La Basílica de Santa María Mayor ha significado el paso de una colina-cementerio (Esquilino) de la antigua Roma a lugar de luz y colores. Primero el manto de nieve que lo ha emblancado como un lienzo sobre el que se fue edificando esta maravilla. Una de las basílicas más entrañables para los romanos y para todos los que la visitamos, grandiosa, con de tesoros de arte, pero al mismo tiempo, conservando el recuerdo de miles de historias de vida cotidiana, de devociones populares unidos siempre a la figura de María.

La basílica de Santa María la Mayor: historia

Colina del Esquilino, cerca de Termini

La basílica de Santa María la Mayor es una verdadera joya rica de bellezas de valor incalculables que desde casi dieciséis siglos se eleva sobre la ciudad de Roma. Situada en la plaza homónima en la parte superior del Cispio, una de las tres cimas de la colina del Esquilino, es una de las cuatro basílicas patriarcales de Roma y es la única que ha conservado sus estructuras paleocristianas.

Nieve en agosto

Es también conocida como “liberiana” por la leyenda que tradicionalmente la relaciona al Papa Liberio y según la cual, en 352, fue la misma Virgen María que inspiró la construcción de su morada en la colina del Esquilino. Apareciendo en un sueño al patricio Juan y al Papa Liberio, pidió la construcción de una iglesia en su honor en un lugar que ella indicaría milagrosamente. En la mañana del 5 de agosto, en medio de caluroso verano romano, la colina del Esquilino apareció cubierta de nieve.
El Papa trazó el perímetro de la nueva iglesia también llamada, por esta razón, “Santa María de la Nieve” y Juan financió su construcción. El milagro de la nieve es recordado cada año el 5 de agosto en una función en la que los pétalos blancos se dejan caer desde el techo de la capilla Paulina.

Información Turística Roma Información práctica
 
Horarios de apertura:
Todos los días de 07:00  a 18:45
Misas (en la Capilla Sforza):
Días laborables: 7.00 – 8.00 – 9.00 – 10.00 – 11.00 – 12.00 – 18.00.
Días festivos: 700 – 8.00 – 9.00 – 10.00 (en latín) – 12.00 – 18.00 (en el Altar Papal)
Visita Roma con un Guía Profesional Entradas

La entrada es gratuita. Hay que pasar por un detector de metales situado en la plaza.

Entrada individual al Museo: € 3,00 
Logia de las Bendiciones + Sala de los Papas + Escalera de Bernini: € 5,00

Cómo llegar

Metro Línea A y metro línea B hasta Termini. Cualquier autobús que vaya hasta Termini. Desde el centro autobús 420

Comer en Roma

Donde comer

Al terminar vuestra visita en la basílica de Santa María Mayor tenéis el restaurante Cuoco e Camicia en via di Monte Polacco, bajando por via Cavour, y el exquisito Agata e Romeo.

Construcción de la Basílica de Santa María Mayor

Un texto del Liber Pontificalis donde se afirma que Papa Liberio “Fecit basilicam nomini suo iuxta Macellum Liviae”. Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo bajo el suelo de la basílica nos han mostrado restos de un edificio que consta de varias habitaciones alrededor de un gran patio porticado. Son los restos de la primigenia basílica.

La actual basílica fue erigida un siglo más tarde por el Papa Sixto III en honor de la celebración de María, proclamada Theotókos – Madre de Dios – por el Consejo de Éfeso en el año 431 d.C., y fue construida entre 432 y 440. El mismo Papa encargó los 42 paneles que representan escenas bíblicas y que aún adornan la nave central y el arco de triunfo.

La basílica fue ampliada en el siglo XIII por papa Nicolás IV que reconstruyó el ábside ampliándolo hacia atrás y adornándolo con mosaicos. También encargó una nueva fachada con mosaicos de Filippo Risuti. Otros cambios se produjeron entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII por el Papa Sixto V y por Paulo V, que construyeron las dos capillas laterales, llamadas de hecho Sixtina y Paulina, y el palacio a la derecha de la fachada.

Santa María Mayor: arquitectura.

La fachada actual fue encargada al arquitecto florentino Ferdinando Fuga por Benedicto XIV en 1743 y es uno de los mejores ejemplos del así llamado barroco romano.

Basílica de Santa María Mayor

Por encima del pórtico se sitúa la gran “Logia de las Bendiciones” con tres arcos divididos por seis columnas y terminada por una balaustrada con estatuas de santos, papas y la estatua central de la “Virgen con el niño Jesús”. La logia, lamentablemente, cubre a la vista los bellos mosaicos de Risuti del siglo XIII de la antigua fachada, aunque esto ayudó a preservarlos. Se puede acceder a ella gracias a una escalera desde el atrio.

Estos maravillosos mosaicos representan el nacimiento de la Basílica recordando el milagro de la nieve en verano.
Debajo del porche, en el centro, hay una puerta de 1937, con relieves en bronce que representan la Encarnación, mientras que a la izquierda se encuentra la Porta Santa donada a la basílica por la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén y bendecida por Juan Pablo II el 8 de diciembre de 2001; allí mismo se encuentra la estatua de Felipe IV de España, benefactor de la basílica. El boceto de la obra, realizada por Girolamo Lucenti en el siglo XVII, es de Gian Lorenzo Bernini.

El campanario más alto de Roma.

El campanario, de estilo románico tiene 75 metros y es el más alto de Roma. Fue construido por Gregorio XI en 1370, a su regreso a Roma desde Aviñón. Fue terminado casi un siglo más tarde gracias a la financiación del cardenal de Estouteville. En su parte superior alberga cinco campanas. Una de ellas se llama “La Perdida” en recuerdo de una peregrina que, llegando a la ciudad a pie, había perdido su camino. Cuando se encomendó a la Virgen pidiéndole ayuda inmediatamente oyó el tañido de esta campana y siguiéndolo llegó a la basílica de Santa María la Mayor. En recuerdo del hecho la peregrina dejó una renta para que a las 2:00h la campana sonara. Actualmente en su lugar se encuentra otra campana donada por León XIII, mientras que la más antigua se conserva en el Vaticano.

Interior de la basílica de Santa María Mayor

El interior de la iglesia es abrumador por su inmensidad, por el esplendor de sus mármoles y la riqueza de la decoración. El efecto monumental y grandioso se debe principalmente a la forma de la estructura, construida de acuerdo con los cánones del ritmo “elegante” de Vitruvio. La basílica mide 85 metros de largo. Está dividida en tres naves gracias a dos filas de 42 preciosas columnas con capiteles jónicos. Sobre las columnas se asienta un artistico entablamento, interrumpido cerca del ábside por dos arcos erigidos para la construcción de la Capilla Sixtina y Paulina.

En el 1500 Alejandro VI Borgia, todavía cardenal, completó el maravilloso tejado a casetones, diseñado por Giuliano da Sangallo y terminado por su hermano Antonio, con el primer oro que acababa de llegar de la América. Un regalo de los Reyes Católicos Fernando de Aragón e Isabel de Castilla.
Como una hermosa alfombra en el suelo se extiende la pavimentación de mosaico hecha por los maestros Cosmas y ofrecida a Eugenio III en el siglo XII por Scoto Paparoni y su hijo Giovanni, dos nobles romanos.

Maravillas de Santa María Mayor: sus mosaicos

La singularidad de Santa María la Mayor, sin embargo, se debe a los espléndidos mosaicos del siglo V, en tiempos del papa Sixto III. Estos mosaicos se encuentran a lo largo de la nave central y en el arco de triunfo. En la nave central relatan cuatro ciclos de Historia Sangrada cuyos protagonistas son Abraham, Jacob, Moisés y Josué. En su conjunto, relatan el cumplimiento de la promesa de Dios al pueblo judío de una tierra y de su ayuda para llegar a ella.

El ciclo termina con dos paneles, realizados en fresco, que muestran al rey David que conduce el Arca de la Alianza a Jerusalén y el Templo de Jerusalén edificado por Salomón. Cristo va a nacer  de la estirpe de David y su infancia se ilustra, según lo narrado en los evangelios apócrifos, en el arco de triunfo.

Basílica de Santa María Mayor

El altar y las reliquias

El dosel que se eleva sobre el altar central es de Fuga. Ante él se encuentra la Confesión, encargada por Pío IX y construida por Vespignani, donde se conserva el relicario de la “Cuna Santa”. Se trata de una preciosa urna de cristal y plata con forma de cuna y contiene piezas de madera que, según la tradición, formaron parte del pesebre donde había sido puesto el niño Jesús. Este relicario fue realizado por Valadier y regalado por el embajador de Portugal. La estatua de Pío IX, el Papa de la Inmaculada Concepción, en estado en oración delante de la cuna, es obra de Ignazio Jacometti y fue colocada en el hipogeo por León XIII.

Desde la nave derecha se puede acceder al Baptisterio en el que es posible admirar la taza de pórfido rojo y el relieve de la Asunción, obra de Pietro Bernini de 1610.

En la capilla de San Miguel se encuentra la tumba de Antonio Emanuele Funta, apodado “Nigrita”, embajador del rey del Congo que en 1604 le envió a Roma para obtener el envío de misioneros en sus tierras.
Roma lo recibió con grandes festejos pero el pobre Nigrita murió antes de ser recibido por el papa Pablo V. El monumento representa la cabeza de Nigrita en piedra negra en la que sobresalen dos ojos muy blancos.

Siempre en la nave derecha se encuentran la Capilla de las Reliquias y luego la gran Capilla Sixtina, construida en 1587 por Domenico Fontana y Carlo Maderno para el papa Sixto V. Está decorada con mármoles polícromos y alberga las tumba de Sixto V y de Pío V.

La basílica de Santa María Mayor y su ‘belén’

Una característica especial que merece ser recordada es que justo en esta capilla se conserva el primer ‘belén’ hecho con estatuas.

La reconstrucción de un “Pesebre” tiene su origen en el 432 cuando el Papa Sixto III (432/40) creó en la Basílica primitiva una “cueva de la Natividad” similar a la de Belén a la que se trasladaron algunas reliquias.
Nicolás IV en 1288 encargó a Arnolfo di Cambio una representación escultórica de la “Natividad”. Los elementos supervivientes de la cueva y las estatuas fueron luego trasladados hasta la capilla llamada del Santísimo Sacramento o Sixtina. Por la presencia de estas reliquias de la cuna – pesebre la Basílica tomó también el nombre de “Santa María ad Praesepe”.
Fuera de la capilla, en el suelo, nos encontramos con la sencilla lápida de la familia Bernini. Allí están enterrados Gian Lorenzo y su padre Pedro, con el siguiente epitafio: “La noble familia Bernini aquí espera la Resurrección.”

La capilla Paulina en Santa María Mayor

En la nave izquierda, simétrica a la Capilla Sixtina e igualmente lujosa, es posible admirar la Capilla Paulina. Fue erigida por orden de Pablo V Borghese por Flaminio Ponzio entre 1605 y 1615. La capilla, adornada con mármoles antiguos guarda en su interior las tumbas de Pablo V, Clemente VIII y algunos miembros de la familia Borghese, incluyendo Paulina Bonaparte, hermana de Napoleón I.
En esta capilla se halla la imagen de la Virgen más querida por los romanos, la de “Maria Salus Populi Romani”, o sea la “salvación del pueblo romano”. Es un icono bizantino que se encuentra en esta capilla desde 1611 a petición de Pablo V. Representa a María que lleva en sus brazos al Niño Jesús que bendice con una mano y con la otra sostiene un libro, probablemente uno de los Evangelios.

La obra, de fecha incierta, se puede colocar entre los siglos VIII y XII. Bajo esta advocación María ha pasado a ser  la patrona principal de Roma. Su nombre proviene de la costumbre de llevarla en procesión por las calles de Roma para evitar peligros y desgracias, o poner fin a los mismos. El Papa Juan Pablo II, desde el inicio de su pontificado, quiso que una lámpara ardiese día y noche bajo el icono de María como testimonio de su gran devoción a la Virgen.

A continuación, en la nave izquierda, se puede observar la espectacular Capilla Sforza. Esta capilla es de planta elíptica y fue construida por Giacomo della Porta entre 1564 y 1573 con diseño de Miguel Ángel. A continuación encontramos la Capilla Cesi con los hermosos frescos de Sermoneta. Preciosa es también la Capilla del Crucifijo decorada con diez columnas de pórfido rojo y en la que además del crucifijo del siglo XV hay muchas reliquias conservadas.

Basílica de Santa María Mayor: la plaza

En la plaza frente a la entrada de la Basilica, Piazza di Santa María Maggiore, se encuentra la única columna de mármol de la Basílica de Majencio que se conserva íntegra. La “Columna de la Paz” (como fue nombrado el monumento) fue erigido por Carlo Maderno en 1615 por voluntad del Papa Pablo V que quiso poner encima la estatua de bronce de la “Virgen con el Niño” de Guillaume Berthelot y Orazio Censore.

La disposición de la plaza en la parte posterior de la basílica, Piazza dell’ Esquilino, se debe a Sixto V. Aquí el papa mandó erigir un obelisco de granito de casi 15 metros, sin jeroglíficos. El monolito, originalmente colocado ante la entrada del Mausoleo de Augusto junto con el otro obelisco que se encuentra hoy en la Piazza del Quirinale, fue encontrado en 1519 cerca de la Iglesia de San Roque, enterrado y roto en tres partes.