Pirámide Cestia

Una pirámide en Roma

Era 2015 cuando por primera vez escuché la palabra pirámide en referencia a un lugar fuera de Egipto. Esta vez era en relación a una pirámide en Roma: la Pirámide Cestia. Mi amigo Daniele me había hecho uno de los mejores regalos que jamás he recibido: un tour en moto por Roma visitando los lugares relacionados con la AS Roma. Al finalizar tenía otra cita. Él me dijo que estuviese tranquilo, que acabaríamos cerca de Pirámide y desde allí podría coger el metro y llegar fácilmente a mi destino.

Cuando detuvo la moto frente a la parada de metro, se bajó para despedirse ya sin el caso. Yo me quité el mío y se lo di. En el primer giro que hice para acomodarme la postura, me encontré con una pirámide. Literalmente. Volví a mirar a Daniele, aturdido por la sorpresa. ‘’Ah… pero, ‘Pirámide’… es una pirámide de verdad’’. Él, con normalidad, me respondió: ‘’Sí, la Pirámide Cestia’’.

La Pirámide Cestia vista desde la parada del metro con el mismo nombre


Pirámide Cestia: una pirámide en plena Roma

Cuántas veces conté esa historia a mis amigos en Galicia. Hay una pirámide de verdad, ¡en Roma! No sé si intentaba sorprenderlos o aun me intentaba convencer a mí mismo.

Resulta que, años más tarde, esa Pirámide Cestia acabó siendo mi vecina. Una amiga a la que paso a ver a menudo. Ella, aunque llueva, casi siempre me parece que brilla. Y, en los días grises, hace brillar mi ánimo un poquito más. Al vivir en el barrio de Ostiense, aquella parada de metro donde Daniele me la presentó es hoy la que cojo de forma rutinaria.

Si Roma hablara… dicen los romanos. Si Roma hablara, la Pirámide Cestia y yo seguro que habríamos pronunciado muchas veces aquello de ‘’¿te acuerdas cuándo nos conocimos?’’.

La Pirámide nunca me ha dejado en shock de nuevo como aquella primera vez. Pero sí que no ha dejado de sorprenderme. Cuando la descubrí, no investigué sobre ella. Me gustaba no saberlo y tener la romántica idea de que aquello podría ser una pirámide egipcia original traída aquí por los romanos. Parece difícil, pero nada fuera del alcance del poderoso imperio.

¿Egipcia o romana?

Como sucede con un nuevo vecino, al final te encuentras con él a menudo y te vas interesando por él. Por ella, en este caso. Ya que nos vamos a ver con frecuencia, cuéntame algo de ti.

Resulta que mi fantasía egipcia no es cierta, aunque para romántico egipcio ya estaba su creador Cayo Cestio. Un pretor romano del siglo I a.C. que, enamorado de la cultura egipcia, se hizo construir la Pirámide Cestia para ser enterrado en ella. Eso sí, al estilo romano. Incinerado y no convertido en momia.

La pirámide resistió el paso del tiempo reformándose y reciclándose, pues acabó formando parte de las murallas Aurelianas. Todavía hoy sobrevive su tramo de muralla y ahí está la pirámide, como un bloque más. También, junto con la muralla, conforma el cierre del bonito y gris (un poco como la pirámide en invierno) cementerio Acatólico.

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La Pirámide Cestia desde el interior del cementerio Acatólico

La Pirámide Cestia es un monumento especial

Ahora, meses después de volvernos vecinos y con tantas charlas de ascensor hechas, supongo que ya sería más una amiga íntima. De esas que, aunque creas saber todo sobre ella, aún te sigue sorprendiendo.

Por ejemplo, hace unos días descubrí que puede visitarse su interior. Y hoy descubrí, escribiendo estas palabras, que le tengo más cariño del que pensaba.

A cualquiera que venga a Roma, le recomiendo que visite la Pirámide Cestia y pueda revivir esa sensación tan bella que tuve yo al conocerla. Quien sabe si, como yo, acabará ganándose una nueva amiga en Roma.

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