¿Por qué viajar a Roma?

«Hoy en día, son nuestros sentidos quienes nos hacen viajeros, no nuestra mente. Y por eso, el secreto del arte de viajar está en saber abrirse a las sensaciones antes que a la reflexión. El viaje es, sobre todo, una aventura sensual y sentimental.» (Javier Reverte, La aventura de viajar). Palabras que son todo un programa, una invitación a venir, especialmente En Roma!

Nos gusta la relación con Roma y con los que en ella compartimos tiempo y espacio, historias y vida.
Haciendo una variación con los versos de Salinas ‘nos gustaría ser esa Roma que te damos y no quien te la da‘.
Queremos que tu viaje sea esa experiencia y ese encuentro muy personal con la ciudad. Mirarla y no sólo verla. Roma literaria o inefable, grandiosa y mísera, ‘plaza del mundo’. Con sus mil fachadas e historias contiene tanto lo que estabas buscando -nunca decepciona- como sorpresas inagotables.

 Encontrarnos y encontrarse con Roma es una oportunidad para contemplar las miserias y grandezas humanas: «Hominem pagina nostra sapit.» (Nuestra página tiene sabor humano). Siguiendo estas palabras de Marcial, intentamos mostrar la complicada y riquísima realidad de la ciudad, de sus personas y obras. 

Quid melius Roma?

Podemos preguntarnos como Ovidio. No sé cuál sería vuestra respuesta. En todo caso, no se trata de admirar lo mejor en absoluto, sino de encontrar lo que nos emociona. Si habéis decidido venir a Roma, a pesar de sus defectos, estoy seguro de que también tiene las características perfectas para encantaros. ¡Hay tantos y tan variados motivos para venir! Desde lo más grandioso a lo más ínfimo. Lo importante es ver Roma desde Roma. Sentirla bajo tus pies, acariciar sus piedras, reconocer su figura entre el bullicio de la gente o en sus sileciosas sombras.

Por sus miserias y sus maravillas para mí ésta es la ciudad de la historia, de la esperanza, de las biografías. Ciudad en la que descubrir que nada es más necesario que nuestro pequeño nombre -irrepetible, único- y quien lo pronuncia.

Recuerdo los preciosos versos de Luis García Montero dedicados a su mujer, casi en adoración, y los aplico a mi Roma. Yo que la contemplo y también ella que me mira:

«que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte
.«

Roma es lugar para la espera, en donde todo puede ocurrir. Meta en la que el camino se convierte en lo importante. En Roma es necesario algo más que el poco tiempo de una vida. Quizás por ello nos hace esperar, como un deseo, la eternidad.

Sin embargo, esa Ciudad Eterna no la puedo aferrar, nunca es bastante, espero. Siempre digo ‘ciao’ sin querer irme, aprendiendo a llegar y a despedirme. En ella lo efímero, las sensaciones, son inagotables, eternas.

En este período más que nunca resuenan en mí las palabras fuertes de Leila Guerriero:«Viajo para no volver atrás, para no llegar a ninguna parte, para habituarme a perder y a despedir: lugares, cosas, gente. Viajo para recordar que no es bueno sentirse seguro ni aún seguro, a salvo ni aún a salvo».

Tus guías, En Roma

4 maravillas de Roma

La suerte está echada. Con el ‘dado’ de los Farnese Roma ha lanzado una apuesta, y ha ganado. Sangallo, Michelangelo, Salviati, Zuccari, los Carracci… son algunas las fuerzas que lo han hecho caer aquí, así. Una de las 4 maravillas de Roma que no eran mero asombro sino sobre todo placentera admiración, a medida del pueblo romano que las tenía a su alcance, en medio de la vida cotidiana.

palazzo farnese roma decoracion

Espejo (miroir) en palacio Farnese

Fortuna y Locura se unen en este dado lanzado entre Campo dei Fiori y Via Giulia. La fortuna giñaba el ojo a los Farnese para, en un delirio de proporción, crear un cubo que parece no pesar. Una locura colocar los tímpanos semicirculares y triangulares sobre las ventanas, como hornacinas sobre las que se posa una presencia divina -arco y acento- permanente en piedra. Una locura del Renacimiento en Roma poner sobre los hombres el peso de la imagen de Dios. Es una locura que lo horizontal pueda culminar lo que se eleva en vertical, un suelo en el cielo con ese gran alero que lo desborda. En él, Miguel Ángel parece haber querido convocar la sombra selvática de la lunática Diana para completar la claridad apolínea del sol reflejado en sus perfectas arrugas y piel de ladrillo y travertino. Es la locura que une armónicamente contrarios.

fachada de palacio farnese antonio da sangallo

Fachada del palacio Farnese de Antonio da Sangallo el joven y Miguel Ángel.

“Por esto el pueblo dice que las 4 maravillas de Roma son el dado Farnese, el cémbalo Borghese, la escalera Caetani y el portal Carboniani.”

Según nuestra imagen de Roma si alguien nos preguntase por las 4 maravillas de la ciudad habríamos indicado el Coliseo, San Pedro, el Panteón… lugares que vienen inmediatamente a nuestra imaginación al pensar en Roma. Sin embargo, cuando a inicios del siglo XIX Giuseppe Antonio Guattani recoge lo que ‘el pueblo dice’ nuestros ojos reciben la invitación a ver la ciudad de una forma distinta. En cierta manera, es una forma de verla con gafas de loca o así me parece. La maravilla no es sólo para quedarse boquiabierto, es para admirar disfrutando, y también, en cierta manera para ‘admirarnos’. Sería un ‘miroir’, un espejo en el que descubrir lo que somos o arrebujarnos con lo que nos gustaría ser. Admirable locura de espejo mágico.

Erasmo de Róterdam en su Elogio de la Locura escrito a inicios del s. XVI mientras pasaba unos días en casa de Tomás Moro pone estas palabras en boca de la locura: «yo soy la deidad que regocija a los dioses y a los hombres… os he visto a todos tristes y taciturnos… Me habéis visto y vuestro humano aspecto se ha trocado: vuestros ojos han centelleado de alegría; vuestras frentes se han desarrugado, y me habéis acogido con una sonrisa cariñosa.»

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La loca, obra de Giacomo Balla en la Galleria Nazionale d’Arte Moderna de Roma
«En mi frente traigo mi nombre y mi cara dice lo que soy… No sé disfrazarme, mi fisonomía es el traslado fiel de mi alma.»

Estos 4 lugares serían el rostro y el nombre de Roma, sin disfraces. Son la fisonomía que refleja el alma de la ciudad. Lugares vivos, implantados firmemente en las venas y la carne de Roma. No se trata de las ‘mirabilia’ descritas en las guías, lugares en las primeras posiciones de la lista de un viajero. Son 4 lugares que admiran al pueblo de Roma, por ejemplo, a todos los que pasan cotidianamente ante el portal Carboniani. No es su grandeza o la cantidad de decoraciones lo que maravilla sino la locura de hacerlo todo de una pieza, o así se creía. Es la locura temeraria que intenta lo imposible, que crear formas y espacios de una pieza, queriendo tocar el límite de las posibilidades que encierra la naturaleza. Llegar a ese límite es la locura que nos maravilla haciéndonos salir de la apatía o la mirada taciturna. Se iluminan nuestros ojos al contemplar ese portal que se nos presenta no como un desafío imponente sino como una puerta que se entreabre al misterio de la piedra.

portal carboniani palacio sciarra colonna

Portal Carboniani del palacio Sciarra – Colonna en via del Corso

Sin embargo, ¡cuántas veces pasamos a su lado sin mirarla! Es también el signo que acompaña la locura: muchas veces no queremos verla, ni escucharla. Y ella también se esconde en esa indiferencia que es al mismo tiempo su condena. Maravillas escondidas que nos invitan al silencio como la loca del cuadro de Balla. ¡Cuánto me gusta ese cuadro! Cada vez que voy al GNAM recibo su visita. Se presenta ante esa puerta que imagino sea la de nuestra casa común. Ella ya está entrando, no necesita permiso, pero al mismo tiempo pide la discreción de mi silencio: como Pedro por su casa.

Maravillosas locuras cotidianas

Hay locuras que tienen máscara de cotidiana sencillez. Incluso una escalera, la lenta y necesaria ascensión hasta las salas, dormitorios, cocinas… puede ser una de las maravillas de Roma. Quizás por ello este portento prosaico parece aún más una exageración, un derroche de materia. Es la locura repetición, innecesaria, igual y siempre nueva. La de quien por querer no se cansa de dar o recibir siempre lo mismo. La locura nunca es tacaña en sus manías. Magnánima, sin saturación, una escalera que es oceánica locura en sus consecutivas olas peldaños.

palazzo ruspoli escalera caetani

Escalera Caetani. En 1776 el palacio fue vendido a la familia Ruspoli que son los actuales propietarios.

Como cientos de menhires horizontales estos escalones son bloques únicos de 3 metros de mármol para celebrar con tal derroche lo que va más allá de la razón. La necesidad de no andarse con miramientos, esfuerzos cuya razón práctica se pierde ante la locura de la repetición lapidaria. De esta forma quedan fijos cientos de escalones tantos como hitos y palabras quisieras dejar en quien por ellos pasa. Locura poética es que al menos un verso se repita en todas las generaciones.

El lenguaje de estas piedras sin inscripciones es tan locuaz como las manos de aquella mujer -la locura siempre borra la edad- en el cuadro de Balla. Una nos pide el silencio, la otra la suspensión del juicio o la espera de una mano, de un brazo que aferrar por debilidad o emoción, inicio de un baile en el que sumir o exaltar. Mania – Locura gobierna sobre los espectros, sobre los que ya no están en este mundo aunque grandes piedras parezcan querer retener su memoria anclada al tiempo. En esta maravilla cada paso tapiado parece quedar y ser pasado. Están allí, bajo una losa, un escalón, memoria decantada, para que no entren en el mundo de los vivos, para que no se escapen corriendo al mundo del olvido.

Música de gigantes

Palacio Borghese es un enorme clavicémbalo. En Roma podemos encontrar nuestra loca de la casa ocupada en encontrar al gigante capaz de tocar este maravilloso instrumento. Nos quedamos cerca del río, donde antes estaba el puerto de Ripetta, pues creo que sería el mejor lugar para escuchar su música.

palacio borghese ninfeo

Un clavicémbalo cuyas cuerdas resuenan en el espacio del baño de Venus. El agua del río parece aflorar atravesando venas ocultas y rendijas para acercarse a este rincón en el que Venus, rodeada de amores, se está desnudando. Un lugar en el que las cuerdas ‘pizzicate’ (pellizcadas) dejan un fresco sonido juguetón de agua salpicada. Es la locura un juego regido por Amor.


Con esta maravilla de Roma imaginamos la música de la ciudad, en una orquesta dirigida por el Tíber. Música de agua que a veces se queda estancada ante las riadas de gente. Por cierto, Händel residió en el palacio Ruspoli. Dejó sus pasos también en la escalera y quien sabe si se imaginó como un gigante tocando este maravilloso clavicémbalo. El ‘caro Sassone’ como lo llamaba Corelli también participó de la maravillosa locura que Roma deja en lugares como éste. Es más, la música la alimenta, voz de agua entre amores, con razones que sólo el corazón entiende.

palacio borghese

Entrada del Palacio Borghese desde Largo Fontanella Borghese. En una ala del palacio se encuentran las oficinas de la Embajada de España.

Santa Croce in Gerusalemme

Tarde de tormenta. Final de un verano caluroso que se desata en relámpagos. Igual que esta tarde, una tarde a finales del s. XV el papa Sixto IV se refugia junto a la muralla aureliana, al lado de Santa Croce in Gerusalemme y su convento benedictino, implorando a la Virgen que pueda librarse de la furia de los elementos. Sano y salvo, el papa sale de su refugio para dirigirse hacia su cercana residencia en San Juan de Letrán. En signo de gratitud hace construir una pequeña capilla dedicada a Santa Maria del Buon Aiuto.

santa maria del buon aiuto en el anfiteatro castrense junto a Santa Croce in Gerusalemme

Este rincón me gusta especialmente. Me imagino al papa en medio de la tempestad, en una zona que entonces estaba despoblada a pesar de la existencia de la basílica de Santa Croce. Ciertamente, no tenía su gran fachada barroca ni existía nada del actual barrio hacia Porta Maggiore ni hacia la via Appia. Un mundo en el que el papa el viernes santo salía descalzo desde San Juan y caminaba entre campos y desterrados hasta Santa Croce, recobrando el contacto con la tierra. Bajo los relámpagos o sobre el polvo y las piedras del camino el constructor de la Capilla Sixtina y Ponte Sixto, se nos muestra peregrino, en el camino de la historia entre las condiciones que todos experimentamos.

Hoy, en medio de la tormenta, pasando bajo los arcos abiertos en la muralla, me siento también yo necesitado del Buon Aiuto. No es sólo saber de nuestra insignificante distancia con el dejar de ser, sino sentirla, conocerla y tantear a qué árbol o muralla nos arrimamos. Roma Amparo.

Palacio, anfiteatro y basílica

El área arqueológica de Santa Croce in Gerusalemme a partir del siglo V a.C. se convierte en un importante cruce de caminos entre las vías Labicana, Prenestina y Celimontana. Además, siendo uno de los puntos más altos de la ciudad, allí confluían hasta 8 acueductos entre los que destacan los monumentales restos del acueducto Claudio (52 d.C.).
Entre los años 42 y 38 a.C., Mecenas trasformó esta zona en un barrio residencia en el que se encontraban grandes villas y domus privadas sumergidas en maravillosos espacios verdes (horti). De hecho, la zona cercana a porta Maggiore pasa a ser de la familia Vario, emparentada con la familia imperial de los Severos. Siempre en esta zona Septimio Severo engloba en el demanio imperial los Horti Spei Veteris.

mapa lanciani zona santa croce in gerusalemme
Poco después cuando Sexto Vario Avito Bassiano llega a emperador con el nombre de Heliogábalo (218-222 d.C.), los ‘horti Variani’ también pasan a formar parte del demanio imperial. La villa del emperador incorporaba entonces el anfiteatro Castrense y el circo Variano. Con la construcción de las murallas Aurelianas (271-275 d.C.) el circo quedó inutilizado y se aprovechó el anfiteatro como parte de ellas.

anfiteatro castrense santa croce in gerusalemme
Más tarde, en la época de Costantino (306-337 d.C.) la villa adquiere un nuevo esplendor convirtiéndose en el palacio Sessoriano (lugar para las sesiones – estancia del emperador). La emperatriz Elena dedicó al culto de la cruz de Cristo lo que antiguamente era el atrio de la villa de época severiana.

Ante la mirada de una musa

«Non c’è niente da capire, basta sedersi ed ascoltare.
Perché ho scritto una canzone per ogni pentimento
e debbo stare attento a non cadere nel vino
o finir dentro ai tuoi occhi, se mi vieni più vicino.»

«No hay nada que entender, basta sentarse y escuchar.
Porque he escrito una canción para cada arrepentimiento

y tengo que estar atento a no caer en el vino
o acabar dentro de tus ojos si te acercas.»

horti spei veteris musa polimnia

Escultura de la musa Polimnia (la poesía sagrada) encontrada en 1928 durante unas excavaciones cerca de Santa Croce in Gerusalemme

«No hay nada que entender, basta sentarse y escuchar.» Es lo único que se puede hacer ante esta mirada, ante quien parece que te estaba esperando desde siempre. Una sabiduría que va más allá de lo que podemos entender. Con una voz que canta himnos divinos siendo ella la musa Polimnia, basta sentarse y escuchar. Cada vez que la encuentro en la Centrale Montemartini, me quedo encantado. Hay en su mirada algo de la picardía de quien juega con ventaja. La serena espera de quien con un esbozo de sonrisa desborda constantemente sentimiento, palabra, silencio.

Ebrio de esa abundancia me siento comprendido incluso en lo que ni yo mismo entiendo. Y la mejor forma de hablar de lo inefable es cantar. Cantar ‘tantos himnos’, poesías y música, cuantas formas de error y arrepentimiento al no acertar en lo que tanto ansío. Es entonces cuando siento el peligro de caer, en el vino o dentro de tus ojos, ambos capaces de hacerme perder los sentidos.

Lucio Dalla, Cara (Querida)

Junto a este maravilloso rostro con un único gesto pleno, junto al encanto de quedarme prendado en su tiempo eterno de piedra otra experiencia se insinúa como un perfume en Santa Croce in Gerusalemme. Con la tierra traída de Jerusalén se trasplanta a Roma la piel de otro mundo y, prendida en ella, llega otro tiempo. La memoria, como el carbono, sigue viva, huele a Tierra Santa.  Olor de incienso, sangre y mercados. Olor de mil guerras en la Ciudad de la Paz, olor de mirra y áloe para quien se ha entregado sin condiciones, sin violencia, incluso renunciando a cualquier respuesta. Si misteriosa y admirable es la libertad que consiente o niega, igualmente es la entrega incondicional que se expone inerme ante la posibilidad o certeza de un no.

Un madero. Una cruz es la otra cara de la moneda. Abierto el corazón y los brazos ante el universo, sin ropas, habiendo dado todo quien todo esperaba, él mismo está perdido.

«…e la notte cominciava a gelare la mia pelle
una notte madre che cercava di contare le sue stelle
io li sotto ero uno sputo e ho detto ‘OLE’ sono perduto.»

«y la noche comenzaba a helar mi piel
una noche madre que intentaba contar sus estrellas
yo allí abajo era un escupitajo y he dicho ‘olé’ estoy perdido.»

Condenado triunfo

Santa Croce es la basílica que me recuerda a Polimnia, rostro de la poesía divina capaz de llevarnos hacia lo inefable, y a Jesús, cargado con toda la injusticia que presentimos en la muerte, atado a ella con lazos de cárdena envidia, traición o, más terribles aún, los invisibles de la indiferencia:

«Almeno non ti avessi incontrato
io che qui sto morendo e tu che mangi il gelato.»

«Ojalá que al menos no te hubiese encontrado
yo que estoy aquí muriendo y tú que comes un helado.»

Encarnación y testigo de ese abandono, de ese ‘aquí’ donde estaba muriendo, nos espera un trozo de madera desde el siglo IV. Fue Elena el que lo buscó, haciendo concreto el encuentro con lo que en los sueños de su hijo era sólo un signo con el que vencer en una batalla. En el ábside Antoniazzo Romano ha imaginado esa búsqueda, la preocupación convertida en la hermosura de quien ha encontrado y ya no puede dejar de contemplar en silencio o con tantos cantos. Todo dice que sí, sí el azul del cielo, ahora, ante quien se había preguntado en aquella noche prematura ¿por qué me has abandonado? Como de un árbol cae sin ruido un fruto.

santa croce in gerusalemme altar abside

Las notas de Lucio Dalla ponen música a la única respuesta que se repite en silencio:

«Buonanotte, anima mia,
adesso spengo la luce e così sia.»

Como una mariposa

Bajo los colores de Antoniazzo Jacobo Sansovino esculpió en piedra un monumento tan ligero como un breve reposo en el vuelo de una mariposa. Sin peso, perfectamente apoyada en la naturaleza del abside que la sostiene, el recuerdo del cardenal leonés Quiñones parece que fácilmente se deshará, liviano y silencioso, cuando el movimiento anime sus alas tras una espera escatológica.

«Tu corri dietro al vento e sembri una farfalla
e con quanto sentimento ti blocchi e guardi la mia spalla
se hai paura a andar lontano, puoi volarmi nella mano
ma so già cosa pensi, tu vorresti partire
come se andare lontano fosse uguale a morire
e non c’e’ niente di strano ma non posso venire.»

«Tu corres tras el viento y pareces una mariposa
y con cuánto sentimiento te paras y miras mi hombro
si tienes miedo a ir lejos puedes volarme en la mano
pero ya sé lo que piensas, tu querrías partir
como si irse lejos fuera igual que morir
y no hay nada de extraño pero yo no puedo ir»

Francisco de los Ángeles Quiñones en 1523 envía a doce compañeros franciscanos a México. Empieza una nueva aventura corriendo tras el viento, con miedo a ir tan lejos. Los imagino ahora intentando volar en la seguridad de aquella mano con signos de pasión. En todo esto no hay nada de extraño. Él no puede ir.
Correr tras el viento. ¡Qué maravilla dejarse llevar, sin ser pesado, sin pesar!¡Qué dolor cuando mi peso es mi amor -amor meus, pondus meus- y cualquier viento me lleva! Miro su hombro, cargado. Y entonces, ambas exclamaciones suben a mis labios, las siento como una encrucijada que se me presenta recordando esta cruz y una ligera tumba mariposa.

santa croce in gerusalemme santa elena
Antigua escultura de Juno a la que se le añadieron en el siglo XVII los brazos, la cabeza y la cruz pasando a representar a Santa Elena

Mientras salgo de la basílica unas voces lejanas cantan casi en un susurro un himno que recorre el hermoso suelo cosmatesco de la basílica como un temblor y el aire como una ráfaga que agita la fronda:

Crux fidelis inter omnes
arbor una nobilis
nulla silva talem profert
fronde, flore, germine.

santa croce in gerusalemme puerta jannis kounellis

Santa Croce in gerusalemme puerta del huerto realizada por Jannis Kounellis

Cuentos en el Castillo Sant’Angelo

Había una vez un río, unos prados y un castillo. Al otro lado del río, siguiendo la corriente hacia el mar, había nacido la ciudad de Roma casi como una niña que se divierte saltando de una orilla a otra gracias a la gran piedra de la isla tiberina. Así nace también este pequeño cuento del Castillo Sant’Angelo como un tronco varado en una de las crecidas del Tíber.

Castillo sant angelo sud van wittel 1690
Castillo Sant’Angelo en 1690 en un cuadro de Van Wittel (Vanvitelli).

Francesco Giuseppe Borri, desde la única ventana que comunicaba su celda con el exterior, contemplaba las huertas que ocupaban la hermosa llanura de los ‘Prados del Castillo’. Era el año 1695 y el nuevo papa, Inocencio XII, había endurecido su régimen carcelario. El bullicio que llenaba las orillas del río con los primeros calores estivos le recordó aquellos ardores de sus años jóvenes en que pretendía renovar toda la ciudad y el orbe cristiano. Para ello habría sido capaz de poner en práctica sus mismas palabras «omnes delendos vocationi refractarios». El sol, sin embargo, siguió saliendo en Roma sobre buenos y malos aunque en su celda ahora entrase de refilón formando sombras que bailaban con sus recuerdos.

puerta castillo sant angelo

Puerta de entrada al Castillo Sant’ Angelo

Una tarde, casi noche, 40 años antes había atravesado aquel puente Milvio que imaginaba tras el espeso muro de su prisión. Escapó de la ciudad cuando supo que había sido elegido Alejandro VII. «¡Cuánto te quise Roma y cuánto deseaba que fueses hermosa y pura!» El año anterior, en Santa María la Mayor había recibido una visión celestial que le encomendaba reunir a todos los cristianos extirpando, incluso mediante las armas, pecadores y disolutos. Campos romanos limpios, orillas del Tíber sin vertidos, sin sórdidos rincones ni fangos. Ilusión ahora enterrada en los curvos muros del mausoleo de Adriano.

castillo sant angelo base torre

Mientras tanto sus estudios médicos y de alquimía le dirigían hacia la solución de otros problemas siempre con la intención de instaurar aquí, en ti, en Roma, el reino celeste. Sin embargo, aún temiéndolo o admirándolo, ni sus métodos ni sus fines fueron convincentes. Y mientras quemaban en Campo dei Fiori un retrato suyo, él ya se había esfumado.

Una fama que recorre Europa

Tras pasar por Milán, su tierra natal, con sus secretos y fama a cuestas, llegó a Innsbruck. Pese a la insistencia del nuncio, el archiduque no concedió en un primer momento su extradición. De hecho, la curiosidad y esperanzas de disponer de un poder que daba salud y riqueza era una promesa paradisíaca a la que es difícil renunciar. Creo que el nuncio debió de enseñarle una reliquia de la espada de San Miguel al archiduque porque al final Borrio tuvo que irse a Strasburgo. Allí su fama crecerá muchísimo tras realizar con gran éxito una operación de cataratas.

Empieza así un intenso viaje por varias ciudades alemanas hasta que en diciembre de 1660 llega a Holanda. Allí parece encontrar su lugar y compra una preciosa casa en el centro de Amsterdam. Inician a correr voces sobre su riqueza ¿será fruto del arte alquímica o del engaño? Todo ello hace que aumente aún más su fama y su residencia pasa a ser meta de visitadores sobre todo provenientes de Inglaterra. Muchos se acercaban a él con la secreta intención de hacerle confesar el secreto de la piedra filosofal. Se establece una curiosa e interesante relación entre Borrio y la pragmática sociedad inglesa. De hecho, cuando en 1665 se desata la peste en Londres Francesco Giuseppe envía hasta la isla un remedio secreto antipestilencial.

El mismísimo Newton en 1669 escribirá a su amigo Aston pidiéndole que busque y hable con Borrio durante su viaje a Holanda.

armas castillo sant angelo

Depósito de antiguas armas y utensilios en uno de los bastiones del Castillo Sant’Angelo

La ciencia de los fenómenos y de las leyes de la naturaleza era una forma para ‘acontentarse’. En el siglo XVII la esperanza de capturar la esencia de la realidad, de desentrañar el secreto de todas las transformaciones, era la aspiración de fondo de los sabios. Nos olvidamos con demasiada facilidad el rostro místico de la revolución científica. La curiosidad con la que se acoge el arte oculto de Borrio entre algunos de estos sabios nos lo recuerda. Aunque también existe la otra parte de la medalla: los que lo consideran un simple embaucador.

«No ignoro que el Cavallero Borri le dixo a Mr. Monconis, que avia visto en una mina de plata convertirse este metal todo en oro de un día para otro por un vapor copioso que avia subido de la tierra. Cuentalo Mr. Monconis en su Viage del París Baxo. Pero el Borri no merecia mucha fé, y mucho menos en esta materia, pues andaba á persuadir á todo el Mundo la posibilidad de la Piedra Filosofal, y que él estaba sobre el punto de lograrla.»

(Cartas eruditas y curiosas. Fray Benito Jerónimo Feijoo)

Poco después su fama y sus inquietudes lo llevarán hasta Dinamarca, estableciéndose en la corte de Federico III. En el mismísimo jardín de palacio montó su laboratorio. El rey danés no quería perder de vista a su «Hermes saeculi», «phenicem Naturae et gloriam non tantum Hesperiae suae, sed Europae.» Y sin embargo, sigue consechando también duras críticas de opositores como las de J. D. Major: «auri et gemmarum avidissimus vir».

De esta época conservamos una interesante reliquia que aún podemos contemplar en la residencia real de Rosenborg. Se trata del único ejemplar de oro alquímico que supuestamente produjo Borri.

oro alquímico borrio

En 1670 muere el rey, su protector. Tiene en contra a numerosos médicos y sabios de la corte por lo que decide realizar un antiguo sueño. Quiere viajar por Turquía. Cuando ya está de camino y atraviesa Hungría se encuentra con una común patrulla de control de los caminos. Pensando que se tratase de soldados enviados por alguno de sus enemigos le dispara a uno pero falla. De todas formas, antes de caer apresado prefiere beber un veneno que lleva siempre consigo. Todo inútil. Se ve que la ciencia médica o los remedios caseros estaban muy desarrollados en territorio húgaro pues consiguen darle un antídoto que lo salva. Y es así que el 4 de mayo de 1670 llega prisionero a Viena.

Por aquel entonces era nuncio en Viena Antonio Pignatelli que no pierde la oportunidad de solicitar nuevamente su extradición. La historia se repite con reiteradas motivaciones. Por una parte, en la Corte lo quieren retener pensando en hacerse ricos y conseguir alargar la vida con sus artes. Por otra parte, el nuncio no desiste indicándolo como reo fugitivo y peligroso. Titubeante, al  final, el emperador Leopoldo lo entrega.

Años en el Castillo Sant’Angelo

En vez de aplicar inmediatamente la sentencia de 1655 al llegar a Roma se reabre el proceso con una nueva defensa. La pena capital acabará siendo una condena a cadena perpetua. Es más, el papa Clemente X le concederá salir de esa prisión del Castillo Sant’Angelo para curar al embajador francés el duque D’Estrées. Ante el éxito de su arte y saber, varios prelados y príncipes recurrieron a él. En esa misma época época trabó amistad con el príncipe Massimiliano Savelli Palombara el famoso constructor de la Puerta Mágica en su villa del Esquilino.

Puerta Magica Roma

En su prisión podía recibir visitas y seguir sus estudios. El joven estudiante del Collegio Romano, brillante alumno del famoso Athanasius Kircher, admirado y temido por su espíritu contradictorio, parece haber encontrado una solución de compromiso para sus últimos años de vida. Sin embargo, cuando en 1694 llega a papa el famoso nuncio Pignatelli (Inocencio XII), recordando bien su historia, se encarga de quitarle los privilegios de una prisión con tantas relaciones.

patio castillo sant angelo

Ese inexpugnable Castillo que encerraba a Borrio no le sirvió de defensa contra la muerte que subía desde el río con el calor de sus orillas formando un espejismo oscilante. Ella lo encontró desanimado, derrotado, con los primeros calores del verano de 1695. Fue ella la que consiguió abrir su puerta entrando hasta sus venas en forma de malaria para llevárselo. Aún tuvo fuerzas y acierto para pedir que le trajeran unos trozos de corteza de quina. No llegaron a tiempo y murió el 13 de agosto de 1695.

La Cagliostra

Un siglo más tarde, estos muros alojaron al famoso conde Alejandro Cagliostro nombre con el que se conocía a Giuseppe Balsamo. Tras estar encerrado en la Bastilla por su presunta implicación en el caso del collar de la reina María Antonieta, deja Francia e incluso Londres para establecerse en Roma y desarrollar aquí su secta masónica de rito egipcíaco de la que él era el Gran Cofto. En 1791 termina el proceso del Santo Uffizio que lo declara culpable encerrándolo en el Castillo de Sant’Angelo antes de transferirlo a San Leo en donde concluirá sus días.

roma castillo sant angelo la cagliostra

La Cagliostra, prisión de Giuseppe Balsamo en el Castillo Sant’Angelo

Los mismos muros cuentan tanto las historias de Borrio, Cagliostro como las de Amor y Psique, la de Alejandro Magno o del otro Alejandro, el Farnese, el papa Pablo III. En varios lugares vemos el lema de este papa: Festina Lente, “Adelante… con juicio.” Resuenan en las paredes como un eco esas mismas palabras que en los ‘Promessi Sposi’ dirige el funcionario español Antonio Ferrer a su cochero en mitad de los disturbios milaneses por el pan. Y restalla el látigo de la contradicción.

festina lente castillo sant angelo

«Festina lente» podría ser una buena moraleja o conclusión para este cuento de verdad en el Castillo Sant’Angelo. Nos ponemos ante el afresco que recuerda a Alejandro Magno mientras pone paz entre dos militares. Si vamos ‘adelante con juicio’, si nos ‘apuramos despacio’ podríamos convertir en oro esos colores y formas. Para los iniciados, amantes de lo oculto evidente, tienen el precioso valor de un tratado de paz firmado en Niza en 1538 entre Carlos V y Francisco I siendo el mismo Alejandro Farnese alquimista de esta historia. Nada más y nada menos que Alejandro Magno y Augusto convocados por el arte.

Plaza Barberini, historias de agua

Tritón en el centro de Plaza Barberini con su caracola convoca nuestra vista y nuestros oídos. Con su caracola como instrumento alza o amansa las olas de este océano de eventos y peripecias en Roma. En 1643 el Tritón hizo sonar de nuevo su caracola como proclama de una nueva edad dorada al cumplirse los 20 años de pontificado de Urbano VIII. Y allí sigue, muestra del poder de la poesía de Ovidio hecha carne de piedra por Bernini.  ¿Qué historias nos trae haciéndolas emerger como tierras tras las inundaciones del tiempo? Vibra en sus manos el sonido convertido en agua para traernos una voz que en ella quedó sepultada.

fuentes roma
«caeruleum Tritona vocat conchaeque sonanti
inspirare iubet fluctusque et flumina signo
iam revocare dato: cava bucina sumitur illi.»
(Ovidio, Metamorfosis, 23, 333)

Margaret Fuller entregó su voz al mar junto a Fire Island. Ya se veían, ¡tan cerca!, las luces del puerto de Nueva York. Pero antes de salir para allá, ella vivió en esta plaza en 1849. La imagino ahora saliendo de su casa y saludando al incansable Tritón con voz de agua y lengua de caracola. Poco después se dirigiría a la isla tiberina en donde era la encargada del servicio de ambulancia en el hospital Fatebenefratelli durante los combates para defender la república. Las palabras que escribió sobre estos avatares de la República Romana quedaron con ella, encerradas, perdidas, convertidas en agua.

Ella volvía a la tierra de donde había salido 4 años antes como primera mujer corresponsal enviada a Europa por el New York Tribune. Una Europa que la recibió en un período de guerras y grandes cambios, sobre todo en Italia. Tras la caída de la República Romana se embarcó hacia Estados Unidos en el barco Elizabeth. Con ella iban su marido e hijo romanos. Sin embargo, ni ella ni ellos llegaron a salvarse de un naufragio quizás más terrible cuanto más cerca se veía la ciudad y lento fue el hundimiento. Viendo en la fuente los peces de bocas abiertas que desean hundirse en el agua como una profundidad atrayente imagino las suyas clamando al aire como una altura anhelada.

margaret fuller plaza barberini

Flora en Plaza Barberini

El agua Felice -bonito adjetivo para un acueducto- recibe su nombre del papa Sixto V (Felice Peretti).  Fue él quien la hizo llegar hasta su villa que se extendía desde Termini hasta Santa María la Mayor. La fuente del Moisés, al lado de Santa Maria della Vittoria, nos muestra esa agua ‘feliz’ que luego baja cantarina hasta Plaza Barberini. Antes de que esta agua y el Tritón fueran sus testigos ésta era una plaza casi de pueblo, en el límite de la ciudad (Capo de Case). Será con la familia Barberini con la que toda esta ‘isla’ quedará bajo la sombra de su maravilloso palacio. Actualmente el Museo de Palacio Barberini es una arquitectura que nos hace soñar con fábulas que se encuentran narradas en el arte que cubre sus paredes.

plaza barberini dibujo lieven cruyl

Dibujo de Plaza Sforza a Capo le Case, actual plaza Barberini realizada por Lieven Cruyl

El agua, de esta forma, corriendo bajo tierra recoge el sabor de Flora. Entre el Pincio – Colina de los Huertos (Collis Hortulorum) y el Quirinale, el circo de Flora da al agua el sabor de mayo. Sabia jóven fecunda de esperanza y de frutos prometidos. Juegos en los que la plena primavera parece calentar esta feliz agua helada hasta hacerla embriagadora. Es como si quisiera adueñarse de nuestra imaginación, rayendo todas las asperezas:

“Es de noche. Ahora hablan más fuerte todas las fuentes que manan. Y también mi alma es una fuente que mana. Es de noche. Sólo ahora se alzan todos los cantos de los amantes. Y también mi alma es el canto de un amante.” Incluso Nietzche que vivió en esta plaza sufrió el influjo de Flora tras beber de esta agua y escuchar sus historias.

Y yo sueño que
si fuera poeta
mis palabras
agua de mayo
se harían flores
abiertas al sol
dentro de ti.

Via Giulia, una senda con tantos caminos

Desde el Puente Sixto hasta Plaza dell’Oro Via Giulia, entre las calles de Roma, es una de sus sendas más hermosas. Un rectilíneo que corre junto al río acercando la zona del Vaticano hacia el Campidoglio y el Trastevere.

foto via giulia
Puente sobre via Giulia con la iglesia de Santa Maria dell’Orazione y los jardines de palacio Farnese

Via Giulia no sólo une o lleva hacia lugares. Ella misma es un camino que acoge algunas de las más hermosas alturas y profundidades de Roma. Su horizontalidad, extendida bajo nuestros pies, casi siempre en una agradable sombra, sostiene y viene atravesada por la verticalidad de tantos edificios que se yerguen para hacerse notar, brillantes de sol.

Por ella no se pasa. Mientras caminas te quedas. Es una calle hecha para ir pasando lentamente -no sólo por los sanpietrini irregulares- sino porque cada uno de sus tramos es una invitación a imaginar y pararte. Una de las pocas vías en las que la mirada se explaya en línea recta vislumbrando el punto final. Y, sin embargo, una vez divisado, nos entretenemos a cada paso.

Palabras de una fuente en Via Giulia

Asombrada.
Siempre mirando sola,
mi cabeza cortada.
¿Qué miro? ¿A dónde mira
mi pupila espantada?
Asombrada
de estar mirando todo
sin estar viendo nada.
¿Qué lloro, que no llora
por mi boca espantada?
Asombrada
de llorar por mi boca
y no por mi mirada.
Escuchadme… Soy fuente,
espanto de mi misma,
asombro de la gente.

Rafael Alberti. Poema al Mascherone de Via Giulia

Via Giulia otoño

¡Cuántas veces pasaría Alberti ante esta fuente de camino a su primera casa en Roma en via di Monserrato 80!¡Cuántas veces estos rostros, como el que está junto a Santa Sabina, nos lanzan piropos de agua siguiendo nuestros pasos mientras pasamos! Recibimos el saludo del agua, su fresco tacto que alza un poco este manto de calor que no conseguimos quitarnos. Por resquicio de fresco Roma nos susurra una caricia, «espanto de mí misma, asombro de la gente.»

Oración en Via Giulia

El cementerio fue destruido con la construcción de las murallas que contienen el río. Pero en esta calle de dulce nombre también se nos recuerda la muerte y el puente que nos une con los que están más allá. Santa Maria dell’Orazione e la Morte. Junto a ella, un puentecillo también pasa sobre via Giulia uniendo el palacio Farnese con las casas de servicio que bajaban hasta el río.

Pregunta de la maestra: «¿Por qué en Roma hay tantos puentes?», respuesta de la alumna: «Porque hay muchos ríos». Es una lógica que además de risueña esconde una verdad que sólo las poesías y la arquitectura desvelan.

via giulia dibujo de michele sangiorgi

Puente sobre Via Giulia. Dibujo de Michele Sangiorgi actualmente en el Museo del Prado

Puentes como el que se eleva sobre via Giulia y que, através de una moneda-limosna nos llevan con la imaginación al momento en que estemos más allá del tiempo. Esa moneda es ‘Hodie mihi, cras tibi’: Hoy para mí, mañana para ti. En esta forma de comunismo escatológico se parte de una seguridad: existe un para todo ‘mí’ y un para todo ‘ti’. La diferencia es el tiempo: hoy o mañana. El esqueleto alado nos recuerda de qué se trata: ¡hay bienes que se comparten incluso tras la muerte! Las monedas, en vez de viajar en la boca de los difuntos, pasan a través de esta pared como si la oscuridad de esa ranura llegase a un lugar sin tiempo ni espacio. Las cajas de la Cofradía que se ocupaba de enterrar los cadáveres de ahogados o encontrados en los campos entorno a Roma recibían estas monedas. Estamos ante la casa de estos nuevos Carontes que en su barca hacen de puente con la otra orilla. Via Giulia como los ríos de nuestra vida… y tantos puentes.

santa maria dell' orazione via giulia

Justicia, justicieros y ajusticiados

Julio II consiguió construir esta calle ‘enderezando’ la antigua via Magistralis, así llamada por alojar numerosos estudios de notarios. A partir de entonces fue una calle famosa por los artistas que allí vivieron: Raffaello, Cellini, Sangallo, Borromini que además sigue aquí, en la tumba de la familia Maderno dentro de San Giovanni dei Fiorentini. Calle internacional (sieneses, españoles, boloñeses, florentinos, napolitanos…) y llena de lugares de ensueño tan sugestivos como la Piazza dell’Oro, antiguo Tarentum en el que se recordaba a Proserpina y era una de las legendarias entradas al inframundo.

Pero antes de concluir este primer relato de nuestro paseo por Via Giulia, no puedo dejar de recordar cómo en el centro de la vida ciudadana, junto a palacios de la nobleza, talleres de artistas e iglesias, nos encontramos con las Carceri Nuove. Este edificio fue construido por Antonio del Grande en 1655 y constituía todo un ‘lujo’ en comparación con la terrible cárcel de Tor di Nona. Aquí, en via Giulia 52, se encontraba hasta 1968 el Museo Criminológico y hoy se encuentra la Dirección Nacional Antimafia. El museo, actualmente, se encuentra doblando la esquina, en Via del Gonfalone 29, en lo que fue otra cárcel de inicios del s. XIX dedicada a los menores de 20 años. Por desgracia, lleva ya varios meses cerrado y aún no se sabe cuándo reabrirá.

Carceri Nuove edificio Inocencio X entrada via giulia

Via Giulia 52, Cárcel Nueva en tiempos de Inocencio X

Roma es esta mezcla tan visible, tan real, en la que muerte, dolor y dulces bellezas se mezclan en nuestro caminar. Nada de lo humano es ajeno y se hace parte de esos eternos motivos para descubrir y descubrirnos en Roma.

Muy cerca estaba también la iglesia de S. Nicola in Furca o delli Justitiati. Lugares llenos de interés para reflexionar sobre la historia de los castigos, de la libertad, de la justicia a lo largo de la historia. Objetos y lugares que conmueven y mueven como, por ejemplo, contemplar las cosas que llevaba Passolini, su ropa, su cartera, su anillo, las llaves, un libro, cuando lo mataron.

Un poco más adelante, en el n. 66 de Via Giulia, en palazzo Sacchetti, Émile Zola colocó la residencia de los protagonistas de su novela Roma. Y así, profeta de la vida cotidiana, me parece que también él me vio pasar: «Las viejas fachadas se suceden, las contraventanas cerradas, alguna reja invadida por la hiedra, gatos arrebujados en los dinteles, tiendas oscuras, pocos los transeúntes… un carro de heno tirado por un mulo, un monje soberbio en su hábito, un velocipedista que se desliza, silencioso, con la bici que brilla al sol.»

Seguiremos, otro día, nuestro paseo por Via Giulia.

Mirando mejor sin ver

Estaba escribiendo este artículo sobre los Borgia en Roma cuando me llegó la noticia de la muerte de Andrea Camilleri. Su voz calma y ronca de tanto fumar, no ha dejado de representárseme, como la de un familiar querido al que de vez en cuando tenías el placer de encontrar. Y siempre era iluminante desde su aspecto de anciano sabio, persona y personaje unidos en él.

Sus gestos, su rostro de mirada robada, sus palabras desde que subió al escenario del teatro griego de Siracusa son para mí la personificación de Tiresias. «Da quando non ci vedo più, vedo le cose assai più chiaramente.» La claridad con la que veía las cosas tras haberlas perdido de vista o haber perdido la vista, es una luz aguda que se cuela por los entresijos de la historia y del alma.

Esta luz, un candil encendido que nos ayuda a buscar, es la que utilizamos para ver Roma, para contemplar la historia: ya no vemos las personas o los lugares de otro tiempo, pero al mismo tiempo las podemos contemplamos con la claridad de quien no está ofuscado por el sentir directo. Con sus ojos me gustaría ver también esta historia de los Borgia en Roma.

camilleri tiresias teatro griego siracusa

Los Borgia, una familia al vértice del poder en Roma

En 1449 Nicolás V autoriza al canónigo Rodrigo Borja (nacido en 1431) a residir ‘fuera de los lugares en los que radicaban los beneficios recibidos’ y junto con su hermano Pedro Luis dejan a su madre, la viudad Isabel Borja, para ir a Roma con su tío el cardenal Alfonso Borja (Xátiva 1378).

En Roma estudia con el gramático Gaspar de Verona. Vive con su tío cardenal en Santi Quattro Coronati. En 1453 va estudiar derecho canónico a Bologna. 20 abril 1455 eligen a su tío como papa eligiendo el nombre de Calixto III. El 10 de mayo el papa lo nombra protonotario apostólico. Al mismo tiempo, su hermano Pedro Luis será prefecto de Roma. Como se puede ver, estamos en plena política nepotística. Al año siguiente, en 1456 Rodrigo pasa a ser cardenal de San Nicola in Carcere. Poco después, en 1457 vicecanciller de la Curia con palacio en Via dei Banchi Vecchi.

De todas formas, incluso tras su muerte de su tío y papa Calixto en 1458 seguirá siendo vicecanciller con Pio II, Pablo II, Sixto IV e Inocencio VIII. Su permanencia en este cargo tan complicado y de poder nos habla de sus grandes capacidades, velas desplegadas que lo hacen navegar aprovechando los vientos de muchos otros intereses.

alejandro VI pinturicchio apartamento borgia vaticano

Alejandro VI retratado en los frescos del Pinturicchio en los Apartamentos Borgia dentro de los Museos Vaticanos

«Si vede per esperienza ne’ nostri tempi quelli principi aver fatto gran cose, che dalla fede hanno tenuto poco conto, e che hanno saputo con l’astuzia aggirare i cervelli degli uomini…” Así escribía Nicolò Machiavelli en Il Principe, en 1513. Los Borgia han sido durante siglos un símbolo de esta astucia y falta de escrúpulos, encarnación de quien utiliza a los demás para sus propios fines. Sin embargo, la complejidad de sus vidas en Roma nos hace ver a las personas más allá de los esquemas, contemplándolos con ojos nuevos -ojalá como los de Tiresias- en su humanidad. Un padre amoroso, los miedos, las ambiciones, las renuncias y esfuerzos, las alianzas en el contexto de una Europa en el corazón del Renacimiento.

Los Borgia y el arte

Palacio Farnese se iniciará a construir tras el papado de Alejandro VI pero todo se gesta durante su pontificado. La relación de Alejandro VI con Julia Farnese y los avatares de Alessandro Farnese, futuro papa Pablo III, nos muestran cómo se escalan las cumbres del poder, en todo tiempo. Los Farnese son otra familia que con el arte y la arquitectura, con sus relaciones y vida, nos hablan también de cómo eran los Borgia. Roma que los cambia y que cambia con ellos.

Uno de los lugares más hermosos para recordar los Borgia en Roma es la basílica de Santa María la Mayor. Los Borgia tenían su residencia en la altura del ‘colle Oppio’ cerca de esta basílica que quedaba bajo su área de influencia. No a caso, una preciosas escaleras que llevan hacia San Pietro in Vincoli se llaman ‘salita dei Borgia‘. Su mecenazgo, la devoción, la Roma que mira hacia América, la ‘nación española’ que es envidiada y aumenta en Roma. Todo un mundo que se da cita a inicios del siglo XVI en el arte de esta basílica.

salita dei borgia vicolo scellerato

Escaleras de la Salita dei Borgia y Vicolo Scellerato

Tanto en Santa María como en el Castillo Sant’Angelo y en los Apartamentos Borgia en el Vaticano, un toro que pace, centro del escudo familiar y papal, pasa a ser el emblema de una época. Y los animales son siempre una forma para hablar de nosotros mismos. Ellos, hay que notarlo, siempre están más en alto que los hombres encarnando virtudes de los que son metáfora. Un buey, luego toro, que sereno, sin problemas, se convierte incluso en el dios Apis. En él residen fuerza y violencia, constancia y nobleza. Y al mismo tiempo, para otros, con malicia, ese toro se aproxima al Minotauro.

moneda Alejandro VI papa Borgia

Con Alejandro VI y los Borgia se llega a uno de los momentos cumbre de un proceso que inició el papa Nicolás V para convertir Roma en la ciudad de las artes, llena de obras ‘divinas’. Y los 200.000 peregrinos que llegaron a la ciudad para el jubileo del 1500 fueron otros tantos caminos para llevar Roma por Europa. En 1499, por ejemplo, Miguel Ángel creó su Piedad y Nicolás Copérnico dio clases en la universidad de La Sapienza. Un equilibrio de artes y sabiduría que se queda convertido en arquitectura en el ápice del Templete del Bramante. Todo ello mientras el papa Borgia sigue caminando en la cuerda floja del poder, con arte.

Los Borgia tras los Borgia

En una esquina de Campo dei Fiori, en el número 13 de Vicolo del Gallo vivía Vanozza Cattanei y allí nacieron los hijos que tuvo con Rodrigo Borgia. Era la famosa pensión de la Vacca que aún hoy en día conserva en el dintel el escudo en el que el toro Borgia se une con los leones de los Cattanei. En cambio, la lápida sepulcral de Vanozza hoy se encuentra en el atrio de entrada de la basílica de San Marco, muy cerca de Plaza Venezia. Un lugar muy especial para recorrer su historia al lado de la estatua de Madama Lucrezia. Con ella y otra Lucrecia,  su hija, podemos adentrarnos en la vida cotidiana de Roma y en la política internacional de la que Roma era quicio…o desquicio.

Roma Barroca y Renacentista 5

Flora de Bartolomeo Veneto. Cuadro en el que muchos ven un retrato de Lucrecia Borgia. Una flor que a lo largo del campo de la historia se ha visto sofocada por tantas espinas:
Lucrezia Borgia, di cui d’ora in ora la beltà, la virtù, la fama onesta e la fortuna crescerà, non meno che giovin pianta in morbido terreno” (L. Ariosto, Orlando furioso)

Con ellas camino por estos lares intentando imaginarlas en carne y hueso. Así lo que tanto espero no cae en el miedo. Como hicieron para que el deseo de vivir no cayera en el temor a la muerte cuando parece que tantos tienen las riendas del propio tiempo. Veo y me veo tantas veces lamentoso cuando las cosas no van según mis planes, cuando no tengo salud o no estoy en plena forma, cuando me parece no recibir la consideración justa. Con ellas, estas mujeres Borgia en Roma, entro en el campo de juego.

Ellas, mejor que nadie, juegan la gran partida en la que se acepta la realidad (campo y reglas), y conociéndola, se inventan su manera, su habilidad, su posición, y la hacen viva, cambiante: una historia. Fortuna y libertad; aceptar y transformar. ¡Qué difícil! Sin encapricharse, sin arrojar la toalla, sin enfados de energúmeno que todo destruye ni la acidia apática de quien renuncia sin hacer nada más que indicar con el dedo: ¡culpables todos!

Damos un rodeo de unos 50 años y nos encontramos en la iglesia del Gesù. Allí podremos saludar a Francisco de Borja, viudo, que ha renunciado al ducado de Gandía a favor de su hijo, y que entra en los jesuitas. Renuncia al cardenalato y pasa a ser el tercer general de los jesuitas que hará de esta orden una institución dedicada a la educación, formación y cultura. Una nueva forma de estar los Borgia en la historia. Y así, incluso un Borgia santo es patrón de la Gandía que da origen a la estirpe.

moneda alejandro vi borgia llaves

Moneda acuñada en tiempos de Alejandro VI

Sin embargo, los dos papas Borgia, que tuvieron el poder de las llaves de los cielos, no encontraron paz para su huesos hasta que, al fin, en el siglo XVIII llegan a la Iglesia de Montserrat. Podemos también seguir en Roma el recorrido que hicieron tras su muerte. Porque la memoria que se concentra en una tumba no es sólo una imagen de cómo nos representamos la muerte o la esperanza en un más allá, es sobre todo un epitafio sobre la vida. ‘Eran de un pueblo al lado del mío’ me decía emocionada una de las amigas de Isabel Baceló, mientras se sacaban una foto junto a la tumba de ambos. Valencianos de ayer y de hoy que se encuentran siguiendo el precioso libro Mujeres de Roma. Y es que los Borgia en Roma se cruzan con nosotros en tantos caminos.

Nadie los conoce

Luciano de Crescenzo, el autor de Così parlò Bellavista, también nos ha dejado en estos dos días en los que escribo este artículo. Otra de las personas que con tanto gusto he leído y me han hecho disfrutar entrando en la historia como lugar de las personas e iluminando mi historia al darme idea de mí, de los lugares y personas, que me encuentro. «Siempre habrá otro en relación al cual somos meridionales.» Verme, conocer en relación a otros, es una de las cosas más hermosas que experimenté en sus palabras.

De lejos los Borgia son los Borgia. Pero de cerca, viéndolos en sus relaciones, cada uno tiene su nombre propio. Un padre premuroso, hijos que criar, celos y generosidad entre hermanos, envidias de vecinos, parientes que piden recomendaciones, una ciudad que crece y se transforma, los que organizan las juergas que describe Johannes Burckardt. Y también funambulistas en la cuerda floja entre España y Francia, noches sin dormir por fiestas o preocupaciones, ilusiones de un niño en la noche de Reyes cuando se descubre una nueva estatua romana: juego y avaricia, imaginación y estrategia.

nadie se conoce Goya
Museo del Prado. Capricho ‘Nadie se conoce’. Francisco de Goya

Como en este ‘Capricho’ de Goya titulado ‘Nadie se conoce’ Roma es una plaza  que podemos recorrer encontrándonos con tantos enmascarados. En estas líneas el genio del pintor fue capaz de atrapar el miedo, los intereses más rastreros, bajo fingida tranquilidad. O así me parece. Noto en sus miradas a veces una violencia depredadora que estaba latente bajo sus vestidos, capas y rostros cubiertos con sonrisas siniestras. Pensando en la familia Borgia en Roma me ha venido a la imaginación este dibujo en donde el propio yo se descubre -y no precisamente luminoso, lleno de sombras, ambiguo-  cuando los rostros se cubren.

Tras la herida. Palazzo Massimo alle Terme

Heridos de las batallas en la ciudad, recalamos en un oasis restaurador junto a las antiguas Termas y la actual estación de Termini. Palazzo Massimo alle Terme tiene el nombre sonoro de los antiguos palacios, aunque es muy reciente en la historia de Roma.

Sin embargo, su arquitectura neorenacentista es para mí el mejor escenario en el que presenciar los pequeños, grandes dramas de la vida en la Antigua Roma. Hay espacios como el Coliseo o el Panteón que son mundos de arquitectura en los que entrar a formar parte de ese cuerpo, antiguo y siempre renovado, de la ciudad. En el Palazzo Massimo alle Terme son los objetos los que, como una enorme estiba, me hablan de acciones y tiempos que se conservan en ellos, ánforas de un larguísimo viaje sobre mares olvidados. Antiguas esencias siguen conservadas en ellos. Desde la misma entrada del Palacio me parece sentir ese olor de drogería que me habla de suelos por fregar, limpiametales o cientos de tipos de colores.

Es uno de los lugares que yo incluiría en el estupendo libro Lugares donde se calma el dolor de César Antonio Molina. Quizás porque en el Palazzo Massimo se comparten y te puedes asociar a las heridas de la humanidad que nos sumergen en las corrientes y embites de la historia.

 

Niobide herida palazzo massimo alle terme roma

Hija de Níobe herida, Palazzo Massimo alle Terme

Como una hija de Níobe busco la flecha en mi espalda. Alzo los ojos hacia la venganza de los hijos de Leta. Artemisa me ha alcanzado con su flecha envidiosa y se derrama con mi vida el soberbio tesoro que había acumulado. Si mi abuelo Tántalo está condenado a tener cerca el agua fresca y la suculenta fruta sin poder saciarse, mi condena es ser hija de mi madre creyéndome como ella más dichosa, más fecunda, más digna de gloria de la misma esposa de Zeus. Después de mí, disimular la alegría, ocultar las ilusiones, apagar las esperanzas, parece ser una consigna de los mortales para no desatar la envidia divina. De hecho, en este mundo de piedra del s. V a. C. no hay lugar para el perdón regenerante sino sólo el vano intento de sacarnos la flecha que los inmortales pueden lanzar en el momento más inopinado.

Si para los personajes del Bosque animado la consigna era ‘que el hombre te ingnore’ para nosotros, hijos todos de Níobe, es huir de la mirada de Apolo – sol y Artemisa – luna. Sólo aquí, mostrando el dolor desnudo en su piel de piedra sudorosa por la huida, se protege del sol y la luna y se aquieta. Se queda como eterna sufriente pero viva. Y yo con ella. El rostro alzado, digno, mientras dobla su rodilla, su túnica resbala hasta el suelo y renuncia a la carrera, alcanzada no por amor.

Tras el combate.

Sentado, sin los vigores de la juventud, fuerte pero sin fuerzas. Tras un duro combate que deja heridas sangrantes en el rostro, el tiempo que tiene por delante es que esperamos restaure, para siempre, las fuerzas perdidas. Sus orejas y nariz hinchadas, el dolor apesadumbrado en sus cejas, sus manos abandonadas al peso de las tiras del cuero y metal, armas en la lucha, todo él con el movimiento de su cuello implora la clemencia del descanso.

Estatua del boxeador en Palazzo Massimo alle Terme, Roma con tu Guía En Roma

Su silencio es de una elocuencia clamorosa. «Atardece entre estatuas desterradas de los pedestales de la Historia» (Lugares donde se calma el dolor). Sentado, nos mira desde abajo. Ha bajado hasta nuestra altura, mejor dicho, hasta nuestra profundidad, pues nos sabemos sumidos en combates. Sus heridas son las nuestras, con una diferencia: «Me voy dando cuenta que las ruinas de Roma rejuvenecen mientras nosotros nos arruinamos.»

El sitio de mi recreo.

El calor hace insoportable el paso del tiempo. Se calma sólo en los parques que ofrecen el frescor de los colores, del agua, de la sombra. Y así, caemos en la profundidad de un sueño. Livia paseaba por el jardín de su villa a las afueras de Roma. En ese momento un águila deja caer ante ella una gallina blanca que había llevado en sus garras. La presa liberada lleva en el pico un ramo de laurel que será el inicio de un bosque con el que coronar los triunfos.

Nos despertamos como si hubieran pasado siglos para encontrarnos ante la decoración de la sala para banquetes de la Villa de Livia Drusilla, mujer de Augusto. El frescor de fuera se nos ha colado en forma de pintura pompeyana.

fresco villa livia ad gallinas albas palazzo massimo alle terme
Decoración de la Villa de Livia en Prima Porta, ‘Ad gallinas albas’ actualmente en Palazzo Massimo

Granadas de eternidad explotan en colores que alegran, refrescan, alivian y nos liberan de las garras del tiempo. Ese tiempo que es más un pozo de produndidades insondables que la duración de un compás. Sabemos que, aún sin Edén regado por sus 4 ríos, podemos imaginar que este jardín se riega con el agua de ese pozo del tiempo. Tiramos con nuestras manos de la cuerda, apoyados en el brocal, sacando aguas con gozo. Nuevo tiempo – agua que es consuelo ante el calor, liberación de quien se ha visto caza.

santiago ydanez roma artistas en la Academia de España
Santiago Ydañez trabajando en la Academia de España en su obra ‘villa de Livia’

Un palazzo que contiene una Urbe.

En 1981 el estado italiano compró este edificio que fue construido entre 1883 y 1887 por el arquitecto Camillo Pistrucci como nueva sede para el colegio de los jesuitas de Roma tras la desamortización del Colegio Romano (actual instituto Ennio Quirino Visconti). El jesuita Massimiliano Massimo es el que cede este terreno que pertenecía a su familia y que formaba parte de la antigua villa Negroni – Peretti, construida por el papa Sixto V. En esta parte alta de la ciudad, regada por el acueducto alejandrino que termina en la famosa fuente del Moisés, se daba uno de los mejores vinos de Roma. Sus jardines se extendían hasta la basílica de Santa María la Mayor creando con el arte de Domenico Fontana, otra de las maravillosas islas paradisíacas de la Roma papal.

Desde que es una de las sedes del Museo Nacional Romano, en sus muros alberga una ciudad de hermosas paredes que han encontrado refugio. Escapando de las construcciones que han transformado Roma tras 1870, los colores de la villa de la Lungara, junto al Tíber, se han escondido en este rincón de Roma.

decoracion segundo estilo pompeyano palazzo massimo alle terme

Aunque ya no existen ni la Villa de la Lungara ni Villa Peretti, en el Palazzo Massimo alle Terme, sus mundos de colores, sombras, personajes, arquitecturas y espacios imaginados viven como almas separadas de sus cuerpos. Quizás aquí tengo una prueba de la eternidad, de la espera en un lugar atemporal, mientras con nostalgia me susurran sus historias para que vuelvan al tiempo. Me cuentan de su carne abandonada para volver a sentirla en mí aunque sea como dolor:

«As liñas do seu rostro debúxanse na nada,
nos seus ollos desorbitados proxéctase o mundo.
¿Acaso é así como se accede á eternidade?»

(Lara Dopazo, Trabajo final durante su estancia en la Academia de España 2019)

Tiempos antiguos que siguen durando.

Las fechas, las fiestas con sus memorias, los días F (fas, lo que está permitido) y N (nefas) son un rompecabezas de 13 columnas, las de los meses del año romano antes de que Julio César instaurase su calendario: IAN Ianuarius (enero), FEB Februarius (febrero), MAR Martius (marzo), APR Aprilis (abril), MAI Maius (mayo), IVN Iunius (junio), QVI Quintilis (julio), SEX  Sextilis (agosto), SEP September (septiembre), OCT October (octubre), NOV November (noviembre), DEC December (diciembre) e INTER Intercalaris (el mes añadido o Mercedonio).

Fasti Antiates Palazzo Massimo alle Terme

Los Fastos nos hablan de tiempos antiguos encontrados junto al mar de Anzio, marejadas de historia junto a la maravillosa villa de Nerón. Ningún minuto, ninguna hora, ningún día es igual. El tiempo no es una medida matemática sino una oportunidad, nuestra relación con eventos que se siguen representando y duran más allá de su lapso. Contemplando este rompecabezas me doy cuenta que los días no encajan dividiendo los meses en semanas, horas o minutos sino multiplicándose en recuerdos y situaciones de un viaje que tiene por camino y medida un universo.

El arte es un buen reloj de la historia y en Palazzo Massimo podemos ir subiendo de una planta a otra siguiendo la evolución en los retratos desde la época republicana hasta el tardo imperio romano: el paso del tiempo medido en formas.

¿Cuanto vale una moneda?

Si algo puede ser la encarnación de un símbolo es una moneda. Arrojada en los mostradores, en limosnas, en precio de traiciones, en la boca de los muertos o ya en la mano de Caronte. Pero además, en ella, el tiempo cambia su valor. Podríamos decir que una vez plantada en el campo de los milagros de la historia, renace con significados que son un raro tesoro.

moneda oro constantino palazzo massimo alle terme

Precisamente, en este museo, en la planta que está bajo tierra, nos encontramos estos tesoros. Aquí nos esperan más de 20.000 monedas de edad romana y alto medieval y otras 100.000 de la colección de Vittorio Emanuele III de época medieval y contemporánea. Además, en 4 grandes vetrinas, encontraremos todo tipo de instrumentos dedicados a la construcción, la alimentación, la ropa y el tiempo libre de la época de la Antigua Roma.

 

moneda carlos v palazzo massimo alle terme

Moneda de plata con efigie de Carlos V representado como emperador

Es más, en los fondos de este palacio nos encontramos incluso con Carlos V, nuevo emperador vestido como uno antiguo. Del tiempo pasado quedan imágenes, instituciones, ideas atrevidas que se arrojan de mano en mano, en cada moneda. A todos, en lo que más contaba, Carlos iba recordando que el antiguo tiempo se renovaba con los explendores de un nuevo Trajano.

Quizás por eso seguimos arrojando monedas, enterradas en cada hueco o bajo el agua de Trevi, con la esperanza de recogerlas por fortuna enriquecidas con todo el tiempo que ha pasado:

«La Roma de nuestras nostalgias era ya otra Roma antigua dentro de la antigua Roma de los Césares». (Gabriel García Márquez, La santa)

armadura soldado romano Museo Termas Diocleciano Roma

Lo que nos une, en Roma

Dos manos, sin fundirse, un pacto. Dos cuerpos fundidos, confundidos. Dos formas de encontrarse, de encontrarnos en Roma.

Roma me da la mano y me dejo guiar. Bajo esas manos unidas (coniunctio dexteram) escenas de una carga de caballería. El pacto personal junto al pacto con Roma sellado con la propia sangre y la de los enemigos. Prisioneros compungidos atados a los trofeos mientras la violencia de la guerra se desencadena. Todo ello en la piel del sarcófago ‘comedor de su carne’. Para este romano del s. II la memoria de esos dos pactos son el epitafio con el que en alas de la fama vencer el olvido en el que cae con la muerte.

sarcofago edad antoniana palazzo massimo alle terme

«He esperado tanto que ya no puede faltar mucho más» (Gabriel García Márquez, La santa). Nos engañamos. Y así se nos pasan volando las horas, los días, hasta que deseamos formar parte de Roma como Salmacis suplicando no separarse de Hermafrodito, fundirse para evitar las distancias, de tiempo o lugar, pero sin un rostro al que besar que no sea también el tuyo.

Galleria Spada (Galería Spada)

Utroque Tempore, Capodiferro

Tanto de día como de noche, en ambos momentos, en todo tiempo. Un perro contempla una columna que arde la cual representa al Dios salvador del pueblo judío que lo guía por el desierto.
Y allí lo encontramos, sentado, fiel, siguiendo este prodigio que se hace presente en todo tiempo, que muestra el camino que conduce hacia la libertad. Cada vez que paso ante el Palacio y la Galleria Spada, me imagino al cardenal Girolamo Capodiferro que lo mandó construir, contemplando su historia y la historia de Roma como ese perro.

palacio spada utroque tempore

Éxodo 13, 21: Dominus autem praecedebat eos ad ostendendam viam per diem in columna nubis, et per noctem in columna ignis: ut dux esset itineris utroque tempore.

El día y la noche, todo el tiempo. No sólo las horas terribles de la huida de Egipto sino la historia en general está guiada por la Providencia. Por tanto, el tiempo, antes o después de Cristo, es santo y contiene con las Sibilas, poetas y artistas, ya el explendor que se cumple en los tiempos de la Iglesia. Ella es la heredera institucional y política de esa historia, judía y greco-romana. De ahí que en la fachada de este palacio completado a mediados del siglo XVI para el cardenal Capodiferro, sea un resumen de grandes personajes de la antigua Roma. El cardenal fue un hombre de Curia, gobernador de la Romagna y en varias ocasiones legado en Francia. En la ciudad se decía que quizás era hijo natural del papa Farnese (Pablo III) hacia el que siempre demostró un incondicional apoyo político y devoción filial.

fachada palacio spada

De hecho, tras la muerte del papa estuvo a punto de ser elegido como su sucesor en el cónclave de 1549 gracias al apoyo de los cardenales filo-franceses si no fuera por la oposición de la facción imperial. En pocos lugares de Roma como éste se integra la visión del tiempo y la historia como en este palacio. A parte de los Museos Vaticanos, es el palacio donde más figuras mitológicas, desnudos, representaciones de las 4 estaciones, de los 4 elementos, dioses y virtudes, se elevan formando una sinfonía grandiosa de ambos tiempos: utroque tempore. Un acorde y equilibrio que será siempre inestable y contestado por muchos. Aquí triunfa.

Héroes y desnudos en Palacio Spada

En nuestro camino a lo largo de la historia nada está dejado al caso. Las palabras se quedan cortas. Dan paso a la acción, a las obras, al sentir, con una riqueza que deslumbra dejando sin palabras. «Dulces reliquias mientras los hados y dios callan» (Dulces exuvie dum fata deusque sinerant) como decía por aquel entonces Francisco de Ollanda.

En Palacio Spada, con la mirada en todos los tiempos, no se renuncia ni siquiera a al hecho de que César haya versado tanta sangre (universum terrarum orbem hostili cruore replevit) ni que haya muerto rodeado de su propia sangre (suo demum sanguine curiam inundavit). La línea que marca el límite entre el héroe y el monstruo es sutil. Baltasar Gracián en El Héroe la dibuja con 20 trazos exactamente. Son 20 ‘primores’ en los que las paradojas de los héroes, personajes descomunales, se hacen humanos, pueden ser imitados y se alejan de la pura locura titánica.

Dejo aquí algunas pinceladas que nos hacen entender la imagen del héroe: «Ingenio sublime nunca crió gusto ratero.» “Muchas medianías no bastan a agregar una grandeza.”“Sutileza de tahúr saberse dejar con ganancia donde la prosperidad es de juego y la desdicha tan de veras.” “Porque tan gloriosa es una bella retirada como una gallarda acometida.”“Valioles más a muchos campeones una agudeza que todo el yerro de sus escuadrones armados.”“El más poderoso hechizo para ser amado es amar.”

 

pompeyo escultura salon pompeyo

“Que es el corazón el estómago de la fortuna que digiere con igual valor sus extremos” (Baltasar Gracián, El Héroe)

En la sala más importante en donde se reúne actualmente el Consejo de Estado de Italia, aparece grandioso con el mundo en su mano, nada más y nada menos que Pompeyo, personificación de otro tipo de héroe, aunque pierda la cabeza. También él ha encontrado su lugar en el palacio Spada y parece incluso que el trapantojo del pintor Agostino Mitelli está jugando con el gran general. Esta estatua proviene del Hecatostylum («portico de las cien columnas»), que estaba situado detrás del escenario del Teatro de Pompeyo (62 a.C.). Este pórtico que estaría situado actualmente delante del Teatro Argentina de hecho se utilizaba a veces como lugar de reunión del Senado (Curia de Pompeyo). La tradición nos dice que Julio César cayó apuñalado junto a esta estatua los idus de marzo del 44 a. C.

esculturas dioses patio galeria spada

Lucha de centauros, Anfitrite y Neptuno en el patio de Palacio Spada.

Y junto a César nos dan también la bienvenida Rómulo, Numa Pompilio, Fabio Máximo, Augusto y Trajano. En el patio interior, varias parejas nos hablan del mayor de los héroes: Eros, «Omnia Vincit Amor». Héctor y Ónfale, Venus y Marte, Plutón y Proserpina, Juno y Júpiter, Neptuno y Anfitrite, Minerva y Mercurio. Si abres una ventana, estarías entre ellos, haciendo que la historia continúe, encumbrándote sobre espaldas de gigantes. Ellos representan, de esta forma, la civilización romana de la que es heredera la iglesia de Paolo III. La escenografía está pensada por el cardenal y realizada por el arquitecto Baronino para comunicar siempre este acorde de tiempos. Esculturas que nos hablan, como los frescos dedicados a Bacco y Ariadna de Annibale Carracci en el cercano Palacio Farnese, bajo cuya ley están dioses y héroes.

No es una casualidad que este palacio sea el punto central de una reciente visita que realicé teniendo como tema ‘Héroes de Roma’. Roma es la Tierra del Medio que recoge la tradición griega, antiguas leyendas, y nos las entrega con cuerpos de color y formas, con artistas que a su vez se hacen héroes encontrando antiguos tesoros. Mirad sino cómo nos entrega Mazzoni su visión del niño Aquiles en 1551:

aquiles educado por quiron mazzoni

Todo lo hermoso tiene aquí un carácter de bueno. Una unión que se hace palabra en nuestra ‘bonito’: hermoso, con cuerpo de pequeño bien. Centauros, sátiros, tritones, forman parte de ese mundo heroico en el que se mezclan tantas fuerzas de la naturaleza. En el barroco de Caravaggio o Velázquez los héroes se visten de pobre carne humana, viejecillos, mendigos, enanos que por contraste se muestran como héroes, protagonistas, en la pobreza de su tiempo. Todo cambia.

El trapantojo: pinturas que crear arquitectura y arquitectura que juega.

trapantojo salon pompeyo

El cardenal Bernardino Spada en 1632 compró el palacio a los herederos del cardenal Girolamo Capodiferro y su historia se enriqueció con el gusto barroco por jugar o soñar. Una realidad con otras reglas. Agostino Mitelli y Angelo Michele Colonna fueron algunos de los que contribuyeron a la ilusión de este mundo de color y perspectivas diversas.

Cuatro salas del gran palacio pasaron a estar dedicadas a la colección de cuadros de la familia Spada. Se constituye así un tesoro de arte barroca en el que al final aparecen las heroinas de Roma: Lucrecia, Dido, Judita… Heroicas en su lucha pero ¡qué pocas veces triunfadoras!

muerte de la reina dido guercino galeria spada
Guercino, Muerte de la Reina Dido en la Galleria Spada

Tocar, acercarnos, estar dentro de la escena para sentir lo que ella sintió: “No atrae la calamita al hierro fuera de su distrito ni la simpatía obra fuera de la esfera de su actividad. Es la aproximación la principal de las condiciones, no así el entendimiento.” (B. Gracián, El Héroe). No es necesario ni siquiera entender las razones pero sí entrar en ‘simpatía’, con-sentir, para ser atraídos por la fuerza de estas heroínas. El arte nos la acerca, nos la re-presenta.

«¿Y esto, se acabará? Todo se acaba,
En la más dura peña gota a gota
el hilo de agua su sepulcro excava
y desde el pétreo y funerario cáliz
su vapor invisible
va a derretirse el cielo.
Gota a gota mi sangre va mellando
estos férreos lazos
que Hércules y la Fuerza remacharon;
gota a gota los roe con la herrumbre
y ha de quebrar al fin su pesadumbre.
Viva es la sangre, muertas las cadenas;
la guardo como arroyo
de una savia perenne que en las venas
tiene su cauce estrecho.»

(Unamuno, El buitre de Prometeo)

En el Barroco de Palacio Spada llegamos así al héroe que se compadece, ‘amigo de los hombres’. Como escribió Unamuno «los hombres encendidos en ardiente caridad hacia sus prójimos, es porque llegaron al fondo de su propia miseria, de su propia apariencialidad, de su nadería, y volviendo luego sus ojos, así abiertos, hacia sus semejantes, los vieron también miserables, aparenciales, anonadables, y los compadecieron y los amaron.» Héroes que hacer honor a la pobre condición humana por su amor al prójimo. No por nada a finales del s. II el escritor Tertuliano llama a Jesús «Verus Prometheus».

mito prometeo tapiz embajada españa roma

Tapiz ferrarés de 1522 dedicado a Prometeo por Francisco Caprara, actualmente en el Palacio de España

Otra perspectiva en la Galleria Spada

Quisiera penetrar en ese cuadro,
ser en su leve espacio forma leve,
aroma de su atmósfera madura.

Estar en ese cuadro como está
el agua melodiosa de la acequia,
el cielo malva en paz entre las nubes,
o esa luz que desciende como nieve
de hierba o como el oro de los prados.

Regresaría al huerto de la infancia
que perdí, al desnudo de mujer
que es todos los desnudos, a los pinos
de Roma o a esas calles italianas
donde me extravié y fui dichoso.

¡Fundirse en arte para no morir!
Y sabiendo que es mucha la alegría,
el goce de envolverme en esa luz
y ser tiempo en el cuadro que no muere,
quisiera yo también por ser humano
entrar en él para probar dolor,
la luz gris de visillos y de espejos.

Sentir amor y respirar nostalgia
junto a los personajes de los cuadros,
que hieren y, a la vez, nos dan placer.

Penetrar en el cuadro y recibir
de repente el temblor de los cerezos
en el rostro como un fuego que inflama.

No existir, mas durar en las miradas
de cada visitante del museo.
No existir, mas arder muy lentamente
en las llamas-colores del pintor.
No ser nunca como es la carne nuestra,
que no cesa en su grito, y que perece.

(Antonio Colinas, En el Museo, en homenaje a Ramón Gaya)

retrato musico tiziano galeria spada

«Sentir amor y respirar nostalgia
junto a los personajes de los cuadros,
que hieren y, a la vez, nos dan placer.»
Tiziano, 1515-1520. Retrato de músico. Galleria Spada

En la Galleria Spada no hay sólo cuadros con miradas perturbadoras sino también tantos espacios en los que entrar y ‘extraviarse’. El patio de mi recreo: lugares para evadirnos entrando en su juego.

La perspectiva de Borromini en Palazzo Spada

Borromini con la ayuda del matemático padre Giovanni Maria di Bitonto engaña nuestros sentidos haciendo converger en un único punto de fuga toda la columnata.  A medida que se alejan de nosotros las columnas dóricas son cada vez más pequeñas. Las primeras miden 5,68 metros de altura y las últimas 2,47 metros. El suelo está construido en subida, con una leve inclinación de 60 cm. También el techo está inclinado. Líneas y formas que llevan de la mano nuestras miradas.

Medidas humanas que recrean la matemática como una novela. En el prólogo el arco frontal mide 6 metros de alto y 3 de ancho. Al final, su desenlace mide sólo 2 metros de altura y 1 de ancho. En la pared del fondo de la galería como un país de las maravillas, encontramos un paisaje. Allí, como un conejo blanco al que seguir, en 1861 el príncipe Clemente Spada puso una estatua romana de un guerrero. La estatua mide 60 cm pero la percibimos como si fuera mucho más grande. Con todos estos trucos contemplamos una perspectiva que mide sólo 8,82 metros pero que nos parece de al menos 30.

 

perspectiva borromini palacio spada
Perspectiva del Borromini construida en 1653 en la Galleria Spada de Palazzo Spada

“La función de la mente consiste más bien en aumentar la salud del Universo, desde un punto de vista espiritual, añadiendo apariencia a la sustancia y pasión a la necesidad, y creando todas esas perspectivas privadas y esas emociones de maravilla, de aventura, de curiosidad y de alegría que la omnisciencia excluiría.” Estas palabras de Jorge Santayana nos hablan de la marvillosa capacidad que tenemos de aumentar el mundo, creadores de apariencia, de pasión, perspectivas y emociones. En Roma, héroes como el Borromini, hacen con su arte que incluso el aire libre sea una forma de arquitectura. Entramos con una sonrisa en mundos construidos para ser sentidos. No son realidades virtuales que intentan añadir lo que no es, ni muros que deturpan, sino caminos que hacen ver con profundidades nuevas lo que existe.

En Palacio Spada Roma nos acaricia y nos acostumbramos al toque de su mano: mansedumbre.

Acude entero el ser, y, más severa,
también acude el alma, si el trazado,
ni justo ni preciso, ha tropezado,
de pronto, con la carne verdadera.

Pintar no es acertar a la ligera,
ni es tapar, sofocar, dejar cegado
ese abismo que ha sido encomendado
a la sed y al silencio de la espera.

Lo pintado no es nada: es una cita
-sin nosotros, sin lienzo, sin pintura-
entre un algo escondido y lo aparente.

Si todo, puntual, se precipita,
la mano del pintor -su mano impura-
no se afana, se aquieta mansamente.

(Ramón Gaya. Mansedumbre de la obra)

Roma nos da la mano. Podemos estar tranquilos pues seguimos inquietos nuestras búsquedas. En palacio Spada, junto al cardenal, nos apoyamos también nosotros en la mano de Perseo que nos libera de cadenas y monstruos… ¡habelos hailos!

relieve perseo libera andromeda y busto bernardino spada

Relieve de época imperial de Perseo liberando a Andrómeda junto al busto de Bernardino Spada

Todos hemos oído hablar del esplendor de la Antigua Roma. En esta entrada nos centraremos en un relato muy particular de la historia antigua pero de gran importancia: hablaremos de la historia de Roma y el mármol antiguo. Hablaremos de este material porque es el reflejo vivo del poder que llegaron a tener los romanos en el pasado, desde Augusto hasta la crisis del siglo III, época en la que se considera que la gloria del Antiguo Imperio Romano comenzó a desaparecer. Explicaremos la reutilización de los materiales en las iglesias romanas del medievo y sus misteriosas formas de estilo cosmatesco hasta llegar al Renacimiento y al retorno de los papas a Roma, quienes reconstruyeron la ciudad y la convirtieron, de nuevo, en una de las ciudades más bellas del mundo.

A continuación, os presentamos de forma muy breve la historia de Roma y el mármol antiguo.

El esplendor de la antiguedad: Roma y el mármol

Durante siglos gran parte del mundo conocido se encontraba a disposición del Imperio Romano. De hecho, a la ciudad de Roma llegaban materiales preciosos de todos estos lugares. Todos conocemos el mármol de Carrrara, de color blaco y capaz de formar exquisitas obras escultóricas y arquitectónicas dignas de ver. Pero este no es el único mármol que utilizaron. Usaron también materiales de pigmentos vigorosos y llamativos.

El fulgor resplandeciente de los mármoles de colores se convirtió en todo un símbolo de estatus social. Utilizado en los templos romanos, se usó también en la decoración de residencias privadas y villas de lujo de la aristocracia para hacer entender al pueblo su grandísimo poder. Cualquiera con aspiraciones sociales y políticas hacía colocar en su casa columnas de mármol de colores como en el interior de los edificios más prestigiosos de la vida pública romana.

mármol en Roma sala con bañera de porfido rojo

Entre todos los materiales que se usaron para la edificación de Roma, como amante de la luminosidad y de la viveza que desprenden los colores, quisiera destacar el mármol pórfido, que incluso llegó a ser tan valioso como el oro. El pórfido provenía de Egipto y fue construida una ruta- Via Porphyrites (de porphyrya, que significa púrpura)- tan sólo para su transporte. Su color púrpura estaba directamente relacionado con el dios Júpiter, padre de todos los dioses y protector de Roma. Era el color de la uva y por tanto también del vino, bebida muy apreciada en la Antigüedad. Su uso estaba reservado exclusivamente a los emperadores.

Las obras públicas de la era de Augusto

Bajo la hegemonía del primer emperador Augusto, la ciudad de Roma se llenó de edificios públicos capaces de mostrar al pueblo el poder sin precedentes que solo se podía conseguir a través de un Imperio. Por ello, gran parte del mármol que todavía se encuentra en la ciudad se lo debemos a las obras comenzadas por el sucesor de Julio César. Augusto fue fundamental en nuestra historia de Roma y el mármol antiguo. Entre las construcciones más conocidas de su tiempo, se encuentran las primeras termas públicas, dos teatros, un anfiteatro, una biblioteca pública, y el famosísimo Panteón de Agrippa (general y yerno del emperador).

Construyó un foro con su mismo nombre en el empeño por legitimar su poder personal. Además, presentó el nuevo régimen imperial como una continuación natural de la historia de Roma. Tal fue la magnitud de sus edificaciones que él mismo concluyó:

«Encontré Roma como una ciudad de ladrillo y la dejé de mármol»

museos vaticanos mosaico

Caída del imperio Romano y  la reutilización del mármol en las iglesias romanas

Con el Edicto de Tesalónica de 380 d.C el cristianismo se convertía en la única religión oficial del Imperio romano. Este acontecimiento fue fundamental para que los templos y todas aquellas estatuas dedicadas a divinidades romanas  y emperadores divinizados cayeran en desuso y se convirtieran en material totalmente inutilizado. Anque ya no llegasen materiales de todo el mundo, esto no supuso el fin de la historia de Roma y el mármol antiguo.

Por ello, y por la necesidad de materiales para la construcción, se transformaron algunas de las esculturas marmóreas en cal viva para su uso en nuevos edificios. Por fortuna, algunas columnas de mármol en vez de ser eliminadas fueron simplemente reutilizadas en las basílicas. Gracias a ello, las iglesias medievales de Roma se convierten en un auténtico espectáculo. En sus columnatas antiguas podemos encontrar una columna de forma jónica, otra corintia, otra compuesta, otra más baja y por tanto colocada con una nueva basa…y un larguísimo etcétera.

basilica san clemente roma

Además de las reutilización de las columnas, en este período también se crearon nuevas formas fascinantes con el antiguo mármol. Me refiero al estilo cosmatesco que podemos ver en el pavimento de basílicas como la de San Lorenzo o San Clemente.

El arte cosmatesco y sus misterios ocultos

El estilo cosmatesco se desarrolla con la familia Cosmati entre los siglos XII y XIII con especial intensidad en la ciudad de Roma. El estilo artístico se compone de una extraordinaria gama de formas geométricas y espirales realizadas con mármol y cristales de colores antiguos. Existe una clara influencia oriental. Sin embargo,  sus formas sugerentes no tienen ningún precedente.

Durante la Edad Media el arte se uso como medio de trasnmisión de las enseñanzas biblicas y de la ideología que justificaba el poder establecido. El pueblo en su mayoría era un pueblo analfabeto pero que escuchaba hablar de la biblia todos los días.  Por ello, en el arte de las iglesias todo tenía un significado que la población podía entender. Las formas cosmatescas no estaban hechas al azar sino que pretendían expresar y significar ideas para los feligreses.

Las diferentes piezas del suelo formaban laberintos geométricos muy populares durante la Edad Media. Estos laberintos querían simbolizar el calvario y el sufrimiento que los fieles sentían en su largo camino hacia Dios. El suelo servía, por tanto, para la meditación. También podía servir para señalar donde se debían realizar ciertos rituales religiosos (como en el caso de la Capilla Sixtina que se indica donde se debe arrodillar el Papa).

suelo cosmatesco santa maria cosmedin

Con todos estos significados, la razón de ser del estilo cosmatesco que más nos deja perplejos y asombrados es su relación con la Cábala judía. La Cábala es un conjunto de círculos y formas que se unen entre sí y muestran las revelaciones divinas ocultas en la Torá. De esta forma, las iglesias medievales se vinculaban con el conocimiento arcaico que los judíos tenían de Dios.

Vuelta del papado a Roma

Tras la caída del Imperio romano de Occidente los papas fueron la autoridad necesaria en la gestión de la ciudad. Más tarde, debido a pugnas con el poder terrenal, la hegemonía papal se fue debilitando llegando hasta casi su agotamiento en suelo francés. Por ello, el papa Gregorio XI en 1337 decide volver a Roma en un intento de restablecer la paz y de dar fuerza ideológica a su figura. Volvía a la ciudad donde estaba enterrado San Pedro y a la que fue la capital del Imperio.

La vuelta del papado a Roma supuso para la ciudad un lento retorno a su esplendor. Comenzó una campaña de restauración sin pausas para dar la imagen política de una iglesia triunfante. El papa Sixto V nombró a Roma como “el hogar de la religión cristiana” y sus palabras se tomaron como un imperativo categórico para embellecer y hacer brillar la ciudad. Así mismo, como dijo el Papa Gregorio XIII “construir es también una forma de caridad”.

logia caballeros malta

Las nuevas construcciones y su relación con el pasado

Entre las obras más conocidas y relevantes del s. XV se encuentra el Ponte Sixto, que unía el barrio del Trastevere con el resto de Roma; la reestructuración del Campidoglio o el Palacio Venecia, el primer palacio renacentista de Roma. Se construyeron, además, grandes vías para reorganizar la ciudad, como la vía Giulia. No debemos olvidar la nueva Basílica de San Pedro, una construcción que habla por sí misma.

Sin embargo, de forma contraria a lo que uno podría llegar a pensar, esta época fue la peor para las obras antiguas.  En medio de esta apoteosis, se utilizó y se expolió materiales procedentes de las creaciones antiguas colocándolas en las nuevas edificaciones.  Los papas querían vincularse ideológicamente con el poder del pasado. De hecho, se dice que el papa Nicolás V, permitió que en un solo año se llevaran 2300 cargamentos de bloques de travertino y mármol del Coliseo.

san pedro semana santa roma

Sin duda, el expolio más famoso es el que realizó Urbano VIII, de la familia de los Barberini, cuando ordenó arrancar las placas de bronce del Panteón. Con este bronce se construyó el baldaquino de San Pedro. De ahí, la famosa frase de “lo que no hicieron los bárbaros lo hicieron los Barberini”.

Espero que os haya gustado este breve relato de Roma y el mármol antiguo como una forma peculiar de mostraros la colosal historia de la Ciudad Eterna.

La vida de Pietro Barbo y su relación con el Palacio Venecia

La historia del Palacio Venecia comienza de la mano del veneciano Pietro Barbo, quien lo manda a construir en 1455. Pietro Barbo, perteneciente a una familia adinarada y sobrino del papa Eugenio IV, fue elegido cardenal para luego ser elegido, como su tío, papa. Ejerció su cargo como Pontífice Máximo de la Iglesia Católica bajo el nombre de Paulo II.

escudo Paolo II en palacio Venecia
Detalle del suelo en el que se puede ver el escudo cardinicio de Pietro Barbo

Era conocido por su excéntrica personalidad, fue ostentoso y un fiel amante del exceso y del placer. Aunque fue acusado de antihumanista, fue un gran protector de las artes. De hecho, quería que Roma se convirtiera en la ciudad más bella del mundo y el Palacio Venecia fue su gran aportación. Durante su papado todas y cada una de las festividades de Roma se celebraron en la plaza anexa al palacio para que el edificio obtuviera fama y prestigio y todo el pueblo se diera cuenta del gran poder de Paulo II.  La historia del Palacio Venecia comienza, sin duda, con un gran esplendor gracias a él. Nos quedan tan solo resquicios de la riqueza de los días pasados. Donde seguramente hubo grandes celebraciones y donde el pueblo festejó alborotado, vivaracho y entusiasmado, hoy nos queda una plaza tranquila. Con una fuente en medio, y un continuo borboteo del agua, pasa casi desapercibida al viandante que no está atento. Es el lugar ideal para descansar del bullicioso trajín de los coches.

«Sentado en un banco del Palazzo Venezia
veo los ángeles que custodian la fuente.
Ángeles custodiosos. Ángeles de la poesía»

De esta manera, Santiago Montobbio expresaba en su libro Poesía en Roma la perpetua paz que sentía en este lugar.

fuente patio interior palacio Venecia

Pese a su amor por las artes y el legado dejado en Roma, el papa realizó reformas hoy en día muy cuestionables. Entre ellas, subió los impuestos a los judíos, no sin antes humillarlos. Además de ello, no cumplió con la mayoría de las promesas que le llevaron a alcanzar su altísimo cargo. Tras una vida llena de excesos, murió atragantado por una fruta.

Las memorias del Palacio Venecia

La historia del Palacio Venecia no acaba con la muerte de Paulo II. Siendo la residencia papal hasta convertirse en el palacio de los embajadores de la República veneciana en 1564, sucedieron allí importantísimos acontecimientos históricos.

Con el tratado de Campo Formio, la potestad sobre el Palacio Venecia pasa a manos de Austria, para luego estar, entre 1805 y 1815, bajo la autoridad de Napoleón. Por fin, en 1916, el Reino de Italia consigue reivindicar su derecho sobre el Palacio Venecia para que luego en 1929 Mussolini establezca allí la sede del gobierno. Por ello, la imagen del Palacio Venecia se encuentra hoy en día muy ligada al fascismo, siendo casi un icono de tal período histórico.

Como podéis ver, la historia del Palacio Venecia es amplia y fecunda y nos deja, en sus diferentes elementos arquitectónicos y obras de arte, los resquicios de todo lo que un día fue, para seguir siendo un lugar de inmensa belleza, capaz de atraer a todos los curiosos.

Arte en el palacio de la ‘Serenissima’

– Arquitectura renacentista

El Palacio Venecia combina elementos que nos recuerdan a la arquitectura medieval y otros propios del estilo renacentista italiano. Por ejemplo, su imponente tamaño tiene el carácter defensivo de una fortaleza-palacio medieval, y por otro lado, las ventanas cruzadas y el portal tienen unas características innovadoras que comienzan a darse solo en el Quattrocento, siglo en el que fue construido. Por ello, es un ejemplo de la renovación de la arquitectura romana cívil.

arcos patio interno palacio venecia

En la entrada del Palacio Venecia podemos ver una bóveda inspirada en el interior del Panteón de Agrippa. Se trata de una de las recuperaciones renacentistas más excepcionales, y es un claro ejemplo del afán que tenían los grandes artistas de la época por recuperar las grandes obras del pasado y acercarse al esplendor de la antigüedad.  De hecho, la estructura del edificio sigue los canones establecidos por Vitruvio, arquitecto y escritor de la antigüedad clásica. Además, Pietro Barbo, con una clara intención de vincularse con el poder del pasado, para la construcción de su palacio, utilizó travertino proveniente del Coliseo y del Teatro Marcelo.

Arquitectura moderna y propagandística

Aunque el Palacio Venecia es un ejemplo de la arquitectura renacentista, no todos sus elementos pertencen a esta época. Por ejemplo, el famosísimo balcón donde Mussolini daba sus discursos a la multitud durante el período fascista, es posterior. Fue agregado a la estructura del palacio en el siglo XVIII.  Otro ejemplo de arquitectura moderna es la escalera conocida como Scala Nova, diseñada a principios del siglo XX para solucionar las nuevas necesidades del edificio como sede del gobierno.

escalera palacio venecia

Si observamos bien, podemos contemplar algo realmente curioso: En la parte superior podemos leer la inscripción EN AEDIBUS VENETIARUM VETUSTAE ITALIAE VICTRICIS MONUMENTUM ANE MCMXXX AET LICT VIII: «En la casa de Venecia el monumento a la antigua Italia victoriosa». Es un claro ejemplo del fervor nacionalista que se vivía y se sentía en ese momento. Debemos recordar que el Palacio estuvo en manos extranjeras durante un largo período hasta que por fin la nación italiana lo pudo recuperar.

Una vez analizada la arquitectura de este majestuoso palacio, nos dirigiremos a su interior para apreciar de primera mano el inmenso poder del papa, contemplando sus estancias y habitaciones para nada modestas.

– Estancias papales del Palacio Venecia: Particularidades y curiosidades

Por desgracia, gran parte de la decoración se ha perdido, las paredes seguramente estaban recubiertas con grandes tapices, según las costumbres y el gusto de la época. Los tapices tenían un grandísimo valor durante el renacimiento, eran un lujo que solo unos pocos se podían permitir. Estaban confeccionados con materiales precisísimos y valiosísimos como el oro, la seda, la lana o la plata. Para que nos podamos hacer una idea de lo que el uso de estos materiales suponía, hay que entender que cada componente provenía de una parte diferente del mundo. Y en aquella época las comunicaciones no eran tan sencillas como hoy.

tapices palacio venecia

Sala del Pappagallo

Nos dirigimos a la Sala del Pappagallo. El nombre se debe al Papagayo que tuvo el papa en este mismo lugar.  Este hecho se sabe porque los historiadores encontraron recibos costosísimos destinados a la alimentación del ejemplar. Los primeros papagayos llegaron a Europa  tras el regreso de las primeras expediciones españolas de América. Las aves, que Colón mostró en la corte española, causaron un grandísimo impacto y pronto se expandieron por toda europa, incluida Italia.  Por supuesto, siendo tan exóticos, estos animales tenían un gran valor y solo podían tenerlos príncipes y papas.

historia y curiosidades del palacio venecia sala papagayo

 

Sala dei Paramenti y su extraordinaria decoración

Si seguimos avanzando encontramos en la Sala dei Paramenti otro hecho realmente curioso. Esta sala también es conocida como la Sala de los Trabajos. Esto se debe a que en la decoración se puede ver la representación de los trabajos de Hércules y cuatro fuentes con cupidos.

Quizás puede resultar extraño que la habitación privada de un apartamento pontificio tuviera este tipo de temática en la decoración y no la representación de historias sagradas. El papa Paulo II estableció la celebración de uno de los mitos más famosos del mundo antiguo, el mito de Hércules, sin temor a ser acusado de impiedad. La explicación de la elección de la figura de Hércules se encuentra en la enseñanza moral que se le otorgaba.

Existía una larga tradición que unía la figura de Hércules con la prefiguración cristológica. Los legendarios trabajos del héroe eran una especie de declaración moral de la lucha contra los vicios y la búsqueda de la virtúd en el sacrificio y en el arduo esfuerzo. Además, entendían su muerte trágica en el Monte Etna como una prefiguración de la Pasión de Cristo.

Grandes acontecimientos históricos en el Palacio Venecia

Después de pasar por la Sala dei Paramenti, llegamos al primer Salón Monumental, la Sala del Mapamondo. Si las paredes de este salón hablarán, sin duda, con sus anécdotas nos dejarían absolutamente abrumados. Y es que aquí se han celebrado algunos de los eventos más importantes de toda la historia de occidente y de Italia. Aquí, Carlos I de España y V de Alemania decidió con el papa Paulo III convocar el Concilio de Trento en la ciudad homónima. Mucho tiempo después, en 1922, Benito Mussolini convocó el  Gran Consejo, principal órgano del gobierno fascista, en este edificio y en esta misma sala.

Detalle en el techo que recuerda la época de Mussolini y del fascismo italiano

Después de este gran salón, le preceden otras salas llenas de maravillas, objetos curiosos y obras de arte. Aquí podrás encontrar ejemplos del arte antiguo y renacentista, barroco y moderno. Para todos los gustos. Desde EnRoma os invitamos a visitar este maravilloso palacio. Como habréis podido comprobar, la historia del Palacio Venecia es tan rica como interesante y no le deja indeferente a nadie.

Las Sibilas en Roma

El viernes 31 de mayo por la tarde, una voz como una espada sutil y afilada, rasgó el aire en San Pietro in Montorio.

«Jesucrist Rei, Universal,
Homo i ver Déu eternal,
del cel vindrà per a jutjar
i a cada un lo just darà.»

(Cant de la Sibil.la)

Mª Ángeles Ferrer con una voz que desvelaba el sentido de la historia, nos hacía presente profecías que se siguen vistiendo de melodías medievales. Antiguo hecho contemporáneo en la voz y gestos de Mª Ángeles. Arranca un pequeño jirón del telón del tiempo abriendo un resquicio para desear el futuro cielo.

canto sibila angeles ferrer san pietro in montorio

Con ella una Sibila bajó a nuestro lado.

A ellas, siempre las encontramos en lo alto, en los arcos, lugar de las voces lejanas, antesalas de historias contadas en tiempos remotos y con lenguajes extraños. Ángeles, sin embargo, pasó a nuestro lado con sus palabras que nos anuncian un juicio y una gran abogada nuestra: «a vostro Fill vullau pregar». Con su espada paulina estoqueó nuestra imaginación y sentidos.

Su paso me dejó alegría, como debió de suceder a tantos, en tantas noches de Navidad. No es un canto tenebroso, aunque hable de juicio y de premios o castigos. Es la seguridad gozosa de que al final en la historia se alcanzará el espejismo de la justicia. No sé cuánto camino nos falte o podremos hacer como humanidad, pero esta música, como el Juicio Universal del Cavallini en Santa Cecilia, nos invita a seguir caminando. Hay una meta, hay un final en el que tantas injusticias típicas de todas las historias, tantas glorias y triunfos, serán pasados por el crisol que todos los pobres cristos de esta tierra algún día podrán contemplar. Y si eso no basta a quienes más o menos conscientes jugamos a ser dioses, no sé qué otras armas utilizará el profeta.

Además, su canto es sobre todo un canto hecho carne, que emociona hasta sentir un escalofrío (qué bonita la palabra italiana ‘brivido’). De hecho, las Sibilas eran las que se habían hablado de una palabra hecha carne, de una virgen que daría a luz como signo de alegría, de luz que entraría en el mundo. «Palparemos la palabra invisible.» Escuchamos que hay una respuesta: podremos tocar lo que hasta entonces no formaba parte de la historia. Este viernes pasó a formar parte de la mía.

sibila delfica santa maria del popolo pinturicchio
Sibila Delfica en Santa María del Popolo, obra del Pinturicchio

Jóvenes y ancianas, con las facciones y el color de la piel que nos hablan de lugares lejanos. Reinas magas que aparecen en la noche de Navidad no gigantescas y pesadas con la resignación del futuro ineludible, ni encapuchadas con una arcana fuerza adivinatoria sino en carne y hueso, tan cercanas, desvelando del sentido de la realidad presente, desenmascarando con la luz de lo que sucederá más tarde lo que no podemos o queremos ver.

sibilas capilla chigi santa maria della pace
Sibilas en la iglesia de Santa María della Pace realizadas por Rafael Sanzio poco después de que Miguel Angel hubiera pintado la bóveda de la Capilla Sixtina

Estas mujeres, y muchas más como Casandra, regalan palabras proféticas, anuncios, adevertencias y esperanzas. La mayor parte de ellas fueron desoídas, con necesidad de intérpretes o utilizadas para el propio interés. Pero cuando ellas en persona, en sus palabras dichas con vehemencia, te llevan de la mano, puedes fiarte y bajar hasta los infiernos de la ciudad de Dite o los Campos Elíseos. Así hizo Eneas arriesgándose a tener la Sibila Cumana como guía en esa parte tan maravillosamente compleja de su viaje. Profetisa que hace revivir el pasado.

sibila cumana eneida libro VI

La Sibila y Eneas durante el viaje al infierno del libro VI de la Eneida. Decoraciones de palazzo Chiocci en Gubbio

Dies irae

Dos días después, el domingo, pasé por el precioso pueblo de Celano en la región de los Abruzos, bajo el imponente castillo Piccolomini y el monte Tino. Allí volvieron como un eco las palabras del franciscano Tomás unidas en mi imaginación a la música:

Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,
Teste David cum Sibylla!

David y la Sibila, sacro y profano, todo el universo de la revelación. La profecía era cosa de hombres en Israel y las mujeres, las Sibilas, son la voz de la verdad irradiada más allá de las forteras de la sangre o la alianza. La lluvia, desde lo alto, se ve que no sabe de fronteras y hace germinar brotes en donde buen terreno hallare.

oseas sibila delfica apartamento borgia vaticano

El profeta Oseas y la Silbila Délfica en los apartamentos Borgia dentro de los Museos Vaticanos pintados por el Pinturicchio

Los libros sibilinos

La gran fortuna de las Sibilas fue que consiguieron escribir sus palabras, palpables y de incalculable valor.

La Sibila Cumana, la más famosa en tierras itálicas, paragonable al santuario de Delfos, habría escrito 9 libros. La anciana Amaltea se los ofreción al rey Tarquinio (el Soberbio según Plinio o Prisco según Varrón) por un precio enorme. El rey despreció la propuesta como irrisoria. En respuesta a este rechazo la anciana quemó tres de los libros y volvió a proponer al rey los 6 restantes por el mismo precio. El rey, molesto, volvió a rechazar la propuesta, aunque esta aparente locura lo llenaba de curiosidad. Cuando la anciana se presentó de nuevo ante el rey sólo con 3 libros y solicitando de nuevo la misma cantidad de dinero, el rey, muy impresionado, aceptó.

Desde entonces los tres libros se consultaban a través de un gupo de hombres que los interpretaban. Se recurría a ellos sólo en caso de necesidad ante graves momentos de crisis o decisiones ante las que se jugaba el destino de la ciudad. El resto del tiempo estaban escondidos en una urna de piedra en el templo de Júpiter Máximo en el Campidoglio. Libros salvíficos pero también terribles que sólo unos pocos podían leer. Libros que había que custodiar con sumo cuidado sin permitir que se consultasen libremente. Poder sacro y sapiencial unidos y controlados bajo llave. Leerlos o difundir su contenido estaba castigado con la muerte, con el mismo suplicio que los parricidas.

Antoine Caron cuadro sibila tiburtina con Augusto

Augusto con la Sibila como origen de la iglesia de Santa María del AraCoeli

Esos libros ardieron durante el incendio del 83 a. C. pero Augusto se decidió a recopilar noticias y textos de los mismos en Eritras y en otras partes del Imperio conservándolos en el templo de Apolo en el Palatino. El riesgo para las autoridades, entonces, fueron la cantidad de textos, más o menos originales e interesados, que provocaron la decisión de quemar muchísimos libros como apócrifos sibilinos.

Palabras sibilinas, que muestras y esconden, pues contienen insondables profundidades de significado que sólo se desvelan a los iniciados. Confiar en poseer el conocimiento del futuro puede ser un poder pero también se corre el riesgo de una falsa esperanza. Qué se lo digan a Majencio que durante la batalla de Puente Milvio seguramente se acordaría  de la intrepretación que le ofrecieron: ‘en ese día perecerá el enemigo enemigo de los romanos’. Estilicón en el s. V los destruyó para evitar el uso que se hacía de ellos en contra de sus decisiones políticas. Fin bastante prevedible de los profetas.

sibila libica capilla sixtina

Sibila Líbica en la Capilla Sixtina. Miguel Ángel con su trabajo de fama mundial nos dejó las Sibilas fijadas en nuestra memoria.

El Palacio Altemps  es uno de los lugares imprescidibles que debes visitar durante tu viaje en Roma. Cerquísima de Plaza Navona, contiene una importantísima colección de arte clásico: hay esculturas romanas, griegas e incluso egipcias. Entre toda la variedad de temas artísticos, nos centraremos en las divinidades romanas en el Palacio Altemps.

La colección perteneció a diversas  familias de la nobleza romana, aunque cabe destacar  la colección de Loduvico Ludovisi, sobrino del papa Gregorio XV. Todas las esculturas son presentadas siguiendo el gusto del siglo XVII. Hoy en día, el Palacio Altemps pertenece al conjunto de Museos Nacionales Romanos, con la entrada también puedes entrar a la Crypta Balbi, a las Termas de Diocleciano y al Palacio Massimo en un plazo de tres días.

En esta entrada os vamos a explicar algunas de las divinidades romanas expuestas en el Palacio Altemps. En el tiempo de tu visita, te encontrarás con esculturas de belleza pausada y solemne, y con otras llenas de dramatismo y viveza. He aquí nuestras explicaciones, aunque como podréis comprobar, las creaciones hablan por sí solas:

Juno Ludovosi

Esta escultura, de una incomparable belleza, fue esculpida en el siglo I d.C. Juno fue una de las deidades mayores de la religión romana, formando parte, junto a Júpiter y Minerva, de la Tríada Capitolina. Se asemeja a la diosa Hera de la Antigua Grecia y su culto es fruto de la asimilación romana de los dioses griegos, debido a la gran admiración que sentían éstos por la cultura griega. Era la diosa del matrimonio y la reina de los dioses. Representaba, además, la maternidad.

Esta creación escultórica se caracteriza por el uso de líneas firmes y suaves. Los griegos no buscaban representar la realidad tal y como era, sino que aprehendían de ella y construían una realidad ideal.  Lo que tenemos presente no es el resultado de la contemplación de una única mujer, es, por el contrario, fruto de la observación de la naturaleza femenina.

El artista contemplaba  todas las características y particularidades de cada persona hasta conseguir determinar lo que la naturaleza humana debe ser aunque no sea. En las obras clásicas había, por tanto, cierta lejanía y solemnidad digna de la representación de dioses y  héroes, cuya precisión conseguía una belleza armónica sin igual.

Juno es una de las divinidades romanas más importantes expuestas en el museo Altemps.

Nacimiento de Afrodita, Trono Ludovisi

Esta obra tiene múltiples interpretaciones iconográficas, aunque la más aceptada es la del Nacimiento de Afrodita.  Afrodita, Venus para los romanos, fue la diosa del amor sensual, la belleza y la fertilidad. Esta diosa fue ampliamente adorada y venerada por el pueblo griego y romano. Su origen, en la mitología clásica, se remonta a la acción del dios Cronos que, después de castrar a Urano, lanzó sus atributos sexuales masculinos al mar. Luego de haber lanzado los genitales del dios, el agua se llenó de espuma y entre las olas nació Afrodita.

El Trono de Ludovisi, datado en  el 460 a. C., nos muestra un período de transición entre el arte arcaico, caracterizado por el hieratismo, y el arte clásico, caracterizado por la armonía y la búsqueda de la belleza ideal. Esta escultura tiene una gran importancia en la historia del arte ya que intruduce el desnudo femenino, y aparece por primera vez la técnica de paños mojados.

Composición del Trono Ludovisi

En esta escultura podemos ver a Afrodita, que sale del agua. Rodeándola se encuentran dos mujeres vestidas que intentan ayudarle y ocultar su cuerpo.  Estas mujeres son Horas, y son la personificación en la mitologia griega y luego romana de la naturaleza y de las estaciones. En los paneles laterales encontramos, por un lado, a una mujer totalmente vestida y tapada, preparando alguna libación u ofrenda para los dioses, y en otro lado, encontramos a una mujer desnuda tocando la flauta.

Estas mujeres seguramente representen una al amor sensual, por su actitud ociosa y de esparcimiento, y otra al amor divino, más puro, casto y gratificante. Es curioso que esta temática se haya  repetido también durante toda la cristiandad. Por un lado, se encuentra el amor profano, carnal y caduco. Y por otro lado, el amor sacro, sempiterno y espiritual, que se acerca a lo divino y se aleja de la naturaleza humana, errada y banal.

El trono de Ludovisi es la obra más compleja y difícil de analizar para los expertos, es por ello una de las creaciones escultóricas de las divinidades romanas en el Palacio Altemps más conocidas e importantes.

Dionisio o Baco

Dionisio para los griegos y Baco para los romanos, era el dios de la fertilidad y del vino. Baco está profundamente relacionado con la agricultura y con el teatro. Era inspirador de la locura pasajera y del éxtasis. Libertador de las emociones humanas y de las sensaciones carnales, consigue acercarse más que nadie a la naturaleza del hombre, a sus deseos y a sus pulsiones. El vino actúa como inhibidor de la vergüenza y del control, y al beberlo, las personas se sumergen en profundo frenesí.

Como en la escultura que podemos ver en el museo Altemps, Baco es representado como un  joven andrógino, imberbe y desnudo. Identificamos a Baco porque siempre porta consigo un racimo de uvas en la mano y está coronado con un ramo de hiedra.  La uva es símbolo de la pasión amorosa, de la lascivia y de la lujuría, por el caracter afrodisíaco del vino.  Por otro lado, la hiedra, que crece abrazada a los árboles y a las paredes,  recuerda al cuerpo de los amantes que se unen ardientemente.

Toro Apis

Se trata de un tema muy recurrido en el arte egipcio puesto que el toro era venerado con gran devoción al estar profundamente relacionado con los dioses. En concreto, este ejemplar pertenece a la era Ptolemaica, fundada por Ptolomeo I tras la expansión del helenismo y de Alejandro Magno por el Antiguo Egipto. La escultura fue incorporada a Roma durante la época imperial. Pero, exactamente, ¿qué representa?

El Toro Apis, simbolizado comunmente con el disco solar Uraeus entre los cuernos, era la encarnación de la fecundidad del suelo. Era venerado por su poder para la germinación y la procreación de la naturaleza y de los cultivos. Era, por tanto, la imagen de la fertilidad y de la fuerza, fuente de vida para todo el pueblo.

Para entender la importancia de este culto hay que sumergirse en el pasado. El ganado vacuno era imprescindible para el desarrollo de la agricultura (por ejemplo, para el arado del trigo, de la cebada o de la avena). La agricultura era el sustento del pueblo y gracias a la satisfacción de las necesidades básicas y a los excedentes, se pudieron desarrollar actividades más livianas y gratificantes (entre ellas, el comercio). Éstas estaban más relacionadas con la naturaleza espiritual del hombre que con su mera subsistencia. Por ello, estos animales han sido imprescindibles e importantísimos en el desarrollo de la historia y de la evolución humana.

Curiosamente, en la época tardía egipcia, se convierte también en el dios de los muertos. Se encargaba de llevar el difunto a la tumba, ayudándole en su camino hacia el Más Allá. Su culto fue trasplantado a Alejandría, ciudad fundada por Alejandro Magno, y se difundió entre griegos y romanos, llegando inluso a ser uno de los cultos más populares. Es por ello que hoy nos lo podemos encontrar aquí, en Roma.

Datos prácticos para visitar Palacio Altemps

Se encuentra cerca de Plaza Navona y está abierto todos los días salvo los lunes ( desde las 09:00 hasta las 19:45).

Tiene un precio de 13 euros público general.
Gratuito para los menores de edad y los mayores de 65 años pertenecientes a la Unión Europea.
2 euros para los jóvenes de entre 25 y 18 años pertenecientes también a la Unión Europea.
Su ubicación se encuentra en concreto en la Piazza di Sant’Apollinare, 46.

Y si deseas realizar una visita guiada con los guías especializados de Turismo En Roma, no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Espero que os haya gustado toda esta información sobre las divinidades romanas en el Palacio Altemps en Roma. El Palacio es uno de los lugares más bellos e interesantes de toda Roma para conocer el arte clásico, por ello, no puedes irte sin visitarlo ¡Qué disfrutes!

Hércules, el héroe por excelencia

En A Coruña, ciudad herculina,  en el IES Elviña, en el grupo de Teatro Sardiña, me encontré con Anfitrión, Sosias, Alcmena, Júpiter y Mercurio de la mano de Plauto. Aquel encuentro, divertido y emocionante, mi primera aventura teatral al acercarme al mundo latino de mi profesor Ricardo, ahora me hace reconocer la presencia de Hércules en cada esquina de Roma. Me explicaré.

juno amamantando hercules museos vaticanos

Diosa amamantando un niño en el Museo Chiaramonti, dentro de los Museos Vaticanos

En los Museos Vaticanos saludo con frecuencia esta estatua de divinidad femenina que está amamantando un niño. Me gusta pensar que es una representación de Juno que amamanta a Hércules, aunque en ella no aparezcan huellas del engaño de Júpiter, ni del sueño, ni del rechazo de Juno. Hércules, hijo de Alcmena y Júpiter, posee una fuerza descomunal, divina, precisamente por haber podido tomar la leche de la diosa. Fue engendrado con un famoso engaño. Durante una noche que duró 3 días Júpiter no tuvo mejor idea que tomar las apariencias de Anfitrión para yacer con Alcmena, la mujer de éste. Ahora bien, ser un héroe, la fuerza y resistencia en los empeños, no le vienen por su violento padre, sino por quien le dio de mamar. Y esto lo sabía Júpiter truhán.

A finales de los años 80 del siglo pasado puedo decir que me inicié así al juego de las apariencias por obra y gracia del Anfitrión de Plauto. Poder del teatro. Junto a la risa, como dulce antídoto, mi memoria se impregnó de la triste historia de los poderosos que usan y abusan incluso siendo un ‘tú mismo’ más fuerte y mejor de ti mismo. Quitarte la personalidad, la máscara, es el robo más terrible, la más desangelada desnudez. Como Sosias, llego a creer no ser quien soy.

Este Júpiter libertino y prepotente que juega con el destino de los humanos, con otro engaño, hace que su divina esposa amamante al niño Hércules mientras duerme. Recuerdo ahora un maravilloso cuadro de Tintoretto que imagina el momento en que Juno se despierta y rechaza al niño que chupa con fuerza de su pecho. De la leche derramada nacerá en el cielo la Via Láctea y perfumados lirios blancos en la tierra.

Tintoretto juno amamanta hercules

¿Un héroe padre?

En la misma sala, larga y estrecha de los Museos Vaticanos, en medio a una gran cantidad de estatuas se encuentra una de Hércules con Télefo. De tal palo, tal astilla. Hércules aquí aparece sosteniendo un niño. Sin embargo, siempre me pareció una imagen extraña. No dejo de mirarla con una cierta sospecha intentando imaginarme la escena entre padre e hijo. Pero no lo consigo. De hecho, Hércules borracho violó a Auge y ella se vio obligada luego a abandonar a su hijo. Una cierva lo crió hablándonos de una naturaleza que suple los cuidados de los humanos, por muy héroes que sean.

hercules y telefo museos vaticanos

Una cadena de violencia que empezó con el mismo Júpiter, amamantado por la tierna cabra Amaltea mientras se escondía de la ira de su padre Saturno. Vemos padres violentos que engendran con una ‘vis’, una energía brutal y descontrolada, que se transmite en una sucesión trágica. Héroes de fatigas y anti-héroes paternos.

cabra amaltea bernini

Escultura de la cabra Amaltea, un fauno y Júpiter niños de G.L. Bernini en la Galleria Borghese

Hércules ¿un héroe esposo?

El centauro Neso es un enemigo formidable. Incluso después de muerto.
Poco antes de morir consigue engañar a Deyanira, esposa de Hércules, haciéndole creer que su sangre tiene una fuerza mágica y afrodisíaca. A cargo de la esposa estaba satisfacer, acontentar, atraer al marido Hércules, siempre dispuesto a ‘dejarse ir’. Ante la llegada de una hermosa esclava, Deyanira decide empapar una túnica del héroe con la sangre de Neso, confiando a la magia lo que pensaba no conseguir de otro modo. El resultado fue el inicio del final de Hércules. Al contacto del tejido con su piel se volvió loco de dolor. Cogió al pobre mensajero Licas que le había llevado la prenda y lo arrojó con descomunal fuerza haciéndolo precipitar en el mar.

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Hércules y Licas, escultura de Antonio Canovas en la Galleria Nacional de Arte Moderna de Roma
«Dos patrias produjeron dos héroes: a Hércules Thebas y a Catón Roma. Fue Hércules aplauso del Orbe, fue Catón enfado de Roma.» (Baltasar Gracián, El Héroe)

Deyanira parece destinada a no ser recordada. Es casi una excusa para la venganza de Hércules matando a Neso, una circunstancia para explicar el fatal desenlace de Hércules – Heracles. Ella es la necesidad del destino, una burla que acabará primero con ella y llevará a la muerte del héroe.

El héroe posee una energía incontenible y fatal. Capaz de luchas titánicas pero también de caóticos desenlaces al no ser capaz de controlar esa fuerza. Un héroe que recibe su poder y en cierta manera sufre y es esclavo del mismo. Un destino en el que la voluntad o libertad cuentan sólo en algunas ocasiones y en el que casi siempre el fin justifica los medios. Quizás también por ello sus violencias no se le imputan. Es más, parecen siempre disculpadas como se aceptan las tormentas: salvíficas o destructoras en su arrolladora fuerza.

Los trabajos de Hércules en Roma

Hablando del Foro Boario y de Santa Maria in Cosmedin no podemos dejar de aludir a la historia de Hércules y el rebaño de vacas de Gerión, una de las aventuras que tuvo que afrontar nuestro héroe y que tiene como escenario el valle donde actualmente está el Circo Máximo.

Sin embargo, sus trabajos llegan hasta los extremos del mundo como también su fama, incluso a mi Finisterre. Son recordados como ejemplos de una vitalidad y una fuerza que parece capaz de vecer cualquier enemigo incluso el más poderoso, el que está tras todas las fatigas: la muerte. No es un caso que su figura adorne tantos sarcófagos. Uno de los más hermosos en Roma proviene de Asia Menor y tiene a Hércules como protagonista.

sarcofago hercules galleria borghese

Uno de los dos lados de sarcófago del s. II con los trabajos de Hércules en la Sala del Sol de la Galleria Borghese

Tantos hércules en Roma

Cómodo y Marcoantonio Borghese, entre muchos otros, lo utilizaron como emblema victorioso o como si ellos fueran una reencarnación del gran héroe. Además, la unión entre proezas maravillosas de fuerza y valor con su condición mortal lo hicieron modelo de la virtud en Grecia y en Roma no sólo para los más ricos y poderosos, sino también para viajeros, comerciantes y soldados. Un mito y un personaje que, como decía ya Cicerón (De natura deorum III, 42) han dado lugar a varios Hércules – Heracles a lo largo de la historia.

Para gran parte del pueblo romano Hércules era -como también los Dióscuros, otros hijos de Júpiter en este caso convertido en cisne para engañar a Leda- un hombre fuerte que podía entender las necesidades de quien afronta las fatigas cotidianas, a veces mortales, y tiene poder para defenderles.

apolo y hercules luchan por el trípode délfico

Apolo y Hércules se disputan el trípode délfico. Relieve en que se encuentra en el Anticuario Palatino.

Hércules, y en general el héroe, es alguien cercano a los humanos y más leal de los caprichosos dioses, tantas veces enemigos. Y, al mismo tiempo, un solo solitario, extra-ordinario, engendro híbrido, del que conviene estar lejos por si acaso. Es, por naturaleza, único y tan peculiar que no creo que le gustase tener imitadores…tan sólo subalternos o rivales. Como con Anteo si nos interponemos en su camino es posible que nos levante, pero para alejarnos de nuestra madre tierra y sofocarnos.

hercules y anteo palazzo venezia roma

Hérules y Anteo, frescos de finales del s. XV en Palazzo Venezia, Roma

Sin embargo, o quizás por todo ello, este gran cazador, vencedor de monstruos, viajero cubierto con la impenetrable piel del león de Nemea, se convirtió en modelo para muchos hombres que hacían de la fortaleza y cercanía al pueblo un motivo para justificar su gobierno. Poco importa que de los 12 trabajos consigan medio o que su fuerza sea un conjunto de foto montajes para Instagram: personajes dignos de ‘Il libro dei mostri‘ de J. Rodolfo Wilcock. Vestidos con corbata, sudadera o pieles encontramos también otros tantos Hércules en Roma y no sólo en las películas o dibujos animados.

Domus Aurea, la casa de oro de Nerón

Si ya es difícil encontrar casa, aún lo es más realizar o conseguir la casa de tus sueños. También porque estos cambian. Nerón se puso a hacer la Domus Aurea como un capricho destinado a satisfacer cualquier sueño. Y encontró en Severo y Celer dos grandes constructores, en Fabullus un decorador a la altura.

«Recientemente vivió el pintor Fabullus, de estilo grave y serio pero al mismo tiempo brillante y fluido. (…) Pintaba pocas horas al día, y lo hacía con suma gravedad, siempre revestido de toga, incluso cuando estaba en el andamiaje. La Domus Aurea fue la cárcel de su arte y ésa es la razón principal de que no queden más obras de este pintor.» (C. Plinio, Historia natural 37).

domus aurea frescos

Una forma de pintar que se inició en Roma y que luego, tras el terremoto del 63 d.C. en Pompeya fue utilizada en la reconstrucción de esta ciudad. De ahí que se llame el 4º estilo pompeyano: menos detallista, más ‘impresionista’ (compendiario) debido también a la velocidad con la que se trabajaba. Un estilo que en Pompeya duró muy poco, hasta la erupción del Vesuvio del año 79 d.C. pero que en Roma se siguió utilizando.

Entre la antigua Domus Transitoria de Nerón en el Palatino y la nueva Domus Aurea en el Colle Opio y alrededores ha pasado el terrible incendio del año 64 d. C. De ese desastre nació una casa de oro. Junto a ella un coloso, brillante con rayos dorados y sobre el agua de su lago, más tarde, la arena del Coliseo.

Entradas Domus Aurea

coliseo exterior reconstruccion

Roma esconde y conserva

Francisco de Holanda en 1538 realizó una preciosa acuarela recogiendo las pinturas de la Sala Dorada que representaban en el centro a Ganímedes. Actualmente las pinturas están tan deterioradas que para la reconstrucción visual de las mismas se han utilizado estos documentos.

domus aurea frescos sala dorada francisco ollanda

Es hermoso ver cómo Roma y bellezas como la Domus Aurea fecundan la imaginación de los pintores que las descubren y luego son ellos los que tantas veces la salvan del olvido. Una memoria que se conserva y podemos evocar incluso en lugares tan lejanos como el Escorial. El Codex Escurialensis fue el repertorio más completo en su tiempo de los dibujos de la Domus Aurea.

Un palacio para un dios

«Lo que la naturaleza negaba ellos lo crearon con el arte» (Tácito, Annales XV, 42) Una ciudad – casa divina con los materiales más ricos que se podían encontrar pero sobre todo espacios en movimiento, jardines con animales en libertad, fuentes, parques, tierras de labor y un lago amplio y profundo.

domus aurea reconstruccion

Una casa que era un universo de 50 hectáreas (una ciudad como Caesar Augusta medía intramuros 55). Un inmenso rectángulo de 300 metros de longitud por 90 de ancho. Vespasiano y Tito aún habitaron una parte hasta que Trajano rellenó las cámaras y criptopórticos con escombros para que sirvieran de base a sus termas. Sin embargo, hasta el siglo XVII se conocieron como las termas o palacios de Tito. Vasari dice que Giovanni da Udine acompañó a Rafael en la visita a estos espacios subterráneos emergiendo como pescadores de perlas con las famosas figuras ‘grotescas’. «El maestro y el discípulo que acudieron a verlas quedaron estupefactos’.

frescos domus aurea

Era el descubrimiento de un mundo lúdico que se abre hacia la naturaleza, con sus elementos paganos, ligeros, evocativos de un mundo delicioso, casi efímero. No a caso, Rafael en las logias del Vaticano y en la Villa Farnesina utiliza este estilo como un pasaje hacia el mundo exterior o la avanzadilla de la naturaleza que se adueña de estas paredes.

Todo ello, frente a lo clásico que recomienda Vitruvio, sería estrafalario como la imagen de sí que la historia nos ha transmitido de Nerón. El límite sutil entre libertad y grotesco que une ‘el tigre con el cordero’, en elementos que se asemejan a las ‘gryllas’ tan utilizadas en el gótico, el arte ‘bárbaro’, contrapuesto a los cánones griegos clásicos. Es Horacio el que reflexiona en versos sobre esta libertad en el arte:
«Pictoribus atque poetis
quidlibet audendi sempre fuit aequas potestas» (Horacio, Epistola ad Pisones, 9-10)

La Domus Aurea es así un ámbito de libertad, con la exageración de un poder sin límites, de palabras e imágenes protegidas por la oscuridad, aunque creadas para lucir como el oro bajo la luz del sol.

Enterrados en la Domus Aurea

Un joven pintor llega a Roma siguiendo a su maestro Pinturicchio. Trabaja con él en el apartamento de Alejandro VI en el Vaticano. Nacido en el norte de Italia, ha pasado a la historia de la pintura con un mote muy particular: Morto da Feltre. El Vasari le da este nombre tan peculiar porque se pasaba mucho tiempo bajo tierra, en las grutas, buscando estas pinturas. Enterrándose literalmente bajo el colle Opio da vida a las maravillas que contempla a la luz de una lámpara.

domus aurea sala octagonal

Poco a poco, con muchos riesgos pues todo se podía venir a bajo, se fueron excavando las salas de la Domus Aurea. La gran sala octagonal con sus dispositivos giratorios, la de Aquiles, Héctor y recientemente la de la Esfinge. Mundos que como carbones, con el tiempo bajo tierra, al soplo del aire devuelven los reflejos dorados de la luz, calentando la imaginación de los que a ellos se acercan.

En la gran sala dorada Ganímedes asciende con su águila. El arte es un elemento de éxtasis, de apoteosis, que es capaz de perforar los metros de tierra que lo cubren, los kilómetros de aire, hasta convertirse, si queremos, en copero de Júpiter y una de sus lunas. Jugamos con la imaginación creando seres y figuras que nos protejan de nuestra caducidad, de los males que podrían acercársenos. Espantamos la terrible realidad con nuestros engendros más fantasiosos.

ganimedes jupiter

Cielo de un lecho pintado por Alessandro Allori con grotescas y en el centro Ganímedes llevado por Júpiter-aguila

Si estás en Roma y quieres realizar una visita especial en la ciudad, esta es tu entrada. Aquí te explicamos una de las actividades alternativas en Roma: el arte urbano en Tor Marancia. La Gran Ciudad Eterna es tan versátil como bella. Lo mismo puedes contemplar el arte de romanos y de etruscos siglos y siglos atrás, que el arte hecho hoy en día. En esta entrada te proponemos ir al barrio Tor Marancia.  En este barrio romano podrás ver un auténtico museo de arte contemporáneo al aire libre.

La iniciativa surgió para revalorizar este barrio y para diversificar la oferta turística añadiendo actividades alternativas en Roma. Han participado una veintena de artistas de todo el mundo, y la verdad es que el resultado no tiene desperdicio. Los artistas trabajaron de manera ardua; doce horas diarias durante dos meses para conseguir 22 murales monumentales. Además, contaron con el apoyo de los vecinos que veían en esta propuesta una oportunidad para la mejora urbana. Cuando por fin terminaron los trabajos, se encontraron con un lugar lleno de vida y de colores. El arte urbano y contemporáneo que invadía sus calles jugaba con temas geométricos, con lemas históricos de la Roma antigua, con pinturas y retratos realistas, y con imágenes surrealiastas. Como podéis imaginar, la heterogeneidad artística deja embobado a cualquiera que pasa por ahi.

Aquí os explicamos algunos de los cuadros más curiosiosos del arte urbano de Tor Marancia, una de las actividades alternativas en Roma que os proponemos:

arte urbano en el barrio romano de tor marancia

El peso de la historia:

En esta obra se puede observar a un luchador argentino sosteniendo a un luchador italiano. Representa metafóricamente el vínculo histórico que une a Argentina con Italia tras los flujos migratorios que se produjeron en la posguerra italiana.

arte urbano en el barrio de tor marancia

El niño redentor:

En este graffiti se muestra a un niño tras haber subido a una escalera para mirar hacia el horizonte. El niño es Luca, un antiguo vecino del barrio. Esta obra pretende ser un homenaje para él, ya que perdió la vida en un accidente mientras jugaba al fútbol. De esta manera, será siempre recordado a través de este mural, con su imaginación y sus aspiraciones.

Este es un  claro ejemplo de como los murales se entrelazan con la historia del barrio.

 

arte urbano murales tor marancia

Nostra Signora di Shanghai:

«Shanghai» es el nombre con el que los habitantes del lugar llamaban a las casas de la zona con un poco de humor y de ironía, ya que el barrio se inundaba continuamente debido a una antigua zanja. En este mural podemos contemplar la vírgen eleúsa, típica del arte bizantino. Aquí, se consigue  fusionar las representaciones religiosas tradicionales con los métodos artísticos contemporáneos con bastante éxito. La verdad es que es muy curioso. arte urbano mural religioso tor marancia

Veni, vidi, vici:

Se trata de una de las frases más famosas de la historia. Fue nombrada por Julio César tras su victoria en la batalla de Zela y significa literalmente “vine, ví, vencí”. Con ello quería dar a conocer su victoria. Demostraba, de esta forma, que con su gran pericia militar podía conseguir un éxito rotundo, sin apenas esfuerzo. Estas declaraciones tienen una clara intención política ya que Julio César se encontraba en plena guerra cívil con su antiguo aliado Pompeyo.

murales arte urbano tor marancia roma

Mural street art en el barrio romano de Tor Marancia

Con esta obra al aire libre podemos rememorar el antiguo esplendor de Roma y su fascinante historia.

Además, cerca del barrio Tor Marancia podrás encontrar el EUR. Se trata de un lugar curioso cuanto menos. Este barrio fue comenzado a construir por orden de Mussolini para albergar la Exposición Universal (las siglas del barrio significan Exposición Universal de Roma). Este es el lugar ideal para aquellos a quienes les guste la arquitectura fascista. Este estilo se encuentra caracterizado e influenciado por el racionalismo y el futurismo. Utilizan, además, dimensiones desorbitadas con el fin de causar al espectador gran asombro y demostrar la fuerza del poder político que mandaba a construir aquello. Por si fuera poco, Mussolini mandó a construir el “Coliseo Cuadrado”, realizado con hormigón y travertino en una clara muestra de intentar conectarse ideológicamente con el Antiguo Imperio Romano y exaltar las pasiones de los ciudadanos.

Espero que os haya gustado nuestra propuesta para realizar actividades alternativas en Roma y disfrutar del arte urbano de Tor Marancia. Como podéis ver, Roma está llena de posibilidades curiosas y divertidas.

Si quieres realizar este paseo con un guía especializado escríbenos a info@enroma.com.

Para llegar hasta el Barrio de Tor Marancia y disfrutar de estos murales os aconsejamos utilizar el autobús 714 desde la Estación de autobuses de Termini.

Otros lugares de Roma en los que puedes admirar murales y arte urbano es el barrio de Garbatella, Testaccio y en torno al Tíber.

¿Qué es la Audiencia papal?

Todos los miércoles del año tendrás ocasión para ver y escuchar al Papa, excepto cuando esté de viaje o el período de vacaciones estivas. La Audiencia papal es un encuentro semanal con los peregrinos presentes en Roma y personas que quieren escuchar las palabras del Papa en relación a diversos temas de actualidad, reflexiones sobre la vida cotidiana y contenidos de la fe cristiana. Es un encuentro que dura varias horas, no como el breve saludo desde la ventana del apartamento papal y rezo del Angelus a las 12,00 cada domingo.

Durante la Audiencia, el Papa pasa saludando por Plaza San Pedro a muchos de los asistentes, tanto al inicio como al final de la misma. En algunos días de mal tiempo la Audiencia podría realizarse en la sala Nervi a la que se accede desde la parte izquierda del columnado. Avisan antes del inicio.

¿Cómo se puede participar en la Audiencia papal?

La entrada en la Audiencia Papal es completamente gratuita. Puedes conseguirla todos los martes, el día previo, desde las 15,00 hasta las 19,00 en el Portone di Bronzo o el mismo día de la Audiencia a las 08,00. Pasando los controles de seguridad que se encuentran en la parte derecha de la plaza San Pedro, recorres unos pocos metros bajo el columnado de Bernini y encuentras a la derecha unas escaleras con el famoso Portone di Bronzo. En lo alto de las escaleras un guardia suizo vigila este ‘Portón’ y te indicará donde retirar las entradas, en las oficinas de la Prefettura de la Casa Pontificia.

Guardias suizos en plaza San Pedro Porton de Bronce

Para solicitar previamente las entradas tienes que escribir por correo postal o enviar un fax a esta dirección:

PREFETTURA DELLA CASA PONTIFICIA
00120 CITTÀ DEL VATICANO
FAX: +39 06 6988 5863

Tienes que indicar los siguientes datos:

Fecha de la audiencia.
Número de entradas.
Nombre y apellido.
Email
Dirección postal
Teléfono o fax

Por el momento no hay una dirección email a la que escribir para obtener las entradas.

formulario para solicitar billetes audiencia papa

Sin embargo, EnRoma te ofrece como servicio que incluye las entradas en la Audiencia la asistencia de un guía oficial que te acompaña e ilustra el Vaticano.

Audiencia con Papa Francisco

Audiencia con Papa Francisco

Audiencia con Papa Francisco

Reserva online nuestros servicios para poder participar en la Audiencia con el papa Francisco sin tener que preocuparte de nada. Un encuentro que forma parte de uno de los aspectos de esta Roma sede principal de la Iglesia Católica y diócesis
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¿A qué hora es y cuánto dura la Audiencia papal?

La Audiencia papal de los miércoles empieza a las 10.00 y termina hacia las 12.00. A veces, el Papa inicia los saludos en la plaza hacia las 09,30. De todas formas, para conseguir un buen puesto, cerca de los pasillos por donde pasa saludando el Papa y del lugar ante la fachada desde la que habla, os aconsejamos que vayáis temprano, hacia las 8,00. En todo caso, en la plaza hay instaladas unas grandes pantallas para que podáis seguir la Audiencia sin problema aunque estéis situados a bastante distancia del palco en donde está el Papa.

audiencia papal plaza san pedro

¿Dónde puedo consultar el calendario de las Audiencias papales?

Podéis verificar el calendario de celebración de las Audiencias en la página web de la Santa Sede: www.vatican.va. En esta página encontraréis los eventos pontificios disponibles con participación de peregrinos.

Estos son las fechas para el 2019:

Mayo: 1, 8, 15, 22 y 29.
Junio: 5, 12, 19 y 26.
Durante el mes de junio no se realizarán Audiencias.
Agosto: 7, 21 y 28.
Septiembre: 11, 18 y 25.
Octubre: 2, 9, 16, 23 y 30.
Noviembre: 6, 13 y 27
Diciembre: 4, 11 y 18.

Recomendaciones sobre qué llevar y cómo ir vestidos

Ya que tendréis que acceder a la plaza pasando por le detector de metales os recomendamos no llevar mochilas grandes ni objetos punzantes. Si lleváis un paraguas que sea pequeño y sin punta metálica. Podéis llevar agua, caramelos, galletas pero no bocadillos o comida. En verano llevad gorra o sombrilla pues el sol aprieta, y no vayáis en pantalones cortos o con camisetas con los hombros descubiertos.

audiencia con el papa plaza san pedro

Los recién casados en la Audiencia

Los recién casados cuando solicitan los billetes de la Audiencia pueden avisar de su condición enviando un documento de la parroquia en la que se han casado que certifique la celebración del matrimonio. En ese caso podrán participar vestidos con el traje de boda y situarse a pocos pasos del pontífice.

Y tras la Audiencia…

Podréis entrar a visitar la basílica de San Pedro o los Museos Vaticanos. También podréis comprar recuerdos en alguna de las tiendas entorno a Plaza San Pedro o dirigiros hacia el maravilloso Castillo Sant’Angelo. Para almorzar tenéis numerosos restaurantes en la zona del Vaticano.

En esta entrada te indicamos las mejores heladerías en Roma donde podrás tomar helado, o gelato, como de verdad se llama en italiano. Además de decirte los mejores lugares donde tomar helado, te explicamos donde están situadas las heladerías para que puedas organizar tu itinerario y disfrutar de esta maravilla culinaria. Así que atento, que no te vas a arrepentir.

Pero, primero de todo, ¿por qué es tan importante e imprescindible tomar un helado en Roma? El helado es uno de los productos estrella italianos, y como no se podía quedar atrás, de Roma. En Roma lo que realmente probarás es un auténtico gelato, que no helado, porque tiene menos grasa y menos azúcar que otras preparaciones tradicionales de helado. Esto hace que el sabor sea más sabroso y su textura más suave.  Si quieres conocer otros productos imprescindibles made in Italy, en esta otra entrada también te los explicamos.

Podrás encontrar gelaterías practicamente en todas las calles y rincones de Roma, pero hay algunas que son realmente especiales y dignas de ser probadas por todo turista. Aquí van las mejores heladerías de Roma donde tomar un buen helado:

Giolitti, situada cerquísima del Panteón

Esta es, sin duda, una de las heladerías más conocidas de Roma. Como romanos y como amantes de los helados, podemos constatar que esta fama es totalmente merecida. Fue fundada en 1900 y ha sido testigo de tres generaciones distintas. La decoración sigue fiel a sus raíces ya que al entrar parece que te sumerges en el mundo retro. Aunque hay siempre mucha cola, lo cierto es que avanza bastante rápido. Al ser tan antigua se nota que tienen gran experiencia en la organización. Hay muchos trabajadores y todos te atienden de forma muy amable. Por supuesto, no te olvides de pedir la doppia panna (doble de nata), es deliciosa y la joya de la corona de tu gelato. Está riquísimo y es el capricho perfecto durante tus vacaciones en Roma.

En esta heladería también hay un mostrador con dulces caseros que también merecen la pena. Hay, sobretodo, dulces sicilianos; buenísimos y para nada empalagosos. Los dulces sicilianos son conocidos y muy valorados por toda Italia, así que aprovecha la oportunidad y ¡pruébalos! Ya que no se encuentran tan fácilmente.

Dirección exacta: Via Uffici del Vicario, 40

Heladería Frigidarium, cercana a Plaza Navona:

En esta heladería utilizan ingredientes 100% naturales, sin colorantes ni conservantes. Tienen una calidad grandísima y son muy estrictos en los métodos de preparación tradicionales. De esta forma, consiguen un sabor  buenísimo, muy natural y suave. Por si fuera poco, además tienes la posibilidad de coronar el helado con cobertura de chocolate negro o blanco. Sorprendentemente por su localización, calidad y trato, es una de las heladerías más baratas de toda Roma: la tarrina o el cono pequeño cuestan solo 2 euros. Esta heladería tiene un sabor secreto, especialidad de la casa, que se llama Friggidarium.

La dirección exacta es: Via del Governo Vecchio, 112

Heladería San Crispino, en Fontana di Trevi:

Puede que al principio no te llame mucho la atención porque todos sus productos están tapados. Pero esto tiene una razón de ser y cuando la descubres te dan el triple de ganas de probar sus helados. Todas sus cremas se encuentran cubiertas porque cada sabor, para obtener todos sus matices, debe conservarse siempre a una temperatura concreta.  Además, en su firme ambición por conseguir un sabor único, no venden cucuruchos de barquillo porque dicen que estropea el helado. Como es lógico, tampoco utilizan conservantes ni colorantes ni nada artificial que pudiera perturbar las características y el sabor de sus cremas.

Tienen una preración propia, un helado único que solo puedes probar aquí: el San Crispino, hecho con miel de madroño de Cerdeña. Solo con conocer con qué está hecho se hace la boca agua.

La dirección exacta es via della Paneteria, 42

«Está buenísimo el helado
de crema con algo de limón
que compro y me tomo en Piazza
Spagna. Hace la noche más
italiana y más fresca, más
ligera. Esto es un helado. Esto
es Italia. Un paseo de noche
con el sabor de Italia antes
del sueño.»

(Santiago Montobbio, Poesía en Roma)

Fior di Luna en el barrio de Trastevere:

Esta heladería se caracteriza por su elaboración de productos bio. Utilizan solo ingredientes de la zona y la verdad que todos sus helados consiguen estar muy ricos. Es una muy buena opción si estas por el barrio de Trastevere y si eres un férreo defensor de la naturaleza. Este tipo de propuestas contribuyen al desarrollo sostenible. Aquí, se funde la tradición con la innovación con una mirada profundamente ecológica.

Dirección exacta: Via della Lungareta, 96

Nazionale, cerca de Santa María la Mayor y Termini, en via Nazionale

En esta heladería podrás encontrar una gran variedad de sabores. Son sabores muy intensos y sabrosos, tanto que parece que te estás comiendo la propia fruta que se usó para hacer el helado. Eso sí, de una forma mucho más deliciosa y suave. Podrás comprobar en primera mano que sus preparaciones son tradicionales y naturales porque realizan los helados delante de todos. Es una heladería bastante barata, de hecho, la tarrina pequeña cuesta solo 2,5 euros y te permiten echar tres sabores.

helados roma

Otro hecho que hace única esta heladería es que además podrás pedirte yogures helados o yogures griegos tradicionales realmente buenísimos. La tarrina pequeña (que para nada es pequeña) cuesta solo 3 euros y te permiten echar hasta cinco toppings. Sí, sí, habéis entendido bien, cinco maravillosos toppins que pueden ser de una gran variedad de frutas naturales, cereales, frutos secos o distintos chocolates y cremas. El trato además es genial, y al estar un pelín alejada del centro (aunque muy cerquita de otros lugares icónicos) no tendrás que esperar durante largas y desesperantes colas. Te la recomendamos sin duda, ¡qué aproveche!

Dirección exacta: Via Nazionale, 206

Estas son algunas de las mejores heladerías donde tomar un helado en Roma, esperemos que os gusten nuestras propuestas tanto como nos gustan a nosotros. ¡Buen viaje y buon appetito!

La pasión de un cardenal

En esta entrada presentaremos una de las obras maestras en la Galleria Borghese. Pero, primero de todo, no es posible hablar de la Galleria Borghese y sus magníficas obras de arte sin primero nombrar a Scipione Borghese. Fue nombrado cardenal cuando su tío, Paolo V, llegó al papado en 1605. Fue un gran apasionado, y casi obseso, del arte. Cuando llegó a Roma mandó  construir  la Galería Borghese, donde constituyó una colección importantísima con esculturas antiguas. Se convirtió en el mecenas de importantes pintores y artistas contemporáneos a su tiempo. Fue el mecenas, por ejemplo, de Bernini y se convirtió en un ávido coleccionista de Caravaggio. Además de las obras de Caravaggio o Bernini, en lo que fue su galería personal, podemos ver grandes obras de arte de maestros como Rafael o Tiziano.

Existe una inmensa variedad de estilos artísticos de diferentes épocas históricas y de diferentes autores dentro de la galería Borghese. Sin embargo, en esta entrada nos queremos centrar en un artista concreto cuya vida, cuyas obras y cuya simbología aún siguen siendo un resquebradero de cabeza para los expertos en la historia del arte. Estamos hablando de Caravaggio, el maestro por excelencia del claroscuro y el primer gran exponente de la pintura barroca.

Visita guiada Galleria Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Roma que se te ofrece como un regalo en sus obras maestras. En el contexto de un jardín del Edén (Villa Borghese) os encontraréis con la belleza hecha mármol y colores del Caravaggio, Rubens, Rafael, Bernini. Un lugar maravilloso para
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Caravaggio y las obras maestras en la Galleria Borghese

El estilo artístico barroco, datado entre 1600 y 1700 (aproximandamente y dependiendo de cada país y zona), se caracteriza por una degradación de las formas y de las normas. Hay una fuerte tendencia al naturalismo, se muestra la vida y la muerte sin la idealización presente en el Renacimiento. Se desarrollan nuevos temas pictóricos que hasta entonces no existían, como los grandes paisajes o bodegones con naturaleza muerta. Las obras del Barroco en Roma se muestran exuberantes. Se representan emociones y situaciones de máxima inquietud, donde los personajes se pueden encontrar sintiendo desde el éxtasis divino hasta el desasosiego más profundo. Dicen de Caravaggio, por ejemplo, que sus personajes representados no podrán nunca descansar en paz porque los representó en el momento exacto en el que el sufrimiento llegaba a su punto álgido, justo cuando la muerte ya era inevitable.

Otra de las características del Barroco, y en especial de la obra de Caravaggio, fue la vulgarización de grandes personajes históricos y bíblicos. Esta vulgarización debe entenderse como una manera de mostrar el realismo de la vida cotidiana y de la naturaleza humana, a veces defectuosa. Para comprender esto mejor,  hay que situar el Barroco en su contexto histórico. Es una época de guerras y de pobreza. Aparece el protestantismo y la iglesia católica realiza la Contrarreforma como respuesta. Como siempre, el arte fue utilizado como un medio para la propaganda política. De esta forma, el estilo Barroco se extiende entre los países católicos con el fin de mostrarse bajo una apariencia humana, naturalista y libre; en contraste con la austeridad procramada en el protestantismo.

En la galería Borghese están expuestas varias obras del genio. Nos centraremos en esta ocasión en su obra llamada “Bacchino malato”, considerada una de sus obras maestras. Esta obra ha sido siempre difícil de comprender. En un primer momento se nos muestra como Baco, dios del vino, de la vendimia, del divertimento y de los placeres sensitivos. Siendo así, Caravaggio siguió las indicaciones de la Iconologia de Cesare Ripa. El dios romano es representado con un racimo de uvas en la mano y coronado con un ramo de hiedra.  La uva es símbolo de la pasión amorosa, de la lascivia y de la lujuría, porque el vino ayuda a la deshibinición.  La hiedra, que crece abrazada a los árboles y a las paredes, nos recuerda al cuerpo de los amantes que se unen ardientemente.

Baco enfermo de Caravaggio en la Galleria Borghese

Baco enfermo (Bacchino malato), una de las obras maestras de la Galleria Borghese

Por otro lado, existe otra posible lectura tan fascinante como la anterior: podría representar no al dios pagano sino al Jesús de los cristianos.  Las uvas recuerdan al vino servido por Jesús a los apostoles durante la Última Cena, mientras que la hiedra alude a la cruz y a la pasión de Cristo, porque es muy díficil librarse de ella sin sufrir penoso tormento. Caravaggio nos fascina, de nuevo, con estas dos posibles interpretaciones tan contradictorias entre sí ¿Cómo es posible que nos haga pensar en un dios romano y en Jesucristo al mismo tiempo?

¿Baco enfermo?
Curiosidades de una de las obras maestras de la Galleria Borghese

Hay algo que también llama la atención a cualquier espectador: es el color enfermizo de los labios del protagonista  y la piel tan pálida como la luna. Además, es muy extraño representar a Baco con una postura tan incómoda y en una actitud que nos hace recordar más el dolor que la alegría. Hay quien afirma que podría haber retratado fielmente un enfermo de hepatía, después de haberse excedido con la bebida durante toda una vida; o a una persona que no consigue respirar bien a causa de una lesión.

Sin embargo, sabemos que poco antes de realizar este cuadro estuvo en el hospital, a causa de una herida en la pierna. Este hecho nos hace pensar que fue un autorretrato, cuya composición no tiene precedentes. Esto podría explicar la postura incómoda del protagonista, podría ser el propio Caravaggio pintando y mirando al espejo. También podría explicar el gesto de la obra que en un principio se nos mostraba casi incomprensible: es la representación de su dolor físico “al natural”.

Caravaggio demuestra su elevada extravagancia propia de un genio representándose como Baco. Su interpretación del dios del vino, que un principio se podría mostrar canónica con elementos previsibles, es una figura inédita. Tiene una gran complejidad y consigue moverse entre dos planos de interpretación completamente dispares entre sí. De esta forma podemos apreciar, una vez más, el inconfundible talento del artista.

Este es solo un ejemplo de las grandes obras maestras que podrás encontrar en este museo. Las podréis disfrutar de una forma muy especial en nuestra visita guiada en Galleria Borghese. Espero que nuestras palabras os ayuden a apreciar aún más, si se puede, la belleza de los cuadros. ¡Que disfrutéis mucho en la Galería y la maravillosa Villa Borghese! Os podemos asegurar que es uno de los mejores lugares para sumergirse en la hermosura del arte y la naturaleza.