amanecer en roma plaza san pedro al albaAmanecer en Roma visto desde Plaza San Pedro mirando hacia Castillo Sant’Angelo y el río Tíber.

Un amanecer en Roma es una caricia. Darla y recibirla son dos acciones de un único momento. Breve el alba, instantes de equilibrio, como línea de frontera que se alza y nos adentra en caminos aún sin huellas.

Roma nos despierta. Despierta nuestros sentidos y sus palabras nos animan a caminar.

Nos lavamos. Sumergimos nuestros sentidos en alguna de las fuentes monumentales que a primeras horas del día ofrecen su frescura primordial. El amanecer escuchando el correr del agua es el paso previo a mirarnos en el espejo de su aire. Luego, llegará un buen café en algún bar como el Tre Scalini en Plaza Navona o la Tazza d’Oro junto al Panteón.

Primeros pasos en tu amanecer en Roma

Además, estrenar el día corriendo o dando un paseo puede ser una estupenda idea. Villa Borghese es un lugar perfecto, corazón verde de la ciudad, que te permite asomarte sobre Plaza de España al amanecer, tras tu paseo o carrera.

Recorriendo la ciudad encontraréis los colores del amanecer en Roma reflejados en los espejos más inopinados: adoquines, ventanas y fachadas orientadas hacia los Castelli.

No sólo. Incluso el frío del invierno parece menos cruel en la belleza de la mañana. Para no hablar del fresco placer de estos momentos durante el estío.

Imaginar con palabras de aire, piedra y color

Cada uno de los lugares que visito en Roma pueden acercarte: los tenemos en común, incluso con quien ya no está en el tiempo. Cada uno de los lugares se extiende hasta hacerse un camino.

Si “la filosofía es la razón compadecida de la condición desvalida del hombre” estos lugares son rincones en los que el corazón nos hace experimentar con la memoria que la historia nos cubre. No estamos desamparados cuando en cada esquina vemos en piedra y formas el cuerpo de tantas vidas que son el presente de la historia.

foro palatino

Descubriendo con ojos nuevos el Foro durante nuestra Visita Coliseo

No es necesario pretender todo sino sólo aquello de que somos capaces. Vado pequeño pero colmo. Quizás va perdiendo, quizás no sea agua purísima, pero es una corriente viva.

Tampoco es necesario que nos encontremos con finales felices o con historias donde el bien resplandece como única realidad. No por ello desesperaremos negando el bien como algo que no existe. Aquí nos encontramos con personas que nos consuelan por la vida que han transmitido, por uno o cien matices que han sabido ver y contar en las más diversas formas. Ninguna es exhaustiva, pero son, nos acercan y dan motivos para seguir, para compartir y acrecentar la creación que va más allá de nuestra naturaleza, de nuestras fuerzas. Roma consuela porque sabe haber vivido, el tiempo de una vida, y ser abuela: avus y aevum.

Estar y sentir

Tocar estos lugares, entrar en el espacio de sus historias nos hace trascender nuestras fuerzas. Gratos, podemos apropiarnos de los triunfos que otros nos conquistaron para hacernos partícipes de sus esfuerzos, encadenados, al querer, a otros caminantes. Podemos pecar, equivocar el blanco, siendo guías ciegos. Podemos dejar cadenas y senderos para embriagarnos de la libertad que así se demuestra. Sin embargo, yo no renunciaría a llegar a una cumbre, a ese momento en que pasas a ser el cabo de la soga, el último eslabón. No renunciaría a los pasos hechos, a los países y regiones exploradas por otros, a las miserias o grandezas que nos quedan ante los ojos.

En Roma todo esto, miserablemente grandioso, se nos hace tan visible y palpable que se hace grito. A veces, bullicio ininteligible. Aquí no se renuncia a nada de lo que es humano. Todo lo encontramos sin que falte nada.

frescos Rafael Academia Vaticano

Escuela de Atenas de Rafael y nosotros en ella, durante nuestra Visita Vaticano

De hecho, aquí podemos contemplar incluso el juicio y condena a lo que fue. La resumación de la momia de un papa muerto que se sienta en el tribunal de los vivos para, mudo, dar la lección del tiempo. Mientras tanto, el correr de la corriente del Tiber se llevará sus palabras de hueso y ceniza. Incluso este sinsentido de la locura que quiere ir contra el tiempo en nombre de la verdad absoluta (suelta), sin soga ni sendero, encuentra un lugar para ser recordado.

foro romano tabularium

Foro Romano visto desde el Tabularium

Todo encuentra en Roma un posible lugar, una palabra que lo ha pronunciado y que espía, estremecida de miedo y emoción. Esta ciudad de mundo, y nosotros con ella, es demasiado para estar contenida en cualquier palabra. Roma es un trazo, un escalofrío que se repite sin cansancio por iguales o distintos motivos, no importa, siempre nuevo como sensación que no deja de tener efecto. ¿Lo habéis notado?

Una eco, ecos de Roma

‘Un’ eco delicata mi rispose’ Un eco delicado me respondió. Leí el otro día en un libro de Alessandro D’Avenia y me sorprendió. Fue el desvelamiento de una palabra.

La palabra eco es femenina en italiano. Naturalmente, pues Eco es una hermosísima ninfa. Verla aparecer en un escrito, inesperadamente, me alegró mucho. Fue suficiente notar que eco es  femenina para que la Eco imaginada durante las lecturas de Ovidio se presentara a mi lado. La historia nacida en Grecia seguía resonando (‘eccheggiando’) en las letras latinas y en mi querida Roma.

Junto a ella, Narciso, ahora trasplantado a las orillas del Tíber. Aquel chico del que fue profetizado que llegaría a viejo sólo si no llegaba a conocerse: ‘Si se non noverit’ (Ovidio, Metamofosis, Libro III). Un joven que al ver su imagen abandona el mundo y cualquier otra relación para consumirse (‘dumque petit, petitur, pariterque accendit et ardet’). El horror (Dorian Gray) y el amor se tocan arruinando al destinatario: el sí mismo. Estos dos personajes siempre me han intrigado porque me parecen una paradoja. ¡El propio conocimiento y el amor a uno mismo como causa de ruina!

Se trata de un horror hacia sí mismo inmisericorde del que se huye desesperadamente sin conseguirlo. Y un amor sin frutos, que no se mueve -como una estatua de mármol- sin interior, sin poros ni aperturas que permitan entregar ni recibir.

narciso pompeya casa lucrezio frontone

Narciso, fresco en la casa de Lucrecio Frontone en Pompeya

Una condena en los ecos de Roma

“Sic amet ipse licet, sic non potiatur amato!” Así pueda enamorarse él sin poseer al amado. Una cadena de venganzas y maldiciones están en el origen de esta tragedia.

narciso roman de la rose

Le Roman de la Rose, manuscrito en la Bodleian Library, MS Selden Supra 57

Zeus frecuentaba montañas y bosques en busca de las hermosas ninfas. Hera, celosa, salía a buscarlo pero Eco la entretenía con tal elocuencia y carisma que el bueno de Zeus tenía tiempo para no ser pescado in fraganti. Como si le importase. Hasta que un día la esposa de Zeus se dio cuenta del engaño y condenó a Eco a repetir sólo los últimos sonidos de quien con ella hablara.

La verdad es que nunca entendí esta lucha entre las dos mientras Zeus era siempre incuestionable, intocable, sin límites. Ellas luchaban y sufrían, como tantos otros, por sus caprichos.

Tras el castigo, con su pobre voz y su cuerpo hermoso, Eco encuentra un día a Narciso y se enamora de él o quiere enamorarse. Un amor que nunca sería correspondido pues Narciso vivía sólo para sí mismo. Por una parte, es cierto que las palabras de Eco no podrían moverle a salir de su mundo. Por otra, ni siquiera aquel ritual de su visita constante fue capaz, como tiempo dedicado para adomesticarlo, a conseguir su amistad. No pudo poner por obra lo que decía el zorro al pequeño príncipe.

Tras el rechazo ella se esconde en una gruta en donde se abandona a la tristeza: “vox tantum atque ossa supersunt”. Sólo quedaron su voz y sus huesos convertidos en piedras. No come por no poder gustar sus besos. No se hace ver por nadie cuando sólo él no quiere verla. Destruye su cuerpo por quien no quiso recibirlo. El engaño de creerse sola sin merecer más. No teniéndole a él no quiere tener a nadie a quien a quien recibir o entregarse.

Memoria y Eco

La venganza invocada por un personaje desconocido y aceptada por la diosa Ramnusia (Memoria), es el motivo que hará cumplir la profecía que termina con Narciso. En esta historia no hay perdón que sane. Y así, antes o después, tenía que llegar la ocasión: el momento en el que él descubrirá su imagen en una pequeña fuente que nada enturbiaba. Narciso encuentra el lugar más ameno y con aguas limpidísimas para encontrar su ruina. No le basta conocer, ser joven y perfecto ‘con cabellos como Apolo’. Uno mismo no basta. Sin relación no hay movimiento y sin movimiento no hay vida. El engaño de quererse solo sin encontrar a otro. No teniéndose a él no tiene a nadie a quien entregarse.

Narciso Caravaggio palacio barberini roma ecos de Roma
Narciso, cuadro de Caravaggio en Palacio Barberini.

“Et placet et video; sed quod videoque placetque
non tamen invenio; tantus tenet error amantem”

Riquezas y pobrezas de Narciso en Roma

Un conejo que sale detrás de un árbol, blanco como el de Alicia, como el objetivo de una flecha. Salgo disparado tras estos ecos de Roma.

Lo veo y lo sigo, intentando entrar en un mundo nuevo: Nosce te ipsum. Así se me aparece en uno de los preciosos tapices que se conservan en el palacio de la Embajada de España. Ella da nombre a la famosísima plaza de España como un eco que llegase a Roma desde lejanas tierras. Me gustan mucho los nombres que en las ciudades te traen recuerdos de otros lugares, otros ecos de Roma, uniendo también geografías con quien nos unen historias.

tapiz embajada españa nosce te ipsum ecos de Roma
Tapiz ferrarés del s.XVI con escudo de la familia Caprara. Ante-capilla del Palacio de la Embajada de España ante la Santa Sede.

Conocerse a uno mismo sin alguien que te haga salir no creo que sea posible. Un ágil conejo blanco, saltarín, curioso nos lo sugiere. Por el contrario, el puro contemplarse, con un espejo como única alteridad, no conduce a ninguna parte: la imagen no eres tú ni es otro. Hay que ir más allá del espejo. “Quod petis, est nusquam; quod amas, avertere, perdes!” Aquello que anhelas no es nada; lo que amas, cuando te das la vuelta, lo pierdes.

Lo que deseas tiene que estar en otro, fuera, para que sea real, para que no desaparezca. Tu riqueza se hace vana si la entierras tras tu imagen de agua. Escucha, sino, la triste experiencia de Narciso en sus palabras: “Quod cupio mecum est: inopem me copia fecit.” Lo que deseo está conmigo: la riqueza me hizo indigente.

Tras esto no queda más que su última palabra ante la imagen que lo consume: ‘vale’, ‘que te vaya bien’.

“Dictoque vale ‘vale’ inquit et Echo.” ‘Vale’, dice también ella y lo saluda con su misma voz.

narciso en la fuente fresco

A él lo encontraron convertido en flor, amarillo y fragante, junto al agua. Nos cuenta Ovidio que incluso en su último viaje atravesando la laguna Estigia seguía buscando su reflejo en las negras aguas. Solo, un narciso sigue siendo símbolo de desgracias… por eso mejor un ramillete.

Ella, a pesar de todo, sigue viva a nuestro lado. Escucho sus palabras como reflejos, como un estribillo de breves recuerdos de mi vida y la de tantos. Son ecos de Roma con cuerpo de voz y alma de memorias.

Dos mundos, viajes al más allá.

Visitar el Vaticano y Coliseo en dos días separados es el consejo que me atrevo a daros.

Naturalmente, cada uno tiene sus tiempos y sus exigencias. Sin embargo, para disfrutar con de ambos mundos creo que una noche por medio es fundamental. El tiempo es un puente necesario para que las imágenes se traspasen de la retina a los sueños, a la imaginación y la memoria. Un tiempo de calidad, sin medir lo que pasa, sino las ocasiones y encuentros.

En efecto, en estas visitas no sólo veréis multitud de lugares, formas y colores. Estos, además, te llevarán a una realidad que va más allá. Son palabras lanzadas hace siglos que en el encuentro contigo, sublimadas en la voz de un guía, reviven.

Cada una de estas visitas es un auténtico viaje. Por ejemplo, tras entrar en los Museos Vaticanos, la escalera del arquitecto Momo os introducirá en una esperial que asciende o desciende. Rampas que sin cruzarse parecen complementarse haciendo un juego. Como si los Museos Vaticanos fueran un pozo maravilloso de San Patricio que sube hacia lo alto. Caes hacia arriba en un torbellino de formas.

visita el vaticano y coliseo en dos días

Visitando los Museos Vaticanos en el Patio de la Pinacoteca

Un águila nos lleva como en una apoteosis hasta una visión estupenda de la cúpula de San Pedro desde los jardines vaticanos. Luego, volvemos a caer convertidos en una gigantesca piña entre pavos reales que reflejan el arcoiris a nuestro paso. Tocamos tierra, la piel ocre de Roma y entramos en las venas de estos Museos. Llegamos a desear que nuestra carne se refleje en la preciosa perfección de tantos cuerpos de piedra. Sería lo más parecido que tenemos a la eternidad. De esta forma, aquí, al alcance de la mano, tenemos algo que va más allá de todos nosotros.

Sin correr, sin la cita obligada para saltar a la otra dimensión de Roma entorno al Coliseo, dejamos la basílica de San Pedro. Ha concluido este tiempo pero la experiencia, las impresiones y la memoria necesitan decantarse. Pasos en calma y miradas recogidas.

Tour Museos Vaticanos y San Pedro

Visita Vaticano: Tour Museos Vaticanos, Capilla Sixtina y San Pedro

Visita Vaticano: Tour Museos Vaticanos, Capilla Sixtina y San Pedro

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Visitar el Vaticano y Coliseo en dos días… otro tiempo más cómodo

“Pero quédese esto aquí para otro tiempo más cómodo, y vamos a buscar adonde recogernos esta noche” (cap. XXIV Don Quijote de la Mancha).

Y tras un sueño reparador y sin grandes sacrificios para madrugar, podrás participar en nuestro tour del Coliseo, Foro Romano y Palatino. Lugares que esperan tu visita para seguir estremeciéndose en tu piel. Y de la piel erizada a las entrañas, en el meollo del Coliseo, la Arena y Subterráneos.

La emoción de encontrarnos con las huellas de un mundo tan cercano y al mismo tiempo tan distinto, será un gran descubrimiento.

Regia foro romano

Zona de la Antigua Regia en el Foro romano

En esta representación nuestros guías os llevarán por el mismo escenario que vio como actores a los protagonistas de la Antigua Roma. Gentes de todo tipo que formaron el mito de uno de los imperios más importantes de la historia.

Y no sólo contemplar cómo fueron los hechos a través de los lugares sino cómo lo han leído e intrepretado a lo largo de la historia. Por ejemplo, Jordi Nogués en su libro Colosseum, nos ilustra los años anteriores a la inauguración bajo el emperador Tito. Y así, con tantas visiones, tantos detalles, tantas palabras en los que cada uno va aportando su imagen, reconstruimos esta Roma… ¡en tres horas! Pero podría ser eterna. Podríamos seguir mil ramales de historias en cada uno de sus personajes o perdernos en las profundidades de la vida cotidiana. El arte de contar que deja, como el buen café, el gusto de más.

En efecto, son 3 horas que luego hacen revivir siglos, que se mantienen vivas, activas en la imaginación durante una vida.

Por todo ello, por la fuerza de estas experiencias que nos llevan en volandas con viajes más allá del tiempo y los lugares, os aconsejo precisamente tiempo. La calma, el lapso de dejar una noche de por medio. Al menos, para poder soñar.

Estos son algunos recuerdos de las visitas guiadas con tus guías de En Roma.

Descubre las 10 mejores cosas que puedes hacer en Semana Santa en Roma y disfruta de tus vacaciones en la Ciudad Eterna sin perderte nada.

Cada año, Roma es la ciudad europea que más turistas atrae durante las vacaciones de Semana Santa. La capital de Italia, como sabes muy bien, esconde en su corazón el Vaticano y San Pedro, la iglesia más famosa del mundo cristiano. Es normal, entonces, que miles de fieles acudan a las puertas de la Ciudad Eterna para participar en una misa con el Papa, visitar la Capilla Sixtina y Museos Vaticanos.

Pero hay muchas otras cosas que puedes hacer en Roma durante los días de Pascua. Para que puedas disfrutar a la grande de tus vacaciones, hemos preparado para ti 10 planes imperdibles en Roma para Semana Santa.

Semana Santa en Roma: Via Crucis en el Coliseo

Semana Santa en Roma, 10 cosas para hacer en 2017

Si quieres vivir una experiencia realmente única en Roma, en Semana Santa, no puedes perderte la famosa Via Crucis. Se trata de una cita imperdible para los cristianos y no sólo.

Este año, se celebrará el viernes 14 de abril a las 21 horas. El mismo Papa Francisco llevará la cruz durante las 14 estaciones en los Foros Imperiales hasta el Coliseo, símbolo del sacrificio de los mártires y de tantos combates hasta la muerte. Para poder participar puedes pedir las entradas en la Prefectura del Vaticano. Llegarás hasta el Coliseo utilizando el Metro Línea B, pero este servicio cerrará a las 15 horas. Por tanto, intenta acercarte al Coliseo con tiempo. Habrán mucha vigilancia y muchos turistas que no querrán perderse esta emotiva celebración.

Semana Santa cerca de Roma

Excursión Villa Adriana y Villa de Este

Si tienes la posibilidad de quedarte más días en Roma y te apetece echar un vistazo a los alrededores, estas son otras cosas interesantes que puedes hacer en Semana Santa 2017.

En primer lugar puedes visitar Tivoli gracias a nuestra imperdible excursión a Villa Adriana y Villa de Este. De esta manera podrás descubrir como eran las verdaderas villas romanas y de la nobleza, paseando en un entorno único, con paisajes que te conquistarán. Para seguir celebrando la Pascua, puedes visitar también Asís, la ciudad de San Francisco. Un tour que te permitirá conocer el corazón de Umbria, una de las regiones más interesantes y ricas en historia de Italia. Todo esto sin olvidarnos del antiguo puerto romano, Ostia Antica. Reserva online esta visita guiada en español para ver de cerca una verdadera ciudad imperial conservada de manera impecable.

Semana Santa en Roma con niños

Entre nuestras ofertas de tours y visitas guiadas en Roma, siempre encontrarás alternativas interesantes si viajas con toda la familia. Si has decidido pasar las vacaciones de Semana Santa en la capital de Italia, vamos a darte dos ideas para pasar unos ratos divertidos con tus hijos.

A los peques les encantan los animales y en la Ciudad Eterna, a parte museos, monumentos, plazas e edificios históricos, hay también mucha naturaleza. Podrás llevar a tus chicos al Biobarco, el zoológico más importante de Roma, o también al parque acuático Zoomarine. En alternativa, puedes alquilar un coche y visitar el parque de atracciones Rainbow MagicLand (en Valmontone, muy cerca de Roma) o el Castillo de Lunghezza, donde se esconden magos, caballeros y doncellas.

Para las entradas a estos parques con ofertas y descuentos, envíanos un correo a: [email protected]

Semana Santa en Roma original

Restaurantes de Roma 9

Si buscas algo más original, tenemos para ti otros planes muy interesantes que podrás reservar con nosotros. En primer lugar, un paseo en Roma en Vespa. Una ocasión única para ver de cerca los monumentos de la Ciudad Eterna, conduciendo por las típicas calles de adoquines a lomos de la legendaria motocicleta italiana.

Por otro lado, para los más románticos y los enamorados, no podemos olvidarnos de la cena en barco por el Tiber. Disfruta de la mejor comida italiana recorriendo el río más importante de la ciudad.

Qué hacer en Roma en Semana Santa

  1. Ver la Via Crucis
  2. Villa Adriana y Villa de Este
  3. Visitar Asís
  4. Visitar Ostia Antica
  5. Bioparco
  6. Zoomarine
  7. Rainbow MagicLand
  8. Castillo de Lunghezza
  9. Paseo en Vespa
  10. Cena en barco por el Tiber

Recuerda que estamos a tu completa disposición. Por cualquier duda o consejo: [email protected]

¿Por qué viajar a Roma?

“Hoy en día, son nuestros sentidos quienes nos hacen viajeros, no nuestra mente. Y por eso, el secreto del arte de viajar está en saber abrirse a las sensaciones antes que a la reflexión. El viaje es, sobre todo, una aventura sensual y sentimental.” (Javier Reverte, La aventura de viajar). Palabras que son todo un programa, una invitación a venir, especialmente En Roma!

Nos gusta la relación con Roma y con los que en ella compartimos tiempo y espacio, historias y vida.
Haciendo una variación con los versos de Salinas ‘nos gustaría ser esa Roma que te damos y no quien te la da‘.
Queremos que tu viaje sea esa experiencia y ese encuentro muy personal con la ciudad. Mirarla y no sólo verla. Roma literaria o inefable, grandiosa y mísera, ‘plaza del mundo’. Con sus mil fachadas e historias contiene tanto lo que estabas buscando -nunca decepciona- como sorpresas inagotables.

 Encontrarnos y encontrarse con Roma es una oportunidad para contemplar las miserias y grandezas humanas: “Hominem pagina nostra sapit.” (Nuestra página tiene sabor humano). Siguiendo estas palabras de Marcial, intentamos mostrar la complicada y riquísima realidad de la ciudad, de sus personas y obras. 

Quid melius Roma?

Podemos preguntarnos como Ovidio. No sé cuál sería vuestra respuesta. En todo caso, no se trata de admirar lo mejor en absoluto, sino de encontrar lo que nos emociona. Si habéis decidido venir a Roma, a pesar de sus defectos, estoy seguro de que también tiene las características perfectas para encantaros. ¡Hay tantos y tan variados motivos para venir! Desde lo más grandioso a lo más ínfimo. Lo importante es ver Roma desde Roma. Sentirla bajo tus pies, acariciar sus piedras, reconocer su figura entre el bullicio de la gente o en sus sileciosas sombras.

Por sus miserias y sus maravillas para mí ésta es la ciudad de la historia, de la esperanza, de las biografías. Ciudad en la que descubrir que nada es más necesario que nuestro pequeño nombre -irrepetible, único- y quien lo pronuncia.

Recuerdo los preciosos versos de Luis García Montero dedicados a su mujer, casi en adoración, y los aplico a mi Roma. Yo que la contemplo y también ella que me mira:

que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte
.

Roma es lugar para la espera, en donde todo puede ocurrir. Meta en la que el camino se convierte en lo importante. En Roma es necesario algo más que el poco tiempo de una vida. Quizás por ello nos hace esperar, como un deseo, la eternidad.

Sin embargo, esa Ciudad Eterna no la puedo aferrar, nunca es bastante, espero. Siempre digo ‘ciao’ sin querer irme, aprendiendo a llegar y a despedirme. En ella lo efímero, las sensaciones, son inagotables, eternas.

En este período más que nunca resuenan en mí las palabras fuertes de Leila Guerriero:“Viajo para no volver atrás, para no llegar a ninguna parte, para habituarme a perder y a despedir: lugares, cosas, gente. Viajo para recordar que no es bueno sentirse seguro ni aún seguro, a salvo ni aún a salvo”.

Tus guías, En Roma