Mercados de Trajano

Los Mercados de Trajano son un enorme complejo construido en el siglo II bajo el mandato del emperador Trajano. El complejo formaba parte de una totalidad todavía mayor que era el Foro de Trajano, ampliación del Foro Romano. Para ello, el emperador hispano contó con el genial arquitecto Apolodoro de Damasco. Los mercados eran una monumental construcción de hasta 6 pisos que se apoyaba en la colina del Quirinal, una de las 7 colinas de Roma. Allí tenían su sede oficinas administrativas, numerosos puestos comerciales y hasta una gran sala para actos públicos.

Una muestra del increíble talento de los romanos para la arquitectura que todavía se conserva y nos sigue maravillando cada día en Roma. Además de los mercados, de este foro se conserva también la magnífica Columna de Trajano.

Dominando una colina

El poder de construcción, conocimiento arquitectónico y dominio de transporte y material de los romanos es fascinante. Aun para nuestros tiempos. En los Mercados de Trajano tenemos un gran ejemplo de ello.

Apolodoro diseño un gran semicírculo que se abría a los foros. A partir de él, creciendo hacia atrás en sintonía con la colina del Quirinal, crecía la enorme estructura y complejo que hoy conocemos como mercados pero que abarcaban mucho más. Para construirlos, los romanos debieron tirar gran parte de la colina… ¡eliminar toda una colina! Pero no sólo la quitaron, la utilizaron a su favor como apoyo del complejo que ‘’bailaba’’ por ella como su perfecta pareja.

Este semicírculo es el santo y seña de los Mercados de Trajano. Una forma preciosa que nos presenta la estructura al pasear por la Via dei Fori Imperiali.

mercado trajano

Un centro comercial en la Antigua Roma

Para comprender la totalidad de la función de los Mercados de Trajano, bien podríamos compararlos con un centro comercial de nuestra época. Contaban con 6 plantas, 3 de ellas subterráneas. En cada nivel había grandes espacios con distintas zonas reservadas a tiendas y negocios. Y cada lugar se distinguía por el tipo de producto que se vendía en las tiendas. Habiendo zonas donde uno podría encontrar joyas y productos de lujo, otras para comida y otras para tabernas.

Como hoy vamos de compras y nos tomamos un café o nos encontramos con algún conocido, siendo una forma de socializar, así podía hacerlo un romano en los mercados de Trajano.

Aunque, como apuntábamos, eran mucho más que mercados. Aquí en la Gran Sala se celebraban actos públicos, había oficinas para gestionar funciones administrativas de Roma. Con trabajadores públicos. De hecho, sabemos por una inscripción que aquí tenía la oficina el encargado del Foro de Trajano.

Los mercados de Trajano en la Edad Media

Este, uno de los monumentos de Roma más preciados, cambió totalmente de función en la Edad Media. Durante este periodo histórico, se empezaron a comprar espacios de los mercados para uso personal o profesional y muchos de las decoraciones originales se perdieron o destruyeron.

Es aquí también cuando se construye la enorme Torre de las Milicias, que hoy marca completamente la imagen de los Mercados de Trajano. Una torre que era la cúspide de la fortaleza defensiva en la que se acabaron convirtiendo los mercados del emperador hispano.

De nuevo, en su larga vida de casi 2.000 años, volvieron al parcial abandono y sus restos fueron redescubiertos y recuperados en el siglo XX con la construcción de la Via Dei Fori Imperiali.

En el 2007 se realizó una minuciosa restauración y se adaptaron a la visita con la creación del Museo de los Foros Imperiales.

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Visitar los Mercados de Trajano

Gracias al museo, podemos acceder a algunas partes del interior de los mercados y ver y sentir lo que los antiguos romanos al entrar en el complejo. Además, unas pasarelas permiten asomarnos y acercarnos tanto desde Via dei Fori Imperiali como desde el barrio de Monti.

Para mí, visitar los Mercados de Trajano es como visitar mi Roma y la Roma de aquellos días al mismo tiempo. Es sentirme conectado con la Roma que amo y saber que es la misma ciudad que Trajano amaba y a la que aportó su foro y mercados. Ver la grandiosidad de un lugar que nos sigue maravillando, a romanos y acogidos en Roma, siglos y milenios más tarde. La belleza de vivir en Roma y vivir Roma.

Recuerdo un amanecer en Roma, cuando en una visita por Monti mi amigo y guía Alberto nos llevó dirección a los foros. Allí, invitándonos a caminar por las pasarelas de los Mercados de Trajano, paseamos por sus restos y nos asomamos sobre ese mágico semicírculo mientras un sol marrón anaranjado, como los mercados, bañaban nuestros enamorados ojos con las primeras luces del día.

También recuerdo como el primer fin de semana después de la cuarentena por coronavirus pedí un cappuccino para llevar en Monti y me lo llevé para tomarlo asomado a los mercados, saludando a mi Roma y a la de Trajano. A mi Roma y a la de los antiguos y actuales romanos. A nuestra Roma.

Una sensación que cualquiera de nuestras guías sabe transmitir mejor que yo. Así que, para sentir y vivir esta Roma nuestra, vuestra, de todos, os aconsejo que lo hagáis acompañados por una de ellas en nuestros tours. Para conocer los Mercados de Trajano y la Antigua Roma de una forma única y especial.

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