Domus Aurea
criptoportico neron domus aurea

Domus Aurea, la casa de oro de Nerón

Si ya es difícil encontrar casa, aún lo es más realizar o conseguir la casa de tus sueños. También porque estos cambian. Nerón se puso a hacer la Domus Aurea como un capricho destinado a satisfacer cualquier sueño. Y encontró en Severo y Celer dos grandes constructores, en Fabullus un decorador a la altura.

«Recientemente vivió el pintor Fabullus, de estilo grave y serio pero al mismo tiempo brillante y fluido. (…) Pintaba pocas horas al día, y lo hacía con suma gravedad, siempre revestido de toga, incluso cuando estaba en el andamiaje. La Domus Aurea fue la cárcel de su arte y ésa es la razón principal de que no queden más obras de este pintor.» (C. Plinio, Historia natural 37).

domus aurea frescos

Una forma de pintar que se inició en Roma y que luego, tras el terremoto del 63 d.C. en Pompeya fue utilizada en la reconstrucción de esta ciudad. De ahí que se llame el 4º estilo pompeyano: menos detallista, más ‘impresionista’ (compendiario) debido también a la velocidad con la que se trabajaba. Un estilo que en Pompeya duró muy poco, hasta la erupción del Vesuvio del año 79 d.C. pero que en Roma se siguió utilizando.

Entre la antigua Domus Transitoria de Nerón en el Palatino y la nueva Domus Aurea en el Colle Opio y alrededores ha pasado el terrible incendio del año 64 d. C. De ese desastre nació una casa de oro. Junto a ella un coloso, brillante con rayos dorados y sobre el agua de su lago, más tarde, la arena del Coliseo.

Entradas Domus Aurea

coliseo exterior reconstruccion

Roma esconde y conserva

Francisco de Holanda en 1538 realizó una preciosa acuarela recogiendo las pinturas de la Sala Dorada que representaban en el centro a Ganímedes. Actualmente las pinturas están tan deterioradas que para la reconstrucción visual de las mismas se han utilizado estos documentos.

sala dorada domus aurea acuarela francisco holanda

Es hermoso ver cómo Roma y bellezas como la Domus Aurea fecundan la imaginación de los pintores que las descubren y luego son ellos los que tantas veces la salvan del olvido. Una memoria que se conserva y podemos evocar incluso en lugares tan lejanos como el Escorial. El Codex Escurialensis fue el repertorio más completo en su tiempo de los dibujos de la Domus Aurea.

Un palacio para un dios

«Lo que la naturaleza negaba ellos lo crearon con el arte» (Tácito, Annales XV, 42) Una ciudad – casa divina con los materiales más ricos que se podían encontrar pero sobre todo espacios en movimiento, jardines con animales en libertad, fuentes, parques, tierras de labor y un lago amplio y profundo.

domus aurea reconstruccion

Una casa que era un universo de 50 hectáreas (una ciudad como Caesar Augusta medía intramuros 55). Un inmenso rectángulo de 300 metros de longitud por 90 de ancho. Vespasiano y Tito aún habitaron una parte hasta que Trajano rellenó las cámaras y criptopórticos con escombros para que sirvieran de base a sus termas. Sin embargo, hasta el siglo XVII se conocieron como las termas o palacios de Tito. Vasari dice que Giovanni da Udine acompañó a Rafael en la visita a estos espacios subterráneos emergiendo como pescadores de perlas con las famosas figuras ‘grotescas’. «El maestro y el discípulo que acudieron a verlas quedaron estupefactos’.

Era el descubrimiento de un mundo lúdico que se abre hacia la naturaleza, con sus elementos paganos, ligeros, evocativos de un mundo delicioso, casi efímero. No a caso, Rafael en las logias del Vaticano y en la Villa Farnesina utiliza este estilo como un pasaje hacia el mundo exterior o la avanzadilla de la naturaleza que se adueña de estas paredes.

Todo ello, frente a lo clásico que recomienda Vitruvio, sería estrafalario como la imagen de sí que la historia nos ha transmitido de Nerón. El límite sutil entre libertad y grotesco que une ‘el tigre con el cordero’, en elementos que se asemejan a las ‘gryllas’ tan utilizadas en el gótico, el arte ‘bárbaro’, contrapuesto a los cánones griegos clásicos. Es Horacio el que reflexiona en versos sobre esta libertad en el arte:
«Pictoribus atque poetis
quidlibet audendi sempre fuit aequas potestas» (Horacio, Epistola ad Pisones, 9-10)

La Domus Aurea es así un ámbito de libertad, con la exageración de un poder sin límites, de palabras e imágenes protegidas por la oscuridad, aunque creadas para lucir como el oro bajo la luz del sol.

Enterrados en la Domus Aurea

Un joven pintor llega a Roma siguiendo a su maestro Pinturicchio. Trabaja con él en el apartamento de Alejandro VI en el Vaticano. Nacido en el norte de Italia, ha pasado a la historia de la pintura con un mote muy particular: Morto da Feltre. El Vasari le da este nombre tan peculiar porque se pasaba mucho tiempo bajo tierra, en las grutas, buscando estas pinturas. Enterrándose literalmente bajo el colle Opio da vida a las maravillas que contempla a la luz de una lámpara.

domus aurea sala octagonal

Poco a poco, con muchos riesgos pues todo se podía venir a bajo, se fueron excavando las salas de la Domus Aurea. La gran sala octagonal con sus dispositivos giratorios, la de Aquiles, Héctor y recientemente la de la Esfinge. Mundos que como carbones, con el tiempo bajo tierra, al soplo del aire devuelven los reflejos dorados de la luz, calentando la imaginación de los que a ellos se acercan.

En la gran sala dorada Ganímedes asciende con su águila. El arte es un elemento de éxtasis, de apoteosis, que es capaz de perforar los metros de tierra que lo cubren, los kilómetros de aire, hasta convertirse, si queremos, en copero de Júpiter y una de sus lunas. Jugamos con la imaginación creando seres y figuras que nos protejan de nuestra caducidad, de los males que podrían acercársenos. Espantamos la terrible realidad con nuestros engendros más fantasiosos.

ganimedes jupiter

Cielo de un lecho pintado por Alessandro Allori con grotescas y en el centro Ganímedes llevado por Júpiter-aguila

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