Amanecer en Roma
amanecer en roma plaza san pedro al albaAmanecer en Roma visto desde Plaza San Pedro mirando hacia Castillo Sant’Angelo y el río Tíber.

Un amanecer en Roma es una caricia. Darla y recibirla son dos acciones de un único momento. Breve el alba, instantes de equilibrio, como línea de frontera que se alza y nos adentra en caminos aún sin huellas.

Roma nos despierta. Despierta nuestros sentidos y sus palabras nos animan a caminar.

Nos lavamos. Sumergimos nuestros sentidos en alguna de las fuentes monumentales que a primeras horas del día ofrecen su frescura primordial. El amanecer escuchando el correr del agua es el paso previo a mirarnos en el espejo de su aire. Luego, llegará un buen café en algún bar como el Tre Scalini en Plaza Navona o la Tazza d’Oro junto al Panteón.

Primeros pasos en tu amanecer en Roma

Además, estrenar el día corriendo o dando un paseo puede ser una estupenda idea. Villa Borghese es un lugar perfecto, corazón verde de la ciudad, que te permite asomarte sobre Plaza de España al amanecer, tras tu paseo o carrera.

Recorriendo la ciudad encontraréis los colores del amanecer en Roma reflejados en los espejos más inopinados: adoquines, ventanas y fachadas orientadas hacia los Castelli.

No sólo. Incluso el frío del invierno parece menos cruel en la belleza de la mañana. Para no hablar del fresco placer de estos momentos durante el estío.