Monarquía en la Antigua Roma

Los primeros reyes

Roma comenzó como una monarquía, un sistema que estuvo en vigor desde su nacimiento en el 753 a.C hasta el 509 a.C. Rómulo fue su primer monarca. Cuando él y su hermano la fundaron, estaban en desacuerdo sobre el territorio que debían establecer para la aldea.

El drama de los orígenes

Fue entonces cuando Rómulo trazó alrededor de la colina del Palatino sus límites y aseguró que mataría a quien osase cruzarlos. Amenaza que cumplió cuando su hermano los traspasó, autoproclamándose primer rey de Roma. Curioso hecho ya que el propio Rómulo compartiría años más tarde el reinado.

En sus orígenes, la población de Roma la formaban personas procedentes de diferentes pueblos circundantes: etruscos, sabinos y latinos. Su privilegiada situación a orillas del río Tíber era muy envidiada y desde su nacimiento los romanos tuvieron que luchar por defenderla. Por ello, aumentar el número de ciudadanos y con ellos el ejército era de vital importancia.

La monarquía de romanos y sabinos

En Roma eran bienvenidos todo tipo de personas, de cualquier condición, raza o religión. En esta situación y ante la falta de mujeres, Rómulo decidió raptar mujeres a los sabinos y hacerlas esposas de los romanos para así aumentar el número de habitantes. Esto desembocó en una guerra entre romanos y sabinos que acabó con ambos pueblos pactando su unión. El rey de los romanos, Rómulo, y el de los sabinos, Tito Tacio, gobernarían juntos.

rapto de las sabinas
El Rapto de las Sabinas, de Jaques Louis David

 

Durante el reinado de estos dos primeros monarcas se había creado un senado que representaba al pueblo y tendría el poder de escoger a su ‘rex’, su rey. Y así lo hizo por primera vez luego de la muerte de Rómulo. Su sucesor, considerado segundo rey de Roma, fue Numa Pompilio, un campesino de origen humilde y de avanzada edad preocupado más por sus tierras y la religión que por el poder. Tanto que en un primer momento rechazó el cargo.

El rey ‘piadoso’

Numa había nacido justamente en el año de la fundación de Roma y los romanos vieron esto como una señal. Señalado o no por los dioses, Numa fue un gobernante muy importante en la historia de la ciudad. Pacífico y religioso, estableció la paz con los pueblos vecinos a la vez que consiguó expandir el suyo debido al aumento de una población que se fue repartiendo entre las 7 colinas de su territorio.

El segundo ‘rex’ dividió la sociedad en diferentes facciones según su origen, fundó los principios de la religión romana, organizó a sus sacerdotes y cultos e incluso creó y estableció un calendario dividido en 12 meses.

El rex

A la muerte de Numa Pompilio, de nuevo el pueblo escogió a su nuevo rey. Este ‘rex’, como vemos, no es una figura monárquica al uso en muchos aspectos. Era un cargo elegido por el senado en representación del pueblo romano, no era un título hereditario y no era necesario tener orígenes nobles para acceder a él. Ni siquiera era necesario ser romano pues, curiosamente, ningún rey de Roma lo fue. Incluso Rómulo, cuyo nombre obtuvo de la creación de Roma y significaba ‘’romano’’, tenía origen latino.

Un rey guerrero

El tercer rey de Roma fue Tulio Hostilio. Al contrario de su predecesor, fue un líder guerrero y ambicioso. Tulio acometió ataques contra diversos pueblos vecinos de Roma destruyendo y conquistando nuevos territorios como Alba Longa y Veyes. Pero no sólo destruyó, también construyó. Entre sus obras se hayan algunas muy importantes como la Curia Hostilia, edificio donde el senado se reuniría durante muchos siglos.

Los dos estilos de estos reyes se juntarían en la figura de su sucesor, Anco Marcio. El mandato del cuarto rey de Roma supuso un gran desarrollo para la ciudad. Anco, pese a no tener ideología de conquistador, se vio muy pronto envuelto en una guerra contra los latinos, que atacaron Roma. No sólo logró la victoria sino que sometió a toda la región del Lacio. A las gentes derrotadas las instaló en Roma, en la colina del Aventino. Sin embargo éstos no tendrían derechos como el resto ni representación en el senado. Anco Marcio creaba así la plebe.

Roma llega a Ostia

Durante este período de la monarquía, Roma no sólo se agrandó con la guerra sino también con  construcciones y acciones políticas. Además de unir el Aventino a su territorio, expandió la ciudad hasta el mar con la fundación de Ostia. Allí construyó el puerto y las fábricas de salazón, ambos muy importantes a lo largo de la historia de Roma. En la urbe, el rey romano construyó un puerto en el Tíber, al igual que el primer puente sobre el río. Con estas infraestructuras y el crecimiento de la población, Roma tenía todo para convertirse en una potencia.

Un etrusco rey

Este impulso de desarrollo seguiría con el quinto rey de Roma, Tarquinio Prisco, primer etrusco en llegar al cargo. Tarquinio implantó importantes mejoras en la ciudad, claves a lo largo de su historia. El ‘rex’ dio a Roma un sistema de acantarillado con la Cloaca Máxima, comenzó a construir el Foro Romano y creó unos juegos propios influenciados por los etruscos y los griegos. Para ello adaptó un terreno para las carreras de caballos. Un terreno que más tarde se convertiría en el Circo Máximo.

Se cree que Tarquinio fue asesinado en una conjura. Su mujer Tanaquil ocultó su muerte. Alegando que el rey estaba convaleciente, puso a su yerno en el trono »mientras Tarquinio se recuperaba». Una exitosa estrategia para conservar el poder en la familia. Cuando la situación se hubo tranquilizado y su yerno ya manejaba el gobierno, Tanaquil anunció la muerte de Tarquinio y Servio Tulio siguió ejerciendo sus funciones pero ahora ya como sexto rey de Roma.

El rey del censo

Ésto no gustó nada al pueblo, ya que siempre había sido éste el que decidía quién era el rey. Para apaciguarlos, Servio Tulio les dedicó diversas construcciones y leyes para su beneficio ordenando incluso levantar un templo para la plebe en el Aventino. Este ‘rex’ instauró un cambio social notable, ya que dividió a la población en cinco clases según su riqueza. Hasta entonces había sido el origen de cada romano el que marcaba su rango social.

tarquinio el soberbio

Expulsión de Tarquinio el Soberbio

Por segunda y última vez, su sucesor no sería elegido por el pueblo romano. Tarquinio el Soberbio asesinó a su suegro, Servio Tulio, para autoproclamarse séptimo rey de Roma alegando que éste era un usurpador y él el verdadero sucesor de Tarquinio Prisco.

Tarquinio el Soberbio era un hombre ambicioso y hambriento de poder, el cual quitó al senado para centrarlo en su persona. Los romanos no vieron ésto con buenos ojos, veían cómo perdían el poder de escoger a su mandatario, el poder de intervenir en su gobierno y cómo la figura del rey se alejaba de su función original.

Final de la monarquía

Cuando Tarquinio pemitió que su hijo violase a una patricia llamada Lucrecia, los romanos decidieron actuar. Un familiar de ésta, Lucio Junio Bruto, encabezó con el senado una acción para expulsar al rey de la ciudad. Un año más tarde, en el 509 a.C. Roma pasaría a ser una república gobernada por dos cónsules. Los primeros serían el propio Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquinio Colatino, el viudo de Lucrecia.  Había nacido la república romana.

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