|
Roma vista por EnRoma. Maravillosas fotos de nuestro amigo Andrea Alfieri que nos muestra algunos de sus rincones preferidos de la ciudad. Roma y sus historias.
Recorridos por la ciudad. Varios itinerarios para disfrutar. Es estupendo perderse por Roma y encontrar sorpresas. Estos son sólo algunos puntos de referencia en el mundo romano. Si quieres una visita guiada por la ciudad no tienes más que escribirnos. 1. Un testamento |
En la zona del más antiguo mercado, donde el río en su recodo hacía un puerto natural con la isla como puente, allí se encuentra una casa con una inscripción latina sobre el ingreso, un hermoso testamento que traducimos para vosotros. Descúbrela:
Yo, Niccolò, dueño de esta casa,
conocí perfectamente que la gloria mundana es vana.
Construí mi casa no por afán de poder
sino por el deseo de renovar la fastuosidad de la Roma antigua.
Una vez dentro de tu hermosa casa no olvides el sepulcro,
recuerda que no habitarás tu casa por mucho tiempo.
La Muerte tiene alas. Ningún hombre vive eternamente.
Nuestra vida es breve y nuestra carrera es veloz y liviana como una paloma.
Fíjate también en el soplo del viento,
aunque cierres tu puerta con cien vueltas de llave,
aunque mandes mil centinelas para que vigilen,
ya la Muerte está sentada a tu cabecera.
Aunque te encierres en un castillo en el séptimo cielo,
la Muerte al final te atrapará.
Esta casa sublime se yergue hasta las estrellas.
Desde los cimientos hasta la cima,
yo, Niccolò Magno, la construí para renovar la gloria de mis antepasados.
Mi padre se llamó Crescente, mi madre Teodora.
Esta casa la construí para mi querido hijo: a David como padre la dejé.
Jardín de los Naranjos
Muchísimos
turistas vienen a Roma y, si tienen poco tiempo, va a ver algunos lugares famosos
como S. Pedro, el Coloseo...
Pero hay muchísimos rincones de Roma que merece la pena visitar y que,
regularmente, los turistas dejan de lado. Uno de estos es el Jardín
de los Naranjos. Está en la zona llamada Aventino, donde hay
algunas preciosas basílicas y dos pequeños jardines. Uno de esos
es el Jardín de los Naranjos desde el que se puede disfrutar de uno de
los más bellos panoramas de Roma. Es el típico jardín para
las 'parejitas'. ¡Allí es tan fácil enamorarse!
(Walter Inglese)

La
primera vez que fui al Parque de los Naranjos tenía poco más de
once años. Era un día maravilloso de primavera. Llegué
a la cima de la colina y entré en el jardín a través de
una puerta muy pequeña: tras esta puerta hallé un jardín
encantador. Había senderos de grava, grandes floreros, árboles
centenarios y perfumados, bancos y estatuas. Allí se disfruta de una
serenidad y una atmósfera especial.
(Katia Scannavini)
Clica aquí para obtener un mapa de la zona del Paque Savello
El Coloseo
Hace mucho tiempo, aún niña, me enamoré del Anfiteatro Flavio, conocido como Colosseo. Esta construcción representa desde siempre uno de los emblemas de la grandiosidad y del poder de la Antigua Roma.
De todos los monumentos y obras de arte con que Roma fue embellecida el Colosseo se presentó ante mis ojos de niña como una construcción mágica que me encantó. Después, durante los estudios, supe que el Colosseo fue iniciado por Vespasiano el año 72 d.C. y lo terminó su hijo Tito en el 80 d.C. A mediados del s. V un terremoto lo dañó y Valentiniano IV lo restauró. Durante los siglos XV y XVI fue saqueado y su mármol fue empleado para realizar otras construcciones. En esta época alcanzó su máximo deterioro. En 1750 fue declarado lugar sagrado por Benedicto XIV al ser un lugar en el que fueron martirizados algunos de los primeros cristianos. Después, bajo Gregorio XVI y Pío IX, fueron ejecutados notables trabajos de restauración y refuerzo del monumento.
El Venerable Veda, en el siglo VIII hizo una profecía: "Mientras esté el Colosseo, Roma estará, cuando el Colosseo caiga, Roma caerá y se terminará el mundo" ¿Es una profecía verdadera? A mí me gusta creer que sí.
(Giovanna Marotta)
Al lado del Colosseo está la interesantísima Domus Aurea, los Palacios de Palatino y los super conocidos Foros.
"Tras el gran incendio de Roma en el año 64, Nerón confiscó para su uso personal una vasta zona entre las colinas del Celio y del Esquilino en donde construyó la Domus Aurea, la Casa Dorada, nombre con el que se conocía este palacio. En el vestíbulo se elevaba la colosal estatua del mismo Nerón bajo la forma de Helios-Sol. La estatua, que medía 30 metros, en bronce, fue realizada por el escultor griego Zenodoros. Era un artista que se inspiraba en modelos clásicos y un especialista en colosos: en el santuario galo de los Arvenos, en lo más lato del Puy-de-Dôme, había construido una estatua colosal de la divinidad gala asimilada a Mercurio. Tras el suicidio de Nerón en el 68 y la damnatio memoriae, la condena de su memoria decretada por el Senado, toda el área se destinó al público entretenimiento. En su lugar surgieron el Anfiteatro Flavio (el Colosseo) y las Termas de Tito, pero una parte de la Domus Aurea quedó englobada en nuevas construcciones y aún existe.
En estas salas, convertidas en grutas (grotte, en italiano) con el paso del tiempo, encontraron inspiración los artistas del Renacimiento. Estos artistas copiaron la decoración que, por su lugar de origen, fue llamada 'grottesca'. De este tipo de decoración de tipo fantasioso el término derivó hacia el actual adjetivo 'grotesco'." (R. Bianchi Bandinelli, Roma. L'arte romana nel centro del potere)
Clica aquí para obtener un mapa de la zona del Colosseo
Basílica de S. Pedro
Al poco de llegar a Roma fui al Vaticano, a conocer uno de los lugares más bonitos de Roma: La Basílica de S. Pedro.
Antes de entrar estuve durante más de media hora ante la Iglesia sin poder creer que estaba realizando uno de mis sueños. Aún cuando cierro mis ojos me acuerdo de la fuerte emoción que sentí en aquel momento. La emoción era tan fuerte que me puse a llorar.
Entonces empecé a caminar muy despacio mirando todo a mi alrededor, sin creer del todo que estaba allí.
No pude subir a la Cúpula porque ese día había demasiada gente pero me siento feliz de haber realizado uno de mis sueños.
(Sionalia Dos Santos)
Clica aquí para obtener un mapa de la zona del Vaticano
La Fuente de las Tortugas y el Barrio Judío
El barrio judío está lleno de joyas recubiertas literalmente por las callejuelas que las esconden. Salir del bullicio de Largo Argentina y dirigirse hacia el centro del barrio es una liberación. Sentir el agua de la Fuente de las Tortugas es una mano santa que, como la de los mozalbetes esculpidos, anima y sostiene al caminante. Toda la plaza Mattei es un oasis de la Roma más genuina. En ella se dan cita palacios, esculturas renacentistas como las de Giacomo della Porta, la viejas casas apiñadas, los negros adoquines y la fresca y maravillosa agua de la ciudad. Con el viento a favor, puedes sentir el olor de almendras tostadas y mil delicias pasteleras que realizan en la esquina de via Reginella y Portico Ottaviani...y así, con un dulce sabor de boca, es más fácil ascender hacia el bullicio y la espectacularidad del Campidoglio.
Clica aquí para obtener un mapa de la zona del barrio judío
El Gianicolo a las doce
Un faro, construido por Manfredo Manfredi en 1911 como regalo de los italianos de Argentina, os ofrece un lugar excepcional para una vista panorámica de la ciudad. Siguiendo por el paseo del Gianicolo, bajo la estatua de Garibaldi todos los días un cañonazo saluda a los Romanos como ciudadanos de la nueva capital tras la unificación de Italia.
Todo el Gianicolo es un lugar estupendo para ver Roma a tus pies. Puedes luego continuar hacia la Academia de España con el maravilloso Tempietto del Bramante (S. Pietro in Montorio, Mons Aureus) y, descendiendo, llegar hasta el Trastevere.
Clica aquí para obtener un mapa de la zona del Gianicolo
El
Barrio del Coppedé
Un arquitecto sorprendente da nombre a este barrio del norte de Roma. En torno a la fuente de Piazza Mincio surgen casas que parecen sacadas de cuentos de hadas, con espacios y decoraciones llenos de fantasía. Son casas con un ambiente de misterio, de capricho irracional y de una complicada grandiosidad, como sueños en la concreta realidad de una zona de la alta burguesía de la ciudad. Este barrio está situado entre los parques de Villa Ada, de Villa Torlonia y Villa Borghese. La mirada que queda un poco confundida y enredada en las locas formas de estas casas luego puede descansar en la naturaleza y líneas clásicas de estas villas.
Clica aquí para obtener un mapa de la zona del barrio Coppedé
El "Agua Toffana"
A inicios del s.
XVII, cerca de la actual cabecera del puente Mazzini en la parte trasteverina,
vivía una famosa meretriz originaria de Palermo, Giulia Toffana. Era
famosa por la fórmula del homónimo veneno " l'acqua toffana
".
La
mujer lo aconsejaba "onde le sfortunate mogli si liberassero della tirannia
degli insoffribili mariti, senza inimicizia fra le famiglie, senza macchia della
reputazione per mezzo di una morte desiderabile....". Girolama Spera, conocida
como "l'astroliga della Longara", hija de Giuliana, se desembarazó
así de unos 600 maridos antes de ser denunciada y ajusticiada en Campo
de' Fiori.
El Puente que une via della Lungara con via Giulia fue proyectado por los ingenieros Viani y Moretti. Su construcción se inició en 1904 y se terminó en 1908. Mide 109,70 metros de largo y 20 de ancho. En sus inmediaciones, sobre la orilla del Trastevere, se encuentra el edificio del Regina Coeli, el Palazzo Orsini y el jardín botánico.
(Foto y texto de Paolo Sarandrea)
Clica aquí para obtener un mapa de la zona del Ponte Mazzini
La Isla de la Medicina
Según la
leyenda al principio la isal era una gran nave en la que había viajado
la serpiente de Esculapio traída desde Epidauro para que librase Roma
de una terrible epidemia de peste.
La
isla tiene, de hecho, un gran parecido con una nave y los romanos, con los trabajos
realizados para evitar la erosión y al colocar un obelisco en el centro
de la misma a mod de mástil, contribuyeron a aumentar este efecto. La
serpiente, símbolo de la medicina, fue colocada en el fregio del templo
de Esculapio, primer edificio importante de la isla, pasando luego al actual
hospital de S.Giovanni di Dio "Fatebenefratelli".
La isla consagrada a la medicina en el 62 a.C. está unida a las orillas del Tíber con el "Ponte Fabricio" y el "Ponte Cestio". Desde la "popa", además, se pueden admirar todavía los restos de otro puente que unía la Urbe con el Trastevere, el "Pons Aemilius", actualmente conocido como "Ponte Rotto".
El puente Cestio toma su nombre de Lucio Cestio, hermano de Caio -el que hizo construir la Piramide Cestia destinada a ser su tumba- y fue construido entorno al 46 a.C. cuando César parte para su campaña en España. Fue reconstruido en el 370 d.C. por Simmaco, Prefecto de Roma, con materiales provenientes del Teatro de Marcello y sucesivamente por Graziano que lo rebautizó según dice la inscripción: "pontem felicis nominis Gratiani". En 1193, según nos cuenta el epígrafe del parapeto izquierdo, fue restaurado por "Benedetto sommo senatore dell’alma Urbe". El tal Benedetto Carushomo(Carissimi) fue el que se levantó en armas contra Celestino III y conquistó el Campidoglio gobernando durante dos años. En 1892 se concluyó el puente actual dándole su primitivo nombre.
El
puente Fabricio toma su nombre del supervisor de las vías L.Fabricio
que en el 62 a.C. decidió su construcción en sustitución
del puente de madera que existía desde el 192 a.C. En la inscripción
del mismo "curator viarum" se lee: "L[ucius] Fabricius C[aii]
F[ilius] Cur[ator] viar[um] faciundum coeravit". Sobre el arco central
se lee también "Idemque probavit". La otra inscripción
"probaverunt", colocada sobre el arco que se apoya en la orilla izquierda
del río, nos indica que en el 21 a.C. los cónsules Marco Lollio
y Quinto Lepido aseguraron su solidez. Un dato curioso de la administración
romana: los encargados de la construcción de un puente tenían
que garantizar durante 40 años la solidez de su obra y sólo tras
este período de tiempo podían recuperar el depósito cautelar
que habían entregado. El hecho de que el puente haya sobrevivido hasta
nuestros días demuestra la eficacia de tal medida. La denominación
de"ponte dei quattro capi" se debe, en cambio, a la columna rematada
en cuatro cabezas que se encuentra en el balaustre inicial del puente.
(Foto y texto de Paolo Sarandrea)
El
puente de las 4 cabezas (Ponte Fabrizio)
por Daniela Branconi
Caminar por él me produce vértigo porque no puedo dejar de pensar en la infinidad de personas que lo han atravesado durante más de mil años. Me asomo a la corriente rozando con cuidado y asombro las antiguas piedras y miro ahí abajo el río que fluye inmutable. en ese punto las aguas forman pequeños remolinos tumultuosos y llenos de espuma como mis pensamientos que buscan, inutilmente, aprehender el sentido del tiempo casi eterno y, al mismo tiempo, demasiado breve.
Clica aquí para obtener un mapa de la zona de la Isla Tiberina
Villa
Borghese "Lugar cosmopolita"
"Chiunque
tu sia, o straniero, purché uomo libero, non temere qui punto le catene
delle leggi. Passeggia dove vuoi, cogli ciò che desideri, ritirati quando
ti aggrada.
Tutto qui è disposto per il godimento degli stranieri prima ancora che
per il proprietario." ("Quien quiera que seas, oh extranjero,
siempre que seas un hombre libre, aquí no tienes por qué temer
las cadenas de las leyes. Pasea por donde quieras, coge lo que quieras y vete
cuando te apetezca. Aquí todo está dispuesto para el placer de
los visitantes antes aun que para el proprietario.")
Con estas palabras, escritas
a finales del siglo XVIII, Marco Aurelio Borghese abría las puertas de
su casa a todo el mundo.
Por su avenidas pasearon Goethe, Chateaubriand, M.me de Staël, Stendhal...
y todavía se puede percibir su atmósfera cosmopolita.
La Galería Borghese,
con su colección de esculturas; la Plaza de Siena, escenario
del concurso hípico anual y en la que el francés Arban, en 1842,
hizo un vuelo en montgolfiera (todavía hoy podemos subirnos en un globo
aerostático en Villa Borghese); la Fortezzuola (ex casa del Gallinaro)
donde antaño
había avestruces, gacelas y leones, y que, actualmente, alberga el museo
del escultor Pietro Canonica;
el Jardìn del lago y su pequeña isla artificial con el templo
de Esculapio... y muchos otros lugares llenos de encanto y cultura.
(Foto y texto de Paolo Sarandrea)
Clica aquí para obtener un mapa de la zona de Villa Borghese
El
Balcón del Alcalde.
Pocos lugares pueden
gozar del privilegio de una vista tan maravillosa como la que se puede admirar
desde el despacho del Alcalde de Roma. Contemplar tanta historia y belleza ha
de enorgullecer al 'Primo cittadino'. Pero también, la contemplación
de tales restos memorables de un extraordinario pasado tiene que suscitar una
gran resposabilidad ante los trabajos de la administración pública.
Seguramente no puede dejar indiferente asomarse al balcón y encontrarse
ante los Foros, sentirse responsable de una ciudad con más de 2700 años
de historia y que en su tiempo fue el centro de una gran área cultural
fundadora de las estructuras institucionales del Occidente.
(Foto y texto de Paolo Sarandrea)
Clica aquí para obtener un mapa de la zona del Campidoglio
Sta. Maria della Pace
Sucede frecuentemente, cuando se cambia el canal televisivo, encontrar adivinas de opereta: generalmente son mujeres gordas, cargadas de anillos y pendientes, envueltas en ridículos gabanes que adivinan el futuro manipulando sucias barajas.
La gente llama por teléfono y pregunta con la esperanza de saber si su hijo aprobará el examen, si el matrimonio de su amiga será feliz.
Las adivinas dan respuestas tranquilizantes, sibilinas sólo por carencias sinctácticas.
Muy diversas imaginamos las verdaderas sibilas, criaturas semidivinas, vírgines maravillosas y obsesionadas, a través de las que se pronunciaba la misteriosa voz del Destino.
Sus palabras eran ambiguas y habitualmente revelaban su verdad demasiado tarde, cuando los eventos ya habían precipitado, como tejas sobre la cabeza de quien había escuchado sin comprender.
¿Nosotros, romanos, queremos ver las Sibilas más bonitas de todos los tiempos? Entonces, dejemos las ridículas profecías televisivas y vayamos a Santa María de la Paz. Admiremos velozmente la fachada barroca diseñada por Pietro de Cortona, durante decenios negra como el carbón y ahora blanca como un merengue. Visitemos el maravilloso claustro del Bramante y después dediquémonos al fresco pintado por Raffaello. Está en lo alto, a la derecha, después de la entrada de la iglesia y ha sido restaurado recientemente: antes las Sibilas eran sombras amenazadoras, fantasmas ennegrecidos y ahora resplandecen en sus colores originales.
Hay cuatro Sibilas: la Cumana, la Pérsica, la Frigia y la Tiburtina, cercadas y aisladas. Tienen la gracia perfecta y evitante de aquellas chicas que saben como es la vida porque la miran desde lo alto, desde lejos, sin poderla tocar. Cada uno de nosotros tuvo una amiga así, una criatura melancólica que no participaba en nada y sabía todas las cosas, que escribía para todos poesías indescifrables.
Las cuatro Sibilas escriben sus palabras sobre rollos de papel y detrás de ellas hay alguien que les sugiere: pequeños ángeles, almas de niños inocentes y guasones que cuchichean la verdad a las chicas y se ríen de nuestro torpe futuro.
Nosotros estamos allá abajo, en la iglesia, un poquito fría, para hacer nuestras preguntas mientras ellas están allá arriba, para decir y no decir.
Su belleza es tan grande que hoy equivale a una respuesta.
Por Gisella Tommasetti
Sorprendida en el sueño
Esta iglesia esconde verdaderos tesoros: el ciborio gótico de Arnolfo di Cambio, el juicio universal, obra maestra de P. Cavallini, un mosaico maravilloso del s. IX... y una escultura de S. Maderno del 1600 que muestra el cuerpo de la santa titular tal y como fue visto en 1599. Nos parece asistir a un sueño secular en el que la piedra se contagia del prodigio asumiendo una blandura y delicadeza vitales.
JUÁN, EL PEREGRINO
Por Gisella Tommasetti
El viaje, el conocimiento, la muerte: grandes temas de la vida resumidos en el mármol blanco y frío de una antigua losa sepulcral.
El sonido celestial de un órgano envuelve la iglesia de Santa Prassede, acunando el sueño de Juan, que aquí reposa, después de viajar demasiado.
Era un peregrino, Juan. Un hombre que, especial en la vida, buscaba de la vida la razón, atravesando caminos de tierra que condujeran al Cielo
Llegó a Santiago, vestido con su capa, con su su sombrero (dicho "petaso"), su bolsa, su bastón y sus ganas de encontrar la razón de su vida...
Aquella vida en Roma perdió en el 1200 Juan de Montópoli pero queda de él su imagen en el mármol con el "botín" de su viaje a Santiago: dos conchas, fijadas en el petaso y en la bolsa, que hablan y hablarán para siempre deél, en este estupendo rincón della Ciudad Eterna.