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El monte Palatino: no sólo una de las 7 colinas de Roma

Es el mes de mayo. El Palatino se viste con las flores rosadas del ‘árbol de Judas’.

Son las 8,30 de la mañana y acaban de abrir la entrada al Foro junto a la basílica de San Cosme y Damián. Me parece un lujo poder adentrarme por el Foro romano en solitario. En vez de seguir la inclinación natural e ir hacia la derecha como las aguas que buscan el Tíber preferí subir por la via Sacra hacia el Arco de Tito. Me gusta subir por el Clivus Palatinus hacia lo alto del Palatino pasando cerca de donde estaba la casa de Cicerón. Un saludo lleno de gratitud seguramente le gustará.

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Sigo sin encontrar a nadie mientras paseo por este jardín arqueológico como si estuviera volviendo a los orígenes de la ciudad o del mundo. El Palatino vuelve a ser una nueva Arcadia. Una pequeña colina de unos 50 metros con campos llanos en la cima. A los lados auténticos bosques de acanto y laureles me acompañan hasta llegar a divisar la Villa Mills.

Desde aquí, hacia la derecha, veo ya la ligera pendiente hacia el Germalus, la parte que va hacia el río. Es la zona más antigua y legendaria. Allí está el Lupercal y las primeras cabañas de las que se conservan trazas.

El Palatino de las maravillas

palatino roma

En el terreno que ocupaba un criptopórtico entre la Domus Flavia y la Domus Tiberiana, tanquilo y feliz me esperaba un conejo. Cola di Rienzo lo bauticé.

En este país de las maravillas avanzaba a pequeños saltitos dirigiéndose hacia el Estadio de Domiciano. Llegando a la parte sur-este de la colina desapareció bajo tierra. Seguramente Cola tenía su casa en el ninfeo del Septizodium de Septimio Severo. No está mal. Desde aquí, la vista del Circo Máximo, de los arcos del acueducto del Agua Claudia y el inicio de la via Appia son un paisaje digno de la capital del Imperio.

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Me di la vuelta para dirigirme hacia el Germalus. Saludé con una reverencia el lugar del templo de Apolo y pasé entre las casas de Livia y Augusto. Allí cerca estaba la escalinata de Caco de la que no queda casi nada. Sin embargo, su nombre no me deja nunca indiferente y me hace imaginar aquel tiempo sin tiempo en el que los héroes, no siempre los ‘buenos’, paseaban por estos lares. Hércules, tiene su ara más antigua allí abajo, muy cerca, bajo el altar de Santa Maria in Cosmedin.

Había una vez… el Palatino

En 1948 excavando en la zona oeste de la colina encontraron unas cabañas del s. VIII a. C. Por esas fechas (754 a. C.) Varrón nos indica que Romulo fundó la ciudad. La casa Romuli era una cabaña que se reconstruía y restauraba continuamente. Estaba situada en donde luego, no a caso, Augusto edificó su casa. Así, desde entonces, esta colina y sus construcciones pasaron a ser el símbolo por antonomasia del poder de Roma.

Orti Farnesiani en el Palatino

Mientras el Aventino era la colina ‘popular’ el Palatino era el símbolo del patriciado, de los ‘palacios’ en los que vivían los encargados de ejercer el poder. No por nada la familia Farnese eligió esta colina para construir a finales del s. XVI su residencia de verano (Horti Farnesiani) con magníficos jardines y ninfeos que aún podemos admirar en parte*.

palatino cercis siliquastrum primavera roma

Entrada sur de la zona del Palatino en via de San Gregorio, primavera con este maravilloso cercis siliquastrum.

Volvemos así hacia el Foro. La vista desde los Horti Farnesiani con la gran basílica de Majencio es maravillosa. Aprovecho la apertura de la Rampa Domicianea para sentirme pequeño, pequeño y volver al centro del Foro no sin antes admirar los frescos de Santa Maria La Antiqua.

Empiezo a ver grupos de turistas, mientras que los señores de la colina, fantasmas, conejos y plantas, vuelven a su quietud formando sólo parte de relatos y del mundo escondido en esta colina.

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Os aconsejo este relato de Isabel Barceló para pasear por el Palatino y revivir el ambiente del nacimiento de Roma. No os perdáis su libro Los Orígenes de Roma publicado por Gredos. Y si queréis una visita guiada personalizada, no tienes más que escribirnos a info@enroma.com

*A partir del 21/3/18 se podrán visitar los Horti Farnesiani restaurados gracias al proyecto de Electa Editrice.

palatino vistas sobre el foro y campidoglioMirador del Palatino sobre el Foro con el Campidoglio al fondo durante uno de nuestros tours en el Palatino, Foro y Coliseo.
Los orígenes de Roma (Aventino, Palatino y Foro): Tour Privado

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Los orígenes de Roma en los lugares de su fundación. Un viaje en el tiempo para descubrir el mito y la historia que nos explican el nacimiento de esta gran ciudad.
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Las Sibilas en Roma

El viernes 31 de mayo por la tarde, una voz como una espada sutil y afilada, rasgó el aire en San Pietro in Montorio.

«Jesucrist Rei, Universal,
Homo i ver Déu eternal,
del cel vindrà per a jutjar
i a cada un lo just darà.»

(Cant de la Sibil.la)

Mª Ángeles Ferrer con una voz que desvelaba el sentido de la historia, nos hacía presente profecías que se siguen vistiendo de melodías medievales. Antiguo hecho contemporáneo en la voz y gestos de Mª Ángeles. Arranca un pequeño jirón del telón del tiempo abriendo un resquicio para desear el futuro cielo.

canto sibila angeles ferrer san pietro in montorio

Con ella una Sibila bajó a nuestro lado.

A ellas, siempre las encontramos en lo alto, en los arcos, lugar de las voces lejanas, antesalas de historias contadas en tiempos remotos y con lenguajes extraños. Ángeles, sin embargo, pasó a nuestro lado con sus palabras que nos anuncian un juicio y una gran abogada nuestra: «a vostro Fill vullau pregar». Con su espada paulina estoqueó nuestra imaginación y sentidos.

Su paso me dejó alegría, como debió de suceder a tantos, en tantas noches de Navidad. No es un canto tenebroso, aunque hable de juicio y de premios o castigos. Es la seguridad gozosa de que al final en la historia se alcanzará el espejismo de la justicia. No sé cuánto camino nos falte o podremos hacer como humanidad, pero esta música, como el Juicio Universal del Cavallini en Santa Cecilia, nos invita a seguir caminando. Hay una meta, hay un final en el que tantas injusticias típicas de todas las historias, tantas glorias y triunfos, serán pasados por el crisol que todos los pobres cristos de esta tierra algún día podrán contemplar. Y si eso no basta a quienes más o menos conscientes jugamos a ser dioses, no sé qué otras armas utilizará el profeta.

Además, su canto es sobre todo un canto hecho carne, que emociona hasta sentir un escalofrío (qué bonita la palabra italiana ‘brivido’). De hecho, las Sibilas eran las que se habían hablado de una palabra hecha carne, de una virgen que daría a luz como signo de alegría, de luz que entraría en el mundo. «Palparemos la palabra invisible.» Escuchamos que hay una respuesta: podremos tocar lo que hasta entonces no formaba parte de la historia. Este viernes pasó a formar parte de la mía.

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Sibila Delfica en Santa María del Popolo, obra del Pinturicchio

Jóvenes y ancianas, con las facciones y el color de la piel que nos hablan de lugares lejanos. Reinas magas que aparecen en la noche de Navidad no gigantescas y pesadas con la resignación del futuro ineludible, ni encapuchadas con una arcana fuerza adivinatoria sino en carne y hueso, tan cercanas, desvelando del sentido de la realidad presente, desenmascarando con la luz de lo que sucederá más tarde lo que no podemos o queremos ver.

sibilas capilla chigi santa maria della pace
Sibilas en la iglesia de Santa María della Pace realizadas por Rafael Sanzio poco después de que Miguel Angel hubiera pintado la bóveda de la Capilla Sixtina

Estas mujeres, y muchas más como Casandra, regalan palabras proféticas, anuncios, adevertencias y esperanzas. La mayor parte de ellas fueron desoídas, con necesidad de intérpretes o utilizadas para el propio interés. Pero cuando ellas en persona, en sus palabras dichas con vehemencia, te llevan de la mano, puedes fiarte y bajar hasta los infiernos de la ciudad de Dite o los Campos Elíseos. Así hizo Eneas arriesgándose a tener la Sibila Cumana como guía en esa parte tan maravillosamente compleja de su viaje. Profetisa que hace revivir el pasado.

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La Sibila y Eneas durante el viaje al infierno del libro VI de la Eneida. Decoraciones de palazzo Chiocci en Gubbio

Dies irae

Dos días después, el domingo, pasé por el precioso pueblo de Celano en la región de los Abruzos, bajo el imponente castillo Piccolomini y el monte Tino. Allí volvieron como un eco las palabras del franciscano Tomás unidas en mi imaginación a la música:

Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,
Teste David cum Sibylla!

David y la Sibila, sacro y profano, todo el universo de la revelación. La profecía era cosa de hombres en Israel y las mujeres, las Sibilas, son la voz de la verdad irradiada más allá de las forteras de la sangre o la alianza. La lluvia, desde lo alto, se ve que no sabe de fronteras y hace germinar brotes en donde buen terreno hallare.

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El profeta Oseas y la Silbila Délfica en los apartamentos Borgia dentro de los Museos Vaticanos pintados por el Pinturicchio

Los libros sibilinos

La gran fortuna de las Sibilas fue que consiguieron escribir sus palabras, palpables y de incalculable valor.

La Sibila Cumana, la más famosa en tierras itálicas, paragonable al santuario de Delfos, habría escrito 9 libros. La anciana Amaltea se los ofreción al rey Tarquinio (el Soberbio según Plinio o Prisco según Varrón) por un precio enorme. El rey despreció la propuesta como irrisoria. En respuesta a este rechazo la anciana quemó tres de los libros y volvió a proponer al rey los 6 restantes por el mismo precio. El rey, molesto, volvió a rechazar la propuesta, aunque esta aparente locura lo llenaba de curiosidad. Cuando la anciana se presentó de nuevo ante el rey sólo con 3 libros y solicitando de nuevo la misma cantidad de dinero, el rey, muy impresionado, aceptó.

Desde entonces los tres libros se consultaban a través de un gupo de hombres que los interpretaban. Se recurría a ellos sólo en caso de necesidad ante graves momentos de crisis o decisiones ante las que se jugaba el destino de la ciudad. El resto del tiempo estaban escondidos en una urna de piedra en el templo de Júpiter Máximo en el Campidoglio. Libros salvíficos pero también terribles que sólo unos pocos podían leer. Libros que había que custodiar con sumo cuidado sin permitir que se consultasen libremente. Poder sacro y sapiencial unidos y controlados bajo llave. Leerlos o difundir su contenido estaba castigado con la muerte, con el mismo suplicio que los parricidas.

Antoine Caron cuadro sibila tiburtina con Augusto

Augusto con la Sibila como origen de la iglesia de Santa María del AraCoeli

Esos libros ardieron durante el incendio del 83 a. C. pero Augusto se decidió a recopilar noticias y textos de los mismos en Eritras y en otras partes del Imperio conservándolos en el templo de Apolo en el Palatino. El riesgo para las autoridades, entonces, fueron la cantidad de textos, más o menos originales e interesados, que provocaron la decisión de quemar muchísimos libros como apócrifos sibilinos.

Palabras sibilinas, que muestras y esconden, pues contienen insondables profundidades de significado que sólo se desvelan a los iniciados. Confiar en poseer el conocimiento del futuro puede ser un poder pero también se corre el riesgo de una falsa esperanza. Qué se lo digan a Majencio que durante la batalla de Puente Milvio seguramente se acordaría  de la intrepretación que le ofrecieron: ‘en ese día perecerá el enemigo enemigo de los romanos’. Estilicón en el s. V los destruyó para evitar el uso que se hacía de ellos en contra de sus decisiones políticas. Fin bastante prevedible de los profetas.

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Sibila Líbica en la Capilla Sixtina. Miguel Ángel con su trabajo de fama mundial nos dejó las Sibilas fijadas en nuestra memoria.

Hércules, el héroe por excelencia

En A Coruña, ciudad herculina,  en el IES Elviña, en el grupo de Teatro Sardiña, me encontré con Anfitrión, Sosias, Alcmena, Júpiter y Mercurio de la mano de Plauto. Aquel encuentro, divertido y emocionante, mi primera aventura teatral al acercarme al mundo latino de mi profesor Ricardo, ahora me hace reconocer la presencia de Hércules en cada esquina de Roma. Me explicaré.

juno amamantando hercules museos vaticanos

Diosa amamantando un niño en el Museo Chiaramonti, dentro de los Museos Vaticanos

En los Museos Vaticanos saludo con frecuencia esta estatua de divinidad femenina que está amamantando un niño. Me gusta pensar que es una representación de Juno que amamanta a Hércules, aunque en ella no aparezcan huellas del engaño de Júpiter, ni del sueño, ni del rechazo de Juno. Hércules, hijo de Alcmena y Júpiter, posee una fuerza descomunal, divina, precisamente por haber podido tomar la leche de la diosa. Fue engendrado con un famoso engaño. Durante una noche que duró 3 días Júpiter no tuvo mejor idea que tomar las apariencias de Anfitrión para yacer con Alcmena, la mujer de éste. Ahora bien, ser un héroe, la fuerza y resistencia en los empeños, no le vienen por su violento padre, sino por quien le dio de mamar. Y esto lo sabía Júpiter truhán.

A finales de los años 80 del siglo pasado puedo decir que me inicié así al juego de las apariencias por obra y gracia del Anfitrión de Plauto. Poder del teatro. Junto a la risa, como dulce antídoto, mi memoria se impregnó de la triste historia de los poderosos que usan y abusan incluso siendo un ‘tú mismo’ más fuerte y mejor de ti mismo. Quitarte la personalidad, la máscara, es el robo más terrible, la más desangelada desnudez. Como Sosias, llego a creer no ser quien soy.

Este Júpiter libertino y prepotente que juega con el destino de los humanos, con otro engaño, hace que su divina esposa amamante al niño Hércules mientras duerme. Recuerdo ahora un maravilloso cuadro de Tintoretto que imagina el momento en que Juno se despierta y rechaza al niño que chupa con fuerza de su pecho. De la leche derramada nacerá en el cielo la Via Láctea y perfumados lirios blancos en la tierra.

Tintoretto juno amamanta hercules

¿Un héroe padre?

En la misma sala, larga y estrecha de los Museos Vaticanos, en medio a una gran cantidad de estatuas se encuentra una de Hércules con Télefo. De tal palo, tal astilla. Hércules aquí aparece sosteniendo un niño. Sin embargo, siempre me pareció una imagen extraña. No dejo de mirarla con una cierta sospecha intentando imaginarme la escena entre padre e hijo. Pero no lo consigo. De hecho, Hércules borracho violó a Auge y ella se vio obligada luego a abandonar a su hijo. Una cierva lo crió hablándonos de una naturaleza que suple los cuidados de los humanos, por muy héroes que sean.

hercules y telefo museos vaticanos

Una cadena de violencia que empezó con el mismo Júpiter, amamantado por la tierna cabra Amaltea mientras se escondía de la ira de su padre Saturno. Vemos padres violentos que engendran con una ‘vis’, una energía brutal y descontrolada, que se transmite en una sucesión trágica. Héroes de fatigas y anti-héroes paternos.

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Escultura de la cabra Amaltea, un fauno y Júpiter niños de G.L. Bernini en la Galleria Borghese

Hércules ¿un héroe esposo?

El centauro Neso es un enemigo formidable. Incluso después de muerto.
Poco antes de morir consigue engañar a Deyanira, esposa de Hércules, haciéndole creer que su sangre tiene una fuerza mágica y afrodisíaca. A cargo de la esposa estaba satisfacer, acontentar, atraer al marido Hércules, siempre dispuesto a ‘dejarse ir’. Ante la llegada de una hermosa esclava, Deyanira decide empapar una túnica del héroe con la sangre de Neso, confiando a la magia lo que pensaba no conseguir de otro modo. El resultado fue el inicio del final de Hércules. Al contacto del tejido con su piel se volvió loco de dolor. Cogió al pobre mensajero Licas que le había llevado la prenda y lo arrojó con descomunal fuerza haciéndolo precipitar en el mar.

hercules lica canova gnam

Hércules y Licas, escultura de Antonio Canovas en la Galleria Nacional de Arte Moderna de Roma
«Dos patrias produjeron dos héroes: a Hércules Thebas y a Catón Roma. Fue Hércules aplauso del Orbe, fue Catón enfado de Roma.» (Baltasar Gracián, El Héroe)

Deyanira parece destinada a no ser recordada. Es casi una excusa para la venganza de Hércules matando a Neso, una circunstancia para explicar el fatal desenlace de Hércules – Heracles. Ella es la necesidad del destino, una burla que acabará primero con ella y llevará a la muerte del héroe.

El héroe posee una energía incontenible y fatal. Capaz de luchas titánicas pero también de caóticos desenlaces al no ser capaz de controlar esa fuerza. Un héroe que recibe su poder y en cierta manera sufre y es esclavo del mismo. Un destino en el que la voluntad o libertad cuentan sólo en algunas ocasiones y en el que casi siempre el fin justifica los medios. Quizás también por ello sus violencias no se le imputan. Es más, parecen siempre disculpadas como se aceptan las tormentas: salvíficas o destructoras en su arrolladora fuerza.

Los trabajos de Hércules en Roma

Hablando del Foro Boario y de Santa Maria in Cosmedin no podemos dejar de aludir a la historia de Hércules y el rebaño de vacas de Gerión, una de las aventuras que tuvo que afrontar nuestro héroe y que tiene como escenario el valle donde actualmente está el Circo Máximo.

Sin embargo, sus trabajos llegan hasta los extremos del mundo como también su fama, incluso a mi Finisterre. Son recordados como ejemplos de una vitalidad y una fuerza que parece capaz de vecer cualquier enemigo incluso el más poderoso, el que está tras todas las fatigas: la muerte. No es un caso que su figura adorne tantos sarcófagos. Uno de los más hermosos en Roma proviene de Asia Menor y tiene a Hércules como protagonista.

sarcofago hercules galleria borghese

Uno de los dos lados de sarcófago del s. II con los trabajos de Hércules en la Sala del Sol de la Galleria Borghese

Tantos hércules en Roma

Cómodo y Marcoantonio Borghese, entre muchos otros, lo utilizaron como emblema victorioso o como si ellos fueran una reencarnación del gran héroe. Además, la unión entre proezas maravillosas de fuerza y valor con su condición mortal lo hicieron modelo de la virtud en Grecia y en Roma no sólo para los más ricos y poderosos, sino también para viajeros, comerciantes y soldados. Un mito y un personaje que, como decía ya Cicerón (De natura deorum III, 42) han dado lugar a varios Hércules – Heracles a lo largo de la historia.

Para gran parte del pueblo romano Hércules era -como también los Dióscuros, otros hijos de Júpiter en este caso convertido en cisne para engañar a Leda- un hombre fuerte que podía entender las necesidades de quien afronta las fatigas cotidianas, a veces mortales, y tiene poder para defenderles.

apolo y hercules luchan por el trípode délfico

Apolo y Hércules se disputan el trípode délfico. Relieve en que se encuentra en el Anticuario Palatino.

Hércules, y en general el héroe, es alguien cercano a los humanos y más leal de los caprichosos dioses, tantas veces enemigos. Y, al mismo tiempo, un solo solitario, extra-ordinario, engendro híbrido, del que conviene estar lejos por si acaso. Es, por naturaleza, único y tan peculiar que no creo que le gustase tener imitadores…tan sólo subalternos o rivales. Como con Anteo si nos interponemos en su camino es posible que nos levante, pero para alejarnos de nuestra madre tierra y sofocarnos.

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Hérules y Anteo, frescos de finales del s. XV en Palazzo Venezia, Roma

Sin embargo, o quizás por todo ello, este gran cazador, vencedor de monstruos, viajero cubierto con la impenetrable piel del león de Nemea, se convirtió en modelo para muchos hombres que hacían de la fortaleza y cercanía al pueblo un motivo para justificar su gobierno. Poco importa que de los 12 trabajos consigan medio o que su fuerza sea un conjunto de foto montajes para Instagram: personajes dignos de ‘Il libro dei mostri‘ de J. Rodolfo Wilcock. Vestidos con corbata, sudadera o pieles encontramos también otros tantos Hércules en Roma y no sólo en las películas o dibujos animados.

Domus Aurea, la casa de oro de Nerón

Si ya es difícil encontrar casa, aún lo es más realizar o conseguir la casa de tus sueños. También porque estos cambian. Nerón se puso a hacer la Domus Aurea como un capricho destinado a satisfacer cualquier sueño. Y encontró en Severo y Celer dos grandes constructores, en Fabullus un decorador a la altura.

«Recientemente vivió el pintor Fabullus, de estilo grave y serio pero al mismo tiempo brillante y fluido. (…) Pintaba pocas horas al día, y lo hacía con suma gravedad, siempre revestido de toga, incluso cuando estaba en el andamiaje. La Domus Aurea fue la cárcel de su arte y ésa es la razón principal de que no queden más obras de este pintor.» (C. Plinio, Historia natural 37).

domus aurea frescos

Una forma de pintar que se inició en Roma y que luego, tras el terremoto del 63 d.C. en Pompeya fue utilizada en la reconstrucción de esta ciudad. De ahí que se llame el 4º estilo pompeyano: menos detallista, más ‘impresionista’ (compendiario) debido también a la velocidad con la que se trabajaba. Un estilo que en Pompeya duró muy poco, hasta la erupción del Vesuvio del año 79 d.C. pero que en Roma se siguió utilizando.

Entre la antigua Domus Transitoria de Nerón en el Palatino y la nueva Domus Aurea en el Colle Opio y alrededores ha pasado el terrible incendio del año 64 d. C. De ese desastre nació una casa de oro. Junto a ella un coloso, brillante con rayos dorados y sobre el agua de su lago, más tarde, la arena del Coliseo.

Entradas Domus Aurea

coliseo exterior reconstruccion

Roma esconde y conserva

Francisco de Holanda en 1538 realizó una preciosa acuarela recogiendo las pinturas de la Sala Dorada que representaban en el centro a Ganímedes. Actualmente las pinturas están tan deterioradas que para la reconstrucción visual de las mismas se han utilizado estos documentos.

domus aurea frescos sala dorada francisco ollanda

Es hermoso ver cómo Roma y bellezas como la Domus Aurea fecundan la imaginación de los pintores que las descubren y luego son ellos los que tantas veces la salvan del olvido. Una memoria que se conserva y podemos evocar incluso en lugares tan lejanos como el Escorial. El Codex Escurialensis fue el repertorio más completo en su tiempo de los dibujos de la Domus Aurea.

Un palacio para un dios

«Lo que la naturaleza negaba ellos lo crearon con el arte» (Tácito, Annales XV, 42) Una ciudad – casa divina con los materiales más ricos que se podían encontrar pero sobre todo espacios en movimiento, jardines con animales en libertad, fuentes, parques, tierras de labor y un lago amplio y profundo.

domus aurea reconstruccion

Una casa que era un universo de 50 hectáreas (una ciudad como Caesar Augusta medía intramuros 55). Un inmenso rectángulo de 300 metros de longitud por 90 de ancho. Vespasiano y Tito aún habitaron una parte hasta que Trajano rellenó las cámaras y criptopórticos con escombros para que sirvieran de base a sus termas. Sin embargo, hasta el siglo XVII se conocieron como las termas o palacios de Tito. Vasari dice que Giovanni da Udine acompañó a Rafael en la visita a estos espacios subterráneos emergiendo como pescadores de perlas con las famosas figuras ‘grotescas’. «El maestro y el discípulo que acudieron a verlas quedaron estupefactos’.

frescos domus aurea

Era el descubrimiento de un mundo lúdico que se abre hacia la naturaleza, con sus elementos paganos, ligeros, evocativos de un mundo delicioso, casi efímero. No a caso, Rafael en las logias del Vaticano y en la Villa Farnesina utiliza este estilo como un pasaje hacia el mundo exterior o la avanzadilla de la naturaleza que se adueña de estas paredes.

Todo ello, frente a lo clásico que recomienda Vitruvio, sería estrafalario como la imagen de sí que la historia nos ha transmitido de Nerón. El límite sutil entre libertad y grotesco que une ‘el tigre con el cordero’, en elementos que se asemejan a las ‘gryllas’ tan utilizadas en el gótico, el arte ‘bárbaro’, contrapuesto a los cánones griegos clásicos. Es Horacio el que reflexiona en versos sobre esta libertad en el arte:
«Pictoribus atque poetis
quidlibet audendi sempre fuit aequas potestas» (Horacio, Epistola ad Pisones, 9-10)

La Domus Aurea es así un ámbito de libertad, con la exageración de un poder sin límites, de palabras e imágenes protegidas por la oscuridad, aunque creadas para lucir como el oro bajo la luz del sol.

Enterrados en la Domus Aurea

Un joven pintor llega a Roma siguiendo a su maestro Pinturicchio. Trabaja con él en el apartamento de Alejandro VI en el Vaticano. Nacido en el norte de Italia, ha pasado a la historia de la pintura con un mote muy particular: Morto da Feltre. El Vasari le da este nombre tan peculiar porque se pasaba mucho tiempo bajo tierra, en las grutas, buscando estas pinturas. Enterrándose literalmente bajo el colle Opio da vida a las maravillas que contempla a la luz de una lámpara.

domus aurea sala octagonal

Poco a poco, con muchos riesgos pues todo se podía venir a bajo, se fueron excavando las salas de la Domus Aurea. La gran sala octagonal con sus dispositivos giratorios, la de Aquiles, Héctor y recientemente la de la Esfinge. Mundos que como carbones, con el tiempo bajo tierra, al soplo del aire devuelven los reflejos dorados de la luz, calentando la imaginación de los que a ellos se acercan.

En la gran sala dorada Ganímedes asciende con su águila. El arte es un elemento de éxtasis, de apoteosis, que es capaz de perforar los metros de tierra que lo cubren, los kilómetros de aire, hasta convertirse, si queremos, en copero de Júpiter y una de sus lunas. Jugamos con la imaginación creando seres y figuras que nos protejan de nuestra caducidad, de los males que podrían acercársenos. Espantamos la terrible realidad con nuestros engendros más fantasiosos.

ganimedes jupiter

Cielo de un lecho pintado por Alessandro Allori con grotescas y en el centro Ganímedes llevado por Júpiter-aguila
«A última hora del día… se produce algo así como un diminuto remanso del atardecer, y esa mancha de sol que se eterniza unos segundos sobre la pared de la casa más modesta o del muro más sucio durará muy poco, pero lo suficiente para que podamos toparnos con su hermosura, aun sin enterderla del todo.
El atardecer es siempre interminable.» (Ramón Gaya)

Aquí podrás encontrar los mejores lugares donde ver el atardecer en Roma. Los atardeceres en Roma son de un esplendor digno de ver al menos una vez en la vida. Sin embargo, contemplar el atardecer, ese momento del día en el que el tiempo se detiene, se vuelve todavía más bello si sabes donde hacerlo. La ciudad de Roma es tan bella como inmensa. Por eso, si quieres dejarte llevar por la dulzura de los atardeceres en Roma y la calidez de sus colores, no dudes en seguir leyendo. Te contamos los mejores lugares donde ver el atardecer en Roma, para que además puedas organizar tu itinerario de viaje y disfrutar al máximo del gran encanto de la Ciudad Eterna.

Tour de Roma al atardecer con degustación

Tour de Roma al atardecer con degustación de vino y quesos

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Disfruta de las vistas más hermosas de Roma al atardecer y de un íntimo happy hour en el barrio de Trastevere con nuestro Tour de Roma al atardacer con aperitivo.  No te pierdas la oportunidad de admirar el atardecer romano
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atardecer en roma

Incluso en medio del tráfico de via Tiburtina los atardeceres de Roma encienden nuestra imaginación. Un momento para contemplar una ‘realidad que pueda esconder en lo obscuro todo aquello que no es decisivo en ella’

«Rosa en las nubes. Empieza
el crepúsculo. Hora
de la pintura, hora
quizá de volver. Lo
dice acaso la campana
que justo ahora suena. Hay
siempre una tarde que declina
en el corazón del hombre, y una agua
escondida que de esa tarde
y en esa tarde lo salva.»

(Santiago Montobbio)

El atardecer en Roma desde el Gianicolo

Se trata de una de las colinas de Roma, allí podrás ver Roma desde lo alto. Pero además, por su cercanía, podrás  ver el Vaticano y la Basílica de San Pedro desde una de las perspectivas más bellas.

Podrías empezar el día en Villa Borghese, allí podrás disfrutar de museos fantásticos como la galería Borghese, donde se encuentra, entre otras obras, El rapto de Proserpina de Bernini. Muy cerquita también puedes visitar el Museo Nazionale Etrusco de Villa Giulia, fundamental para comprender la historia de Roma e ideal para los amantes de todo lo antiguo.

Después puedes entrar en el centro de la ciudad por Plaza del Popolo. Desde allí, por via de Ripetta podrás llegar a las inmediaciones de Plaza Navona. Luego, por Via dei Coronari llegarás hasta el Tíber con el puente que lleva al castillo de Sant´Angelo. Muy cerca tienes la ciudad del Vaticano y la Basílica de San Pedro. El ingreso en la basílica es gratuito, pero si además quieres visitar la Capilla Sixtina y los Museos Vaticanos y ahorrarte las colas, te ofrecemos aquí nuestras visitas guiadas en el Vaticano. Sea cual sea tu decisión, disfrutar de las vistas de la plaza de San Pedro es algo que tienes que hacer en tu viaje a Roma.

atardecer desde el gianicolo academia españa roma

El atardecer desde el Gianicolo, Academia de España en Roma.

A 20 minuos de paseo se encuentra el Gianicolo, donde podrás descansar y disfrutar de las maravillosas vistas. Llega el mejor momento del día, la paz que se respira es incomparable con cualquier otro sitio. No te arrepentirás de disfrutar allí del mágico atardecer en Roma. Tras contemplar el atardecer, dirigete al Trastevere, en el camino fíjate entre otras cosas en la Fontana dell’Acqua Paola y la Academia de España en Roma. En uno de sus patios se encuentra el Templete de Bramante, mandado construir por los Reyes Católicos en 1502. Es un pequeño lugar único que pasa casi desapercibido a los turistas.

Tras un día tan largo y tan repleto no hay mejor lugar para acabar, descansar, cenar y tomarte una copita o una cerveza que el barrio de Trastevere. Conserva aún su encanto original y es uno de los barrios más icónicos de la Ciudad Eterna.

Ver atardecer en Roma desde el Gianicolo

Colina del Quirinale. Atardecer junto al palacio del Presidente

Este es uno de los mejores lugares para ver el atardecer en Roma después de un largo día por el centro. Puedes comenzar por el Coliseo y los Foros Romanos, para luego ir a piazza Venecia, y Plaza Navona. También puedes visitar el Pantheón, la Fuente de Trevi y un larguísimo etcétera. Está, además, cerca el barrio de Monti, por si quieres tomarte un aperitivo o cenar.  Algunos locales te los desvelamos en nuestra entrada sobre los mejores lugares para tomar aperitivo en Roma.

La colina del Quirinal es, además, un lugar especial para experimentar aquellas palabras de Ramón Gaya en su obra La frente del atardecer:
«La buena ocasión que ofrece esa hora para que la realidad pueda esconder en lo obscuro todo aquello que no es decisivo en ella y en cambio empujar hacia la luz todo aquello que sí lo es».

El atardecer desde la colina del Pincio – Villa Borghese

El monte Pincio se encuentra al norte de la colina Quirinale, de espaldas a Villa Borghese y justo encima de la Plaza del Popolo. Solo sabiendo donde está, ya te puedes imaginar las vistas. Las grandes familias de la Antigua Roma, durante la República, construían sus grandes jardínes y villas aquí. Era conocido como la Colina de los Jardines. Hoy en día, le debe su nombre a la familia de los Pincii, asentada en el monte durante el siglo IV d.C. Aunque el nombre es diferente, conserva su esencia, ya que sigue siendo un lugar de grandes y bellos jardínes.

fuente caballos marinos villa borghese atardecer

Fuente de los Caballitos de mar en Villa Borghese

Villa Borghese, con una longitud de 80 ha, es el parque más importante de toda Roma por su historia, sus monumentos y su impresionante belleza decorativa. Sus jardínes siguen el estilo inglés del siglo XIX, aunque  la villa se comenzó a construir  en 1605 por la familia Borguese.  Scipione Borghese, cardenal de la misma época, fue el mecenas de Bernini. Por este hecho,  podemos visitar en la Galleria Borghese las obras maestras de Caravaggio, Rafael y Bernini.

Visita guiada Galleria Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Visita guiada Galleria Borghese y Villa Borghese

Roma que se te ofrece como un regalo en sus obras maestras. En el contexto de un jardín del Edén (Villa Borghese) os encontraréis con la belleza hecha mármol y colores del Caravaggio, Rubens, Rafael, Bernini. Un lugar maravilloso para
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Este lugar es una joya para relajarte y pasear, alejados del ambiente de la ciudad pero en el centro de la misma. Te encontrás rodeado del sonido de la naturaleza viva y del borboteo del agua en sus majestuosas fuentes. No te arrepentirás de ver el atardecer desde aquí.

atardecer stendhal paseos por roma

El atardecer contemplando el Río Tíber y el Palatino desde el Aventino
(jardín de los naranjos)

Este lugar es sin duda una de las joyas de la corona. Actualmente, el jardín de los naranjos se hizo aún más famoso tras haber salido en la película La Gran Belleza del conocidísimo director Paolo Sorrentino. Y no sin motivo aparece en dicha película: los jardínes son asombrosamente bellos incluso para una ciudad como Roma. Es el lugar perfecto para completar el día.

atardecer roma tiber ponte sisto

Atardecer sobre el Tíber

Podrías comenzar la jornada en Plaza Venezia con el Altar a la Patria y luego dirigirte a Santa María in Cosmedin, donde se encuentra la Bocca de la Verità. De camino verás el teatro romano de Marcelo. y podrás visitar el Barrio Judío y su sinagoga. Cerca del Aventino también se encuentran las Termas de Caracalla y el Circo Máximo.

Roma Circo Maximo pintado por Ramon Gaya en 1958

El Circo Máximo y Palatino en un cuadro de Ramón Gaya de 1958

Estos son solo algunos de los mejores lugares donde ver  el atardecer en Roma. Cada uno tiene un encanto particular. Pero también tienen algo en común entre todos ellos, oteando el horizonte siempre te encontrarás con la Cúpula de San Pedro. Magnífica y desafiante, es el corazón del catolicismo y una de las obras culmen de la historia del arte.

Te deseamos que disfrutes de Roma y que te enamores de sus calles como nosotros ya lo estamos. Roma es una ciudad siempre viva, en constante movimiento,  pero en el atardecer parece que se llena de calma y se convierte (casi) en un remanso de paz. Espero que os haya gustado y que os sea útil toda esta información ¡qué disfrutéis!

 

Santa Maria in Cosmedin

Santa María in Cosmedin es un lugar trasplantado o mejor dicho, injertado. Usando las palabras de Ovidio en su cuarto libro de las Metamorfosis:
«nam mixta duorum
corpora iunguntur, faciesque inducitur illis
una; velut, si quis conducat cortice ramos…»

Sálmacis y Hermafrodito son los que por amor pasan a ser uno, en un sentido tan literal que dejan de ser. Se injertan bajo la corteza en un único tronco y ambos tienen ya un único rostro.

«Amar es un lugar.
Perdura en lo más hondo: es de dónde venimos.
Y también el lugar donde queda la vida.»

(Joan Margarit, Amar es dónde)

Muchos griegos y orientales trajeron hasta Roma el lugar de donde venían. Esta zona, hondo lugar en la que hacer presente un amor,  era ya la ‘schola graeca’. Fue elegida por los representantes del Imperio de Oriente y estaba llena de tradiciones de sabor oriental. Muy cerca, de hecho, se encuentran también varias diaconías. Originariamente eran fundaciones asistenciales instituidas por privados (muchos con encargos militares) o por el emperador oriental con monjes que administraban los regios donativos. Esto explica que desde el Foro Romano hasta el Foro Boario haya tantas iglesias dedicadas a santos orientales. Algunos eran protectores de los soldados (San Adrián, San Teodoro o San Jorge) otros, santos ‘médicos’ como Cosme y Damián. Tras el siglo VI, la Iglesia Romana, desvinculada de la dependencia con Constantinopla, organiza estos centros religiosos ‘orientales’. En la Roma alto medieval continúan a ser lugares en los que asistir a la población, siempre menor y con más necesidades.

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Portal de entrada en Sta. María in Cosmedin

En Santa María in Cosmedin los brillantes colores del hermoso monasterio de Constantinopla se unen al recuerdo de Hércules y a los antiguos espacios dedicados a las gestiones de las mercancías que abastecían la antigua Roma (Statio Annonae). El Kosmidion de las afueras de la capital imperial de oriente encuentra su lugar en Roma. La hermosura de sus colores y formas -el kosmidion, adorno- son una fuente de salud. En oriente era un lugar de ensueño, y también aquí. Es más, un lugar de oniroterapía en el que los santos Cosme y Damián se aparecían en sueños, recetando remedios y aconsejando curas. Lugar de sueños reparadores que curaban el cuerpo para sanar el alma o las almas para recobrar la salud del cuerpo. Límites imprecisos de lo que no está deslindado.

«Neutrumque et utrumque videntur» (Ovidio, Metamorfosis, IV, 378)
Ninguno de los dos y ambos parecen.

El resultado es terrible, un castigo por forzar al querer lo que no es. Así acaban Sálmacis y Hermafrodito, tras la violencia sin límites: indiferenciados, de una igualdad sin separación ni complemento. Por no soportar las distancias, la posibilidad de estar lejos, ambos pierden la ocasión del encuentro, reducidos a una solitaria unidad.

suelo cosmatesco santa maria in cosmedin

En Santa Maria in Cosmedin experimento lo contrario: unidos pero reconocibles. El alzado de las columnas romanas y la horizontalidad del los colorados suelos medievales se unen dando lugar a una realidad nueva en la que vemos sus cuerpos de piedra sin distancia, pero no confundidos. No es el ansia de Sálmacis, instantánea, devoradora, digestiva. Es la cotidiana insistencia del tiempo por reducir a la unidad, lento roce y solapado engarce de los diversos, reconocibles ambos, en este abrazo de Santa Maria in Cosmedin.

Tesoros escondidos en Santa Maria in Cosmedin

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Muro en tufo del Aniene, reconstrucción del s. II a.C. de la antigua Ara Máxima de Hércules

Cuando en el s. VIII con el papa Adriano I se amplía Santa Maria in Schola graeca, se excava con gran esfuerzo entorno a una gran ara. Una construcción del siglo II a. C que recubre el antiguo altar dedicado a Hércules construido en tiempos del rey Evandro. Ante el muro del Ara se abre una cripta en donde fueron depositados y venerados los cuerpos de varios mártires (Cirila, Hilario, Coronado…), traídos desde catacumbas alejadas de la ciudad y difíciles de proteger.

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Cripta de Adriano I (s.VIII) en Santa Maria in Cosmedin

Desde el año 707 nos visitan los colores, las formas, la hermosa decoración de un mosaico que se encuentra en la sacristía. Actualmente está llena de recuerdos, objetos, libros, reproducciones con la Boca de la Verdad… y contemplando el ir y venir de la gente, la serena ‘Epifanía’. Este mosaico proveniente del oratorio de Juan VII papa de origen griego, hijo de un funcionario bizantino que custodiaba el palacio imperial en el Palatino.

Su serena elegancia nos hacen viajar en el tiempo hacia unos siglos llenos de una belleza con sabor oriental en Roma. Y, al mismo, tiempo, nos acercan al momento en que ese poder de oriente deja paso a una nueva época.

mosaico santa maria cosmedin

Cerca de la entrada de Santa María in Cosmedin, nos espera esta bella representación de la Epifanía. Un mosaico procedente de la antigua basílica constantiniana de San Pedro.

Se trata del momento en que Constantino V, emperador de Oriente, consigue frenar el avance de los árabes y actúa una política iconoclasta. Persigue y manda en exilio numerosos monjes que, junto con el arte y las imágenes fomentan una religiosidad ‘popular’. Para él, para muchos, esas formas serían indignas de la magestad divina, siempre más allá de cualquier color y forma que la contaminen terrenalmente. Algunos de esos monjes se refugian en Italia y en concreto en esta zona ‘griega’ de Roma. De esta forma -el amor es un lugar-, adornan nuevamente con su arte, kosmedion, este lugar.

Poco después el papa Esteban II a mediados del s. VIII hace un sorprendente viaje. Cruza los Alpes para encontrarse con Pipino el Breve. Quiere apoyarse en el rey de los francos para luchar contra Astolfo, rey Longobardo que se había apoderado de Roma y del Exarcado de Ravenna. Pipino el Breve, tras recibir del papa la unción como rey, vence a los longobardos. Ahora bien, en vez de restituir el Exercado a Constantino V se lo ofrece al Papa que, desde entonces, tendrá su poder temporal en estos lares.

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Puente roto sobre el Tíber, cloaca Máxima y Foro Boario con el campanario de Santa Maria in Cosmedin

Curiosas e interesantes formas de la historia. Ella tiene un cuerpo en el que se funden tantas otras historias resultando así un ‘hermafrodito’. Pecho de oriente y espalda de occidente unidos en el ombligo de esta penísula. Pies hercúleos y mejillas coloradas de emperatriz bizantina. En piel clara y franca o largas barbas, se nos muestra el rostro de quien tiene en mano dos llaves.

Los 34 metros de altura de su campanario románico, son un mástil junto al Tíber. Su campana tiene un sonido inconfundible que alegra el Foro Boario desde el 1289 o nos avisa alarmada. Entre las brumas su voz nos descubre las aguas de este río en el que al bañarnos también nosotros sufrimos la pasión de la ninfa. Aquí, mis manos, mi rostro, pueden ser los de Pedro Martínez de Luna, un ‘papa del mar’. O los de Pietro Francesco, el último papa Orsini. El primero fue cardenal de esta iglesia en el s. XV y quiso llamarse Benedicto XIII. El segundo, dejó aquí una maravillosa urna antigua como pila bautismal, y tras una indecisión inicial -empezó llamándose Benedicto XIV- también él fue Benedicto XIII. Un nombre que quiere ser tan propio que recurre a la unidad numérica aquí lo descubro hermafrodito de dos cuerpos incluso de tiempos inconciliables.

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Nave central de Santa Maria in Cosmedin tras las reformas de finales del s. XIX y siglo XX

Sólo lo que se puede separar, lo diverso, puede unirse, compenetrarse, sin confundirse. En Santa Maria in Cosmedin me asomo al riesgo de confundirme en Roma. Sentado en su nave he escuchado a las sirenas. Me levanto y me alejo como el présbite para distinguir cada letra, cada miembro. Mis yemas pueden entonces recobrar el límite acariciando alegres su columna y luego salgo.

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Hermafrodito en el Museo Nazionale Romano de Palazzo Massimo alle Terme (Roma)
Búsqueda del tesoro Roma Antigua - Tour de grupo
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Búsqueda del tesoro Roma Antigua – Tour de grupo

Si vienes de viaje a Roma con tus niños no puedes perderte nuestra Busqueda del Tesoro Roma Antigua en grupo. Una magnífica oportunidad para conocer el Coliseo, el Foro Romano y el Palatino de forma entretenida y educativa formando parte de un grupo reducido (máximo 15 participantes).
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Foro Boario

¿Qué hace un rinoceronte en Roma? El Foro Boario es un remanso de paz ante la mirada atónita de Jano desde su Arco. A sus pies, tranquilo, este rinoceronte nos invita a curiosear en este rincón de Roma.

arco jano velabro roma

Sus cuernos apuntan hacia el palacio Rhinoceros, nueva sede de la fundación Alda Fendi. Sus fuertes patas, el color de su piel, inmóvil ante los 4 pilares de Jano, me sugieren que él es arquetipo del arco. Un paso guarnecido por su mole: protección para amigos, temor para los enemigos. Más allá se sube hacia el Palatino, justo en la vertiente en donde se encuentra el Lupercal. Este valle del Velabro (ad Velum Aureum) era el paso natural desde el río hacia el valle Murcia (Circo Máximo) y el Palatino. Aquí, en el siglo XIII la familia de los Frangipane había construido una torre elevándose sobre el Arco, uno de los límites naturales de su isla dentro de Roma.

vista palatino terraza velabro

El Palatino (Cermalus) en la zona de la ‘escala de Caco’ y Casa de Romulo visto desde una terraza del Foro Boario.

Hércules en el Foro Boario

Las sorpresas no terminan nunca en Roma. Precisamente en el Foro Boario, el de los bueyes, recordamos el mercado de animales pero también el episodio de Hércules y las reses robadas por Caco. Hércules es uno de los protagonistas de este valle cuando la ciudad no existía y las colinas del septimontium eran un ‘lugar ameno’ de fresca hierba.

Hércules, tras la feroz pelea con Caco… «ofreció a Júpiter una décima parte del ganado y a aquellos pastores que se aproximaron a él para agradecerle el haberlos librado de un ladrón tan peligroso, les encomendó que desde ese día en adelante hicieran sacrificios semejantes en memoria suya. Ese altar lo conocemos con el nombre de Ara Máxima de Hércules y sus sacerdotes visten pieles y ofician con la cabeza descubierta, rodeada sólo de una corona de hojas de álamo. Todos sabéis dónde está». Así nos habla de este lugar, reviviéndolo, Isabel Barceló en una entrada de su blog Mujeres de Roma.

ara hercules roma santa maria cosmedin

Muro del Ara de Hércules en Santa María in Cosmedin

En efecto, todos sabemos donde está:  bajo el altar de Santa María in Cosmedin. Un lugar tan especial que, más allá de la más famosa tapa de alcantarilla del mundo: la Bocca della Verità (la boca de la verdad), conserva una de las memorias más antiguas y permanentes de la historia de Roma.

A este héroe vencedor se le dedicó un templo circular, concluido como el pasado y como la memoria. Un templo en aoristo, en un punto perfecto, en donde queda encerrada su historia y no la imagen o el culto. Su victoria se cumplió aquí luchando contra el más fuerte de los malos (Caco), ladrón por antonomasia. Ni vacas, ni fuerza, ni casi nada de él ha quedado sino su memoria y este edificio. Palabras y piedras son el auténtico triunfo ante el tiempo, ladrón con el que intentamos luchar desde el alzar al calar del sol.

Sorpresas en cuclillas

joven en cuclillas miguel angel

Tengo que reconocer que mi primera intención al verle fue la de echarle mi chaqueta por los hombros. Quizás porque lo vi un frío y ventoso día de invierno. O quizás porque su desnudez sentada no se imponía como una hermosa muestra de un cuerpo perfecto. Tal vez porque al estar sentado en la fría piedra, en cuclillas, algo me hizo verle indefenso o desvalido.

En este valle, bajo el signo del rinoceronte que lo protege fuera y las miradas de Jano y Hércules, un muchacho parece atrapado por su pie que no acaba de distinguirse de piedra de la que ha brotado. Le falta poco, todo en él es una tensión que se concentra.

joven en cuclillas roma fendi

Joven, terso, en silencio, recogido. La ligera cadena de sus vértebras es una invitación a tocar la firmeza de sus huesos elásticos bajo su delicada piel. Herido en su pie, o masajeándolo por el cansancio te quedas pasmado contemplándolo, cogiéndolo permanentemente de sorpresa. Invado su recogimiento, su momento de íntimo reposo, fugaz y, al mismo tiempo, permanente. Un instante en el que espero que alzará la cabeza para mirarme al notar mi mirada. Pero sigue allí, absorto, contemplando su pie, sitiendo un cierto dolor en sus músculos, un sus rodillas que nunca conseguirán extenderse. En este rincón del Foro Boario de Roma un Hércules muchacho, fuerte y primordial, sin bruñir, nos espera.

joven en cuclillas miguel angel escultura

Joven en cuclillas de Miguel Ángel en exposición temporánea a Roma

Nil sine magno vita labore dedit mortalibus. Imposible no acordarnos del otro muchacho que en la colina del Campidoglio intenta quitarse una espina del pie. Los pies. Tendría que hacer un recorrido por la ciudad mirando los pies del arte: sucios de peregrinos, delicados, de largos dedos que parecen levitar, rotos, escondidos bajo togas, consumidos por mil caricias de devoción. Los pies, que nos unen a la tierra, imagen de nuestra fragilidad y de nuestros trabajos más aún que las nobles manos. Como dice Horacio «Nada se nos concede a los mortales sin gran trabajo».

El reposo de este pistón cagado de energía, prisionero de la roca – tierra, contemplando su pie, sintiéndolo con sus manos, me habla de los trabajos titánicos de Miguel Ángel. En 1534 tuvo que dejar a su muchacho en el monasterio florentino de San Lorenzo. Lo abandonó para que fuese eternamente recién nacido. Saliendo de una roca madre con la que sigue fundido, como si tuviera pies de lava. O muriendo, como si se hundiera en la informe nada de piedra que lo empieza a engullir desde los pies. Arenas movedizas de los mortales, el tiempo.

Despeñados

Desde el Foro Boario, al lado del río, sube en ligera pendiente via de San Giovanni Decollato. Nuestro san Juan Decapitado nos conduce hasta la Roca Tarpeya que se distingue a lo lejos. La iglesia de San Juan, la Roca y la iglesia de la Consolación forman un triángulo que recuerda otras luchas de esta Roma: las del cuerpo que oficialmente elimina a los que considera enemigos. Debilidad, enfermedad autoinmune, cura antibiótica o locura lo cierto es que son lugares que, al lado del Foro Boario, nos traen el recuerdo de los abandonados de la vida, por voluntad de otros, en nombre del bien común.

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Roca Tarpeya, al final de via San Giovanni Decollato, dejando el Foro Boario

Reflejos de Plata

Detrás del rinoceronte, detrás del Arco de Jano, nos espera una tercera puerta. Otro espacio hermoso, decorado, esta vez construido en el siglo III en honor a la familia imperial de los Severos. Los comerciantes del foro Boario y en especial los ‘argentarios’, los que cambiaban las monedas, lo construyen como una memoria. Sin embargo, por política y poder, al poco de ser construido sufrió los efectos de una memoria dañada, herida por una venganza que pretende ser más fuerte que el tiempo.

Ahora, escondido, se apoya en la preciosa iglesia de san Jorge en el Velabro (San Giorgio al Velabro) y parece no conducir a ninguna parte. No marca ningún límite y nadie traspasa el espacio de su arco. Me acerco de todas formas, como el loco buscador de un tesoro. Esta vez, al contrario de lo que pasó en el siglo XVI, no empiezo a piconearlo. Hoy me quedo sólo con una imagen: Un prisionero con la cabeza gacha -siempre mirando hacia sus pies-, las manos en la espalda, argollas y cadenas. Él es el mejor botín de guerra, mercancía para los vencedores, orgullo en piedra. Me imagino su silencio en el corteo del triunfo y vuelvo con la imaginación al muchacho en cuclillas. Al fin y al cabo, en ese tiempo el poder no escondía su origen.

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Arco de los Argentarios en el Foro Boario

Ante mis ojos contemplo un rinoceronte enfurecido que derriba los bancos de los argentarios, deshaciendo los recintos de los animales en el Foro Boario. Convierte todo mueble en astillas, los cuerpos en sombras que se desvanecen. Nadie sabe de dónde ha salido. Todos huyen dejando desierto el valle del Velabro como nunca se había visto. Sólo cuando se queda solo lanza su rabia en fuertes bramidos y se calma, dialogando con otras piedras gris blanquecinas. Es un rinoceronte blanco que nadie se atreve a afrontar.

Un poco más allá, detrás de San Giorgo, se levanta pesadamente un elefante. Una sabana africana en el Foro Boario. Una memoria que nos llega desde la Edad Media nos habla de este lugar como ‘Ad Elephantum’ por una fuente con un elefante que dominaba el antiguo mercado de las hierbas: Elephas herbarius. Se acerca con pasos tranquilos y deja el aire cargado con olor a timo, tomillo, romero y hierbabuena.

Entradas Coliseo por libre

¿Te gustaría viajar a Roma y una vez allí encontarte con una estancia tranquila a la hora de conocerla? Sigue leyendo…

Existen diferentes posibilidades, cuando se viaja a Roma, en el momento de comprar tickets para la entrada a los monumentos más importantes. A continuación te explicaré las diferentes opciones que existen.

Tour Coliseo, Foro y Palatino

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Con un coste un poco superior a las entradas podrás reservar un tour con guía en castellano, siempre sin colas:

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También podéis encontrar las entradas por libre en la página de la taquilla del Coliseo, Foro y Palatino en https://www.coopculture.it/colosseo-e-shop.cfm Está en italiano e inglés y es una página compleja para la navegación pues está dedicada también a muchos otros monumentos gestinados por esta sociedad.

Una entrada normal en el Coliseo te costará 12,00 €. Una reducida 7,50 €. Pero tienen una cuota de reserva de 2,00 €.

Otra alternativa es ir directamente a las taquillas físicas del Coliseo (hay cuatro), donde te ahorrarás esos 2,00 €. Si no te gusta hacer colas, puedes ir a las 08:30h que es la hora de apertura, y comenzar el día de una manera totalmente distinta a lo habitual. Advertir también que hay vendedores ambulantes, que venden entradas de estas atracciones turístcias, pero de los cuales no hay que fiarse…

Entradas Coliseo y visita guiada, todo en uno

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Existen, además, diferentes páginas relacionadas con el turismo y actividades/visitas en Roma que te ofrecen también la posibilidad de comprar entradas tanto libres (sin guía), como tours guiados bastante completos. Estos tours resultan una buena opción a la hora de disfrutar del área arqueológica del Coliseo, de su historia, monumentos, arte con las explicaciones de un guía y sin tener que preocuparte de nada.

Por ejemplo, con nosotros, tu Guía En Roma puedes consultar toda la información preparada para personas que viajan a Roma. Te ofrecemos diferentes tours guiados, que harán que disfrutes de la ciudad eterna y te marches con muy buen sabor de boca.

También podéis comprar billetes sin visita guiada en otras páginas en las que encontraréis un sistema de compra de entradas para el Coliseo. Son webs fáciles de usar, en castellano y que te ofrecen entradas con un pequeño sobreprecio:

RESERVA ONLINE DE ENTRADAS SIN COLAS

Otra opción para conseguir tu entrada en el Coliseo, Foro Romano y Palatino en forma gratuita te la ofrecen las mismas instituciones. De hecho, el primer domingo de cada mes la entrada es gratis. Pero quizás no sea la mejor opción, ya que os encontraréis con enormes colas.

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Espero que os haya servido de ayuda toda esta información y disfrutéis de un viaje maravilloso en esta ciudad hermosamente compleja.

Imaginar con palabras de aire, piedra y color

Cada uno de los lugares que visito en Roma pueden acercarte: los tenemos en común, incluso con quien ya no está en el tiempo. Cada uno de los lugares se extiende hasta hacerse un camino.

Si “la filosofía es la razón compadecida de la condición desvalida del hombre” estos lugares son rincones en los que el corazón nos hace experimentar con la memoria que la historia nos cubre. No estamos desamparados cuando en cada esquina vemos en piedra y formas el cuerpo de tantas vidas que son el presente de la historia.

foro palatino

Descubriendo con ojos nuevos el Foro durante nuestra Visita Coliseo

No es necesario pretender todo sino sólo aquello de que somos capaces. Vado pequeño pero colmo. Quizás va perdiendo, quizás no sea agua purísima, pero es una corriente viva.

Tampoco es necesario que nos encontremos con finales felices o con historias donde el bien resplandece como única realidad. No por ello desesperaremos negando el bien como algo que no existe. Aquí nos encontramos con personas que nos consuelan por la vida que han transmitido, por uno o cien matices que han sabido ver y contar en las más diversas formas. Ninguna es exhaustiva, pero son, nos acercan y dan motivos para seguir, para compartir y acrecentar la creación que va más allá de nuestra naturaleza, de nuestras fuerzas. Roma consuela porque sabe haber vivido, el tiempo de una vida, y ser abuela: avus y aevum.

Estar y sentir

Tocar estos lugares, entrar en el espacio de sus historias nos hace trascender nuestras fuerzas. Gratos, podemos apropiarnos de los triunfos que otros nos conquistaron para hacernos partícipes de sus esfuerzos, encadenados, al querer, a otros caminantes. Podemos pecar, equivocar el blanco, siendo guías ciegos. Podemos dejar cadenas y senderos para embriagarnos de la libertad que así se demuestra. Sin embargo, yo no renunciaría a llegar a una cumbre, a ese momento en que pasas a ser el cabo de la soga, el último eslabón. No renunciaría a los pasos hechos, a los países y regiones exploradas por otros, a las miserias o grandezas que nos quedan ante los ojos.

En Roma todo esto, miserablemente grandioso, se nos hace tan visible y palpable que se hace grito. A veces, bullicio ininteligible. Aquí no se renuncia a nada de lo que es humano. Todo lo encontramos sin que falte nada.

frescos Rafael Academia Vaticano

Escuela de Atenas de Rafael y nosotros en ella, durante nuestra Visita Vaticano

De hecho, aquí podemos contemplar incluso el juicio y condena a lo que fue. La resumación de la momia de un papa muerto que se sienta en el tribunal de los vivos para, mudo, dar la lección del tiempo. Mientras tanto, el correr de la corriente del Tiber se llevará sus palabras de hueso y ceniza. Incluso este sinsentido de la locura que quiere ir contra el tiempo en nombre de la verdad absoluta (suelta), sin soga ni sendero, encuentra un lugar para ser recordado.

foro romano tabularium

Foro Romano visto desde el Tabularium

Todo encuentra en Roma un posible lugar, una palabra que lo ha pronunciado y que espía, estremecida de miedo y emoción. Esta ciudad de mundo, y nosotros con ella, es demasiado para estar contenida en cualquier palabra. Roma es un trazo, un escalofrío que se repite sin cansancio por iguales o distintos motivos, no importa, siempre nuevo como sensación que no deja de tener efecto. ¿Lo habéis notado?