Vacaciones en Roma

Todo parece distinto cuando estamos de vacaciones. Si escoges Roma como escenario para ellas puedes encontrarte con la sorpresa de entrar a formar parte de un cuento, de una película, de un cuadro. Tú lo escribes, la protagonizas, lo pintas.

Vacaciones en Roma

H.A.L. Fisher daba estas recomendaciones a la hora de organizan las vacaciones:

– Haced un cuidadoso programa para vuestras vacaciones pero estad preparados para abandonarlo ante el motivo más insignificante.
– No vayáis nunca al norte si podéis ir al sur.
– Un cambio de trabajo es en sí mismo unas vacaciones.
– No utilicéis nunca un medio mecánico cuando podéis ir a pie y no vayáis nunca a pie si podéis ir a caballo o en bicicleta.
– En los paseos a pie raramente hay tiempo para los atajos.
– Unas buenas vacaciones es como la eternidad: no se tiene en cuenta el tiempo.

arte y naturaleza villa borghese

Y nos advierte…

– Uno de los mejores frutos de las vacaciones es una nueva amistad.
– Quédate en donde estés contento.
– Disfruta de la atmósfera de un nuevo lugar antes de estudiar los particulares.
– Las mejores vacaciones son las que aportan el mayor número de nuevas experiencias.
– Al escoger los libros que uno leerá durante las vacaciones ten en cuenta que uno de los principales usos del ocio es el de nutrir la imaginación.
– Los mejores expertos en el arte de gozar de las vacaciones son los pintores, los naturalistas, los viajeros y los históricos. Los que nunca debes consultar son los jugadores de golf.
– Ocasionalmente unas óptimas vacaciones se pueden pasar en casa, cambiando la hora del desayuno.

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El arte de viajar, la aventura en Roma

Si no lo habéis hecho ya os aconsejo vivamente leer el libro de Javier Reverte La Aventura de viajar. Copio este párrafo que tanto me gusta y que expresa perfectamente un sentimiento que comparto:

«…Pienso que una de la íntimas razones que en estos tiempos nos impulsan a viajar es la necesidad de dar satisfacción a nuestros sentidos. Tenemos que escuchar el viento y el oleaje, pero no mezclados con pureza a través de una mesa electrónica de control de sonido, sino con todo su estruendo y su carencia de limpieza: en su realidad caótica, en suma. Necesitamos la voces de los otros, la algarabía tronando alrededor, y el vacío abismal de los silencios.

Nos hace falta tocar y que nos toquen, percibir en la piel la caricia de la lengua caliente del trópico y el arañazo de las uñas del frío del glacial. Queremos saborear lo dulce y lo salado, lo acre y lo sutil. Y queremos ver, con esa expresión tan exacta que dice ‘con nuestros propios ojos’, la realidad que nos circunda. Hoy en día, son nuestros sentidos quienes nos hace viajeros, no nuestra mente. Y por eso, el secreto del arte de viajar está en saber abrirse a las sensaciones antes que a la reflexión. El viaje es, sobre todo, una aventura sensual y sentimental.»

 

La Roma de María Zambrano. Descubriendo una Roma diversa durante tus vacaciones.

«María nombraba a Roma: Amor o Silva, pues tenía muchos nombres secretos. Decía que era una ciudad hermética, laberíntica, pero también abierta para quien le mostrase su afecto. Horizontal «porque no es posible rechazar su brazo y su presencia ni tampoco es posible, aun viviendo en ella, liberarse de la sensualidad de su cielo y de su aire. Se diría que es un aire comestible, que a veces se siente en Roma como dentro de una fruta». Yo le decía que también Roma era vertical, salía de las profundidades de la tierra y se alzaba hasta el cielo, era la ciudad más egoísta que conocía pues lo abarcaba todo y todo lo tenía». (César Antonio Molina, recordando a María Zambrano).

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