¿Por qué viajar a Roma?

“Hoy en día, son nuestros sentidos quienes nos hacen viajeros, no nuestra mente. Y por eso, el secreto del arte de viajar está en saber abrirse a las sensaciones antes que a la reflexión. El viaje es, sobre todo, una aventura sensual y sentimental.” (Javier Reverte, La aventura de viajar). Palabras que son todo un programa, una invitación a venir, especialmente En Roma!

Nos gusta la relación con Roma y con los que en ella compartimos tiempo y espacio, historias y vida.
Haciendo una variación con los versos de Salinas ‘nos gustaría ser esa Roma que te damos y no quien te la da‘.
Queremos que tu viaje sea esa experiencia y ese encuentro muy personal con la ciudad. Mirarla y no sólo verla. Roma literaria o inefable, grandiosa y mísera, ‘plaza del mundo’. Con sus mil fachadas e historias contiene tanto lo que estabas buscando -nunca decepciona- como sorpresas inagotables.

 Encontrarnos y encontrarse con Roma es una oportunidad para contemplar las miserias y grandezas humanas: “Hominem pagina nostra sapit.” (Nuestra página tiene sabor humano). Siguiendo estas palabras de Marcial, intentamos mostrar la complicada y riquísima realidad de la ciudad, de sus personas y obras. 

Quid melius Roma?

Podemos preguntarnos como Ovidio. No sé cuál sería vuestra respuesta. En todo caso, no se trata de admirar lo mejor en absoluto, sino de encontrar lo que nos emociona. Si habéis decidido venir a Roma, a pesar de sus defectos, estoy seguro de que también tiene las características perfectas para encantaros. ¡Hay tantos y tan variados motivos para venir! Desde lo más grandioso a lo más ínfimo. Lo importante es ver Roma desde Roma. Sentirla bajo tus pies, acariciar sus piedras, reconocer su figura entre el bullicio de la gente o en sus sileciosas sombras.

Por sus miserias y sus maravillas para mí ésta es la ciudad de la historia, de la esperanza, de las biografías. Ciudad en la que descubrir que nada es más necesario que nuestro pequeño nombre -irrepetible, único- y quien lo pronuncia.

Recuerdo los preciosos versos de Luis García Montero dedicados a su mujer, casi en adoración, y los aplico a mi Roma. Yo que la contemplo y también ella que me mira:

que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte
.

Roma es lugar para la espera, en donde todo puede ocurrir. Meta en la que el camino se convierte en lo importante. En Roma es necesario algo más que el poco tiempo de una vida. Quizás por ello nos hace esperar, como un deseo, la eternidad.

Sin embargo, esa Ciudad Eterna no la puedo aferrar, nunca es bastante, espero. Siempre digo ‘ciao’ sin querer irme, aprendiendo a llegar y a despedirme. En ella lo efímero, las sensaciones, son inagotables, eternas.

En este período más que nunca resuenan en mí las palabras fuertes de Leila Guerriero:“Viajo para no volver atrás, para no llegar a ninguna parte, para habituarme a perder y a despedir: lugares, cosas, gente. Viajo para recordar que no es bueno sentirse seguro ni aún seguro, a salvo ni aún a salvo”.

La Rosaleda de Roma (Roseto comunale) o el rocío que nos lava.

Puede parecer un título extraño. Lo reconozco. Pero me gusta mucho contar cómo los lugares van unidos en mi imaginación a palabras. En este caso la Rosaleda de Roma la pronuncio no como una explosión de color durante el Premio Roma en mayo sino como la frescura de la vida estrenada. La frescura con estremecimiento de lavarse tras el sueño, como una mañana de aire limpio en la que estrenar el tiempo.

rocío sobre la hierba en la rosaleda de Roma

Cuando estábamos allí, en la parte alta, junto a los árboles, el rocío luchaba con el sol. La sombra era su aliada compactando sus minúsculas gotas, bien plantada en su húmeda quietud. Mi buen maestro -tengo que llevar a Óscar la próxima vez que venga a Roma- con sus manos, suavemente, removía las puntas de las tiernas hierbecillas como si fueran los cabellos de su hijo. Viendo sus manos que se movían mojándose me incliné para recibir en mi rostro ese rocío. Me quería descubrir del acre color que me escondía tras mi paso por el infierno. Limpia, lava, refresca y sana lo que mis lágrimas no conseguían bajando por mis carrillos.

Y así, me descubro yo, peregrino que llega a esta colina con deseo de aire puro, de verme limpio tras un largo camino. Conozco ya tantas pero pocas veces las palabras se quedaron tanto en mi sombra de recuerdos como este rocío:

“Quando noi fummo là ‘ve la rugiada
pugna col sole, per essere in parte
dove, ad orezza, poco si dirada,

ambo le mani in su l’erbetta sparte
soavemente ‘l mio maestro pose:
ond’io, che fui accorto di sua arte,

porsi ver’ lui le guance lagrimose:
ivi mi fece tutto discoverto
quel color che l’inferno mi nascose”.

Qué sonido tan hermoso el de esta voz que escucho por la mañana paseando por la Rosaleda. Como el recuerdo de un aroma que permanece desde años, evocador, estas palabras se despiertan con mis sentidos en la fresca mañana. La mañana, el inicio, me gusta, consigo decirlo, con la voz de estas palabras que fecundan mi boca.

rosaleda de Roma

Un vilolinista en la Rosaleda de Roma

Rosas y jardines sobre terrenos de huertas tras la guerra, sobre el cementerio hebreo trasladado allí en el s. XVII, sobre campos que rodeaban la antigua Rocca Savelli medieval. Rosas y jardines sobre una ciudad que se viste y desnuda sin cobijo para ir incluso hacia los tiempos míticos en los que Caco y Hércules hoyaron sus senderos. Volvemos a los orígenes de Roma teniendo en frente un futuro ya pasado en el Palatino.

Una colina de espera y esperanza. Parece que la ciudad allí ha perdido todo excepto su vida palpitante en suelo ancestral. Recupera su piel primigenia y los senderos en forma de menorah. Una ciudad que por un momento se hace peregrina caminando a través de sus siete pecados mientras asciende por esta colina de purificación. Aquí, encuentra un lugar donde lavarse con el simple y pobre rocío de la noche fría. Los peregrinos, como en Lavacolla, al anunciarse la cercanía de la meta, necesitamos agua para estar y sentirnos limpios.

Vista de la Rosaleda de Roma desde el aire

La música queda. Acompaña a los que dejan todo para emprender un camino. Se abandona incluso la pobreza pero recuperamos el tiempo. Y así tanto al salir como al llegar sólo lo que son realmente nos diferencia. Camino, tiempo y vida. Nada más nos queda y así podemos seguir, confiando. Para este lugar, colina en una isla de Roma, es necesario el tiempo. Ya podemos contar porque hay esperanza, porque el sufrimiento tiene un ritmo, porque la expiación, como la centrífuga, se cuenta en revoluciones por minuto.

rosaleda municipal de Roma

Catón, también aquí, nos espera junto a la verja de entrada en Valle Murcia. Podría ser él el violinista que bajando del tejado nos precede en la senda que recorre la Rosaleda de Roma.

Abracadabra. Abandonando la vana complacencia, todo desaparece excepto una música que queda como rocío sobre la hierba. Hay lugares en Roma en donde se cobijan palabras pero también lugares, como este, en donde se refugia una música.

Santa María en Trastevere

Santa Maria en Trastevere

Santa María en Trastevere vista por Allegra Zen

En Santa María en Trastevere Roma se hace bálsamo y ungüento. Hay lugares como este en que se pueden dejar las armas y ver a los demás sin tener que considerarlos rivales. Lugares donde el dolor se calma.

En mi memoria, santa María en Trastevere tiene siempre el aire de una clara mañana de domingo. Allí nos íbamos, mi querido amigo Joseba y yo, para disfrutar de las celebraciones. La belleza de la iglesia y un desayuno sentados en una terraza de la plaza hacían de fondo a las palabras de D. Vincenzo Paglia. No puedo evitar que el domingo por la mañana aún sepa a zumo de naranja.

santa maria en trastevere

 

Fons Olei. Una fuente muy especial en Santa Maria en Trastevere

Viajo en el tiempo y con la imaginación entro en la taberna meritoria. Allí se reunían los soldados romanos que tras un servicio militar eterno habían conseguido llegar a viejos. Allí, aquí, en estos lugares, en el 38 a.C. surgió un manantial extraño. Una fuente oleosa fruto seguramente de una escondida actividad vulcánica. Y así, ese acontecimiento extraño, ese material viscoso, oscuro y de olor desagradable, se convirtió en un signo benigno, benéfico. Afloraba como un don del favor de los dioses o el anuncio del cercano adviento del Mesías para los muchos judíos que residían en esta zona.

Fons Fons Olei en Santa Maria in Trastevere

¿Quién lo diría? Por un día, en Roma, hubo un manantial petrolífero. La sorpresa, el estupor de todos, junto con ese significado curativo que tiene todo lo relativo a lo ‘aceitoso’, hizo que este evento salvífico impregnase la memoria del barrio. Quizás por todo ello en el siglo III, en este lugar, se hallaba la ‘domus ecclesiae’ donde el papa Calixto reunía la comunidad cristiana de esta zona. Más adelante, en el s. IV, cuando inician las grandes basílicas gracias a la libertad de culto, el papa Julio I construye aquí la que sería la primera iglesia dedicada a María.

Una señal

La extraña fuente cesó. Un fenómeno que parecía una señal y que duró unas pocas horas perdidas en la memoria del s. I a.C. Sólo a finales del s. XIX construyendo los diques de contención del Tíber, los trabajadores volvieron a hablar de un fuerte olor a gas en esa parte de la orilla trasteverina. Ahora, todo esto parece inimaginable y sólo pocas ‘palabras’ nos recuerdan su origen.

Todo surge de un manantial del que brota algo que nos parece tan sucio como el petróleo. Viscoso, pegajoso, negruzco, maloliente. Y, sin embargo, materia de unción, portadora de un poder que la misma tierra trasudaba sin poder contenerse.

Luces del s. XII

Al entrar los ojos no pueden dejar de mirar hacia el ábside, deslumbrados. Cientos de colores y destellos nos hablan de cómo hicieron traer el cielo a la tierra. Fue allá entre los siglos XII y XIII. Y no les importó emplear más de un siglo para poder representar algo que merezca acercarse al adjetivo eterno.

abside de Santa Maria en Trastevere

Desde el lejano siglo VIII colores como los de la Madonna della Clemenza son los reflejos del sol sobre este óleo. Viéndolos puedo imaginar los colores que tendría el buen olor de un bálsamo. Y así, la belleza de las composiciones, como una clemente pausa en los trabajos, nos espera en este rincón del Trastevere. Y aspiro con deleite, el olor de sus colores.

Madonna della Clemenza en Santa Maria en Trastevere capilla Altemps

Luz, clemencia, bálsamo. Todas ellas remiten a una mujer presentada por todas partes como la autética fuente de salud. El manantial del que surge este río de aceite sin el que no hay luz ni fuerzas, que suaviza y reconstruye. No es una coincidencia que en esta zona haya tantos pequeños y diversos hospitales de entre los más antiguos de la ciudad.

Santa María en Trastevere, gracias

Nave central de Santa Maria in Trastevere

Los domingos por la mañana la iglesia se llena de grandes nubes de incienso. Se quema con profusión, con derroche, entre el sonido alegre y cantarín de cascabeles y campanillas. La generosidad no tiene vergüenza ni la belleza es cicatera. En Santa María en Trastevere recibo constantemente una invitación a ser magnánimo, a derramar, a verter, a no empequeñecerme quedándose con las propias seguridades, o en los propios contenedores. Mana, abunda, llegando a embriagar.

“Los ojos bien abiertos, los sentidos” en Santa María en Trastevere

Hay veces en que Roma se hace exagerada. No se pone a contar méritos o a valorar juzgando. Es más, el Juez Universal aquí se convierte en un hijo que  quiere y consigue que su madre sea siempre joven. Podría ser su esposa. Tanto es el cariño -y él puede con su querer, queriendo cuanto puede- que la hace ser como quiere. De ella nace, pero antes y después le da cuanto quiere. Sin destrucción, sin posesión, sin trucos. En lo más alto del cénit está este juego. Mana de lo profundo de la tierra y nos unge desde el cielo de este ábside.

La corona es suya pero la recibe. La recibe pero sin súplicas ante quien la concede.
Él la concede sin el desdén de quien da sin compasión. Ella lo indica conociéndolo profundamente mientras siente su abrazo.

Es una imagen que llueve sobre la tierra árida de las relaciones que veo. Me consuela. Pacifica los sentidos dejándome embelesado. Creo que le pasó lo mismo al San Jerónimo de la capilla Ávila. Así se quedó, moviéndose inmóvil, anonadado.

Llevo casi 20 años en los que ese abrazo, como un bálsamo que baja por sus fuertes columnas, me hace estremecer con el buen perfume de la belleza de la que somos capaces. ¡Y eso que pocas veces la veo!

Información útil para tu visita en Santa María en Trastevere:

Para una visita guiada con EnRoma puedes escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Horario apertura de la basílica: 7.30 – 21.00
(en Agosto: 8.00-12.00 / 16.00-21.00)
Entrada gratuita

Horario de las celebraciones:
Lun-vier: 9.00; 17.30; 20.30;
Sab: 9.00; 17.30; 20.00;
Dom: 8.30; 10.00; 11.30; 17.30; 18.45;
(En julio y agosto):
Lun-sab: 17.30; 20.00
Dom: 8.30; 10.30; 17.30

El Templete del Bramante: transfiguración.

Templete del Bramante en la Academia de España

Anoche soñé bendita ilusión. Una colina con un patio escondido. Un lugar acogedor, de puertas siempre abiertas, en donde poder contemplar y hablar.

Desde allí la realidad no deja de ser tangible pero se puede contemplar vista con otros ojos. Los ojos de quien, al contemplar a Carlos V, lo ven como Júpiter, Jasón o Hércules. Además, pasa a nuestro lado, de nuevo, como en un paseo triunfal, como un nuevo Escipión, hasta alojar en Palazzo Vidoni. Todas estas presencias se hacen vivas gracias al arte. Las musas ejercen su poder convocándolo vivo en nuestra vida, con las palabras de quienes no se cansan de entusiasmarse ante la belleza legada. La hermosura se encuentra atada al tiempo, convirtiéndose en faro o linterna.

Y pasó una tarde y pasó una noche, el día primero.

Aquí escuché, casi como una aparición, la voz de Juan Gómez que me decía que ‘todos los ríos de piedra llevan a Roma’. Es más, desde aquí se los puede ver afluir,  como a un valle apocalíptico, en donde toda la historia se reúne, convocada por una curva del tiempo. Una sima que dará lugar a manantiales quién sabe dónde y cuándo.

Bajo el Templete, en su inicio había una fuente, una gruta. Un lugar en el que vio a la luz una Apocalipsis Nova, anticipadora. Una resurrección de la tierra nueva. Un fruto, en piedra, este templete, que saltaría hasta la eternidad. Es más, sería digno de sobrevivir, como el arte misma, incluso más allá del tiempo. Por el contrario, sería indigno condenarlo a una vida natural pues va más allá de la ‘rerum magna parens’.

El Templete del Bramante: Cuántos quisieron ver lo que veis y no lo vieron.

Es maravilloso contemplar lo que otros, con paciencia y saber han logrado ver. Encontrar escondida en el retablo dedicado a Santiago de la catedral de Granada, una pintura que reproduce la de Santa María del Popolo. Del Sancta Sanctorum de San Juan de Letrán hasta Granada pasando por la mirada de peregrinos junto a la puerta Flaminia y las manos de Antoniazzo Romano.

Tengo en mi muñeca el reloj de mi padre. Para todos un reloj, sin más. Sin embargo, para mí, está lleno de su historia, de sus minutos, de su forma de mirarlo cuando ya no veía bien. Para mí es el libro de los primeros números romanos, el mecanismo misterioso que parecía abastecerse del latido de sus venas. Y no sólo. Era el aliado de su impaciencia, el velador de sus horas con música de cronómetro.

Todo esto veo cuando lo veo en mi pulso.

Granada y Roma

De igual forma, ¡cuántas cosas vi al ver con los ojos de quienes hablaban junto al Templete! Observando estas columnas he imaginado el patio del palacio del emperador Carlos V en la Alhambra como un lugar nuevo. He escuchado cómo Roma llegó hasta rincones de España y América. Pero también he notado cómo América sembró Roma con frutos de pepitas doradas de maíz. Girnaldas y grotescas que desde villa Farnesina atraviesan el océano. Corteos y decoraciones para celebrar la victoria granadina llenaron Roma, volviendo al escenario único para los triunfos que, al mismo tiempo, revive con ellos.

palacio carlos V en la Alhambra

16 columnas, nichos, capiteles, friso y entablamento. Palabras que son espejos que se llenan de cuerpo en imágenes, multiplicándose. Y así, sin más magia que la mirada amorosa, las 16 de Roma pasan a 32 en Granada. Lejos de Roma pero tan cerca se construyó ese patio, quizás queriendo ser un espacio parecido al que nos describe Serlio envolviendo el Templete. A dos mil kilómetros de distancia, ahora también para mí, acompaña la circularidad y formas del Templete en diálogo con él. Espacios que se comprenden.

congreso academia espana roma

Hablaba de todo ello Juan Carlos Ruiz Souza y me conquista su pasión. Está contento como un niño al descubrir el mundo maravilloso de los héroes en las huellas de estos lugares. Aunque, por lo que nos cuenta el friso, éste sea un héroe que lucha con dos llaves, óleos, hisopos, agua y fuego.

Veo que ya todo estaba allí: en nosotros que mirábamos y en lo que veíamos. Como un sí, las imágenes llamaban unas a otras.

El Templete del Bramante: Roma entre este y oeste.

Y así pasó otra tarde, y pasó otra noche, el día segundo.

Cae Constantinopla cristiana y cae la mora Granada. En medio, Roma que mira con miedo y espera. Espera vuelta ahora hacia el Templete, hacia el oeste. De oriente a occidente dejamos el Templo de Salomón, pasamos por el nuevo Templo de la Sixtina y llegamos hasta el último Templo en San Lorenzo del Escorial con Felipe II como nuevo Salomón. Cadenas de imágenes que  han plasmado lugares maravillosos.

Por último, las notas del oficio por la Toma de Granada me hacen cerrar los ojos para soñar esos lugares. El poder de la música que, inefable, reconstruye lo que faltaba de aquel mundo. Ensancha la imaginación y la aquieta con las notas de Hernando de Talavera. Crea el silencio necesario para que las formas no se disturben. Casi puedo imaginar las calles de la antigua ciudad que a las 6 de la madrugada, libres de ruidos y gentíos nos muestran las perspectivas con las que las construyeron.

El Templete es el punto de fuga de otras perspectivas. Líneas que llegan desde más allá del mar, de otros tiempos, para hacer que la palabra ‘católico’, universal, de aquellos dos reyes y de Roma, adquiera significados hasta el momento completamente desconocidos.san pedro montorio concierto

Aquí, junto al Templete, en este silencio de palabras y música, todo nos lleva hacia el breve equilibrio que encontró y resumió Bramante en este ombligo de historia y piedra. En la Academia de España estos sueños, concepciones, se pueden realizar.

Y pasó otra tarde y pasó otra noche. El día tercero.

Como un niño ilusionado, en la fachada de Santa Maria Sopra Minerva, el río ha dejado las marcas de sus crecidas. Pero no sólo el río, también la corriente helada del tiempo se acerca a esta isla depositando tesoros rodados.

Plaza Santa Maria Sopra Minerva

Minerva, Isis – Ast y Serapis se quedaron mirando esta jovencita recién llegada en carne y hueso. La potencia y belleza ideal de los antiguos dioses, adorados o alegóricamente aceptados, primero por egipcios y griegos y luego en tantos lugares del Mediterráneo, pasan a ser un simple topónimo. María llenó con su presencia esta ciudad hasta necesitar distinguirla con apodos, como se hace aún en mi pueblo: la María Sopra Minerva, María in Via Lata…

 

Jesús con la Cruz obra de Miguel Angel en Santa Maria Sopra Minerva

Con el tiempo, el riesgo es el de alejarse de esa mujer judía convirtiéndola en una poderosa, hermosa y lejana divinidad. Lo que pasó con su hijo pasa con ella. Su hijo Jesús es uno poco recomendable para quien busque el éxito social o como ejemplo de triunfador. Ha pasado a la historia como un condenado a muerte, muchas veces representado desnudo, destrozado, sucio, injuriado. Una locura que alguien crea que es un dios si ni siquiera parece un hombre. Incluso se le ha inventado un trapito para que no apartemos los ojos. No es pudor o vergüenza. Es piedad-miedo ante un hombre expuesto a la muerte y deshonor.

Sólo cuando lo vieron y tocaron, resucitado, limpio y resplandeciente, algunos, pocos, empezaron a entender algo. Tras largos siglos, sólo algún atrevido como Miguel Angel que lo cree Dios intenta hablar de él representándolo hermoso como un Apolo griego, el mejor ejemplo de belleza divina que tenía a mano. Una escultura en la que la desnudez es armonía e incluso la cruz parece un cetro o un tallo esbelto en el que un Jesús Adonis apoya su cuerpo escultórico. Aquí sí pusieron un pañito. No fue por piedad ante la desnudez del condenado sino por el pudor de mostrar lo que lo hacía íntegra e íntimamente hombre.

 

Procesiones en Santa Maria Sopra Minerva.

El 25 de marzo una fila de chicas vestidas de blanco entraban cantando a través de la nave central de Santa Maria Sopra Minerva. En ese día que recuerda la Anunciación (cuando Gabriel anuncia a María que tendrá un hijo) recibían una bolsa con monedas. Fue una disposición que dio Juan de Torquemada, tío del famoso Tomás, inquisidor español. No sólo encargó y pagó la construcción del techo que ahora vemos en la iglesia. También trajo la primera imprenta a Roma desde Subiaco y él mismo fue un buen escritor. Además, se interesó por la libertad de estas chicas que, sin poseer dote, no tenían muchas opciones. Este cuadro de Antoniazzo Romano nos presenta los personajes de esa ceremonia anual en un homenaje a Juan tras su muerte.

Anunciación de Antoniazzo Romano en Santa Maria Sopra Minerva

De pasión…

En esta isla de los dominicos, la Biblioteca Casanatense recoge tesoros en su preciosa aula. En ella se conservan libros maravillosos de un período en que los libros podían volverte loco, hereje o santo. Libros devorados y devoradores. Mucho más intensos, duraderos y dialogantes de cualquier realidad virtual. Ejemplares catalogados que pasaban al Índice de los Libros prohibidos o a los devocionarios. Quedaron aquí, con varias cruces escondidos o situados en el cenit de la sala junto a una maravillosa esfera armilar.

También en Santa Maria Sopra Minerva entraban los excluidos. Pero llegaban en una procesión inmisericorde para tachar y excluir públicamente a los que aparentemente ponían en peligro la ortodoxia doctrinal. Por ejemplo. Por aquí pasó prisionero y acosado por tantos enemigos Bartolomé de Carranza. Incluso el gran dominico y arzobispo de Toledo bajo Felipe II fue encerrado en Castillo Sant’ Angelo. Y aquí estuvo enterrado, sin volver a España y sin rehabilitación. Y eso que fue uno de los personajes más importantes dentro del Concilio de Trento y de la historia europea del s. XVI.

Y también nosotros entramos…

Procesiones de curiosos que se acercan al Panteon y al ‘elefantito’ de la plaza entran también sin saber lo que les espera. Un mundo de colores del renacimiento con Filippino Lippi. Una mujer (Catalina de Siena) de armas tomar que hizo que el papa volviera a Roma dejando Avignon con un buen tirón de orejas. Las tumbas de dos papas Medici y muy cerca la del Beato Angelico. El barroco en contrastes de blanco y negro. Piedras que parecen volar en la tumba del cardenal Pimentel y en la que Bernini realizó para María Raggi.

Visita iglesia de Santa Maria Sopra Minerva

 

Si quieres realizar una visita guiada en Santa Maria Sopra Minerva no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Además, para seguir disfrutando antes o después de tu visita, puedes leer lo que escribe nuestro amigo Luis sobre Santa Maria Sopra Minerva en Club Roma Caput Mundi.

La basílica de San Clemente es un árbol maravilloso que crece con raíces profundas y una preciosa copa. Se anuda a un terreno maravilloso surcado, incluso, por una vena subterránea de agua cantarina.

Raíces en San Clemente

En el s. XIX empezaron las excavaciones para contemplar este mundo que ha ido creciendo como una hermosa planta. Nada más bajar las escaleras para entrar en el subsuelo, nos encontramos con una isla. Rodeada de agua con peces esta isla acoge una escena preciosa con una madre que abraza con alegría a un niño. Es el relato de un milagro que nos lleva hasta el lejano Mar de Azov. Allí nos bañamos en la historia del papa Clemente, uno de los primeros obispos de Roma en el s. I. Hasta esta isla en la que estuvo su tumba quieren llegar estas raíces y nos traen sabores, formas de Oriente.

fresco del milagro de San Clemente en el Mar de Azov

Según la tradición fueron Cirilio y Metodio los que en el siglo IX trajeron de vuelta las reliquias hasta Roma, depositándolas en esta basílica. Su memoria se conserva en cada rincón, literalmente ‘anclada’ en sus paredes. Atado a un ancla sufrió el martirio en tiempos de Trajano y esa ha quedado como una marca.

Siguiendo los espacios bajo tierra seguimos disfrutando de los colores y formas que nos hablan de la basílica del s. IX. Esta basílica se construye sobre el antiguo ‘titulus’ y fue destruida en el s. XI. Tras la devastación y el incendio que provocó esta terrible experiencia provocada por Roberto de Altavilla, el Guiscardo, el espacio de la basílica fue se rellenó con tierra y escombros para ser el fundamento de la basílica superior cosntruida en el s. XII.

Frescos basílica paleocristiana de San Clemente en Roma
Un fresco que me ha gustado especialmente: Jesús baja a los infiernos y toma de la mano a Abel para sacarlo de allí. Un demonio sujeta a Abel por el tobillo mientras Jesús lo pisa.

Mitra y casas romanas bajo San Clemente

Estos ambientes que ahora han quedado bajo tierra, un tiempo eran una calle, salas, habitaciones, un patio. Una página de historia que el tiempo ha pasado dejándola sólo como memoria hasta que las excavaciones la han abierto de nuevo.

La sensación es la de contemplar la vida del s. I y II convertida en espacios en donde imaginar los asistentes a una reunión del famoso culto de Mitra, o el paso de tantas personas sobre los suelos con ladrillos colocados a espina de pez.

Templo de Mitra bajo la basílica de San Clemente de Roma

 

Sarmientos y frutos en la basílica de San Clemente

El árbol seco de una cruz se convierte en un árbol de vida. Sus ramas se extienden entrando por todas partes: en la vida cotidiana, entre los doctores, junto a los pavos reales de la inmortalidad, entre las fuentes del paraíso y una capesina que da de comer a sus pollos. Todo esto, vivificado por la sombra, los colores, la savia, frutas y oxígeno que nos llevan con los ojos hasta tocar el cielo. Aunque, la verdad, parece que es el cielo el que, con una mano misteriosa, se acerca a este árbol y nuestra tierra.

Interior Basílica San Clemente en cuadro de Alma Tadema

El primer fruto del Renacimiento en San Clemente

El patio funciona como nartex. Es un lugar maravilloso, bosque de columnas y tranquilidad entorno a una serena fuente. Es más, parece una deliciosa ante sala para el mundo que encontraremos dentro. Nada más entrar, a la izquierda, nos espera una sorpresa suculenta.

Entrada San Clemente

El primer fruto que nos dejó Masolino de Panicale trayendo colores, formas, palabras que renovaban el lengua de la pintura en Roma. Se trata de la capilla Castiglioni con su San Cristobal en la base del pilar. Sobre uno de los pocos arcos góticos de la ciudad nos sorprende una preciosa Anunciación.

En la pared izquierda, la historia de Santa Catalina de Alejandría nos habla de un mundo en el que una mujer filósofa había defendido sus ideas. Contra ella vemos sesudos personajes apoyados en el poder tradicionalista del emperador Majencio. Catalina se había formado en ese ambiente de alta cultura y conseguía hablar de esa cruz, una locura contradictoria. Era, además, una novedad demasiado arriesgada y eficazmente expuesta ante una escuela tan importante como la alejandrina.

Basílica San Clemente Roma capilla Castiglioni

Entre el Coliseo y San Juan de Letrán esta isla, este árbol, nos espera. De esta forma, podemor ir leyendo páginas y páginas con hermosas palabras vivas, sus espacios, en Roma.

Santa María de los Ángeles y los Mártires

En la parte alta de Roma, junto a Termini, te espera ‘desnuda’ la basílica de Santa María de los Ángeles (Santa Maria degli Angeli, en italiano).

Desnuda. Y Lo comprenderás al verla. Al menos yo, al verla, tengo la sensación de que se ha quitado su ropa, la fachada. También ella, como las Náyades en la plaza, parece querer meterse en la fuente.

Santa Maria de los Angeles Fachada

A mediados del s. XVI los familiares del papa Julio III habían utilizado estos amplios espacios como campo de ejercicios equestres. Mientras, el sueño de construir una basílica en esos espacio esperaba el momento adecuado. Y al fin llegó. Fue el mismísimo Miguel Ángel ya anciano el que transformó en 1562 el frigidarium de las termas en una gran aula para la basílica. Eso sí, los grandes espacios se abrían a lo ancho y no a lo largo.

A lo largo de los siglos se fue revistiendo de diversos ropajes, incluso con grandes cuadros de la basílica de San Pedro. El arquitecto Vanvitelli en el s. XVIII le puso manto y corona con su fachada y los grandes trabajos en su estructura interna.

Santa María de los Ángeles y los Martires, Termas de Diocleciano

Interior de Santa María de los Angeles.

Los cartujos la recibieron como iglesia en Roma. Allí estuvieron con su convento hasta la desamortización cuando Roma pasó a ser parte de la nueva nación italiana. Y así vemos ahora la estatua de San Bruno que se encuentra en el paso desde la entrada circular hacia la gran nave.

El interior de Santa María de los Ángeles es, como ocurre tantas veces en Roma, una gran sucesión de historias que se tocan grancias a sus muros. El recuerdo del general Díaz construido por Muñoz, las reliquias de San Jerónimo, San Agustín y San Ambrosio. Y junto a ellos las tumbas de los pintores Salvatore Rosa y Carlo Maratta o del papa Pio IV.

Santa María de los Ángeles interior

Cada vez que un espacio así se transforma, no dejan de resonar los ecos de las paredes y de las bóvedas. El chapoteo, las conversaciones, de miles de personas que acudían a las termas cada tarde, siguen allí. Como las piedras que surgen en el concreto del antiguo ‘opus cementicium’ romano, así los sonidos asoman entre los trapantojos barrocos, o detrás de las grandes pinturas traídas desde San Pedro.

Ahora ya sé por qué cuando veía el San Sebastián del Domenichino me parecía escuchar las voces de los personajes. ¿Serían los ecos de los muros romanos? ¿O quizás los que recogió el muro de la basílica de San Pedro, cortado, como soporte de esta pintura mural?

Una basílica en las Termas. Un órgano maravilloso junto a un mariscal. Una meridiana con todo el zodíaco junto a la mirada severa de un cartujo.

San Sebastian del Domenichino en Santa María de los Ángeles

Cada vez me confunde, me sorprende y emociona más esta Roma, como Santa María de los Ángeles, desnuda y vestida de mil ecos.

patio santa maria angeles termas diocleciano

Cuando Augusto terminó la construcción del Teatro de Marcelo dedicándolo a su sobrino no pensaba que un día Yago lo dibujaría.

Tampoco habría imaginado que este teatro se convertiría en una fortaleza, residencia primero de la familia Savelli y luego de los Orsini.

Teatro de Marcelo Roma

El primer teatro de sólida piedra en Roma, muy cerca de los grandes mercados del Foro Olitorio y Foro Boario. A la sombra del Campidoglio y muy cerca del río es el hermano mayor del famoso Coliseo. Un lugar realmente privilegiado para que la misma Roma se convierta en un espectáculo.

Muy cerca las columnas dedicadas al dios actor Apolo, había un espacio ya desde el 179 a. C. dedicado a teatro. Cuando Julio César decide construir un teatro de piedra destruirá para ello el templo de la Piedad. Una decisión que le valió numerosas críticas. Como las que también recibió poco después Augusto cuando siguió derribando otros edificios para hacerlo aún más grandioso.

Un teatro – fortaleza

Está muy cerca del río y de la Isla Tiberina. De ahí que desde la alta Edad Media los Pierleoni y los Fabi, habían utilizado el Teatro de Marcelo como bastión defensivo para sus zonas de influencia en la ciudad. Luego sería Baldasarre Peruzzi el arquitecto que lo fortifico, tal y como lo vemos hoy en día.

Arcos que albergaron tiendas y puestos de artesanos, carnicerías junto a bodegones de vino de los Castelli a granel. Hasta hace poco junto a él surgía un gran mercado en una plaza cerrada. Eso fue antes de que en los años 30 se abriera la calle que lleva hacia el sur-oeste, hacia el mar, saliendo de Plaza Venezia.

Una de las islas que te esperan en Roma se encuentra a orillas de la via Nomentana, cerca de Villa Torlonia. Se trata del complejo de Santa Agnese con el Mausoleo de Constanza.

Desde la gran avenida se ve un campanario románico con el típico y reconocible ladrillo ocre y las ventanas con biforas. Hemos llegado a la basílica de Santa Agnese. Se trata, sin embargo, de la ‘nueva’ basílica del s. VII pues de la ‘antigua’ del s. IV quedan solo pocas piedras.

Arte en el Mausoleo de Constanza.

Justo al lado, se encuentra el Mausoleo de Constanza o Constantina (hija del emperador Constantino). Confundiéndola con una mártir llamada Constanza pasó a ser el Mausoleo e iglesia de “Santa Constanza”. Dio así nombre incluso a una calle pasando a llamarse en italiano ‘Mausoleo di Santa Costanza’.

mausoleo constanza mosaicos

Por una parte, sus preciosos mosaicos, su forma circular y su situación junto a los restos de la antigua basílica de sant’Agnese. Por otra, el no encontrarse en el centro de la ciudad. Y, además, por las enormes catacumbas que recorren el subsuelo en mil galerías… Todo ello lo convirtieron en un lugar con un encanto muy especial en Roma.

En el s. XVII un grupo de artistas de los países bajos, los Bentvogels ‘bandada de pájaros’, eligieron este lugar como templo dedicado a Baco, llenándolo de rituales goliárdicos.

Hoy es un lugar retirado, tranquilo, hermoso, con lugar para aparcar… donde muchas parejas de la ciudad deciden casarse. Y los gatos imperan tranquilamente.

Aquí te proponemos la visión de Yago con un dibujo contemplando el Mausoleo de Constanza al salir de la ‘nueva’ basílica. Una Roma siempre divertida y sorprendente.

Mausoleo Constanza Roma

 

Santa María del Popolo: la mejor forma de entrar en Roma.

Las sombras y el aire de Puerta Flaminia son un regalo. Está empezando el verano y ya hace mucho calor. Me siento un momento en las escaleras de Santa María del Popolo mientras pasan ríos de gente. Esta es la entrada en la ciudad amurallada que más me gusta y mi meta de hoy.

Estas bonitas escaleras quizás fueron pensadas para que las aguas del Tíber no llegaran a entrar. Quizás Santa María del Popolo haya sido uno de los sueños más hermosos de ese renacimiento romano de finales del s. XV. Sobre antiguas construcciones se iban cimentando nuevos proyectos. La antigua iglesia y convento de los agustinos dio paso a una hermosa basílica en tiempos de Sixto IV.

Grabado con la leyenda que da origen a Santa Maria del Popolo

Lejos quedaban los tiempos de los jardines de Salustio que bajaban desde el actual Pincio hasta esta puerta de la ciudad. Aún más lejos quedaban los recuerdos de un lugar maldito por alojar la tumba de Nerón a la sombra de un enorme chopo. Un sueño, soñado o imaginado, por Pascual II cambió este recuerdo con la dedicación a María. Quisieron desalojar en aquel siglo XI antiguos espíritus y leyendas con la devoción a esta mujer. Quizás por eso la encontramos a la entrada pues ella hizo realmente de puerta y entrada a su hijo.

En todo caso, el sueño lo pagó al final el ‘popolo’, el pueblo romano. Y es bonito que al menos en este caso, se recuerde.

Entrando en Santa María del Popolo

Así, nada más entrar a la derecha, nos encontramos en la Capilla della Rovere. Allí está una de las pinturas que más me gustan de Roma: un nacimiento pintado por el Pinturicchio. En esta iglesia, al fondo, el pequeño pintor decoró la bóveda del altar convirtiéndola en un triunfo inmenso de color dedicado a María. Sin embargo aquí, al principio, en donde todo empieza, el artista parece recobrar su nombre propio, Bernardino. Nos llama por el nuestro y nos quedamos a la entrada del establo. Junto a nosotros, en la escena, no faltan nunca un buey y una mula. Pero ellos dentro.

iglesia de Santa Maria del Popolo Pinturicchio

La frescura de la entrada en sombras se abre a una nave central luminosa. La mirada, al final, se posa sobre un altar en donde nos espera una Madonna de estilo bizantino. Sabemos que llegó aquí en el s. XIII  proveniente del Sancta Sanctorum de San Juan de Letrán, trayendo fama de haber sido pintada por San Lucas. Detrás, como jugando al escondite, sueñan convertidos en piedra dos cardenales: Jerónimo della Rovere y Ascanio Sforza. Esta vez los sueños los pagaron ellos. De esta forma, el Sansovino cumplió y los dejó soñando para siempre. También a nosotros.

tumba de Ascanio Sforza del Sansovino en Sta. Maria del Popolo

Me imagino esa nave central a inicios del s. XV mientras Bramante ampliaba el coro que está en el altar. Por aquella época en esa iglesia rezaba y en el convento vivía un monje agustino peregrino. Dejará una huella imborrable en la historia de Europa: Martín Lutero.

La Capilla Chigi de Santa María del Popolo

Unos años más tarde, en 1513, en esta misma iglesia se econtraba trabajando Rafael para la construcción de la capilla Chigi. Aunque llegó a diseñar los frescos de la cúpula, poco de ella pudo realizar antes de morir. De hecho, en el altar luce una maravillosa tela de su colega – rival Sebastiano del Piombo. Una Capilla con mucha historia pues sólo se concluyó en 1656 gracias al trabajo de Bernini llamado por el papa Alejandro VII. Un papa con ‘el mal de la piedra’ no sólo por los cálculos sino por su fiebre constructora. Se despreocupó de la política europea de medidados del s. XVII (Guerra de los 30 años, Paz de los Pireneos…) para encargar y promover maravillosas obras arquitectónicas. Cuestión de prioridades.

Cupula Capilla Chigi en Santa María del Popolo

Caravaggio en Santa Maria del Popolo.

Neque hic vivus, neque illic mortuus.” “Ni aquí vivo, ni allí muerto” es una admonición en la tumba del arquitecto, músico y autor teatral Giovanni Battista Gilseni. Te la encuentras junto a la puerta de entrada. Yo la vi cuando estaba a punto de salir y tuve compasión de él. Sin lugar. Así se quedó. Vivo y muerto al mismo tiempo pero seguramente sin un aquí ni un allí. Sin carne y facciones, reducido a un esqueleto que habla de lo que queda y no de lo que fue.

santa maria del popolo tumba

Salí de Santa María del Popolo cuando estaban a punto de cerrar. El río de personas que iban y venían hacia la plaza seguía su curso. Parecía que tampoco para ellos existía un aquí, ni un allí. Por contraste, en ese momento recordé la imagen de San Pedro que se quedó para siempre  plantado en un momento, aquí, antes de morir. Sus facciones, su carne, tienen nombre propio. Si lo viera entre la gente que pasa lo reconocería. Es más, estoy seguro de que en el Gianicolo, el domingo pasado, junto al Templete del Bramante, lo vi disfrazado de turista. Lo que me resulta extraño es que Caravaggio lo hubiera visto y reconocido. Quizás porque buscó entre los pobres cristos y no en los palacios del Vaticano.
En Roma encontramos santos en comunes carne y hueso.

Santa María del Popolo Caravaggio crucifixión de San Pedro

Saliendo de Santa María del Popolo

Atravieso la gran plaza en bicicleta. El arquitecto Valadier a la hora de realizar el gran escenario de Plaza del Popolo destruyó el convento de los agustinos que estaba adosado a la iglesia de Santa María del Popolo. De esta forma, cuando vuelvo la vista hacia atrás, la iglesia parece quedar fuera de la plaza, convertida en un centinela siempre esperando junto a la puerta Flaminia.

Inicio o fin de la ciudad. Inicio y final de una historia cristiana y de vida. Por una parte, la conversión, el inicio, con la caída del caballo de San Pablo. Por otra, el martirio de San Pedro, final del camino. En medio, Annibale Carracci nos ha dejado una maravillosa mujer que muestra como, al final, ese camino tiene una conclusión sorprendente. Un final sin fin, sin confines.

Santa Maria del Popolo capilla Cerasi Caravaggio e Carracci

Si quieres una visita guiada con tu Guía En Roma en Santa María del Popolo no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com.
En este enlace puedes encontrar Alojamientos entorno a esta Plaza.

Estos son algunos recuerdos de las visitas guiadas con tus guías de En Roma.

El Palacio Altemps es uno de mis lugares preferidos para citarnos en Roma.

Antes de ir a visitar los Museos Vaticanos, los Capitolinos, el Museo de las Termas, o centrale Montemartini… yo escogería el Palacio Altemps para un primer encuentro con la escultura clásica en Roma. Luego vendrá el resto, pero las primeras palabras, las primeras sensaciones, son importantes.

En el Palcio Altemps podréis susurraros palabras en intimidad. Escucharos sin el fondo del vocear. Abrir la boca para mostrar que eres un tragaldabas, encontrándote con un rostro amigo. Empezar diálogos en los que Baco, siempre locuaz, te hable de cómo la embriaguez de la belleza no es algo supérfluo. La intimidad, la cercanía de estar tú a tú, invita a la calma. Intimidad y calma -el tiempo necesario para una huella- son dos cosas que normalmente no condimentan otros lugares de Roma.

Cada escultura te mira, te tiene a ti y sólo a ti para hablarte. Entonces nace el juego en el que no se sabe ya quien habla y quien escucha, cuál es el tiempo en el que estamos.

visita palacio altemps

Cuidando de Ares en Palacio Altemps

Eros besa la pantorrilla de su padre.
Sin embargo, hoy a Ares es el único al que no nos podemos acercar. Parece que esté en cuarentena tras un aula de cristales.

Como si el sol o el fuego lo hubieran dañado durante sus batallas tiene su piel protegida con ungüentos y vendas. Es hermoso verlo poderoso y paciente. Parece aún más real, más temporal y caduco, dejando por un momento esa aura de divino equilibrio sobrehumano e inalcanzable. Aunque sigue siendo la enlapidación de una asombrosa y fría belleza en reposo perfecto, un ligero temblor de compasión parece asomársele a los labios. Prescindo de la aparatosa empuñadura para imaginármelo casi cándido con las manos sujetando su rodilla izquierda.
A hurtadillas salimos de la sala dejándolo descansar. ¡Qué hermoso cuando reposa!

 

Palacio Altemps escultura Ares Ludovisi

 

Asistiendo a un suicidio, dos muertes, en Palacio Altemps

Hay incluso una única silla para sentarte ante ellos. Falta sólo alguien que te traiga un buen café para empezar a hablar y soltarle una retahíla de preguntas.

Con su muerte parece que nos responde y nos cuenta la muerte de la mujer. No pudiendo ya levantarla, comparte con ella su suerte. Consortes, con prisa, sin dudas, sin palabras. Ladea la cabeza para hacer sitio a su espada y crear una boca con lengua de sangre. Mira hacia atrás casi despectivamente negando el futuro que está muriendo ante él en su otra mano. Dos vidas que se están yendo porque en el fondo eran una.

Galata Suicida escultura en Palacio Altemps

Su ánima y ánimo, su esperanza, su libertad, su ilusión, está doblegada, de rodillas, expirando. Nada le queda y ya brota la sangre de la herida que aún no ha hecho parar su corazón. Últimas fuerzas y latidos para poner fin a lo que ya acabó. Es un momento sin tiempo.

Lo puedo entender y comprender, suspendido en ese momento de entrega. Pero pienso al segundo después y me hubiera gustado seguir charlando con un héroe capaz de arrastrar incluso su ánimo desvencijado, con quien consigue llegar al momento sucesivo a pesar de haber perdido todo, renunciando incluso al poder sobre sí mismo. Sería la escultura de un héroe mucho menos espectacular pero con quien se podría hablar. Me harían falta sus momentos con tiempo.

Galata Suicida en Palacio Altemps Roma

En Palacio Altemps hay ángeles que no vuelan.

Está tan gordito y aún es tan niño que sus alas parecen no tener fuerzas o práctica.

Llega tarde y se cuela en la procesión de la bóveda que va hacia el altar de la capilla del palacio. Se ve que se ha quedado jugando hasta el último momento, entretenido aquí abajo entre esculturas y visitantes que se citan en la intimidad.
También a él se le ha pasado el tiempo volando. Se encarama, por eso, apoyando su pie en la cornisa de piedra para saltar la balaustrada pintada.

Capilla del Palacio Altemps

El Palacio Altemps nos invita a este paso. Rozamos el cuerpo de sus muros y acariciamos el tacto de su piel egipcio – griego – romana. Nos apoyamos en la balaustrada de la imaginación para entrar en la gloria. No nos abandona la mirada emocionada. Un lugar perfecto para esta cita porque no necesitas de nada más que un tú. Lo demás no importa, incluso si estamos desnudos, nos saltamos el protocolo o sabemos que sólo somos color y tierra. Todo, con tal de seguir en el paraíso con los pies en la tierra.

Y si queréis otro momento en Palacio Altemps, os dejo con Antinoo.

Además, puedes comprar online las entradas para el Palacio Altemps.

El monte Palatino: no sólo una de las 7 colinas de Roma

Es el mes de mayo. El Palatino se viste con las flores rosadas del ‘árbol de Judas’.

Son las 8,30 de la mañana y acaban de abrir la entrada al Foro junto a la basílica de San Cosme y Damián. Me parece un lujo poder adentrarme por el Foro romano en solitario. En vez de seguir la inclinación natural para ir hacia la derecha como las aguas que buscan el Tíber preferí subir por la via Sacra hacia el Arco de Tito. Prefiero subir por el Clivus Palatinus hacia lo alto del Palatino pasando cerca de donde estaba la casa de Cicerón. Un saludo lleno de gratitud seguramente le gustará.

palatino y siete colinas mapa latin

Sigo sin encontrar a nadie paseando por este jardín arqueológico como si estuviera volviendo a los orígenes de la ciudad o del mundo. El Palatino vuelve a ser una nueva Arcadia. Una pequeña colina de unos 50 metros con campos llanos en la cima. A los lados auténticos bosques de acanto y laureles me acompañan hasta llegar a divisar la Villa Mills.

Desde aquí, hacia la derecha, veo ya la ligera pendiente hacia el Germalus, la parte que va hacia el río. Es la zona más antigua y legendaria. Allí está el Lupercal y las primeras cabañas de las que se conservan trazas.

El Palatino de las maravillas

palatino roma

En el terreno que ocupaba un criptopórtico entre la Domus Flavia y la Domus Tiberiana, tanquilo y feliz me esperaba un conejo. Cola di Rienzo lo bauticé.

En este país de las maravillas avanzaba a pequeños saltitos dirigiéndose hacia el Estadio de Domiciano. Llegando a la parte sur-este de la colina desapareció bajo tierra. Seguramente Cola tenía su casa en el ninfeo del Septizodium de Septimio Severo. No está mal. Desde aquí, la vista del Circo Máximo, de los arcos del acueducto del Agua Claudia y el inicio de la via Appia son un paisaje digno de la capital del Imperio.

Descuentos en Roma entradas Palatino

Me di la vuelta para dirigirme hacia el Germalus. Saludé con una reverencia el lugar del templo de Apolo y pasé entre las casas de Livia y Augusto. Allí cerca estaba la escalinata de Caco de la que no queda casi nada. Sin embargo, su nombre no me deja nunca indiferente y me hace imaginar aquel tiempo sin tiempo en el que los héroes, no siempre los ‘buenos’, paseaban por estos lares. Hércules, tiene su ara más antigua allí abajo, muy cerca, bajo el altar de Santa Maria in Cosmedin.

Había una vez…el Palatino

En 1948 excavando en la zona oeste de la colina encontraron unas cabañas del s. VIII a. C. Por esas fechas (754 a. C.) Varrón nos indica que Romulo fundó la ciudad. La casa Romuli era una cabaña que se reconstruía y restauraba continuamente. Estaba situada en donde luego, no a caso, Augusto edificó su casa. Así, desde entonces, esta colina y sus construcciones pasaron a ser el símbolo por antonomasia del poder de Roma

Mientras el Aventino era la colina ‘popular’ el Palatino era el símbolo del patriciado, de los ‘palacios’ en los que vivían los encargados de ejercer el poder. No por nada la familia Farnese eligió esta colina para construir a finales del s. XVI su residencia de verano (Orti Farnesiani) con magníficos jardines y ninfeos que aún podemos admirar en parte.

Orti Farnesiani en el Palatino

Volvemos así hacia el Foro. La vista desde los Orti Farnesiani con la gran basílica de Majencio es maravillosa. Aprovecho la apertura de la Rampa Domicianea para sentirme pequeño, pequeño y volver al centro del Foro no sin antes admirar los frescos de Santa Maria La Antiqua.

Empiezo a ver grupos de turistas, mientras que los señores de la colina, fantasmas, conejos y plantas, vuelven a su quietud formando sólo parte de relatos y del mundo escondido en esta colina.

Os aconsejo este relato de Isabel Barcelò para pasear por el Palatino y revivir el ambiente del nacimiento de Roma. No os perdáis su último libro Los Orígenes de Roma publicado por Gredos. Y si queréis una visita guiada con nosotros, no tienes más que escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

Villa Borghese, muy cercana al centro histórico, es perfecta para relajarte. Sus amplios  cómodos viales internos te permitirán disfrutar a pie o en bici.

Junto al estanque de Villa Borghese

Te encontrarás con fuentes barrocas como la de los caballos marinos en medio a una naturaleza con amplios espacios y árboles centenarios. Podrás, incluso, disfrutar de un ambiente paradisíaco en torno al estanque con el templo de Esculapio.  Es como volver a las Espérides: esculturas, un jardín botánico, barcas para remar, tortugas y patos. En verano, cuando aprieta el calor, es un lugar maravilloso.

Villa Borghese estanque

Muy cerca de este pequeño lago se encuentra el teatro de madera que reproduce el Globe Theatre. Shakespeare bajo las estrellas de Roma en el Silvano Toti Globe Theatre. El director artístico es el gran actor Gigi Proietti.

Justo ante el teatro se encuentra la gran explanada de Plaza de Siena. Es un lugar perfecto para correr y realizar tus ejercicios si vienes al parque para correr. A finales de mayo todos los años alberga un famosísimo concurso hípico internacional de saltos.

Siempre en esa zona del jardín botánico y del estanque verás una pequeña loma con una construcción. Es la ‘Casina di Raffaello‘. A pesar del nombre no tiene nada que ver con el genial pintor del Renacimiento.  Actualmente está dedicada a Ludoteca con actividades para los más pequeños.

Un poco más allá llegamos a la Casa del Cinema.  Tiene un programa muy rico y casi siempre gratis. En verano, además, el cine es al aire libre.

Una jornada disfrutando en Villa Borghese

Un buen plan para poder disfrutar de una jornada en esta villa sería el de visitar por la mañana la Galería Borghese. Es el lugar ideal para los amantes del arte. Podréis disfrutar con esculturas famosas de Bernini o Canova y obras maestras del arte universal.

arte en villa Borghese

Otro lugar maravilloso es el museo Etrusco de Villa Giulia. También muy cerca tienes el museo de Arte Contemporánea. Como ves, en Roma hay que escoger siempre. O volver y volver.

Tras una de estas visitas en museos por la mañana, podríais comer en el restaurante del bioparco. Luego podríais dar un paseo entre los diversos recintos de los animales.

Al salir del Bioparco podréis alquilar una bici, calesa con pedales o incluso un segway con nuestros amigos de Ascol Bike. De esta forma, podríais hacer un bonito paseo en bici hasta el Pincio parando en la zona del estanque de Esculapio con sus barcas a remo.

barcas en el estanque de villa Borghese Roma

Justo antes de llegar al mirador y contemplar la puesta del sol sobre Plaza del Popolo, hay una zona con norias y casetas en donde poder tomar un aperitivo. Patinadores, paseantes, acróbatas… es un lugar para disfrutar de un bonito ambiente relajado.

Escribe a tu Guía En Roma: info@enroma.com para contratar una visita guiada o para solicitar información.

Visita literaria: La Roma de Trajano.

El primer libro de Santiago Posteguillo sobre Trajano se llama Los Asesinos del Emperador. Empieza en la Suburra donde Trajano (padre) y Trajano (hijo, luego emperador) pasean. Ambos salvan de una paliza a dos niños, ladronzuelos por hambre. En este barrio podríamos iniciar nuestro recorrido por la Roma de Trajano.

Esos niños luego acabarán en la Ludus como gladiadores e intervendrán en el desenlace final de la novela. En este primer libro se narran con mucho detalle la construcción y combates en el Coliseo.

Para visitar esta Roma de Trajano yo iría hasta el edificio de la Ludus Magnus. Luego bajaría hasta el Arco de Constantino (relieves de Trajano) y via de S. Gregorio.

La acción se desarrolla en tiempos de Vespasiano, Tito, el período convulso tras Tito (Galba) hasta llegar a Domiciano. Este emperador aparece retratado en su cruel estatura política y humana.

Sería perfecto entrar en el Palatino visitando los palacios imperiales de la familia Flavia. El recorrido sería, por tanto: Suburra, Foro de Nerva (es el que asocia a Trajano) y llegar hasta el Coliseo.

La Roma de Trajano y el Circo Máximo.

La segunda novela Circo Máximo, en cambio, está toda centrada sobre los primeros años del imperio de Trajano. Las guerras contra los Dacios de Decébalo se describen con gran detalle. En estas campañas militares resultó muy importante el puente sobre el Danubio.  Se describe muy bien su construcción por parte de Apolodoro y la importancia militar para el paso de las tropas.

En el segundo libro Menenia viene acusada de mantener relaciones con el auriga Celer. Son amigos desde niños aunque separados por la decisión de la familia de Menenia (coaccionada por Domiciano) para que se convierta en Vestal. Plinio es un joven abogado que los defenderá.

Los enemigos de Trajano la quieren condenar. Sin embargo, ella con Celer consiguen ayudar a Trajano cuando unos renegados romanos al servicio de Decebalo intentan matar al emperador. Entre estos se encuentra Marcio, el niño – gladiador que Trajano salvó y que aparece en el primer libro. Tras haber participado en la conjura para matar a Domiciano Marcio había quedado en libertad. Dejó Roma viajando hacia la Dacia y allí, con chantaje, lo introducen en la trama para matar al emperador. Marcio, al final, recordándose del episodio de su infancia, lo salva.

Lugares de esta Roma de Trajano.

Roma de noche y la Roma de Trajano

No podemos dejar de visitar la Casa de las Vestales, la Curia y la basílica Emilia, por ejemplo, para darnos cuenta de la vida cotidiana de los personajes.

Al llegar al Circo Massimo se ve muy bien el desarrollo de las carreras, los equipos según los colores, el ambiente, las apuestas…

Luego podríamos ir hasta el Portico D’Ottavia. Allí, otro personaje, Suetonio, está trabajando por encargo de Trajano para recomponer y enriquecer las bibliotecas de Roma. Suetonio es el que encuentra un viejo pergamino en el que Julio Cesar ya había estudiado la invasión de la Dacia. Aparece también como personaje de este segundo libro Adriano que complota contra Trajano junto con Plotina. En fin, es un recorrido entorno a la parte del Foro Romano, el Foro de Trajano y su columna, para concluir en el Circo Máximo.

La legión perdida y la Roma de Trajano.

El último libro de la trilogía nos muestra la campaña de Trajano contra los partos, llevándonos incluso hasta el más lejano oriente.

Podríamo visitar la zona en la que se encontraba el antiguo Circo Flaminio y el complejo de los Mercados y basílica Ulpia.

Sin embargo, en esta tercera novela emerge claramente el personaje de Adriano por lo que os invitaría a una visita en Villa Adriana en Tivoli.

ver lugares de turismo en Roma1. Lugares turísticos de Roma: Palacio Barberini

El Palacio Barberini, situado en la confluencia de una de las vías más importantes de la ciudad, Via del Tritone, es uno de los lugares turísticos de Roma que  merece la pena visitar.  Antigua residencia de la familia Barberini hace honor a uno de los linajes papales más famosos. El Palacio Barberini, además, ha pasado a ser sede de la Galleria  Nazionale  d’Arte  Antica. Se ha convertido así en uno de los museos más prestigiosos y con mayor número de obras de arte de la Ciudad Eterna.

El palacio es obra del arquitecto barroco Carlo Maderno. Sin embargo, trabajaron en él también Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini. Allí podrás admirar, entre otras, obras de Tiziano, el Greco, Bernini, Caravaggio, Rafael, Guido Reni. Déjate deslumbrar también por el gigantesco techo con el “Triunfo de la Divina Providencia” de Pietro da Cortona… Un oasis de tranquilidad en medio de una ciudad populosa.

10 lugares turísticos de Roma que no puedes perderte

Recuerda, ante todo, que al ser un museo los lunes permanece cerrado al público. Sin embargo, las visitas pueden realizarse de martes a domingo de 8:30 a 19:00. El primer domingo del mes la entrada es gratuita.

Generalmente no hay problemas en taquilla, ya que el Palacio Barberini no es tan visitado como los Museos Vaticanos. Si lo prefieres, En Roma también ofrece la posibilidad de visitar el Palacio  Barberini en nuestro recorrido de “Roma Barroca y Renacentista” .

ver turismo en Roma2. Lugares turísticos de Roma: Campo dei Fiori

Una plaza entre las orillas del Tíber y Plaza Navona.  Lugar de encuentro  para residentes de la ciudad y para los visitantes que se pierden por las callejuelas que la rodean. La particularidad de esta plaza reside en que todas las mañanas se organiza un mercadillo de fruta, uno de los más populosos y pintorescos de la ciudad de Roma.

En un palacete cercano vivió Vannozza Cattanei, la amante de Alejandro VI y madre de César y Lucrecia Borgia.

10 lugares turísticos imperdibles en Roma

A partir de 1456 el espacio fue pavimentado y en el centro de la plaza se empezaron a tener lugar ejecuciones públicas. El reo más célebre que murió en este lugar fue Giordano Bruno. En el lugar donde estaba situado el patíbulo podemos ver un monumento que representa a este fraile dominico. Actualmente, la plaza de Campo dei Fiori se han convertido en un símbolo de la vida bohemia y lugar de marcha.

Es una plaza que hace resaltar los aspectos de la vida sencilla que tambien puede ofrecer esta hermosa ciudad. El Arco degli Acetari, un horno que hace una pizza buenísima, el antiguo bar en vicolo del Gallo. Todo un contexto que no puedes perderte durante tu visita a Roma.

Además, es un lugar donde puedes hacer un alto para comer o para cenar, pues la plaza está repleta de restaurantes que ofrecen las mejores delicias de la gastronomía italiana. En nuestro tour gastronómico podréis degustar maravillas en locales cerca de esta plaza.

ver turismo en Roma3. Lugares turísticos de Roma: Santa Maria in Trastevere

Esta basílica se encuentra en pleno centro de uno de los barrios más turísticos de Roma. Santa  Maria  in  Trastevere  se  presenta  como  una  de  las  basílicas  más antiguas de Roma y la primera que fue dedicada a la Virgen María.

El lugar de la fundación no es casual. Según la tradición, la iglesia se fundó en la “Taberna Meritoria”, un  lugar  en el que brotó una fuente  oleosa  en  el año  38  a.  C. Más adelante, en el siglo III, Calixto I fundó un pequeño lugar de culto. Durante el pontificado de Inocencio II (1130-1143) Santa Maria in Trastevere fue ampliada y renovada con materiales de las Termas de Caracalla.

10 lugares turísticos de Roma con encanto

La iglesia se abre a una de las plazas más grandes del barrio del Trastevere, llena de vida tanto de día como de noche. Lugar de encuentro para pasear, pasar el día o simplemente compartir una agradable velada. Lo mejor es sentarse en uno de los muchos bares o restaurantes que salpican sus calles y que ofrecen menús a precios muy variados. Puedes ver algunos en nuestra página dedicada a los restaurantes del Trastevere.

ver turismo en Roma4. Lugares turísticos de Roma: Museos Capitolinos

En la antigua colina del Capitolio se alza sobre la ciudad de Roma uno de los lugares turísticos de Roma con más historia. Se trata, además, de uno de los mejores museos del mundo construido sobre el lugar del antiguo templo de la tríade capitolina. Alberga obras de gran valor y, de hecho, fue el primer museo público conocido como tal e inaugurado en 1734  por el  Papa  Clemente  XIII.

La primera donación que formará el núcleo inicial de los Museos Capitolinos fue realizada por Sixto IV. Este papa regaló en 1471 al pueblo romano algunas estatuas que estaban ubicadas en el palacio de Letrán: la Loba Capitolina, el Espinario, el Camillo y varias partes de la escultura colosal de Constantino.

10 lugares turísticos de Roma que te aconsejamos

Sin duda, es uno de los museos más especiales que posee Roma.  Podréis disfrutar, además, de las vistas tanto desde dentro del museo hacia la zona del Foro, como desde la propia plaza y la terraza Caffarelli (se accede desde el bar de los Museos Capitolinos). Una experiencia única.

Puedes contratar una visita guiada en los Museos Capitolinos escribiéndonos a visitasguiadas@enroma.com

ver lugares turismo en Roma5. Lugares turísticos de Roma:  Galería Nacional de Arte Moderna (GNAM) de Roma

Hablar de arte Moderna o Contemporánea en Roma parece estar fuera de lugar pero la Ciudad Eterna guarda multitud de sorpresas.

La Galleria d´Arte Moderna di Roma se encuentra en la Viale de Belle Arti, un nombre muy adecuado para un museo. Fue construido en 1911. Allí podremos admirar obras de arte contemporánea tanto en su colección permanente como las diversas exposiciones temporales que alberga.

Cuando pones un pie en la entrada te das cuenta de que no es uno de los típicos museos y aún menos uno de los que esperas encontrarte en  Roma. En su vestíbulo, esculturas de finales del siglo XIX conviven sobre un suelo de cristal que parece roto en una perfecta armonía que se extiende por todo el museo. En tu recorrido por el museo encontrarás importantes obras de arte: Hércules y Licas de Canova,  los Nenúfares  de Monet o las Tres edades de la mujer de Gustav Klimt son algunas de las piezas más famosas que encontrarás.  Miró, Kandinsky, Polloky Duchamp te esperan en las diversas salas de arte contemporánea distribuidas por la primera y segunda planta del edificio.

10 lugares turísticos de Roma para visitar

Si quieres visitar el museo ten en cuenta que los lunes está cerrado, el horario es de martes a domingo de 8:30 a 19:30. Para llegar a la galería, que se encuentra en el norte de la ciudad, puedes llegar con diversas líneas de autobús o tomando el tranvía 19.

Recuerda, si visitas la ciudad éste es uno de los lugares turísticos de Roma que no puedes perderte. Pero si quieres conocer aún mejor este museo disfrutando del arte moderna y contemporánea con un guía privado no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com.

ver lugares más importantes en Roma6. Lugares turísticos de Roma: La Academia de España y el Gianicolo

El Gianicolo es sin duda uno de los lugares más especiales de la ciudad de Roma.

La historia del lugar se remonta a tiempos míticos, evocadores del dios Jano. En este lugar a finales del s. XV se inicia la construcción de un complejo (San Pietro in Montorio) que será uno de las ‘islas’ españolas más importantes de la ciudad. Aquí tiene su sede la Real Academia de Roma, con numerosas actividades culturales. Además de disfrutar de las vistas desde lo alto de la colina, su entorno está plagado de diversos atractivos.

Muy cerca de la Academia de España están la fuente de Acqua Paola y el monumento a los caídos en las batallas de 1849. Siguiendo el paseo con vistas encontrarás el monumento a Garibaldi…y si estás allí a las doce podrás asistir al cañonazo de mediodía.

10 lugares turísticos de Roma que no puedes perderte

 

Actualmente tu Guía En Roma realiza visitas guiadas gratuitas en español organizadas por la Academia de España en el Gianicolo. Podréis visitar la Academia y el Templete del Bramante con uno de nuestro guías todos los domingos a las 12. Si quieres una visita guiada privada no tienes más que escribirnos a visitasguiadas@enroma.com

ver turismo en Roma7. Lugares turísticos de Roma: Basílica de San Pedro del Vaticano

La basílica de San Pedro fue construida sobre la tumba del apóstol San Pedro. En la colina del Vaticano, en tiempos del Imperio Romano  existía un cementerio  en donde  fue  enterrado  el  apóstol. La antigua basílica de tiempos del emperador Constantino se mantuvo en pie hasta el siglo XV cuando iniciaron unos trabajos que no se concluirían hasta el s. XVII.

Cuando vengas a Roma no puedes perderte este lugar lleno de interés y con un significado espiritual e histórico tan importante.

10 lugares turísticos de Roma que hay que visitar

Muchos artistas han hecho de este lugar uno de los más bellos y espectaculares de cuantos pueden disfrutarse en Roma. No te pierdas nuestros tours para visitar el Vaticano.

ver turismo en Roma8. Lugares turísticos de Roma: Castillo Sant’Angelo

El Castillo Sant’Angelo es uno de los mejores ejemplos de la conservación y reutilización de un edificio a lo largo de la historia. Fue construido en su orígen como mausoleo del emperador Adriano y su familia. Recibe su nombre actual en el año 590 cuando el papa Gregorio I observó en la cúspide del castillo al Arcángel San Miguel envainando su espada. En ese momento finalizó la peste que había azotado Roma.

En el siglo XX el castillo pasó a manos del estado convirtiéndolo en el museo que actualmente podemos visitar. Desde la terraza del Castillo de Sant’Angelo podrás disfrutar de una estupenda vista de la ciudad. Un lugar especial por su historia, situación y belleza.

10 lugares turísticos de Roma que hay que ver

En nuestra página dedicada al Castillo Sant´Angelo podrás conocer algo más de su historia e información necesaria para visitarlo. Anímate  y sumérgete en este monumento, icono de la historia de Roma.

ver turismo en Roma9. Lugares turísticos de Roma: Galeria Borghese

Construido en el interior de la Villa Borghese, este museo fue en su día el palacio de esta adinerada y poderosa familia sienesa. Un lugar de interés único por la riqueza de sus colecciones de arte.

Visitar la Galería Borghese en tu próximo viaje a Roma puede ser un estupendo objetivo. Por su situación en el maravilloso parque. Con sus salas llenas de obras maestras. Gracias a la tranquilidad que se respira durante las visitas. Es un lugar perfecto para experimentar Roma.

10 lugares turísticos de Roma muy especiales

Ten en cuenta que para visitar la Galería Borghese debes reservar con antelación. Por otro lado planifica bien tu visita, ya que los lunes está cerrado.  Si quieres que nos encargamos de todo no dudes en escribirnos a visitasguiadas@enroma.com para realizar con tu Guía En Roma una visita guiada inolvidable.

ver turismo en Roma10. Lugares turísticos de Roma: Santa Maria sopra Minerva

La plaza de Minerva acoge esta antigua iglesia muy cerca del famoso Panteón. De estilo gótico es una de las iglesias fuera de lo común en la ciudad de Roma tanto por su arquitectura como por las obras artísticas que conserva en su interior.

La historia de la iglesia se remonta al siglo VIII. En este tiempo existía en el mismo lugar una pequeña capilla dedicada a la Virgen. Tras pasar por diversas órdenes religiosas, la capilla pasó a los dominicos en 1275, quienes iniciaron la construcción del complejo monástico. La iglesia se inició en 1280 y para su construcción sus arquitectos se inspiraron en la Basilica de Santa Maria Novella en Florencia.

La construcción se  prolongó dos siglos, mientras que se debería esperar hasta 1725 para ver acabada su fachada. Durante este tiempo el convento e iglesia han sido el escenario de famosos hechos. Por ejemplo, el 22 de junio de 1633 fue el lugar en el que Galileo Galilei se retractó de su teoría astronómica.10 lugares turísticos de Roma imperdibles

En su interior un techo estrellado recibe al visitante. La única luz proviene de los altos ventanales de miles de colores que se encuentran en la nave central. Aportan a la iglesia un aire místico muy distinto a las sensaciones producidas por el resto de iglesias de Roma.

La iglesia abre sus puertas de lunes a domingo de 8:00 a 19:00. Recuerda, no obstante, que durante los servicios religiosos no es posible visitarla.

En tu próximo viaje no dejes de visitar Santa Maria Sopra Minerva entre los lugares de interés turístico de Roma. ¡Te sorpenderá!

Entré en la pequeña iglesia barroca de Santa Maria della Vittoria acompañando al señor que la acababa de abrir. Eran las 08,30 y quedaba muy lejos el primer café de la mañana.

Inerior de la Iglesia de Santa Maria della Vittoria en Roma

 

Mármoles, angelotes, glorias nubladas en las que la pintura y la escultura jugaban a engañarme. De igual forma me engañaron la fachada del arquitecto Soria y el rechoncho Moisés con el que se tapa, más que culmina, el acueducto alejandrino. También me engañó Plaza de la Repubblica. Allí me sorprendieron los inmensos espacios que se esconden tras la fachada de viejos ladrillos de Sta. Maria degli Angeli. Todo parece un trapantojo, un juego en el que la sencillez de las historias que se suceden dan como resultado una complejidad terrible.

En via XX Settembre

Mi amigo Armando se había quedado fumando un cigarrillo bajo uno de los naranjos de via XX Settembre, junto a las escaleras de Santa Maria della Vittoria. No le daba importancia ni al tráfico ni a los macizos y seriotes edificios ministeriales. Largo Sta. Susana con sus dos iglesias y su nombre contrasta con el ambiente ‘importante’ del cercano Ministero dell’Economia y el gigantesco cartel publicitario al lado de Banca de Italia. Como un sendero de azahar, los naranjos venían desde Porta Pia hasta la misma puerta de Sta. Maria della Vittoria. Bajitos, cargados de fruta, como de juguete, en medio de tanta ‘roba seria’ como dicen por estos lares.

Fachada Santa Maria della Vittoria Roma

Las Náyades habían dado al duro metal curvas sensuales. Las lucidas columnas del Grand Hotel parecían estar preparándose en la línea de salida en competición con los leones de estilo egipcio que custodian la fuente del rechoncho Moisés.

Dentro de Santa Maria della Vittoria

En Roma se pasa de la luz a la penumbra constantemente. Cerré por un momento los ojos apenas transpasado el umbral. Me sentía mareado. Demasiado café, demasiadas imágenes para los primeros 500 metros de la ciudad. ¿Cómo seguir en esta selva de historias?

Capilla Cornaro Santa Maria della Vittoria

La vida, la ciudad, es un sueño y un teatro en el que no acababa de encontrar mi papel.

Y de repente, llegó como un ladrón el desánimo, sin motivo. Como una visita que rompe los cerrojos de las seguridades. Como una injusticia que es siempre posible. El gran engaño parece la propiedad de los sentidos: imaginar que soy dueño de lo que vivo o creer conocer todo lo que estoy viviendo.

“Derrota es el infierno
de perder sin prendas
la esperanza”.

Al igual que a mí, la amenaza de la desilusión puede llegar incluso a quienes viajan por Roma.

Nunca me había sentido tan lejos de mí mismo, de mi historia. Veía con los ojos cerrados las imágenes de la memoria como las ve un moribundo llegando a la meta, a la muestra en donde dejar las aguas que ha conducido. Aspiraba el aire de la pequeña iglesia saboreando los olores como única medida del tiempo. Todo se perdía constantemente.

Huellas

Como sonámbulo avanzaba por la nave de Santa Maria della Vittoria, recogiendo con el tacto las huellas de las cosas, pues todo se había marchado ya. Las manos, los ojos, las palabras, las batallas, las pasiones que me habían traído hasta allí y de los que habían construido el mundo que veía, ¿eran ciertos? ¿qué había quedado de aquella luz que había conseguido vencer en la batalla? Una luz cegadora en vez la oscuridad escarlata de la sangre derramada. Una batalla junto a la hermosa Praga allá por el 1620, junto a una Montaña Blanca, digna de ser recordada como una auténtica Victoria. ¿Qué quedaba de todo ello? ¿Una imagen de María en un marco de rayos dorados? Incluso ésta no soportó el fuego y fue cenizas. Ahora veía sólo simulacros. Intentaba comprender ecos de palabras e historias que hablaban de quien ha tocado maravillas como Domingo de Jesús María. ¡Venían de tan lejos! Palabras que eran sólo rumores, que no podía sentir.

Aquella mano de niña que me guiaba, esperanza, ¿dónde estaba? No la reconocía en la de los angelotes ni en la huesuda de la muerte figurada. ¡Cuánto daría por ser encontrado! Salvado por los pelos como cuentan de los marineros, hoy prófugos, tras naufragar. Asido por una mano que esté fuera del peso muerto del agua profunda.

Ante el éxtasis de Santa Teresa

Santa Maria della Vittoria éxtasis de Santa Teresa de BerniniCapilla Cornaro en el interior de Santa Maria della Vittoria

“Nisi coelum creassem ob te solam crearem”. En el cielo de la capilla Cornaro este piropo ha quedado esculpido. Si no hubiese creado el cielo, sólo por ti lo crearía. Sólo por ella ¿y por mí? Amores que hacen atravesar infiernos sabiendo de quien nos fiamos. Amores que hacen real un cielo a pesar de no verlo en nuestra selva oscura.

Mis ojos se agarraron al final a su mano blanca, abandonada. No luchaba, no se denodaba ni debatía. Y, sin embargo, iba hacia lo alto el peso de su cuerpo. Ropas revueltas en un cuerpo abandonado, prendido en la invitación a una danza en la que se deja llevar. Labios entreabiertos a un beso suspirado por donde se escapa el alma en el último encuentro, primero de muchos otros que nada parece poder interrumpir.

Santa Maria della Vittoria Santa TeresaÉxtasis de Santa Teresa de G.L. Bernini

En Santa Maria della Vittoria al final vi una fuerza que vence la gravedad. Una subida más rápida que mis caídas. Una puerta de salida que está más allá de los espectadores, que te lleva fuera del teatro del mundo y que, al final del trampolín de los sentidos, vadea la eternidad. Volver a esperar por la única razón de haber gustado. Un cielo creado para ti, por ti.

Allí, sin renunciar a mi infierno sentí que el paraíso puede ser.

 

Roma insólita

Entrando estoy fuera. Entrando se rompen los muros.
También yo podría salir de este tiempo, de estos lugares llevada por rápidos corceles. Dejar así lo que no tengo, fuerzas para cambiar mi viejo amor envejecido.

Roma insólita Aurora Ludovisi
Aurora Ludovisi

Imaginando secretos de Roma.

María había entrado en el Casino de los Ludovisi una tarde soleada a finales de mayo de 1672. Desde tiempos de Gregorio XV, papa de la familia Ludovisi, sus jardines se habían convertido en un maravilloso lugar de encuentros y paseos. Para María, incluso tras el matrimonio con un Colonna y tener a disposición otros jardines, aquellos eran su lugar preferido en la ciudad. El Casino Ludovisi, esa casa de campo construida como una isla y un simple refugio para vivir mejor la belleza del jardín, siempre la había atraído desde su regreso a Roma.

El Guercino y el Tassi habían iluminado esta sala hace más de 50 años rompiendo con su pintura el bajo techo. Con ellos entró Eos y allí se quedó. El blanco, el rojo y el naranja de esta aurora briosa como ejemplo de un inicio constante. Con su arte rompieron los muros haciendo que entrara el viento, el movimiento, un ‘¡afuera!’ en este espacio que se te mete dentro. Empezar, emprender, una A capital para cada día.

Sugestiones ante la Aurora de villa Ludovisi.

Mañana también ella abriría el día corriendo a caballo hacia un tiempo nuevo. Dejaría atrás las cosas viejas. Empezaría de nuevo, aceptando el camino y que un día llegaría una noche sin aurora.
-No, no me das pena, Titono.

Bajo el velo que cubría al viejo imaginaba las facciones de su marido. El matrimonio con Lorenzo Onofrio fue impuesto como un trato de estado por parte de su tío, el cardenal Mazzarino, para romper un amor imposible entre el poderosísimo rey Luis de Francia y ella. Aún sentía las náuseas del largo viaje alejándose de Versalles y las terribles fiebres en Italia.
Un poco de aire, un cielo y plantas convertidas en un regalo para recuperar el tiempo de los inicios, un paraíso, unas espérides que para ella estaban cerca de París. Ella sentía el perfume de las flores, del rocío, derramados, frescos, con una claridad que iluminaba sus proyectos, el futuro de un tiempo nuevo que se abría, poco o mucho que fuera, ante ella. Tantas cosas no podía cambiar, pero ahora sabía que algo nuevo nacía para ella.

La Aurora y la historia de María Mancini en Roma.

Su matrimonio que había empezado con el miedo y una relación hecha de educados protocolos, poco a poco había dado lugar a chispas de pasión e incluso momentos de ternura. Cuantas cosas se comparten, se aprenden, se aceptan. ¿Conformismo, resignación o adaptación? Lo cierto es que ella no sólo había sobrevivido sino que había disfrutado del tiempo, con una libertad extraña para la época y que todas envidiaban imitándola o difamándola. Habían nacido tres hijos. Y, sin embargo, había llegado el tiempo en que no compartía el lecho con Lorenzo desde hacía meses. Una decisión que había tomado y comunicado hablando abiertamente con él, dejando al descubierto unas infidelidades que parecían normales, disculpables para todos menos para ella.

Roma Insólita Palacio Colonna y Maria Mancini
Decían que el amor rejuvenece, que el tiempo no importa. En cambio, para ella, como le recordaba Eos y Titono, el amor en diversos momentos de su vida le había traído dolor en forma de distancia resquebrajadora. Primero renunciando a lo que quería y no podía ser. Luego renunciando a quien no la quería y pretendía ser marido sólo en apariencia.

Una Aurora, Eos, en una Roma insólita.

En el cielo de la sala Eos parecía tan feliz. Por una parte, pertenecía a un tiempo de titanes, de fuerzas impetuosas, hija de Hyperion. Por otra, podía permitirse la debilidad de elegir libremente, subyugada por esa fuerza del amor hacia un mortal.
Eos había elegido y había obtenido un amante sin tener en cuenta los cambios. Esa aurora de encarnadas mejillas había pretendido un amor eterno haciendo inmortal a Titono, sin considerar que no es importante sólo el final sino sobre todo el tiempo del camino. No importa que el vínculo dure para siempre si se transforma en una condena. Titono enamorado, siempre detrás, sin morir pero cada vez más viejo, sin fuerzas, recordando cada mañana a Aurora una miseria que ya no soportaba. Su tiempo no era el suyo, no había sintonía, sin acorde, curiosamente sin ir a tiempo ni sonido. Y eso que no se arregla en el tiempo no se arregla con la eternidad.
Ella, una de las graciosas ‘mazzarinette’, no había elegido –afortunadas las mujeres que pueden escoger-. Sin embargo, había obtenido un marido siendo consciente de los cambios lentos o rápidos que van sucediendo.

Roma insólita junto a Via Veneto.

Lorenzo nunca fue su dios pero no por ello su desilusión fue menos grave ni menos fuerte su determinación. También ella, como Eos, daba la nota buscando la sinfonía, desgranando su tiempo.

Ahora, viendo esta Aurora –parece feliz en su condena y dolor matutino-, salgo de nuevo al jardín para respirar a pleno pulmón. Tierra de Lúculo, jardín maravilloso que vive, que necesita mil curas. Agua y luz de esta Roma insólita con la que pronto, muy pronto, romperé.

Corred caballos hacia el poniente y el mar llevando mi dolor y esperanza. Quizás encuentre de nuevo a mi sol, mañana.

Si quieres visitar con tu Guía En Roma la Aurora Ludovisi y otros muchos rincones de esta Roma insólita no tienes más que escribirnos (visitasguiadas@enroma.com)

Muchas veces tenemos a nuestro lado lugares llenos de historias pero las historias no se ven, o, mejor dicho, no se cuentan. Son muy discretas y no viven sino en los labios, en los ojos de quien las busca. Es como si de cada una de ellas quedara en el mejor de los casos sólo una letra capital. Como si los lugares no tuvieran espacio para contener más, cediéndolo a la vida que corre. Para las historias hace falta tiempo pero sobre todo hace falta rescatarlas de ese no lugar que está más allá del tiempo.

Ante la corriente del ‘todo pasa’- un río impetuoso de eventos que nos lleva y al que afluimos, muchas veces turbolento y turbio- algunas veces podemos contraponer el agua, siempre fresca, decantada, de un pozo.

El claustro de la iglesia de San Pietro in Vincoli

Dejo caer el cubo de mi curiosidad en un pozo situado en un claustro. Con la cuerda bajamos cientos, miles de años, y recogemos mezclados en infinitas combinaciones, los elementos de otras mil historias.

Claustro de San Pietro in Vincoli actual facultad ingenieria de Roma

Estamos en el patio de la Facultad de Ingeniería. Entre chicos coronados de laurel que han conseguido su licenciatura empiezo a escuchar el sonido de aquellas carreras memorables de los ‘Ragazzi di via Panisperna‘. Pasos entusiastas y acelerados por la emoción de los secretos que estaban esperando. Muchachos de veinte años, físicos como Enrico Fermi, que vivían entregados a un mundo invisible pero de efectos realmente impresionantes. Un mundo insospechado que necesita de nuestros precisos ‘bombardeos’ para llegar al núcleo y liberar energías increíbles. Curioso. Igual, igual que las historias. Y como ellas, siempre comunicantes. Formando el tejido de la realidad pero escondidas en la superficie del conjunto. Allí están. Pequeños átomos, historias, y grandes cisternas, como las de las termas de Trajano, con nombres de historia de las mil y una vidas: Las Siete Salas.

En el interior de la iglesia de San Pietro in Vincoli

De pozo a pozo y seguimos jugando.

Allí al lado, entrando en la iglesia de San Pietro in Vincoli, bajo las cadenas de oriente y occidente al fin unidas, nos asomamos a un nuevo brocal.

Esta vez es una cripta que contiene un sarcófago. En el frontal de piedra encontramos otro pozo. Es inagotable. Este es famoso por palabras pronunciadas hace siglos en la polvorienta Samaría. Palabras que le han dado un nombre y que han transformado su agua en vida: sensibilidad, movimientos, cambios, relaciones. Palabras y agua.

Esculpidas a ambos lados dos figuras, un hombre y una mujer. Por la sed ambos se han acercado y él los ha hecho encontrar. Así también nuestro pozo nos hace encontrar curiosamente, como agua y ecos de voz, la lejana historia de Antíoco IV, de Matatías, Judas, Jonatán… La familia de los Macabeos . Una historia en la que una madre y sus 7 hijos se convierten en mártires, testigos que siguen allí hablando de su pasión a quienes por conocerla, por sentirla, pueden tener con-pasión.

sarcofago en la iglesia de san pietro in vincoli

Un sueño en la cripta de San Pietro in Vincoli

Se enciende una luz. Una lámpara con nueve brazos. Suena la música de una fiesta. La cripta se ilumina con los sonidos de una cena entre amigos y familiares, repetidos en la memoria de un recuerdo anual: la hanukkah. Luz para los días más oscuros. Luz para la nueva y última dinastía de reyes, para la última dedicación del gran templo de Jerusalén.

Una luz que no se acontenta con un día, consumiendo un tiempo con cuerpo de aceite que escapa inaferrable. Necesita 8 días para mostrar su júbilo, para celebrar con su baile de brazos alzados la abundancia el estar vivos. Se celebra una nueva victoria, sin engaños –es luz con sombras- pero sin dejarse apagar por la certeza de las nuevas batallas, de los martillos que siguen resonando. Martillos que forjan armas y que suenan igual a los martillos que forjan cadenas, que suenan igual a los que forjan las campanas que tocan tras el concilio de Éfeso y a los de Antonio Pollaiolo sobre su bronce.

Agarrados con fuerza a estos sonidos tiramos hacia arriba sacando aguas con gozo.

El Moisés de Miguel Ángel en la iglesia de San Pietro in Vincoli

iglesia de San Pietro in Vincoli Moises, tumba de Julio II

Al salir del pozo nos encontramos la mirada severa de Moisés. Nos conoce bien, pero ya ha pasado su enfado. Tiene de nuevo las tablas de la ley y sus ‘cuernos’ por un resplandor de gloria. Su rostro está convertido en una llama, encendido también él por un encuentro. Su luz ya no está prisionera, como no lo estaba el arte en las manos que lo cincelaban. Mármol que de prisión se convierte en palabra, es más, en luz, en fuego que se eleva: ‘ad sidera flamma vocatur’. Quema por su belleza y por el deseo de más. ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? Grande e ínfimo, ardiente, no sólo en lo que hace sino en lo que desea, de lo que es capaz.

Nicolas de Cusa en la iglesia de San Pietro in Vincoli

Antes de salir nos saluda Nicolás de Cusa. Juega también él echando palabras en el pozo del saber: docta ignorancia. Le sonrío complice en sus aventuras y tengo ganas de alzar la mano para brindar a ese ‘ser únicos’, esa única vida que nos acerca.

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