Calles de Roma

Descubre Roma paseando por sus Calles

Las Calles de Roma

Cualquier calle en la ciudad
puede ser el temblor de lo profundo
pues una calle es mucho más que un escenario,
más que una circunstancia,
más que el paso hacia otra calle:
son los pasos sobre los pasos encima de los pasos.
Fundaron la calle las sombras de los caminantes.”
palabras de Montserrat Cano Guitarte en su libro “Arqueología“.

Vista de Roma desde la Piazza del Quirinale

vista-roma-quirinaleLa Colina del Quirinale ha sido el lugar que he elegido para empezar esta sección dedicada a las calles de Roma.

En lo alto de una de las colinas históricas de la ciudad se puede contemplar ese entresijo de miles de hilos, un tapiz estupendo, que intentaremos seguir en algunos de sus hilos, siguiendo su forma y color, uniéndonos a los pasos de tantos que la han recorrido, hecho suya, inicio y meta de tantos caminos:

…Scuderie del Quirinale. Un museo para entrar en él a caballo. Pido prestado a los Dioscuros de la plaza uno de los suyos y entro a galope, emocionado por los tesoros de imaginación. Sobre los restos del templo de Quirino imaginamos las mil actividades de los habitantes de la gran Urbe.

Cómo llegar: Parada del metro Barberini. Subir hasta el cruce de Via Quattro Fontane con via XX Settembre. Recorrer a la derecha esta calle hasta llegar a Piazza del Quirinale.

Si quieres consultar mapas detallados de la ciudad y ver sus calles, consulta nuestra página con mapas de Roma.

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Via Appia

grutaappiaLa via Appia es la Reina de las calzadas, de las vías históricas que salían de Roma y llegaban a tocar el mar.

Era también uno de los lugares preferidos por César Antonio Molina:

“El camino de retorno hacia Dios no admite más nombres que el suyo innombrable. Estas ruinas son un templo vacío, hueco, han vuelto a albergar el espacio que había antes del frigio Eneas: colinas y pastizales. Estas ruinas son templos a la creación primigenia, al caos original. Propercio, en la «Elegía IV», se quejaba de que la grandiosidad arquitectónica de Roma hubiese ocultado el paisaje bucólico. En la Via Appia podemos imaginárnoslo.

Este camino está lleno de almas, de almas que te llaman, que te susurran en los oídos. Una de ellas dice tu propio nombre y, entonces, sin poder evitarlo, te desvaneces sobre la losa donde estaba tu huella. A pesar del panorama desolador, en pocos espacios me encuentro más a gusto y seguro. Es quizás éste, un lugar a salvo del tiempo, donde el tiempo histórico se ha detenido, está en remanso.

Piedras, columnas de ladrillo que han perdido su estuco, mármoles sajados, travertino o toba, pinos, cipreses, son la puesta en escena de una tragedia cuyo creador es el tiempo y los actores somos nosotros en comunión con los que fueron. El coro de voces convoca lo ausente a la presencia en el escenario.”

Ruinas en la via Appia:

“Estas ruinas, que no yacen al abrigo de alguno de los múltiples museos, son despojos abandonados definitivamente a su suerte; mojones ambiguos, contradictorios, ocultos, señales que disimulan lo sagrado. Busco aquí el lugar originario no en lo material, sino en los intersticios que quedan entre lo caído y su soporte térreo: «Mortua heie ego sum: et sum cinis: is cinisterra, seive est terra dea, ego sum dea, mortua non sum», dice un epitafio. ‘Aquí estoy muerta: soy ceniza: esta ceniza es tierra, si la tierra es una diosa, yo también, no estoy muerta’.” (Escrito que podéis leer por entero en María Zambrano, paseos por Roma.) Esta foto de mi amigo Andrea Alfieri es de una gruta en via Appia, una de esos lugares en los que el tiempo parece esconderse.

Cómo llegar: Autobús 218 desde Piazza San Giovanni.

Via della Scrofa

via-scrofa-romaMuy cerca de Piazza Navona y del Pantheon os encontraréis esta calle que corre desde Plaza de San Luigi dei Francesi hasta palazzo Borghese y el antiguo puerto de Ripetta. Forma con Via de Ripetta una de las perspectivas ‘rectas’ de la ciudad constituyendo una de las calles del famoso Tridente que desde Piazza del Popolo nos introduce en la ciudad desde el norte.

Esta antigua escultura que representa una cerda (scrofa) fue transformada en fuente en tiempos de Gregorio XIII a finales del s. XVI. El agua brotaba de la boca del animal y procedia del acueducto de la Vergine. Esta fuente da nombre a la calle y se ha mantenido incluso cuando la fuente fue trasladada a la esquina con via dei Portoghesi.

Puede no parecer un nombre muy elegante, pero seguramente está lleno de evocaciones a los antiguos sacrificios y al sentido de la abundancia.

Cómo llegar: Autobús 70 desde Estación Termini hasta parada Senado en Corso Rinascimento.

Vicolo del Gallo

vicolo-gallo-romaEn este precioso dibujo de Marcella Molacchi aparece una de las callecitas que más me gusta de Roma. Recibe su nombre de una antigua Ostaria que tenía como insignia un gallo. En la esquina con via dei Cappellari se encuentra la Taverna della Vacca que compró, a inicios del s. XVI, la famosa Vanozza Catanei, amante de Alejandro VI y madre de César y Lucrecia Borgia.

Esta callejuela nos lleva desde Campo dei Fiori hasta Piazza Farnese. A mitad de la misma se encuentra el bar de una querida amiga, la señora Ana, con cuya alegría y hospitalidad, parece que el tiempo no quiere pasar. Un pequeño túnel para abandonar el bullicio y adentrarnos en las callejuelas de este barrio.

Cómo llegar: Autobús 64 o 60 desde Estación Termini hasta parada Corso Vittorio Emanuele altura Plaza Navona.

Via Monte Giordano

monte-giordano-romaSituado entre las callejuelas del centro de Roma, entre Piazza Navona y el río Tíber, te sorprende este pequeño ‘Monte’, una altura que los Orsini eligieron para edificar su fotaleza en la edad media y dominar esta zona de la ciudad. Este edificio tiene una riquísima hsitoria habiendo sido citado por Dante en la Divina Commedia, siendo residencia entre otros del cardenal Bogia, de Ippolito d’Este.

Si vas paseando por via del Governo Vecchio cuando llegas a Piazza dell’Orologgio te sorprende su gran portal de entrada y la fuente del s. XVII. A lo largo de su historia ha sufrido numerosos cambios pero este ‘monte’ sigue siendo un oasis de paz entre las abigarradas calles del centro llenas siempre de bullicio en sus locales, tiendas y minúsculas terrazas.

Cómo llegar: Autobús 64 o 60 desde Estación Termini hasta parada Corso Vittorio Emanuele altura Plaza Navona.

Plaza Margana

plaza-margana-romaUno de los ejemplos más bonitos de esta Roma que se va componiendo en diversas épocas. Dejando el bullicio de Piazza Venezia entráis en esta zona de ambiente medieval, aunque con edificios que han sufrido grandes cambios sobre todo durante el barroco. La torre que veis a la derecha es de la familia de los Margani que la compraron a los Millini. Esta zona era su ámbito de influencia en el s. XIV. En sus muros podréis encontrar varios elementos arquitectónicos y decorativos de época imperial.

Estar en esta plaza, muy cerca del barrio judío y del Campidoglio, supone estar en otra isla de la ciudad. Un mundo que parece invitarte a la calma, como si fuera la plaza de un pequeño pueblo. Efectivamente, en Plaza Margana Roma te ofrece una dimensión de tranquilidad que acerca a las personas, invitándote a ver y saludar. Esta plaza te hace disfrutar de Roma como un lugar que puedes abrazar, abarcar.

Cómo llegar: Autobús 40 desde Estación Termini hasta parada Piazza Venezia.

Plaza Quirinale. Monte Cavallo

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Cielo, piedra y agua en esta plaza que se abre como un balcón sobre la ciudad. Más allá del dios Quirino, del palacio, y de ser un lugar actualmente dedicado al presidente de la República, en Roma se conocía como monte Cavallo. Los caballos de Castor y Pollux. Tanto habían marcado la imaginación que habían dado nombre a toda la zona.

Parece que estando allí desde hace tanto alguien decidió transportar la gran fuente de granito para calmar su sed secular. Asimismo, pensó en poner un buen obelisco para atarlos en caso de que su furia fuera tal que decidieran bajar del pedestal.

Cómo llegar: Autobús 64, parada en Largo Magnanapoli. Salida desde Termini

 

Una visión muy personal de la ciudad, sus calles, sus gentes. Un viaje en palabras por Roma.