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Consulta nuestro callejero para localizar una dirección en el mapa.
![]() Heladerías: Siempre es tiempo de helados. En el centro histórico muy cerca del Pantheon se encuentra la heladería clásica por excelencia: Giolitti (via Uffici del Vicario, 40). También tienes allí mismo la heladería Della Palma (Via della Maddalena 20) con una impresionante variedad de sabores, todos buenísimos. |
Caffè
Sant'Eustachio (P.zza Sant'Eustachio n. 82)
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Il
Caffè Greco
(Via Condotti 86) |
Os propongo un paseo por algunos de los parques más bonitos de la ciudad. Iniciamos nuestro paseo en Via Calandrelli, en el Trastevere. Allí se encuentra Villa Sciarra. A principios del s. XIX, los últimos propietarios, los Wurts, transformaron el parque en un verdadero jardín del Edén con plantas raras y una original decoración escultórica proveniente de una villa lombarda del s. XVIII. En este lugar encantador Gabrielle D'Annunzio ambientó el duelo de Andrea Sperelli, protagonista de su novela Il piacere.
Desde esta villa bajamos hasta el Tíber, lo atravesamos y paseamos a lo largo de su orilla por el Lungotevere Aventino hasta el Clivo di Rocca Savelli, una pintoresca escalinata que nos permite llegar hasta el pequeño jardín que se encuentra en el lugar donde se erigía en la Edad Media la fortaleza de la familia Savelli. El parque es conocido como el Giardino degli Aranci. Los naranjos que se encuentran en él fueron plantados en 1932 como recuerdo del naranjo español que Santo Domingo trajo a Roma en 1220. Este árbol, según la tradición, fue el primero de esta especie que se plantó en Italia y aún existe en el jardín del monasterio de Santa Sabina. Se puede ver a través de un resquicio abierto en el muro del pórtico de la iglesia.
Al final de via de Santa Sabina, bajando hacia el Circo Máximo, se encuentra el Roseto Comunale, un jardín maravilloso tanto por la cantidad y variedad de plantas como por su situación ante el Palatino. El lugar era desde 1645 el cementerio judío de Roma hasta 1934. Los cipreses seculares que bordean Via del Circo Massimo recuerdan esta función del actual parque. La rosaleda fue creada en 1950 y, como recuerdo de su relación con la Comunidad Judía, posee en las dos entradas dos estelas que representan las Tablas de la Ley mientras que los viales que lo recorren tienen la forma de una Menorah, el candelabro de siete brazos.
Si vamos por Via del Circo Massimo pasando piazza di Porta Capena llegamos a la colina llamada Celio. En Via della Navicella está la entrada a la Villa Celimontana, realizada en el siglo XVI pro la familia Mattei. En el pasado su fama se debía no sólo a su belleza sino también a una antigua costumbre iniciada con S. Felipe Neri a partir de 1552: durante el peregrinaje a las 7 basílicas jubilares la gente se paraba en la villa para descansar pues la familia Mattei les ofrecía una merienda. El edificio central de la villa, actualmente sede de la Società Geografica Italiana, está decorado con frescos del s. XVII y con preciosos mosaicos romanos encontrados en la zona. En este mismo parque hay un pequeño obelisco de época de Ramses II (s. XIII-XII a.C.) que el Ayuntamiento de Roma había regalado en 1582 a Ciriaco Mattei. Allí cerca se encuentra también el Clivo di Scauro con la interesantísima iglesia de S. Giovanni e Paolo construida sobre restos romanos.
A
continuación podemos ir hasta el Colle Oppio en el que se encuentran
los restos de la Domus Aurea de Nerón y luego, pasando por S. Pietro
in Vincolis para admirar el Moisés de Michelangelo y un maravilloso mosaico
de S. Sebastián del s. VI podemos ir hasta la parada del Metro B de Via
Cavour para acercarnos hasta Villa Borghese (en Termini hay
que cambiar línea del Metro y subir a la línea A hasta la parada
de Piazza di Spagna). Desde Piazza di Spagna podemos concluir la jornada yendo
hacia Villa Medici y el Pincio, la parte sur-oeste de Villa Borghese. Desde
ahí podemos disfrutar de una maravillosa vista de la ciudad, pasear por
sus viales entre un obelisco romano de época de Adriano y fuentes barrocas
como la de los caballos marinos o gozar del lago artificial con el templo de
Esculapio. Esto sin mencionar la famosa Galleria Borghese y el parque zoológico...
Hay que dejar algo para otro día, para tantos días.