacumbas y el majestuoso Castillo de Sant’Angelo, lleno de pasajes secretos, armas y armaduras antiguas.

Todo esto sin olvidarnos de las momias de los Museos Vaticanos… Puede que a los niños visitar San Pedro y estar horas delante de obras de arte resulte un poco aburrido… Estos museos papales son ricos en piezas de historia que cautivarán los ojos de vuestros hijos. Si tenéis tiempo, podéis llegar cómodamente en metro (Línea B) hasta el barrio EUR, donde surge el Museo Nacional Prehistórico Etnográfico ‘Luigi Pigorini’, otra atracción para los más curiosos. Si quieren transcurrir una noche en un Museo, como la famosa película de Ben Stiller, podrán hacerlo en el Museo Cívico de Zoología. Roma para niños Hay cuatro lugares imperdibles, si visitas

Roma con niños

Roma con niños

Se trata de lugares exclusivamente pensados para ellos y que les dejaran sin habla. Empezamos con el famoso Time Elevator, una verdadera maquina del tiempo cerca de Plaza Venecia. Un sistema dinámico tridimensional para descubrir Roma como era. Luego te proponemos Explora, el museos de los niños en Roma: 2000 metros cuadrados con 15 espacios temáticos para conocer la ciencia y la sociedad a través de juegos y actividades.

En el corazón de Villa Torlonia, uno de los muchos parques de la capital italiana, se esconde el Technotown. Una ludoteca tecnológica para niños de 6 años para arriba que tienen una predilección para las curiosidades científicas. No puedes perderte, en ultimo, el Planetario y Museo Astronómico de Roma. En su cúpula, alta 14 metros, se proyectan simulaciones de estrellas, planetas, nebulosas y cuerpos celestes. El programa de actuaciones, eventos y talleres para niños es muy amplio.

Visitar Roma con niños: parques y naturaleza

Visitar Roma con niños parques y naturaleza

Roma ofrece a tus hijos muchos espacios verdes. Por ejemplo, el magnifico jardín de Villa Medici, a pocos metros de la Plaza de España. Hay recorridos guiados para descubrir la historia del pequeño Ferdinando de’ Medici. En la Villa Borghese, a lado de Plaza del Popolo, podrás caminar y descubrir senderos y lugares muy especiales, como el museo de la Galeria Borghese, el Cinema de los pequeños, un espacio lúdico (Casina di Raffaello), o dar un paseo a caballo o en pony.

Imperdibles son también Villa Doria Pamphili (180 etarias de bosques) y el belvedere del Gianicolo, entre San Pedro y Trastevere, donde cada dia a las 12 dispara un verdadero cañón.

Si viajas a Roma en primavera o verano, puedes llegar a la playa de Ostia o visitar los Castillos Romanos donde hay lagos y sitios muy bonitos donde descansar.

Si tienes unos días libres o quieres pasar tus vacaciones en una de las ciudades más importantes del mundo, aquí te explicamos como visitar Roma en la mejor manera posible. Estamos hablando de una ciudad inmensa, rica en historia, arte y con todo lo necesario para disfrutar con tu pareja, tus amigos o tus niños.

Tanto si viajas solo o en compañía, si llegas en avión o en crucero desde Civitavecchia, no te pierdas nuestros tours en Roma y el Vaticano que puedes reservar a precios low cost, con guía en castellano. Te espera una experiencia única e inolvidable en la Capital de Italia.

Como visitar Roma barato

Seguramente tengas más de un amigo o conocido que haya visitado Roma, por lo menos una vez. Pues muchos te dirán que es una ciudad muy cara. Es algo normal, considerando todo lo que ofrece, posiblemente sea esta la ciudad más importante del mundo.

Los consejos más básicos, pero cruciales, que te permitirán visitar Roma de manera barata y sin gastarte una fortuna son 5:

  • Viaja en fechas poco cotizadas (por ejemplo en febrero o en octubre: es una ciudad muy bonita a lo largo de todo el año);
  • Reserva con tiempo el vuelo;
  • Elige un alojamiento barato (mira donde dormir en Roma);
  • Evita restaurantes y pizzerías turísticos (mira nuestros consejos sobre donde comer en Roma);
  • Reserva online los mejores tours y visitas guiadas a precios baratos;

Iglesia del Gesù 2

Como visitar Roma con niños

Entre nuestras ofertas de tours y visitas guiadas en Roma, siempre encontrarás alternativas interesantes si viajas con toda la familia. Si has decidido pasar tus vacaciones en la capital de Italia, vamos a darte cuatro interesantes ideas para pasar unos ratos divertidos con tus hijos. Descubre lo divertido que es visitar Roma con niños.

A los peques les encantan los animales y en la Ciudad Eterna, a parte museos, monumentos, plazas e edificios históricos, hay también mucha naturaleza. Podrás llevar a tus chicos al Biobarco, el zoológico más importante de Roma, o también al parque acuático Zoomarine. En alternativa, puedes alquilar un coche y visitar el parque de atracciones Rainbow MagicLand (en Valmontone, muy cerca de Roma) o el Castillo de Lunghezza, donde se esconden magos, caballeros y doncellas.

Para las entradas a estos parques con ofertas y descuentos, envíanos un correo a info@enroma.com.

Como visitar roma con ninos

Como visitar Roma desde Civitavecchia

Civitavecchia es el puerto más grande e importante de Roma. Se encuentra a unos 80 km de distancia pero llegar a la Capital y al Vaticano es realmente una tarea sencilla. Si has contratado un crucero o, por cualquier otra razón, quieres saber como visitar Roma desde Civitavecchia, te ofrecemos varias opciones:

Si necesitas un guía, podemos proporcionártelo así como otros servicios extras (pídenos informaciones por correo electrónico). Haz clic en cada servicio y podrás descubrir las tarifas low cost de EnRomaTransfer que, además, tiene servicios de traslados también desde y hacia los Aeropuertos de Ciampino y Fiumicino. Visita Roma desde Civitavecchia con el mejor servicio de traslado, alta calidad y precios muy baratos.