El Ara Pacis Augustae

Un descubrimiento: un poema de un sevillano exiliado que ha llegado a mis manos mientras escribía sobre el Ara Pacis. Un regalo providencial de manos de Antonello para sacar de su librería, la Linea d’ombra, llaves pequeñas y grandes hacia nuevos mundos:

Un ala cae del silencio.

Alta cumbre amortiguada
en la oquedad de lo inmenso.

La hora de luz sin nada,
a compás de piedra y mármol
por alturas impacibles.

El fruto duerme en su árbol,
verdad de gozos posibles.

Un ala cae -ni solemne
ni alegre; lisa, obligada-
de su vacío perenne,
peso, guarismo, plomada.

Cernida paz desde arriba,
mojada en el agua propia.

Ala encerrada, cautiva,
resbala en su misma copia,
se adentra en su doble afecto,
se pliega y desaparece.

Idea, nombre, concepto.

Flor sin hojas, paz que crece
de su flor –

Hombro del tiempo.

(Pasaje de la Poesía, Marqués de Villanova)

‘A compás de piedra y mármol’ se creó esta cumbre del arte en un momento de equilibrio en la historia. Uno de esos breves momentos en los que el hombre parece respirar hondo, como queriendo henchirse de la armonía que puede al fin contemplar. Un momento delicado fruto de tantas campañas, de guerras e imposiciones. Ellas son su sombra, acompañan y dan volumen a los colores y luces que ofrece la historia.

En el perímetro del Ara Pacis, ella, la Tierra-Tellus, es la protagonista encarnando el solaz de la naturaleza benévola. La paz se refleja y consiste en esa armonía en la que los animales, recostados, serenos junto a los hombres, pueden llevar una vida apacible. Y fruto de esa paz es la abundancia, una sensación de despreocupación ante las necesidades inminentes que acucian a todo mortal.

tellus ara pacis

La Tierra que con la paz parece vuelve a la época dorada de Saturno y Ops, con los frutos del trabajo y de la naturaleza.
«El fruto duerme en su árbol,
verdad de gozos posibles».
El Latium (la region del Lacio) proviene del verbo ‘latere’ (esconder) pues en ella se escondió el dios Saturno. Toda Italia se llamará Saturnia Tellus.

La paz propicia que se formen procesiones, no desfiles. Es tiempo de devolver, siendo fieles a los pactos, a los dones recibidos de las divinidades protectoras de la Urbe. El 30 de enero del año 9 a. C. se dedicó esta Ara cumpliendo los votos que debía la ciudad. Agusto, tras sus victorias, recordaba que un auténtico romano sería siempre un agricultor, el que cuida y mima la tierra recibida legándola a sus hijos. Paradójico: tras las victorias de las legiones se narra en piedra que practicar la agricultura es el modo para vivir en paz con los dioses, con el mundo y los demás, volviendo a la época feliz de Saturno.

Con Augusto se realiza ese período de paz en donde parece que al final los descendientes de Eneas podrían descansar. Un momento, sin embargo, que quedará marcado en la historia por el nacimiento de un niño en un pueblecito de Judea reconciliando, uniendo, pacificando con la locura de algo nuevo: el perdón. ¡Desaforado desequilibrio!

Procesion familia imperial Ara Pacis Roma

Procesión con la familia de Augusto, relieve en uno de los laterales del Ara

Guerra y paz unidos en un espacio en Roma, traído junto con los impuestos de la Hispania ‘pacificada’. Paz como rara aspiración ante la ineludible necesidad de la guerra. La paz era un ‘empate’, equilibrar las cosas. De hecho el término hostes ‘enemigo’ derivaba del verbo hostire ‘ponerse a la par’. Recobrar el equilibrio en la sociedad y con los otros, los de fuera. Curioso: hostes (enemigos) y hospes (extranjeros alojados en la ciudad) tienen la misma raíz. Era siempre una cuestión de equilibrio.

No es, por tanto, una casualidad que entorno al Ara se representen también filas ordenadas de personajes. Ordiri significa poner en fila, pero también hilar, tejer como la Parca, un destino, un texto o una historia. En esta Ara se recuerda como el pueblo de Roma, gracias a los ‘iura’, sus leyes y tradiciones, sigue siendo primordial (primus-ordiri), camina en un orden ininterrumpido desde sus orígenes enraizados en la tierra y se narra en piedra -buena trama- como hará Virgilio en su Eneida. Esa procesión de personas y eventos son el orden necesario que garantiza el éxito, equilibrio, de la paz.

vista frontal del Ara de la Paz de Augusto

Lustre del Ara Pacis

El Ara Pacis de Augusto es una ‘oquedad de lo inmenso’, un recinto abierto. Ahora lo contemplamos dentro de su arquitectura de protección diseñada por Richard Meier en sustitución de la que tenía en 1938, año en el que fue ‘montada’ en su actual posición entre el Tíber y el Mausoleo de Augusto. Originariamente, el Ara Pacis se encontraba en el centro de la llanura llamada Campo Marzio. En via Lucina, muy cerca de la actual Via del Corso, bajo el palacio que fue de la familia Peretti y luego Flano – Almagiá, a inicios del siglo XX se realizaron las excavaciones para sacar a la luz lo que quedaba del Ara. Campo de Marte, de reunión para los ejercicios militares, para la organización del ejército y la sociedad en base al censo. Un espacio recintado dedicado a la paz dentro de la llanura de Marte.

interior del ara de la paz de augusto

No es una casualidad que en este campo, desde tiempos de Servio Tullio, se realizara una gran ‘lustratio’, un lavado o purificación ritual. Cada cinco años -de ahí lustrum- los ciudadanos se reunían aquí para el censo que determinaba la organización social, la con-cordia entre las 6 clases de ciudadanos. En ese momento tenía lugar un sacrificio solemne, el suovetaurilia, en el que se sacrificaba un cerdo, una oveja y un toro.

En la entrada del Ara, a la derecha, aparece representado este sacrificio porque la paz es lustre, tiempo de limpieza y de liberarse de las manchas propias de la lucha. Y la limpieza, el decoro, antesala de la paz, empezaba con el sacrificio. La paz en Roma suponía muros aunque sin techo ni puerta. Suponía clases, distinciones, la libertad entregada por el bien de la urbe, el tiempo de la vida entregado en milicia. La paz como caída de muros, abolición de las distinciones llegará más tarde a Roma como una novedad, sin acabar de concluirse, desde la lejana Judea.

Una pausa

La paz era un momento de pausa, un volver a casa, el descanso también para Jano que cierra sus puertas con sus hijos en casa. «Domi» ¡a casa! es el grito que se eleva en tiempos de paz. Ianus – Jano durante las campañas militares tenía las puertas (ianua) abiertas en espera de que volvieran todos los soldados. La paz es un regreso, volver los pasos hacia casa.
«Un ala cae -ni solemne
ni alegre; lisa, obligada-»
Sin embargo, el temor a perderla, de perdernos en el camino de vuelta, no provoca la exaltación de encontrarla. Un ala tan sutil que más que un triunfo que se eleva, cae:

«Cernida paz desde arriba,
mojada en el agua propia.»

Abierta está el Ara porque la paz cae de lo alto, como una lluvia. Y al mismo tiempo, se moja como en un sueño con orines involuntarios. Paz que es liberación y oscuros pactos. No es la tranquila serenidad de Cincinato, parsimonioso, laborioso tras su arado, sino el producto de la conquista de un imperio que se impone. Desde arriba se cierne sobre los sueños reprimidos que sólo esperan la inconsciencia o debilidad para liberarse de esta paz.

exterior del Ara de la paz de Augusto

Hombro del tiempo

Ella va cargada de esperanzas. Tras las brumas y la oscuridad de las guerras, como si con ella iniciara a crecer la luz, llega como un Ianuarius, como enero. Es un primer día de un tiempo nuevo. En las Kalendae, en el primer día, los romanos se felicitaban y se ofrecía a Jano miel, dátiles e higos secos para que la dulzura pasase a todas las cosas, esperando que el tiempo que vendría pudiera ser dulce como su inicio. La paz es realmente el hombro del tiempo en el que apoyar zurrones, bolsos o mochilas en nuestro caminar. Lugar horizontal, hombro, pero también ala que se pliega y desaparece.

La Galería de los Mapas de los Museos Vaticanos: Italia ya unida en el siglo XVI

El ‘corridore’ de Gregorio XIII es un pasillo elevado, como un puente suspendido entre el Cortile del Belvedere y los jardines Vaticanos. En esta Galería de los Mapas podemos pasear rodeados por la belleza de Italia imaginada. Caminamos sobre las colinas a vista de pájaro mientras una brisa, un perfume, desde los jardines, nos introduce en esos paisajes.

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Las palabras son respuestas a la realidad, son espejos de lo que nos pasa y de lo que pasa. Así una pintura es una palabra riquísima, extensa, con mil letras – pinceladas. Las palabras son cuerpo de aire y letra para que la memoria y el sentir puedan durar. También son cuerpo de color y forma en la pintura. Es necesario este cuerpo para que otros lo puedan tocar, sentir y, en la permanencia del color, volver a contemplar. El cuerpo, nuestro y de la palabra, hace que existamos en el tiempo, que la existencia tenga consecuencias fuera de nosotros. Como raíces que bajo tierra producen nuevos brotes, estas verdes plantas, se extienden a lo largo de este pasillo, un surco, una primavera tras otra, mucho más allá de quien los sembró allá en el siglo XVI.

galeria mapas museos vaticanos vista

La Italia unida que aquí vemos en los 40 frescos – mapas nos hablan de una nación agregada no por la política sino por la historia, la cultura y la religión. La belleza es el mayor título de nobleza de esta tierra tan variada. «Italia totius orbis regio nobilissima.» Italia nueva, porque está llena, sembrada, cultivada por tantas ‘culturas’ de artes y estudios. ¡Cuántos esfuerzos para dar un cuerpo a la imaginación, al sentir, al misterio, a los sueños! Y ese cuerpo ocupa su lugar en el tiempo y en el espacio de Italia.

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Fresco de Italia en la parte inicial de la Galería de los Mapas según el original orden de visita (actualmente al final de la Galería)

La Galería de los Mapas de los Museos Vaticanos fue creada para entrar en ella a través de la puerta que ahora vemos al fondo. Tendríamos que recorrerla en sentido contrario al fluir de los actuales visitantes. De esta forma entraríamos en la Galería, como es lógico, con las pinturas que nos hablan de los grandes puertos marítimos. El de Génova es mi preferido. Dos grandes frescos, junto a la puerta, nos muestran Italia completa, Antigua y Nueva, cuerpo con diversos vestidos pero que reconocemos inmediatamente. Inconfundible estampa.

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Originaria puerta de entrada a la Galería de los Mapas. Actualmente es la puerta de salida que nos lleva hacia las Estancias de Rafael y la Capilla Sixtina.

Una vez dentro, podemos iniciar nuestro recorrido en la Galería que nos invita a detenernos en cada detalle de la anatomía de este cuerpo. Derecha e izquierda son su frente y espalda, Tirreno (lado occidental) y Adriático (pared este, hacia los jardines). Las pinturas son, adentrándonos en los detalles, palabras que invitan a los demás sentidos. Así, no basta que nuestra mirada las sobrevuele en la cercanía sino que la mano quiere recoger las tiernas huellas de su piel. Deseamos acariciar los montes con la palma de la mano y seguir con la yema de los dedos el curso de sus arrugas como ríos o aproximarnos al borde de sus costas para descalzarnos con un escalofrío.

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Imagino a Gregorio XIII recorriendo esta Galería y disfrutando de un paseo por los lugares que tanto ama. Paredes que se abren gracias a estas palabras de color que las rompen. Lugares entrañables que se unen a historias de personas. Como un globo, como la nube de una viñeta, la bóveda contiene episodios que surgen de la tierra, de esa parte de Italia, en la que se realizaron.

Cada uno de los lugares con su lengua, su acento, su fama, sus paisajes, sus santos patronos, se da cita en la Galería de los Mapas como si fuera uno de esos autobuses o un vagón que nos une para un viaje. El espacio largo facilita la comparación. Los mapas, en trapantojo, no son rollos de papel extendidos en las paredes sino ventanas que lentamente nos ofrecen paisajes cambiantes. Las voces de los pasajeros de tan distintas lenguas se unen, de hecho, en un destino que no llegará a ser una ‘nación’ política hasta 3 siglos más tarde.

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Con un requiebro de imaginación los mapas también nos dislocan nuestros nortes. Desde la puerta de entrada original (actual salida) recorremos de norte a sur la península. La mirada la tenemos acostumbrada a lanzarla desde lo alto hacia abajo, imaginando que en la parte de arriba está el norte. Pero no siempre es así. En algunos casos, con sorpresa, en la parte alta está el sur: es como si nos pusiéramos cabeza abajo. Hacemos el pino con la imaginación y nos imaginamos entonces un viaje que ‘baja hacia el norte’. Requiebros para que no nos acostumbremos a leer la realidad como un escáner sino más bien como nos la presenta un serpenteante sendero de montaña. Caminamos así, en equilibrio, por un pasillo que es la columna dorsal de Italia: unos Apeninos dentro del Vaticano.

Al final de la Galería -o a los lados del ingreso en el actual sentido de la visita dirigida hacia la Capilla Sixtina– se encuentran dos lugares fuera de Italia pero que aquí se recuerdan como escenarios en los que ese cuerpo, recientemente, había sufrido dos operaciones que habían sido un éxito: el asedio de Malta en 1565 y la Batalla de Lepanto de 1571. El primero fue una lucha extenuante durante 4 meses febriles en los que estuvo a punto de quedar aniquilada la Orden de Malta. Al verlo, recuerdo la preciosa callejuela del Trastevere dedicada a Titta Scarpetta, soldado romano del que nada más se sabe sino que murió durante el asedio de Malta. Así, en los Museos Vaticanos aparece el Trastevere y la desconocida historia de este joven trasteverino… y cuando paseo por el Trastevere, se me presentan los colores de esta galería.

galeria mapas museos vaticanos asedio malta

El segundo, una brutal inyección de antibióticos en la circulación mediterránea mientras se luchaba por otra gran isla: Chipre. Todo visto con los ojos del siglo XVI en los que este maravilloso organismo se definía en contraste con el próximo oriente, siempre más próximo con el temible imperio turco.

galeria mapas museos vaticanos lepanto

Para concluir este paseo geográfico y artístico no puedo dejar de recordar a quien lo proyectó.

Pellegrino Rainaldi Danti, nacido en Perugia en 1536 y más conocido como Egnazio Danti, fue invitado a Roma por el papa Gregorio XIII. Trabajó con gran pasión en esta galería de los Mapas dentro de los Palacios Vaticanos aplicando sus conocimientos geométricos y artísticos para hacer de un pasillo una península de color. Coordinó, además, el ingente trabajo de numerosos artistas que realizaron estos 1200 metros cuadrados de paisajes italianos. Entre estos pintores destancan personajes como Girolamo Muziano, Cesare Nebbia y Giovanni Guerra, aunténticos creadores de este mundo, navegantes y cosmógrafos que recrean este cuerpo estudiado por Danti.

Además, la dedicación y estudio de Egnazio lo convirtieron en uno de los matemáticos pontificios más importantes, miembro eminente de la comisión para la reforma del calendario gregoriano, en honor del papa que la promovió. Arquitectura y pintura en armonía para recrear paisajes, poniendo cuerpo, sintiendo, lo que sólo serían ciencias.

egnazio danti autor galeria mapas vaticano

Aquí te dejamos nuestra recomendación de los mejores lugares para correr en Roma. Si eres un adicto al running y no puedes dejar de tener tus dosis de entrenamientos ni en tus vacaciones por Roma, aquí te damos las mejores opciones. También puedes ir a visitar estos lugares tranquilamente y desconectar de la gran ciudad, ya que están rodeado de naturaleza.

Y, pensando en ti que disfrutas de la ciudad corriendo, una propuesta especial con nuestro FITour Antigua Roma:

FITour: Corriendo por la Antigua Roma

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Un lugar mágico donde correr en Roma :Villa Borghese

Villa Borguese es uno de los parques urbanos más grandes de Europa y el más importante de Roma, se encuentra en pleno centro de la ciudad, al lado de Piazza del Popolo y de Piazza Spagna. Allí se puede disfrutar tanto de la naturaleza como de obras de arte, ya que se encuentran fuentes de famosos artistas, monumentos, esculturas y galerías de arte. Sin duda, una experiencia única donde hacer de tu entrenamiento algo diferente e inolvidable.

Lugares para correr en Roma. Villa Borghese

Parque de Villa Borghese.

Correr en Villa Doria Pamphilj

Vecino al barrio de Trastevere se encuentra el parque Villa Doria Pamphili. Es el parque urbano más grande de Roma, donde puedes recorrer todos los kilómetos que quieras en plena naturaleza. Allí se encuentra Villa Algardi o Casino del Bel Respiro, un palacio del siglo XVII, el arco de los Cuatro Vientos, el Palazzo Corsino y la Capilla Doria Pamphilj.

Villa Pamphilij parque de Roma

Villa Ada

Otro de los lugares donde correr en Roma es en Villa Ada. Es el segundo parque más grande de Roma detrás de Villa Doria. Se encuentra en el norte de Roma y para llegar puedes coger el metro B y bajar en la parada de Libia. En esta villa hay edificios neoclásicos y también se encuentra la embajada de Egipto. Un lugar muy tranquilo para desconectar de la ciudad dentro de ella.

Lungotevere

Si prefieres correr en un sitio más urbano te recomendamos Lungoteve, un bulevar construido a lo largo del río Tiber, al lado de Trastevere y el Castillo de Sant´Angelo. Podrás bajar y correr por la orilla del río que está muy bien habilitada para ciclistas, caminantes y runner. Así disfrutas de las maravillosas vistas de Roma corriendo por la orilla de uno de los ríos más grandes de Italia.

Lugares para correr en Roma.Lungotevere.

Lungotevere. Lugar perfecto para correr disfrutando de las vistas de la ciudad.

Lugares para correr en Roma un poco alejados del centro:
Parco Regionale Appia Antica

En el parque de la Appia Antica se encuentran las Catacumbas de San Calixto, un lugar turístico pero a la vez muy tranquilo rodeado de naturaleza, con más de 3000 hectáreas de parque donde hacer largos entrenamientos. Para llegar a este parque puedes utilizar el autobús 118 en la Porta de San Giovanni que te dejará en la puerta principal del parque.

Correr en Roma. Parque Appia Antica.

Parque Appia Antica.

Además de estos parques, no podemos olvidar que Roma es una de las ciudades con más zonas verdes de Europa. Por tanto, tienes mucha variedad de lugares para correr  en donde elegir, dependiendo de la zona en la que te ubiques durante tu visita en la ciudad.

Si tienes alguna duda, no dudes en contactarnos.

 

Tour del Coliseo en fotos

Imágenes que son una invitación a realizar con nosotros esta experiencia de visitar el Foro, Palatino y Coliseo con EnRoma.com. Te mostramos paso a paso el tour del Coliseo en fotos. De esta forma, recordamos y os mostramos, los lugares que luego visitaréis con nuestros estupendos guías locales oficiales.

Tour Coliseo, Foro Romano y Palatino

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Punto del encuentro

punto encuentro tour coliseo

Junto a la Torre dei Conti nos encontramos con nuestros guías. Nuestros colores (naranja y verde) en el cartel y bandera, nos están esperando. Un lugar tranquilo y muy cercano a los Foros para iniciar inmediatamente la visita.

Entrando en el Foro

entrada foro durante tour coliseo

Nuestras visitas empiezan normalmente por la zona del Foro Romano para conocer los orígenes de la ciudad y su explendor cultural y social.

Primera etapa del tour del Coliseo en fotos: Basílica Emilia

basilica emilia durante tour coliseo

Ante el espacio y los restos de la gran basílica Emilia, una de las familias patricias que dejaron su huella en la historia de Roma.

En el corazón del foro

ante la curia tour coliseo

Dirigiéndonos hacia la Curia y los Rostra, lugar de los Comicios.

foro romano durante tour coliseo

Recorriendo el corazón del foro romano, junto al lugar que conserva la memoria de Julio César y la basílica Sempronia.

visita foro romano durante tour coliseo

Antes de llegar a la casa de las Vestales, contemplando el valle del Foro.

En la Via Sacra

visita templo antonino durante tour coliseo

Recorriendo la via Sacra y contemplando el templo de Antonino y Faustina con sus impresionantes columnas.

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Mientras escuchamos las explicaciones relativas a la basílica de Majencio – Constantino teneindo al fondo la iglesia de Santra Francesca Romana, en la Via Sacra.

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Bajo el Arco de Tito, observando los diversos niveles del Foro a lo largo de la historia.

Subiendo al Palatino durante el tour en el Coliseo, Foro y Palatino

subiendo al palatino durante tour coliseo

El Palatino es uno de los lugares más hermosos en los que se combinan vistas impresionantes, la arquitectura monumental y la naturaleza.

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En el Palacio de Domiciano con su estadio privado. El Palatino como sede del poder de la Antigua Roma.

palatino durante tour coliseo

Disfrutando de las visitas y explicaciones de nuestra guía Lietta en el Palatino.

Entrando en el Coliseo

entrando en el coliseo tour en grupo

Entrando en el Coliseo por la entrada reservada para los grupos con entradas sin colas. Un lugar en el que admirar la grandeza monumental de la Antigua Roma.

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Disfrutando de la historia e historias que nos hacen revivir los espectáculos, la vida cotidiana, la belleza y el temor en la vida de la Antigua Roma.

Foto final del Tour Coliseo con EnRoma.com

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Una experiencia, la de vivir y descubrir Roma, en la que estamos todos: nosotros como guías, como organizadores, como personas que entrar en la historia y actualidad de esta Roma inagotable.

Además de nuestro clásico tour en el Coliseo con Foro y Palatino, no te pierdas también el tour del Coliseo entrando por la Arena de los gladiadores o el Tour del Coliseo con Subterráneos. ¡Experiencias únicas EnRoma!

 

A la hora de viajar y conocer una nueva ciudad siempre nos surgen dudas como ¿dónde podemos comer? ¿dónde desayunamos? Ya que siempre andamos con miedo de entrar en un mal sitio, caro o demasiado turístico que acabe por no merecer la pena. A continuación te dejamos nuestra recomendación de los mejores sitios para desayunar en Roma y empezar bien tu día por la ciudad eterna.

Pasticceria Andreotti- Piramide Via Ostiense 54
Pura gastronomía italiana para desayunar en Roma

A unos pocos metros de Piramide, en Via Ostiense, podemos encontrar una de las pastelerías más famosas de Roma. Aquí podremos disfrutar del auténtico desayuno italiano, un cornetto y un buen café. Además, también tiene gran  variedad de dulces. Podemos degustar desde galletas de mantequilla o de té, tartas con frutas de temporada, hojaldres hasta dulces típicos del sur de Italia como casatiello (torta salada), la pastiera napoletana (pastel de ricotta y trigo), i dolci fritti y le zeppole (dulces fritos). Sin duda, unos auténticos manjares a precio asequible.

Cappuccino DOC- Piramide- Via Ostiense 71
Desayuna en Roma con un cappucino a tu gusto

En Cappuccino Doc también podrás disfrutar de un buen desayuno italiano. Puedes elegir como quieres el capuchino, teniéndolo de muchas variedades, desde ‘caramello’ hasta de banana para los prefieran gustos más singulares. Y por supuesto el corneto de diferentes sabores.

Termini Eccellenze della Costiera
Desayuna en la estación de Roma Termini antes de emprender tu viaje

Pastelería italiana en plena estación de Termini, situada en la primera planta. Si buscas un sitio en Termini para desayunar te recomendamos este, buenos dulces y café a precios razonables a pesar de estar en una estación.

desayunar en Roma Termini

Cafetería Eccellenze della Costiera, Termini. Desayunar en Roma. 

081 cafè- Vittorio Emanuele- Via Merulana, 83

Una cafetería- pastelería muy típica romana, vecina a la parada de metro de Vittorio Emanuele, donde saborear el auténtico café italiano acompañado de buenos cornetos y dulces.

Ginger Sapori e Salute- Piazza de Spagna- Via Borgognona, 47
Desayuno saludable en Roma

 Para un desayuno más alternativo y saludable, tenemos este restaurante en pleno centro de Roma, muy cerca de Piazza Spagna. Allí podremos disfrutar de bowl de frutas y cereales que merecen la pena. Sin duda, una buena elección rica y sana.

Crêpes Galettes Roma- Cavour- Via Leonina, 21/A
Buenos crêpes para desayunar en Roma

En el centro histórico de Roma, en el barrio de Monti cerca de la parada de metro Cavour, se encuentra una magnífica crepería donde podrás disfrutar de sus deliciosos crepes, tanto dulces como salados. Sin duda, una buena opción para empezar con fuerza el día antes de visitar el Coliseo y alrededores.

Barnum Cafè-  Piazza Navona- Via del Pellegrino, 87
Desayunar tostadas en Roma

Vecino a Campo di Fiori, nos encontramos un pequeño restaurante donde podemos desayunar tostadas en Roma, tartas caseras y bollería. Un lugar con mucho encanto y originalidad. Un ambiente muy vintange y cuidado hasta el mínimo detalle hace de este pequeño establecimiento un local muy acogedor.

cafeteria barnum

Cafetería Barnum Café.

Dolce Maniera- Ottoviano- Via Barletta, 27
Gastronomía típica italiana

Para disfrutar de la gastronomía dulce italiana recomendamos este lugar. A pocos metros de la parada de metro de Ottoviano y muy vecino al Vaticano se encuentra la Pastelería Dolce Maniera donde hay una gran variedad de dulces y pasteles típicos italianos. Un buen lugar para coger fuerzas antes de participar en nuestro tour de los Museos Vaticanos.

desayunar cerca del vaticano

Pastelería Dolce Maniera, cerca de Museos Vaticanos. Desayunar en Roma.

Matrem –
en Piazza bologna; Viale delle Province, 90;
Piazza Enrico Fermi, 16; Viale delle Province, 122, 124, 126

En este establecimiento nos podemos encontrar desde dulces para el desayuno hasta pizza. Todo con muy buena calidad a un precio razonable. Este lugar es muy frecuentado por los romanos. Sin duda recomendamos los pangoccioles rellenos de crema de pistacho o de nutella. Una verdadera delicia.

matrem delicias

Pangoccioles de Matrem.

Pasticceria Fortuno- Roma Tuscolana- Via Tuscolana, 301

Pastelería típica romana en un barrio residencial de la ciudad. Pasteles de muchas variedades con muy buena calidad y a muy buen precio. Todo ello acompañado siempre con un buen café italiano.

Desayunar

Pastelería Fortuno, Roma Tuscolana. Desayunar en Roma.

AntiCafè Roma- San Giovanni- Via Veio, 4

A un paso de la Basílica de San Juan de Letrán nos encontramos un lugar alternativo para desayunar en Roma tranquilamente, a buen precio y con wifi gratis.

anti cafe roma

Cafetería AntiCafe, San Giovanni.

Aquí tienes también un mapa de Roma con estos lugares en donde desayunar bien:

Si sigues teniendo dudas de a dónde ir a desayunar, no dudes en contactarnos, ya que vivimos en Roma y la conocemos muy bien.

Obeliscos de Roma

Cada uno de nosotros puede escoger su preferido entre los obeliscos de Roma. El de César Antonio Molina según nos cuenta en Donde la eternidad envejece es el que está ante Santa Maria Sopra Minerva. Más pequeño y sobre todo situado a caballo de un elefante que lo mantiene en un sólido equilibrio.

obelisco plaza minerva

«Bernini decoró esta agradable plaza con ese pequeño obelisco colocado sobre el lomo de la oronda bestia esculpida por su alumno Ercole Ferrata en 1667. Una inscripción se dirige a los paseantes advirtiéndoles de que se requiere una mente robusta para sostener una sólida sabiduría.»

Estas vergas de piedra tostada perforan la tela del cielo de Roma. Son puntadas que marcan sus costuras. En este caso parecen formar una gran Y. En la base ponemos este pequeño obelisco construido por el faraón Apries. Curiosamente, desde que ha llegado a Roma se ha mantenido cerca de su posición en el templo de Isis. El punto central de esta Y estaría en el obelisco que se encuentra ante el Panteón. Entra en el tejido urbano dejando puntadas hilvanadas con hilo de tiempo.

panteon atardecer
El oberlisco en plaza della Rotonda (Macuteo, por haberlo encontrado en la cercana Piazza San Macuto) fue construido por Ramsés II en Heliópolis. En Roma fue colocado en el templo de Isis.
Permaneció enterrado hasta tiempos de papa Clemente XI quien lo mandó colocar en esta plaza a inicios del s. XVIII.

Si seguimos sus trazos desde Piazza della Rotonda un brazo se extiende hasta acariciar las aguas de los 4 ríos en el centro de plaza Navona. Acumen que penetra hacia lo alto y peso que implanta la memoria firmemente. El obelisco en Roma es también una espina en su carne de aire con piel de piedra. Cuando nuestra mirada lo acaricia sentimos un latente dolor que se hace crónico: nada lo cura o hace pasar.

plaza navona en Roma

Obelisco que Domiciano hace traer desde Egipto para su estadio (Agonale) y que Majencio lleva hasta su circo en la Via Appia.
La familia Pamphilj lo pondrá en la plaza de su ‘isla’ como punto central en la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini.

El otro brazo se adentra en el campo de Marte irguiendo un dedo (índice en el mejor de los casos) ante el Parlamento. Aquí, en Montecitorio, el papa Pío VI en 1792 consiguió restaurarlo y elevarlo ante el palacio destinado a ser la Curia Pontificia. Con el nuevo reino de Italia fue elegido este palacio como sede para las reuniones de los diputados. El aula del nuevo Parlamento tras diversas vicisitudes no se terminó hasta 1918 con proyecto del arquitecto Ernesto Basile. La sombra de este obelisco va ascendiendo la pequeña colina hasta entrar por la puerta grande del palacio. Su sombra, peso de la luz, no recorre el Campo de Marte y las ejercitaciones de los ciudadanos romanos en armas. Ahora fascinante asiste a los debates, manifestaciones, nubes de periodistas, policías y guardias privados. Se hiergue, como antiguamente las ‘pilae’, a modo de lanza casi siempre en manos de hombres que presumen de su dureza, de su grandeza y la usan como medida del poder o para justificar el mismo.

obelisco montecitorio

El obelisco de Montecitorio (Campense, por hallarse en el Campo Marzio) fue levantado por Psamético II, tercer rey de la dinastía saíta.
Fue trasladado a Roma por Augusto en el año 10 a. C. utilizándolo como una gran meridiana y reloj solar.

Por todo ello, creo que lo hicieron para clavarse en el cielo, que es también el mapa extendido de nuestra historia. Alfileres que marcan la línea del frente, lugares de batallas, espacios en los que nos indican que allí nos jugamos la partida, encuentros definitivos.

Baldassarre Peruzzi santa maria pace roma
Baldasarre Peruzzi, La presentación en el templo, afresco en Santa Maria della Pace.

El obelisco es también un juego de equilibrio, cuanto más alto más se ve y más emoción. En su punta se apoya la esfera del cielo que parece girarle entorno. Eje de rotación del mismísimo mundo simbolizado a veces en globos de metal. Parece que algún niño travieso los ha mandado con una patada hasta que la punta. Y me preguntaba ¿serán imanes que las atrapan sin pincharlas? Viendo su sombra de gigante me pregunto qué sería de mí si sobre la punta de mi cuello no tuviera esa esfera deforme. Mi cabeza es un planeta sin atmósfera, expuesto y en precario equilibrio. Jugando con las sombras, además, soy un playmobil a su lado.

obelisco san juan letran roma

Obelisco en Plaza San Juán de Letrán. Construido por Tutmosis III 1500 años antes de Cristo. El emperador Constancio lo trasladó a Roma en el siglo IV d. C. colocándolo en el Circo Máximo.
Fue encontrado y transportado hasta aquí durante el pontificado de Sixto V. Con sus 32 metros es el más alto de la ciudad.

Esa punta elevada que atrae la atención ha sido elegida también como relicario y tumba. El obelisco que está ante la Basílica de San Pedro fue colocado allí por diseño de Sixto V. Era el único obelisco que había quedado alzado en Roma. Los demás yacían escondidos o rotos. Este papa ‘revolucionario’ a finales del s. XVI lo pondrá como centro de ese símbolo del Orbe que es Plaza San Pedro. Es más, lo trasladó hasta este lugar antes de que existiera la plaza tal y como la conocemos hoy. El trabajo e imaginación de Bernini giró en torno a su altura como eje de este mundo elíptico en la Roma Caput Mundi.

obelisco plaza san pedro

Obelisco Plaza San Pedro originariamente colocado a la izquierda de la basílica, en el lugar que había ocupado el Circo de Calígula en el que murió San Pedro.

ECCE CRUX DOMINI – FVGITE – PARTES ADVERSAE – VICIT LEO DE TRIBV IVDA. Aquí está la cruz del Señor, huid, adversarios pues vence el León de la tribu de Judá. Es la inscripción que leemos en la base. Un obelisco que es un estandarte. En lo alto se encuentra una reliquia de la cruz de madera dentro de la cruz de bronce que lo culmina. Un símbolo que hace huir a los adversarios, como si su vista recordase el rugido del león de Judá, símbolo de los indomables habitantes de la Judea que no se quieren rendir ni a Asirios, Egipcios o romanos. Al final, aquí en Roma, ese león vence sobre el poder del faraón.

Al mismo tiempo, siendo gigantescos estandartes, muestran a toda la ciudad tres montes, una estrella o incluso una paloma con un ramo de olivo. Estos símbolos no hacen escapar a los enemigos pero sí alzan en triunfo a varios linajes familiares. Son ellas las que apoyándose en la solidez del hasta de piedra están encumbrados a la vista de todos en lo más alto de una historia de la que son el culmen. Y son ellas las que lo usan también como enorme báculo: apoyo en el caminar, instrumento para corregir, arma para defender.

obelisco plaza popolo

Obelisco Plaza del Popolo Fue el primero a llegar desde Egipto hasta Roma en el siglo I a. C. Causó tanta sensación que inauguró una moda.
En el año 10 a. C. fue colocado en la espina del Circo Máximo como símbolo del sol y de las conquistas de Augusto.

En la colina del Celio, para mí la que más se parece a mi imagen del jardín del Edén en Roma, nos encontramos con el obelisco más desnudo. Es una aguja de acupuntura. Acompañado por la brisa que mueve las otras agujas de los pinos, se clava benéfico en el lugar desde donde parten los nervios de la ciudad. Recoge la paz de esta colina y la transmite al resto del cuerpo que se afana en musculosos esfuerzos cotidianos.

obelisco villa celimontana

Obelisco de villa Celimontana, gemelo del que se encuentra ante el Panteon en Piazza della Rotonda.
Pertenía también al Iseo Campense y procede de Heliópolis.

Las trabajadoras abejas Barberini también tienen su aguijón. Se eleva bien visible en la colina del Quirinale. Abejas que producen el tesoro de la miel y que lo defienden. No buscan la guerra pero no quieren recibir fastidio. Cástor y Pólux con sus caballos son los defensores mitológicos de la ciudad. Junto a ellos surge este aguijón que, al estar ante el palacio del papa, luego del rey y más tarde del presidente de la República, es siempre el símbolo del aguijón con el que defender esta gran colmena.

quirinal dioscuros

Obelisco del Quirinale proveniente del Mausoleo de Augusto. Pío VI lo coloca en esta posición en 1786.

Agudos vigilantes, los obeliscos custodian desde su altura el jardín de Roma. Como grandes talamones y dinteles, son centinelas y garitas al mismo tiempo. El que se encuentra ante Trinità dei Monti cuidaba con su sombra y su altura los Horti Sallustiani. Son también cipreses de piedra que con su presencia nos ayudan a situarnos entrando en el bosque de las calles de Roma. Altos situados en alto. Faros de luz vertical en piedra para encontrar nuestra ruta.

Trinita dei Monti escalinata de Plaza de España

Obelisco Plaza de España. Sixto V pensaba ponerlo ante Santa Maria degli Angeli, luego incluso pensaron en regalarlo a Francia para colocarlo ante Notre Dame. Al final Pio VI lo colocó ante Trinità dei Monti.

Un obelisco es también una flecha en el sendero de los peregrinos. Se clavan como agujetas indicándonos que a pie los caminos nos llenan de polvo, sudor y cansancio. Desde Piazza del Popolo hasta Trinità dei Monti y luego en línea recta hasta Santa María la Mayor para concluir en San Juan de Letrán. Sus puntas se divisan desde lejos marcando las etapas.

Por otra parte, al mismo tiempo, señalan hacia el cielo, otro camino que aúna los distintos pasos y direcciones yendo más allá del horizonte y de lo horizontal. Elevamos nuestras miradas como conviene de vez en cuando mientras caminamos. No es el otear de quien divisa desde las cumbres sino la ascensión de la mirada, descansando en el aire, de quien está normalmente concentrado en los propios pasos, en los agujeros y las piedras. Desde nuestra medida pequeña algo nos indica que necesitamos mirar hacia el cielo antes de reemprender los pasos de cualquier destino.

obelisco esquilino roma

Obelisco Esquilino tras el ábside de Santa María la Mayor. Proviene, como el del Quirinale, del Mausoleo de Augusto. Sixto V lo colocó junto a la basílica más cercana a su villa.

Hay incluso un obelisco levantado para los caídos. Con su estela se celebra una derrota para que no se convierta en inmemorial. Su altura nos habla de aquella gran fosa, agujero que recibió 435 cuerpos de los 500 soldados italianos en la guerra de Eritrea en 1887. La locura de la guerra recordada no como victoria, conquista colonial de un imperio, sino para indicar que en ella sembramos de cuerpos los campos que nos conquistarán. Me pongo fácilmente en el lugar del quinientos uno. Viajo a una tierras lejana, nuestra porque formamos parte de ella, mientras nuestras cenizas se elevan en granito y piedra. Parece que las raíces de este tronco pelado, ramificadas en los 435 nombres, quisieran llegar hasta aquel campo de batalla y sepultura devolviendo al aire el respiro de los que yacen bajo tierra.

obelisco dogali roma

Obelisco en recuerdo de los caído en Dogali (Etiopía). Proviene de Heliópolis, construido por Ramsés II, y transportado al Iseo cerca de Santa María Sopra Minerva por el emperador Domiciano. Luego pasó a estar ante la Estación de Termini dando nombre a la plaza (Piazza dei Cinquecento) y por último, con la construcción de la nueva estación, quedó situado en este jardín cerca de las Termas de Diocleciano.

Mientras nos duele, no hay olvido. Espina de una corona en Roma es el recuerdo de la aguja clavada en el corazón de Adriano por la muerte de Antinoo. Una aguja en las venas de Roma que dona su sangre haciendo que su vida continúe en otros cuerpos. Es más, parece que hace durar lo que Antinoo fue, perviviendo en un dolor que lo entibia. Igual que se eleva este obelisco se alzan tantos dolores, plantados, fijos, sin tiempo, historias de ausencia. Extraña la dureza de esta memoria pues no obstante petrificada lleva el calor del sol hasta las profundidades de ese abismo árido del dolor y olvido regándolos como una lluvia de consolación.

«…Mientras entorno tintinean los rumores de la vida,
y lustrosas abejas pasan a mediodía rumbo a los campos.
Y dan la hora las campanas de las capillas;
traspasándome de dolor, ajenos a mí son esos sones,
y tú estás lejos en el mundo de los hombres.

Sé lo que fue, y siento lo que es,
y me enfurecería si tal pudiera un espíritu;
aunque olvide el sabor de la beatitud terrena,
tu palidez entibia mi tumba como si
del brillante abismo hubiese elegido un serafín
para desposarlo; tu palidez me alegra;
tu belleza crece en mí y siento
que un amor más grande se insinúa en mi ser.»

(Julio Cortázar, Imagen de John Keats)

obelisco pincio villa borghese

Obelisco en la colina del Pincio, Villa Borghese. Fue trasladado desde Egipto por Adriano en recuerdo de Antinoo ahogado en el Nilo. En el siglo III d. C. pasó al Circo de Variano muy cerca de la actual Santa Croce in Gerusalemme. Con el papa Clemente XIV fue colocadoen el actual Cortile della Pigna de los Museos Vaticanos. En 1822 Pio VII lo trasladó hasta lo alto de la colina del Pincio.

4 maravillas de Roma

La suerte está echada. Con el ‘dado’ de los Farnese Roma ha lanzado una apuesta, y ha ganado. Sangallo, Michelangelo, Salviati, Zuccari, los Carracci… son algunas las fuerzas que lo han hecho caer aquí, así. Una de las 4 maravillas de Roma que no eran mero asombro sino sobre todo placentera admiración, a medida del pueblo romano que las tenía a su alcance, en medio de la vida cotidiana.

palazzo farnese roma decoracion

Espejo (miroir) en palacio Farnese

Fortuna y Locura se unen en este dado lanzado entre Campo dei Fiori y Via Giulia. La fortuna giñaba el ojo a los Farnese para, en un delirio de proporción, crear un cubo que parece no pesar. Una locura colocar los tímpanos semicirculares y triangulares sobre las ventanas, como hornacinas sobre las que se posa una presencia divina -arco y acento- permanente en piedra. Una locura del Renacimiento en Roma poner sobre los hombres el peso de la imagen de Dios. Es una locura que lo horizontal pueda culminar lo que se eleva en vertical, un suelo en el cielo con ese gran alero que lo desborda. En él, Miguel Ángel parece haber querido convocar la sombra selvática de la lunática Diana para completar la claridad apolínea del sol reflejado en sus perfectas arrugas y piel de ladrillo y travertino. Es la locura que une armónicamente contrarios.

fachada de palacio farnese antonio da sangallo

Fachada del palacio Farnese de Antonio da Sangallo el joven y Miguel Ángel.

“Por esto el pueblo dice que las 4 maravillas de Roma son el dado Farnese, el cémbalo Borghese, la escalera Caetani y el portal Carboniani.”

Según nuestra imagen de Roma si alguien nos preguntase por las 4 maravillas de la ciudad habríamos indicado el Coliseo, San Pedro, el Panteón… lugares que vienen inmediatamente a nuestra imaginación al pensar en Roma. Sin embargo, cuando a inicios del siglo XIX Giuseppe Antonio Guattani recoge lo que ‘el pueblo dice’ nuestros ojos reciben la invitación a ver la ciudad de una forma distinta. En cierta manera, es una forma de verla con gafas de loca o así me parece. La maravilla no es sólo para quedarse boquiabierto, es para admirar disfrutando, y también, en cierta manera para ‘admirarnos’. Sería un ‘miroir’, un espejo en el que descubrir lo que somos o arrebujarnos con lo que nos gustaría ser. Admirable locura de espejo mágico.

Erasmo de Róterdam en su Elogio de la Locura escrito a inicios del s. XVI mientras pasaba unos días en casa de Tomás Moro pone estas palabras en boca de la locura: «yo soy la deidad que regocija a los dioses y a los hombres… os he visto a todos tristes y taciturnos… Me habéis visto y vuestro humano aspecto se ha trocado: vuestros ojos han centelleado de alegría; vuestras frentes se han desarrugado, y me habéis acogido con una sonrisa cariñosa.»

giacomo balla la pazza gnam roma
La loca, obra de Giacomo Balla en la Galleria Nazionale d’Arte Moderna de Roma
«En mi frente traigo mi nombre y mi cara dice lo que soy… No sé disfrazarme, mi fisonomía es el traslado fiel de mi alma.»

Estos 4 lugares serían el rostro y el nombre de Roma, sin disfraces. Son la fisonomía que refleja el alma de la ciudad. Lugares vivos, implantados firmemente en las venas y la carne de Roma. No se trata de las ‘mirabilia’ descritas en las guías, lugares en las primeras posiciones de la lista de un viajero. Son 4 lugares que admiran al pueblo de Roma, por ejemplo, a todos los que pasan cotidianamente ante el portal Carboniani. No es su grandeza o la cantidad de decoraciones lo que maravilla sino la locura de hacerlo todo de una pieza, o así se creía. Es la locura temeraria que intenta lo imposible, que crear formas y espacios de una pieza, queriendo tocar el límite de las posibilidades que encierra la naturaleza. Llegar a ese límite es la locura que nos maravilla haciéndonos salir de la apatía o la mirada taciturna. Se iluminan nuestros ojos al contemplar ese portal que se nos presenta no como un desafío imponente sino como una puerta que se entreabre al misterio de la piedra.

portal carboniani palacio sciarra colonna

Portal Carboniani del palacio Sciarra – Colonna en via del Corso

Sin embargo, ¡cuántas veces pasamos a su lado sin mirarla! Es también el signo que acompaña la locura: muchas veces no queremos verla, ni escucharla. Y ella también se esconde en esa indiferencia que es al mismo tiempo su condena. Maravillas escondidas que nos invitan al silencio como la loca del cuadro de Balla. ¡Cuánto me gusta ese cuadro! Cada vez que voy al GNAM recibo su visita. Se presenta ante esa puerta que imagino sea la de nuestra casa común. Ella ya está entrando, no necesita permiso, pero al mismo tiempo pide la discreción de mi silencio: como Pedro por su casa.

Maravillosas locuras cotidianas

Hay locuras que tienen máscara de cotidiana sencillez. Incluso una escalera, la lenta y necesaria ascensión hasta las salas, dormitorios, cocinas… puede ser una de las maravillas de Roma. Quizás por ello este portento prosaico parece aún más una exageración, un derroche de materia. Es la locura repetición, innecesaria, igual y siempre nueva. La de quien por querer no se cansa de dar o recibir siempre lo mismo. La locura nunca es tacaña en sus manías. Magnánima, sin saturación, una escalera que es oceánica locura en sus consecutivas olas peldaños.

palazzo ruspoli escalera caetani

Escalera Caetani. En 1776 el palacio fue vendido a la familia Ruspoli que son los actuales propietarios.

Como cientos de menhires horizontales estos escalones son bloques únicos de 3 metros de mármol para celebrar con tal derroche lo que va más allá de la razón. La necesidad de no andarse con miramientos, esfuerzos cuya razón práctica se pierde ante la locura de la repetición lapidaria. De esta forma quedan fijos cientos de escalones tantos como hitos y palabras quisieras dejar en quien por ellos pasa. Locura poética es que al menos un verso se repita en todas las generaciones.

El lenguaje de estas piedras sin inscripciones es tan locuaz como las manos de aquella mujer -la locura siempre borra la edad- en el cuadro de Balla. Una nos pide el silencio, la otra la suspensión del juicio o la espera de una mano, de un brazo que aferrar por debilidad o emoción, inicio de un baile en el que sumir o exaltar. Mania – Locura gobierna sobre los espectros, sobre los que ya no están en este mundo aunque grandes piedras parezcan querer retener su memoria anclada al tiempo. En esta maravilla cada paso tapiado parece quedar y ser pasado. Están allí, bajo una losa, un escalón, memoria decantada, para que no entren en el mundo de los vivos, para que no se escapen corriendo al mundo del olvido.

Música de gigantes

Palacio Borghese es un enorme clavicémbalo. En Roma podemos encontrar nuestra loca de la casa ocupada en encontrar al gigante capaz de tocar este maravilloso instrumento. Nos quedamos cerca del río, donde antes estaba el puerto de Ripetta, pues creo que sería el mejor lugar para escuchar su música.

palacio borghese ninfeo

Un clavicémbalo cuyas cuerdas resuenan en el espacio del baño de Venus. El agua del río parece aflorar atravesando venas ocultas y rendijas para acercarse a este rincón en el que Venus, rodeada de amores, se está desnudando. Un lugar en el que las cuerdas ‘pizzicate’ (pellizcadas) dejan un fresco sonido juguetón de agua salpicada. Es la locura un juego regido por Amor.


Con esta maravilla de Roma imaginamos la música de la ciudad, en una orquesta dirigida por el Tíber. Música de agua que a veces se queda estancada ante las riadas de gente. Por cierto, Händel residió en el palacio Ruspoli. Dejó sus pasos también en la escalera y quien sabe si se imaginó como un gigante tocando este maravilloso clavicémbalo. El ‘caro Sassone’ como lo llamaba Corelli también participó de la maravillosa locura que Roma deja en lugares como éste. Es más, la música la alimenta, voz de agua entre amores, con razones que sólo el corazón entiende.

palacio borghese

Entrada del Palacio Borghese desde Largo Fontanella Borghese. En una ala del palacio se encuentran las oficinas de la Embajada de España.

Plaza Barberini, historias de agua

Tritón en el centro de Plaza Barberini con su caracola convoca nuestra vista y nuestros oídos. Con su caracola como instrumento alza o amansa las olas de este océano de eventos y peripecias en Roma. En 1643 el Tritón hizo sonar de nuevo su caracola como proclama de una nueva edad dorada al cumplirse los 20 años de pontificado de Urbano VIII. Y allí sigue, muestra del poder de la poesía de Ovidio hecha carne de piedra por Bernini.  ¿Qué historias nos trae haciéndolas emerger como tierras tras las inundaciones del tiempo? Vibra en sus manos el sonido convertido en agua para traernos una voz que en ella quedó sepultada.

fuentes roma
«caeruleum Tritona vocat conchaeque sonanti
inspirare iubet fluctusque et flumina signo
iam revocare dato: cava bucina sumitur illi.»
(Ovidio, Metamorfosis, 23, 333)

Margaret Fuller entregó su voz al mar junto a Fire Island. Ya se veían, ¡tan cerca!, las luces del puerto de Nueva York. Pero antes de salir para allá, ella vivió en esta plaza en 1849. La imagino ahora saliendo de su casa y saludando al incansable Tritón con voz de agua y lengua de caracola. Poco después se dirigiría a la isla tiberina en donde era la encargada del servicio de ambulancia en el hospital Fatebenefratelli durante los combates para defender la república. Las palabras que escribió sobre estos avatares de la República Romana quedaron con ella, encerradas, perdidas, convertidas en agua.

Ella volvía a la tierra de donde había salido 4 años antes como primera mujer corresponsal enviada a Europa por el New York Tribune. Una Europa que la recibió en un período de guerras y grandes cambios, sobre todo en Italia. Tras la caída de la República Romana se embarcó hacia Estados Unidos en el barco Elizabeth. Con ella iban su marido e hijo romanos. Sin embargo, ni ella ni ellos llegaron a salvarse de un naufragio quizás más terrible cuanto más cerca se veía la ciudad y lento fue el hundimiento. Viendo en la fuente los peces de bocas abiertas que desean hundirse en el agua como una profundidad atrayente imagino las suyas clamando al aire como una altura anhelada.

margaret fuller plaza barberini

Flora en Plaza Barberini

El agua Felice -bonito adjetivo para un acueducto- recibe su nombre del papa Sixto V (Felice Peretti).  Fue él quien la hizo llegar hasta su villa que se extendía desde Termini hasta Santa María la Mayor. La fuente del Moisés, al lado de Santa Maria della Vittoria, nos muestra esa agua ‘feliz’ que luego baja cantarina hasta Plaza Barberini. Antes de que esta agua y el Tritón fueran sus testigos ésta era una plaza casi de pueblo, en el límite de la ciudad (Capo de Case). Será con la familia Barberini con la que toda esta ‘isla’ quedará bajo la sombra de su maravilloso palacio. Actualmente el Museo de Palacio Barberini es una arquitectura que nos hace soñar con fábulas que se encuentran narradas en el arte que cubre sus paredes.

plaza barberini dibujo lieven cruyl

Dibujo de Plaza Sforza a Capo le Case, actual plaza Barberini realizada por Lieven Cruyl

El agua, de esta forma, corriendo bajo tierra recoge el sabor de Flora. Entre el Pincio – Colina de los Huertos (Collis Hortulorum) y el Quirinale, el circo de Flora da al agua el sabor de mayo. Sabia jóven fecunda de esperanza y de frutos prometidos. Juegos en los que la plena primavera parece calentar esta feliz agua helada hasta hacerla embriagadora. Es como si quisiera adueñarse de nuestra imaginación, rayendo todas las asperezas:

“Es de noche. Ahora hablan más fuerte todas las fuentes que manan. Y también mi alma es una fuente que mana. Es de noche. Sólo ahora se alzan todos los cantos de los amantes. Y también mi alma es el canto de un amante.” Incluso Nietzche que vivió en esta plaza sufrió el influjo de Flora tras beber de esta agua y escuchar sus historias.

Y yo sueño que
si fuera poeta
mis palabras
agua de mayo
se harían flores
abiertas al sol
dentro de ti.

Via Giulia, una senda con tantos caminos

Desde el Puente Sixto hasta Plaza dell’Oro Via Giulia, entre las calles de Roma, es una de sus sendas más hermosas. Un rectilíneo que corre junto al río acercando la zona del Vaticano hacia el Campidoglio y el Trastevere.

foto via giulia
Puente sobre via Giulia con la iglesia de Santa Maria dell’Orazione y los jardines de palacio Farnese

Via Giulia no sólo une o lleva hacia lugares. Ella misma es un camino que acoge algunas de las más hermosas alturas y profundidades de Roma. Su horizontalidad, extendida bajo nuestros pies, casi siempre en una agradable sombra, sostiene y viene atravesada por la verticalidad de tantos edificios que se yerguen para hacerse notar, brillantes de sol.

Por ella no se pasa. Mientras caminas te quedas. Es una calle hecha para ir pasando lentamente -no sólo por los sanpietrini irregulares- sino porque cada uno de sus tramos es una invitación a imaginar y pararte. Una de las pocas vías en las que la mirada se explaya en línea recta vislumbrando el punto final. Y, sin embargo, una vez divisado, nos entretenemos a cada paso.

Palabras de una fuente en Via Giulia

Asombrada.
Siempre mirando sola,
mi cabeza cortada.
¿Qué miro? ¿A dónde mira
mi pupila espantada?
Asombrada
de estar mirando todo
sin estar viendo nada.
¿Qué lloro, que no llora
por mi boca espantada?
Asombrada
de llorar por mi boca
y no por mi mirada.
Escuchadme… Soy fuente,
espanto de mi misma,
asombro de la gente.

Rafael Alberti. Poema al Mascherone de Via Giulia

Via Giulia otoño

¡Cuántas veces pasaría Alberti ante esta fuente de camino a su primera casa en Roma en via di Monserrato 80!¡Cuántas veces estos rostros, como el que está junto a Santa Sabina, nos lanzan piropos de agua siguiendo nuestros pasos mientras pasamos! Recibimos el saludo del agua, su fresco tacto que alza un poco este manto de calor que no conseguimos quitarnos. Por resquicio de fresco Roma nos susurra una caricia, «espanto de mí misma, asombro de la gente.»

Oración en Via Giulia

El cementerio fue destruido con la construcción de las murallas que contienen el río. Pero en esta calle de dulce nombre también se nos recuerda la muerte y el puente que nos une con los que están más allá. Santa Maria dell’Orazione e la Morte. Junto a ella, un puentecillo también pasa sobre via Giulia uniendo el palacio Farnese con las casas de servicio que bajaban hasta el río.

Pregunta de la maestra: «¿Por qué en Roma hay tantos puentes?», respuesta de la alumna: «Porque hay muchos ríos». Es una lógica que además de risueña esconde una verdad que sólo las poesías y la arquitectura desvelan.

via giulia dibujo de michele sangiorgi

Puente sobre Via Giulia. Dibujo de Michele Sangiorgi actualmente en el Museo del Prado

Puentes como el que se eleva sobre via Giulia y que, através de una moneda-limosna nos llevan con la imaginación al momento en que estemos más allá del tiempo. Esa moneda es ‘Hodie mihi, cras tibi’: Hoy para mí, mañana para ti. En esta forma de comunismo escatológico se parte de una seguridad: existe un para todo ‘mí’ y un para todo ‘ti’. La diferencia es el tiempo: hoy o mañana. El esqueleto alado nos recuerda de qué se trata: ¡hay bienes que se comparten incluso tras la muerte! Las monedas, en vez de viajar en la boca de los difuntos, pasan a través de esta pared como si la oscuridad de esa ranura llegase a un lugar sin tiempo ni espacio. Las cajas de la Cofradía que se ocupaba de enterrar los cadáveres de ahogados o encontrados en los campos entorno a Roma recibían estas monedas. Estamos ante la casa de estos nuevos Carontes que en su barca hacen de puente con la otra orilla. Via Giulia como los ríos de nuestra vida… y tantos puentes.

santa maria dell' orazione via giulia

Justicia, justicieros y ajusticiados

Julio II consiguió construir esta calle ‘enderezando’ la antigua via Magistralis, así llamada por alojar numerosos estudios de notarios. A partir de entonces fue una calle famosa por los artistas que allí vivieron: Raffaello, Cellini, Sangallo, Borromini que además sigue aquí, en la tumba de la familia Maderno dentro de San Giovanni dei Fiorentini. Calle internacional (sieneses, españoles, boloñeses, florentinos, napolitanos…) y llena de lugares de ensueño tan sugestivos como la Piazza dell’Oro, antiguo Tarentum en el que se recordaba a Proserpina y era una de las legendarias entradas al inframundo.

Pero antes de concluir este primer relato de nuestro paseo por Via Giulia, no puedo dejar de recordar cómo en el centro de la vida ciudadana, junto a palacios de la nobleza, talleres de artistas e iglesias, nos encontramos con las Carceri Nuove. Este edificio fue construido por Antonio del Grande en 1655 y constituía todo un ‘lujo’ en comparación con la terrible cárcel de Tor di Nona. Aquí, en via Giulia 52, se encontraba hasta 1968 el Museo Criminológico y hoy se encuentra la Dirección Nacional Antimafia. El museo, actualmente, se encuentra doblando la esquina, en Via del Gonfalone 29, en lo que fue otra cárcel de inicios del s. XIX dedicada a los menores de 20 años. Por desgracia, lleva ya varios meses cerrado y aún no se sabe cuándo reabrirá.

Carceri Nuove edificio Inocencio X entrada via giulia

Via Giulia 52, Cárcel Nueva en tiempos de Inocencio X

Roma es esta mezcla tan visible, tan real, en la que muerte, dolor y dulces bellezas se mezclan en nuestro caminar. Nada de lo humano es ajeno y se hace parte de esos eternos motivos para descubrir y descubrirnos en Roma.

Muy cerca estaba también la iglesia de S. Nicola in Furca o delli Justitiati. Lugares llenos de interés para reflexionar sobre la historia de los castigos, de la libertad, de la justicia a lo largo de la historia. Objetos y lugares que conmueven y mueven como, por ejemplo, contemplar las cosas que llevaba Passolini, su ropa, su cartera, su anillo, las llaves, un libro, cuando lo mataron.

Un poco más adelante, en el n. 66 de Via Giulia, en palazzo Sacchetti, Émile Zola colocó la residencia de los protagonistas de su novela Roma. Y así, profeta de la vida cotidiana, me parece que también él me vio pasar: «Las viejas fachadas se suceden, las contraventanas cerradas, alguna reja invadida por la hiedra, gatos arrebujados en los dinteles, tiendas oscuras, pocos los transeúntes… un carro de heno tirado por un mulo, un monje soberbio en su hábito, un velocipedista que se desliza, silencioso, con la bici que brilla al sol.»

Seguiremos, otro día, nuestro paseo por Via Giulia.

Tras la herida. Palazzo Massimo alle Terme

Heridos de las batallas en la ciudad, recalamos en un oasis restaurador junto a las antiguas Termas y la actual estación de Termini. Palazzo Massimo alle Terme tiene el nombre sonoro de los antiguos palacios, aunque es muy reciente en la historia de Roma.

Sin embargo, su arquitectura neorenacentista es para mí el mejor escenario en el que presenciar los pequeños, grandes dramas de la vida en la Antigua Roma. Hay espacios como el Coliseo o el Panteón que son mundos de arquitectura en los que entrar a formar parte de ese cuerpo, antiguo y siempre renovado, de la ciudad. En el Palazzo Massimo alle Terme son los objetos los que, como una enorme estiba, me hablan de acciones y tiempos que se conservan en ellos, ánforas de un larguísimo viaje sobre mares olvidados. Antiguas esencias siguen conservadas en ellos. Desde la misma entrada del Palacio me parece sentir ese olor de drogería que me habla de suelos por fregar, limpiametales o cientos de tipos de colores.

Es uno de los lugares que yo incluiría en el estupendo libro Lugares donde se calma el dolor de César Antonio Molina. Quizás porque en el Palazzo Massimo se comparten y te puedes asociar a las heridas de la humanidad que nos sumergen en las corrientes y embites de la historia.

 

Niobide herida palazzo massimo alle terme roma

Hija de Níobe herida, Palazzo Massimo alle Terme

Como una hija de Níobe busco la flecha en mi espalda. Alzo los ojos hacia la venganza de los hijos de Leta. Artemisa me ha alcanzado con su flecha envidiosa y se derrama con mi vida el soberbio tesoro que había acumulado. Si mi abuelo Tántalo está condenado a tener cerca el agua fresca y la suculenta fruta sin poder saciarse, mi condena es ser hija de mi madre creyéndome como ella más dichosa, más fecunda, más digna de gloria de la misma esposa de Zeus. Después de mí, disimular la alegría, ocultar las ilusiones, apagar las esperanzas, parece ser una consigna de los mortales para no desatar la envidia divina. De hecho, en este mundo de piedra del s. V a. C. no hay lugar para el perdón regenerante sino sólo el vano intento de sacarnos la flecha que los inmortales pueden lanzar en el momento más inopinado.

Si para los personajes del Bosque animado la consigna era ‘que el hombre te ingnore’ para nosotros, hijos todos de Níobe, es huir de la mirada de Apolo – sol y Artemisa – luna. Sólo aquí, mostrando el dolor desnudo en su piel de piedra sudorosa por la huida, se protege del sol y la luna y se aquieta. Se queda como eterna sufriente pero viva. Y yo con ella. El rostro alzado, digno, mientras dobla su rodilla, su túnica resbala hasta el suelo y renuncia a la carrera, alcanzada no por amor.

Tras el combate.

Sentado, sin los vigores de la juventud, fuerte pero sin fuerzas. Tras un duro combate que deja heridas sangrantes en el rostro, el tiempo que tiene por delante es que esperamos restaure, para siempre, las fuerzas perdidas. Sus orejas y nariz hinchadas, el dolor apesadumbrado en sus cejas, sus manos abandonadas al peso de las tiras del cuero y metal, armas en la lucha, todo él con el movimiento de su cuello implora la clemencia del descanso.

Estatua del boxeador en Palazzo Massimo alle Terme, Roma con tu Guía En Roma

Su silencio es de una elocuencia clamorosa. «Atardece entre estatuas desterradas de los pedestales de la Historia» (Lugares donde se calma el dolor). Sentado, nos mira desde abajo. Ha bajado hasta nuestra altura, mejor dicho, hasta nuestra profundidad, pues nos sabemos sumidos en combates. Sus heridas son las nuestras, con una diferencia: «Me voy dando cuenta que las ruinas de Roma rejuvenecen mientras nosotros nos arruinamos.»

El sitio de mi recreo.

El calor hace insoportable el paso del tiempo. Se calma sólo en los parques que ofrecen el frescor de los colores, del agua, de la sombra. Y así, caemos en la profundidad de un sueño. Livia paseaba por el jardín de su villa a las afueras de Roma. En ese momento un águila deja caer ante ella una gallina blanca que había llevado en sus garras. La presa liberada lleva en el pico un ramo de laurel que será el inicio de un bosque con el que coronar los triunfos.

Nos despertamos como si hubieran pasado siglos para encontrarnos ante la decoración de la sala para banquetes de la Villa de Livia Drusilla, mujer de Augusto. El frescor de fuera se nos ha colado en forma de pintura pompeyana.

fresco villa livia ad gallinas albas palazzo massimo alle terme
Decoración de la Villa de Livia en Prima Porta, ‘Ad gallinas albas’ actualmente en Palazzo Massimo

Granadas de eternidad explotan en colores que alegran, refrescan, alivian y nos liberan de las garras del tiempo. Ese tiempo que es más un pozo de produndidades insondables que la duración de un compás. Sabemos que, aún sin Edén regado por sus 4 ríos, podemos imaginar que este jardín se riega con el agua de ese pozo del tiempo. Tiramos con nuestras manos de la cuerda, apoyados en el brocal, sacando aguas con gozo. Nuevo tiempo – agua que es consuelo ante el calor, liberación de quien se ha visto caza.

santiago ydanez roma artistas en la Academia de España
Santiago Ydañez trabajando en la Academia de España en su obra ‘villa de Livia’

Un palazzo que contiene una Urbe.

En 1981 el estado italiano compró este edificio que fue construido entre 1883 y 1887 por el arquitecto Camillo Pistrucci como nueva sede para el colegio de los jesuitas de Roma tras la desamortización del Colegio Romano (actual instituto Ennio Quirino Visconti). El jesuita Massimiliano Massimo es el que cede este terreno que pertenecía a su familia y que formaba parte de la antigua villa Negroni – Peretti, construida por el papa Sixto V. En esta parte alta de la ciudad, regada por el acueducto alejandrino que termina en la famosa fuente del Moisés, se daba uno de los mejores vinos de Roma. Sus jardines se extendían hasta la basílica de Santa María la Mayor creando con el arte de Domenico Fontana, otra de las maravillosas islas paradisíacas de la Roma papal.

Desde que es una de las sedes del Museo Nacional Romano, en sus muros alberga una ciudad de hermosas paredes que han encontrado refugio. Escapando de las construcciones que han transformado Roma tras 1870, los colores de la villa de la Lungara, junto al Tíber, se han escondido en este rincón de Roma.

decoracion segundo estilo pompeyano palazzo massimo alle terme

Aunque ya no existen ni la Villa de la Lungara ni Villa Peretti, en el Palazzo Massimo alle Terme, sus mundos de colores, sombras, personajes, arquitecturas y espacios imaginados viven como almas separadas de sus cuerpos. Quizás aquí tengo una prueba de la eternidad, de la espera en un lugar atemporal, mientras con nostalgia me susurran sus historias para que vuelvan al tiempo. Me cuentan de su carne abandonada para volver a sentirla en mí aunque sea como dolor:

«As liñas do seu rostro debúxanse na nada,
nos seus ollos desorbitados proxéctase o mundo.
¿Acaso é así como se accede á eternidade?»

(Lara Dopazo, Trabajo final durante su estancia en la Academia de España 2019)

Tiempos antiguos que siguen durando.

Las fechas, las fiestas con sus memorias, los días F (fas, lo que está permitido) y N (nefas) son un rompecabezas de 13 columnas, las de los meses del año romano antes de que Julio César instaurase su calendario: IAN Ianuarius (enero), FEB Februarius (febrero), MAR Martius (marzo), APR Aprilis (abril), MAI Maius (mayo), IVN Iunius (junio), QVI Quintilis (julio), SEX  Sextilis (agosto), SEP September (septiembre), OCT October (octubre), NOV November (noviembre), DEC December (diciembre) e INTER Intercalaris (el mes añadido o Mercedonio).

Fasti Antiates Palazzo Massimo alle Terme

Los Fastos nos hablan de tiempos antiguos encontrados junto al mar de Anzio, marejadas de historia junto a la maravillosa villa de Nerón. Ningún minuto, ninguna hora, ningún día es igual. El tiempo no es una medida matemática sino una oportunidad, nuestra relación con eventos que se siguen representando y duran más allá de su lapso. Contemplando este rompecabezas me doy cuenta que los días no encajan dividiendo los meses en semanas, horas o minutos sino multiplicándose en recuerdos y situaciones de un viaje que tiene por camino y medida un universo.

El arte es un buen reloj de la historia y en Palazzo Massimo podemos ir subiendo de una planta a otra siguiendo la evolución en los retratos desde la época republicana hasta el tardo imperio romano: el paso del tiempo medido en formas.

¿Cuanto vale una moneda?

Si algo puede ser la encarnación de un símbolo es una moneda. Arrojada en los mostradores, en limosnas, en precio de traiciones, en la boca de los muertos o ya en la mano de Caronte. Pero además, en ella, el tiempo cambia su valor. Podríamos decir que una vez plantada en el campo de los milagros de la historia, renace con significados que son un raro tesoro.

moneda oro constantino palazzo massimo alle terme

Precisamente, en este museo, en la planta que está bajo tierra, nos encontramos estos tesoros. Aquí nos esperan más de 20.000 monedas de edad romana y alto medieval y otras 100.000 de la colección de Vittorio Emanuele III de época medieval y contemporánea. Además, en 4 grandes vetrinas, encontraremos todo tipo de instrumentos dedicados a la construcción, la alimentación, la ropa y el tiempo libre de la época de la Antigua Roma.

 

moneda carlos v palazzo massimo alle terme

Moneda de plata con efigie de Carlos V representado como emperador

Es más, en los fondos de este palacio nos encontramos incluso con Carlos V, nuevo emperador vestido como uno antiguo. Del tiempo pasado quedan imágenes, instituciones, ideas atrevidas que se arrojan de mano en mano, en cada moneda. A todos, en lo que más contaba, Carlos iba recordando que el antiguo tiempo se renovaba con los explendores de un nuevo Trajano.

Quizás por eso seguimos arrojando monedas, enterradas en cada hueco o bajo el agua de Trevi, con la esperanza de recogerlas por fortuna enriquecidas con todo el tiempo que ha pasado:

«La Roma de nuestras nostalgias era ya otra Roma antigua dentro de la antigua Roma de los Césares». (Gabriel García Márquez, La santa)

armadura soldado romano Museo Termas Diocleciano Roma

Lo que nos une, en Roma

Dos manos, sin fundirse, un pacto. Dos cuerpos fundidos, confundidos. Dos formas de encontrarse, de encontrarnos en Roma.

Roma me da la mano y me dejo guiar. Bajo esas manos unidas (coniunctio dexteram) escenas de una carga de caballería. El pacto personal junto al pacto con Roma sellado con la propia sangre y la de los enemigos. Prisioneros compungidos atados a los trofeos mientras la violencia de la guerra se desencadena. Todo ello en la piel del sarcófago ‘comedor de su carne’. Para este romano del s. II la memoria de esos dos pactos son el epitafio con el que en alas de la fama vencer el olvido en el que cae con la muerte.

sarcofago edad antoniana palazzo massimo alle terme

«He esperado tanto que ya no puede faltar mucho más» (Gabriel García Márquez, La santa). Nos engañamos. Y así se nos pasan volando las horas, los días, hasta que deseamos formar parte de Roma como Salmacis suplicando no separarse de Hermafrodito, fundirse para evitar las distancias, de tiempo o lugar, pero sin un rostro al que besar que no sea también el tuyo.

Galleria Spada (Galería Spada)

Utroque Tempore, Capodiferro

Tanto de día como de noche, en ambos momentos, en todo tiempo. Un perro contempla una columna que arde la cual representa al Dios salvador del pueblo judío que lo guía por el desierto.
Y allí lo encontramos, sentado, fiel, siguiendo este prodigio que se hace presente en todo tiempo, que muestra el camino que conduce hacia la libertad. Cada vez que paso ante el Palacio y la Galleria Spada, me imagino al cardenal Girolamo Capodiferro que lo mandó construir, contemplando su historia y la historia de Roma como ese perro.

palacio spada utroque tempore

Éxodo 13, 21: Dominus autem praecedebat eos ad ostendendam viam per diem in columna nubis, et per noctem in columna ignis: ut dux esset itineris utroque tempore.

El día y la noche, todo el tiempo. No sólo las horas terribles de la huida de Egipto sino la historia en general está guiada por la Providencia. Por tanto, el tiempo, antes o después de Cristo, es santo y contiene con las Sibilas, poetas y artistas, ya el explendor que se cumple en los tiempos de la Iglesia. Ella es la heredera institucional y política de esa historia, judía y greco-romana. De ahí que en la fachada de este palacio completado a mediados del siglo XVI para el cardenal Capodiferro, sea un resumen de grandes personajes de la antigua Roma. El cardenal fue un hombre de Curia, gobernador de la Romagna y en varias ocasiones legado en Francia. En la ciudad se decía que quizás era hijo natural del papa Farnese (Pablo III) hacia el que siempre demostró un incondicional apoyo político y devoción filial.

fachada palacio spada

De hecho, tras la muerte del papa estuvo a punto de ser elegido como su sucesor en el cónclave de 1549 gracias al apoyo de los cardenales filo-franceses si no fuera por la oposición de la facción imperial. En pocos lugares de Roma como éste se integra la visión del tiempo y la historia como en este palacio. A parte de los Museos Vaticanos, es el palacio donde más figuras mitológicas, desnudos, representaciones de las 4 estaciones, de los 4 elementos, dioses y virtudes, se elevan formando una sinfonía grandiosa de ambos tiempos: utroque tempore. Un acorde y equilibrio que será siempre inestable y contestado por muchos. Aquí triunfa.

Héroes y desnudos en Palacio Spada

En nuestro camino a lo largo de la historia nada está dejado al caso. Las palabras se quedan cortas. Dan paso a la acción, a las obras, al sentir, con una riqueza que deslumbra dejando sin palabras. «Dulces reliquias mientras los hados y dios callan» (Dulces exuvie dum fata deusque sinerant) como decía por aquel entonces Francisco de Ollanda.

En Palacio Spada, con la mirada en todos los tiempos, no se renuncia ni siquiera a al hecho de que César haya versado tanta sangre (universum terrarum orbem hostili cruore replevit) ni que haya muerto rodeado de su propia sangre (suo demum sanguine curiam inundavit). La línea que marca el límite entre el héroe y el monstruo es sutil. Baltasar Gracián en El Héroe la dibuja con 20 trazos exactamente. Son 20 ‘primores’ en los que las paradojas de los héroes, personajes descomunales, se hacen humanos, pueden ser imitados y se alejan de la pura locura titánica.

Dejo aquí algunas pinceladas que nos hacen entender la imagen del héroe: «Ingenio sublime nunca crió gusto ratero.» “Muchas medianías no bastan a agregar una grandeza.”“Sutileza de tahúr saberse dejar con ganancia donde la prosperidad es de juego y la desdicha tan de veras.” “Porque tan gloriosa es una bella retirada como una gallarda acometida.”“Valioles más a muchos campeones una agudeza que todo el yerro de sus escuadrones armados.”“El más poderoso hechizo para ser amado es amar.”

 

pompeyo escultura salon pompeyo

“Que es el corazón el estómago de la fortuna que digiere con igual valor sus extremos” (Baltasar Gracián, El Héroe)

En la sala más importante en donde se reúne actualmente el Consejo de Estado de Italia, aparece grandioso con el mundo en su mano, nada más y nada menos que Pompeyo, personificación de otro tipo de héroe, aunque pierda la cabeza. También él ha encontrado su lugar en el palacio Spada y parece incluso que el trapantojo del pintor Agostino Mitelli está jugando con el gran general. Esta estatua proviene del Hecatostylum («portico de las cien columnas»), que estaba situado detrás del escenario del Teatro de Pompeyo (62 a.C.). Este pórtico que estaría situado actualmente delante del Teatro Argentina de hecho se utilizaba a veces como lugar de reunión del Senado (Curia de Pompeyo). La tradición nos dice que Julio César cayó apuñalado junto a esta estatua los idus de marzo del 44 a. C.

esculturas dioses patio galeria spada

Lucha de centauros, Anfitrite y Neptuno en el patio de Palacio Spada.

Y junto a César nos dan también la bienvenida Rómulo, Numa Pompilio, Fabio Máximo, Augusto y Trajano. En el patio interior, varias parejas nos hablan del mayor de los héroes: Eros, «Omnia Vincit Amor». Héctor y Ónfale, Venus y Marte, Plutón y Proserpina, Juno y Júpiter, Neptuno y Anfitrite, Minerva y Mercurio. Si abres una ventana, estarías entre ellos, haciendo que la historia continúe, encumbrándote sobre espaldas de gigantes. Ellos representan, de esta forma, la civilización romana de la que es heredera la iglesia de Paolo III. La escenografía está pensada por el cardenal y realizada por el arquitecto Baronino para comunicar siempre este acorde de tiempos. Esculturas que nos hablan, como los frescos dedicados a Bacco y Ariadna de Annibale Carracci en el cercano Palacio Farnese, bajo cuya ley están dioses y héroes.

No es una casualidad que este palacio sea el punto central de una reciente visita que realicé teniendo como tema ‘Héroes de Roma’. Roma es la Tierra del Medio que recoge la tradición griega, antiguas leyendas, y nos las entrega con cuerpos de color y formas, con artistas que a su vez se hacen héroes encontrando antiguos tesoros. Mirad sino cómo nos entrega Mazzoni su visión del niño Aquiles en 1551:

aquiles educado por quiron mazzoni

Todo lo hermoso tiene aquí un carácter de bueno. Una unión que se hace palabra en nuestra ‘bonito’: hermoso, con cuerpo de pequeño bien. Centauros, sátiros, tritones, forman parte de ese mundo heroico en el que se mezclan tantas fuerzas de la naturaleza. En el barroco de Caravaggio o Velázquez los héroes se visten de pobre carne humana, viejecillos, mendigos, enanos que por contraste se muestran como héroes, protagonistas, en la pobreza de su tiempo. Todo cambia.

El trapantojo: pinturas que crear arquitectura y arquitectura que juega.

trapantojo salon pompeyo

El cardenal Bernardino Spada en 1632 compró el palacio a los herederos del cardenal Girolamo Capodiferro y su historia se enriqueció con el gusto barroco por jugar o soñar. Una realidad con otras reglas. Agostino Mitelli y Angelo Michele Colonna fueron algunos de los que contribuyeron a la ilusión de este mundo de color y perspectivas diversas.

Cuatro salas del gran palacio pasaron a estar dedicadas a la colección de cuadros de la familia Spada. Se constituye así un tesoro de arte barroca en el que al final aparecen las heroinas de Roma: Lucrecia, Dido, Judita… Heroicas en su lucha pero ¡qué pocas veces triunfadoras!

muerte de la reina dido guercino galeria spada
Guercino, Muerte de la Reina Dido en la Galleria Spada

Tocar, acercarnos, estar dentro de la escena para sentir lo que ella sintió: “No atrae la calamita al hierro fuera de su distrito ni la simpatía obra fuera de la esfera de su actividad. Es la aproximación la principal de las condiciones, no así el entendimiento.” (B. Gracián, El Héroe). No es necesario ni siquiera entender las razones pero sí entrar en ‘simpatía’, con-sentir, para ser atraídos por la fuerza de estas heroínas. El arte nos la acerca, nos la re-presenta.

«¿Y esto, se acabará? Todo se acaba,
En la más dura peña gota a gota
el hilo de agua su sepulcro excava
y desde el pétreo y funerario cáliz
su vapor invisible
va a derretirse el cielo.
Gota a gota mi sangre va mellando
estos férreos lazos
que Hércules y la Fuerza remacharon;
gota a gota los roe con la herrumbre
y ha de quebrar al fin su pesadumbre.
Viva es la sangre, muertas las cadenas;
la guardo como arroyo
de una savia perenne que en las venas
tiene su cauce estrecho.»

(Unamuno, El buitre de Prometeo)

En el Barroco de Palacio Spada llegamos así al héroe que se compadece, ‘amigo de los hombres’. Como escribió Unamuno «los hombres encendidos en ardiente caridad hacia sus prójimos, es porque llegaron al fondo de su propia miseria, de su propia apariencialidad, de su nadería, y volviendo luego sus ojos, así abiertos, hacia sus semejantes, los vieron también miserables, aparenciales, anonadables, y los compadecieron y los amaron.» Héroes que hacer honor a la pobre condición humana por su amor al prójimo. No por nada a finales del s. II el escritor Tertuliano llama a Jesús «Verus Prometheus».

mito prometeo tapiz embajada españa roma

Tapiz ferrarés de 1522 dedicado a Prometeo por Francisco Caprara, actualmente en el Palacio de España

Otra perspectiva en la Galleria Spada

Quisiera penetrar en ese cuadro,
ser en su leve espacio forma leve,
aroma de su atmósfera madura.

Estar en ese cuadro como está
el agua melodiosa de la acequia,
el cielo malva en paz entre las nubes,
o esa luz que desciende como nieve
de hierba o como el oro de los prados.

Regresaría al huerto de la infancia
que perdí, al desnudo de mujer
que es todos los desnudos, a los pinos
de Roma o a esas calles italianas
donde me extravié y fui dichoso.

¡Fundirse en arte para no morir!
Y sabiendo que es mucha la alegría,
el goce de envolverme en esa luz
y ser tiempo en el cuadro que no muere,
quisiera yo también por ser humano
entrar en él para probar dolor,
la luz gris de visillos y de espejos.

Sentir amor y respirar nostalgia
junto a los personajes de los cuadros,
que hieren y, a la vez, nos dan placer.

Penetrar en el cuadro y recibir
de repente el temblor de los cerezos
en el rostro como un fuego que inflama.

No existir, mas durar en las miradas
de cada visitante del museo.
No existir, mas arder muy lentamente
en las llamas-colores del pintor.
No ser nunca como es la carne nuestra,
que no cesa en su grito, y que perece.

(Antonio Colinas, En el Museo, en homenaje a Ramón Gaya)

retrato musico tiziano galeria spada

«Sentir amor y respirar nostalgia
junto a los personajes de los cuadros,
que hieren y, a la vez, nos dan placer.»
Tiziano, 1515-1520. Retrato de músico. Galleria Spada

En la Galleria Spada no hay sólo cuadros con miradas perturbadoras sino también tantos espacios en los que entrar y ‘extraviarse’. El patio de mi recreo: lugares para evadirnos entrando en su juego.

La perspectiva de Borromini en Palazzo Spada

Borromini con la ayuda del matemático padre Giovanni Maria di Bitonto engaña nuestros sentidos haciendo converger en un único punto de fuga toda la columnata.  A medida que se alejan de nosotros las columnas dóricas son cada vez más pequeñas. Las primeras miden 5,68 metros de altura y las últimas 2,47 metros. El suelo está construido en subida, con una leve inclinación de 60 cm. También el techo está inclinado. Líneas y formas que llevan de la mano nuestras miradas.

Medidas humanas que recrean la matemática como una novela. En el prólogo el arco frontal mide 6 metros de alto y 3 de ancho. Al final, su desenlace mide sólo 2 metros de altura y 1 de ancho. En la pared del fondo de la galería como un país de las maravillas, encontramos un paisaje. Allí, como un conejo blanco al que seguir, en 1861 el príncipe Clemente Spada puso una estatua romana de un guerrero. La estatua mide 60 cm pero la percibimos como si fuera mucho más grande. Con todos estos trucos contemplamos una perspectiva que mide sólo 8,82 metros pero que nos parece de al menos 30.

 

perspectiva borromini palacio spada
Perspectiva del Borromini construida en 1653 en la Galleria Spada de Palazzo Spada

“La función de la mente consiste más bien en aumentar la salud del Universo, desde un punto de vista espiritual, añadiendo apariencia a la sustancia y pasión a la necesidad, y creando todas esas perspectivas privadas y esas emociones de maravilla, de aventura, de curiosidad y de alegría que la omnisciencia excluiría.” Estas palabras de Jorge Santayana nos hablan de la marvillosa capacidad que tenemos de aumentar el mundo, creadores de apariencia, de pasión, perspectivas y emociones. En Roma, héroes como el Borromini, hacen con su arte que incluso el aire libre sea una forma de arquitectura. Entramos con una sonrisa en mundos construidos para ser sentidos. No son realidades virtuales que intentan añadir lo que no es, ni muros que deturpan, sino caminos que hacen ver con profundidades nuevas lo que existe.

En Palacio Spada Roma nos acaricia y nos acostumbramos al toque de su mano: mansedumbre.

Acude entero el ser, y, más severa,
también acude el alma, si el trazado,
ni justo ni preciso, ha tropezado,
de pronto, con la carne verdadera.

Pintar no es acertar a la ligera,
ni es tapar, sofocar, dejar cegado
ese abismo que ha sido encomendado
a la sed y al silencio de la espera.

Lo pintado no es nada: es una cita
-sin nosotros, sin lienzo, sin pintura-
entre un algo escondido y lo aparente.

Si todo, puntual, se precipita,
la mano del pintor -su mano impura-
no se afana, se aquieta mansamente.

(Ramón Gaya. Mansedumbre de la obra)

Roma nos da la mano. Podemos estar tranquilos pues seguimos inquietos nuestras búsquedas. En palacio Spada, junto al cardenal, nos apoyamos también nosotros en la mano de Perseo que nos libera de cadenas y monstruos… ¡habelos hailos!

relieve perseo libera andromeda y busto bernardino spada

Relieve de época imperial de Perseo liberando a Andrómeda junto al busto de Bernardino Spada

La vida de Pietro Barbo y su relación con el Palacio Venecia

La historia del Palacio Venecia comienza de la mano del veneciano Pietro Barbo, quien lo manda a construir en 1455. Pietro Barbo, perteneciente a una familia adinarada y sobrino del papa Eugenio IV, fue elegido cardenal para luego ser elegido, como su tío, papa. Ejerció su cargo como Pontífice Máximo de la Iglesia Católica bajo el nombre de Paulo II.

escudo Paolo II en palacio Venecia
Detalle del suelo en el que se puede ver el escudo cardinicio de Pietro Barbo

Era conocido por su excéntrica personalidad, fue ostentoso y un fiel amante del exceso y del placer. Aunque fue acusado de antihumanista, fue un gran protector de las artes. De hecho, quería que Roma se convirtiera en la ciudad más bella del mundo y el Palacio Venecia fue su gran aportación. Durante su papado todas y cada una de las festividades de Roma se celebraron en la plaza anexa al palacio para que el edificio obtuviera fama y prestigio y todo el pueblo se diera cuenta del gran poder de Paulo II.  La historia del Palacio Venecia comienza, sin duda, con un gran esplendor gracias a él. Nos quedan tan solo resquicios de la riqueza de los días pasados. Donde seguramente hubo grandes celebraciones y donde el pueblo festejó alborotado, vivaracho y entusiasmado, hoy nos queda una plaza tranquila. Con una fuente en medio, y un continuo borboteo del agua, pasa casi desapercibida al viandante que no está atento. Es el lugar ideal para descansar del bullicioso trajín de los coches.

«Sentado en un banco del Palazzo Venezia
veo los ángeles que custodian la fuente.
Ángeles custodiosos. Ángeles de la poesía»

De esta manera, Santiago Montobbio expresaba en su libro Poesía en Roma la perpetua paz que sentía en este lugar.

fuente patio interior palacio Venecia

Pese a su amor por las artes y el legado dejado en Roma, el papa realizó reformas hoy en día muy cuestionables. Entre ellas, subió los impuestos a los judíos, no sin antes humillarlos. Además de ello, no cumplió con la mayoría de las promesas que le llevaron a alcanzar su altísimo cargo. Tras una vida llena de excesos, murió atragantado por una fruta.

Las memorias del Palacio Venecia

La historia del Palacio Venecia no acaba con la muerte de Paulo II. Siendo la residencia papal hasta convertirse en el palacio de los embajadores de la República veneciana en 1564, sucedieron allí importantísimos acontecimientos históricos.

Con el tratado de Campo Formio, la potestad sobre el Palacio Venecia pasa a manos de Austria, para luego estar, entre 1805 y 1815, bajo la autoridad de Napoleón. Por fin, en 1916, el Reino de Italia consigue reivindicar su derecho sobre el Palacio Venecia para que luego en 1929 Mussolini establezca allí la sede del gobierno. Por ello, la imagen del Palacio Venecia se encuentra hoy en día muy ligada al fascismo, siendo casi un icono de tal período histórico.

Como podéis ver, la historia del Palacio Venecia es amplia y fecunda y nos deja, en sus diferentes elementos arquitectónicos y obras de arte, los resquicios de todo lo que un día fue, para seguir siendo un lugar de inmensa belleza, capaz de atraer a todos los curiosos.

Arte en el palacio de la ‘Serenissima’

– Arquitectura renacentista

El Palacio Venecia combina elementos que nos recuerdan a la arquitectura medieval y otros propios del estilo renacentista italiano. Por ejemplo, su imponente tamaño tiene el carácter defensivo de una fortaleza-palacio medieval, y por otro lado, las ventanas cruzadas y el portal tienen unas características innovadoras que comienzan a darse solo en el Quattrocento, siglo en el que fue construido. Por ello, es un ejemplo de la renovación de la arquitectura romana cívil.

arcos patio interno palacio venecia

En la entrada del Palacio Venecia podemos ver una bóveda inspirada en el interior del Panteón de Agrippa. Se trata de una de las recuperaciones renacentistas más excepcionales, y es un claro ejemplo del afán que tenían los grandes artistas de la época por recuperar las grandes obras del pasado y acercarse al esplendor de la antigüedad.  De hecho, la estructura del edificio sigue los canones establecidos por Vitruvio, arquitecto y escritor de la antigüedad clásica. Además, Pietro Barbo, con una clara intención de vincularse con el poder del pasado, para la construcción de su palacio, utilizó travertino proveniente del Coliseo y del Teatro Marcelo.

Arquitectura moderna y propagandística

Aunque el Palacio Venecia es un ejemplo de la arquitectura renacentista, no todos sus elementos pertencen a esta época. Por ejemplo, el famosísimo balcón donde Mussolini daba sus discursos a la multitud durante el período fascista, es posterior. Fue agregado a la estructura del palacio en el siglo XVIII.  Otro ejemplo de arquitectura moderna es la escalera conocida como Scala Nova, diseñada a principios del siglo XX para solucionar las nuevas necesidades del edificio como sede del gobierno.

escalera palacio venecia

Si observamos bien, podemos contemplar algo realmente curioso: En la parte superior podemos leer la inscripción EN AEDIBUS VENETIARUM VETUSTAE ITALIAE VICTRICIS MONUMENTUM ANE MCMXXX AET LICT VIII: «En la casa de Venecia el monumento a la antigua Italia victoriosa». Es un claro ejemplo del fervor nacionalista que se vivía y se sentía en ese momento. Debemos recordar que el Palacio estuvo en manos extranjeras durante un largo período hasta que por fin la nación italiana lo pudo recuperar.

Una vez analizada la arquitectura de este majestuoso palacio, nos dirigiremos a su interior para apreciar de primera mano el inmenso poder del papa, contemplando sus estancias y habitaciones para nada modestas.

– Estancias papales del Palacio Venecia: Particularidades y curiosidades

Por desgracia, gran parte de la decoración se ha perdido, las paredes seguramente estaban recubiertas con grandes tapices, según las costumbres y el gusto de la época. Los tapices tenían un grandísimo valor durante el renacimiento, eran un lujo que solo unos pocos se podían permitir. Estaban confeccionados con materiales precisísimos y valiosísimos como el oro, la seda, la lana o la plata. Para que nos podamos hacer una idea de lo que el uso de estos materiales suponía, hay que entender que cada componente provenía de una parte diferente del mundo. Y en aquella época las comunicaciones no eran tan sencillas como hoy.

tapices palacio venecia

Sala del Pappagallo

Nos dirigimos a la Sala del Pappagallo. El nombre se debe al Papagayo que tuvo el papa en este mismo lugar.  Este hecho se sabe porque los historiadores encontraron recibos costosísimos destinados a la alimentación del ejemplar. Los primeros papagayos llegaron a Europa  tras el regreso de las primeras expediciones españolas de América. Las aves, que Colón mostró en la corte española, causaron un grandísimo impacto y pronto se expandieron por toda europa, incluida Italia.  Por supuesto, siendo tan exóticos, estos animales tenían un gran valor y solo podían tenerlos príncipes y papas.

historia y curiosidades del palacio venecia sala papagayo

 

Sala dei Paramenti y su extraordinaria decoración

Si seguimos avanzando encontramos en la Sala dei Paramenti otro hecho realmente curioso. Esta sala también es conocida como la Sala de los Trabajos. Esto se debe a que en la decoración se puede ver la representación de los trabajos de Hércules y cuatro fuentes con cupidos.

Quizás puede resultar extraño que la habitación privada de un apartamento pontificio tuviera este tipo de temática en la decoración y no la representación de historias sagradas. El papa Paulo II estableció la celebración de uno de los mitos más famosos del mundo antiguo, el mito de Hércules, sin temor a ser acusado de impiedad. La explicación de la elección de la figura de Hércules se encuentra en la enseñanza moral que se le otorgaba.

Existía una larga tradición que unía la figura de Hércules con la prefiguración cristológica. Los legendarios trabajos del héroe eran una especie de declaración moral de la lucha contra los vicios y la búsqueda de la virtúd en el sacrificio y en el arduo esfuerzo. Además, entendían su muerte trágica en el Monte Etna como una prefiguración de la Pasión de Cristo.

Grandes acontecimientos históricos en el Palacio Venecia

Después de pasar por la Sala dei Paramenti, llegamos al primer Salón Monumental, la Sala del Mapamondo. Si las paredes de este salón hablarán, sin duda, con sus anécdotas nos dejarían absolutamente abrumados. Y es que aquí se han celebrado algunos de los eventos más importantes de toda la historia de occidente y de Italia. Aquí, Carlos I de España y V de Alemania decidió con el papa Paulo III convocar el Concilio de Trento en la ciudad homónima. Mucho tiempo después, en 1922, Benito Mussolini convocó el  Gran Consejo, principal órgano del gobierno fascista, en este edificio y en esta misma sala.

Detalle en el techo que recuerda la época de Mussolini y del fascismo italiano

Después de este gran salón, le preceden otras salas llenas de maravillas, objetos curiosos y obras de arte. Aquí podrás encontrar ejemplos del arte antiguo y renacentista, barroco y moderno. Para todos los gustos. Desde EnRoma os invitamos a visitar este maravilloso palacio. Como habréis podido comprobar, la historia del Palacio Venecia es tan rica como interesante y no le deja indeferente a nadie.

Domus Aurea, la casa de oro de Nerón

Si ya es difícil encontrar casa, aún lo es más realizar o conseguir la casa de tus sueños. También porque estos cambian. Nerón se puso a hacer la Domus Aurea como un capricho destinado a satisfacer cualquier sueño. Y encontró en Severo y Celer dos grandes constructores, en Fabullus un decorador a la altura.

«Recientemente vivió el pintor Fabullus, de estilo grave y serio pero al mismo tiempo brillante y fluido. (…) Pintaba pocas horas al día, y lo hacía con suma gravedad, siempre revestido de toga, incluso cuando estaba en el andamiaje. La Domus Aurea fue la cárcel de su arte y ésa es la razón principal de que no queden más obras de este pintor.» (C. Plinio, Historia natural 37).

domus aurea frescos

Una forma de pintar que se inició en Roma y que luego, tras el terremoto del 63 d.C. en Pompeya fue utilizada en la reconstrucción de esta ciudad. De ahí que se llame el 4º estilo pompeyano: menos detallista, más ‘impresionista’ (compendiario) debido también a la velocidad con la que se trabajaba. Un estilo que en Pompeya duró muy poco, hasta la erupción del Vesuvio del año 79 d.C. pero que en Roma se siguió utilizando.

Entre la antigua Domus Transitoria de Nerón en el Palatino y la nueva Domus Aurea en el Colle Opio y alrededores ha pasado el terrible incendio del año 64 d. C. De ese desastre nació una casa de oro. Junto a ella un coloso, brillante con rayos dorados y sobre el agua de su lago, más tarde, la arena del Coliseo.

Entradas Domus Aurea

coliseo exterior reconstruccion

Roma esconde y conserva

Francisco de Holanda en 1538 realizó una preciosa acuarela recogiendo las pinturas de la Sala Dorada que representaban en el centro a Ganímedes. Actualmente las pinturas están tan deterioradas que para la reconstrucción visual de las mismas se han utilizado estos documentos.

domus aurea frescos sala dorada francisco ollanda

Es hermoso ver cómo Roma y bellezas como la Domus Aurea fecundan la imaginación de los pintores que las descubren y luego son ellos los que tantas veces la salvan del olvido. Una memoria que se conserva y podemos evocar incluso en lugares tan lejanos como el Escorial. El Codex Escurialensis fue el repertorio más completo en su tiempo de los dibujos de la Domus Aurea.

Un palacio para un dios

«Lo que la naturaleza negaba ellos lo crearon con el arte» (Tácito, Annales XV, 42) Una ciudad – casa divina con los materiales más ricos que se podían encontrar pero sobre todo espacios en movimiento, jardines con animales en libertad, fuentes, parques, tierras de labor y un lago amplio y profundo.

domus aurea reconstruccion

Una casa que era un universo de 50 hectáreas (una ciudad como Caesar Augusta medía intramuros 55). Un inmenso rectángulo de 300 metros de longitud por 90 de ancho. Vespasiano y Tito aún habitaron una parte hasta que Trajano rellenó las cámaras y criptopórticos con escombros para que sirvieran de base a sus termas. Sin embargo, hasta el siglo XVII se conocieron como las termas o palacios de Tito. Vasari dice que Giovanni da Udine acompañó a Rafael en la visita a estos espacios subterráneos emergiendo como pescadores de perlas con las famosas figuras ‘grotescas’. «El maestro y el discípulo que acudieron a verlas quedaron estupefactos’.

frescos domus aurea

Era el descubrimiento de un mundo lúdico que se abre hacia la naturaleza, con sus elementos paganos, ligeros, evocativos de un mundo delicioso, casi efímero. No a caso, Rafael en las logias del Vaticano y en la Villa Farnesina utiliza este estilo como un pasaje hacia el mundo exterior o la avanzadilla de la naturaleza que se adueña de estas paredes.

Todo ello, frente a lo clásico que recomienda Vitruvio, sería estrafalario como la imagen de sí que la historia nos ha transmitido de Nerón. El límite sutil entre libertad y grotesco que une ‘el tigre con el cordero’, en elementos que se asemejan a las ‘gryllas’ tan utilizadas en el gótico, el arte ‘bárbaro’, contrapuesto a los cánones griegos clásicos. Es Horacio el que reflexiona en versos sobre esta libertad en el arte:
«Pictoribus atque poetis
quidlibet audendi sempre fuit aequas potestas» (Horacio, Epistola ad Pisones, 9-10)

La Domus Aurea es así un ámbito de libertad, con la exageración de un poder sin límites, de palabras e imágenes protegidas por la oscuridad, aunque creadas para lucir como el oro bajo la luz del sol.

Enterrados en la Domus Aurea

Un joven pintor llega a Roma siguiendo a su maestro Pinturicchio. Trabaja con él en el apartamento de Alejandro VI en el Vaticano. Nacido en el norte de Italia, ha pasado a la historia de la pintura con un mote muy particular: Morto da Feltre. El Vasari le da este nombre tan peculiar porque se pasaba mucho tiempo bajo tierra, en las grutas, buscando estas pinturas. Enterrándose literalmente bajo el colle Opio da vida a las maravillas que contempla a la luz de una lámpara.

domus aurea sala octagonal

Poco a poco, con muchos riesgos pues todo se podía venir a bajo, se fueron excavando las salas de la Domus Aurea. La gran sala octagonal con sus dispositivos giratorios, la de Aquiles, Héctor y recientemente la de la Esfinge. Mundos que como carbones, con el tiempo bajo tierra, al soplo del aire devuelven los reflejos dorados de la luz, calentando la imaginación de los que a ellos se acercan.

En la gran sala dorada Ganímedes asciende con su águila. El arte es un elemento de éxtasis, de apoteosis, que es capaz de perforar los metros de tierra que lo cubren, los kilómetros de aire, hasta convertirse, si queremos, en copero de Júpiter y una de sus lunas. Jugamos con la imaginación creando seres y figuras que nos protejan de nuestra caducidad, de los males que podrían acercársenos. Espantamos la terrible realidad con nuestros engendros más fantasiosos.

ganimedes jupiter

Cielo de un lecho pintado por Alessandro Allori con grotescas y en el centro Ganímedes llevado por Júpiter-aguila

Si estás en Roma y quieres realizar una visita especial en la ciudad, esta es tu entrada. Aquí te explicamos una de las actividades alternativas en Roma: el arte urbano en Tor Marancia. La Gran Ciudad Eterna es tan versátil como bella. Lo mismo puedes contemplar el arte de romanos y de etruscos siglos y siglos atrás, que el arte hecho hoy en día. En esta entrada te proponemos ir al barrio Tor Marancia.  En este barrio romano podrás ver un auténtico museo de arte contemporáneo al aire libre.

La iniciativa surgió para revalorizar este barrio y para diversificar la oferta turística añadiendo actividades alternativas en Roma. Han participado una veintena de artistas de todo el mundo, y la verdad es que el resultado no tiene desperdicio. Los artistas trabajaron de manera ardua; doce horas diarias durante dos meses para conseguir 22 murales monumentales. Además, contaron con el apoyo de los vecinos que veían en esta propuesta una oportunidad para la mejora urbana. Cuando por fin terminaron los trabajos, se encontraron con un lugar lleno de vida y de colores. El arte urbano y contemporáneo que invadía sus calles jugaba con temas geométricos, con lemas históricos de la Roma antigua, con pinturas y retratos realistas, y con imágenes surrealiastas. Como podéis imaginar, la heterogeneidad artística deja embobado a cualquiera que pasa por ahi.

Aquí os explicamos algunos de los cuadros más curiosiosos del arte urbano de Tor Marancia, una de las actividades alternativas en Roma que os proponemos:

arte urbano en el barrio romano de tor marancia

El peso de la historia:

En esta obra se puede observar a un luchador argentino sosteniendo a un luchador italiano. Representa metafóricamente el vínculo histórico que une a Argentina con Italia tras los flujos migratorios que se produjeron en la posguerra italiana.

arte urbano en el barrio de tor marancia

El niño redentor:

En este graffiti se muestra a un niño tras haber subido a una escalera para mirar hacia el horizonte. El niño es Luca, un antiguo vecino del barrio. Esta obra pretende ser un homenaje para él, ya que perdió la vida en un accidente mientras jugaba al fútbol. De esta manera, será siempre recordado a través de este mural, con su imaginación y sus aspiraciones.

Este es un  claro ejemplo de como los murales se entrelazan con la historia del barrio.

 

arte urbano murales tor marancia

Nostra Signora di Shanghai:

«Shanghai» es el nombre con el que los habitantes del lugar llamaban a las casas de la zona con un poco de humor y de ironía, ya que el barrio se inundaba continuamente debido a una antigua zanja. En este mural podemos contemplar la vírgen eleúsa, típica del arte bizantino. Aquí, se consigue  fusionar las representaciones religiosas tradicionales con los métodos artísticos contemporáneos con bastante éxito. La verdad es que es muy curioso. arte urbano mural religioso tor marancia

Veni, vidi, vici:

Se trata de una de las frases más famosas de la historia. Fue nombrada por Julio César tras su victoria en la batalla de Zela y significa literalmente “vine, ví, vencí”. Con ello quería dar a conocer su victoria. Demostraba, de esta forma, que con su gran pericia militar podía conseguir un éxito rotundo, sin apenas esfuerzo. Estas declaraciones tienen una clara intención política ya que Julio César se encontraba en plena guerra cívil con su antiguo aliado Pompeyo.

murales arte urbano tor marancia roma

Mural street art en el barrio romano de Tor Marancia

Con esta obra al aire libre podemos rememorar el antiguo esplendor de Roma y su fascinante historia.

Además, cerca del barrio Tor Marancia podrás encontrar el EUR. Se trata de un lugar curioso cuanto menos. Este barrio fue comenzado a construir por orden de Mussolini para albergar la Exposición Universal (las siglas del barrio significan Exposición Universal de Roma). Este es el lugar ideal para aquellos a quienes les guste la arquitectura fascista. Este estilo se encuentra caracterizado e influenciado por el racionalismo y el futurismo. Utilizan, además, dimensiones desorbitadas con el fin de causar al espectador gran asombro y demostrar la fuerza del poder político que mandaba a construir aquello. Por si fuera poco, Mussolini mandó a construir el “Coliseo Cuadrado”, realizado con hormigón y travertino en una clara muestra de intentar conectarse ideológicamente con el Antiguo Imperio Romano y exaltar las pasiones de los ciudadanos.

Espero que os haya gustado nuestra propuesta para realizar actividades alternativas en Roma y disfrutar del arte urbano de Tor Marancia. Como podéis ver, Roma está llena de posibilidades curiosas y divertidas.

Si quieres realizar este paseo con un guía especializado escríbenos a info@enroma.com.

Para llegar hasta el Barrio de Tor Marancia y disfrutar de estos murales os aconsejamos utilizar el autobús 714 desde la Estación de autobuses de Termini.

Otros lugares de Roma en los que puedes admirar murales y arte urbano es el barrio de Garbatella, Testaccio y en torno al Tíber.

La pasión de un cardenal

En esta entrada presentaremos una de las obras maestras en la Galleria Borghese. Pero, primero de todo, no es posible hablar de la Galleria Borghese y sus magníficas obras de arte sin primero nombrar a Scipione Borghese. Fue nombrado cardenal cuando su tío, Paolo V, llegó al papado en 1605. Fue un gran apasionado, y casi obseso, del arte. Cuando llegó a Roma mandó  construir  la Galería Borghese, donde constituyó una colección importantísima con esculturas antiguas. Se convirtió en el mecenas de importantes pintores y artistas contemporáneos a su tiempo. Fue el mecenas, por ejemplo, de Bernini y se convirtió en un ávido coleccionista de Caravaggio. Además de las obras de Caravaggio o Bernini, en lo que fue su galería personal, podemos ver grandes obras de arte de maestros como Rafael o Tiziano.

Existe una inmensa variedad de estilos artísticos de diferentes épocas históricas y de diferentes autores dentro de la galería Borghese. Sin embargo, en esta entrada nos queremos centrar en un artista concreto cuya vida, cuyas obras y cuya simbología aún siguen siendo un resquebradero de cabeza para los expertos en la historia del arte. Estamos hablando de Caravaggio, el maestro por excelencia del claroscuro y el primer gran exponente de la pintura barroca.

Visita guiada Galleria Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Roma que se te ofrece como un regalo en sus obras maestras. En el contexto de un jardín del Edén (Villa Borghese) os encontraréis con la belleza hecha mármol y colores del Caravaggio, Rubens, Rafael, Bernini. Un lugar maravilloso para
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Caravaggio y las obras maestras en la Galleria Borghese

El estilo artístico barroco, datado entre 1600 y 1700 (aproximandamente y dependiendo de cada país y zona), se caracteriza por una degradación de las formas y de las normas. Hay una fuerte tendencia al naturalismo, se muestra la vida y la muerte sin la idealización presente en el Renacimiento. Se desarrollan nuevos temas pictóricos que hasta entonces no existían, como los grandes paisajes o bodegones con naturaleza muerta. Las obras del Barroco en Roma se muestran exuberantes. Se representan emociones y situaciones de máxima inquietud, donde los personajes se pueden encontrar sintiendo desde el éxtasis divino hasta el desasosiego más profundo. Dicen de Caravaggio, por ejemplo, que sus personajes representados no podrán nunca descansar en paz porque los representó en el momento exacto en el que el sufrimiento llegaba a su punto álgido, justo cuando la muerte ya era inevitable.

Otra de las características del Barroco, y en especial de la obra de Caravaggio, fue la vulgarización de grandes personajes históricos y bíblicos. Esta vulgarización debe entenderse como una manera de mostrar el realismo de la vida cotidiana y de la naturaleza humana, a veces defectuosa. Para comprender esto mejor,  hay que situar el Barroco en su contexto histórico. Es una época de guerras y de pobreza. Aparece el protestantismo y la iglesia católica realiza la Contrarreforma como respuesta. Como siempre, el arte fue utilizado como un medio para la propaganda política. De esta forma, el estilo Barroco se extiende entre los países católicos con el fin de mostrarse bajo una apariencia humana, naturalista y libre; en contraste con la austeridad procramada en el protestantismo.

En la galería Borghese están expuestas varias obras del genio. Nos centraremos en esta ocasión en su obra llamada “Bacchino malato”, considerada una de sus obras maestras. Esta obra ha sido siempre difícil de comprender. En un primer momento se nos muestra como Baco, dios del vino, de la vendimia, del divertimento y de los placeres sensitivos. Siendo así, Caravaggio siguió las indicaciones de la Iconologia de Cesare Ripa. El dios romano es representado con un racimo de uvas en la mano y coronado con un ramo de hiedra.  La uva es símbolo de la pasión amorosa, de la lascivia y de la lujuría, porque el vino ayuda a la deshibinición.  La hiedra, que crece abrazada a los árboles y a las paredes, nos recuerda al cuerpo de los amantes que se unen ardientemente.

Baco enfermo de Caravaggio en la Galleria Borghese

Baco enfermo (Bacchino malato), una de las obras maestras de la Galleria Borghese

Por otro lado, existe otra posible lectura tan fascinante como la anterior: podría representar no al dios pagano sino al Jesús de los cristianos.  Las uvas recuerdan al vino servido por Jesús a los apostoles durante la Última Cena, mientras que la hiedra alude a la cruz y a la pasión de Cristo, porque es muy díficil librarse de ella sin sufrir penoso tormento. Caravaggio nos fascina, de nuevo, con estas dos posibles interpretaciones tan contradictorias entre sí ¿Cómo es posible que nos haga pensar en un dios romano y en Jesucristo al mismo tiempo?

¿Baco enfermo?
Curiosidades de una de las obras maestras de la Galleria Borghese

Hay algo que también llama la atención a cualquier espectador: es el color enfermizo de los labios del protagonista  y la piel tan pálida como la luna. Además, es muy extraño representar a Baco con una postura tan incómoda y en una actitud que nos hace recordar más el dolor que la alegría. Hay quien afirma que podría haber retratado fielmente un enfermo de hepatía, después de haberse excedido con la bebida durante toda una vida; o a una persona que no consigue respirar bien a causa de una lesión.

Sin embargo, sabemos que poco antes de realizar este cuadro estuvo en el hospital, a causa de una herida en la pierna. Este hecho nos hace pensar que fue un autorretrato, cuya composición no tiene precedentes. Esto podría explicar la postura incómoda del protagonista, podría ser el propio Caravaggio pintando y mirando al espejo. También podría explicar el gesto de la obra que en un principio se nos mostraba casi incomprensible: es la representación de su dolor físico “al natural”.

Caravaggio demuestra su elevada extravagancia propia de un genio representándose como Baco. Su interpretación del dios del vino, que un principio se podría mostrar canónica con elementos previsibles, es una figura inédita. Tiene una gran complejidad y consigue moverse entre dos planos de interpretación completamente dispares entre sí. De esta forma podemos apreciar, una vez más, el inconfundible talento del artista.

Este es solo un ejemplo de las grandes obras maestras que podrás encontrar en este museo. Las podréis disfrutar de una forma muy especial en nuestra visita guiada en Galleria Borghese. Espero que nuestras palabras os ayuden a apreciar aún más, si se puede, la belleza de los cuadros. ¡Que disfrutéis mucho en la Galería y la maravillosa Villa Borghese! Os podemos asegurar que es uno de los mejores lugares para sumergirse en la hermosura del arte y la naturaleza.

«A última hora del día… se produce algo así como un diminuto remanso del atardecer, y esa mancha de sol que se eterniza unos segundos sobre la pared de la casa más modesta o del muro más sucio durará muy poco, pero lo suficiente para que podamos toparnos con su hermosura, aun sin enterderla del todo.
El atardecer es siempre interminable.» (Ramón Gaya)

Aquí podrás encontrar los mejores lugares donde ver el atardecer en Roma. Los atardeceres en Roma son de un esplendor digno de ver al menos una vez en la vida. Sin embargo, contemplar el atardecer, ese momento del día en el que el tiempo se detiene, se vuelve todavía más bello si sabes donde hacerlo. La ciudad de Roma es tan bella como inmensa. Por eso, si quieres dejarte llevar por la dulzura de los atardeceres en Roma y la calidez de sus colores, no dudes en seguir leyendo. Te contamos los mejores lugares donde ver el atardecer en Roma, para que además puedas organizar tu itinerario de viaje y disfrutar al máximo del gran encanto de la Ciudad Eterna.

Tour de Roma al atardecer con degustación

Tour de Roma al atardecer con degustación de vinos y quesos

Tour de Roma al atardecer con degustación de vinos y quesos

Disfruta de las vistas más hermosas de Roma al atardecer y de un íntimo happy hour en el barrio de Trastevere con nuestro Tour de Roma al atardacer con aperitivo.  No te pierdas la oportunidad de admirar el atardecer romano
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atardecer en roma

Incluso en medio del tráfico de via Tiburtina los atardeceres de Roma encienden nuestra imaginación. Un momento para contemplar una ‘realidad que pueda esconder en lo obscuro todo aquello que no es decisivo en ella’

«Rosa en las nubes. Empieza
el crepúsculo. Hora
de la pintura, hora
quizá de volver. Lo
dice acaso la campana
que justo ahora suena. Hay
siempre una tarde que declina
en el corazón del hombre, y una agua
escondida que de esa tarde
y en esa tarde lo salva.»

(Santiago Montobbio)

El atardecer en Roma desde el Gianicolo

Se trata de una de las colinas de Roma, allí podrás ver Roma desde lo alto. Pero además, por su cercanía, podrás  ver el Vaticano y la Basílica de San Pedro desde una de las perspectivas más bellas.

Podrías empezar el día en Villa Borghese, allí podrás disfrutar de museos fantásticos como la galería Borghese, donde se encuentra, entre otras obras, El rapto de Proserpina de Bernini. Muy cerquita también puedes visitar el Museo Nazionale Etrusco de Villa Giulia, fundamental para comprender la historia de Roma e ideal para los amantes de todo lo antiguo.

Después puedes entrar en el centro de la ciudad por Plaza del Popolo. Desde allí, por via de Ripetta podrás llegar a las inmediaciones de Plaza Navona. Luego, por Via dei Coronari llegarás hasta el Tíber con el puente que lleva al castillo de Sant´Angelo. Muy cerca tienes la ciudad del Vaticano y la Basílica de San Pedro. El ingreso en la basílica es gratuito, pero si además quieres visitar la Capilla Sixtina y los Museos Vaticanos y ahorrarte las colas, te ofrecemos aquí nuestras visitas guiadas en el Vaticano. Sea cual sea tu decisión, disfrutar de las vistas de la plaza de San Pedro es algo que tienes que hacer en tu viaje a Roma.

atardecer desde el gianicolo academia españa roma

El atardecer desde el Gianicolo, Academia de España en Roma.

A 20 minuos de paseo se encuentra el Gianicolo, donde podrás descansar y disfrutar de las maravillosas vistas. Llega el mejor momento del día, la paz que se respira es incomparable con cualquier otro sitio. No te arrepentirás de disfrutar allí del mágico atardecer en Roma. Tras contemplar el atardecer, dirigete al Trastevere, en el camino fíjate entre otras cosas en la Fontana dell’Acqua Paola y la Academia de España en Roma. En uno de sus patios se encuentra el Templete de Bramante, mandado construir por los Reyes Católicos en 1502. Es un pequeño lugar único que pasa casi desapercibido a los turistas.

Tras un día tan largo y tan repleto no hay mejor lugar para acabar, descansar, cenar y tomarte una copita o una cerveza que el barrio de Trastevere. Conserva aún su encanto original y es uno de los barrios más icónicos de la Ciudad Eterna.

Ver atardecer en Roma desde el Gianicolo

Colina del Quirinale. Atardecer junto al palacio del Presidente

Este es uno de los mejores lugares para ver el atardecer en Roma después de un largo día por el centro. Puedes comenzar por el Coliseo y los Foros Romanos, para luego ir a piazza Venecia, y Plaza Navona. También puedes visitar el Pantheón, la Fuente de Trevi y un larguísimo etcétera. Está, además, cerca el barrio de Monti, por si quieres tomarte un aperitivo o cenar.  Algunos locales te los desvelamos en nuestra entrada sobre los mejores lugares para tomar aperitivo en Roma.

La colina del Quirinal es, además, un lugar especial para experimentar aquellas palabras de Ramón Gaya en su obra La frente del atardecer:
«La buena ocasión que ofrece esa hora para que la realidad pueda esconder en lo obscuro todo aquello que no es decisivo en ella y en cambio empujar hacia la luz todo aquello que sí lo es».

El atardecer desde la colina del Pincio – Villa Borghese

El monte Pincio se encuentra al norte de la colina Quirinale, de espaldas a Villa Borghese y justo encima de la Plaza del Popolo. Solo sabiendo donde está, ya te puedes imaginar las vistas. Las grandes familias de la Antigua Roma, durante la República, construían sus grandes jardínes y villas aquí. Era conocido como la Colina de los Jardines. Hoy en día, le debe su nombre a la familia de los Pincii, asentada en el monte durante el siglo IV d.C. Aunque el nombre es diferente, conserva su esencia, ya que sigue siendo un lugar de grandes y bellos jardínes.

fuente caballos marinos villa borghese atardecer

Fuente de los Caballitos de mar en Villa Borghese

Villa Borghese, con una longitud de 80 ha, es el parque más importante de toda Roma por su historia, sus monumentos y su impresionante belleza decorativa. Sus jardínes siguen el estilo inglés del siglo XIX, aunque  la villa se comenzó a construir  en 1605 por la familia Borguese.  Scipione Borghese, cardenal de la misma época, fue el mecenas de Bernini. Por este hecho,  podemos visitar en la Galleria Borghese las obras maestras de Caravaggio, Rafael y Bernini.

Visita guiada Galleria Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Roma que se te ofrece como un regalo en sus obras maestras. En el contexto de un jardín del Edén (Villa Borghese) os encontraréis con la belleza hecha mármol y colores del Caravaggio, Rubens, Rafael, Bernini. Un lugar maravilloso para
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Este lugar es una joya para relajarte y pasear, alejados del ambiente de la ciudad pero en el centro de la misma. Te encontrás rodeado del sonido de la naturaleza viva y del borboteo del agua en sus majestuosas fuentes. No te arrepentirás de ver el atardecer desde aquí.

atardecer stendhal paseos por roma

El atardecer contemplando el Río Tíber y el Palatino desde el Aventino
(jardín de los naranjos)

Este lugar es sin duda una de las joyas de la corona. Actualmente, el jardín de los naranjos se hizo aún más famoso tras haber salido en la película La Gran Belleza del conocidísimo director Paolo Sorrentino. Y no sin motivo aparece en dicha película: los jardínes son asombrosamente bellos incluso para una ciudad como Roma. Es el lugar perfecto para completar el día.

atardecer roma tiber ponte sisto

Atardecer sobre el Tíber

Podrías comenzar la jornada en Plaza Venezia con el Altar a la Patria y luego dirigirte a Santa María in Cosmedin, donde se encuentra la Bocca de la Verità. De camino verás el teatro romano de Marcelo. y podrás visitar el Barrio Judío y su sinagoga. Cerca del Aventino también se encuentran las Termas de Caracalla y el Circo Máximo.

Roma Circo Maximo pintado por Ramon Gaya en 1958

El Circo Máximo y Palatino en un cuadro de Ramón Gaya de 1958

Estos son solo algunos de los mejores lugares donde ver  el atardecer en Roma. Cada uno tiene un encanto particular. Pero también tienen algo en común entre todos ellos, oteando el horizonte siempre te encontrarás con la Cúpula de San Pedro. Magnífica y desafiante, es el corazón del catolicismo y una de las obras culmen de la historia del arte.

Te deseamos que disfrutes de Roma y que te enamores de sus calles como nosotros ya lo estamos. Roma es una ciudad siempre viva, en constante movimiento,  pero en el atardecer parece que se llena de calma y se convierte (casi) en un remanso de paz. Espero que os haya gustado y que os sea útil toda esta información ¡qué disfrutéis!

 

La Boca de la Verdad (Bocca della Verità)

boca verdad roma Bocca della verità

«Y sé
que hay un portal dormido en cada labio…»

(Luis García Montero, Diario cómplice)

Sus ojos profundos y la abertura de su silencio de piedra incuten temor pero sólo por las palabras que la han hecho famosa. La imaginación, esa loca, hace que la dura piedra cobre vida. Ni la verdad ni la traición se comprenden en el fondo con la razón. Parece que necesitamos meter nuestras manos, acallando esa boca, mientras tememos que lo imposible se pueda realizar. Todos entendemos ese miedo pues todos nos sabemos mentirosos, conocedores del bien y del mal. Mintió, además, la guía que en el siglo XV llamó a esta tapa de alcantarilla ‘lápida de la verdad’, recogiendo mentiras legendarias sobre demonios que habitaban tras la oscura boca y te atraían hacia el lado sin luz. Mentiras que son verdaderos miedos contados de forma eficaz, redivivos, que te engullen como en otros tiempos las aguas que iban al cercano Tíber.

El rostro de una divinidad fluvial, de barbas y melena ondulante como la corriente, traga las aguas que llegan al Foro Boario corriendo por el valle del Velabro. Las palabras que han contado, de generación en generación, el poder de desenmascarar que tiene este ‘mascherone’ lo han salvado. De hecho, a lo largo de la historia, ha pasado de ser un sumidero postrado al rostro alzado de un juez que determina la cornamenta de los maridos. Parece ser que la verdad siempre ha tenido mucha más importancia y consecuencias tratándose de cuernos varoniles. Es como si la verdad o la mentira por antonomasia fuese la fidelidad conyugal de una mujer. Y, por supuesto, que esta necesitase de pruebas para ser demostrada.

Una boca ¿siempre abierta?

Una superficie, un límite, un rostro que mira al cielo y tiene un cuerpo que se hunde hasta sus venas – cloacas. El límite, la boca, necesaria, que recoge y traga, quedando limpia su piel de travertino.

¡Qué maravillosa fuerza de las palabras! Los labios dormidos bajo mil kilos de piedra son capaces de suscitar gritos como los de Audrey Hepburn ante Gregory Peck. Un juego en el que seguimos entrando temblorosamente. Aunque nos hagamos los valientes reímos nerviosamente cuando descubrimos nuestra mano intacta. Nadie cree en la posibilidad de este juicio divino, moderna ordalía. No obstante, todos lo hacemos como un rito propiciatorio. Curiosamente un rostro de un dios fluvial se hace sólido, estable, con una boca besada por tantas manos. Se hace así piedra de toque, lugar de adoración: literamente ‘hacia la boca’, ad ora. Oramos, dirigimos palabras hacia ella, venciendo su apariencia de sorda lápida en la entrada de Santa Maria in Cosmedin. De esta forma, la convertimos en un juez de edad incierta que ha visto tantas y merecerá, por nosotros, sobrevivir al tiempo de nuestros amores:

«Más constantes que el odio y la avaricia,
más fuertes que el rencor y las prisiones,
más heroicas que el sueño de un ejército,
más flexibles que el mar,
han sido las palabras.»

(Luis García Montero, Vista cansada)

Otros rincones e historias En Roma:

Foro Boario

¿Qué hace un rinoceronte en Roma? El Foro Boario es un remanso de paz ante la mirada atónita de Jano desde su Arco. A sus pies, tranquilo, este rinoceronte nos invita a curiosear en este rincón de Roma.

arco jano velabro roma

Sus cuernos apuntan hacia el palacio Rhinoceros, nueva sede de la fundación Alda Fendi. Sus fuertes patas, el color de su piel, inmóvil ante los 4 pilares de Jano, me sugieren que él es arquetipo del arco. Un paso guarnecido por su mole: protección para amigos, temor para los enemigos. Más allá se sube hacia el Palatino, justo en la vertiente en donde se encuentra el Lupercal. Este valle del Velabro (ad Velum Aureum) era el paso natural desde el río hacia el valle Murcia (Circo Máximo) y el Palatino. Aquí, en el siglo XIII la familia de los Frangipane había construido una torre elevándose sobre el Arco, uno de los límites naturales de su isla dentro de Roma.

vista palatino terraza velabro

El Palatino (Cermalus) en la zona de la ‘escala de Caco’ y Casa de Romulo visto desde una terraza del Foro Boario.

Hércules en el Foro Boario

Las sorpresas no terminan nunca en Roma. Precisamente en el Foro Boario, el de los bueyes, recordamos el mercado de animales pero también el episodio de Hércules y las reses robadas por Caco. Hércules es uno de los protagonistas de este valle cuando la ciudad no existía y las colinas del septimontium eran un ‘lugar ameno’ de fresca hierba.

Hércules, tras la feroz pelea con Caco… «ofreció a Júpiter una décima parte del ganado y a aquellos pastores que se aproximaron a él para agradecerle el haberlos librado de un ladrón tan peligroso, les encomendó que desde ese día en adelante hicieran sacrificios semejantes en memoria suya. Ese altar lo conocemos con el nombre de Ara Máxima de Hércules y sus sacerdotes visten pieles y ofician con la cabeza descubierta, rodeada sólo de una corona de hojas de álamo. Todos sabéis dónde está». Así nos habla de este lugar, reviviéndolo, Isabel Barceló en una entrada de su blog Mujeres de Roma.

ara hercules roma santa maria cosmedin

Muro del Ara de Hércules en Santa María in Cosmedin

En efecto, todos sabemos donde está:  bajo el altar de Santa María in Cosmedin. Un lugar tan especial que, más allá de la más famosa tapa de alcantarilla del mundo: la Bocca della Verità (la boca de la verdad), conserva una de las memorias más antiguas y permanentes de la historia de Roma.

A este héroe vencedor se le dedicó un templo circular, concluido como el pasado y como la memoria. Un templo en aoristo, en un punto perfecto, en donde queda encerrada su historia y no la imagen o el culto. Su victoria se cumplió aquí luchando contra el más fuerte de los malos (Caco), ladrón por antonomasia. Ni vacas, ni fuerza, ni casi nada de él ha quedado sino su memoria y este edificio. Palabras y piedras son el auténtico triunfo ante el tiempo, ladrón con el que intentamos luchar desde el alzar al calar del sol.

Sorpresas en cuclillas

joven en cuclillas miguel angel

Tengo que reconocer que mi primera intención al verle fue la de echarle mi chaqueta por los hombros. Quizás porque lo vi un frío y ventoso día de invierno. O quizás porque su desnudez sentada no se imponía como una hermosa muestra de un cuerpo perfecto. Tal vez porque al estar sentado en la fría piedra, en cuclillas, algo me hizo verle indefenso o desvalido.

En este valle, bajo el signo del rinoceronte que lo protege fuera y las miradas de Jano y Hércules, un muchacho parece atrapado por su pie que no acaba de distinguirse de piedra de la que ha brotado. Le falta poco, todo en él es una tensión que se concentra.

joven en cuclillas roma fendi

Joven, terso, en silencio, recogido. La ligera cadena de sus vértebras es una invitación a tocar la firmeza de sus huesos elásticos bajo su delicada piel. Herido en su pie, o masajeándolo por el cansancio te quedas pasmado contemplándolo, cogiéndolo permanentemente de sorpresa. Invado su recogimiento, su momento de íntimo reposo, fugaz y, al mismo tiempo, permanente. Un instante en el que espero que alzará la cabeza para mirarme al notar mi mirada. Pero sigue allí, absorto, contemplando su pie, sitiendo un cierto dolor en sus músculos, un sus rodillas que nunca conseguirán extenderse. En este rincón del Foro Boario de Roma un Hércules muchacho, fuerte y primordial, sin bruñir, nos espera.

joven en cuclillas miguel angel escultura

Joven en cuclillas de Miguel Ángel en exposición temporánea a Roma

Nil sine magno vita labore dedit mortalibus. Imposible no acordarnos del otro muchacho que en la colina del Campidoglio intenta quitarse una espina del pie. Los pies. Tendría que hacer un recorrido por la ciudad mirando los pies del arte: sucios de peregrinos, delicados, de largos dedos que parecen levitar, rotos, escondidos bajo togas, consumidos por mil caricias de devoción. Los pies, que nos unen a la tierra, imagen de nuestra fragilidad y de nuestros trabajos más aún que las nobles manos. Como dice Horacio «Nada se nos concede a los mortales sin gran trabajo».

El reposo de este pistón cagado de energía, prisionero de la roca – tierra, contemplando su pie, sintiéndolo con sus manos, me habla de los trabajos titánicos de Miguel Ángel. En 1534 tuvo que dejar a su muchacho en el monasterio florentino de San Lorenzo. Lo abandonó para que fuese eternamente recién nacido. Saliendo de una roca madre con la que sigue fundido, como si tuviera pies de lava. O muriendo, como si se hundiera en la informe nada de piedra que lo empieza a engullir desde los pies. Arenas movedizas de los mortales, el tiempo.

Despeñados

Desde el Foro Boario, al lado del río, sube en ligera pendiente via de San Giovanni Decollato. Nuestro san Juan Decapitado nos conduce hasta la Roca Tarpeya que se distingue a lo lejos. La iglesia de San Juan, la Roca y la iglesia de la Consolación forman un triángulo que recuerda otras luchas de esta Roma: las del cuerpo que oficialmente elimina a los que considera enemigos. Debilidad, enfermedad autoinmune, cura antibiótica o locura lo cierto es que son lugares que, al lado del Foro Boario, nos traen el recuerdo de los abandonados de la vida, por voluntad de otros, en nombre del bien común.

roca tarpeia campidoglio roma

Roca Tarpeya, al final de via San Giovanni Decollato, dejando el Foro Boario

Reflejos de Plata

Detrás del rinoceronte, detrás del Arco de Jano, nos espera una tercera puerta. Otro espacio hermoso, decorado, esta vez construido en el siglo III en honor a la familia imperial de los Severos. Los comerciantes del foro Boario y en especial los ‘argentarios’, los que cambiaban las monedas, lo construyen como una memoria. Sin embargo, por política y poder, al poco de ser construido sufrió los efectos de una memoria dañada, herida por una venganza que pretende ser más fuerte que el tiempo.

Ahora, escondido, se apoya en la preciosa iglesia de san Jorge en el Velabro (San Giorgio al Velabro) y parece no conducir a ninguna parte. No marca ningún límite y nadie traspasa el espacio de su arco. Me acerco de todas formas, como el loco buscador de un tesoro. Esta vez, al contrario de lo que pasó en el siglo XVI, no empiezo a piconearlo. Hoy me quedo sólo con una imagen: Un prisionero con la cabeza gacha -siempre mirando hacia sus pies-, las manos en la espalda, argollas y cadenas. Él es el mejor botín de guerra, mercancía para los vencedores, orgullo en piedra. Me imagino su silencio en el corteo del triunfo y vuelvo con la imaginación al muchacho en cuclillas. Al fin y al cabo, en ese tiempo el poder no escondía su origen.

arco argentarios roma

Arco de los Argentarios en el Foro Boario

Ante mis ojos contemplo un rinoceronte enfurecido que derriba los bancos de los argentarios, deshaciendo los recintos de los animales en el Foro Boario. Convierte todo mueble en astillas, los cuerpos en sombras que se desvanecen. Nadie sabe de dónde ha salido. Todos huyen dejando desierto el valle del Velabro como nunca se había visto. Sólo cuando se queda solo lanza su rabia en fuertes bramidos y se calma, dialogando con otras piedras gris blanquecinas. Es un rinoceronte blanco que nadie se atreve a afrontar.

Un poco más allá, detrás de San Giorgo, se levanta pesadamente un elefante. Una sabana africana en el Foro Boario. Una memoria que nos llega desde la Edad Media nos habla de este lugar como ‘Ad Elephantum’ por una fuente con un elefante que dominaba el antiguo mercado de las hierbas: Elephas herbarius. Se acerca con pasos tranquilos y deja el aire cargado con olor a timo, tomillo, romero y hierbabuena.